{"id":24723,"date":"2018-05-11T13:06:26","date_gmt":"2018-05-11T17:06:26","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=24723"},"modified":"2018-05-11T13:06:26","modified_gmt":"2018-05-11T17:06:26","slug":"bernardo-vega-los-recovecos-de-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/05\/11\/bernardo-vega-los-recovecos-de-la-memoria\/","title":{"rendered":"Bernardo Vega, los recovecos de la memoria"},"content":{"rendered":"<div class=\"text\">\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 5-5-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EL PRIMER PRIMER LIBRO\u00a0de Bernardo Vega llegar\u00e1 en 1966, hace 52 a\u00f1os, donde se interna en el terreno que le era propicio, invocando la urgencia de incorporar al pa\u00eds en el proceso de integraci\u00f3n econ\u00f3mica que ya se daba entre las naciones latinoamericanas. A ese libro le seguir\u00e1n otros en el mismo tono profesional, hasta que diez a\u00f1os m\u00e1s tarde inicia su trayecto el historiador precolonial, aunque el tema econ\u00f3mico seguir\u00e1 siendo su fortaleza como escritor. Eran los a\u00f1os de Julio C. Estrella, Milton Messina, Manuel Jos\u00e9 Cabral, Di\u00f3genes Fern\u00e1ndez, un joven Carlos Despradel que comenzaba a descollar con brillantez, y hasta un periodista veterano que mostraba sus garras de economista experimental ofreciendo lecciones y soluciones, don Rafael Herrera. Con algunos mantendr\u00eda disidencias f\u00e9rreas. Con otros, compartir\u00eda ideas y objetivos. Con su mentor en el Banco Central, lo unir\u00edan a\u00f1os de logros, desvelos y discursos comunes. Hasta que en una noche de mayo de 1968, cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s, se encontr\u00f3 de pronto en la Ucamaima de Santiago con el hombre que lo destronar\u00eda del poder que hab\u00eda ostentado como el economista por excelencia del pa\u00eds, el jesuita Jos\u00e9 Luis Alem\u00e1n. El propio autor lo anota: \u201cDespu\u00e9s de hablar brevemente con \u00e9l, me di cuenta de que sab\u00eda mucho m\u00e1s de econom\u00eda que yo. Mi \u2018reino\u2019 como el que m\u00e1s sab\u00eda de econom\u00eda en el pa\u00eds hab\u00eda durando apenas siete a\u00f1os. En el reino de los ciegos el tuerto es rey, y yo hab\u00eda sido \u2018rey\u2019, pero Alem\u00e1n se convirti\u00f3 para m\u00ed en el principal economista del pa\u00eds, junto con Manuel Jos\u00e9 Cabral, ambos con estudios de posgrado en Econom\u00eda, cuando yo apenas ostentaba y ostento una licenciatura\u201d. No ser\u00eda as\u00ed, exactamente. Por muchos a\u00f1os, luego del inicio del reinado de Alem\u00e1n, Vega seguir\u00eda siendo una autoridad a consultar y con quien debatir, en el escenario de la econom\u00eda nacional. Si estuvo antes en momentos claves del discurrir econ\u00f3mico de la \u00e9poca desde posiciones diversas, continuar\u00eda si\u00e9ndolo en los a\u00f1os y d\u00e9cadas siguientes. Basta echar una ojeada a los cargos que logr\u00f3 desempe\u00f1ar, al margen de su fundamental asesor\u00eda para el gobernador del Banco Central, en la regencia de Di\u00f3genes Fern\u00e1ndez: su rol en la Corporaci\u00f3n de Fomento Industrial, como administrador del ferrocarril S\u00e1nchez-La Vega, de Molinos Dominicanos, de Seguros San Rafael, de la Petrolera Dominicana, su presencia en los inicios del Banco Popular, en la refiner\u00eda de petr\u00f3leo, en los proleg\u00f3menos del turismo, como creador del INFRATUR, como empleado de la OEA, como emprendedor empresarial hasta alcanzar la gobernaci\u00f3n del Banco Central.