{"id":28706,"date":"2018-10-30T12:56:47","date_gmt":"2018-10-30T16:56:47","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=28706"},"modified":"2018-10-30T12:56:47","modified_gmt":"2018-10-30T16:56:47","slug":"que-se-puede-esperar-de-bolsonaro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/10\/30\/que-se-puede-esperar-de-bolsonaro\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 se puede esperar de Bolsonaro?"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">Juan Agull\u00f3 (El Diario, 30-10-18)<\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\">La pregunta, en realidad, deber\u00eda ser m\u00e1s amplia: \u00bfhacia d\u00f3nde ir\u00e1 Brasil en los pr\u00f3ximos a\u00f1os? Si nos atenemos a los trapos sucios de Jair Bolsonaro, divulgados por la prensa internacional durante las \u00faltimas semanas, fascismo puro y duro. Si se consideran algunos elementos, menos centrados en el personaje, la explicaci\u00f3n puede ser m\u00e1s rica en matices. En realidad no se trata de blanquear al pr\u00f3ximo presidente, un\u00a0<em class=\"mce\">outsider<\/em>, sino de saber qu\u00e9 puede pasar en la octava econom\u00eda del mundo: un pa\u00eds habitado por 208 millones de personas, que dobla en extensi\u00f3n a la Uni\u00f3n Europea y que suele ser frecuentemente asociado -desde que el intelectual vien\u00e9s Stefan Zweig public\u00f3 un libro al respecto, en 1941- a la idea de futuro.<\/div>\n<div class=\"mce-body mce\" align=\"justify\">\n<p class=\"mce\">Pese a ello en Brasil, ahora mismo, no se respira mucho optimismo. Como dec\u00eda el humorista Mill\u00f4r Fern\u00e1ndes en tiempos de crisis, aqu\u00e9l es un pa\u00eds con \"un enorme pasado por delante\". Un pasado que da pistas. La primera: Bolsonaro ser\u00e1 presidente pero, al igual que Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016), no tendr\u00e1 un poder absoluto. Eso siempre y cuando, claro, no rompa las reglas del juego. En caso de que respete la Constituci\u00f3n, lo previsible es que el parlamento de Brasilia siga siendo el gran escenario de negociaci\u00f3n. Es algo a lo que un pa\u00eds que tiene m\u00e1s de treinta partidos representados en el parlamento est\u00e1 muy acostumbrado. En ese marco, Bolsonaro y su Partido Social Liberal (PSL) no lo tendr\u00e1n f\u00e1cil: contar\u00e1n con un porcentaje de esca\u00f1os similar al de Ciudadanos en Espa\u00f1a (10%).<\/p>\n<p class=\"mce\">Su poder territorial, de hecho, sigue siendo inmenso. Un fen\u00f3meno interesante en estas elecciones ha sido, en efecto, la bifurcaci\u00f3n del voto: en bastantes estados, Bolsonaro ha ganado la elecci\u00f3n presidencial mientras que en la local, para Gobernador, se ha impuesto un centrista. Es el caso del sure\u00f1o estado de Paran\u00e1: Bolsonaro gan\u00f3 all\u00ed con un 56% y el candidato a Gobernador, centrista, con un 59%. Esto a lo que en realidad remite es a la naturaleza del\u00a0<em class=\"mce\">Centr\u00e3o<\/em>: se trata, m\u00e1s que de un conjunto de partidos ideol\u00f3gicamente afines, de familias pol\u00edtico\/empresariales que parasitan y al mismo tiempo garantizan la reproducci\u00f3n del sistema. Estamos, pues, ante el aut\u00e9ntico catalizador y contrapeso de la pol\u00edtica brasile\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"mce\">Con Bolsonaro, los fieles de la balanza no parece que vayan a cambiar mucho. Pero lo que se pesa, s\u00ed: no solo la colaboraci\u00f3n entre este centro y esta derecha, si se concreta, ser\u00e1 in\u00e9dita sino que proyectar\u00e1 a algo m\u00e1s que a dos grandes conjuntos de familias pol\u00edticas. De hecho, la nueva derecha brasile\u00f1a se ha erigido en estas elecciones en representante de una oligarqu\u00eda perif\u00e9rica emergente, ligada al agronegocio y sostenida por los 44 millones de evang\u00e9licos y su\u00a0<em class=\"mce\">Teolog\u00eda de la Prosperidad<\/em>\u00a0(que contraponen a la\u00a0<em class=\"mce\">Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n<\/em>). El\u00a0<em class=\"mce\">Centr\u00e3o<\/em>, por el contrario, representa una vieja l\u00f3gica de poder (con capacidad informal de veto) que tiene su matriz en el estado de S\u00e3o Paulo, el m\u00e1s rico y desarrollado.