{"id":30716,"date":"2019-02-02T11:56:14","date_gmt":"2019-02-02T15:56:14","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=30716"},"modified":"2019-02-02T11:57:35","modified_gmt":"2019-02-02T15:57:35","slug":"me-robaron-el-velorio-nostalgia-de-un-panegirico-universal-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/02\/02\/me-robaron-el-velorio-nostalgia-de-un-panegirico-universal-y-2\/","title":{"rendered":"Me robaron el velorio: Nostalgia de un paneg\u00edrico universal (y 2)"},"content":{"rendered":"\n<p>Estaba ya en el Bronx. Ya me cre\u00eda\nciudadano de tan rara utop\u00eda (80- 86 etapa tur\u00edstica y del 1986 hasta el\npresente, era un experimento para un programa de desarraigo emocional.&nbsp; Entonces sucedi\u00f3 el \u00faltimo adi\u00f3s del\nnarrador, jurista e intelectual, Pedro Peix. Me preguntaba si alg\u00fan dia\nescribir\u00eda como \u00e9l o con la gracia erudita del autor de Musiquito. Nunca fuimos\n\u00edntimos pero preguntaba por \u00e9l. Algunos <em>hermanos\nde raza<\/em> lo abandonaron solo en su \u00faltima agon\u00eda como <em>una peste literaria incomprensible<\/em> (Ya no era pragm\u00e1tico. Quiz\u00e1s\nnunca lo fue. Su rebeld\u00eda compet\u00eda con la de un Hamlet criollo insobornable.) y\n<em>la partida inesperada y dolorosa<\/em>, un\npoco antes de la del poeta anterior, de Enriquillo S\u00e1nchez. A Este \u00faltimo <em>El premio Nacional de literatura<\/em> lo\nconvirti\u00f3, con justicia plena, en un afortunado de la dicha. Qu\u00e9 bueno es\ncuando los cosas llegan a tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p>No tengo&nbsp; ninguna idea del deceso de Carmen Natalia.\nEste ultimo oto\u00f1o el alt\u00edsimo le pidi\u00f3 cuentas a la novelista Ligia Minaya. Los\nmedios dieron cuenta de que trajo un luto verbal o sensorial inexplicable. La\nmuerte de Sonia Silvestre y la de Mercedes Sosa ocasionaron temblores universales\naunque no hubiera un premio N\u00f3bel entre los poetas afortunados que ellas\nsalvaron del olvido. Sin embargo, no llevamos flores al cementerio del GRAN ECO\nLITERARIO donde descansan inconformes en una fosa com\u00fan con los poetas que\npopulariz\u00f3 Joan Manuel Serrat. Hay un cementerio universal donde descansan\nalgunos de los jefes del Pante\u00f3n po\u00e9tico universal, Pablo Neruda y C\u00e9sar\nVallejo. Ambos murieron de alg\u00fan tipo de exilio involuntario, opuesto y\nambiguo. Hay que rezarle aparte desde un p\u00falpito her\u00e9tico y adorarlo sin dudar <em>que fueron buenos cristianos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Faltan l\u00e1pidas de oro para los m\u00e1s\nvalientes. Hay que llevarle flores a los que no le temieron a la muerte a campo\nabierto. Fundaron una coherencia extra\u00f1a entre arte y vida. Estas l\u00e1grimas,\naparte, debemos derramarlas por la ausencia de Jos\u00e9 Mart\u00ed. Enfrent\u00f3 las balas\nde la hispanofilia con una sonrisa desechable. Vladimir Pushkin fue virtuoso en\nel deber de morir durante un duelo apasionado, al igual que Byron, quien luch\u00f3\nen Grecia contra la guerra que algunas veces preludia una paz falsa. Los poetas\nmas an\u00f3nimos, los expulsados por el dogmatismo, son tambi\u00e9n herederos de\nGalileo, Giordano Bruno y voces como la de Jamal Khashoggi, asesinado en\nEstambul, recientemente <\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda el honor era una herencia medieval\nque organizaba los pleitos callejeros de cualquier barrio. Al final de tres\npu\u00f1etazos, nos d\u00e1bamos la mano y nos abraz\u00e1bamos. Luego orin\u00e1bamos desde una\nventana y escrib\u00edamos un poema eterno sobre