{"id":30695,"date":"2019-02-01T17:47:30","date_gmt":"2019-02-01T21:47:30","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=30695"},"modified":"2019-02-01T17:47:34","modified_gmt":"2019-02-01T21:47:34","slug":"intelectuales-de-america-latina-y-el-caribe-siglos-xix-y-xx-78","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/02\/01\/intelectuales-de-america-latina-y-el-caribe-siglos-xix-y-xx-78\/","title":{"rendered":"Intelectuales de Am\u00e9rica Latina y El Caribe (siglos XIX y XX) (78)"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\">Andres Bello (1781-1865) <\/h2>\n\n\n\n<p> Fil\u00f3logo, escritor, jurista y pedagogo venezolano, una de las figuras m\u00e1s importantes del humanismo liberal hispanoamericano. Andr\u00e9s Bello tuvo el inmenso privilegio de asistir, en sus 84 a\u00f1os de vida, a la desaparici\u00f3n de un mundo y al nacimiento y consolidaci\u00f3n de uno nuevo. Conoci\u00f3 las tres \u00faltimas d\u00e9cadas de dominaci\u00f3n espa\u00f1ola de Am\u00e9rica, y sucesivamente el per\u00edodo de emancipaci\u00f3n de las colonias espa\u00f1olas en el nuevo continente y la gestaci\u00f3n de los nuevos estados nacidos del proceso de Independencia. Que fuera un privilegio lo que no deja de ser una mera coincidencia cronol\u00f3gica se debi\u00f3 a su extraordinaria capacidad para comprender y estudiar desde dentro y para impulsar efectivamente los resortes de la realidad que le toc\u00f3 vivir. <\/p>\n\n\n\n<p>Gran humanista liberal en la mejor tradici\u00f3n inglesa, ya que en el Reino Unido le toc\u00f3 formarse filos\u00f3fica y pol\u00edticamente, Andr\u00e9s Bello tuvo el talento de saber trasladar a la esfera pr\u00e1ctica su gran erudici\u00f3n en terrenos tan diversos como la filolog\u00eda, la ling\u00fc\u00edstica y la gram\u00e1tica, la pedagog\u00eda, la edici\u00f3n, la diplomacia y el derecho internacional. Por a\u00f1adidura, aport\u00f3 a las letras hispanoamericanas, en poemas nutridos de lecturas de los cl\u00e1sicos latinos, una incipiente conciencia aut\u00f3ctona. En su vasta erudici\u00f3n, en su talante pol\u00edtico y en su sensibilidad literaria se refleja el ideal del clasicismo europeo, perfectamente aunado a la moderna sensibilidad nacional y patri\u00f3tica de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Biograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Bello naci\u00f3 en Caracas, a la saz\u00f3n sede de la Capitan\u00eda General de Venezuela, el 29 de noviembre de 1781. En su ciudad natal residi\u00f3 hasta los 29 a\u00f1os de edad. Sus padres, Bartolom\u00e9 Bello y Ana Antonia L\u00f3pez, no hicieron nada por impedir la voraz pasi\u00f3n por las letras que manifest\u00f3 desde su ni\u00f1ez. Despu\u00e9s de cursar sus primeros estudios en la Academia de Ram\u00f3n Vanlosten, pudo familiarizarse con el lat\u00edn en el convento de Las Mercedes, guiado por la amable erudici\u00f3n del padre Crist\u00f3bal de Quesada, que le abri\u00f3 las puertas de los grandes textos latinos.<\/p>\n\n\n\n<p>A los quince a\u00f1os, Bello ya traduc\u00eda el Libro V de la\u00a0<em>Eneida<\/em>\u00a0de\u00a0Virgilio. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, el 14 de junio de 1800, se recib\u00eda de bachiller en artes por la Real y Pontificia Universidad de Caracas. Y fue en aquel a\u00f1o de 1800 cuando se produjo su primer encuentro con un gran hombre, que abri\u00f3 ya definitivamente los diques de su curiosidad e inter\u00e9s por la ciencia:\u00a0Alexander von Humboldt, a quien acompa\u00f1\u00f3 en su ascensi\u00f3n a la cima del Pico Oriental de la Silla de Caracas, que entonces se conoc\u00eda como Silla del cerro de El \u00c1vila.<\/p>\n\n\n\n<p>Bello inici\u00f3 entonces los estudios universitarios de derecho y de medicina. De familia modestamente acomodada, \u00e9l mismo coste\u00f3 en parte sus estudios dando clases particulares; junto a otros j\u00f3venes caraque\u00f1os, figur\u00f3 entre sus alumnos el futuro Libertador:\u00a0Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Adem\u00e1s de estas actividades, a las que sumaba el estudio del franc\u00e9s y el ingl\u00e9s, Bello se sent\u00eda atra\u00eddo sobre todo por las letras, y comenz\u00f3 a escribir composiciones po\u00e9ticas y a frecuentar la tertulia literaria de\u00a0Francisco Javier Ust\u00e1riz. <\/p>\n\n\n\n<p>Sus primeros pasos literarios siguieron las huellas del neoclasicismo entonces imperante, y le valieron, en la sociedad caraque\u00f1a ilustrada, el apodo de&nbsp;<em>El Cisne del Anauco<\/em>. Adem\u00e1s de traducciones de obras latinas y francesas, compuso en estos primeros a\u00f1os de desempe\u00f1o literario las odas&nbsp;<em>Al Anauco<\/em>,&nbsp;<em>A la vacuna<\/em>,&nbsp;<em>A la nave<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>A la victoria de Bail\u00e9n<\/em>, los sonetos&nbsp;<em>A