<\/p>\n<p class=\"mce\">El\u00a0<em class=\"mce\">quid<\/em>\u00a0de la cuesti\u00f3n radica, en realidad, en que ambos polos se necesitan: en 2016, el centro necesit\u00f3 a la derecha para desalojar del Gobierno, v\u00eda\u00a0<em class=\"mce\">impeachment<\/em>, a Dilma Rousseff. Ten\u00eda muchas ambiciones pero sobre todo tem\u00eda dos cosas, que los Juegos Ol\u00edmpicos de R\u00edo consolidaran el liderazgo pol\u00edtico de la expresidenta y que la explotaci\u00f3n del petr\u00f3leo, in\u00e9dita en Brasil, proporcionara una base material s\u00f3lida a la izquierda. Era, pues, el momento y la derecha apoy\u00f3. Ahora, sin embargo, esa misma derecha es la que reclama empat\u00eda: el agronegocio, que ya genera uno de cada tres empleos en Brasil y supone el 44% de las exportaciones, necesita inversiones, no solo traducidas en dinero, sino en decisiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p class=\"mce\">Y 'decisiones pol\u00edticas' quiere decir iniciativas capaces de alterar din\u00e1micas tradicionales. En concreto: la patronal del agronegocio pide desde sus bases en estados perif\u00e9ricos (como Mato Grosso do Sul, Rio Grande do Sul o el ya citado Paran\u00e1) una fuerte inversi\u00f3n en infraestructuras que permita colocar sus cosechas en los mercados internacionales sin depender tanto de puertos ya insuficientes, como el de Santos, que est\u00e1 en el estado de S\u00e3o Paulo. Tambi\u00e9n reclama carreteras e incluso hidrov\u00edas que permitan sacar sus zafras por el Amazonas. Si Bolsonaro impone un programa as\u00ed estar\u00e1 afectando a los intereses de la centralizadora y especuladora oligarqu\u00eda paulista. Aqu\u00ed hay, pues, un escollo potencial.<\/p>\n<p class=\"mce\">De todos modos hay otro terreno donde el entendimiento, incluso inmediato, parece m\u00e1s plausible: el gasto p\u00fablico, que desde 1995 ha crecido un 58% y actualmente carcome las finanzas e hipoteca el futuro, se ha convertido en una obsesi\u00f3n pol\u00edtica compartida por centro y derecha. Ah\u00ed, un severo plan de ajuste, como en la Argentina de Mauricio Macri, parece avecinarse. Y ello hasta el punto de que este \u00faltimo debiera constituir el motor del pr\u00f3ximo Gobierno: \u00fatil tanto para descoser los avances sociales tejidos por la izquierda (sobre todo en el empobrecido Nordeste) como para obtener (privatizaciones mediante) los apoyos pol\u00edticos que Bolsonaro necesitar\u00e1 en el parlamento y, por qu\u00e9 no, en el \u00e1vido capital exterior.<\/p>\n<p class=\"mce\">En cuanto al resto de asuntos candentes, desde la pol\u00edtica presupuestaria hasta las libertades p\u00fablicas pasando por las pol\u00edticas de seguridad, sociales y medioambientales, la actuaci\u00f3n de Bolsonaro es probable que tienda a subsumirse al modelo de crecimiento adoptado, a la evoluci\u00f3n de las relaciones de fuerza y por supuesto, a la coyuntura. En la pr\u00e1ctica, el nuevo presidente har\u00e1 lo que m\u00e1s le convenga en cada momento: de hecho, no debieran descartarse manipulaciones, golpes de efecto e incluso algunas desagradables sorpresas. La izquierda, mientras tanto, zozobra: est\u00e1 pol\u00edticamente descabezada; org\u00e1nicamente fragmentada; institucionalmente limitada y con su capacidad de movilizaci\u00f3n lastrada. Y ojo porque el poder desgasta pero -como dec\u00eda Giulio Andreotti- la oposici\u00f3n desgasta a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Agull\u00f3 (El Diario, 30-10-18) La pregunta, en realidad, deber\u00eda ser m\u00e1s amplia: \u00bfhacia d\u00f3nde ir\u00e1 Brasil en los pr\u00f3ximos a\u00f1os? Si nos atenemos a los trapos sucios de Jair Bolsonaro, divulgados por la prensa internacional durante las \u00faltimas semanas, fascismo puro y duro. 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