el polvo del olvido. Ya no somos\ntan medievales en la defensa de la vida. Desafortunadamente, la virtualidad es\nel \u00faltimo recurso de las l\u00e1grimas sin importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria es dulce con unos y sabia\ncon los an\u00f3nimos. Si existe la gloria, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez debe estar\nesperando en la sala de espera, seguro de que conocer\u00e1 a Dios &nbsp;en persona. Su novela, <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em><strong>,<\/strong>\nfue el lujo de una \u00e9poca invisible. Cuando muri\u00f3 la poeta dominicana, Salom\u00e9\nUre\u00f1a de Henr\u00edquez, todav\u00eda mis padres no se conoc\u00edan pero el mundo dise\u00f1aba\nsus m\u00e1scaras. Nunca se besaron en las ruinas de San Nicol\u00e1s, el primer hospital\nde la Am\u00e9rica colonial en cuyos predios la modernidad se cura con un <em>Paisaje con un merengue al fondo<\/em> (poema\nde Franklin Mieses Burgos. La poes\u00eda sorprendida, edici\u00f3n de 1943). Mis\nprogenitores fueron los siervos de <em>La\ncalle las damas<\/em>. Hoy es el negocio de una calle dolorosa. Ahora le vendemos\nla colonia a los descendientes de los enemigos y nuestros genes participan de esa\nbachata. Eugenio Mar\u00eda de Hostos ya hab\u00eda soltado la miel de un positivismo\nseductor que sorprendi\u00f3 el poema cuando todav\u00eda las abejas ten\u00edan futuro. <\/p>\n\n\n\n<p>Los velorios literarios actuales\nsiguen dejando nostalgias y ausencia de un teatro cultural aut\u00e9ntico. Inauguran\notro deseo <em>de morir so\u00f1ando, dilapidando\nel despertar y no de morir peleando por algo m\u00e1s que habichuelas <\/em>quijotescas\ny <em>Sombras Tenebrosas<\/em>, como el t\u00edtulo\nde la novela del gran vampiro que nos sedujo. No asistimos al vac\u00edo por el caf\u00e9\ngringo o el amoroso apret\u00f3n de manos de los virtuales amigos y los reales\ndesvirtualizados por el azar. A\u00f1or\u00e9 el recuerdo de su insigne despedida. La\nmuerte de sus hijos es nota de memorias ajenas. \u00a1Ay Salom\u00e9, un orgasmo redentor\ny fueron tres ca\u00f1onazos del saber y llenaste el mundo de una gloria ut\u00f3pica!\nHay que interrogar la bondad de Migue Collado o del Dr. Franklin Guti\u00e9rrez como\nexpertos en bibliograf\u00eda contempor\u00e1nea, sobre la despedida de Pedro Henr\u00edquez\nUre\u00f1a y su madre. No pod\u00eda conjugar el verbo de las circunstancias. <\/p>\n\n\n\n<p>Parti\u00f3 con aquel divino modernismo,\nFabio Fiallo y no tuve la suerte de haber nacido a principio del siglo pasado\npara participar a tiempo de sus honras f\u00fanebres. Solo tengo el recuerdo de su\nbusto en la <em>Plaza de la cultura de Santo\nDomingo<\/em>. All\u00ed solo las palomas de la lluvia o la soledad de los mendigos lo\nsalvan del aburrimiento. Me hubiera interesado a tiempo porRub\u00e9n Dar\u00edo, nicarag\u00fcense, arqueolog\u00eda del lujo de hoy, ,\nautor&nbsp; de <em>Cantos de Vida y esperanzas<\/em>. Hoy esa crisis es doblemente contradictoria.\nHubiera cambiado la conjunci\u00f3n igualadora por una preposici\u00f3n negativa. Los\ndepredadores actuales han creado una contradicci\u00f3n entre esos dos sustantivos.