una artista<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Mis deseos<\/em>, la \u00e9gloga&nbsp;<em>Tirsis habitador del Tajo umbr\u00edo<\/em>&nbsp;y el romance&nbsp;<em>A un sam\u00e1n<\/em>, as\u00ed como los dramas&nbsp;<em>Venezuela consolada<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Espa\u00f1a restaurada<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>A los veinti\u00fan a\u00f1os recibi\u00f3 su primer cargo p\u00fablico: oficial segundo de la secretar\u00eda de la Capitan\u00eda General de Venezuela, del que fue ascendido en 1807 a comisario de guerra y secretario civil de la Junta de la Vacuna, y en 1810 a oficial primero de la Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores. En 1806 hab\u00eda llegado a Venezuela la primera imprenta, tra\u00edda por Mateo Gallagher y James Lamb, muy tard\u00edamente por cierto, si se piensa que la primera instalaci\u00f3n de una imprenta en Am\u00e9rica se remonta a 1539, en la capital de Nueva Espa\u00f1a, M\u00e9xico. En 1808 comenz\u00f3 a publicarse la&nbsp;<em>Gaceta de Caracas<\/em>, y Andr\u00e9s Bello fue designado su primer redactor.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos a\u00f1os de intensa actividad oficial comenz\u00f3 a gestarse su gusto por la historia, la historiograf\u00eda y la gram\u00e1tica, que qued\u00f3 tempranamente plasmado en su&nbsp;<em>Resumen de la historia de Venezuela<\/em>, extraordinario primer brote en el que ya est\u00e1n presentes los principios humanistas rectores de su obra futura; en su traducci\u00f3n del&nbsp;<em>Arte de escribir<\/em>&nbsp;de Condillac, impresa sin su anuencia en 1824; y sobre todo en uno de sus fundadores estudios gramaticales: el&nbsp;<em>An\u00e1lisis ideol\u00f3gica de los tiempos de la conjugaci\u00f3n castellana<\/em>, obra que comenz\u00f3 a escribir hacia 1810 y que se publicar\u00eda en Chile en 1841.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El exilio londinense (1810-1829)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El momento decisivo en la vida y carrera intelectual de Andr\u00e9s Bello fue la decisi\u00f3n de la Junta Patri\u00f3tica, a ra\u00edz de los acontecimientos del 19 de abril de 1810, de enviar a Londres una misi\u00f3n diplom\u00e1tica con la encomienda de lograr la adhesi\u00f3n del gobierno ingl\u00e9s a la causa de la reciente y fr\u00e1gil declaraci\u00f3n de independencia venezolana. El 10 de junio de ese a\u00f1o zarparon en la corbeta inglesa del general Wellington los miembros de la misi\u00f3n designados por la Junta, Sim\u00f3n Bol\u00edvar y\u00a0Luis L\u00f3pez M\u00e9ndez, a quienes escoltaba Andr\u00e9s Bello en calidad de traductor.<\/p>\n\n\n\n<p>Bello ignoraba que ese viaje que entonces iniciaba lo alejar\u00eda para siempre de su ciudad natal, y que la ciudad a la que se dirig\u00eda, Londres, ser\u00eda su residencia permanente durante los pr\u00f3ximos diecinueve a\u00f1os. El primer acontecimiento importante de su nueva vida londinense se cifr\u00f3 tambi\u00e9n en el encuentro con un gran hombre:\u00a0Francisco de Miranda. Llegados a la capital inglesa el 14 de julio, los tres integrantes de la misi\u00f3n recibieron alojamiento, consejos y ayuda de parte de Miranda, quien a su vez decidi\u00f3 sumarse al proceso independentista viajando a Caracas.<\/p>\n\n\n\n<p>El 10 de octubre, fecha de su salida de Londres, Miranda dej\u00f3 instalados en su casa de Grafton Street a L\u00f3pez M\u00e9ndez y a Andr\u00e9s Bello, quien residir\u00eda all\u00ed hasta 1812. Bello tuvo acceso a la espl\u00e9ndida biblioteca del pr\u00f3cer, que ocupaba todo un piso. Cuando el 5 de julio de 1811 se declar\u00f3 la Independencia de Venezuela, ambos fueron designados representantes del nuevo gobierno secesionista en la capital inglesa, cargo que perdieron al reconquistar los espa\u00f1oles el poder un a\u00f1o despu\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 entonces para Bello, quien no pudo regresar a Venezuela so pena de ser procesado ante un tribunal militar por traici\u00f3n, un largo per\u00edodo de penurias econ\u00f3micas, que se prolong\u00f3 durante una d\u00e9cada. Tuvo mala suerte en las gestiones que inici\u00f3 para lograr un cargo y un sueldo. As\u00ed, en 1815, su solicitud de un puesto al gobierno de Cundinamarca fue interceptada por las tropas de\u00a0Pablo Morillo\u00a0y nunca lleg\u00f3 a su destino, y su posterior ofrecimiento de servicios al gobierno de las Provincias Unidas del R\u00edo de la Plata, a pesar de ser aceptada, nunca tuvo efecto, ya que se vio incapacitado para trasladarse a Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, fue viviendo de trabajos a destajo: dio clases particulares de franc\u00e9s y espa\u00f1ol, transcribi\u00f3 los manuscritos de Jeremy Bentham y se desempe\u00f1\u00f3 como institutor