{"id":29459,"date":"2018-12-11T15:47:34","date_gmt":"2018-12-11T19:47:34","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=29459"},"modified":"2018-12-11T15:47:39","modified_gmt":"2018-12-11T19:47:39","slug":"muerte-y-resurreccion-de-los-libros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/12\/11\/muerte-y-resurreccion-de-los-libros\/","title":{"rendered":"Muerte y resurrecci\u00f3n de los libros"},"content":{"rendered":"\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 5-12-18)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>PUEDE QUE ANDE EQUIVOCADO.&nbsp;O, tal vez, no tanto. Los libros mueren. Tienen formas de resucitaci\u00f3n. Pero, fenecen. Esto lo he ido comprendiendo a medida que pasan los a\u00f1os y veo en los anaqueles de mi biblioteca libros amados, esenciales en alg\u00fan momento, que luego pasa el tiempo y no vuelven siquiera a tocarse. Tal vez para limpiar sus lomos, sus cubiertas. Tal vez s\u00f3lo para cambiarlos de lugar. Como las tumbas. Como los cementerios.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempos hubo en que algunos libros resultaban de obligatoria lectura. En la aldea no exist\u00edan librer\u00edas, de modo que el boca-a-boca y el mano-a-mano eran las v\u00edas. Tal vez se mencionaban en la escuela, pero fue -qui\u00e9n puede recordarlo hoy al cabo de tantos a\u00f1os- alg\u00fan lector avisado el que pon\u00eda siempre sobre el tablero la lectura de moda. Y hubo modas en la lectura. Siempre han existido, incluso hoy. Y entonces, todos \u00edbamos tras la moda, en busca del suceso literario que se nos ofertaba. \u00bfEran muchos los que hac\u00edan ese trayecto? No. Un grupo peque\u00f1o con toda seguridad. Un gueto. Un gozoso gueto de provincia que hab\u00eda descubierto que la literatura era un misterio glorioso que pod\u00eda hacer m\u00e1s llevadera la confraternidad pueblerina. Es un decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Previo a los que, de nuestra generaci\u00f3n, nos incorporamos a este gueto, estuvieron antes otros grupos de edad mayor a la nuestra. A\u00fan m\u00e1s. Estoy plenamente seguro, porque lo recuerdo vivamente, que quienes nos llevaron a estas lecturas, a la diversi\u00f3n m\u00e1s extensa y durable que proporciona el libro, fueron algunos que eran mayores que nosotros, que estaban o hab\u00edan estado ya merodeando por esos predios. Y entonces, pasaban la noticia y pasaban tambi\u00e9n el libro, que si no hab\u00eda librer\u00edas, mucho menos menudo para adquirir los dichosos vol\u00famenes. Libros primerizos en nuestro trayecto de lectores, libros que llegaron en el mano-a-mano de la \u00e9poca. No hab\u00eda otra forma.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede pues precisarse el momento ni la din\u00e1mica. Pero, tiempos hubo en que se puso de moda leer libros que entonces, tal vez, no sab\u00edamos que ven\u00edan de viejo. Que eran ancianos. Pero, sobreviv\u00edan. \u00bfC\u00f3mo sucedi\u00f3 en otros lares? Lo ignoramos. Hablamos desde nuestra condici\u00f3n y desde nuestras experiencias aldeanas. Eso s\u00ed: con la casi certeza de que habr\u00e1 ocurrido igual en otros espacios y en otros grupos humanos. Deseo mencionar s\u00f3lo cinco que me han venido a la memoria por estos d\u00edas. El&nbsp;<em>Facundo<\/em>&nbsp;de Domingo Faustino Sarmiento. Con toda seguridad, pienso ahora, el m\u00e1s viejo de todos. Data de 1845. El liceo donde estudi\u00e1bamos llevaba el nombre del escritor y pol\u00edtico argentino. Y es probable que por esa raz\u00f3n lleg\u00e1ramos a esa obra. Plantea un dilema argentino, pero tambi\u00e9n latinoamericano. Sarmiento era un reformador, un hombre que anhelaba y buscaba la modernidad. Su libro fue, en gran medida, una advertencia recriminatoria contra la sociedad de su tiempo: o se adentra en el plano civilizatorio o contin\u00faa en la barbarie, a menos que no se sacuda de su pereza y camine hacia nuevas formas de progreso humano y social. Quiz\u00e1 ese fue el por qu\u00e9 de esa lectura, en a\u00f1os como los sesenta en que el pa\u00eds dominicano se debat\u00eda dentro de los mismos t\u00e9rminos: civilizaci\u00f3n o barbarie.