\nDe \u00faltima hora pasada y no por <em>Radio\nGuarachita<\/em>: Parti\u00f3 el jurista, Rafael Valera Ben\u00edtez y al haberme ausentado\ndel pa\u00eds me impidi\u00f3 estar presente durante su despedida triunfal. No estoy\nseguro de la sem\u00e1ntica del verbo abandonar del cual fui v\u00edctima a mediados de\nlos 80. Ni por asomo pude imaginarme entre los dolientes de otro de la generaci\u00f3n\ndel 48, mi maestro, M\u00e1ximo Avil\u00e9s Blonda. Fui una sombra en su c\u00e1tedra sobre <em>Autores Dominicanos<\/em>. Fui un feto\nliterario digno en la c\u00e1tedra de mi maestro, tambi\u00e9n jurista, bur\u00f3crata y\npoeta, Abelardo Vicioso. Afortunadamente, a principio de los 80, me salv\u00f3 la\norilla de una calzada en la Facultad de Humanidades y la erudici\u00f3n po\u00e9tica de\nLe\u00f3n Davi. Gracias, poeta y maestro, por ser excelencia en la humildad. <\/p>\n\n\n\n<p>Una vez trat\u00e9 de tener conocimiento\nde los \u00faltimos d\u00edas de mi amigo y abogado y maestro, V\u00edctor Villegas pero fue\nin\u00fatil. Lloren conmigo a solas. A\u00fan hay tiempo. Que ni en facebook lo sepan. Es\nel secreto de finales del 2018: <em>ME\nROBARON EL VELORIO<\/em>, y a mansalva, sin pistola en manos. Buen t\u00edtulo para\ndesmemoriar est\u00e1s letras de fin de a\u00f1o y desnudarnos para <em>una fiesta de palo y perico ripiao<\/em>. El poeta de San Pedro de\nMacor\u00eds todav\u00eda no goza en el exterior del aprecio que le tuvieron en vida y\na\u00fan le tienen, los poetas, Odal\u00eds P\u00e9rez y Julio Cuevas. La notoriedad deSammy Sosa y Vladimir Guerrero puede\nhumillar hasta Juan Pablo Duarte. La victoria real pertenece a una base por\nbola o una bola r\u00e1pida y po\u00e9tica. <\/p>\n\n\n\n<p>Romeo Santos y Prince Royce son\nparte de la \u00faltima historia de la cultura dominicana en el exterior que ataca\nla memoria real. Estos <em>S\u00faper h\u00e9roes<\/em>\ndel folcore popular representan para nuestro pa\u00eds una <em>Victoria P\u00edrrica<\/em> que la literatura no puede imitar. Los empresarios\nno invierten en el arte. Aquel insigne V\u00edctor Villegas, todav\u00eda no aparece en\nuna biblioteca internacional virtual para honrar a los poetas desheredados. No\nperdamos la esperanza. Por casualidad, para esa \u00e9poca, recuerdo que uno de mis\nheter\u00f3nimos hac\u00eda el amor con la p\u00e1gina en blanco y escrib\u00eda un verso en el\ncl\u00edtoris de un sem\u00e1foro en rojo, con un l\u00e1piz partido por la mitad, exportado\ncomo arqueolog\u00eda por alg\u00fan adicto a desesperar otra ortograf\u00eda er\u00f3tica\nprofunda. <\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco tuve ocasi\u00f3n de estar\npresente durante el \u00faltimo adi\u00f3s de mi maestro, poeta de Am\u00e9rica, Pedro Mir,\nquien escribi\u00f3 un libro sobre la doctrina de Am\u00e9rica para los americanos de James\nMonroe. Maestro, usted desafi\u00f3 lo sagrado, acudiendo con El profesor Juan Bosch\npor esos predios, Am\u00e9rica sigue siendo el bot\u00edn de guerra de los piratas de la\ntierra donde hoy&nbsp; nacen nuestros hijos.\nLlegu\u00e9 con sumo retraso a la lista de espera del viaje de Roque Dalton. Todav\u00eda\nrecuerdo su tumba en <em>El Play\u00f3n<\/em> (El\nSalvador) donde me dijeron que lo dejaron escribiendo otros versos m\u00e1s\nimperecederos. Aquel adi\u00f3s volc\u00e1nico no lo decidi\u00f3 el poema liberador. <\/p>\n\n\n\n<p>Los inmigrantes pierden gritos e\nhisterias y a veces no hay indulto para transitar por el dolor ajeno. Nos\nacusaban en los 80 de haber abandonado <em>el\nbarco ebrio de arrogancias fallidas<\/em>. Hoy nos ayudan a quemar las \u00faltimas\nnaves de la odisea del regreso. Hay que volver a leer <em>El libro de los regresos<\/em>, del poeta, David Cort\u00e9s Cab\u00e1n. Sobre Pedro\nMir, ni siquiera durante su enfermedad, tuve ocasi\u00f3n de ser testigo de sus\n\u00faltimos d\u00edas ni del funeral de su fama. No llor\u00e9 a tiempo la soledad inaudita\nde su poemario <em>Hay un pa\u00eds en el mundo,\nmonumento transnacional que no tiene competencia