{"id":27103,"date":"2018-08-23T13:21:56","date_gmt":"2018-08-23T17:21:56","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=27103"},"modified":"2018-08-23T13:21:56","modified_gmt":"2018-08-23T17:21:56","slug":"la-guerra-de-la-restauracion-triunfo-del-pueblo-dominicano-en-armas-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/08\/23\/la-guerra-de-la-restauracion-triunfo-del-pueblo-dominicano-en-armas-4\/","title":{"rendered":"La Guerra de la Restauraci\u00f3n: triunfo del pueblo dominicano en armas (4)"},"content":{"rendered":"<p>La t\u00e1ctica de guerra de guerrillas, dise\u00f1ada por el patricio Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella y dada a conocer en una circular del 26 de enero de 1864 a todos los miembros del Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano, consist\u00eda en lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201c<em>En la lucha actual y en las acciones militares emprendidas, se necesita usar de la mayor prudencia, observando siempre la mayor precauci\u00f3n y astucia para no dejarse sorprender, igualando as\u00ed la superioridad del enemigo en n\u00famero, disciplina y recursos. <\/em><\/p>\n<p><em>Nuestras operaciones deber\u00e1n limitarse a no arriesgar jam\u00e1s un encuentro general, ni exponer tampoco a la fortuna caprichosa de un combate la suerte de la Rep\u00fablica; tirar pronto, mucho y bien, hostilizar al enemigo d\u00eda y noche, y cortarles el agua cada vez que se pueda, son puntos cardinales que deben tenerse presentes como el Credo.\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>Agobiarlo con guerrillas ambulantes, racionadas por dos, tres o m\u00e1s d\u00edas, que tengan unidad de acci\u00f3n a su frente, por su flanco y a retaguardia, no dej\u00e1ndoles descansar ni de d\u00eda ni de noche, para que no sean due\u00f1os m\u00e1s que del terreno que pisan, no dej\u00e1ndolos jam\u00e1s sorprender ni envolver por mangas, y sorprendi\u00e9ndolos siempre que se pueda, son reglas de las que jam\u00e1s deber\u00e1 usted apartarse. <\/em><\/p>\n<p><em>Nuestra tropa deber\u00e1, siempre que se pueda, pelear abrigada por los montes y por el terreno y hacer uso del arma blanca, toda vez que vea la seguridad de abrirle al enemigo un boquete para meterse dentro y acabar con \u00e9l; no deberemos por ning\u00fan concepto presentarle un frente por peque\u00f1o que sea, en raz\u00f3n de que, siendo las tropas espa\u00f1olas disciplinadas y generalmente superiores en n\u00famero, cada vez que se trate de que la victoria dependa de evoluciones militares, nos llevar\u00edan la ventaja y ser\u00edamos derrotados.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>No debemos nunca dejarnos sorprender y sorprenderlos siempre que se pueda y aunque sea a un solo hombre. <\/em><\/p>\n<p><em>No dejarlos dormir ni de d\u00eda ni de noche, para que las enfermedades hagan en ellos m\u00e1s estragos que nuestras armas; este servicio lo deben hacer solo los peque\u00f1os grupos de los nuestros, y que el resto descanse y duerma. <\/em><\/p>\n<p><em>Si el enemigo se repliega, aver\u00edg\u00fcese bien si es una retirada falsa, que es una estratagema muy com\u00fan en la guerra; si no lo es, s\u00edgasele en la retirada y destaquen guerrillas ambulantes que le hostilicen por todos lados; si avanzan h\u00e1gaseles caer en emboscadas y acrib\u00edllese a todo trance con guerrillas, como se ha dicho arriba; en una palabra, h\u00e1gasele a todo trance y en toda extensi\u00f3n de la palabra la guerra de manigua, y de un enemigo invisible. <\/em><\/p>\n<p><em>Cumplidas estas reglas con escrupulosidad, mientras m\u00e1s separe el enemigo de su base de operaciones, peor ser\u00e1 para \u00e9l; y si intentase internarse en el pa\u00eds, m\u00e1s perdido estar\u00e1. <\/em><\/p>\n<p><em>Organice usted dondequiera que est\u00e9 situado, un servicio lo m\u00e1s eficaz posible de espionaje, para saber horas del d\u00eda y de la noche, el estado, la situaci\u00f3n, la fuerza, los movimientos e intenciones del enemigo<\/em>\u201d (Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, 1963a: 110-111).