{"id":27907,"date":"2018-09-26T07:37:29","date_gmt":"2018-09-26T11:37:29","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=27907"},"modified":"2018-09-26T11:44:43","modified_gmt":"2018-09-26T15:44:43","slug":"arciniegas-y-la-aventura-americana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/09\/26\/arciniegas-y-la-aventura-americana\/","title":{"rendered":"Arciniegas y la Aventura Americana"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 22-9-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A<span class=\"mln_uppercase_mln\">\u00a0GERM\u00c1N ARCINIEGAS LO CONOC\u00cd,<\/span>\u00a0literariamente, recostado en una amable vitrina de librer\u00eda, en el despertar libertario de los dominicanos, cuando las portadas de los libros de los autores proscritos por la dictadura asomaban su rostro luminoso, engalanando las calles y abriendo nuevos horizontes al pensamiento. Sus t\u00edtulos, verdaderos desaf\u00edos a la aventura intelectual, eran registrados en la retina adolescente como antes lo fueran los llamativos carteles de las pel\u00edculas que se proyectaban en las salas de cine. Estimulando entonces la sed de lectura, m\u00e1s all\u00e1 de las aulas enclaustradas.<\/p>\n<p>Biograf\u00eda del Caribe (1945), Editorial Sudamericana de Buenos Aires,\u00a0<i>Am\u00e9rica tierra firme<\/i>, Ercilla de Chile y\u00a0<i>Entre la libertad y el miedo<\/i>\u00a0(1952), editado por\u00a0<i>Cuadernos Americanos<\/i>\u00a0de M\u00e9xico que dirig\u00eda Jes\u00fas Silva Herzog (autor, a su vez, de los dos tomitos\u00a0<i>Breve Historia de la Revoluci\u00f3n Mexicana<\/i>\u00a0impresos por Fondo de Cultura Econ\u00f3mica), fueron los libros de mi contacto temprano con el estupendo historiador y ensayista polifac\u00e9tico que fuera Germ\u00e1n Arciniegas. Por dem\u00e1s, todo un personaje casi centenario (1900-1999) de incesante quehacer.<\/p>\n<p>Un estilo de escritura sencillamente cautivante, mezcla de dominio elegante de la lengua y conocimiento erudito del dato. Ideas claras, hilvanadas con soltura en tesis macizas acerca de la aventura americana. Visionada \u00e9sta como crisol de etnias originarias forzosamente mezcladas con el filo del metal de rudos conquistadores, la cruz de frailes misioneros, una masa variopinta de colonizadores, esclavos africanos, cul\u00edes asi\u00e1ticos, peregrinos religiosos, migraciones de todo tipo. Fraguada en un proceso convergente de historias m\u00faltiples.<\/p>\n<p>El encuentro de dos mundos, Europa y Am\u00e9rica, triangulado por el tr\u00e1fico trasatl\u00e1ntico del cargamento humano africano en los galeones, ser\u00eda tem\u00e1tica obsesiva del perspicaz Arciniegas. Explorando creativo sus ricas y complejas dimensiones a ambos lados de los continentes y las islas. Lenguas, econom\u00eda, arquitectura, gobierno, religi\u00f3n, nociones geogr\u00e1ficas y bot\u00e1nicas, se amalgaman en el amplio registro del historiador americanista. Que incluye el intercambio de plantas y animales, con los aportes vegetarianos de la papa, el ma\u00edz y el tomate americanos a la barriga del Viejo Mundo. Y la contribuci\u00f3n carn\u00edvora europea al Nuevo Mundo con el cerdo, el vacuno y el caballo. Multiplicados como conejos en las inmensas praderas de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Un vector que cruza la obra de Arciniegas \u2013m\u00e1s de 60 t\u00edtulos publicados y centenares de art\u00edculos- es el de la lucha por la libertad. Sus textos sobre Bol\u00edvar, un tema recurrente, y la revoluci\u00f3n de los comuneros de la Nueva Granada, revelan su visi\u00f3n de la independencia americana, conjugaci\u00f3n de movimientos populares y conducci\u00f3n a cargo de caudillos militares criollos surgidos de la \u00e9lite.