ni siquiera con Compadre Mon,\nde Tom\u00e1s Hern\u00e1ndez Franco, aunque sepamos nada de John Lenon o de Daniel Santos<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hac\u00eda muchos a\u00f1os que me hab\u00eda\nmarchado, cuando cayeron por distintas razones de salud, el premiado con el Adonais,\nAntonio Fern\u00e1ndez Esp\u00e9ncer y Manuel del Cabral. El primero fue un espa\u00f1ol\nnacido en Santo Domingo con ansias de dominicanisar su universalidad. Un hombre\nerudito que apenas recordamos. Tengo pruebas de que su exilio isle\u00f1o no fue en\nvano. El segundo desafi\u00f3 otras fronteras. Nadie le gan\u00f3 a este \u00faltimo el haber\nproclamado con justicia <em>ser el mejor\npoeta del pa\u00eds y tal vez del mundo que llevamos en el coraz\u00f3n<\/em>. Le gan\u00f3 al\nprimero en ser la met\u00e1fora de <em>El Poeta\nNacional<\/em>. Ya no tenemos otro <em>Poeta\nNacional vivo<\/em>. \u00bfQui\u00e9n tiene autoridad para decidir convertir a un poeta en\nun monumento nacional, especialmente ahora que crecen otros desaf\u00edos\nidentitarios? \u00bfQui\u00e9n ostenta esa legitimidad? En este privilegio tambi\u00e9n sent\u00ed\nque hab\u00edamos perdido la batalla. No hab\u00eda discriminaci\u00f3n para ocupar las\nfunerarias. Nadie nos segreg\u00f3 de la horizontalidad m\u00e1s inaudita. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cay\u00f3 el profesor Juan Bosch\nya nos hab\u00edamos esterilizados contra la vida. No \u00e9ramos rusos para romper\nfuente sobre la lengua de V\u00edctor Hugo ni lo suficientemente haitianos para\npromover el creole como una esperanza de los marginados desnacionalizados por\nla historia. La muerte era una hostia cotidiana. Daba risa beber cervezas bajo\nuna balacera sin sentido sin leer un poema de El Indio Duarte o escenificar una\nobra de teatro como en los a\u00f1os 70. Si hubiera sido posible, nadie nos\nimpedir\u00eda el paso por las funerarias (a fortuna de los 80) para seguir\ninventando la b\u00fasqueda de Franklin Mieses Burgos, el poeta auto didacta que me\nllev\u00f3 a conocer mi maestra de la escuela intermedia, Yolanda Fern\u00e1ndez. La\nsombra del poeta Manuel Rueda la descubr\u00eda entre los arbustos del parque\nEnriquillo.&nbsp; Uno de los recuerdos m\u00e1s\ndolorosos y recientes, corresponde a la gran cabeza con barba de Federico\nJ\u00f3vines Berm\u00fadez. Lo recuerdo como un rabino universal con nostalgia de\nliberar, por lo menos a la Jerusal\u00e9n de Cristo Rey o un Walt Whitman adorable\nque seduc\u00eda a muchos visitantes de la Feria del libro de Santo Domingo. <\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n doli\u00f3 la partida singular\ndel joven poeta, Adri\u00e1n Javier, y sobre todo aquel ri\u00f1\u00f3n po\u00e9tico que su hermano\nle don\u00f3 y que no lo salv\u00f3 del premio N\u00f3bel de la risa y la tristeza. Los\npoetas, Rafael Abreu Mej\u00eda, Carlos Rodr\u00edguez, \"Jos\u00e9 de Le\u00f3n\", en NY\nEl Poe y el desaparecido, Petronio Rafael Cevallos, ellos quiz\u00e1s ameritan otros\ncomentarios en un texto aparte. Sigamos adelante con el motivo de este escrito:\nLean por si acaso, la segunda parte. Tal vez se salve una met\u00e1fora alquilada en\nel cementerio del olvido. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba ya en el Bronx. Ya me cre\u00eda ciudadano de tan rara utop\u00eda (80- 86 etapa tur\u00edstica y del 1986 hasta el presente, era un experimento para un programa de desarraigo emocional.&nbsp; Entonces sucedi\u00f3 el \u00faltimo adi\u00f3s del narrador, jurista e intelectual, Pedro Peix. 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