{"id":26012,"date":"2018-07-06T13:30:44","date_gmt":"2018-07-06T17:30:44","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=26012"},"modified":"2018-07-06T13:30:44","modified_gmt":"2018-07-06T17:30:44","slug":"murio-hilda-schott-la-diableja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/07\/06\/murio-hilda-schott-la-diableja\/","title":{"rendered":"Muri\u00f3 Hilda Schott, la diableja"},"content":{"rendered":"<div class=\"text\">\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 30-6-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CUENTA LA LEYENDA, QUE\u00a0algunos confirman, que a los nueve a\u00f1os de edad Hilda Schott, quien estudiaba en la escuela primaria de La Vega, fue seleccionada para entregar un ramo de flores a Trujillo mientras visitaba el centro educativo. Cuando Hilda lleg\u00f3 frente a Trujillo con su buqu\u00e9 en la mano, lo mir\u00f3 de frente por breves segundos y de inmediato tir\u00f3 las flores a sus pies mientras se daba la vuelta. La reacci\u00f3n del dictador fue iracunda: \u201c\u00bfQui\u00e9n es esa diableja?\u201d Minutos despu\u00e9s, abandon\u00f3 el lugar inc\u00f3modo. Corr\u00eda el a\u00f1o 1933. Apenas tres a\u00f1os ten\u00eda Trujillo en el poder.<\/p>\n<p>Hilda proven\u00eda de una familia muy honorable de Moca, formada por hombres bravos y mujeres de generosa calidez y, a su vez, de car\u00e1cter recio. El tronco de esa familia era su madre, do\u00f1a Estela \u2013sobrina de Horacio V\u00e1zquez-, aut\u00e9ntica matrona de la sociedad mocana de la \u00e9poca. Entonces y despu\u00e9s, miembros de esa estirpe \u2013mezcla de migrantes alemanes y franceses- dar\u00edan se\u00f1ales fehacientes de sus temperamentos bizarros en los terrenos donde la historia recoge nombrad\u00edas.<\/p>\n<p>Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de aquella an\u00e9cdota \u2013ya con treinta y tres a\u00f1os de edad- Hilda se incorpora en la trayectoria del arzobispo Ricardo Pittini, un sacerdote italiano de la congregaci\u00f3n salesiana que arrib\u00f3 por el puerto de San Pedro de Macor\u00eds justo en el a\u00f1o en que la mocana hab\u00eda arrojado las flores que Trujillo esperaba con las manos extendidas a los pies del mandatario. Pittini ten\u00eda cincuenta y siete a\u00f1os cuando llega a establecer en la Rep\u00fablica Dominicana a la orden fundada por Don Bosco. Todav\u00eda ten\u00eda la visi\u00f3n que luego ir\u00eda perdiendo gradualmente, cuando en diciembre de 1958 \u2013contando ya ochenta y dos a\u00f1os de vida, d\u00e9bil y enfermo- la cocinera del arzobispado lo encontr\u00f3 en su habitaci\u00f3n inconsciente y sangrando en la cabeza. Para enfrentar la situaci\u00f3n, la sirvienta pidi\u00f3 auxilio y pronto estuvieron junto al arzobispo el padre Remberto Cruz que viv\u00eda frente a la Catedral y los salesianos Andr\u00e9s Nemeth y Sixto Pagani, quienes junto al doctor Pompilio Brower y el galeno Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez de Haro \u2013republicano espa\u00f1ol que se hab\u00eda exiliado en Santo Domingo- brindaron los primeros auxilios al prelado. Fue en ese preciso instante en que el padre Pagani \u2013quien realizar\u00eda una fecunda obra como salesiano- busc\u00f3 la ayuda de Hilda Schott, para que sirviera como enfermera a Pittini. Hasta donde se sabe, nunca se conoci\u00f3 a cabalidad lo que sucedi\u00f3: si acaso Pittini se cay\u00f3 de su cama o si, como se lleg\u00f3 a comentar, fue v\u00edctima de alg\u00fan desalmado, puesto que d\u00edas antes su anillo episcopal hab\u00eda desaparecido de su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Trujillo, que nunca olvid\u00f3 la afrenta de aquella ni\u00f1a en La Vega, supo entonces que quien atend\u00eda permanentemente al arzobispo era Hilda Schott. Todos los resortes humanos de la dictadura fueron puestos en movimiento para que hicieran desaparecer a la diableja, como la hab\u00eda denominado el dictador, del lado de Pittini. Don Cucho \u00c1lvarez Pina y Pa\u00edno