de los hijos de William Richard Hamilton, subsecretario de Relaciones Exteriores, puesto que logr\u00f3 gracias a su amistad con Jos\u00e9 Mar\u00eda Blanco White, el gran intelectual sevillano exiliado en el Reino Unido y simpatizante con la causa independentista americana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00e9ste fue tambi\u00e9n un per\u00edodo formativo de gran riqueza intelectual para Bello. Se vincul\u00f3 activamente al c\u00edrculo de los emigrados espa\u00f1oles, todos liberales y algunos de ellos, como Blanco White, grandes escritores, que hicieron de Londres su refugio durante las dos oleadas absolutistas en Espa\u00f1a. Por otra parte, en ning\u00fan momento dej\u00f3 Andr\u00e9s Bello de estudiar y acumular conocimientos. De su numerosa producci\u00f3n ensay\u00edstica de estos a\u00f1os, se destacan precisamente sus trabajos filol\u00f3gicos, escritos o concebidos e iniciados en Londres, algunos de los cuales adquirir\u00e1n con el tiempo la condici\u00f3n de cl\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bello compagin\u00f3 sus investigaciones cient\u00edficas y cr\u00edticas, en estos a\u00f1os de estrecheces econ\u00f3micas, con las actividades literarias. Lo mejor de su producci\u00f3n en este campo se cifra en sus composiciones po\u00e9ticas, sobre todo en sus dos grandes silvas: la&nbsp;<em>Alocuci\u00f3n a la poes\u00eda<\/em>, que dio a la imprenta en 1823, y la c\u00e9lebre&nbsp;<em>La agricultura de la zona t\u00f3rrida<\/em>, publicada en 1826. Dentro de un molde neocl\u00e1sico impecable, Bello verti\u00f3 en ellas, por primera vez en la historia de las letras, grandes temas americanos, desde la exaltaci\u00f3n de la gesta independentista hasta el canto a la feracidad de la naturaleza del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra faceta notable de la formaci\u00f3n que Bello se dio a s\u00ed mismo en estos a\u00f1os es la relacionada con el derecho internacional. A los conocimientos que hab\u00eda acumulado como funcionario de la Corona espa\u00f1ola, pudo agregar en estos a\u00f1os de intenso estudio un conocimiento a fondo de los cambios y desarrollos que se hab\u00edan ido produciendo en esta \u00e1rea a ra\u00edz de\u00a0las guerras napole\u00f3nicas, la Independencia de Am\u00e9rica y el Congreso de Viena. Bello adopt\u00f3 la concepci\u00f3n liberal del Estado, propia de los utilitaristas ingleses, cuyo principal te\u00f3rico,\u00a0Jeremy Bentham, se convirti\u00f3 en la fuente de su pensamiento pol\u00edtico e institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>No menos importante fue el cuarto frente hacia el que Bello dirigi\u00f3 sus estudios y actividades. La ejemplar labor de publicista llevada a cabo por Blanco White en la capital inglesa durante aquellos a\u00f1os sin duda le sirvi\u00f3 de modelo, y despu\u00e9s de colaborar en&nbsp;<em>El Censor Americano<\/em>&nbsp;con art\u00edculos en defensa de la causa independentista, particip\u00f3 activamente, junto con Juan Garc\u00eda del R\u00edo, en la edici\u00f3n de las revistas&nbsp;<em>Biblioteca Americana<\/em>&nbsp;(1823) y&nbsp;<em>Repertorio Americano<\/em>&nbsp;(1826-1827), en el marco de las actividades de la Sociedad de Americanos de Londres, que contribuy\u00f3 a fundar.<\/p>\n\n\n\n<p>En la esfera de su vida privada, tambi\u00e9n los a\u00f1os de Londres significaron para Andr\u00e9s Bello la asunci\u00f3n de su plena madurez. En mayo de 1814 contrajo matrimonio con Mary Ann Boyland, de veinte a\u00f1os, con quien tuvo tres hijos y de quien enviud\u00f3 en 1821. Tres a\u00f1os despu\u00e9s de este luctuoso acontecimiento, se cas\u00f3 en segundas nupcias con Elizabeth Antonia Dunn, tambi\u00e9n de veinte a\u00f1os, quien le acompa\u00f1\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas y le dio nada menos que doce hijos, tres de ellos nacidos en la capital inglesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos a\u00f1os antes de contraer su segundo matrimonio pudo Bello, por fin, volver a desempe\u00f1arse en un cargo de responsabilidad oficial, al ser nombrado secretario interino de la legaci\u00f3n de Chile en Londres, a cargo de\u00a0Antonio Jos\u00e9 de Irisarri. Junto con Irisarri hab\u00eda colaborado con\u00a0<em>El Censor Americano<\/em>\u00a0en 1820, y se hab\u00eda fraguado entre ambos una amistad basada en el mutuo respeto intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese momento Andr\u00e9s Bello lograr\u00eda destacados reconocimientos a su labor y nombramientos a cargos de relieve e importancia pol\u00edtica: un a\u00f1o antes de ser elegido miembro de n\u00famero de la Academia Nacional de Bogot\u00e1, en 1826, se hab\u00eda encargado de la secretar\u00eda de la legaci\u00f3n de Colombia en Londres, en la que apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s