{"id":27646,"date":"2018-09-15T06:03:54","date_gmt":"2018-09-15T10:03:54","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=27646"},"modified":"2018-09-14T14:00:28","modified_gmt":"2018-09-14T18:00:28","slug":"hay-libros-como-el-de-aurora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/09\/15\/hay-libros-como-el-de-aurora\/","title":{"rendered":"Hay libros como el de Aurora"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 21-7-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"text\">\n<p>H<span class=\"mln_uppercase_mln\">A<\/span><span class=\"mln_uppercase_mln\">Y LIBROS ESENCIALES. HAY<\/span>\u00a0libros petulantes. Hay libros con mayor\u00eda de edad. Hay libros que nunca lograron superar su pubertad. Existen libros que te elevan. Los hay que te sumergen en el averno. Hay libros que no deseas que concluyan su historia. Hay otros que te ves obligado a abandonarlos al primer bostezo. Hay libros sapienciales y los hay embrutecedores. Hay libros jabonosos y hay libros rozagantes. Hay libros de cuerpo entero, musculosos y erectos. Y los hay que funcionan como pr\u00f3tesis, con adiciones pulposas. Hay libros degradantes y libros degradados. Hay libros mingitorios y libros que padecen incontinencia. Existen los que est\u00e1n llenos de savia y fortaleza. Y los hay que sufren de avitaminosis. Hay libros cr\u00edpticos y existen los que muestran hasta sus partes pudendas. Hay libros prudenciales, proverbiales, cristalinos, bienhechores, testimoniales, artilleros, infames, frustrados. Y existen los libros difuntos, chismorreicos, figurones, flam\u00edgeros, folicularios, cortesanos.<\/p>\n<p>Sabemos que existe una clasificaci\u00f3n de los libros seg\u00fan su g\u00e9nero. Y que los cr\u00edticos suelen ejercitar su oficio con calificaciones particulares que orientan o determinan los valores de cada texto literario. Pero, el lector esmerado, el que se solaza cotidianamente con la lectura y sus recovecos suele hacer clasificaciones arbitrarias, tan personales, tan propias que se quedan s\u00f3lo para su consumo en la tibia soledad de sus bibliotecas.<\/p>\n<p>Digamos. Hay libros imprescindibles (La Biblia, El Quijote). Hay libros sin sustitutos, sobre todo si usted es escritor o buen lector (El diccionario de la RAE, por ejemplo). Hay libros que nos marcan para siempre (Cien a\u00f1os de soledad; La ciudad y los perros; La consagraci\u00f3n de la primavera). Hay libros extravagantes que, sin embargo, aprisionan (Paradiso). Los hay, en cada naci\u00f3n, de insuperable valor y de extensa vigencia (Manual de Historia Dominicana; El pueblo dominicano; Composici\u00f3n Social Dominicana). Existen libros inspiradores, deslumbrantes (Las ep\u00edstolas \u00e1rabes del siglo XI; La saga de Egil Skallagr\u00edmsson; El desierto de los t\u00e1rtaros). Hay libros que convidan a la educaci\u00f3n sentimental (La princesa de Cl\u00e9ves). Y conocemos aquellos en los que uno se solaza por la belleza de su lenguaje tras historias simples (El cuarteto de Alejandr\u00eda, especialmente el libro primero, Justine). Hay libros necesarios para conocer a los vecinos de al lado (La naci\u00f3n haitiana; La Rep\u00fablica de Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana). Libros tenemos bailando en nuestra sesera desde que nos hicimos uno con el pensamiento y sus atributos (La rebeli\u00f3n de las masas; Masa y Poder). Libros que nos transmitieron el conflicto humano y su absurdidad (La metamorfosis). O que nos ense\u00f1aron la inviolable unidad entre poes\u00eda y filosof\u00eda (El hombre y lo divino). Libros inabarcables (Las mil y una noches; En busca del tiempo perdido). Hay libros perturbadores (Vida y destino). Y libros que abrieron grietas (Historia de Mayta; Archipi\u00e9lago Gulag; Antes que anochezca). Hay libros thrillers pero basados en sucesos hist\u00f3ricos (El enigma del Almirante Canaris; El hombre que nunca existi\u00f3). Y est\u00e1n los libros que narran hechos hist\u00f3ricos con toques dram\u00e1ticos e ideol\u00f3gicos (Seis a\u00f1os que cambiaron el mundo; La presidencia imperial).