<\/p>\n<p>Como se puede apreciar, el uso de la t\u00e1ctica de guerra de guerrillas fue fundamental para el triunfo de las fuerzas restauradoras frente a las tropas realistas espa\u00f1olas. En el Manual de guerra de guerrillas se les invitaba a tener suma precauci\u00f3n y a actuar con astucia y sabidur\u00eda frente al adversario, para no dejarse sorprender y, de esa manera, tratar de igualar la superioridad de las tropas enemigas en cantidad, disciplina y recursos log\u00edsticos.<\/p>\n<p>De igual modo, se les solicitaba que hicieran el mayor esfuerzo posible para evitar batirse con el enemigo en un encuentro parcial o general y no exponer la suerte de la Rep\u00fablica Dominicana en una acci\u00f3n militar caprichosa. Tambi\u00e9n para desconcertar y desmoralizar al contrario se les ped\u00eda tirar r\u00e1pido, mucho y con buena punter\u00eda, hostilizando d\u00eda y noche, as\u00ed como cortar o envenenar el agua para provocar enfermedades o muertes, sin que ello implicara riesgo alguno para la poblaci\u00f3n o las tropas revolucionarias y patri\u00f3ticas.<\/p>\n<p>A las tropas restauradoras se les ped\u00eda agobiar al enemigo con guerrillas ambulantes, integradas por peque\u00f1os grupos de combatientes que los atacaran por todos lados, sin dejarlos descansar ni siquiera un minuto, para que no se sintieran due\u00f1os del suelo que pisaban. Igualmente, se les orientaba a que fueran cautos y no se dejaran sorprender por el contrario, ni envolver por sus mangas, torbellinos o remolinos, pero s\u00ed deb\u00edan plantearse sorprenderlo siempre.<\/p>\n<p>Se les instaba a pelear al amparo de los montes y de los terrenos accidentados y cenagosos, siempre que fuera posible, al tiempo que se les encarec\u00eda utilizaran el arma blanca, en cuyo uso eran sumamente expertos los campesinos, que, sin lugar a dudas, eran el mayor componente del Ej\u00e9rcito Restaurador.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se les instru\u00eda a no dejar dormir al enemigo ni de noche ni de d\u00eda, para que el insomnio y las enfermedades se convirtieran en sus principales aliados e hicieran m\u00e1s estragos que las propias armas de fuego, para lo cual recomendaban especializar a peque\u00f1os grupos de hombres m\u00f3viles, mientras el resto del ej\u00e9rcito descansaba y dorm\u00eda, con el objetivo de recuperar fuerzas y energ\u00edas para las jornadas agotadoras que les esperaban.<\/p>\n<p>A las fuerzas restauradoras se las alertaba sobre la estratagema que acostumbraba a usar el enemigo de simular retiradas del terreno de combate para sorprenderlos, por cuya raz\u00f3n se les ped\u00eda se cercioraran muy bien para evitar caer en esa trampa. En cambio, si confirmaban que se hab\u00edan retirado de verdad, se les recomendaba seguirlo en la retirada y hostigarlo por todos los medios con guerrillas ambulantes para desmoralizarlos y obligarlos a abandonar sus pertrechos y sus heridos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, a los restauradores se los orientaba a hacer caer al enemigo en emboscadas, hostilizarlo con guerrillas; en fin, a hacer en todo momento y en todo lugar, por todos los medios a su alcance, la guerra de manigua, auspiciada por un contrario a todas luces invisible o intangible.<\/p>\n<p>A los oficiales restauradores se les recomendaba instalar sus bases de operaciones lo m\u00e1s distante posible de las bases de operaciones de los espa\u00f1oles y sus aliados, porque as\u00ed los obligaban a perseguirlos a grandes distancias, de forma que se alejaran de la suya y sintieran que estaban pisando en un terreno totalmente extra\u00f1o o en arena movediza, lo que ser\u00eda fatal para ellos, bajo la premisa de que mientras m\u00e1s se internaran en el centro del pa\u00eds, m\u00e1s perdidos estar\u00edan.