<\/p>\n<p>Y, entre uno y otro cap\u00edtulo, el historiador que va forj\u00e1ndose en su discurrir vital y que un d\u00eda de 1982 aparentar\u00e1 colgar los h\u00e1bitos para meterse de lleno en el anfractuoso solar de la historia, sorprende al ambiente intelectual dominicano con su colecci\u00f3n de documentos del Departamento de Estado y de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, a\u00f1os 1945 y 1946, en dos tomos, bajo el t\u00edtulo \u201cLos Estados Unidos y Trujillo\u201d revolucionando los estudios hist\u00f3ricos dominicanos sobre ese periodo aciago de nuestra historia. A este libro seguir\u00edan otros m\u00e1s en una secuencia que ofert\u00f3 al estudioso y al lector com\u00fan una nueva visi\u00f3n sobre la realidad hist\u00f3rica, sus conexiones y entresijos, como nunca antes sobre la Era de Trujillo y que m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s de aquella primera obra a\u00fan no cesa de crecer en la amplia bibliograf\u00eda de este economista que se hizo historiador escudri\u00f1ando papeles ignorados en los archivos desclasificados del Departamento de Estado, en la Biblioteca Kennedy, en bibliotecas universitarias de Estados Unidos o en el Congressional Record de Washington. Por eso, recurrir\u00e1 con frecuencia en este segundo tomo de sus memorias a esas fuentes, las cuales los han llevado siempre a otras diferentes \u2013un camino abri\u00e9ndose a otros muchos en diferentes ubicaciones\u2013 y las relevaciones terminar\u00e1n siendo m\u00faltiples, pol\u00e9micas tal vez, tal vez ins\u00f3litas, pero en mi concepci\u00f3n valientes e irrefutables.<\/p>\n<p>An\u00e9cdotas familiares, humanas; juicios, a veces severos, contra personalidades de nuestra historia contempor\u00e1nea; valoraciones del gobierno de Bosch, de quien afirma le gustaba \u201cla forma austera con que manejaba el erario p\u00fablico\u201d; insistente menci\u00f3n, como un reclamo que el historiador no esquiva, de los que fustigaban diariamente a Bosch desde la radio o la televisi\u00f3n, algunos de los cuales terminaron rubricando el golpe septembrino, del mismo Bosch de quien Vega recuerda que el 22 de mayo de 1963 declar\u00f3 airado, en medio de una de las tantas crisis que sufriera su gobierno, que su gesti\u00f3n gubernativa era democr\u00e1tica y que \u00e9l nunca se pondr\u00eda de rodillas ni ante Mosc\u00fa ni ante Washington, ocasi\u00f3n en la que produjo una frase hoy poco recordada y que lo sit\u00faa como uno de los pr\u00f3ceres de la modernidad dominicana: \u201cMe cubre la bandera dominicana y no me cubrir\u00e1, ni vivo ni muerto, ninguna otra bandera\u201d.<\/p>\n<p>De Bernardo Vega se puede disentir, y yo afirmo que algunas veces discrepo de sus juicios pol\u00edticos. Pero, con mayor intensidad, y no hoy sino desde hace muchos a\u00f1os, celebro sus aportes al conocimiento y estudio de la historia dominicana, con creciente asombro, con firme respeto por su obra y su legado como historiador y economista. Me parece que nunca se ha detenido a considerar si una cualquiera de sus opiniones afecta o no una trayectoria o episodio hist\u00f3rico. Asume su rol como historiador con sus postulaciones propias, con sus criterios directos, con sus certezas y controversias. Pero, al no evadir responsabilidades, ni centrarse en aspectos que no pocos eluden, no hace otra cosa que seguir los lineamientos originales de su car\u00e1cter, el santo y se\u00f1a de su identidad personal. El silencio no es su cauce. La intrepidez es su h\u00e1bitat. En la vida como en la vocaci\u00f3n. En una ocasi\u00f3n conoci\u00f3 a R\u00f3mulo Betancourt cuando era presidente de Venezuela. Se le acerc\u00f3 para pedirle que le ense\u00f1ara sus manos, mutiladas a causa del atentado que sufriera por \u00f3rdenes de Trujillo mientras iba rumbo a Miraflores y a causa de su batalla contra ese r\u00e9gimen y su albergue a los exiliados dominicanos. Luego le dijo que le agradec\u00eda, en nombre de la juventud dominicana, todo lo que el mandatario venezolano hab\u00eda hecho por nuestra