{"id":29801,"date":"2018-12-26T10:28:44","date_gmt":"2018-12-26T14:28:44","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=29801"},"modified":"2018-12-26T10:29:09","modified_gmt":"2018-12-26T14:29:09","slug":"la-violencia-una-perspectiva-psicosocial-y-3-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/12\/26\/la-violencia-una-perspectiva-psicosocial-y-3-2\/","title":{"rendered":"La Violencia: Una Perspectiva Psicosocial (y 3)"},"content":{"rendered":"\n<ol class=\"wp-block-list\"><li><strong>Nivel\ncomunitario<\/strong><\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En\ncuanto&nbsp; al&nbsp; nivel comunitario,&nbsp; el&nbsp;\ncual comprende&nbsp; el anterior nivel\nvisto como parte de&nbsp; una red de&nbsp; relaciones, se busca identi\ufb01car las\ncaracter\u00edsticas de estos \u00e1mbitos para conocer si incitan o impiden de alg\u00fan\nmodo la violencia. Se puede se\u00f1alar que determinados \u00e1mbitos favorecen la\nviolencia m\u00e1s que otros; por ejemplo, el cambio continuo de domicilio, la\nheterogeneidad de los ingresos, la densidad de poblaci\u00f3n y las comunidades\nconsideradas en alto riesgo est\u00e1n&nbsp;\nasociados&nbsp; a&nbsp; un tipo de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0El nivel comunitario ha de ser prioritario en la b\u00fasqueda\u00a0 de\u00a0 una\u00a0 soluci\u00f3n\u00a0 verdadera\u00a0 para\u00a0 la\u00a0 violencia, puesto que\u00a0 representa la\u00a0 unidad\u00a0 de referencia\u00a0 de\u00a0 las relaciones.\u00a0 Los\u00a0 niveles\u00a0 individual\u00a0 y\u00a0 relacional no\u00a0 podr\u00edan existir por s\u00ed solos pues ambos existen dentro de una comunidad, tal como a\ufb01rma Perry.<\/p>\n\n\n\n<p>Los\nseres humanos no evolucionan como individuos sino como&nbsp; comunidades.&nbsp;\nA pesar&nbsp; de&nbsp; las&nbsp;\nconceptualizaciones occidentales, la m\u00e1s&nbsp;\npeque\u00f1a unidad&nbsp; biol\u00f3gica\nfuncional de la&nbsp; humanidad no es&nbsp; el individuo es el&nbsp; clan. Ning\u00fan individuo, ninguna d\u00edada padre\/madre,\nhijo\/a, ninguna familia nuclear podr\u00eda&nbsp;\nsobrevivir sola. Hemos sobrevivido y evolucionado como clanes\ninterdependientemente social, emocional y biol\u00f3gicamente (1997: 12). <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Nivel\nsocial<\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>En&nbsp; este&nbsp;\nnivel se&nbsp; estudian los&nbsp; factores macro-estructurales&nbsp; que&nbsp;\ngeneran un&nbsp; clima de&nbsp; aceptaci\u00f3n o&nbsp;\nrechazo social de la violencia.&nbsp;\nAl referirse a las condiciones sociales en las cuales se desenvuelve la\nviolencia, se debe tratar&nbsp; necesariamente\nde&nbsp; la&nbsp;\nprofunda&nbsp; disparidad&nbsp; socioecon\u00f3mica en el contexto concreto donde\nse lleva a cabo esa violencia, diferencia que se ha llegado a considerar\nnatural, y a la pobreza y la riqueza como categor\u00edas est\u00e1ticas en la sociedad.