{"id":28012,"date":"2018-10-01T11:02:16","date_gmt":"2018-10-01T15:02:16","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=28012"},"modified":"2018-10-01T11:02:16","modified_gmt":"2018-10-01T15:02:16","slug":"el-antifascismo-y-el-miedo-al-poder-de-la-izquierda-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/10\/01\/el-antifascismo-y-el-miedo-al-poder-de-la-izquierda-1\/","title":{"rendered":"El antifascismo y el miedo al poder de la izquierda (1)"},"content":{"rendered":"<p>Maximillian Alvarez (CTX, 1-10-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la gente en Estados Unidos suele mostrarse profundamente inc\u00f3moda, cuando no se retuerce de asco, al escuchar la palabra \u201cantifascismo\u201d. En la mayor parte de los casos, parece como si se tratara de una palabrota. Solo eso deber\u00eda ser prueba suficiente para demostrar la desesperada falta que hace.<\/p>\n<p>En general, y entre otras cosas, me describo como un antifascista. En concreto, trabajo en los comit\u00e9s directivos locales y nacionales de una organizaci\u00f3n llamada\u00a0<i>Campus Antifascist Network<\/i>\u00a0(CAN), cuya misi\u00f3n es construir amplias coaliciones que aglutinen a las distintas comunidades que existen en los campus universitarios, con el objetivo de prevenir que se afiancen las fuerzas subrepticias del fascismo y para movilizarse en su contra cuando aparecen. En calidad de eso, regularmente colaboro y organizo eventos con personas de muy diversa \u00edndole que no dudar\u00edan en describirse a s\u00ed mismas como antifascistas (desde socialistas de la DSA hasta anarquistas o dem\u00f3cratas de base). De forma colectiva e individual, nuestros grupos realizan un gran trabajo que entra dentro de lo que se considera la m\u00e1s amplia y polifac\u00e9tica causa antifascista; una causa que, en contra de lo que suele pensarse, no se limita \u00fanicamente a dar pu\u00f1etazos a nazis y a supremacistas blancos como Richard Spencer.<\/p>\n<p>Sin embargo, he descubierto que quiz\u00e1 el mayor obst\u00e1culo para el avance de esta causa y la consecuci\u00f3n de un mayor apoyo en su favor es el amplio estigma popular que se asocia con antifascismo en la pol\u00edtica presente. Atenuar el tenaz control que ejerce este estigma sobre el pensamiento de nuestros conciudadanos, y ayudarles a ver que sus luchas diarias est\u00e1n m\u00e1s estrechamente relacionadas con la causa general del antifascismo de lo que podr\u00edan pensar, es una tarea herc\u00falea, pero vital, que no tiene comparaci\u00f3n posible. No deber\u00eda ser dif\u00edcil ver que uno de los primeros indicios del desplazamiento del subconsciente estadounidense (e internacional) hacia una pol\u00edtica y filiaci\u00f3n de tipo fascista es la denigraci\u00f3n generalizada que se hace de aquellos que m\u00e1s se dedican a contrarrestar el fascismo.<\/p>\n<p>Por el bien del futuro de la izquierda, debemos trabajar juntos para recuperar el rol del antifascismo (tanto en el \u00e1mbito de base, como en el imaginario popular); debemos desligar al antifascismo y a su reputaci\u00f3n de los malentendidos que se vierten sobre \u00e9l y del estigma radioactivo que contin\u00faa haci\u00e9ndolo parecer m\u00e1s desagradable que nunca, precisamente cuando m\u00e1s se necesita; y quiz\u00e1 m\u00e1s importante todav\u00eda, debemos rescatar al antifascismo del vac\u00edo desalmado y falto de iron\u00eda que se oculta detr\u00e1s de la cara de idiota de Madeleine Albright.<\/p>\n<p><b>Palos y piedras<\/b><\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el origen de este estigma? Para ser justos, una parte proviene precisamente de las locuras y la desorganizaci\u00f3n de las actuales pol\u00edticas antifascistas, incluido el fracaso de los antifascistas por combatir la mala prensa que reciben con una \u201cmarca\u201d que conecte con un p\u00fablico m\u00e1s amplio y consiga influenciarlo. Sin embargo, para ser m\u00e1s justos todav\u00eda, una gran parte de nuestra lucha cuesta arriba por disipar las numerosas fuentes de desinformaci\u00f3n que tienen al activismo antifascista como objetivo, est\u00e1 relacionada con el aumento de una industria dom\u00e9stica que se dedica a difamar al antifascismo y que est\u00e1 compuesta por una amplia gama de expertos y pol\u00edticos, que va de la extrema derecha a la izquierda extremista.