Pichardo fueron los mensajeros de Trujillo ante el propio prelado para sugerirle su separaci\u00f3n de Hilda. Conoc\u00edan del suceso vegano y del rol de los Schott y Michel como desafectos del r\u00e9gimen. Pittini hizo caso omiso de todas las solicitudes y advertencias sutiles o directas. Hilda seguir\u00eda a su lado. Poco tiempo despu\u00e9s \u00e9sta lo acompa\u00f1ar\u00eda, junto al padre Pagani, a Estados Unidos donde el arzobispo intent\u00f3 buscar cura a su insalvable ceguera. Pittini, que durante gran parte de su ejercicio apost\u00f3lico se mantuvo cerca del tirano para poder realizar la importante obra que llev\u00f3 a cabo a favor de la Iglesia y de los grandes objetivos de su orden sacerdotal, comenz\u00f3 a pensar a partir de 1959 de modo diferente. Algunos creen, lo que entendemos totalmente v\u00e1lido, que Hilda contribuy\u00f3 a crearle conciencia de lo que significaba la Era de Trujillo. Lo cierto es que, poco despu\u00e9s del suceso que pudo costarle la vida, y la entrada de Hilda a su cuidado, Pittini comenz\u00f3 a vivir lo que uno de sus bi\u00f3grafos, Juan Esteban Belza, llama su \u201ccalle de la amargura\u201d. Se cuenta que Hilda, cuando viaj\u00f3 con Pittini y Pagani a Estados Unidos, trajo consigo una foto de su primo Jos\u00e9 Cordero Michel, un joven abogado de veintiocho a\u00f1os de edad que hab\u00eda participado como expedicionario en el grupo que desembarc\u00f3 por Maim\u00f3n y Estero Hondo comandados por el vegano Jos\u00e9 Horacio Rodr\u00edguez, hijo del mocano Juancito Rodr\u00edguez, gran combatiente contra la dictadura desde el exilio. Cuando Hilda entreg\u00f3 esa foto a sus t\u00edos, uno de los familiares, temeroso, denunci\u00f3 el hecho, y dice Belza que desde entonces \u201crevent\u00f3 la tempestad\u201d.<\/p>\n<p>El arzobispo ciego fue v\u00edctima de chantajes, espionaje continuo, interferencias telef\u00f3nicas, violaci\u00f3n de correspondencia, los cepillos del SIM permanec\u00edan 24\/7 frente a su morada, prostitutas contratadas vociferaban contra Hilda y el prelado, periodistas eran encargados de abordarlo con preguntas inc\u00f3modas, el colegio Don Bosco fue allanado a media noche, miembros del SIM penetraron al colegio Santo Domingo y se ba\u00f1aron desnudos en la piscina que las dominicas norteamericanas ten\u00edan (a\u00fan sigue ah\u00ed) para sus alumnas; Lamela Geler \u2013\u201cuno de los corifeos parlantes del r\u00e9gimen\u201d- abr\u00eda cada ma\u00f1ana la emisi\u00f3n de Radio Caribe, vomitando \u201cun editorial sectario, sucio, insultante\u201d, como anota Belza; varios sacerdotes eran amenazados para obligarlos a pedir que Pittini se fuese de Santo Domingo. El arzobispo nunca tuvo miedo, incluso cuando la Nunciatura no le brind\u00f3 apoyo. \u201cMe defender\u00e9 solo, pero de aqu\u00ed s\u00f3lo me sacan muerto\u201d, dec\u00eda. Empero, a finales de enero de 1960, Pittini present\u00f3 su renuncia ante el papa Juan XXIII, quien cuatro d\u00edas despu\u00e9s design\u00f3 a Octavio Antonio Beras administrador apost\u00f3lico sede plena. Pittini seguir\u00eda siendo el arzobispo, aunque sin funciones. Se qued\u00f3 en el arzobispado sin otra ayuda que doscientos pesos que les enviaban los salesianos. Los superiores de su congregaci\u00f3n y el inspector salesiano Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez del Pino, les ofrecieron enviarlo al pa\u00eds de su selecci\u00f3n. Hilda segu\u00eda firme a su lado. Pittini segu\u00eda firme en su negativa a irse del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Hasta que sucedi\u00f3 el hecho culminante y perverso urdido por la dictadura. Comenz\u00f3 a visitar a Pittini un sicario colombiano, Jairo Alberto Calder\u00f3n Forero. Conversaba a solas con el arzobispo. Hab\u00eda intrigas entre los empleados del arzobispado sobre estas visitas de personaje tan extra\u00f1o. Pittini s\u00f3lo refer\u00eda la situaci\u00f3n a Hilda y al padre Pagani. Calder\u00f3n Forero le dec\u00eda que se negaba a