{"id":24989,"date":"2018-05-23T16:53:37","date_gmt":"2018-05-23T20:53:37","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=24989"},"modified":"2018-05-23T16:53:37","modified_gmt":"2018-05-23T20:53:37","slug":"anticapitalismo-realista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/05\/23\/anticapitalismo-realista\/","title":{"rendered":"Anticapitalismo realista"},"content":{"rendered":"<p>Antonio Lorca Siero (Rebelion, 23-5-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los posicionamientos que se han venido acogiendo al t\u00e9rmino anticapitalismo operaron y operan en el terreno de la utop\u00eda o se han definido como una forma de hacer\u00a0<i>pol\u00edtica<\/i>. En ambos supuestos sus proyectos han desembocado en fracaso por falta de conexi\u00f3n con la realidad social. El motivo no es otro que, aunque la ciudadan\u00eda se deje emocionar temporalmente por cantos de sirena, al final recupera el sentido de utilidad que domina la existencia, y en este punto\u00a0<i>el bienestar<\/i>\u00a0material resulta ser determinante. De ah\u00ed que la entrega al modelo facturado como capitalismo goce de prevalencia y se sostenga, tras m\u00e1s de dos siglos de intentos de desmontar el modelo acudiendo a ensayos puntuales y revoluciones en definitiva fracasadas.<\/p>\n<p>Dado el estado de desarrollo del capitalismo y su implantaci\u00f3n a nivel global, elaborar cualquier modelo dirigido a desbancarle de la posici\u00f3n que ocupa ha resultado ser un simple\u00a0<i>querer y no poder<\/i><i>.<\/i>\u00a0Hay que aceptar que el argumento central del poder en el que se asienta reside en el protagonismo alcanzado por la econom\u00eda frente a la pol\u00edtica, a la que ha desplazado en la exclusividad de gobernar a los pueblos. Ignorar la realidad material del funcionamiento econ\u00f3mico regido por los principios capitalistas es<i>\u00a0<\/i><i>dar la espaldas a lo evidente<\/i>\u00a0. Con remisi\u00f3n a otra \u00e9poca, en la que la fuerza f\u00edsica era determinante de la gobernabilidad y la pol\u00edtica ven\u00eda a ser un intento racional de gobernar desde el simple uso de la fuerza, la econom\u00eda mostraba sumisi\u00f3n a la pol\u00edtica, en cuanto garante racional de aquella fuerza que ocupaba la primera l\u00ednea. Cuando el modelo de gobernabilidad basado en la\u00a0<i>fuerza f\u00edsica<\/i><i>\u00a0<\/i>\u00a0se debilita y es sustituido por la realidad basada en la nueva\u00a0<i>fuerza econ\u00f3mica<\/i>\u00a0-el capitalismo-, y esta fuerza se formaliza como poder, el sistema experimenta un cambio sustancial. A partir de ese momento, la fuerza ahora dominante permanece en\u00a0<i>la retaguardia\u00a0<\/i>y coloca en el escenario solamente a la pol\u00edtica, otorg\u00e1ndola aparente autonom\u00eda, mientras la fuerza f\u00edsica pasa a ser instrumento a su servicio. Se construye as\u00ed una estructura basada en el Estado institucionalizado, sometido en su funcionamiento al Derecho. En este modelo pol\u00edtico, tras el poder institucionalizado, permanece el poder real en un segundo plano, respondiendo a la fuerza dominante en la sociedad, que se percibe de forma material, no como\u00a0<i>capital<\/i>\u00a0sino como\u00a0<i>dinero.<\/i>Con lo que la racionalidad que acompa\u00f1an al Estado, al Derecho y al funcionamiento de la pol\u00edtica se someten al poder real del dinero \u2013hoy disponemos de tantos ejemplos sobre el particular, que s\u00f3lo basta con abrir los ojos para verlo- y quien lo controla resulta ser el capitalismo .<\/p>\n<p>Es evidente que el capitalismo ha conducido la realidad econ\u00f3mica, pol\u00edtica y social a la medida de sus\u00a0<i>intereses<\/i>\u00a0. Mientras, la fuerza real de las distintas sociedades, que son las masas, han sido\u00a0<i>incapaces de imponer control<\/i>\u00a0, para que los recursos econ\u00f3micos generados desde la actividad capitalista aprovecharan a todos y no a una minor\u00eda. Las masas han asumido el capitalismo, pese a sus injusticias y el desproporcionado reparto de bienes, como un mal menor, porque no est\u00e1n dispuestas a renunciar a la mejora de la calidad de vida que ha proporcionado. En esto se impone el sentido de\u00a0<i>utilidad<\/i>\u00a0y optan por quedarse con lo que parece\u00a0<i>menos malo<\/i>\u00a0. En cuanto a la pol\u00edtica, no puede ir contra el capitalismo que la sostiene. Aunque convendr\u00eda que no ignorara -pese a la simbolog\u00eda de la democracia representativa- la realidad de las masas, como fuerza de la que proceden todas las fuerzas.