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto no quiere decir que todos los argumentos en contra del antifascismo sean iguales. De hecho, despu\u00e9s de recibir multitud de ataques verbales incendiarios, uno empieza a tener la sensaci\u00f3n de que, sin contar las caricaturas absurdas y el alarmismo c\u00ednico, la derecha comprende al n\u00facleo radical del antifascismo mejor que muchas personas de la izquierda. La derecha entiende que lo que actualmente llamamos \u201cantifa\u201d no es m\u00e1s que una parte de un movimiento m\u00e1s amplio. Un movimiento (o un \u201cmovimiento de movimientos\u201d) compuesto por diversos grupos de izquierda cuyo compromiso con el antifascismo es (o deber\u00eda ser) completamente indisociable de su impulso colectivo por derrocar las existentes fuerzas sociales desiguales, dominantes, excluyentes y violentas, que los fascistas y los protofascistas querr\u00edan adue\u00f1arse y convertir en un arma que poder utilizar en su propio beneficio. Al mismo tiempo, muchos en la izquierda est\u00e1n ocupados en distanciarse del antifascismo como tal y dejar aislados a los antifas como si fueran una secta aberrante con poca o ninguna conexi\u00f3n con la izquierda \u201cverdadera\u201d. (Est\u00e1n, por decirlo claro, apu\u00f1alando por la espalda a los antifas, que son considerados por lo general un sin\u00f3nimo de los anarquistas, y dejando a camaradas como los acusados del J20 en la estacada).<\/p>\n<p>Podemos ver ante nuestros propios ojos c\u00f3mo las habituales cr\u00edticas desde dentro de la izquierda contra los antifa en particular, y contra los antifascistas en general, comienzan a afianzarse y convertirse en opiniones generalizadas sin discusi\u00f3n posible. De esta versi\u00f3n de consenso, afloran tres cr\u00edticas principales sobre el antifascismo:<\/p>\n<ul>\n<li><i>El antifascismo est\u00e1, en su sentido m\u00e1s literal, equivocado.<\/i>\u00a0El movimiento antifa, seg\u00fan ese argumento, concentra exclusivamente su energ\u00eda en pelearse con individuos despreciables y grupos de odio radicales como si fueran la mayor y m\u00e1s urgente amenaza contra la sociedad, sin importar lo insignificantes y marginales que sean. Al hacerlo, los activistas antifascistas ignoran los horrores pol\u00edticos y socioecon\u00f3micos del presente. Al fijar su mirada en un mal quim\u00e9rico situado en un horizonte lejano, en lugar de ver las realidades materiales del presente, son incapaces de reconocer que es poco probable que se produzca un aut\u00e9ntico resurgir fascista si tenemos en cuenta que las condiciones hist\u00f3ricas objetivas de nuestro momento actual se parecen muy poco a las que engendraron el fascismo de verdad en Italia despu\u00e9s de la I Guerra Mundial o en Alemania y en Espa\u00f1a poco tiempo despu\u00e9s.<\/li>\n<li><i>El antifascismo es pueril.\u00a0<\/i>Esta<i>\u00a0<\/i>acusaci\u00f3n se basa en que los antifascistas no siguen ninguna doctrina, que sus acciones las llevan a cabo en gran medida activistas desorganizados que convierten en realidad sus fantas\u00edas de machotes que luchan de forma literal contra nazis en las calles y que utilizan los pu\u00f1os para conseguir justicia y gloria. (Esta imagen por lo general va acompa\u00f1ada de una percepci\u00f3n de los antifascistas como militantes con una mentalidad cerrada que no est\u00e1n interesados en discutir y que tienen el gatillo f\u00e1cil para tachar de \u201cfascista\u201d a cualquiera que no est\u00e1 de acuerdo con ellos)<i>.<\/i>\u00a0Su obsesi\u00f3n con la acci\u00f3n directa, e incluso violenta, que a menudo provoca comparaciones con la\u00a0<i>alt-right<\/i>, demuestra su falta de madurez y su falta de habilidad para organizarse a largo plazo y a gran escala.<\/li>\n<li><i>La t\u00e1ctica del antifascismo es corta de miras.\u00a0<\/i>Los cr\u00edticos sostienen que, aunque puede que las t\u00e1cticas m\u00e1s f\u00e1cilmente reconocibles contra las movilizaciones fascistas (sobre todo dar pu\u00f1etazos a los nazis y la \u201cnegaci\u00f3n de plataforma\u201d (no-platforming)), cosechen beneficios en el \u00e1mbito local y de forma inmediata, en el fondo no son m\u00e1s que cat\u00e1rticas y antipol\u00edticas. Para ellos, los excesos exagerados y provocadores de las pol\u00edticas antifascistas demuestran el peligroso menosprecio que siente nuestro movimiento por el poder de percepci\u00f3n popular y por las estructuras de poder m\u00e1s importantes que conforman la vida y la pol\u00edtica estadounidense (unas estructuras de poder que a menudo utilizan las t\u00e1cticas de los antifascistas como excusa para reprimir a la izquierda misma).<\/li>\n<\/ul>\n<p>En pocas palabras y seg\u00fan esta visi\u00f3n, la pol\u00edtica antifascista es f\u00e1cil. Es totalmente reactiva, y no est\u00e1 concienzudamente organizada; es emocional, y no est\u00e1 muy bien pensada; se centra \u00fanica y exclusivamente en combatir las amenazas inmediatas sin preocuparse mucho por la imagen o por los efectos a largo plazo; y se limita a enfrentarse frontalmente con individuos o peque\u00f1os grupos extremistas sin prestar atenci\u00f3n a la situaci\u00f3n hist\u00f3rica general que los engendr\u00f3.