<\/p>\n<p>Otro medio de contacto con Arciniegas y su obra fue\u00a0<i>Cuadernos<\/i>, \u00f3rgano en espa\u00f1ol del Congreso por la Libertad de la Cultura que dirigi\u00f3 en los 60, publicado desde 1953 en Par\u00eds con oficinas en rue de la Pepiniere, cuyos n\u00fameros distribu\u00eda aqu\u00ed Librer\u00eda Amengual. All\u00ed aparec\u00edan sus art\u00edculos, junto a textos de Sartre, Bertrand Russell, Madariaga, Borges, Uslar, Asturias, Gallegos, Guillermo de Torre, Luis Alberto S\u00e1nchez, Dami\u00e1n Carlos Bay\u00f3n, Haya de la Torre. Del pa\u00eds, alg\u00fan ensayo de Bosch y poemas de Rojas Abreu. En septiembre de 1965 se public\u00f3 el n\u00famero 100, un monogr\u00e1fico dedicado a pasar balance a Am\u00e9rica Latina. Fue el \u00faltimo.<\/p>\n<p>Con la valent\u00eda e independencia de juicio que caracteriz\u00f3 a este humanista liberal, la condena desde\u00a0<i>Cuadernos<\/i>\u00a0a la ocupaci\u00f3n militar del 65 a Santo Domingo no se hizo esperar. Una revelaci\u00f3n de la revista\u00a0<i>Ramparts<\/i>\u00a0de la Nueva Izquierda de EEUU en 1967, dando cuenta que el Congreso por la Libertad de la Cultura, al igual que otras organizaciones surgidas al calor de la Guerra Fr\u00eda, recib\u00eda fondos oficiales norteamericanos a trav\u00e9s de fundaciones privadas, provoc\u00f3 la clausura de sus actividades.<\/p>\n<p>Pese a ello, algunos proyectos se reciclaron, ahora con fondos de la Fundaci\u00f3n Ford. En Chile, la oficina del Congreso que sol\u00eda frecuentar devino en la de ILARI (Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales), que distribu\u00eda las revistas\u00a0<i>Aportes<\/i>, de ciencias sociales, y\u00a0<i>Mundo Nuevo<\/i>, esta \u00faltima a cargo del reputado cr\u00edtico literario uruguayo Emir RodrIguez Monegal, uno de los especialistas en Neruda.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de opini\u00f3n de\u00a0<i>El Caribe<\/i>\u00a0aparec\u00eda la columna sindicada del colombiano, para quien nada humano le era ajeno. Como lo patentizan sus sabrosas cr\u00f3nicas de viaje recogidas en t\u00edtulos como\u00a0<i>Italia, gu\u00eda para vagabundos, Entre el mar rojo y el mar muerto: Gu\u00eda de Israel, Estancia en Ruman\u00eda, Medio mundo entre un zapato<\/i>.<\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1977 conoc\u00ed personalmente a mi admirado Germ\u00e1n Arciniegas, gracias a una invitaci\u00f3n del embajador y poeta Enriquillo Rojas Abreu \u2013el querido Quillo, entonces director del Departamento Cultural de la Canciller\u00eda. La cita fue en el Palacio Nacional y el anfitri\u00f3n el presidente Balaguer, quien hab\u00eda establecido amistad con el escritor durante su estancia en Bogot\u00e1 a mediados de los 40 cuando oficiaba como jefe de nuestra legaci\u00f3n diplom\u00e1tica y el colombiano encabezaba el Ministerio de Educaci\u00f3n. Fue una noche especialmente grata, con condecoraci\u00f3n incluida.<\/p>\n<p>En su segunda visita al pa\u00eds, nuevamente Arciniegas fue condecorado en diciembre del 88 por el presidente Balaguer con la Orden de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, en una sobria ceremonia en el Palacio, ocasi\u00f3n en la que ofreci\u00f3 una conferencia sobre el encuentro de ambos mundos en la experiencia americana ya cercana al V Centenario. Entonces tuvimos m\u00e1s oportunidad de compartir en encuentro aparte. La suya fue parte de un formidable ciclo de charlas palaciegas en el cual colaboramos junto a Manuel Garc\u00eda Ar\u00e9valo y Ram\u00f3n Lorenzo Perell\u00f3. Por el mismo desfilaron el venezolano Arturo Uslar Pietri, el peruano Luis Alberto S\u00e1nchez, el argentino Enrique Anderson Imbert, y el italiano Paolo Emilio Taviani, uno de los principales bi\u00f3grafos de Col\u00f3n.