ascendi\u00f3 a encargado de negocios, y en 1828 recibi\u00f3 el nombramiento de c\u00f3nsul general de Colombia en Par\u00eds, poco antes de recibir el encargo, por parte del gobierno colombiano, de la m\u00e1xima representaci\u00f3n diplom\u00e1tica de ese pa\u00eds ante la corte de Portugal. Pero prefiri\u00f3 marchar a Chile con su familia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Chile, la patria definitiva (1829-1865)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Bello parti\u00f3 de Londres el 14 de febrero de 1829, a bordo del bergant\u00edn ingl\u00e9s&nbsp;<em>Grecian<\/em>, y holl\u00f3 suelo de la que iba a convertirse en su definitiva patria en Valpara\u00edso, el 25 de junio. Salvo breves estancias en este puerto y en la hacienda de los Carrera, en San Miguel del Monte, vivi\u00f3 hasta su muerte en la capital chilena, Santiago. El desempe\u00f1o de Bello en este pa\u00eds traza el arco ascendente de una de las carreras p\u00fablicas e institucionales m\u00e1s brillantes que pudiera concebir un americano de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente, al llegar fue nombrado oficial mayor del ministerio de Hacienda. Al a\u00f1o siguiente inici\u00f3 la publicaci\u00f3n de&nbsp;<em>El Araucano<\/em>, \u00f3rgano del que fue redactor hasta 1853, y se encarg\u00f3 como rector del Colegio de Santiago. Pero la pasi\u00f3n pedag\u00f3gica de Bello, iniciada en su adolescencia caraque\u00f1a, lo llev\u00f3 a dar clases privadas, en su propio domicilio, a partir de 1831. Han llegado hasta nosotros los textos de sus cursos, dedicados al estudio del derecho romano y a la ordenaci\u00f3n constitucional. Bello siempre estuvo convencido de que la instrucci\u00f3n y el cultivo espiritual son la base del bienestar del individuo y del progreso de la sociedad, raz\u00f3n por la cual nunca dej\u00f3 de fomentar el estudio de las letras y de las ciencias; propuso la apertura de Escuelas Normales de Preceptores y la creaci\u00f3n de Cursos Dominicales para los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n dio un fuerte impulso al teatro chileno con sus comentarios cr\u00edticos a las representaciones y sus sugerencias a los actores en\u00a0<em>El Araucano<\/em>. En este sentido, comparte con Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Mora el m\u00e9rito de ser el creador de la cr\u00edtica teatral. Tradujo el drama\u00a0<em>Teresa<\/em>, de\u00a0Alejandro Dumas, e inculc\u00f3 en sus disc\u00edpulos el gusto por la adaptaci\u00f3n de obras extranjeras. Su conocimiento del teatro griego y el latino, el an\u00e1lisis de las obras de\u00a0Plauto\u00a0y\u00a0Terencio\u00a0y la lectura de\u00a0Lope de Vega\u00a0y\u00a0Calder\u00f3n de la Barca\u00a0le dieron la solidez suficiente para opinar sobre el asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro nombramiento, el de miembro de la Junta de Educaci\u00f3n, precede su admisi\u00f3n por el Congreso chileno a la plena ciudadan\u00eda, el 15 de octubre de 1832. Dos a\u00f1os despu\u00e9s se desempe\u00f1aba como oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores, funci\u00f3n que asumi\u00f3 hasta 1852, y en 1837 era elegido senador de la Rep\u00fablica, cargo que conserv\u00f3 hasta su muerte. En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, sus vastos conocimientos en materia de relaciones internacionales le valieron ser elegido para arbitrar los diferendos entre Ecuador y Estados Unidos (1864) y entre Colombia y Per\u00fa (1865), honor este \u00faltimo que se vio obligado a declinar por motivos de salud, hall\u00e1ndose ya gravemente enfermo. <\/p>\n\n\n\n<p>El generoso reconocimiento que los chilenos le tributaron a Bello durante los treinta y seis \u00faltimos a\u00f1os de su vida lo colm\u00f3 de satisfacciones. Pero entre todas ellas, cabe suponer que no las que pudieran derivar del poder pol\u00edtico, sino otras, fueran las m\u00e1s estimadas para un hombre animado por un proyecto civilizador como el suyo, que puede resumirse en las palabras que utiliz\u00f3\u00a0Arturo Uslar Pietri para aquilatarlo: \"Un empe\u00f1o tenaz de reunir ciencia y conocimiento para decirle a los pueblos hispanoamericanos de d\u00f3nde ven\u00edan, con cu\u00e1les recursos contaban y el panorama del mundo en que les tocaba afirmarse y actuar\".<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de tantos de sus m\u00e1s ilustres contempor\u00e1neos americanos, Andr\u00e9s Bello no fue un hombre que ambicionara acumular honores y poder, y en cambio ve\u00eda en el avance de la educaci\u00f3n y las luces de las j\u00f3venes rep\u00fablicas americanas, as\u00ed como en la consolidaci\u00f3n de las instituciones reguladoras de su reci\u00e9n conquistada libertad, el mejor servicio que pod\u00eda rendirle a Am\u00e9rica. Tambi\u00e9n Uslar Pietri lo dijo a su manera: \"En su bufete de Chile, en su c\u00e1tedra, en su poes\u00eda, en su prosa, en su palabra, estaba haciendo una Am\u00e9rica, una Venezuela, un Chile, un M\u00e9xico m\u00e1s perdurables y grandes que los demagogos y los guerrilleros pretend\u00edan alcanzar en la dolorosa algarab\u00eda de sus revueltas y asaltos\".