participar en las torturas que dirig\u00eda Johnny Abbes en la 40. Le contaba a Pittini lo que suced\u00eda en esa caverna del terror y la humillaci\u00f3n contra los enemigos del r\u00e9gimen. Dicen que Pittini quedaba medio enloquecido cada vez que conversaba con el colombiano y \u00e9ste le narraba los detalles de las torturas de las que hab\u00eda sido testigo. El padre Pagani, tan cercano a Pittini, fue enviado a buscar por sus superiores para establecerse en San Juan, Puerto Rico, al conocerse que exist\u00eda un plan para eliminarlo. El salesiano Enrique Mellano qued\u00f3 bajo el cuidado del arzobispo.<\/p>\n<p>En la tarde del viernes santo, 15 de abril, Hilda y una amiga visitaban los monumentos, cuando Calder\u00f3n Forero abord\u00f3 a ambas en la calle y les dijo: \u201cV\u00e1yanse al arzobispado\u201d. Hilda a toda velocidad fue a la casa del arzobispo y se intern\u00f3 en su habitaci\u00f3n. A las 11 de la noche, alguien toc\u00f3 la puerta. El colombiano insist\u00eda en que le dejaran entrar. De pronto, sonaron varios disparos, justo en el momento en que Hilda entreabr\u00eda el postigo para cerciorarse de lo que pasaba. La r\u00e1faga casi la alcanza. Las balas atravesaron la puerta y el armario del monse\u00f1or. Hilda vio al autor del tiroteo y el momento en que dos polic\u00edas colocaban granadas en las manos del cad\u00e1ver del colombiano. Un capit\u00e1n del SIM pidi\u00f3 que apagaran la luz y llevaran a Pittini a otro lugar. Hilda lo tom\u00f3 del brazo. Pittini esper\u00f3 lo peor y tranquilamente, mientras Hilda lloraba, dio la absoluci\u00f3n sacramental. S\u00f3lo Hilda acompa\u00f1aba al anciano arzobispo en ese tr\u00e1gico momento. La dictadura hab\u00eda montado su espect\u00e1culo de muerte para acusar al colombiano de intentar asesinar a Pittini. Fue, finalmente, una v\u00edctima de quienes le hab\u00edan contratado para insanos oficios. \u00bfO acaso Calder\u00f3n Forero asesinar\u00eda por encargo a Pittini y la polic\u00eda, simulando defender al prelado, asesinar\u00eda al colombiano? El hecho nunca fue aclarado. A\u00fan as\u00ed, Pittini no se amedrent\u00f3. Pero, un cura traidor y pusil\u00e1nime (siempre aparece un lobo entre los pastores) sugiri\u00f3 al SIM secuestrarlo. El 24 de junio se hizo el intento. El cura citado entr\u00f3 a la habitaci\u00f3n del arzobispo, justo cuando \u00e9l hab\u00eda enviado a Hilda a comprar un regalo a su cocinera, Juanita, que celebraba ese d\u00eda su cumplea\u00f1os. Pittini, a\u00fan en pijama, fue forzado por el sacerdote trujillista, a quien tom\u00f3 de los brazos y quiso arrastrar por las escaleras. Pittini gritaba: \u201cMe llevan, me llevan\u201d. Hilda lleg\u00f3 en ese momento y \u201carremeti\u00f3 como una fiera\u201d contra el atacante. El padre Mellano lleg\u00f3 tambi\u00e9n y el colaborador del r\u00e9gimen se vio obligado a huir.<\/p>\n<p>Las cosas se tranquilizaron temporalmente. Parece ser que Balaguer, reci\u00e9n nombrado presidente, quiso intervenir para calmar la afrenta contra Pittini. Radio Caribe la emprendi\u00f3 contra el mandatario t\u00edtere y Balaguer no pudo hacer nada. Hilda segu\u00eda en lo suyo. Era amiga de muchos a\u00f1os de M\u00e1ximo L\u00f3pez Molina, el l\u00edder del MPD que hab\u00eda venido al pa\u00eds bajo seguridades del r\u00e9gimen de que permitir\u00eda a su partido actuar libremente. Hilda llev\u00f3 al l\u00edder emepede\u00edsta donde Pittini, quien orden\u00f3 una botella de vino para conversar con su visitante. Hablaron por largo rato y en todo momento L\u00f3pez Molina le confi\u00f3 al prelado que estaba seguro de que lo matar\u00edan. Trujillo se enter\u00f3 de la visita y llam\u00f3 directamente al padre Antonio Flores, p\u00e1rroco en Moca, con una orden intimidatoria: \u201cVaya y saque al arzobispo antes de cuarenta y ocho horas y si no, vuelo la Catedral\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"entretitulo\">Libros<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">El pastor de los pobres y su mitra de plomo<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"El pastor de los pobres y su mitra de plomo\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x297\/0c0\/185d134\/none\/10904\/QSLO\/image_content_10219153_20180629144455.jpg 185w\" alt=\"El pastor de los pobres y su mitra de plomo\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x297\/0c0\/185d134\/none\/10904\/QSLO\/image_content_10219153_20180629144455.