{"id":25387,"date":"2018-06-09T12:40:24","date_gmt":"2018-06-09T16:40:24","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=25387"},"modified":"2018-06-09T12:40:24","modified_gmt":"2018-06-09T16:40:24","slug":"el-posible-baldi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/06\/09\/el-posible-baldi\/","title":{"rendered":"El posible Baldi"},"content":{"rendered":"<p>Andres L. Mateo (Hoy, 22-3-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u201cEl posible Baldi\u201d es un cuento del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, en el que se construye la historia de un personaje no a partir de lo que \u00e9l es en realidad, sino sobre lo que en una r\u00e1faga ins\u00f3lita de valent\u00eda \u00e9l se imagina ser.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Baldi es un pobre diablo, un abogado de vida oscura, que con su salario la quincena en el bolsillo atraviesa una calle de Buenos Aires y se topa con una mujer \u201cextra\u00f1a y rubia, peque\u00f1a, con un largo impermeable verde olivo atado en la cintura como quebr\u00e1ndola\u201d. La imagen que la describe es un retrato magn\u00edfico del desparpajo y la ingenuidad, rasgos que dar\u00e1n pie al infeliz Baldi para ocurr\u00edrsele dibujarse a s\u00ed mismo como un fiero e implacable Le\u00f3n de la selva de la existencia terrenal, frente a un ser m\u00e1s aturdido que \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">La mujer caminaba delante y a cada momento le chorreaba una mirada a Baldi. Onetti la describe as\u00ed: \u201cera una peque\u00f1a figura que llevaba unos tacones demasiado altos, que la obligaban a caminar con lenta majestad, hiriendo el suelo<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>en un ritmo de relojer\u00eda\u201d. Mientras caminaba, Baldi tocaba el dinero de su salario que llevaba en el bolsillo, y calculaba el tiempo que le quedaba para llegar a su casa. Esa noche ten\u00eda una cita de rutina con su novia Nen\u00e9. De pronto un hombre \u201cbajo y gordo, con largos bigotes retintos\u201d, comenz\u00f3 a molestar a la extra\u00f1a mujer, poni\u00e9ndose a su lado y susurr\u00e1ndole piropos, y Baldi, envalentonado,\u201d se abroch\u00f3 r\u00e1pidamente el saco y camin\u00f3 hasta ponerse junto a la pareja\u201d. El molestoso huy\u00f3, y la mujer dio las gracias a Baldi, entornando los ojos de ingenuidad. Entonces el t\u00edmido hombre de vida oscura que Baldi era, le respondi\u00f3 alzando los hombros, como si esa fuera una tarea insignificante, como si estuviera acostumbrado a poner en fuga a hombres molestosos y bigotudos. Sin darse cuenta, Baldi hab\u00eda entrado en la pendiente enjabonada del otro, el posible Baldi.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Mientras segu\u00eda caminando a su lado, el Baldi que \u00e9l nunca hab\u00eda sido comenz\u00f3 a brotar. Como en aquella canci\u00f3n de Joaqu\u00edn Sabina, surgi\u00f3 el Baldi \u201cde las mil caras feroces que la admiraci\u00f3n de la mujer hacia posible\u201d. Comenz\u00f3 a contarle<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>sobre el Baldi que gastaba en aguardiente en una taberna de marinos en Marsella o el Havre. El baldi que se embarcaba en una traves\u00eda peligrosa, con diez d\u00f3lares y un rev\u00f3lver. El Baldi enrolado en la Legi\u00f3n Extranjera que regresaba a las poblaciones con una tr\u00e1gica cabeza de moro ensartada en la bayoneta. O ese Baldi aborrecible<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>que cazaba negros en Transval, Africa del Sur, trabajando<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>como guardi\u00e1n en las minas de diamantes. \u201cAs\u00ed, hasta que el otro Baldi fue tan vivo que pudo pensar en \u00e9l como en un conocido\u201d. Ese hombre respetuoso, de una lenta vida idiota, comparado con este otro que \u00e9l fing\u00eda ser, ante la mujer azorada, lo hab\u00eda entusiasmado de tal manera que le pareci\u00f3 necesario hacer un gesto que lo hiciera m\u00e1s cre\u00edble. Sac\u00f3 el<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>dinero del<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>salario que llevaba en el bolsillo y puso un billete sobre las rodillas de la mujer. Con los grandes ojos abiertos la mujer lo mir\u00f3. Y \u00e9l agreg\u00f3 un billete m\u00e1s grande, dici\u00e9ndole: \u201cToma, \u00bfquieres m\u00e1s?\u201d. Quiso marcharse con el gesto seco que hubiera usado el posible<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>Baldi, pero volvi\u00f3 a los pocos pasos y acerc\u00f3 el rostro barbudo a la m\u00edmica esperanzada de la mujer, que sosten\u00eda en alto los dos billetes, haciendo girar la mu\u00f1eca.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>\u201cEse dinero que te di lo gano haciendo contrabando de coca\u00edna. En el Norte\u201d- le dijo- y se march\u00f3 hundi\u00e9ndose en la realidad de todos los d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Quiz\u00e1s todos hemos sido alguna vez el posible Baldi, y le hemos cogido gusto al juego de inventar otro tipo de existencia. Lo pens\u00e9 pensando en la sociedad dominicana de hoy, en el porrazo de la historia, en la muerte del hombre mortal, y en la mentira. A estas alturas me parec\u00eda que Trujillo deb\u00eda ser una alma negra que ard\u00eda en el infierno. Pero, no. Como el posible Baldi, ahora son dos. El \u201c trujillito\u201d del siglo XXI, como asever\u00f3 Leonel; y el nieto sangu\u00edneo del dictador sangriento. \u00a1Maldita historia circular, la nuestra!<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andres L. Mateo (Hoy, 22-3-18) &nbsp; \u201cEl posible Baldi\u201d es un cuento del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, en el que se construye la historia de un personaje no a partir de lo que \u00e9l es en realidad, sino sobre lo que en una r\u00e1faga ins\u00f3lita de valent\u00eda \u00e9l se imagina ser. 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