libertad. Y lo contrario, un d\u00eda conoci\u00f3 en Santo Domingo al ex presidente cubano Carlos Pr\u00edo Socarr\u00e1s, que hab\u00eda venido al pa\u00eds invitado por el gobierno de Bosch. Se vio obligado a saludarlo, pero Vega afirma que lo hizo \u201ccon gran desgano, pues conoc\u00eda su p\u00e9sima reputaci\u00f3n\u201d. En ese momento, Bernardo no sab\u00eda que Pr\u00edo hab\u00eda ayudado a Bosch durante su exilio en Cuba. Y con su ya cl\u00e1sica iron\u00eda, anota como el que se cuida de haber errado \u2013y no err\u00f3\u2013: \u201cNo o\u00ed que Bosch reciproc\u00f3 la ayuda\u201d.<\/p>\n<p>El libro de memorias de Vega es cuantioso en datos cualificados, no exentos de acotaciones, como corresponde a un historiador que respete su oficio. Si quieren conocer los or\u00edgenes de Metaldom, los inicios de Arroyo Hondo, las inversiones del autor, entre las que destaca la que hizo con Frank Raineri en un Punta Cana que era, entonces, s\u00f3lo una quimera; los roles honrados o vergonzosos de personalidades de nuestra historia posdictadura; revelaciones pol\u00edticas y empresariales; las turbulencias de a\u00f1os infaustos como los de 1963 y 1965; las inc\u00f3gnitas de nombres que no se pronuncian o escriben pero cuyos pecados si quedan inscritos \u2013una constante en las memorias de Vega-; mentiras propaladas, calumnias y verdades infladas que crearon desasosiegos y disputas est\u00e9riles en la sociedad de la \u00e9poca; los buenos y malos tiempos del autor en su vida personal; la acusaci\u00f3n de \u201ccomunista\u201d que le hizo un h\u00e9roe nacional; sus variados logros como economista impulsor de ideas y proyectos que terminaron asent\u00e1ndose en la vida nacional; sus an\u00e9cdotas hilarantes o tristes; la radicalizaci\u00f3n del PRD durante la ausencia de Bosch desde 1966 hasta el inicio de los setenta; el autoritarismo de Balaguer y sus constantes reelecciones; su presencia en importantes c\u00f3nclaves internacionales; los reportes de inteligencia de la embajada norteamericana durante esa larga etapa; todo y m\u00e1s, que lea esta segunda parte de las intimidades memoriosas de Bernardo Vega, aquel lasallista que con educaci\u00f3n norteamericana e inglesa, logr\u00f3 trasladar sus conocimientos al desarrollo de su pa\u00eds de forma vehemente y digna hoy del respeto de todos.<\/p>\n<p>En 1970 \u2013tal y como anota el autor en su obra- la Universidad Cat\u00f3lica Madre y Maestra fue afectada por turbulencias estudiantiles y profesorales. Parec\u00eda que la academia santiaguera, que apenas ten\u00eda ocho a\u00f1os de haber sido fundada, iba a seguir los pasos de la siempre rebelde universidad estatal. Mons. Agripino N\u00fa\u00f1ez Collado acababa de estrenarse como rector y puso freno r\u00e1pido a la disidencia. Yo era entonces estudiante all\u00ed. Ten\u00eda 21 a\u00f1os y conoc\u00ed de cerca el problema que tuvo empero un resultado positivo: varios de los profesores que salieron de las aulas de la Madre y Maestra terminaron fundando INTEC, como antes a consecuencia del Movimiento Renovador, profesores que salieron de la UASD en 1966, cuando Bernardo se estrenaba en las lides econ\u00f3micas, fundar\u00edan la Universidad Nacional Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. La historia se escribe con los hechos y con la mente abierta a todas las posibilidades del debate y la sorpresa. Las memorias de Bernardo Vega corren esa suerte, en una era global como la que vivimos donde las intimidades se muestran, entretenidas y sol\u00edcitas, a campo traviesa, desnudas, sin encogimientos. Como el relato de la audacia. Como la narrativa de una inmersi\u00f3n en los recovecos de la memoria. Como la pl\u00e1tica incontenible de un sue\u00f1o.