{"id":26655,"date":"2018-08-04T10:22:15","date_gmt":"2018-08-04T14:22:15","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=26655"},"modified":"2018-08-04T10:22:15","modified_gmt":"2018-08-04T14:22:15","slug":"epistolario-intimo-la-escritura-testimonial-106","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/08\/04\/epistolario-intimo-la-escritura-testimonial-106\/","title":{"rendered":"Epistolario \u00edntimo\u2026 La escritura testimonial (106)"},"content":{"rendered":"<p>\u201cMi padre lleg\u00f3 a la Argentina a mediados de 1924. Ven\u00eda de colaborar estrechamente en la transformaci\u00f3n cultural y educativa de M\u00e9xico, junto a Jos\u00e9 Vasconcelos. En Argentina encontr\u00f3 una realidad muy distinta, era un pa\u00eds pac\u00edfico, pr\u00f3spero, laborioso, y eso le agrad\u00f3. Necesitaba tranquilidad emocional y aqu\u00ed la encontr\u00f3. Comenz\u00f3 a dictar clases en el Colegio Nacional de la Plata y su magisterio se impuso entre los alumnos, muchos de los cuales llegaron a ser personalidades destacadas: Enrique Anderson Imbert, Ernesto S\u00e1bato, Ren\u00e9 Favaloro, entre otros. Estableci\u00f3 amistad con Alejandro Korn, Ezequiel Mart\u00ednez Estrada, Victoria Ocampo y toda la plana mayor de la intelectualidad argentina. Trabaj\u00f3 y reflexion\u00f3 con todos ellos sobre la realidad americana y del pa\u00eds que generosamente lo hab\u00eda acogido. Esos di\u00e1logos se plasmaron en innumerables publicaciones de \u00e9poca\u201d. (V\u00e9ase \u201c<em>Presentaci\u00f3n\u201d<\/em>\u00a0de Sonia Henr\u00edquez Ure\u00f1a de Hlito, en Carlos Pi\u00f1eiro I\u00f1iguez:\u00a0<em>Pasi\u00f3n por Am\u00e9rica<\/em>.\u00a0<em>Ensayos sobre Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a,\u00a0<\/em>Embajada de la Rep\u00fablica Argentina, Santo Domingo, 2001, p. 7).<\/p>\n<p>La cita anterior proviene de una presentaci\u00f3n que hiciera en el 2001 la hija\u00a0\u00a0 de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, Sonia Henr\u00edquez Ure\u00f1a de Hlito, y que publicara en Santo Domingo como introducci\u00f3n para un libro escrito por Carlos Pi\u00f1eiro I\u00f1iguez titulado\u00a0<em>Pasi\u00f3n por Am\u00e9rica. Ensayos sobre Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a.\u00a0<\/em>La misma evoca una escritura testimonial, basada en la biograf\u00eda de un autor que fund\u00f3 perspectivas de trabajo literario, cultural, educativo y ling\u00fc\u00edstico en Hispanoam\u00e9rica. Estas palabras de presentaci\u00f3n del citado libro de la autor\u00eda de Carlos Pi\u00f1eiro I\u00f1iguez, constituyen una evocaci\u00f3n del padre, maestro e intelectual que ha dejado una huella, no s\u00f3lo familiar, sino tambi\u00e9n continental. La confesi\u00f3n y la visi\u00f3n de una magna patria, o lo que es una utop\u00eda de toda Am\u00e9rica, hunde sus ra\u00edces en la expresi\u00f3n identitaria de este autor tambi\u00e9n universal. La caracterizaci\u00f3n que se desprende de un texto \u00edntimo y al mismo tiempo interiorizado tambi\u00e9n por la voz co-autorial, sobresale en lo que es el\u00a0<em>Epistolario \u00edntimo<\/em>\u2026asumido como espacio, a veces confesional, otras veces dial\u00f3gico y en todos sus casos testimonial.<\/p>\n<p>De esta suerte, toda la aventura de dicho epistolario gira alrededor de la historia-pensamiento, la historia-cultura y la historia-lengua. El tiempo \u00edntimo y social aparece en las cardinales y horizontes de un universo comprensivo de la vida cultural hispanoamericana. Los signos que componen la escritura o escrituras del\u00a0<em>Epistolario<\/em>\u2026 van construyendo tambi\u00e9n otros mundos que sobresalen o asechan al sujeto desde la historia literaria, cultural y continental.<\/p>\n<p>La s\u00edntesis de la cita que encabeza este ensayo orienta en general lo que fue la vida y la obra de PHU. Alfonso Reyes fue testigo incidente en la biograf\u00eda y en el oficio intelectual de PHU. El \u201chermanamiento\u201d que reproducen las cartas del\u00a0<em>Epistolario<\/em>\u2026 extiende el gesto fundamental de una amistad intelectual duradera y que solo pudo concluir luego del cese de ambos ciclos vitales y humanos.<\/p>\n<p>Lo humano de esta biograf\u00eda-escritura se revela en un movimiento del sujeto instruido desde la historia misma de sus signos y realidades nacionales. La misma historia del epistolario implica tambi\u00e9n la incidencia de otras historias y otras memorias continentales y transcontinentales, legibles en la escritura o inscripci\u00f3n de una pr\u00e1ctica ejemplar, marcada por la relaci\u00f3n vida pensamiento y obra-sujeto.