{"id":31106,"date":"2019-02-18T16:11:09","date_gmt":"2019-02-18T20:11:09","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=31106"},"modified":"2019-02-18T16:11:14","modified_gmt":"2019-02-18T20:11:14","slug":"31106","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/02\/18\/31106\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"\n<p>De ning\u00fan modo ser\u00eda una\nviolaci\u00f3n de la igualdad pol\u00edtica la creaci\u00f3n de un Senado hereditario; no es\nuna nobleza la que pretendo establecer porque, como ha dicho un c\u00e9lebre\nrepublicano, ser\u00eda destruir a la vez la igualdad y la libertad. Es un oficio\npara el cual se deben preparar los candidatos, y es un oficio que exige mucho\nsaber, y los medios proporcionados para adquirir su instrucci\u00f3n. Todo no se\ndebe dejar al acaso y a la ventura de las elecciones: el pueblo se enga\u00f1a m\u00e1s\nf\u00e1cilmente que la naturaleza perfeccionada por el arte; y aunque es verdad que\nestos senadores no saldr\u00edan del seno de las virtudes, tambi\u00e9n es verdad que saldr\u00edan\ndel seno de una educaci\u00f3n ilustrada. Por otra parte, los libertadores de\nVenezuela son acreedores a ocupar siempre un alto rango en la Rep\u00fablica que les\ndebe su existencia. Creo que la posteridad ver\u00eda con sentimiento anonadado los\nnombres ilustres de sus primeros bienhechores: digo m\u00e1s, es del inter\u00e9s\np\u00fablico, es de la gratitud de Venezuela, es del honor nacional, conservar con\ngloria, hasta la \u00faltima posteridad, una raza de hombres virtuosos, prudentes y\nesforzados que superando todos los obst\u00e1culos, han fundado la Rep\u00fablica a costa\nde los m\u00e1s heroicos sacrificios. Y si el pueblo de Venezuela no aplaude la\nelevaci\u00f3n de sus bienhechores, es indigno de ser libre y no lo ser\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Un\nSenado hereditario, repito, ser\u00e1 la base fundamental del Poder Legislativo, y\npor consiguiente ser\u00e1 la base de todo gobierno. Igualmente servir\u00e1 de\ncontrapeso para el gobierno y para el pueblo: ser\u00e1 una potestad intermedia que\nembote los tiros que rec\u00edprocamente se lanzan estos eternos rivales. En todas\nlas luchas la calma de un tercero viene a ser el \u00f3rgano de la reconciliaci\u00f3n,\nas\u00ed el Senado de Venezuela ser\u00e1 la traba de este edificio delicado y harto\nsusceptible de impresiones violentas; ser\u00e1 el iris que calmar\u00e1 las tempestades\ny mantendr\u00e1 la armon\u00eda entre los miembros y la cabeza de este cuerpo pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan\nestimulo podr\u00e1 adulterar un Cuerpo Legislativo investido de los primeros\nhonores, dependiente de s\u00ed mismo sin temer nada del pueblo, ni esperar nada del\nGobierno; que no tiene otro objeto que el de reprimir todo principio de mal, y\npropagar todo principio de bien; y que est\u00e1 altamente interesado en la\nexistencia de una sociedad en la cual participa de sus efectos funestos o\nfavorables. Se ha dicho con demasiada raz\u00f3n que la C\u00e1mara alta de Inglaterra es\npreciosa para la naci\u00f3n porque ofrece un baluarte a la libertad; y yo a\u00f1ado que\nel Senado de Venezuela, no s\u00f3lo ser\u00eda un baluarte de libertad, sino un apoyo\npara eternizar la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>El\nPoder Ejecutivo Brit\u00e1nico est\u00e1 revestido de toda la autoridad soberana que le\npertenece; pero tambi\u00e9n est\u00e1 circunvalado de una triple l\u00ednea de diques,\nbarreras y estacadas. Es Jefe del Gobierno, pero sus Ministros y subalternos\ndependen m\u00e1s de las leyes que de su autoridad, porque son personalmente\nresponsables, y ni aun las mismas \u00f3rdenes de la autoridad Real los eximen de\nesa responsabilidad. Es General\u00edsimo del Ej\u00e9rcito y de la Marina; hace la paz y\ndeclara la guerra; pero el Parlamento es el que decreta anualmente las sumas\ncon que deben pagarse estas fuerzas militares. Si los tribunales y jueces\ndependen de \u00e9l, las leyes emanan del Parlamento que las ha consagrado. Con el\nobjeto de neutralizar su poder, es inviolable y sagrada la persona del Rey; y\nal mismo tiempo que le dejan libre la cabeza le ligan las manos con que debe\nobrar. El Soberano de la Inglaterra tiene tres formidables rivales, su Gabinete\nque debe responder al pueblo y al Parlamento; el Senado que defiende los\nintereses del pueblo como representante de la nobleza de que se compone; y la\nC\u00e1mara de los Comunes que sirve de \u00f3rgano y de tribuna al pueblo brit\u00e1nico.