{"id":27022,"date":"2018-08-20T11:48:34","date_gmt":"2018-08-20T15:48:34","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=27022"},"modified":"2018-08-20T11:48:34","modified_gmt":"2018-08-20T15:48:34","slug":"la-bohemia-el-imperio-del-alcohol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/08\/20\/la-bohemia-el-imperio-del-alcohol\/","title":{"rendered":"La bohemia: el imperio del alcohol"},"content":{"rendered":"<div class=\"text\">\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 18-8-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C<span class=\"mln_uppercase_mln\">ADA A\u00d1O, EN SUS<\/span>\u00a0dos viajes anuales a Santo Domingo, el grande amigo Franklin Guti\u00e9rrez, catedr\u00e1tico de York College, llega a casa desde Nueva York con un litro de co\u00f1ac y un buen libro. Y cada vez el co\u00f1ac sabe mejor y el libro resulta tan novedoso y atractivo como el que me hab\u00eda obsequiado antes. Un litro y un libro, recordaba siempre don Rafael Herrera en cita memorable, cuando se pensaba en los regalos de Navidad. Nunca el libro solo, que no deber\u00eda ofenderse la buena y grata libaci\u00f3n, pero tampoco el litro sin la compa\u00f1\u00eda de una lectura disfrutable, que la uni\u00f3n de ambos instrumentos del gozo humano resulta siempre un buen alimento para el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Este verano, el conocido escritor que desde hace treinta a\u00f1os es profesor de Lengua Espa\u00f1ola y Literatura Latinoamericana en The City University of New York, me ha tra\u00eddo de regalo un sabros\u00edsimo\u00a0<i>Diccionario de la Bohemia<\/i>, un exquisito texto que los editores afirman que se lee como una novela y yo creo que como un ensayo, sobre \u201cesa forma espiritual de aristocracia, de protesta contra la ramploner\u00eda estatuida\u201d que es la bohemia en la definici\u00f3n de Emilio Carrere.<\/p>\n<p>La bohemia es una condici\u00f3n de vida. Un estatuto de comportamiento. Una misa diaria a la que se asiste con esp\u00edritu religioso porque en ella se cumplen todos los ritos que la existencia comporta. Los bohemios tienen sus categor\u00edas y su sentido de urbanidad propia. Es una especie humana que ha sido evaluada a fondo durante interminables d\u00e9cadas bajo la criba de su conducta profana, en el semillero avispado, fogoso, a veces recriminador, de ese formato arrebatado donde el desenfreno construye su veranda y el sue\u00f1o, su seductora esperanza.<\/p>\n<p>Hay bohemios y bohemios. Y hay que diferenciarlos del bebedor de tragos. No deben confundirse las materias. Los hay que forman una \u201ctribu de melenudos, de hampones, de hambrientos de vida y esperanza\u201d que ambulan por El Conde o por La Puerta del Sol o por los Campos El\u00edseos \u201cen b\u00fasqueda y captura de un caf\u00e9 con leche&#8230; proletarios del arte que quisieran cambiar el arte y la vida\u201d y que \u201centregaron su vida al arte, sin tener en cuenta sus graves consecuencias\u201d como nos anota Jos\u00e9 Esteban. Y entre las distintas clases de bohemia -que no creo peligre a\u00fan su extinci\u00f3n mientras existan abandonos, aver\u00edas mentales, golpes bruscos, desgastes de la clavija, sue\u00f1os truncos, indigencias y desiertos- camina entre sus tipos la bohemia literaria. La practicaron muchas mentes honorables y escritores menos afortunados. Y la combatieron, a veces de forma obstinada, excelencias como P\u00edo Baroja que la llam\u00f3 \u201cmito rid\u00edculo de vivir alegre y desordenado\u201d, Unamuno, Ortega y Ramiro de Maeztu. El arte y la literatura han encontrado albergue en la bohemia, esa que se guareci\u00f3 en caf\u00e9s y tugurios, ante una sociedad de cuya contienda cotidiana sus ejercitantes intentaban huir. Desde luego, est\u00e1n los bohemios revolucionarios, la bohemia subterr\u00e1nea, la inteligente, la bohemia limpia, la proletaria, la elegante, la po\u00e9tica, la malograda, la pintoresca, la tabernaria, la triste, la eterna.