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Juan Esteban Belza\u00a0<\/b>(ITESA, 1976. 288 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Semblanza de monse\u00f1or Ricardo Pittini, el arzobispo ciego que sirvi\u00f3 a Santo Domingo en la Era de Trujillo, donde se pormenoriza gran parte de los hechos que aqu\u00ed se narran.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Trujillo, la tr\u00e1gica aventura del poder personal<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Trujillo, la tr\u00e1gica aventura del poder personal\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x266\/0c0\/185d134\/none\/10904\/VSLQ\/image_content_10219156_20180629154135.jpg 185w\" alt=\"Trujillo, la tr\u00e1gica aventura del poder personal\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x266\/0c0\/185d134\/none\/10904\/VSLQ\/image_content_10219156_20180629154135.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Robert D. Crassweller\u00a0<\/b>(Editorial Bruguera, 1968. 478 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Esta obra, de la que nadie ha recordado que se cumple en 2018 cincuenta a\u00f1os de su primera edici\u00f3n, sigue siendo un referente fundamental para conocer en detalles la dictadura de Trujillo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Constanza, Maim\u00f3n y Estero Hondo<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Constanza, Maim\u00f3n y Estero Hondo\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185x246\/0c56\/185d134\/none\/10904\/SFMT\/image_content_10219159_20180629144455.jpg 185w\" alt=\"Constanza, Maim\u00f3n y Estero Hondo\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185x246\/0c56\/185d134\/none\/10904\/SFMT\/image_content_10219159_20180629144455.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Anselmo Brache Batista\u00a0<\/b>(Banco Central, 2008. 411 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Tercera edici\u00f3n ampliada y corregida del que est\u00e1 considerado como el libro mayor sobre la gesta del 14 de junio. Testimonios e investigaci\u00f3n de los acontecimientos, desde sus antecedentes hasta su ep\u00edlogo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">An\u00e1lisis de la Era de Trujillo<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"An\u00e1lisis de la Era de Trujillo\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185x282\/0c94\/185d134\/none\/10904\/AFCC\/image_content_10219162_20180629144456.jpg 185w\" alt=\"An\u00e1lisis de la Era de Trujillo\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185x282\/0c94\/185d134\/none\/10904\/AFCC\/image_content_10219162_20180629144456.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Jos\u00e9 R. Cordero Michel\u00a0<\/b>(CPEP, 2012. 138 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Reeditado varias veces, este \u201cinforme sobre la Rep\u00fablica Dominicana, 1959\u201d es, a juicio de Roberto Cass\u00e1, un cl\u00e1sico de la historiograf\u00eda dominicana, casi seis d\u00e9cadas despu\u00e9s de darse a conocer.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">La sumisi\u00f3n bien pagada. La Iglesia dominicana bajo la Era de Trujillo. 1930-1961<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"La sumisi\u00f3n bien pagada. La Iglesia dominicana bajo la Era de Trujillo. 1930-1961\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185x263\/0c43\/185d134\/none\/10904\/FFIU\/image_content_10219165_20180629144456.jpg 185w\" alt=\"La sumisi\u00f3n bien pagada. 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