{"id":25001,"date":"2018-05-24T11:54:01","date_gmt":"2018-05-24T15:54:01","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=25001"},"modified":"2018-05-24T11:54:01","modified_gmt":"2018-05-24T15:54:01","slug":"el-poder-y-politica-en-las-organizaciones-desde-la-perspectiva-del-poder-en-las-organizaciones-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/05\/24\/el-poder-y-politica-en-las-organizaciones-desde-la-perspectiva-del-poder-en-las-organizaciones-3\/","title":{"rendered":"El Poder y Pol\u00edtica en las organizaciones desde la perspectiva del poder en las organizaciones (3)"},"content":{"rendered":"<p>El ser humano quiere alcanzar la dicha, conseguir la felicidad y mantenerla, lo cual puede ser logrado a trav\u00e9s de otro, s\u00f3lo que una vez conseguido, el ser humano percibe un ligero bienestar que no concibe como perdurable y lo lleva a disfrutar m\u00e1s el contraste que el estado (Freud, 1990). En efecto, el rey puede ofrecer a su grupo bienestar y felicidad, lo cual siempre ser\u00e1 percibido como transitorio y el grupo buscar\u00e1 la perpetuidad de lo recibido, generando grados de resistencia en las relaciones de poder relacionados con la aceptaci\u00f3n de las restricciones y prohibiciones dadas.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista psicoanal\u00edtico, para Lacan (1986), el ser humano es aquel sujeto a quien siempre le hace falta algo, es insatisfecho, tiene algo que nunca podr\u00e1 satisfacer. En este sentido, la plenitud del hombre no est\u00e1 en el goce sino en el deseo, situaci\u00f3n que marca diferencia cuando de restricciones y prohibiciones se habla en el concepto del poder, pues para el grupo, la violaci\u00f3n de las mismas pudiese conducirlo a estados de satisfacci\u00f3n que se pueden leer como alcance de sus deseos.<\/p>\n<p>La resistencia de los integrantes del grupo que se plantea como elemento inherente al poder, puede tambi\u00e9n ser justificada cuando Freud (1976) propone que:<\/p>\n<p>El ser humano no es un ser manso, amable, y por el contrario es l\u00edcito atribuirle una cuota de agresividad que cuando se hace necesario desenmascara a los seres humanos como bestias salvajes que ni siquiera respetan a los miembros de su propia especie (p. 29).<\/p>\n<p>Agresividad que puede aflorar ante alguna restricci\u00f3n, prohibici\u00f3n o inhibici\u00f3n como elementos inherentes al ejercicio del poder. El planteamiento expuesto por Freud, ante la pregunta: Si la resistencia es reconocida como parte del ejercicio del poder, \u00bfqu\u00e9 la detiene a hacerse explicita por parte del grupo? Si bien el an\u00e1lisis es del orden individual y psicol\u00f3gico como lo trabaja Freud, no hay duda de que dicha reflexi\u00f3n, con ciertas comparaciones que se espera realizar m\u00e1s adelante al abordar el tema organizacional, podr\u00eda tener en cuenta tambi\u00e9n a los grupos. \u00c9ste est\u00e1 referenciado al concepto del supery\u00f3 que:<\/p>\n<p>Como conciencia moral, est\u00e1 pronto a ejercer contra el yo la misma severidad agresiva que el yo habr\u00eda satisfecho de buena gana en otros humanos, ajenos a \u00e9l. Llamamos conciencia de culpa a la tensi\u00f3n entre el supery\u00f3 que se ha vuelto severo y el yo que le est\u00e1 sometido. (Freud, 1976, p.36).<\/p>\n<p>Es decir, existe una relaci\u00f3n de poder entre el supery\u00f3 y el yo en el individuo que a su vez evita la expresi\u00f3n expl\u00edcita de la resistencia en las relaciones de poder en un grupo. En este sentido el ser humano siempre ha estado sometido a las prohibiciones o renuncias como las llama Freud.5<\/p>\n<p>Sin embargo, al hablar de grupos, se puede sospechar que las limitaciones y restricciones a que est\u00e1n sometidos los diferentes seres humanos que lo conforman logran un enlace rec\u00edproco de los individuos de un colectivo y generan una amplia comunidad afectiva entre sus integrantes, con la posibilidad de incentivar el crecimiento de los niveles de resistencia a tales prohibiciones por parte del grupo en las relaciones de poder, donde los niveles de conciencia de culpa de grupo pueden verse disminuidos y ocasionan la objetivaci\u00f3n de tal inconformidad.