\nLigada a esta concepci\u00f3n se&nbsp; tiene&nbsp; que hacer&nbsp;\nreferencia&nbsp; a la&nbsp; institucionalizaci\u00f3n de&nbsp; la violencia,&nbsp;\nlo&nbsp; cual implica&nbsp; hacerla&nbsp;\nformal&nbsp; dentro de la estructura\nsocial, es decir, establecer la violencia como algo cotidiano, normal, lo que\npuede llevar a su justi\ufb01caci\u00f3n, la cual est\u00e1 acorde con quienes poseen el poder\ndentro de un pa\u00eds. Por ende, la violencia aplicada por ellos estar\u00e1&nbsp; justi\ufb01cada, mientras que&nbsp; la violencia ejercida&nbsp; contra&nbsp;\nellos&nbsp; ser\u00e1&nbsp; condenada (Freire, 1972; 2005). Respecto de\nesta institucionalizaci\u00f3n, Moreno se\u00f1ala <\/p>\n\n\n\n<p>Quienes&nbsp; de\ufb01enden&nbsp;\nuna postura&nbsp; sociocultural\ndel&nbsp; origen de la&nbsp; violencia se\u00f1alan que los comportamientos\nagresivos&nbsp; se encuentran&nbsp; institucionalizados&nbsp; [\u2026] esto&nbsp;\nsignifica que&nbsp; est\u00e1n&nbsp; asentados en&nbsp;\nvalores ideol\u00f3gicos&nbsp; que los&nbsp; do-tan de justificaci\u00f3n &nbsp;y l\u00f3gica; que est\u00e1n normativizados, de forma\nque se pueda saber qui\u00e9n y c\u00f3mo deben usarlos; y que se concretan en formas de\nactuaci\u00f3n que se imponen a los individuos [\u2026] dependiendo del rol que asuman en\nun determinado momento, se ver\u00e1n impelidos a actuar de forma agresiva,\nasumi\u00e9ndola como una posici\u00f3n ajustada a la situaci\u00f3n (2001: 8)<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Nivel\nhist\u00f3rico (cronosistema)<\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Si&nbsp; bien&nbsp;\nse&nbsp; ha&nbsp; seguido&nbsp;\nhasta&nbsp; el&nbsp; momento&nbsp;\nel&nbsp; modelo asumido por la OMS, se debe\nse\u00f1alar que este no considera el&nbsp; momento\nhist\u00f3rico&nbsp; (cronosistema) en&nbsp; el cual se&nbsp;\nejecuta el&nbsp; acto&nbsp; de&nbsp;\nviolencia,&nbsp; consideraci\u00f3n que&nbsp; s\u00ed es asumida en el modelo&nbsp; original de Bronfrenbrenner (1987).&nbsp; Consideramos&nbsp;\nque el&nbsp; tiempo espec\u00ed\ufb01co&nbsp; en&nbsp; el\ncual se ejecuta un acto de violencia resulta importan-te para su an\u00e1lisis, ya\nque toma en cuenta tambi\u00e9n las motivaciones hist\u00f3ricas de&nbsp; las&nbsp;\npersonas,&nbsp; los&nbsp; grupos o los colectivos para efectuar actos\nde violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ve, el modelo\necol\u00f3gico tiene un gran poder&nbsp;\nexplicativo&nbsp; pues&nbsp; permite&nbsp;\nentender&nbsp; las&nbsp; m\u00faltiples causas de&nbsp; la&nbsp;\nviolencia y&nbsp; la interacci\u00f3n&nbsp; de los&nbsp;\nfactores de&nbsp; riesgo que&nbsp; operan&nbsp;\ndesde&nbsp; dentro de&nbsp; las personas, sus&nbsp; relaciones,&nbsp;\nla&nbsp; comunidad y&nbsp; en los&nbsp;\n\u00e1mbitos&nbsp; social, cultural e hist\u00f3rico.