<\/p>\n<p>Parece ser que\u00a0<i>anestesiadas<\/i>\u00a0las masas con ese\u00a0<i>consumo<\/i>\u00a0, que se dice lleva al\u00a0<i>bienestar,<\/i>\u00a0no hay posibilidad seria de enfrentarse a los planteamientos del capitalismo, ya que tratar de hacerlo desde la pol\u00edtica, bas\u00e1ndose en promover los movimientos de masas o la captaci\u00f3n de seguidores de propuestas demag\u00f3gicas son simples juegos pol\u00edticos, que a la postre acaban desplazados por la realidad. El anticapitalismo pol\u00edtico , a poco que se observe, resulta ser\u00a0<i>propaganda<\/i>\u00a0electoralista movida por el\u00a0<i>populismo<\/i>\u00a0, fundamentalmente de izquierdas, que busca oportunidades para pol\u00edticos que ven recortadas sus posibilidades de acceso al poder, con lo que se muestra como una oportunidad de tomarlo, apoy\u00e1ndose en los votos de quienes se sienten desfavorecidos. No es m\u00e1s que un subproducto resultante del descontento derivado de la desigualdad de oportunidades que ha generado el capitalismo. Pero en el fondo all\u00ed se sigue obrando en t\u00e9rminos capitalistas. Si sus promotores llegan a acceder al poder institucional, dar\u00e1n cuatro brochazos para aparentar que todo ha cambiado, pero el cambio ser\u00e1 aparente, porque no hay que olvidar que estamos hablando de simple propaganda, mientras que la realidad camina en otra direcci\u00f3n. Por tanto, el anticapitalismo pol\u00edtico se queda en una estrategia de partido, movida por sus l\u00edderes, que utiliza el desencanto de las masas como medio para llegar a ejercer el poder, aprovechando la voluntad de las individualidades contrarias a las pr\u00e1cticas capitalistas, pero una vez llegados al poder se comportan como lo que son, consumistas seguidores de las reglas marcadas por la doctrina capitalista.<\/p>\n<p>En cuanto a la alternativa de hacer un anticapitalismo desde los grandes movimientos de masas ha resultado, en definitiva, un proyecto igualmente fracasado. Se ha sostenido en ficciones ideol\u00f3gicas que chocan con la realidad material. De ah\u00ed que e l anticapitalismo ut\u00f3pico no haya tenido futuro m\u00e1s all\u00e1 del campo de las\u00a0<i>ideolog\u00edas<\/i>. Su trayectoria hist\u00f3rica viene movida por la revalorizaci\u00f3n del valor masas, las que coloca frente a la clase dominante, inicialmente la burgues\u00eda y m\u00e1s tarde simplemente la clase capitalista. El argumento base es la opresi\u00f3n burguesa, y el principal oprimido el proletariado, remiti\u00e9ndose la cuesti\u00f3n a una lucha de clases. El anticapitalismo se oferta como la lucha de la clase trabajadora frente a los abusos de la clase burguesa. Este proyecto, iniciado con Marx y sus seguidores como lucha de clases, y defendido por el anarquismo, reivindicando el papel de los obreros, y concluido provisionalmente con los movimientos de mayo del 68, donde adquiere una dimensi\u00f3n masiva y cultural, supone un avance en el plano de las ideas. Adem\u00e1s, se aprecia un tr\u00e1nsito desde el aspecto fabril a otros m\u00e1s cercanos de la vida cotidiana, al objeto de ganar en profundidad y en seguidores, adapt\u00e1ndose a los nuevos tiempos; pese a ello, sigue fallando la conexi\u00f3n con la realidad de una sociedad de<i>\u00a0masas consumidoras<\/i>. Si el anticapitalismo en el terreno de la lucha de clases responde a la realidad de la \u00e9poca y con el anarquismo se trata de encontrar soluciones radicales, progresivamente el anticapitalismo va perdiendo vigor, pese a las algarab\u00edas callejeras del mayo del 68, hasta casi quedar reducido en la actualidad a una an\u00e9cdota.