<\/p>\n<p>En la bohemia nacieron muchos nombres literarios, se concibieron obras deslumbrantes y la bohemia misma conform\u00f3 un movimiento donde la literatura alcanz\u00f3 cimas relevantes. Muchos c\u00e9lebres de las \u00faltimas d\u00e9cadas fueron bohemios de ocasi\u00f3n cuando, en el caso de Madrid que fue meca o Par\u00eds que fue destino, \u201cen alg\u00fan momento de su dura juventud, se creyeron y sintieron bohemios, miembros de esa tribu que pululaba en busca de triunfos e ideales\u201d. Otros fueron bohemios eternos, hasta que el giro de las circunstancias hizo a\u00f1icos sus venturas. La generaci\u00f3n del 98 fue bohemia en sus or\u00edgenes \u00bfCu\u00e1ntas y cu\u00e1les de las nuestras tambi\u00e9n lo fueron? Aguardiente, vino, ajenjo, fueron el motor de aquellas citas y de aquellas luces. En otros, ya lo hemos dicho, una simple taza de caf\u00e9 (un expreso, un medio pollo), con tal vez una tostada y un vaso de agua. \u201cEl periodo rom\u00e1ntico dignific\u00f3 la embriaguez; la vida mostr\u00e1base triste y era prudente ahogarla en vino; Byron triunfaba y la silueta de Alfred de Musset sentado ante una copa de absenta, inspir\u00f3 a la juventud el amor a las melenas largas y a las mejillas de marfil\u201d. Se habla de los finales del siglo XIX. Entonces, \u201cel imperio del alcohol fue largo\u201d. Y el p\u00fablico se acostumbr\u00f3 al estilo de vida de artistas y escritores, a un nivel que todav\u00eda hoy no pocos creen que ambas especies anidan sus recursos creativos en la licenciosa vida de la bebentina. Azor\u00edn, Verlaine, Rodin, Flammari\u00f3n, Alejandro Sawa (\u201cPr\u00edncipe de los bohemios espa\u00f1oles\u201d). B\u00e9cquer que era \u201cla soledad, la musa enferma, el desarreglo, el desterrado en la multitud, el hombre que estaba triste en todas las fiestas y que vagaba por los prost\u00edbulos pregonando su lucha contra el materialismo de la sociedad\u201d. Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, que una vez le dijo a Ortega: \u201cNo hay que tener miedo ni a la bohemia ni a la noche\u201d. Rub\u00e9n Dar\u00edo, que desde muy joven anduvo en los predios de la bohemia art\u00edstica, pero la abandon\u00f3 a tiempo cuando se dio cuenta que le degradaba. Rafael Cansinos Ass\u00e9ns. Valle Incl\u00e1n (\u201cBohemio en el m\u00e1s alto sentido de la palabra\u201d). Manuel Machado, partidario de la bohemia elegante. Su hermano Antonio (\u201cEl hombre para ser hombre\/ necesita haber vivido\/ haber dormido en la calle\/ y, a veces, no haber comido\u201d). Francisco Villaespesa que declar\u00f3 al vino como \u201cla \u00fanica religi\u00f3n que hay en la tierra\u201d. Juan Jos\u00e9 Llovet, poeta y periodista santanderino, quien se avecind\u00f3 en nuestra ciudad capital entre los a\u00f1os veinte y treinta, y aqu\u00ed lo encontr\u00f3 Eduardo Zamacois y de \u00e9l escribi\u00f3 entonces: \u201cLlovet lleg\u00f3 a Santo Domingo, donde su buena presencia y su naciente fama de escritor le permitieron desposar con una viuda, joven y guapa, due\u00f1a de una pensi\u00f3n. Aquella mujer fue para \u00e9l una playa. Sin embargo, Juan Jos\u00e9 Llovet, alma vagabunda, prendada de lo incierto, me confes\u00f3 que no era feliz\u201d.