\nEste modelo&nbsp; no&nbsp; debe entenderse como una&nbsp; suma mec\u00e1nica de factores sino&nbsp; como una superposici\u00f3n&nbsp; y&nbsp;\ncomplementaci\u00f3n&nbsp; de&nbsp; estos,&nbsp;\nque&nbsp; se vinculan para producir la\nviolencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Modelo ecol\u00f3gico para\ncomprender la violencia<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto&nbsp; al&nbsp;\ncontexto inmediato, es&nbsp; decir la\nsituaci\u00f3n concreta que puede llevar a una persona a utilizar la violencia, se\npueden se\u00f1alar diversos factores desencadenantes y predisponentes: est\u00edmulos\nambientales (ruido, calor, oscuridad, entre otros), los asocia-dos&nbsp; al&nbsp;\nconsumo&nbsp; de&nbsp; sustancias&nbsp;\npsicoactivas (alcohol, coca\u00edna,&nbsp;\nmarihuana,&nbsp; etc\u00e9tera),&nbsp; los&nbsp;\neventos&nbsp; adversos (desastres&nbsp; naturales,&nbsp;\nemergencias&nbsp; complejas),&nbsp; las&nbsp; situaciones&nbsp; frustrantes, y&nbsp; los&nbsp;\nreferidos&nbsp; a&nbsp; la posibilidad de realizar el acto (portar\narmas, convivencia cotidiana con&nbsp; la\nviolencia).&nbsp; Dentro&nbsp; de&nbsp;\nellos&nbsp; resulta importante destacar\nlos siguientes: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Factores asociados&nbsp; a&nbsp; las\nsituaciones&nbsp; frustrantes. Factores asociados<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Estos se re\ufb01eren a la\nira o el resentimiento ocasionados por la frustraci\u00f3n de aspiraciones y objetivos\nconcretos. Cobran relevancia los aportes realizados desde el modelo\nfrustraci\u00f3n-agresi\u00f3n de Dollard y Miller (1939), quienes se\u00f1alaron que los\nactos violentos presentan su origen en las frustraciones; sin embargo, esta\nrelaci\u00f3n no siempre se cumple puesto que la violencia tiene sus or\u00edgenes en\ndiversas causas. Por ejemplo, algunas posiciones en torno al con\ufb02icto en nuestro\npa\u00eds podr\u00edan se\u00f1alar como causa la frustraci\u00f3n de las personas debido a que no\nse les toma en cuenta; no obstante, sus ra\u00edces van mucho m\u00e1s all\u00e1 si se\nconsideran&nbsp; aquellas&nbsp; ligadas al contexto mediato.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Factores asociados&nbsp; a la posibilidad&nbsp; de realizar&nbsp;\nel acto.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Un\narma por s\u00ed sola no produce violencia, pero si la&nbsp; persona&nbsp;\nque&nbsp; la&nbsp; porta se&nbsp;\nve&nbsp; predispuesta a hacer uso de\nella si la situaci\u00f3n lo re-quiere, de tal modo que portar un arma o estar en la\ndisposici\u00f3n hacerle da\u00f1o a los dem\u00e1s le otorga mayor poder y&nbsp; con ello dominio, la posibilidad de&nbsp; que&nbsp; la&nbsp; persona ejecute el acto violento&nbsp; se&nbsp;\nhace&nbsp; m\u00e1s&nbsp; probable&nbsp;\n(Mart\u00edn-Bar\u00f3, 2003: 86). En este punto son esenciales los estudios de\nMilgram&nbsp; (1980)&nbsp; acerca&nbsp;\nde&nbsp; la \u00abobediencia\u00bb. Este autor\nre\ufb02exiona sobre hasta d\u00f3nde somos capaces&nbsp;\nde&nbsp; obedecer si&nbsp; nos encontramos en una situaci\u00f3n en la cual\ntenemos el poder de hacerle da\u00f1o a otra persona, lo que muchas veces justi\ufb01ca\nnuestros actos. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 Tanto la violencia como la agresi\u00f3n son actos ligados entre s\u00ed pero diferentes en su intensidad: la violencia denota un aspecto general, mientras la agresi\u00f3n implica un aspecto\u00a0 particular referido al acto intencional\u00a0 contra otra\u00a0 persona,\u00a0 es\u00a0 decir, alguien puede ser violento sin ser agresivo, pero si alguien es agresivo, definitivamente ser\u00e1 violento. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La valoraci\u00f3n social de un\nacto de violencia depende del punto&nbsp; de\nvista&nbsp; a partir&nbsp; del&nbsp;\ncual&nbsp; se&nbsp; analiza tanto a la v\u00edctima como al&nbsp; victimario.&nbsp;\nLo que&nbsp; para algunos puede ser un\nacto heroico puede ser considerado una injuria para otros. En este sentido,\nquienes&nbsp; posean mayor&nbsp; poder pol\u00edtico&nbsp; sobre el &nbsp;medio social son quienes terminar\u00e1n\nimponi\u00e9ndola arti\ufb01cialmente. Esta&nbsp;\nsituaci\u00f3n es&nbsp; reconocida por&nbsp; Paulo Freire cuando a\ufb01rma:<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Son&nbsp; los&nbsp;\nque&nbsp; oprimen,&nbsp; quienes&nbsp;\ninstauran&nbsp; la&nbsp; violencia; aquellos&nbsp; que&nbsp;\nexplotan, los&nbsp; que no&nbsp; se&nbsp;\nreconocen&nbsp; en los otros y&nbsp; no los&nbsp;\noprimidos, los&nbsp; explotados,&nbsp; los que no son reconocidos como otro por\nquienes los oprimen. Quienes&nbsp;\ninstauran&nbsp; el&nbsp; terror&nbsp;\nno&nbsp; son&nbsp; los&nbsp;\nd\u00e9biles,&nbsp; no&nbsp; son aquellos que a \u00e9l se encuentran\nsometidos,&nbsp; sino los&nbsp; vio-lentos quienes, con su&nbsp; poder, crean la situaci\u00f3n&nbsp; concreta en la que se&nbsp; generan los \u00abdimitidos de la&nbsp; vida\u00bb, los&nbsp;\ndesarrapados del mundo. Quien&nbsp;\ninstaura la&nbsp; tiran\u00eda no&nbsp; son los&nbsp;\ntiranizados,&nbsp; sino&nbsp; los tiranos. Quien&nbsp; instaura el&nbsp;\nodio no&nbsp; son los&nbsp; odiados,&nbsp;\nsino los&nbsp; que odian primero. Quien\ninstaura la negaci\u00f3n de los hombres no son aquellos que&nbsp; fueron despojados de su humanidad&nbsp; sino aquellos que se las negaron, negando\ntambi\u00e9n la suya. Quien&nbsp; instaura la&nbsp; fuerza&nbsp;\nno son&nbsp; los&nbsp; que&nbsp;\nen\ufb02aquecieron bajo la robustez de los fuertes sino los fuertes que los\ndebilitaron (2005: 56).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Es&nbsp; importante tener&nbsp; en&nbsp;\ncuenta los&nbsp; presupuestos y los\nconstitutivos<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Del\nacto violento, puesto que no se puede analizar un acto violento por s\u00ed mismo.\nSi se busca hacer&nbsp; un&nbsp; an\u00e1lisis exhaustivo&nbsp; de&nbsp; la\nviolencia se&nbsp; ha&nbsp; de empezar&nbsp;\npor&nbsp; considerarla como&nbsp; un&nbsp; proceso,\nteniendo en cuenta que llev\u00f3 a su ejecuci\u00f3n, c\u00f3mo se ha expresado, con qui\u00e9n o\nqui\u00e9nes, cu\u00e1l es el contexto mediato e inmediato y, por \u00faltimo, el tras-fondo\nideol\u00f3gico del proceso representado en el victimario y la v\u00edctima, su uso como\ndefensa o agresi\u00f3n y el grado de da\u00f1o producido, los cuales son criterios\nutilizados para justi\ufb01car o no el acto de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022&nbsp; Considerando una&nbsp; visi\u00f3n integral&nbsp; y sist\u00e9mica&nbsp;\nde la violencia<\/p>\n\n\n\n<p>se\nse\u00f1ala que la violencia individual e interpersonal es resultado de otra\nviolencia (comunitaria, social) que subyace a &nbsp;ambas&nbsp;\ny&nbsp; cuyas&nbsp; ra\u00edces se&nbsp;\nincrustan hondamente en&nbsp;\nnuestra&nbsp; historia.