\nAdem\u00e1s, como los jueces son responsables del cumplimiento de las leyes, no se\nseparan de ellas, y los Administradores del Erario, siendo perseguidos no\nsolamente por sus propias infracciones, sino aun por las que hace el mismo\nGobierno, se guardan bien de malversar los fondos p\u00fablicos. Por m\u00e1s que se\nexamine la naturaleza del Poder Ejecutivo en Inglaterra, no se puede hallar\nnada que no incline a juzgar que es el m\u00e1s perfecto modelo, sea para un reino,\nsea para una aristocracia, sea para una democracia. Apl\u00edquese a Venezuela este\nPoder Ejecutivo en la persona de un Presidente, nombrado por el pueblo o por\nsus representantes, y habremos dado un gran paso hacia la felicidad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquiera\nque sea el ciudadano que llene estas funciones, se encontrar\u00e1 auxiliado por la\nConstituci\u00f3n: autorizado para hacer bien, no podr\u00e1 hacer mal, porque siempre\nque se someta a las leyes, sus Ministros cooperar\u00e1n con \u00e9l; si por el contrario\npretende infringirlas, sus propios Ministros lo dejar\u00e1n aislado en medio de la\nRep\u00fablica, y a\u00fan lo acusar\u00e1n delante del Senado. Siendo los Ministros los\nresponsables de las transgresiones que se cometan, ellos son los que gobiernan,\nporque ellos son los que las pagan. No es la menor ventaja de este sistema la\nobligaci\u00f3n en que pone a los funcionarios inmediatos al Poder Ejecutivo de\ntomar la parte m\u00e1s interesada y activa en las deliberaciones del gobierno, y a\nmirar como propio este Departamento. Puede suceder que no sea el Presidente un\nhombre de grandes talentos, ni de grandes virtudes, y no obstante la carencia\nde estas cualidades esenciales, el Presidente desempe\u00f1ar\u00e1 sus deberes de un\nmodo satisfactorio, pues en tales casos el Ministro, haciendo todo por s\u00ed\nmismo, lleva la carga del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Por\nexorbitante que parezca la autoridad del Poder Ejecutivo de Inglaterra, quiz\u00e1s\nno es excesiva en la Rep\u00fablica de Venezuela. Aqu\u00ed el Congreso ha ligado las\nmanos y hasta la cabeza a los Magistrados. Este cuerpo deliberadamente ha\nasumido una parte de las funciones ejecutivas contra la m\u00e1xima de Montesquieu\nque dice que un Cuerpo Representante no debe tomar ninguna resoluci\u00f3n activa;\ndebe hacer leyes, y ver si se ejecutan las que hace. Nada es tan contrario a la\narmon\u00eda entre los poderes, como su mezcla. Nada es tan peligroso con respecto\nal pueblo como la debilidad del Ejecutivo, y si en un reino se ha juzgado\nnecesario concederle tantas facultades, en una rep\u00fablica son \u00e9stas\ninfinitamente m\u00e1s indispensables.<\/p>\n\n\n\n<p>Fijemos\nnuestra atenci\u00f3n sobre esa diferencia y hallaremos que el equilibrio de los\npoderes debe distribuirse de dos modos. En las rep\u00fablicas el Ejecutivo debe ser\nel m\u00e1s fuerte, porque todo conspira contra \u00e9l; en tanto que en las monarqu\u00edas\nel m\u00e1s fuerte debe ser el Legislativo, porque todo conspira en favor del\nmonarca. La veneraci\u00f3n que profesan los pueblos a la Magistratura Real es un\nprestigio, que influye poderosamente a aumentar el respeto supersticioso que se\ntributa a esta autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El\nesplendor del Trono, de la Corona, de la P\u00farpura; el apoyo formidable que le\npresta la nobleza; las inmensas riquezas que generaciones enteras acumulan en\nuna misma dinast\u00eda; la protecci\u00f3n fraternal que rec\u00edprocamente reciben todos\nlos reyes, son ventajas muy considerables que militan en favor de la Autoridad\nReal y la hacen casi ilimitada. Estas mismas ventajas son, por consiguiente,\nlas que deben confirmar la necesidad de atribuir a un Magistrado Republicano,\nuna suma mayor de autoridad que la que posee un Pr\u00edncipe Constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p>Un\nMagistrado Republicano es un individuo aislado en medio de una sociedad;\nencargado de contener el \u00edmpetu del pueblo hacia la licencia, la propensi\u00f3n de\nlos jueces y administradores hacia el abuso de las leyes. Est\u00e1 sujeto\ninmediatamente al Cuerpo Legislativo, al Senado, al pueblo: es un hombre solo\nresistiendo el ataque combinado de las opiniones, de los intereses y de las\npasiones del Estado social, que como dice Carnot, no hace m\u00e1s que luchar\ncontinuamente entre el deseo de dominar y el deseo de substraerse a la\ndominaci\u00f3n. Es en fin un atleta lanzado contra otra multitud de atletas.