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro libro, menos consumido pero igualmente inolvidable, fue&nbsp;<em>El mundo es ancho y ajeno<\/em>&nbsp;de Ciro Alegr\u00eda, que data de 1941. Como el&nbsp;<em>Facundo<\/em>, era un descubrimiento, como si hubiese sido escrito ayer. Y como Sarmiento que escribi\u00f3 otros libros importantes, este escritor peruano se hizo c\u00e9lebre fundamentalmente por este libro. Los dem\u00e1s no le dieron fama. Clasificada entre las novelas indigenistas o regionalistas, esta obra narra la lucha entre el alcalde Rosendo Maqui y el potentado Alvaro Amen\u00e1bar que arrebata las tierras a los comuneros bajo el alegato b\u00e1rbaro de que el mundo era ancho y que pod\u00edan encontrar tierras en otros lados, pretendiendo ignorar que tambi\u00e9n en esos otros lados el mundo \u2013la tierra- era ajena. Todav\u00eda recuerdo como se inicia la novela: \u201c\u00a1Desgracia! Una culebra \u00e1gil y oscura cruz\u00f3 el camino, dejando en el fino polvo removido por los viandantes la canaleta leve de su huella. Pas\u00f3 muy r\u00e1pidamente, como una negra flecha disparada por la fatalidad, sin dar tiempo para que el indio Rosendo Maqui empleara su machete. Cuando la hoja de acero fulgur\u00f3 en el aire, ya el largo y bru\u00f1ido cuerpo de la serpiente ondulaba perdi\u00e9ndose entre los arbustos de la vera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuvieron tambi\u00e9n en esa andadura otros tres textos narrativos. Todos ven\u00edan del decenio de los veinte:&nbsp;<em>La vor\u00e1gine<\/em>&nbsp;(1924),&nbsp;<em>Don Segundo Sombra<\/em>&nbsp;(1926) y&nbsp;<em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em>&nbsp;(1929). El colombiano Jos\u00e9 Eustasio Rivera \u2013que fue tambi\u00e9n poeta- levanta una historia de amor entre un poeta, Arturo Cova, y su amante, Alicia. Pero, es tambi\u00e9n una descripci\u00f3n viva de la selva y sus misterios, de la esclavitud que sufren sus habitantes. \u201cSe respira selva: tal es el soplo \u00e9pico de su evocador, y tal la energ\u00eda de su expresi\u00f3n\u201d, escribi\u00f3 Horacio Quiroga, que fue amigo de Rivera. Una novela con un fuerte lirismo, que expone como&nbsp;<em>La vor\u00e1gine<\/em>&nbsp;la violencia de los poderosos y la terrible faena diaria de los que trabajan bajo f\u00f3rmulas esclavistas. Alguien dijo que todav\u00eda hoy esa novela pinta la realidad colombiana en muchas de sus partes. Para Colombia, pues, esta novela no ha muerto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Don Segundo Sombra<\/em>, del argentino Ricardo G\u00fciraldes, fue otra de esas novelas que se ley\u00f3 con pasi\u00f3n. Es la vida en la pampa a inicios del siglo veinte. Es la novela que entierra al gaucho, tan vital en la literatura argentina anterior. Se habla que G\u00fciraldes evocaba su infancia en su obra. Por eso est\u00e1 escrito en primera persona. Francisco Ayala la define como \u201cla novela del campo argentino, en la que se describen las costumbres y los tipos pampeanos, imitando su lenguaje\u201d. Es una narraci\u00f3n de la rural\u00eda argentina que el autor conoc\u00eda bien. Y est\u00e1 finalmente,&nbsp;<em>Do\u00f1a B\u00e1rbara&nbsp;<\/em>del venezolano R\u00f3mulo Gallegos, que como&nbsp;<em>Don Segundo Sombra<\/em>&nbsp;se \u201cleyeron\u201d a trav\u00e9s de la telenovela, como muchos a\u00f1os despu\u00e9s se facturar\u00edan algunas de las novelas del brasile\u00f1o Jorge Amado, vistas antes que le\u00eddas. Mariano Pic\u00f3n Salas dijo de esta obra de su compatriota que era \u201cla met\u00e1fora y el s\u00edmbolo del alma venezolana\u201d. B\u00e1rbara Guaimar\u00e1n \u2013\u201cmujer bella y terrible, propietaria del amor de todos los hombres\u201d- es violada por unos piratas que merodeaban por las costas venezolanas. La suya es una historia de violencia, de selva y llanura, de tierras feraces donde tambi\u00e9n los hombres son explotados salvajemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas novelas que hoy recuerdo, han sido ya olvidadas. Est\u00e1n muertas. Como las de Asturias o Manuel Scorza. Como \u201cBoves, el urogallo\u201d del tambi\u00e9n venezolano Francisco Herrera Luque, tan mencionada \u2013no s\u00e9 si tan le\u00edda- en los setenta, cuando se puso de moda lo que se denomin\u00f3 la novela del dictador. Como \u201cLas lanzas coloradas\u201d de Arturo Uslar Pietri. Como \u201cLa muerte de Honorio\u201d del venezolano Miguel Otero