<\/p>\n<p>Y el anecdotario corre, porque bohemia y an\u00e9cdota ambulan parejas. Don Enrique Casals Chap\u00ed, fundador de nuestra Orquesta Sinf\u00f3nica Nacional, autor de\u00a0<i>Suite para una ceremonia solemne<\/i>, estrenada en la Catedral Primada en 1943, fue antes de que el exilio republicano lo llevara a Francia y luego a la Rep\u00fablica Dominicana, uno de los m\u00e1s prestigiosos compositores y directores de Espa\u00f1a. Se cuenta que en 1898, el maestro dirig\u00eda la zarzuela\u00a0<i>Curro Vargas<\/i>\u00a0a la que le puso m\u00fasica, en un teatro madrile\u00f1o. Los autores eran los escritores Joaqu\u00edn Dicenta y Manuel Paso, bohemios de gran calado. Cuando termin\u00f3 el estreno, la ovaci\u00f3n fue ensordecedora, y hubieron de salir al escenario junto a Casals Chap\u00ed los triunfantes autores. Y mientras el auditorio reclamaba una y otra vez la presencia de ellos y los aplausos no conclu\u00edan, en medio del alborozo, Paso se abraza emocionado a Dicenta y le dice sollozando: \u201cJoaqu\u00edn, Joaqu\u00edn&#8230;\u00a1Hemos asegurado el aguardiente de toda nuestra vida!\u201d.<\/p>\n<p>El Caf\u00e9 Gij\u00f3n, a\u00fan con sus velas al aire, fue centro de la mejor bohemia de Madrid. Poetas malditos, engendros de escritura sin destino, escritores de\u00a0<i>bullpen<\/i>\u00a0y algunos que comenzaban a abrirse campo en la literatura, se convirtieron en adictos a la bohemia de tan c\u00e9lebre lugar donde reinaba una dama, Sandra, \u201clengua de veneno, piernas de pecado, amant\u00edsima de amantes a discreci\u00f3n, indiscreta por convicci\u00f3n, surrealista total\u201d. Era la musa del Gij\u00f3n, en la \u00e9poca en que Paco Umbral se subi\u00f3 al tren de la bohemia y Fernando Fern\u00e1n G\u00f3mez buscaba un espacio de libertad en medio de las limitaciones a que obligaba la dictadura franquista.<\/p>\n<p>La lista de aquellos literatos bohemios en el Madrid entre los siglos XIX y XX es ampl\u00edsima. Y entre ellos encontraremos nombres como el de Rufino Blanco Fombona, el escritor venezolano que luego de estar preso por batirse a tiros con un funcionario de alto rango del dictador Juan Vicente G\u00f3mez, al salir de la c\u00e1rcel estableci\u00f3 residencia en Santo Domingo. Autor de una eleg\u00eda a la bohemia: \u201cQu\u00e9 libre es la vida de toda bohemia\/ poetas, gitanos! Por \u00fanico premio\/ de su rebeld\u00eda y su libertad\/ los saluda el cielo de cada ciudad\/ y son sus amigos las cosas viajeras:\/ las brisas, las nubes y la primavera.\/ Adoro a la gente que adora la errante\/ vida. La bohemia libre y trashumante\u201d.<\/p>\n<p>Desde el caf\u00e9 o la buhardilla, la bohemia gener\u00f3 zarzuelas, \u00f3peras, ateneos, cancioneros, poemas, cuentos, obras de arte, libros, tuberculosos, espacios urbanos, funambulistas, equilibristas, desahucios, cofrad\u00edas, cementerios. La bohemia es un estado de conciencia. A veces, recinto de perdedores. Estancia pasajera de pendencieros, a veces. Absoluta, impenitente y voluntaria para muchos. Forzada, ambigua e histri\u00f3nica para otros, dec\u00eda Cansinos Ass\u00e9ns. \u201cLa bohemia es la musa bella y tr\u00e1gica del arroyo que exige el sacrificio de la juventud, como un \u00eddolo sanguinario\u201d, en la anotaci\u00f3n de Vicente Pe\u00f1alao. Inmortal, irremediablemente inmortal. Hija de lo cotidiano y vulgar como el \u201cmedio pollo\u201d cafetero. Altiva, aristocr\u00e1tica y de envejecida sutileza como el buen co\u00f1ac.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"entretitulo\">Libros<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Diccionario de la Bohemia. De B\u00e9cquer a Max Estrella (1854-1920)<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Diccionario de la Bohemia. De B\u00e9cquer a Max Estrella (1854-1920)\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/185x264\/0c0\/185d134\/none\/10904\/PILP\/image_content_10466557_20180817132210.jpg 185w\" alt=\"Diccionario de la Bohemia. 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Libro de indispensable consulta y primera sistematizaci\u00f3n de la literatura bohemia.