<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la hora que vivi\u00f3 como la coronaci\u00f3n de los largos a\u00f1os de esfuerzos de su exilio londinense fue la que le trajo la inauguraci\u00f3n de la Universidad de Chile, en 1843, cuyos estatutos \u00e9l mismo hab\u00eda redactado un a\u00f1o antes y cuyo rectorado asumi\u00f3 gozoso, siendo reelegido mientras vivi\u00f3. El discurso pronunciado por Andr\u00e9s Bello en aquella oportunidad ofrece un compendio de sus concepciones pedag\u00f3gicas y una gu\u00eda para la orientaci\u00f3n de los estudios superiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, la publicaci\u00f3n de sus inmensos estudios gramaticales sobre la lengua castellana iniciados en Reino Unido debieron de ser una ocasi\u00f3n de j\u00fabilo, que tuvo su punto \u00e1lgido con la\u00a0<em>Gram\u00e1tica de la lengua castellana destinada al uso de los americanos<\/em>, publicada en Chile en abril de 1847. Llegado a este punto de su carrera, Bello sigui\u00f3 investigando, escribiendo y publicando obras de gran inter\u00e9s cient\u00edfico y pr\u00e1ctico:\u00a0<em>Principios de derecho de gentes<\/em>\u00a0(1832) es la primera obra que publica en Chile, y que despu\u00e9s retomar\u00e1, ampliar\u00e1 y transformar\u00e1, en 1844, en un ya cl\u00e1sico\u00a0<em>Principios de derecho internacional<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Siguieron a esta obra los&nbsp;<em>Principios de ortolog\u00eda y m\u00e9trica<\/em>, en 1835; en 1841, el poema&nbsp;<em>El incendio de la Compa\u00f1\u00eda<\/em>, considerado en Chile como la primera manifestaci\u00f3n local del romanticismo; una&nbsp;<em>Gram\u00e1tica latina<\/em>, en 1846; una&nbsp;<em>Cosmograf\u00eda<\/em>, en 1848; una&nbsp;<em>Historia de la literatura<\/em>, en 1850, y en 1852, veintid\u00f3s a\u00f1os despu\u00e9s de haber iniciado su redacci\u00f3n en compa\u00f1\u00eda de Juan Ega\u00f1a, la culminaci\u00f3n de la que es sin duda su obra m\u00e1s tit\u00e1nica, verdadero resumen de su concepci\u00f3n del estado liberal, cuya implantaci\u00f3n propugnaba en toda Am\u00e9rica: el C\u00f3digo Civil de la Rep\u00fablica de Chile, que el Congreso chileno aprob\u00f3 en 1855.<\/p>\n\n\n\n<p>A estos textos hay que agregar una&nbsp;<em>Filosof\u00eda del entendimiento<\/em>, publicada p\u00f3stumamente en 1881. En su lecho de agon\u00eda, encendido en fiebre, Bello musitaba palabras incomprensibles. Los que se inclinaban a recogerlas pudieron descifrar algunas: en su \u00faltima hora, recitaba en lat\u00edn los versos del encuentro de Dido y Eneas, de la&nbsp;<em>Eneida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obras de Andr\u00e9s Bello<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la primera mitad del siglo XIX, cuando el per\u00edodo colonial va camino de su definitivo eclipse, surgen tres figuras imprescindibles en la historia de la formaci\u00f3n de la nacionalidad venezolana: Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, Andr\u00e9s Bello y Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Si bien es cierto que este \u00faltimo, adem\u00e1s de notable escritor, fue el principal responsable de la independencia pol\u00edtica del pa\u00eds, los dos primeros lo fueron de su independencia espiritual. La figura de Andr\u00e9s Bello resulta menos \"familiar\" que la de\u00a0Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, y esta distancia quiz\u00e1s se deba a esa suerte de nicho donde lo ha colocado la cultura oficial venezolana. Sin embargo, es imposible restarle m\u00e9ritos a la obra de este insigne humanista.<\/p>\n\n\n\n<p>Excelente poeta, fil\u00f3logo ilustre, erudito estimable, diplom\u00e1tico discreto, pol\u00edtico ponderado y pensador singular, Andr\u00e9s Bello represent\u00f3 la aspiraci\u00f3n a la independencia cultural de Hispanoam\u00e9rica y fue un pol\u00edgrafo incansable: sus obras completas abarcan veinte tomos. Ya se ha rese\u00f1ado la extraordinaria labor c\u00edvica que desempe\u00f1\u00f3 en Chile, donde residi\u00f3 desde 1829 hasta su muerte: entre otras cosas, redact\u00f3 el C\u00f3digo Civil de esta naci\u00f3n y fund\u00f3 la Universidad de Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta ciudad public\u00f3 su importante&nbsp;<em>Gram\u00e1tica de la lengua castellana destinada al uso de los americanos&nbsp;<\/em>(1847), un trabajo sobre el que giraron las m\u00e1s importantes pol\u00e9micas sobre el castellano de Am\u00e9rica a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Otra de sus piezas brillantes, digna de una atenta relectura, es su discurso de apertura de la Universidad de Chile. En cuanto al estilo, es uno de los momentos m\u00e1s altos de su prosa y, adem\u00e1s, demuestra que ninguna rama del conocimiento era ajena a su saber.