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se les suger\u00eda organizar un servicio especializado de espionaje lo m\u00e1s eficaz y activo posible con personas que parecieran lo m\u00e1s inofensivas y leales posibles a la causa contraria, con miras a averiguar con precisi\u00f3n el estado, la situaci\u00f3n, la fuerza, los movimientos y las intenciones de las fuerzas realistas espa\u00f1olas, en cada momento y en cada lugar, para sorprenderlas y causarles siempre las mayores bajas posibles, de manera que sintieran temor y claudicasen en sus operaciones y acciones.<\/p>\n<p>El general y \u00faltimo gobernador espa\u00f1ol en Santo Domingo, De la G\u00e1ndara (1975, tomo II: 187-188), describe con gran colorido el tipo de guerra que puso en pr\u00e1ctica el ej\u00e9rcito restaurador contra las tropas espa\u00f1olas a lo largo y ancho del territorio de la Rep\u00fablica Dominicana:<\/p>\n<p>\u201c<em>El principio dominante en el modo de guerrear dominicano es atender sobre todo (como dice nuestra Ordenanza) a la libertad por la espalda, a mantener expedita la fuerza por flancos y retaguardia. La sumisi\u00f3n constante a este principio es posible entre aquellas gentes, por su incre\u00edble agilidad y robustez corporal, por su conocimiento pr\u00e1ctico del terreno, por sus escasas necesidades de alimento y abrigo, por su misma soltura guerrillera y su ignorancia de toda t\u00e1ctica ordenada y compacta. Esto le permite extender a larga distancia su cord\u00f3n avanzado, y cierto tino en la distribuci\u00f3n de grandes guardias y escuchas, facilita con poca gente al grueso de la tropa reposo absoluto y seguridad perfecta. <\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed, no bien las columnas iniciaron su movimiento sobre los cuatro radios, comenz\u00f3 sobre ellas el tiroteo de alarma, que al punto se convirti\u00f3, como de reglamento, en serio y nutrido fuego de combate. De conformidad con el indicado principio, rara vez el dominicano se encierra ni se defiende en un pueblo, reducto o posici\u00f3n donde pueda ser cercado y envuelto: se interpone audaz entre el enemigo que avanza y el objeto que quiere cubrir o conservar; pero si, como siempre le suced\u00eda, comprende que es vana o costosa la resistencia al empuje arrollador del que se acerca, un instinto de conservaci\u00f3n, en que seguramente no entra por nada el temor, le aconseja poner en la fuga el mismo empe\u00f1o que en el ataque; y en un solo instante, el hombre tenaz, inm\u00f3vil, tan arraigado al suelo como el \u00e1rbol que le oculta, se convierte en la fiera traqueada que se arrastra y esconde en la espesura del monte. Desde ese punto se rompen los flojos lazos de t\u00e1ctica y disciplina; la dispersi\u00f3n, tomada as\u00ed como maniobra salvadora, debe ser completa, divergente, repentina, r\u00e1pida; y el individuo, por s\u00ed solo, despliega todos los recursos con que la naturaleza dota al hombre campestre y primitivo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En ese texto el general De la G\u00e1ndara reconoce como altamente satisfactorio el m\u00e9todo de guerra de guerrillas utilizado por los dominicanos en su lucha contra Espa\u00f1a, del que dice que se sujeta totalmente al principio de atacar por la espalda y mantener despejada la fuerza de los lados y la retaguardia. Igualmente, sostiene que la sumisi\u00f3n constante a ese principio es posible entre los criollos por la gran agilidad y vitalidad que exhiben, por el conocimiento pr\u00e1ctico que poseen sobre el territorio, por las pocas exigencias de alimento y vestido, por su amplia destreza en el manejo del arte guerrillero y por el desconocimiento de toda t\u00e1ctica ordenada, prescrita y bien definida. A su entender, todo esto le permite extender su avanzada a largas distancias, distribuir de forma adecuada a defensas y oyentes, al tiempo que hace posible que la mayor parte de la tropa descanse de forma segura, mientras unos pocos son los que act\u00faan y hostilizan al enemigo.