<\/p>\n<p>La resistencia inherente al poder puede ser le\u00edda tambi\u00e9n como expresi\u00f3n del hombre de sus deseos infinitos, los cuales se hayan circunscriptos a sus aspiraciones de poder y de gloria, donde el camino m\u00e1s f\u00e1cil para la obtenci\u00f3n de la gloria es obtener el poder, tanto los individuos como las comunidades persiguen el poder con el \u00e1nimo de encontrar en \u00e9l aquellas insatisfacciones a las que siempre est\u00e1n sometidos (Russell, 1968).<\/p>\n<p>Para Russell (1968), el poder sobre los seres humanos puede ser clasificado por la manera como se influye sobre los individuos, en este sentido, plantea: \"un individuo puede ser influido por el poder f\u00edsico directo sobre su cuerpo, por las recompensas y los castigos utilizados como alicientes y por la influencia en la opini\u00f3n\" (p. 28). Adem\u00e1s, llama la atenci\u00f3n sobre la necesidad de distinguir entre el poder tradicional (orientado por la fuerza de la costumbre y las creencias como el caso de t\u00f3tem y tab\u00fa) y el poder adquirido (el que tiene la necesidad de justificarse a cada momento), la tendencia del poder es a concentrarse en pocas manos.<\/p>\n<p>En este sentido, como tambi\u00e9n lo hace Russell y para ser coherente con lo que hasta el momento se ha venido mencionando, las relaciones de poder y el poder mismo tienen dos fuentes de las cuales se abastecen: la tradici\u00f3n, en forma de respeto hacia algo, alguien, como en t\u00f3tem y tab\u00fa; y el miedo, como se pretendi\u00f3 dar explicaci\u00f3n al recurrir a Freud, relacionando el poder que ejerce el supery\u00f3 sobre el yo y la sustituci\u00f3n de una doctrina vieja por una nueva, resultado claro de la expresi\u00f3n objetiva de la resistencia en las relaciones de poder, llamada por Russell como la fuente del poder revolucionario.<\/p>\n<p>Antes que abordar el ejercicio del poder en las organizaciones y con el \u00e1nimo de resumir esta primera parte que intenta dar explicaci\u00f3n a la significaci\u00f3n del poder para el hombre, se pueden introducir los planteamientos de Hegel citado por Jaramillo (2006), quien plantea:<\/p>\n<p>(\u2026.) all\u00ed donde dos entidades humanas se encuentran se establece, consciente o inconscientemente, una batalla a muerte por el predominio, en la que uno tratar\u00e1 de poner al otro en condici\u00f3n de dependencia, como una X que arroja a una Y al lugar ubicado en la parte inferior de la barra. Pero \u00bfqui\u00e9n ser\u00e1 el que ocupe el lugar del amo? La respuesta es lapidaria: quien menos temor a la muerte tenga, pues el otro miembro de la bipolaridad renunciar\u00e1 al enfrentamiento por temor a perecer. Preferir\u00e1 situarse en el lugar del esclavo, entregando su libertad a cambio de seguridad, accediendo a las ventajas secundarias que tal condici\u00f3n le otorga, como adquirir la protecci\u00f3n por parte del amo, as\u00ed como verse liberado del angustioso enrostramiento de la libertad, la incertidumbre e indeterminaci\u00f3n que le acompa\u00f1an representando el vac\u00edo en medio de la existencia, all\u00ed donde el sujeto nunca termina de aprender a \"respirar\". (p.70).<\/p>\n<p><strong>El Ejercicio Del Poder En Las Organizaciones<\/strong><\/p>\n<p>Se pueden considerar las relaciones interpersonales entre los miembros de un grupo como el punto de partida para abordar el ejercicio del poder en las organizaciones, pues \u00e9stas pueden ser consideradas como agrupaciones de seres humanos que buscan un objetivo com\u00fan que se logra mediante las interacciones personales.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino relaciones es tomado como la forma de v\u00ednculo o lazo que existe entre las personas y los grupos (Fichter, 1990). En el campo organizacional las diversas relaciones se manifiestan seg\u00fan estatus, roles y procesos que adquieren las personas y determinados grupos sociales, conformando de esta manera fen\u00f3menos organizacionales que caracterizan las interacciones personales.<\/p>\n<p>Las relaciones interpersonales que se establecen en las organizaciones, instituciones, grupos e individuos, se expresan en lo que Schvarstein y Etkin (1989) denominan d\u00edadas institucionales. Las relaciones padre-hijo, docente-alumno, jefe-subordinado, son modos estables de interacci\u00f3n que prescriben las conductas admisibles para cada uno de los participantes de las relaciones sociales.