Silva. Como \u201cHuasipungo\u201d del ecuatoriano Jorge Icaza. Hay que convenir en que fallecieron estas obras. Puede que ande equivocado. Ahora hay otras generaciones, que a\u00fan no tengo la certeza absoluta de que sobrevivan tanto sus obras como aquellas que le\u00edmos cuando ten\u00edan m\u00e1s de una centuria, cuarenta y tantos, y las m\u00e1s j\u00f3venes, la treintena de a\u00f1os, vivitas y coleando. Marcela Serrano, Laura Restrepo, Laura Esquivel, Luis Britto Garc\u00eda, Juan Gabriel V\u00e1squez, Dar\u00edo Jaramillo Agudelo, Daniel Samper Pizano, Santiago Gamboa, Andr\u00e9s Newman, William Ospina, Edmundo Paz Sold\u00e1n, Santiago Roncagliolo, Luis Sep\u00falveda, Federico Andahazi, C\u00e9sar Aira&#8230; y me detengo: \u00bfsobrevivir\u00e1n por largo tiempo? El boom que fue el suceso mayor despu\u00e9s de las obras que aqu\u00ed menciono, sigue vivo, con sus obvias variantes de existencia, referencia y resuello. Pero, las de hoy \u00bfest\u00e1n siendo le\u00eddas entre nosotros, aunque sea por un gueto, que las pueda mantener con vida digamos por un par de decenios m\u00e1s? Los libros mueren. Tienen formas de resucitaci\u00f3n. Pero, de que fenecen, fenecen. El resto es esqueleto entre anaqueles.<\/p>\n\n\n\n<p>Libros<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Facundo<\/strong><\/li><li><em>Domingo Faustino Sarmiento. Introducci\u00f3n: Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. (Losada, 1963. 260 p\u00e1gs.)<\/em><\/li><li>Esta novela tiene tres cuerpos: el pa\u00eds argentino, su vida p\u00fablica y la visi\u00f3n del futuro a trav\u00e9s del mal. \u201cAqu\u00ed se hallar\u00e1 una lengua de las m\u00e1s ricas, donde la innovaci\u00f3n es constante\u201d, escribi\u00f3 don Pedro.<\/li><li><strong>El mundo es ancho y ajeno<\/strong><\/li><li><em>Ciro Alegr\u00eda<\/em><em>(Dos vol\u00famenes. Editorial Universo, Lima, 1969. 560 p\u00e1gs.)<\/em><\/li><li>Pas\u00f3 hambre. Vivi\u00f3 en los bancos del parque. Sufri\u00f3 exilio a causa de sus luchas pol\u00edticas. Perd\u00eda los premios de obras menores a las suyas. Se enferm\u00f3 de tuberculosis pulmonar. Y entonces con esta novela le lleg\u00f3 la gloria y en el Waldorf Astoria de New York le entregaron el premio consagratorio.<\/li><li><strong>La vor\u00e1gine<\/strong><\/li><li><em>Jos\u00e9 Eustasio Rivera (Losada, 1976. 266 p\u00e1gs.)<\/em><\/li><li>\u201cAntes de que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugu\u00e9 mi coraz\u00f3n al azar y me lo gan\u00f3 la violencia\u201d. \u00bfAcaso no merece una novela que se inicia de esta forma que sea revivida?<\/li><li><strong>Don Segundo Sombra<\/strong><\/li><li><em>Ricardo G\u00fciraldes. Pr\u00f3logo: Leopoldo Lugones. (Bruguera, 1985. 237 p\u00e1gs.)<\/em><\/li><li>Probidad realista. Lirismo nervioso y a veces sombr\u00edo. Un adi\u00f3s al gaucho que la historia condenaba a desaparecer. Se desvaneci\u00f3 en la llanura desmesurada. S\u00f3lo volver\u00e1 en la leyenda.<\/li><li><strong>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/strong><\/li><li><em>R\u00f3mulo Gallegos. (Editores Mexicanos Unidos, 1981. 261 p\u00e1gs.)<\/em><\/li><li>Una de las m\u00e1s importantes novelas producidas en Am\u00e9rica Latina. Desigualdad. Despotismo. Hombres sin tierra. Un paisaje lujuriosamente hermoso, misterioso y salvaje. Y una mujer en el medio de ese paisaje con sus mismas caracter\u00edsticas.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 5-12-18)\u00a0 PUEDE QUE ANDE EQUIVOCADO.&nbsp;O, tal vez, no tanto. Los libros mueren. Tienen formas de resucitaci\u00f3n. Pero, fenecen. Esto lo he ido comprendiendo a medida que pasan los a\u00f1os y veo en los anaqueles de mi biblioteca libros amados, esenciales en alg\u00fan momento, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":23975,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-29459","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29459"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29459"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29459\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29460,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29459\/revisions\/29460"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23975"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}