<\/p>\n<p>No te quedes sin saber que existen libros sabrosamente irreverentes y que, tal vez por ser tales, pasan decenas de a\u00f1os, siglos incluso, y siguen manteniendo su atractivo y vigencia, aunque no sean de lectura com\u00fan (El diccionario del diablo). Los libros memoriosos, con sus descripciones vitales y sus iron\u00edas magistrales, uno tiene la certeza de que nunca mueren, aunque dejen de leerse (Confieso que he vivido; Historia de mi voz). Los libros que crean controversias, no por su chismorreo, sino porque establecen rupturas con el estilo, con el lenguaje, con la historia que refieren, se convierten en paradigmas, aunque como en muchos casos se tomen s\u00f3lo como lo que han sido: precedentes (Ad\u00e1n Buenosayres). M\u00e1s all\u00e1, se ubican libros de historias vivas noveladas, lo que denomino libros de intimidades sociales (Castigo divino; La casa de la laguna). M\u00e1s ac\u00e1 est\u00e1n los libros po\u00e9ticos que crean un imaginario hist\u00f3rico y epocal (Hay un pa\u00eds en el mundo; Compadre Mon). Se declaran hist\u00f3rico-ficcionales los libros que nos relatan un cap\u00edtulo de la historia de una sociedad bajo el manto siempre ingenioso de la ficci\u00f3n (A la sombra del granado). Un libro nos puede encauzar hacia el conocimiento de una vida literaria, son los libros trayectoriales (Tr\u00edptico de carnaval). Y otros pueden llevarnos a conocer lo desconocido en boga, aunque puedes haber le\u00eddo sus contenidos antes de que el fuego arrase (El Islam). Un libro puede ser sentencioso, porque su autor dictamina (De la Guerra; Las 48 leyes del Poder). Y en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas quiz\u00e1s, libros hay que se configuran bajo el sello de la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n. Los llamo libros poliqu\u00edsticos, porque en el fondo descubren un quiste sobre el agujero de la fantas\u00eda, aunque no exento de realidad, posible o virtual, que uno nunca sabe (Numerati; Manipulados).<\/p>\n<p>En fin. Son tantas las denominaciones, las clasificaciones, los calificativos que damos a los libros, a medida que uno va atasc\u00e1ndose en ellos, apare\u00e1ndose con sus historias, empotr\u00e1ndonos en sus argumentos, que ser\u00e1 cuento de nunca acabar. Y todo para decir que hay libros hechizantes, que en su refugio de historias y palabras crean cierto grado de seducci\u00f3n. En su sencilla exposici\u00f3n \u2013dig\u00e1moslo as\u00ed- tienen algo de sortilegio y fascinan. No hay otro modo de describirlos. Tengo a manos un ejemplo: El libro de Aurora. Me lo he le\u00eddo en dos noches, como si fuese un bebedizo. No se trata de una obra maestra, un best seller, un libro ni siquiera imprescindible. Es incluso, breve en sus m\u00e1s de doscientas p\u00e1ginas. Es el libro de Aurora Bern\u00e1rdez, la viuda de Julio Cort\u00e1zar, aunque cuando llegaron las semanas y los d\u00edas finales de la vida del gran escritor argentino ella ya estaba fuera de la junta de cari\u00f1o devocional que ambos protagonizaron por dos d\u00e9cadas. Al fin y al cabo, ella se encarg\u00f3 de todas las atenciones que merec\u00eda aquel maestro, envuelto ya en penumbras y pesares a causa de su enfermedad.