<\/p>\n<p>Para una aproximaci\u00f3n a este proceso de decaimiento del movimiento anticapitalista hay que acudir a la referencia hist\u00f3rica. La lucha de clases concluy\u00f3 sustituyendo una clase por otra, y no precisamente colocando en su lugar al pueblo. A los burgueses tom\u00f3 el relevo el funcionariado del partido y la actividad creadora del capitalismo fue sustituida por la rutina burocr\u00e1tica -la vieja URSS, salvando algunos puntos espec\u00edficos, puede servir de ejemplo-. Inevitablemente acab\u00f3 por demostrarse que, pese a los buenos prop\u00f3sitos que animaron a la ideolog\u00eda del proletariado, la utop\u00eda realizable de Bloch, cuando se hizo realidad no permiti\u00f3 ganar en bienestar a las masas, pese a liberarse tanto de los restos del absolutismo, como de la burgues\u00eda o del simple capitalismo depredador. Las ideas fueron desplazadas por la burocracia de partido \u00fanico dedicado a mirar por los intereses personales de sus miembros, para dedicar al pueblo las migajas de un sistema incapaz de competir con el capitalismo. En cuanto al anarquismo, desde su dimensi\u00f3n violenta, nunca tuvo futuro, porque cualquier intento de subvertir el orden marcado por el sistema capitalista desde fuera del propio capitalismo parece estar abocado al fracaso. El argumento ser\u00eda que el dinero puede comprar, no s\u00f3lo la raz\u00f3n -tal como vemos permanentemente en las noticias de actualidad- sino cualquier fuerza, ya que quien dispone del dinero cuenta con mayor arsenal armament\u00edstico. Pasando a mayo del 68, como ultimo intento del capitalismo ut\u00f3pico para desplazar el capitalismo desde el anticapitalismo, al objeto de actualizarlo culturalmente, se trata de un movimiento que en el fondo aparece controlado por el capitalismo. Aprovechando el apasionamiento juvenil de quienes luego en mayor o menor medida se fueron adaptando al sistema, tomando el papel de burgueses revolucionarios, acusaba en mayor medida que los anteriores falta de realismo y carencia de viabilidad.<\/p>\n<p>Desde que Fukuyama sac\u00f3 a la luz el metaf\u00f3rico\u00a0<i>fin de la historia<\/i>\u00a0, la oposici\u00f3n ideol\u00f3gica al capitalismo se ha quedado escasa de argumentos en\u00e9rgicos. Pese a todo, las anteriores experiencias anticapitalistas no han ca\u00eddo en saco roto porque la idea de fondo sigue presente. No obstante, de lo que se trata es de plantear la oposici\u00f3n al modelo capitalista desde el realismo. El anticapitalismo realista no puede renunciar ni a la referencia pol\u00edtica ni a la ideol\u00f3gica, pero se mueve en el terreno de la\u00a0<i>realidad social,\u00a0<\/i>en la que juega un papel fundamental lo\u00a0<i>econ\u00f3mico<\/i>\u00a0. Si lo pol\u00edtico y lo ideol\u00f3gico no han sido \u00fatiles, porque se ha echado en olvido la realidad social plena y el arma de las revoluciones es endeble, por falta de un consenso total de la sociedad, en cuanto el asunto afecta a unos y no a otros, la cuesti\u00f3n econ\u00f3mica, es decir, el dinero, compete a todos y la realidad social se mueve a su dictado. Si el anticapitalismo pol\u00edtico, entendido como forma de dedicarse a la pol\u00edtica, es un simple producto comercial de los vendedores de ilusiones para captar a la disidencia, y el capitalismo ut\u00f3pico trata de combatir al capitalismo desde las ideas desconectadas de la realidad material de la existencia, el anticapitalismo realista es una propuesta para domesticar al capitalismo y reconducirlo por el terreno de la utilidad social, para que su funcionamiento redunde prioritariamente en la mejora de la calidad de vida de las masas y no en provecho de las elites. En definitiva, se trata de ponerlo al servicio de las propias masas consumidoras.<\/p>\n<p>La evidencia est\u00e1 ah\u00ed, pero se trata de ignorar por conveniencia. El poder, que corresponde a las masas, ha sido asumido por las elites. Para garantizar la dominaci\u00f3n desde este planteamiento, se ha construido el Estado. Un instrumento \u00fatil para la gobernabilidad, que debe pasar a ser controlado por las masas, liquidando el modelo elitista de gobierno . La tesis elitista es un producto utilizado por el capitalismo para asegurar su viabilidad desde planteamientos atentos a la riqueza de unos pocos, m\u00e1s que para\u00a0<i>cumplir con el capital<\/i>\u00a0, siguiendo el mandato del capitalismo. En cuanto a las masas son las simples explotadas para que