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obras po\u00e9ticas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como poeta, la valoraci\u00f3n actual de su obra le otorga una importancia m\u00e1s documental que literaria. Andr\u00e9s Bello pose\u00eda una extensa erudici\u00f3n po\u00e9tica, am\u00e9n de un minucioso conocimiento del oficio, pero carec\u00eda del don creador. En el fondo (y a pesar de que, como dice\u00a0Mariano Pic\u00f3n Salas, fue rom\u00e1ntico a ratos), Bello nunca pudo salir del molde del neoclasicismo en el que se hab\u00eda formado, y es antes un diestro versificador que un verdadero poeta. Su extensa e inacabada\u00a0<em>Silva a la agricultura de la zona t\u00f3rrida\u00a0<\/em>(fruto de su estancia en Londres entre 1810 y 1829) es una palpable muestra de pasi\u00f3n americanista.<\/p>\n\n\n\n<p>Un modo natural de clasificar los poemas de Andr\u00e9s Bello es separar las poes\u00edas originales de las traducciones o imitaciones. As\u00ed, en un grupo encontramos poemas de imitaci\u00f3n, traducidos o versionados, como\u00a0<em>Los Djinns<\/em>,\u00a0<em>La tristeza de Olimpio<\/em>,\u00a0<em>Oraci\u00f3n para todos<\/em>,\u00a0<em>Mois\u00e9s salvado de las aguas<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Fantasmas<\/em>, bajo la influencia de\u00a0V\u00edctor Hugo. Se le debe asimismo una traducci\u00f3n en verso del\u00a0<em>Orlando enamorado<\/em>. Como fil\u00f3logo, Andr\u00e9s Bello se aplic\u00f3 al remozamiento del\u00a0<em>Poema del Cid<\/em>, trabajo que dej\u00f3 inconcluso. Comenzada en 1823, su versi\u00f3n del\u00a0<em>Poema del Cid<\/em>\u00a0o\u00a0<em>Gesta de m\u00edo Cid<\/em>\u00a0constituye una obra maestra de erudici\u00f3n y buen gusto, siendo quiz\u00e1s la que m\u00e1s ha contribuido a difundir su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>La parte original de su producci\u00f3n la constituyen piezas como&nbsp;<em>Al campo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El proscrito<\/em>.&nbsp;<em>Al campo<\/em>&nbsp;es una especie de \u00e9gloga. En&nbsp;<em>El proscrito<\/em>, Bello mezcla el humor con la poes\u00eda: el caballero Azagra, descendiente de guerreros, anda aqu\u00ed en gresca, como un nuevo S\u00f3crates, con una moderna Xantipa. Sus dos poemas m\u00e1s importantes son&nbsp;<em>Alocuci\u00f3n a la Poes\u00eda<\/em>&nbsp;(1823) y&nbsp;<em>Silva a la agricultura de la zona t\u00f3rrida<\/em>&nbsp;(1826). Ambos fueron publicados en las revistas londinenses que editaba Bello: la&nbsp;<em>Biblioteca Americana<\/em>&nbsp;y el&nbsp;<em>Repertorio Americano<\/em>, respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Alocuci\u00f3n a la Poes\u00eda<\/em>\u00a0(1823) viene a ser, con sus dos silvas, la obra m\u00e1s sobresaliente de Andr\u00e9s Bello. En la primera silva, el autor invita a la Poes\u00eda a abandonar Europa por el prodigioso mundo descubierto por Col\u00f3n, y el poeta alaba las grandiosas bellezas de la naturaleza americana. Despu\u00e9s, Bello celebra las haza\u00f1as b\u00e9licas de la guerra de la independencia. En la\u00a0<em>Silva a la agricultura de la zona t\u00f3rrida<\/em>\u00a0(1826) exhorta a los americanos a la paz, aconsej\u00e1ndoles trocar las armas por los \u00fatiles del labrador. Un estilo rico, de gran colorido, caracteriza en general toda su producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obras filol\u00f3gicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero quiz\u00e1s la de fil\u00f3logo haya quedado como la faceta m\u00e1s perdurable de la personalidad de Bello. Ya se ha aludido a su reconstrucci\u00f3n del&nbsp;<em>Poema del Cid<\/em>; es preciso rese\u00f1ar ahora su obra&nbsp;<em>Principios de ortolog\u00eda y m\u00e9trica de la lengua castellana<\/em>, publicada en Santiago de Chile en 1835. La primera parte, la ortolog\u00eda, en la que analiza las bases pros\u00f3dicas del espa\u00f1ol y los vicios habituales de pronunciaci\u00f3n, especialmente los de Hispanoam\u00e9rica, se considera hoy envejecida ante los modernos estudios de fon\u00e9tica, que han renovado totalmente esta disciplina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la m\u00e9trica, que es la obra de un erudito y de un poeta, sigue teniendo plena actualidad. Frente a Hermosilla y Sicilia, que representaban el criterio neocl\u00e1sico que quer\u00eda a todo trance ver en el verso castellano la sucesi\u00f3n de s\u00edlabas largas y breves (es decir, un remedo de los pies griegos y latinos), Andr\u00e9s Bello plante\u00f3 los verdaderos fundamentos del verso castellano: \"Despu\u00e9s de haber le\u00eddo con atenci\u00f3n -dice- no poco de lo que se ha escrito sobre esta materia, me decid\u00ed por la opini\u00f3n que me pareci\u00f3 tener m\u00e1s claramente a su favor el testimonio del o\u00eddo\".