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"text\">\n<p><i>www.jrlantigua.com<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"entretitulo\">Libros<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Intimidades en la Era Global. Memorias. Tomo I: Los a\u00f1os formativos<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Intimidades en la Era Global. Memorias. Tomo I: Los a\u00f1os formativos\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185&#215;281\/0c74\/185d134\/none\/10904\/QIKK\/image_content_9935202_20180504130825.jpg 185w\" alt=\"Intimidades en la Era Global. Memorias. Tomo I: Los a\u00f1os formativos\" width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185&#215;281\/0c74\/185d134\/none\/10904\/QIKK\/image_content_9935202_20180504130825.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Bernardo Vega de Boyrie\u00a0<\/b>(Fundaci\u00f3n Cultural Dominicana, 2016. 326 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Primer volumen de las memorias del reconocido historiador y economista. Comprende sus or\u00edgenes familiares, sus recuerdos infantiles, su educaci\u00f3n hasta los a\u00f1os del Consejo de Estado.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Intimidades en la Era Global. Memorias. Tomo II: 1963 \u2013 1971<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Intimidades en la Era Global. Memorias. Tomo II: 1963 \u2013 1971\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186&#215;281\/0c146\/185d134\/none\/10904\/BBFC\/image_content_9935211_20180504130826.jpg 185w\" alt=\"Intimidades en la Era Global. Memorias. 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Contiene la m\u00e1s amplia recopilaci\u00f3n de documentos sobre el gobierno de Bosch y su derrocamiento.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">C\u00f3mo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el Poder en 1966<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"C\u00f3mo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el Poder en 1966\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185&#215;260\/0c0\/185d134\/none\/10904\/UIHK\/image_content_9935214_20180504130826.jpg 185w\" alt=\"C\u00f3mo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el Poder en 1966&#8243; width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185&#215;260\/0c0\/185d134\/none\/10904\/UIHK\/image_content_9935214_20180504130826.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Bernardo Vega<\/b>\u00a0(Fundaci\u00f3n Cultural Dominicana, 2004. 321 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>C\u00f3mo el presidente Lyndon B. Johnson decidi\u00f3 que Balaguer fuese el presidente de Rep\u00fablica Dominicana en 1966. Conversaciones telef\u00f3nicas, actas de reuniones en la Casa Blanca, reportes de la CIA, entre otros, confirman esta historia.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Los primeros turistas en Santo Domingo<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Los primeros turistas en Santo Domingo\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185&#215;279\/0c73\/185d134\/none\/10904\/VILL\/image_content_9935205_20180504130825.jpg 185w\" alt=\"Los primeros turistas en Santo Domingo\" width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185&#215;279\/0c73\/185d134\/none\/10904\/VILL\/image_content_9935205_20180504130825.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Bernardo Vega\u00a0<\/b>(Fundaci\u00f3n Cultural Dominicana, 1991. 315 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Vega compila los relatos de viajeros extranjeros que visitaron nuestro pa\u00eds entre 1850 y 1929, luego de ubicarlos, seleccionarlos, traducirlos y editarlos con sus propios comentarios y agregar 160 ilustraciones de la \u00e9poca.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. 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