<\/p>\n<p>En octubre de 1990 nos volvimos a encontrar en Santiago de Chile, en el Hotel Carrera Hilton, en ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n del congreso de las comisiones nacionales del V Centenario, cuya ceremonia inaugural en la antigua sede del Congreso de Chile cont\u00f3 con la presencia de los reyes de Espa\u00f1a, Juan Carlos y Sof\u00eda, y el presidente Patricio Aylwin, reci\u00e9n instalado en el poder tras 17 a\u00f1os de dictadura pinochetista. La delegaci\u00f3n dominicana la integraban Eugenio P\u00e9rez Mont\u00e1s, Jos\u00e9 Chez Checo, Manuel Garc\u00eda Ar\u00e9valo y Jos\u00e9 del Castillo, a la que se sum\u00f3 el servicial embajador Francisco Car\u00edas Dominici. El historiador y diplom\u00e1tico espa\u00f1ol, el entra\u00f1able Vicente Gonz\u00e1lez Locertales, fue de hecho otro miembro.<\/p>\n<p>Al encontrarnos a la primera en el lobby del hotel, donde Arciniegas, con 90 a\u00f1os a cuestas, se hallaba sentado en un sof\u00e1 junto a su sol\u00edcita hija Gabriela, le espet\u00e9: \u201cNo tema, don Germ\u00e1n. No soy portador de una invitaci\u00f3n del doctor Balaguer para que usted reciba una tercera condecoraci\u00f3n\u201d. Ri\u00f3 de buena gana y me dijo: \u201cPero no crea, estar\u00eda dispuesto a volver a su pa\u00eds para ser condecorado de nuevo por mi amigo Balaguer\u201d. Como me comentara socarronamente, en presencia de Manolito Garc\u00eda Ar\u00e9valo, en respuesta a una pregunta sobre los a\u00f1os colombianos del diplom\u00e1tico dominicano: \u201cEse doctor Balaguer en Bogot\u00e1 era muy enamoradizo\u201d. Aludiendo con ello a las tertulias literarias que se celebraban en casa de unas hermosas hermanas, a las que acud\u00eda Balaguer en \u00e1nimo conquistador.<\/p>\n<p>En la semana que compartimos el programa del congreso con Arciniegas y Gabriela, atento a sus intervenciones formales en el c\u00f3nclave y participando en m\u00e1gicos encuentros coloquiales con este l\u00facido y din\u00e1mico intelectual, reforzamos la convicci\u00f3n de que est\u00e1bamos ante un fen\u00f3meno \u00fanico, americano. De erudici\u00f3n iluminada, gracia angelical en el arte de la conversaci\u00f3n inteligente. Y voluntad de acero.<\/p>\n<p>Nuestro hombre se doctor\u00f3 en Derecho en la U. Nacional, destac\u00e1ndose en el movimiento estudiantil por las reformas. Fue diputado por el Partido Liberal y ejerci\u00f3 el periodismo en\u00a0<i>El Tiempo<\/i>, que dirigi\u00f3. Pr\u00f3digo, adem\u00e1s, en la fundaci\u00f3n de revistas culturales. Los gobiernos liberales de Eduardo Santos y Lleras Camargo lo tuvieron en su gabinete como ministro de Educaci\u00f3n. Fue diplom\u00e1tico en Londres, Buenos Aires, embajador ante Italia, Israel, Venezuela y la Santa Sede. Presidi\u00f3 la Academia Colombiana de Historia entre 1980-94 y el Comit\u00e9 Nacional del V Centenario.<\/p>\n<p>Entre 1947-57 se incorpor\u00f3 a Columbia University como docente, donde trab\u00f3 relaci\u00f3n con el refugiado vasco Jes\u00fas de Gal\u00edndez, profesor de esa instituci\u00f3n, secuestrado en marzo de 1956 por agentes de Trujillo. Cuya tesis doctoral,\u00a0<i>La Era de Trujillo: un estudio casu\u00edstico de dictadura hispanoamericana<\/i>, public\u00f3 la Editorial del Pac\u00edfico en Chile. Un a\u00f1o antes\u00a0<i>Cuadernos Americanos<\/i>\u00a0de M\u00e9xico incluy\u00f3 el texto de Gal\u00edndez \u201cTrujillo el Benefactor: Un reportaje sobre Santo Domingo\u201d.<\/p>\n<p>Arciniegas siempre tuvo a Santo Domingo muy pendiente, \u201cdonde todo comenz\u00f3\u201d en Am\u00e9rica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 22-9-18) &nbsp; A\u00a0GERM\u00c1N ARCINIEGAS LO CONOC\u00cd,\u00a0literariamente, recostado en una amable vitrina de librer\u00eda, en el despertar libertario de los dominicanos, cuando las portadas de los libros de los autores proscritos por la dictadura asomaban su rostro luminoso, engalanando las calles y abriendo nuevos horizontes al pensamiento. 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