<\/p>\n\n\n\n<p>Bello se bas\u00f3 en el o\u00eddo y, tambi\u00e9n, en la pr\u00e1ctica de los buenos poetas. Y as\u00ed como deslatiniz\u00f3 la gram\u00e1tica castellana para analizar el verdadero sistema gramatical de su lengua, desterr\u00f3 de la m\u00e9trica castellana (como se\u00f1al\u00f3\u00a0Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a) el fantasma de la cantidad sil\u00e1bica que hab\u00eda dominado todo el siglo XVIII. Los estudios de Bello pusieron el verso castellano sobre sus bases sil\u00e1bicas y acentuales.<\/p>\n\n\n\n<p>La Real Academia Espa\u00f1ola, que hab\u00eda nombrado a Bello miembro honorario en 1851, acept\u00f3 sus principios en acuerdo del 27 de junio de 1852 y le pidi\u00f3 permiso para adoptar su obra, reserv\u00e1ndose el derecho de anotarla y corregirla. De mayor importancia es a\u00fan su\u00a0<em>Gram\u00e1tica de la lengua castellana<\/em>\u00a0(1847), obra renovadora, de sencillez revolucionaria, impregnada del buen sentido y de la intuici\u00f3n genial que caracteriz\u00f3 la vida y la obra de aquel hombre sencillo e ilustre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obras filos\u00f3ficas y jur\u00eddicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<em>Filosof\u00eda del entendimiento<\/em>&nbsp;fue publicada p\u00f3stumamente como primero de los quince tomos de las&nbsp;<em>Obras completas de don Andr\u00e9s Bello<\/em>, edici\u00f3n patrocinada por Chile que vio la luz a partir de 1881. Por las partes de esta obra aparecidas a partir de 1843 en la revista&nbsp;<em>El Araucano<\/em>, consta que Bello estaba en posesi\u00f3n de sus ideas b\u00e1sicas sobre filosof\u00eda desde esa \u00e9poca. Pensada como libro de texto, pero elaborada de forma innovadora, tiene como objeto de investigaci\u00f3n un campo mucho m\u00e1s amplio que el mero entendimiento humano, puesto que en \u00e9l incluye hasta la metaf\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>De primera formaci\u00f3n escotista, con tendencias a la ciencia fisicomatem\u00e1tica, que predominaba cuando Bello estudi\u00f3 en Caracas (1797), y de matiz sensista, a lo Condillac, tendencia entonces dominante aun entre los religiosos, Bello acentu\u00f3 cada vez m\u00e1s sus preferencias por el idealismo estilo Berkeley, impregnado de un espiritualismo muy a lo Cousin. De la formaci\u00f3n inicial en las ideas de\u00a0Escoto guard\u00f3, aparte de la separaci\u00f3n reverente de fe y raz\u00f3n, la afici\u00f3n y cultivo de la gram\u00e1tica l\u00f3gica pura y de la l\u00f3gica matem\u00e1tica, que se hallan en la segunda parte de\u00a0<em>Filosof\u00eda del Entendimiento<\/em>\u00a0y que son cronol\u00f3gicamente independientes de los ensayos primeros en l\u00f3gica matem\u00e1tica de\u00a0George Boole. La obra mereci\u00f3 grandes elogios de\u00a0Marcelino Men\u00e9ndez Pelayo, quien en 1911 la juzgar\u00eda \"la m\u00e1s importante que en su g\u00e9nero posee la literatura americana\".<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano jur\u00eddico, los&nbsp;<em>Principios de derecho de gentes<\/em>&nbsp;(1832) de Andr\u00e9s Bello ilustran su condici\u00f3n de jurista preparado y capaz, de reputado pol\u00edtico e internacionalista que desempe\u00f1a importantes cargos p\u00fablicos en Chile y cuyos servicios son solicitados por los Estados Unidos para un arbitraje en cuesti\u00f3n de l\u00edmites, y tambi\u00e9n por Per\u00fa y Colombia. M\u00e1s influyente ser\u00eda a\u00fan su labor como redactor del C\u00f3digo Civil chileno de 1852, cuerpo jur\u00eddico promulgado en 1855 que reglamenta las relaciones de la vida privada entre las personas. En vigencia desde 1857, fue un c\u00f3digo modelo para diferentes naciones sudamericanas, y no necesit\u00f3 de una primeras reformas hasta 1884.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1840, 1841 y 1845 se hab\u00edan nombrado comisiones encargadas de redactar un proyecto de C\u00f3digo Civil, pero indefectiblemente hab\u00edan terminado sucumbiendo ante la magnitud de la empresa y disolvi\u00e9ndose sin lograr resultado alguno. Andr\u00e9s Bello, miembro de la \u00faltima, prosigui\u00f3 por s\u00ed solo dicho trabajo, hasta que, concluido, pudo presentarlo en 1852 al gobierno, el cual orden\u00f3 su impresi\u00f3n y nombr\u00f3 una comisi\u00f3n revisora presidida por el propio presidente,\u00a0Manuel Montt. Cumplida esta tarea, el proyecto fue enviado para su aprobaci\u00f3n al Congreso Nacional. El 14 de diciembre de 1855 se promulgaba como ley de la Rep\u00fablica para comenzar a regir el 1 de enero de 1857.