&nbsp; En estos casos se trata de una forma de\nviolencia colectiva que ejerce su in\ufb02uencia desde el \u00e1mbito social. En ese\nsentido, consideramos que aquellos programas orientados a&nbsp; la erradicaci\u00f3n de la violencia&nbsp; en distintos \u00e1mbitos deben empezar desde las\nra\u00edces que generan esta situaci\u00f3n. Como cita Perry; <\/p>\n\n\n\n<p>De\nhecho, las iniciativas actuales&nbsp;\npara&nbsp; \u00abPrevenci\u00f3n de la\nViolencia\u00bb&nbsp; realmente&nbsp; no&nbsp;\nest\u00e1n&nbsp; interesadas&nbsp; en&nbsp;\nprevenir todo tipo&nbsp; de violencia.\nEstos programas&nbsp; est\u00e1n dirigidos a la\nviolencia f\u00edsica al azar, no predecible, contra \u00abnosotros\u00bb. La violencia comunal&nbsp; generalizada en&nbsp; los barrios bajos&nbsp; de&nbsp; las\nciudades tuvo muy poca vigencia para las autoridades, hasta que hizo met\u00e1stasis\na otras partes de nuestra sociedad. La ignorancia generalizada sobre la\nrelaci\u00f3n entre los sistemas de&nbsp; creencias\nculturales, las&nbsp; pr\u00e1cticas&nbsp; en la crianza de los hijos, con el desarrollo\nde las conductas violentas, condenar\u00e1n al fracaso cualquier intento de\ncomprender y prevenir la violencia&nbsp;\n(Dodge et&nbsp; \u00e1l., 1991, y&nbsp; Richters, 1993, citados por Perry 1997:\n10).&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Como\nse\u00f1ala Malvaceda Espinoza (2016), la soluci\u00f3n oportuna de los conflictos\nsociales lleva a un mayor crecimiento y&nbsp;\ndesarrollo social, pues mejora&nbsp;\nlas condiciones&nbsp; para&nbsp; la inversi\u00f3n y&nbsp; el empleo&nbsp;\ny,&nbsp; con&nbsp; ello,&nbsp;\nla calidad de vida y la salud mental de las personas. Sin embargo, el\ncamino nunca es sencillo, siempre existen peque\u00f1os o grandes intereses, unos\nque desean beneficios individuales y otros con una visi\u00f3n global;\nparad\u00f3jicamente, por lo&nbsp; general&nbsp; los unos&nbsp;\nsobre&nbsp; los otros. Es hora de que\nnuestra mentalidad empiece a cambiar, tanto para el mejor an\u00e1lisis de los con\ufb02ictos y su soluci\u00f3n, como para\nla construcci\u00f3n de aquel proyecto llamado pa\u00eds. <\/p>\n\n\n\n<p>Referencias\nbibliogr\u00e1\ufb01cas<\/p>\n\n\n\n<p>Alarc\u00f3n,\nR. (1986). Psicolog\u00eda, pobreza y subdesarrollo. Lima: Instituto de\nInvestigaci\u00f3n y Desarrollo de la Educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Bronfenbrenner,\nU. (1987). La ecolog\u00eda del desarrollo humano. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>Espasa-Calpe.Ruiz,\nJ. P. (1999). Una visi\u00f3n bio-hist\u00f3rica de la violencia. En Fundaci\u00f3n Civis. La\nagresi\u00f3n desde una perspectiva biol\u00f3gica y social.<\/p>\n\n\n\n<p>Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola,   22. \u00aa ed.) Madrid: RAE. <\/p>\n\n\n\n<p>Dollard,\nJ. &amp; Miller, N. (1939). Frustraci\u00f3n y agresi\u00f3n . New Haven: Yale University Press. <\/p>\n\n\n\n<p>Fondo\nde las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). (2006).