{"id":24248,"date":"2018-04-20T15:59:48","date_gmt":"2018-04-20T19:59:48","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=24248"},"modified":"2018-04-20T15:59:48","modified_gmt":"2018-04-20T19:59:48","slug":"enfocando-el-pensamiento-dominicano-xxxv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/04\/20\/enfocando-el-pensamiento-dominicano-xxxv\/","title":{"rendered":"Enfocando el pensamiento dominicano (XXXV)"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\">Hist\u00f3rica carta de Am\u00e9rico Lugo a Trujillo en 1936 (I)<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carta circulada clandestinamente donde se refleja el alto esp\u00edritu moral de una de las m\u00e1s brillantes figuras de la intelectualidad dominicana frente a la tiran\u00eda, Debateplural se complace en reproducirla para conocimiento general y como homenaje a su autor, el doctor Am\u00e9rico Lugo.<\/p>\n<p>Ciudad Trujillo, Distrito de Santo Domingo,\u00a013 de Febrero de 1936<\/p>\n<p>General\u00edsimo Rafael L. Trujillo.<\/p>\n<p>Presidente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Ciudad<\/p>\n<p>Honorable Presidente:<\/p>\n<p>En el discurso pronunciado por Ud. el 26 de Enero \u00faltimo al inaugurar el acueducto y el mercado de Esperanza, hace Ud. una afirmaci\u00f3n que no puedo dejar pasar por alto, relativa al encargo que, a iniciativa de Ud. me fu\u00e9 propuesto por el gobierno dominicano y que, aceptado por m\u00ed, di\u00f3 ocasi\u00f3n al contrato celebrado entre \u00e9ste y yo en fecha 18 de julio de 1935, y en virtud del cual me he comprometido a escribir una nueva Historia de la Isla de Santo Domingo. Dicha afirmaci\u00f3n es la siguiente: \u201cQue Ud. me ha confiado el encargo de escribir, en calidad de Historiador Oficial, la historia del pasado y del presente\u201d.<\/p>\n<p>Me veo en la necesidad de ocupar su elevada atenci\u00f3n para manifestarle que no me considero historiador oficial ni obligado a escribir la historia de lo presente. No me considero historiador oficial, porque mi convenio excluye por naturaleza de toda idea de subordinaci\u00f3n y debe ser cumplido exclusivamente bajo los dictados de mi conciencia. No recibo \u00f3rdenes de nadie y escribo en un rinc\u00f3n de mi casa. Tampoco me considero historiador del presente, porque, por el contrario, la cl\u00e1usula primera de mi contrato con el Gobierno Dominicano excluye de manera expresa el escribir la historia del presente. Dicha cl\u00e1usula dice as\u00ed: \u201cEl doctor Am\u00e9rico Lugo se obliga frente al Gobierno Dominicano a escribir una obra intitulada Historia de la Isla de Santo Domingo, que constar\u00e1 de cuatro vol\u00famenes en octavo, de cuatrocientas p\u00e1ginas, m\u00e1s o menos, cada volumen; la cual comprender\u00e1 el per\u00edodo comprendido entre los a\u00f1os 1492 a 1899, o sea desde el descubrimiento de la isla basta la \u00faltima administraci\u00f3n del Presidente Ulises Heureaux inclusive. A partir de esa fecha, el Dr. Lugo se obliga a hacer en su obra un recuento hist\u00f3rico de las dem\u00e1s administraciones\u201d. \u201cRecuento\u201d significa: Enurneraci\u00f3n, inventario\u201d. En consecuencia, recuento hist\u00f3rico significa una enumeraci\u00f3n de sucesos hist\u00f3ricos; pero de ning\u00fan modo significa escribir la historia de dichos sucesos. Y un recuento es lo \u00fanico a que me he obligado, a contar de 1899 o sea de la \u00faltima administraci\u00f3n del Presidente Heureaux. El t\u00edtulo de historiador oficial carec\u00eda de sentido aplicado a un historiador del pasado. No podr\u00eda referirse sino a la persona nombrada para escribir la historia de la administraci\u00f3n actual; y la historia de la administraci\u00f3n actual est\u00e1 excluida de mi Contrato, con el Gobierno Dominicano, como lo est\u00e1 la de todas las dem\u00e1s administraciones p\u00fablicas posteriores al 26 de julio de 1899. Yo manifest\u00e9 al enviado de Ud. que mi deseo era y hab\u00eda sido siempre no escribir historia sino hasta el a\u00f1o 1886 solamente. Se me arguy\u00f3 que mi historia quedar\u00eda muy atr\u00e1s para los estudiantes; y en obsequio de \u00e9stos convine en alargarla hasta 1899 y en hacer un recuento o enumeraci\u00f3n de sucesos hist\u00f3ricos a contar de esa fecha, pero nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>A Ud. no pod\u00eda sorprenderle que yo me negase a traspasar en mi historia, los linderos del siglo XX. Ud. recordar\u00e1 que en Marzo de 1934 Ud. me ofreci\u00f3 una fuerte suma de dinero para que yo salvara mi casa, a cambio de que yo escribiera la Historia de la D\u00e9cada, lo cual era proponerme que fuese su historiador oficial; y Ud. recordar\u00e1 as\u00ed mismo que prefer\u00ed perder mi casa, como efectivamente la perd\u00ed, contestando a Ud. en carta de fecha 4 de abril de 1934 lo siguiente: \u201cYo podr\u00eda ser, aunque humilde, historiador, pero no histori\u00f3grafo\u2026 Creo un error la resoluci\u00f3n de escribir la historia de la \u00faltima d\u00e9cada. Lo acontecido durante ella est\u00e1 todav\u00eda demasiado palpitante. Los sucesos no son materia de la historia sino cuando son materia muerta. Lo presente ha menester ser depurado, y s\u00f3lo el tiempo destila el licor de verdad dulce y \u00fatil para lo porvenir. Todo cuanto se escribe sobre lo actual o lo inmediatamente inactual, est\u00e1 fatalmente condenado a revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n del general V\u00e1squez y la de Ud. s\u00f3lo podr\u00e1n ser relatadas con imparcialidad en lo futuro. El juicio que uno merece de la posteridad no depende nunca de lo que digan sus contempor\u00e1neos; depende exclusivamente de uno mismo. Aparte de estas consideraciones decisivas, yo no podr\u00eda escribir ese trozo de historia por dos razones: la primera, mi falta de salud; la segunda, mi falta de recursos. Recibir dinero por escribirla en mis presentes condiciones, tendr\u00eda el aire de vender mi pluma, y \u00e9sta no tiene precio\u201d.<\/p>\n<p>No cabe en lo posible que qui\u00e9n escribi\u00f3 a Ud. lo que precede, acepte, ahora ni nunca, el cargo de Historiador Oficial. Aunque Ud. hubiera de alcanzar y merecer todo lo que se propone y dice en su discurso, de lo cual yo me alegrar\u00eda por el bien que reportar\u00eda el pa\u00eds, yo no ser\u00eda su histori\u00f3grafo. No puedo serlo de nadie. Un histori\u00f3grafo o historiador oficial huele a palaciego y cortesano, y yo soy la ant\u00edtesis de todo eso. No soy ni puedo ser sino un humilde historiador de lo pasado, y s\u00f3lo como tal me he obligado con el Gobierno. Un historiador oficial es un histori\u00f3grafo, y la diferencia que hay entre simple historiador e histori\u00f3grafo ha sido magistralmente expuesta por Voltaire en su \u201cDiccionario Filos\u00f3fico\u201d, vocablo \u201cHistoriograf\u00eda\u201d, en donde dice: \u201cEste t\u00edtulo es muy distinto del t\u00edtulo de historiador. Se llama histori\u00f3grafo en Francia al hombre de letras que est\u00e1 pensionado. Es muy dif\u00edcil que el histori\u00f3grafo de un pr\u00edncipe no sea embustero, el de una rep\u00fablica adula menos, pero no dice todas las verdades. En\u00a0China\u00a0los histori\u00f3grafos est\u00e1n encargados de coleccionar todos los t\u00edtulos originales referentes a una dinast\u00eda\u2026 Cada soberano escoge su histori\u00f3grafo. Luis XIV nombr\u00f3 para este cargo a Pellisson. . .\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se debe a mi exclusiva iniciativa la cl\u00e1usula s\u00e9ptima del referido contrato del 18 de julio de 1935, cl\u00e1usula que se refiere a la cesi\u00f3n de 5.000 ejemplares al Gobierno Dominicano. Esta no me exigi\u00f3 nada; pero yo no hubiera aceptado su oferta de escribir una historia sino a condici\u00f3n de ofrecer, a mi vez, la manera de reembolsar ampliamente la cantidad de dinero que costase escribirla y editarla. Es mi firme voluntad, sean cuales fueren las condiciones en que yo escriba mi Historia; poner desinteresadamente mi obra, por alg\u00fan tiempo, a disposici\u00f3n del Estado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hist\u00f3rica carta de Am\u00e9rico Lugo a Trujillo en 1936 (I) &nbsp; Carta circulada clandestinamente donde se refleja el alto esp\u00edritu moral de una de las m\u00e1s brillantes figuras de la intelectualidad dominicana frente a la tiran\u00eda, Debateplural se complace en reproducirla para conocimiento general y como homenaje a su autor, el doctor Am\u00e9rico Lugo. 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