<\/p>\n<p>Esta experiencia que ha cobrado valor en otros epistolarios de ambos autores con otros interlocutores, promete y conduce a una relectura, reconstrucci\u00f3n y memoria donde podemos encontrar los ejes de un oficio literario y cultural, pero tambi\u00e9n la memoria focal de una inscripci\u00f3n neo-human\u00edstica, acentuada por hechos reales e im\u00e1genes de un mundo unificado alrededor y a favor del sujeto hist\u00f3rico y cultural.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los ritmos internos del Epistolario \u00edntimo\u2026 producen tambi\u00e9n trazados bioculturales, hist\u00f3ricos y metahist\u00f3ricos, por cuanto en toda adscripci\u00f3n formativa, ideol\u00f3gica y testimonial se gesta una experiencia que marca traves\u00edas socioculturales, as\u00ed como la inevitabilidad de la historia asumida como discurso de cualidades est\u00e9ticas y simb\u00f3licas. Perspectiva esta que se pronuncia en el espesor mismo de lo social y de la historia de las ideas hispanoamericanas.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la \u201cescucha\u201d de un texto que a su vez constituye la suma de voces acogidas por una pr\u00e1ctica intelectual consistente, haga de los corresponsales, escritores responsables y actores reales de este\u00a0<em>Epistolario \u00edntimo,\u00a0<\/em>un modelo testimonial de las ideas, las pr\u00e1cticas intelectuales, la integridad literaria y la raz\u00f3n cr\u00edtica de una visi\u00f3n propiciada a trav\u00e9s de la c\u00e1tedra libre, cultural, educativa e hist\u00f3rico- literaria.<\/p>\n<p>Los gestos que definen la traves\u00eda de PHU y AR, marcan y a la vez orientan el sentido de una vivencia cultural, pol\u00edtica, literaria y filos\u00f3fica de Am\u00e9rica; teniendo en cuenta la diversidad de las voces que conforman la experiencia historiogr\u00e1fica socio hist\u00f3rica y socio-pol\u00edtica de la producci\u00f3n de las ideas, las memorias intraculturales y metaculturales.<\/p>\n<p>En cierto modo, el testimonio de un sujeto de la historia puede construir una visi\u00f3n epocal, habida cuenta de sus huellas y sus l\u00edneas de inscripci\u00f3n asumidas como valores de continuidad, contingencia y posibilidad. Estas vertientes definen, como ya hemos visto en los tres tomos del\u00a0<em>Epistolario \u00edntimo,<\/em>\u00a0toda una traves\u00eda literaria, sociocultural del sujeto y sus conformantes hist\u00f3ricos. El horizonte cr\u00edtico que desde la obra-lectura abre los diversos significados de la realidad cultural hispanoamericana, se justifican en un trazado no solo intelectual, sino tambi\u00e9n axiol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n pr\u00e1ctica e ideol\u00f3gica de la escritura denominada testimonial, conduce en el caso de PHU y AR a una encrucijada y a la apertura de nuevos caminossiempre encontrados de la historia socio-cultural y socio-pol\u00edtica, toda vez que lo que orienta las voces hist\u00f3ricas, literarias, art\u00edsticas y sociales constituye el fundamento de un orden jurisdiccional que representa la base de acci\u00f3n de la escritura, las voces y las memorias epocales de un espacio o aventura intelectuales.<\/p>\n<p>El\u00a0<em>Epistolario \u00edntimo<\/em>\u00a0de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y Alfonso Reyes ha sido el producto de una concepci\u00f3n epistologr\u00e1fica e historiogr\u00e1fica generadora de una concepci\u00f3n del devenir hist\u00f3rico fundadora, emisora, productora e integradora de identidades y diferencias. La geograf\u00eda intelectual y literaria analizada y puntualmente tratada por estos dos maestros del pensamiento literario hispanoamericano, confirman un ideal y una pr\u00e1ctica cultural y literaria matizada por sus tonos, alturas ideol\u00f3gicas, y tiempos culturales que aseguran lugar, sentido y valor mediante la escritura testimonial.<\/p>\n<p>En tal sentido es importante destacar que cada una de las cartas que integran el\u00a0<em>Epistolario \u00edntimo,<\/em>\u00a0participa de un campo de inter\u00e9s, pero tambi\u00e9n de una intencionalidad que atraviesa el concepto de huella cultural, tal y como \u00e9l se deja leer y asumir en el horizonte de interpretaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de la magna patria de ambos intelectuales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMi padre lleg\u00f3 a la Argentina a mediados de 1924. Ven\u00eda de colaborar estrechamente en la transformaci\u00f3n cultural y educativa de M\u00e9xico, junto a Jos\u00e9 Vasconcelos. 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