<\/p>\n\n\n\n<p>La\nviolencia contra ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes Santo\nDomingo: Unicef.<\/p>\n\n\n\n<p>Freire,\nPaulo. (1972). La educaci\u00f3n como pr\u00e1ctica de la libertad&nbsp; M\u00e9xico: Siglo XXI. Freire, Paulo. (2005).<\/p>\n\n\n\n<p>Pedagog\u00eda del oprimido,   ed.) M\u00e9xico: Siglo XXI. (Edici\u00f3n original, 1970). <\/p>\n\n\n\n<p>Freud,\nSigmund. (1979). Nuevas conferencias de introducci\u00f3n al psicoan\u00e1lisis y otras\nobras (1932-1936). Volumen XXII. Obras Completas Buenos Aires: Amorrortu.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Fromm, Erich. (1975). &nbsp;Anatom\u00eda de la destructividad humana. M\u00e9xico:\nSiglo XXI. <\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn-Bar\u00f3,\nIgnacio. (1989).Sistema, grupo y poder. Psicolog\u00eda social desde Centroam\u00e9rica II (2. \u00aa ed.). San Salvador: Universidad\nCentroamericana Jos\u00e9 Sime\u00f3n Ca\u00f1as (UCA).<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn-Bar\u00f3, Ignacio. (1990). Psicolog\u00eda social de la guerra.   San Salvador: UCA. <\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn-Bar\u00f3, Ignacio. (2003). Poder, ideolog\u00eda y violencia. Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Malvaceda\nEspinoza, E. (2016) An\u00e1lisis Psicosocial. De La Violencia,\nJournal\nof Economics, Finance and Administrative Science, vol. 14, n\u00fam. 26, junio,\n2009, pp. 121-130 Universidad ESAN.<\/p>\n\n\n\n<p>Milgram, S. (1980). Obediencia a\u00a0 la autoridad. Bilbao Trotta.Milgram, S. (1980). Obediencia a la autoridad   Bilbao: Descl\u00e9e de Brouwer. <\/p>\n\n\n\n<p>Moreno, F. (2001). Un modelo te\u00f3rico para el estudio de la violencia  Madrid: Universidad Complutense de Madrid (UCM). <\/p>\n\n\n\n<p>Myers, D. (2003). Social psychology (15.\u00aa ed.). New\nYork: McGraw-Hill.<\/p>\n\n\n\n<p>Organizaci\u00f3n\nMundial de la Salud (OMS). (2003). Informe mundial sobre la violencia y la\nsalud &nbsp;Washington, D. C.: OMS.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Ortiz, P. (1997) La formaci\u00f3n de la\npersonalidad Lima: Colegio de Doctores en Educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Perry,\nB.D. (1997). Incubated in terror: &nbsp;Neuro-\ndevelopemental factors in the \u2018Cycle of Violence\u2019. En J. Osofsky (ed.), Children,\nyouth and violence: The search for solutions (pp. 124-148). New\nYork: Guilford Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Theidon,\nK. (2004). Entre pr\u00f3jimo. Per\u00fa:\nInstituto de Estudios Peruanos (IEP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nivel comunitario En cuanto&nbsp; al&nbsp; nivel comunitario,&nbsp; el&nbsp; cual comprende&nbsp; el anterior nivel visto como parte de&nbsp; una red de&nbsp; relaciones, se busca identi\ufb01car las caracter\u00edsticas de estos \u00e1mbitos para conocer si incitan o impiden de alg\u00fan modo la violencia. 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