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo c\u00f3digo armoniz\u00f3 sabiamente el antiguo derecho de Roma y de Espa\u00f1a con los nuevos principios de\u00a0la Revoluci\u00f3n Francesa\u00a0recogidos en el C\u00f3digo Napole\u00f3nico. A diferencia de las excentricidades que comet\u00edan algunos gobiernos de la regi\u00f3n, como el de\u00a0Andr\u00e9s Santa Cruz, que en su tiempo hab\u00eda dispuesto la traducci\u00f3n y promulgaci\u00f3n del C\u00f3digo Napole\u00f3nico para Bolivia, Andr\u00e9s Bello supo adaptar a la realidad cultural americana la tradici\u00f3n jur\u00eddica europea. Por esta raz\u00f3n fue adoptado como propio por otros gobiernos americanos, y en Chile se encuentra a\u00fan vigente, aunque, obviamente, con cambios significativos. <\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Obras<\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Obras completas de don Andr\u00e9s Bello<\/em>, Santiago de Chile: tomos I-XIII, Imp. de Peter G. Ram\u00edrez, 1881-1890; tomos XIV-XV, Imprenta Cervantes, 1891-1893; (1881-1893), 15 vols. Los vol\u00famenes III y V a XI llevan introducciones de\u00a0Miguel Luis Amun\u00e1tegui; los vol\u00famenes del XII al XV de\u00a0Miguel Luis Amun\u00e1tegui Reyes.<ul><li>I.\u00a0Filosof\u00eda del entendimiento. L\u00f3gica.<\/li><li>II.\u00a0Poema del Cid.<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-12\">12<\/a><\/sup>\u200b<\/li><li>III.\u00a0Poes\u00edas.<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-13\">13<\/a><\/sup>\u200b<\/li><li>IV.\u00a0Gram\u00e1tica de la lengua castellana<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-14\">14<\/a><\/sup>\u200b<\/li><li>V.\u00a0Op\u00fasculos gramaticales.<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-15\">15<\/a><\/sup>\u200b<\/li><li>VI.\u00a0Op\u00fasculos literarios y cr\u00edticos.<\/li><li>VII.\u00a0Op\u00fasculos literarios y cr\u00edticos.<\/li><li>VIII.\u00a0Op\u00fasculos literarios y cr\u00edticos.<\/li><li>IX.\u00a0Op\u00fasculos jur\u00eddicos.<\/li><li>X.\u00a0Derecho internacional.<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-16\">16<\/a><\/sup>\u200b<\/li><li>XI.\u00a0Proyecto de c\u00f3digo civil.<\/li><li>XII.\u00a0Proyecto de c\u00f3digo civil (1853)<\/li><li>XIII.\u00a0Proyecto in\u00e9dito de c\u00f3digo civil.<\/li><li>XIV.\u00a0Op\u00fasculos cient\u00edficos.<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-17\">17<\/a><\/sup>\u200b<\/li><li>XV.\u00a0Miscel\u00e1nea<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-18\">18<\/a><\/sup>\u200b<\/li><\/ul><\/li><li><em>Obras completas<\/em>, Caracas: Fundaci\u00f3n La Casa de Bello, 1981-1986, 26 vols.<ul><li>I. Poes\u00edas.<\/li><li>II. Borradores de Poes\u00eda.<\/li><li>III. Filosof\u00eda del entendimiento y otros escritos filos\u00f3ficos.<\/li><li>IV. Gram\u00e1tica de la lengua castellana destinada al uso de los americanos.<sup><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Bello#cite_note-19\">19<\/a><\/sup>\u200b<\/li><li>XVIII. Temas Jur\u00eddicos y Sociales. (<em>Vol. XV de la primera edici\u00f3n de Caracas<\/em>)<\/li><li>XIX. Textos y Mensajes de Gobierno (<em>Vol. XVI de la primera edici\u00f3n de Caracas<\/em>)<\/li><li>XX. Labor en el Senado de Chile (Discursos y Escritos) (<em>Vol. XVII de la primera edici\u00f3n de Caracas<\/em>)<\/li><li>XXIII. Temas de Historia y Geograf\u00eda. (<em>Vol. XIX de la primera edici\u00f3n de Caracas<\/em>)<\/li><li>XXIV. Cosmograf\u00eda y otras escritos de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. (<em>Vol. XX de la primera edici\u00f3n de Caracas<\/em>)<\/li><li>XXV. Epistolario<\/li><li>XXVI. Epistolario<\/li><\/ul><\/li><\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Poemas  <\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>El romance a un sam\u00e1n<\/em>, (Caracas)<\/li><li><em>A un Artista<\/em>, (Caracas)<\/li><li><em>Oda al Anauco<\/em>, 1800.<\/li><li><em>Oda a la vacuna<\/em>, 1804.<\/li><li><em>Tirsis habitador del Tajo umbr\u00edo<\/em>&nbsp;(1805)<\/li><li><em>Los sonetos a la victoria de Bail\u00e9n<\/em>&nbsp;(1808)<\/li><li><em>A la nave (imitaci\u00f3n de Horacio)<\/em>&nbsp;(1808)<\/li><li><em>Alocuci\u00f3n a la Poes\u00eda<\/em>, Londres, 1823.<\/li><li><em>El incendio de la Compa\u00f1\u00eda (canto eleg\u00edaco)<\/em>, Santiago de Chile, Imprenta del Estado, 1841.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andres Bello (1781-1865) Fil\u00f3logo, escritor, jurista y pedagogo venezolano, una de las figuras m\u00e1s importantes del humanismo liberal hispanoamericano. Andr\u00e9s Bello tuvo el inmenso privilegio de asistir, en sus 84 a\u00f1os de vida, a la desaparici\u00f3n de un mundo y al nacimiento y consolidaci\u00f3n de uno nuevo. 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