otros prosigan con su particular negocio. Baste se\u00f1alar que tanto su tendencia elitista como el m\u00e9todo de explotaci\u00f3n para crear riqueza, aprovechada solamente por una minor\u00eda, son a ojos vista totalmente injustos. De otro lado, la pretensi\u00f3n individualista de transformar el capital en riqueza no es m\u00e1s que la consecuencia del personalismo que afecta a la esencia del propio capitalismo desde la revoluci\u00f3n burguesa, ya que se ha llegado a confundir capital con riqueza. En su descargo, a su amparo se ha alcanzado una cota de bienestar general considerable en comparaci\u00f3n con sus precedentes, pero esto no supone que deba disponer de patente de explotaci\u00f3n social a perpetuidad.<\/p>\n<p>Un anticapitalismo realista pasa inevitablemente por el control real del aparato del Estado por las masas. Ya no sirve la democracia representativa. Se trata de un modelo obsoleto, \u00fatil en su d\u00eda para canalizar pol\u00edticamente a las masas desde el elitismo burgu\u00e9s. Ahora no es m\u00e1s que un arreglo de los partidos para que las minor\u00edas contin\u00faen ejerciendo el poder invocando la legitimidad de las urnas. En el tema de la llamada al orden desde el anticapitalismo, un sistema pol\u00edtico basado en minor\u00edas representativas de todos, solo permite que el capitalismo funcione a su aire utilizando el argumento del dinero, que se hace extensivo a nivel personal de los seleccionados para ejercer la gobernabilidad. Hoy escandaliza a la sociedad los casos de corrupci\u00f3n pol\u00edtica individualizados, pero hay que verlo como la consecuencia de\u00a0<i>entregar un cheque en blanco a trav\u00e9s del voto<\/i>\u00a0, que puede salir mejor o peor, pero en lo que se aprecia una inhibici\u00f3n absoluta del asunto pol\u00edtico por parte de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Si la anteriores propuestas son, por el momento, simple utop\u00eda, hay otra realidad circulando que puede aprovecharse. Se trata de la condici\u00f3n de masas consumidoras, producto indispensable para el funcionamiento del capitalismo. Si las empresas no venden en los t\u00e9rminos que conviene a los intereses mercantiles, el capitalismo se colapsa. De ah\u00ed que haciendo valer su condici\u00f3n de elemento determinante del funcionamiento del mercado, las masas tendr\u00edan la capacidad de poner\u00a0<i>orden en el capitalismo<\/i>\u00a0. Al objeto de convertir esta propuesta en otra utop\u00eda, la funci\u00f3n de la clase pol\u00edtica y de los empresarios es contribuir a transformar\u00a0<i>consumidores<\/i>\u00a0en\u00a0<i>consumistas<\/i>\u00a0. Circunstancia que les hace perder buena parte de esa racionalidad que reclama la existencia. Pasando a ser en parte confundidos por la norma del\u00a0<i>consumo por el consumo<\/i>\u00a0-v\u00e9ase, entre otros,\u00a0<i>el fen\u00f3meno smarphone<\/i>\u00a0-. La cuesti\u00f3n de combatir la tendencia al consumismo,\u00a0<i>resaltando el papel del ahorro<\/i>\u00a0, para pasar a ser consumidores racionales, es esencial para llegar a poner bajo control al capitalismo.<\/p>\n<p>La previsi\u00f3n del capitalismo es que las masas se pongan al servicio de su negocio, mientras que para un anticapitalismo realista de lo que se trata es de\u00a0<i>invertir la propuesta<\/i>\u00a0y poner al capitalismo al servicio de las masas. El capitalismo es depredador, porque en inter\u00e9s del negocio no duda en destruir cuantos obst\u00e1culos encuentra en su camino, pero a este capitalismo b\u00e1rbaro el anticapitalismo realista contrapone un capitalismo humano en armon\u00eda con la naturaleza. Todo lo dem\u00e1s es pura demagogia auspiciada por el propio capitalismo, utilizando a sus figurantes en el escenario pol\u00edtico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Lorca Siero (Rebelion, 23-5-18) &nbsp; Los posicionamientos que se han venido acogiendo al t\u00e9rmino anticapitalismo operaron y operan en el terreno de la utop\u00eda o se han definido como una forma de hacer\u00a0pol\u00edtica. En ambos supuestos sus proyectos han desembocado en fracaso por falta de conexi\u00f3n con la realidad social. 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