<\/p>\n<p>Se puede decir que el hilo que entrelaza estos tipos de relaciones es el poder y su manifestaci\u00f3n social genera en los sujetos la competencia social requerida para el desempe\u00f1o adecuado en cada una de estas relaciones, donde los participantes recurren a las maneras propias instituidas en cada organizaci\u00f3n, donde tambi\u00e9n utilizan formas de poder alternativos para manifestar sus relaciones (Zapata, 2007).<\/p>\n<p>Si la tendencia del poder es a concentrarse en pocas manos, originando grados de desigualdad en la distribuci\u00f3n del mismo, en las organizaciones este fen\u00f3meno se expresa en la relaci\u00f3n que existe entre el poder y la jerarqu\u00eda, donde ambos est\u00e1n relacionados con el puesto o cargo que una persona ocupa y sus relaciones con los dem\u00e1s. En este sentido, la distancia jer\u00e1rquica debe ser vista como una variable de an\u00e1lisis en las relaciones jefe-subordinado, en los fen\u00f3menos y acciones de liderazgo y en la mentalidad que en un momento dado asuman los miembros de la organizaci\u00f3n frente a determinada situaci\u00f3n (Hofstede, 1993).<\/p>\n<p>Plantea Hofstede (1993) que una sociedad con larga distancia jer\u00e1rquica y de poder acepta una amplia autoridad y poder dentro de las organizaciones, de esta manera los funcionarios con conductas formales muestran respeto para con las personas que tienen alg\u00fan grado de autoridad, es decir, se tiende a ampliar las desigualdades de poder en la organizaci\u00f3n, generando en algunas personas temor al relacionarse con personas que tienen autoridad superior. En contraste, en una sociedad con corta distancia jer\u00e1rquica y de poder, se tiende a reducir las desigualdades como sea posible, observ\u00e1ndose que los superiores mantienen la autoridad y sus colaboradores no sienten temor al relacionarse con ellos (Citado por Zapata, 2007).<\/p>\n<p>El poder como eje articulador de las relaciones en la organizaci\u00f3n, es considerado por Weber como la habilidad de los grupos o individuos \"para cumplir su voluntad en una acci\u00f3n com\u00fan aun contra la resistencia de otros que est\u00e1n participando en esa acci\u00f3n\" (Weber, 1997, p. 180).<\/p>\n<p>El polit\u00f3logo Dahl (1957), citado por Hall (1996), dice que el poder se define como: A tiene poder sobre B en el grado en que hace que B realice algo que B no har\u00eda de otra manera. De igual manera, Robbins (1996) define el poder como la capacidad que se tiene de influir en el comportamiento de las dem\u00e1s personas, de manera que \u00e9stas hagan cosas que no har\u00edan de otra manera (Citados por Zapata, 2007).<\/p>\n<p>El poder comprende atributos personales y de posici\u00f3n en jerarqu\u00eda que se constituyen en la base de la capacidad para influir en las dem\u00e1s personas. Analizando el poder y la autoridad, se observa que el poder abarca atributos personales y de posici\u00f3n, mientras que la autoridad implica el poder con base en la posici\u00f3n (Gibson, Ivancevich y Donnellly, 1996).<\/p>\n<p>Parsons, citado por Ibarra y Monta\u00f1o (1984), asocia la toma de decisiones como un fen\u00f3meno del poder en las organizaciones y, como sistema social total, lo considera un elemento explicativo del sistema pol\u00edtico de la sociedad. Al respecto, Parson (1956) se refiere al poder como:<\/p>\n<p>La capacidad generalizada de asegurar el cumplimiento de las obligaciones mediante unidades de un sistema de organizaci\u00f3n colectiva, en el cual las obligaciones est\u00e1n legitimadas por su relaci\u00f3n con las metas colectivas y donde, en caso de negativa, se presume que su cumplimiento ser\u00e1 impuesto por medio de sanciones situacionales negativas. (p.74)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ser humano quiere alcanzar la dicha, conseguir la felicidad y mantenerla, lo cual puede ser logrado a trav\u00e9s de otro, s\u00f3lo que una vez conseguido, el ser humano percibe un ligero bienestar que no concibe como perdurable y lo lleva a disfrutar m\u00e1s el contraste que el estado (Freud, 1990). 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