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Tabernas de Madrid<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Tabernas de Madrid\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/185x224\/0c0\/185d134\/none\/10904\/UILT\/image_content_10466560_20180817132211.jpg 185w\" alt=\"Tabernas de Madrid\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/185x224\/0c0\/185d134\/none\/10904\/UILT\/image_content_10466560_20180817132211.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Luis Agromayor\u00a0<\/b>(Lunwerg, 1997. 159 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Las hist\u00f3ricas, algunas ya en declive, y las contempor\u00e1neas. Las que albergan cotidianidades a la sombra de un caf\u00e9 o de un buen chocolate. Las que sirven de refugio a una poblaci\u00f3n de siesta y farra. Las taberner\u00edas madrile\u00f1as, su inventario y sus habitantes.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Tirano Banderas<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Tirano Banderas\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x305\/0c23\/185d134\/none\/10904\/CQOW\/image_content_10466563_20180817132211.jpg 185w\" alt=\"Tirano Banderas\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x305\/0c23\/185d134\/none\/10904\/CQOW\/image_content_10466563_20180817132211.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n\u00a0<\/b>(C\u00edrculo de lectores, 1995. 241 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Amigo de bohemios y bohemio \u00e9l mismo en diferentes etapas de su vida. Animador de caf\u00e9s y tertulias. Cumbre de la literatura bohemia y eleg\u00eda y a\u00f1oranza a un modo de ser y de sentir la vida, el arte y la literatura.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">La novela de un literato<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"La novela de un literato\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/186x298\/0c3\/185d134\/none\/10904\/SIOP\/image_content_10466566_20180817132211.jpg 185w\" alt=\"La novela de un literato\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/186x298\/0c3\/185d134\/none\/10904\/SIOP\/image_content_10466566_20180817132211.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Rafael Cansinos-Ass\u00e9ns\u00a0<\/b>(Tres vol\u00famenes. Alianza Editorial, 1982. 1,303 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Considerado el padre del ultra\u00edsmo, para algunos Cansinos fue un invento de Borges, quien le admiraba mucho. Amigo de Huidobro y para muchos un literato qu\u00edmicamente puro. Los tres tomos de sus memorias resultan de gran inter\u00e9s para estudiar y comprender la bohemia literaria madrile\u00f1a.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Azul<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Azul\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x276\/0c0\/185d134\/none\/10904\/LILP\/image_content_10466569_20180817132211.jpg 185w\" alt=\"Azul\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/186x276\/0c0\/185d134\/none\/10904\/LILP\/image_content_10466569_20180817132211.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Rub\u00e9n Dar\u00edo\u00a0<\/b>(Editorial Panamericana, 2000. 120 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>En su Am\u00e9rica natal y en las ciudades europeas que visit\u00f3 se entreg\u00f3 al \u201cfalso azul nocturno de inquirida bohemia\u201d como escribe en su Nocturno de \u201cCantos de vida y esperanza\u201d. \u201c!El \u00e1ngel-diablo del alcohol! Unos cayeron v\u00edctimas de \u00e9l; otros pudimos amaestrarle y dominarle\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 18-8-18) &nbsp; CADA A\u00d1O, EN SUS\u00a0dos viajes anuales a Santo Domingo, el grande amigo Franklin Guti\u00e9rrez, catedr\u00e1tico de York College, llega a casa desde Nueva York con un litro de co\u00f1ac y un buen libro. 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