<\/p>\n<p><b>El espejo de Ockham<\/b><\/p>\n<p>No obstante, esta no es la realidad del antifascismo. La idea de que las pol\u00edticas antifascistas son simplistas y limitadas se basa, ir\u00f3nicamente, en una interpretaci\u00f3n limitada y simplista de lo que es el antifascismo. Esa interpretaci\u00f3n es lo que sucede cuando el sesgo negativo, los rumores y las caricaturas generalizadas se repiten tanto como para convertirse en una s\u00f3lida realidad. Es lo que sucede cuando una mala experiencia personal con gente que se llama a s\u00ed misma antifascista se convierte en el modelo para juzgar las pol\u00edticas antifascistas en su conjunto. Es lo que sucede cuando una visi\u00f3n miope de las cosas tal y como aparecen (o no aparecen) en internet se confunde con una cobertura completa del mundo en general. Igual que un proyector de v\u00eddeo, se proyecta a trav\u00e9s de los ojos una determinada visi\u00f3n sobre la vida, directamente sacada del ordenador, que sale por el gran orificio de la propia cabeza.<\/p>\n<p>La imagen real es bastante diferente, y dice mucho m\u00e1s sobre la izquierda actual, que cada vez haya m\u00e1s segmentos que se apresuren a rechazar el antifascismo, como si este representara una especie de ant\u00edtesis caricaturizada de nuestros objetivos principales. Porque el antifascismo no es una ideolog\u00eda repetida, sino que, en el fondo, es una forma de hacer pol\u00edtica (una postura pol\u00edtica firme) con toda la finalidad y voluntad de un movimiento popular, que se aprovecha de la larga y transnacional infraestructura de la pol\u00edtica socialista, comunista y anarquista para frenar en seco las movilizaciones fascistas, y al mismo tiempo, como describe el historiador Mark Bray, \u201cdesarrollar el poder comunitario popular e inocular el fascismo en la sociedad mediante la promoci\u00f3n de una visi\u00f3n pol\u00edtica de izquierdas\u201d. Se trata de una pol\u00edtica concertada, basada en la coalici\u00f3n, que percibe la violencia de la extrema derecha y los impulsos autoritarios populares como una continuidad hist\u00f3rica y como una probabilidad repetible en los convulsos extremos dial\u00e9cticos del capitalismo y del nacionalismo.<\/p>\n<p>Por ese motivo, los antifascistas entienden que es peligrosamente reductor asumir que el antifascismo es innecesario porque nuestras condiciones hist\u00f3ricas son diferentes de las que dieron lugar al fascismo en el siglo XX. En palabras de Geoff Eley, un reputado historiador del nazismo: \u201cNo tiene sentido trazar paralelos directos entre las pol\u00edticas actuales de la extrema derecha y las pol\u00edticas que se autodenominaban fascistas en aquel entonces\u201d. La verdadera pregunta es: \u00bfqu\u00e9 tipo de condiciones materiales y qu\u00e9 crisis (inter)nacionales har\u00edan que pol\u00edticas de corte fascista resultaran atractivas para las personas de hoy en d\u00eda, personas cuya fe en las operaciones e instituciones de los gobiernos democr\u00e1ticos presentes est\u00e1 erosion\u00e1ndose r\u00e1pidamente, tal y como sucedi\u00f3 en el pasado?<\/p>\n<p>Al contrario de lo que sugieren quienes lo critican, el antifascismo no se basa en luchar contra la fantas\u00eda alarmista y temerosa del futuro de una distop\u00eda totalitarista, sin preocuparse por las heridas abiertas de este presente lo suficientemente dist\u00f3pico. M\u00e1s bien, el antifascismo es, si cabe, el que m\u00e1s pendiente est\u00e1 del presente, porque adopta una postura sobria y verdaderamente materialista (en ausencia de una s\u00f3lida alternativa de izquierdas) en relaci\u00f3n con una inevitable deriva nacional hacia soluciones de estilo fascista para las crisis globales del siglo XXI: cambio clim\u00e1tico; intensificaci\u00f3n de guerras internacionales por los recursos naturales; crisis de refugiados y migrantes cada vez m\u00e1s graves y, por ende, inquietud por las fronteras abiertas y la identidad nacional; la automatizaci\u00f3n del trabajo; grados cada vez m\u00e1s notorios de desigualdad econ\u00f3mica y precariedad financiera; etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maximillian Alvarez (CTX, 1-10-18) &nbsp; Hoy en d\u00eda, la gente en Estados Unidos suele mostrarse profundamente inc\u00f3moda, cuando no se retuerce de asco, al escuchar la palabra \u201cantifascismo\u201d. 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