<\/p>\n<p>De igual modo, el exgobernador espa\u00f1ol observa que, del tiroteo de alarma, el dominicano pasa a un serio y nutrido fuego de combate; que en muy raras ocasiones se encierra ni se defiende en un pueblo, trinchera o lugar donde pueda ser acorralado y sitiado, al tiempo de interponerse con arrojo entre el enemigo que se adelanta y el objetivo que quiere proteger o resguardar. Pero que si el dominicano percibe como innecesaria o gravosa la resistencia ante la acci\u00f3n osada del enemigo, el instinto de sobrevivencia, que no debe asociarse para nada al temor, le aconseja darle prioridad a la retirada con el mismo ah\u00ednco que pone en la actitud ofensiva, pasando r\u00e1pidamente de ser un hombre obstinado, tan arraigado al suelo como el \u00e1rbol que le esconde, a una fiera entrenada que se escurre y oculta entre el follaje del bosque y la arboleda.<\/p>\n<p>En otro pasaje no menos revelador, De la G\u00e1ndara (1975, tomo II: 224-225) nos da algunas pistas pr\u00e1cticas para comprender a\u00fan mucho mejor la t\u00e1ctica de guerra utilizada por los dominicanos en la lucha librada contra los espa\u00f1oles en la guerra de la Restauraci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201c<em>Bien se sabe en Espa\u00f1a cu\u00e1n penoso es dirigir las operaciones de una guerra teniendo enfrente un enemigo en constante movimiento, sin que puedan conocerse su situaci\u00f3n, sus marchas y sus prop\u00f3sitos, porque no hay habitante que los denuncie; un enemigo que cuando se ve acometido huye, se fracciona, se dispersa, se evapora, y de noche y a\u00fan de d\u00eda vuelve a deslizarse por los flancos, se coloca a la retaguardia de las tropas invasoras, interrumpe sus l\u00edneas de comunicaci\u00f3n y los obliga a maniobrar a retaguardia para la conducci\u00f3n de sus convoyes de v\u00edveres, heridos o de enfermos, aprovechando los accidentes del terreno que les son favorables para aumentar a cada paso el n\u00famero de bajas del invasor, pero la situaci\u00f3n de las fuerzas expedicionarias de Santo Domingo, despu\u00e9s de generalizada la insurrecci\u00f3n, era mucho peor: la distancia de su patria, el verse obligados a recibir toda clase de auxilios por la mar, lo cual exig\u00eda el empleo de una parte de los buques de guerra; el tener que combatir contra hombres con pocas necesidades, \u00e1giles para la guerra irregular a que por las perturbaciones de su pa\u00eds estaban acostumbrados; el clima, en fin, mort\u00edfero para los espa\u00f1oles, todo esto, que yo estaba tocando, me obligaba a una prudencia que era entonces por algunos mal interpretada<\/em>\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La t\u00e1ctica de guerra de guerrillas, dise\u00f1ada por el patricio Ram\u00f3n Mat\u00edas Mella y dada a conocer en una circular del 26 de enero de 1864 a todos los miembros del Ej\u00e9rcito Libertador del Pueblo Dominicano, consist\u00eda en lo siguiente: \u201cEn la lucha actual y en las acciones militares emprendidas, se necesita usar de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":18648,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,17],"tags":[],"class_list":["post-27103","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27103"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27103"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27103\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27104,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27103\/revisions\/27104"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18648"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}