<\/p>\n<p>Aurora \u2013y esto me result\u00f3 interesante- era hermana de un poeta que conozco desde los a\u00f1os sesenta, qui\u00e9n sabe por cu\u00e1les conductos llegu\u00e9 a su obra: Francisco Luis Bern\u00e1rdez, uno de cuyos poemas recitaba antes de memoria, incluso tuve la osad\u00eda de insertarlo en la invitaci\u00f3n a mis bodas hace treinta y siete a\u00f1os \u201cEstar enamorado\u201d. Fui fan de este poeta de filiaci\u00f3n espiritual y de esp\u00edritu cl\u00e1sico. Descubro ahora que era hermano de Aurora, una mujer excepcional, y digo poco. Escondi\u00f3 sus talentos, se hizo peque\u00f1a a pesar de sus vibraciones intelectuales y su capacidad para la escritura, quiz\u00e1 para no competir con el grande que tuvo a su lado por tanto tiempo o qui\u00e9n sabe si para no contradecir su haber literario. Los editores la han llamado \u201cla escritora secreta\u201d y Mario Vargas Llosa recuerda que era dif\u00edcil saber cu\u00e1l de los dos \u2013Aurora y Julio- eran m\u00e1s inteligentes y cultos, cu\u00e1l hab\u00eda le\u00eddo m\u00e1s. Se dedic\u00f3 a la traducci\u00f3n y con el marido que ten\u00eda y el hermano que tuvo, ella decidi\u00f3 que s\u00f3lo hubiese un escritor en la familia. Y no es sino hasta ahora, tres a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, que se publican su poes\u00eda, sus relatos, sus cuadernos, frases y una larga entrevista donde ella se desnuda, cuenta su historia tan unida a la de Julio y deja sentadas sus cr\u00edticas \u2013lo que le gust\u00f3 y lo que no- de la obra de Cort\u00e1zar.<\/p>\n<p>Si el lector es cortazariano, tiene que conocer la peque\u00f1a obra literaria de Aurora y descubrir en sus rasgos a una escritora que pudo ser mayor, pero que cedi\u00f3 su puesto y continu\u00f3 su vida desde el bur\u00f3 en UNESCO donde labor\u00f3 como traductora por muchos a\u00f1os. Digo poco, tal vez. El libro de Aurora fascina en su sencillez, se vuelve casi necesario releerlo cuando uno lo concluye. Julio y ella rompieron sus relaciones, pero en la realidad, a\u00fan cuando dejaron de verse la relaci\u00f3n nunca se rompi\u00f3 en realidad. \u201cDur\u00f3 hasta el final de su vida. Y contin\u00faa\u201d.<\/p>\n<p><i>Salvo los de autores an\u00f3nimos los libros citados corresponden a los siguientes autores: Miguel de Cervantes, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier, Jos\u00e9 Lezama Lima, Frank Moya Pons, Harry Hoeting, Juan Bosch, Ibn Suhayd, Al-Maarri, Ibn Zayd\u00fan, Snorri Sturluson, Dino Buzzati, Madame de La Fayete, Lawrence Durrell, Dant\u00e9s Bellegarde, Jean Price Mars, Jos\u00e9 Ortega y Gasset, El\u00edas Canetti, Franz Kafka, Mar\u00eda Zambrano, Marcel Proust, Vasili Grossman, Aleksandr Solzhenitsyn, Reynaldo Arenas, Richard Bassett, Ben Macintyre, H\u00e9lene Carr\u00e9re D\u2019Encausse, Enrique Krauze, Pablo Neruda, Manuel del Cabral, Leopoldo Marechal, Sergio Ram\u00edrez, Rosario Ferr\u00e9, Pedro Mir, Tariq Al\u00ed, Sergio Pitol, Hans Kung, Carl von Clausewitz, Robert Greene, Stephen Baker, John Perkins<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"entretitulo\">Libros<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">El libro de Aurora<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"El libro de Aurora\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185x295\/0c81\/185d134\/none\/10904\/EEGE\/image_content_10328792_20180720152234.jpg 185w\" alt=\"El libro de Aurora\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185x295\/0c81\/185d134\/none\/10904\/EEGE\/image_content_10328792_20180720152234.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Textos, conversaciones y notas de Aurora Bern\u00e1rdez\u00a0<\/b>(Alfaguara, 2017. 279 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Philippe F\u00e9nelon y Julia Saltzmann recogieron los papeles de Aurora Bern\u00e1rdez, la Maga \u2013que no lo fue- de Julio Cort\u00e1zar, aunque s\u00ed su albacea literaria, donde se muestra el retrato de una aut\u00e9ntica mujer del siglo XX.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Rayuela<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Rayuela\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185x285\/0c76\/185d134\/none\/10904\/BEOD\/image_content_10328795_20180720152234.jpg 185w\" alt=\"Rayuela\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/binrepository\/185x285\/0c76\/185d134\/none\/10904\/BEOD\/image_content_10328795_20180720152234.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Julio Cort\u00e1zar\u00a0<\/b>(Bruguera, 1983. 155 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Publicada originalmente en 1963, esta novela se convirti\u00f3 en una aut\u00e9ntica leyenda como una de las obras m\u00e1s innovadoras del siglo pasado. Ruptura. Estructura inorg\u00e1nica y l\u00fadica, un juego de abalorios.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Cort\u00e1zar<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Cort\u00e1zar\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/186x239\/0c9\/185d134\/none\/10904\/HVUK\/image_content_10328798_20180720152234.jpg 185w\" alt=\"Cort\u00e1zar\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/186x239\/0c9\/185d134\/none\/10904\/HVUK\/image_content_10328798_20180720152234.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>De la A a la Z Un \u00e1lbum biogr\u00e1fico\u00a0<\/b>(Edici\u00f3n: Aurora Bern\u00e1rdez et al. Alfaguara, 2013. 215 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>\u201cUn hermoso libro, suelto y despeinado, lleno de interpolaciones y saltos y grandes aletazos y zambullidas\u201d. Diccionario biogr\u00e1fico ilustrado, fotobiograf\u00eda autocomentada, la obra que Aurora Bern\u00e1rdez edit\u00f3 antes de su muerte.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">En busca del tiempo perdido<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"En busca del tiempo perdido\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/186x258\/0c12\/185d134\/none\/10904\/YEMG\/image_content_10328801_20180720152234.jpg 185w\" alt=\"En busca del tiempo perdido\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/186x258\/0c12\/185d134\/none\/10904\/YEMG\/image_content_10328801_20180720152234.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Marcel Proust\u00a0<\/b>(C\u00edrculo de lectores, 1999. 7 vol\u00famenes, 3,033 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>La obra de la literatura francesa m\u00e1s grande del siglo XX. Dur\u00f3 14 a\u00f1os en ser publicadas sus siete partes y a Proust 14 a\u00f1os en escribirla. Los recuerdos de un joven escritor y la vida de la alta clase parisina de su \u00e9poca.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">La consagraci\u00f3n de la primavera<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"La consagraci\u00f3n de la primavera\" src=\"https:\/\/estatico3.diariolibre.com\/placeholder\/svg\/viewbox\/185x134\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185x302\/0c84\/185d134\/none\/10904\/EEDS\/image_content_10328804_20180720152234.jpg 185w\" alt=\"La consagraci\u00f3n de la primavera\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/binrepository\/185x302\/0c84\/185d134\/none\/10904\/EEDS\/image_content_10328804_20180720152234.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Alejo Carpentier<\/b>\u00a0(Siglo XXI, 1978. 576 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Hombres y mujeres de destinos modificados, transformados, revertidos o superados, con su anuencia o sin ella, por la Historia del siglo XX: tales los personajes de una novela cuyo parecido con modelos reales era totalmente inevitable<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. 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