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo\npuede servir de correctivo a esta debilidad, el vigor bien cimentado y m\u00e1s bien\nproporcionado a la resistencia que necesariamente le oponen al Poder Ejecutivo\nel Legislativo, el Judiciario y el pueblo de una Rep\u00fablica. Si no se ponen al\nalcance del Ejecutivo todos los medios que una justa atribuci\u00f3n le se\u00f1ala, cae\ninevitablemente en la nulidad o en su propio abuso; quiero decir, en la muerte\ndel gobierno, cuyos herederos son la anarqu\u00eda, la usurpaci\u00f3n y la tiran\u00eda. Se\nquiere contener la autoridad ejecutiva con restricciones y trabas; nada es m\u00e1s\njusto; pero que se advierta que los lazos que se pretenden conservar se\nfortifican, s\u00ed, mas no se estrechan.<\/p>\n\n\n\n<p>Que\nse fortifique, pues, todo el sistema del gobierno, y que el equilibrio se\nestablezca de modo que no se pierda, y de modo que no sea su propia delicadeza\nuna causa de decadencia. Por lo mismo que ninguna forma de gobierno es tan\nd\u00e9bil como la democr\u00e1tica, su estructura debe ser de la mayor solidez; y sus instituciones\nconsultarse para la estabilidad. Si no es as\u00ed, contemos con que se establece un\nensayo de gobierno, y no un sistema permanente; contemos con una sociedad\nd\u00edscola, tumultuaria y an\u00e1rquica y no con un establecimiento social, donde\ntengan su imperio la felicidad, la paz y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>No\nseamos presuntuosos, Legisladores; seamos moderados en nuestras pretensiones.\nNo es probable conseguir lo que no ha logrado el g\u00e9nero humano; lo que no han\nalcanzado las m\u00e1s grandes y sabias naciones. La libertad indefinida, la\ndemocracia absoluta, son los escollos a donde han ido a estrellarse todas las\nesperanzas republicanas. Echad una mirada sobre las rep\u00fablicas antiguas, sobre\nlas rep\u00fablicas modernas, sobre las rep\u00fablicas nacientes; casi todas han\npretendido establecerse absolutamente democr\u00e1ticas y a casi todas se les han\nfrustrado sus justas aspiraciones. Son laudables ciertamente hombres que\nanhelan por instituciones legitimas y por una perfecci\u00f3n social; pero \u00bfqui\u00e9n ha\ndicho a los hombres que ya poseen toda la sabidur\u00eda, que ya practican toda la\nvirtud, que exigen imperiosamente la liga del poder con la justicia? \u00a1\u00c1ngeles,\nno hombres pueden \u00fanicamente existir libres, tranquilos y dichosos, ejerciendo\ntodos la Potestad Soberana!<\/p>\n\n\n\n<p>Ya\ndisfruta el pueblo de Venezuela de los derechos que leg\u00edtima y f\u00e1cilmente puede\ngozar; moderemos ahora el \u00edmpetu de las pretensiones excesivas que quiz\u00e1s le\nsuscitar\u00eda la forma de un gobierno incompetente para \u00e9l. Abandonemos las formas\nfederales que no nos convienen; abandonemos el triunvirato del Poder Ejecutivo;\ny concentr\u00e1ndolo en un Presidente, confi\u00e9mosle la autoridad suficiente para que\nlogre mantenerse luchando contra los inconvenientes anexos a nuestra reciente\nsituaci\u00f3n, al estado de guerra que sufrimos, y a la especie de los enemigos\nexternos y dom\u00e9sticos, contra quienes tendremos largo tiempo que combatir. Que\nel Poder Legislativo se desprenda de las atribuciones que corresponden al\nEjecutivo; y adquiera no obstante nueva consistencia, nueva influencia en el\nequilibrio de las autoridades. Que los tribunales sean reforzados por la\nestabilidad y la independencia de los jueces; por el establecimiento de\nJurados; de C\u00f3digos civiles y criminales que no sean dictados por la antig\u00fcedad\nni por reyes conquistadores, sino por la voz de la naturaleza, por el grito de\nla justicia, y por el genio de la sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi\ndeseo es que todas las partes del gobierno y administraci\u00f3n adquieran el grado\nde vigor que \u00fanicamente puede mantener el equilibrio, no s\u00f3lo entre los\nmiembros que componen el Gobierno, sino entre las diferentes fracciones de que\nse compone nuestra sociedad. Nada importar\u00eda que los resortes de un sistema\npol\u00edtico se relajasen por su debilidad, si esta relajaci\u00f3n no arrastrase\nconsigo la disoluci\u00f3n del cuerpo social y la ruina de los asociados. Los gritos\ndel g\u00e9nero humano en los campos de batalla, o en los campos tumultuarios claman\nal cielo contra los inconsiderados y ciegos legisladores, que han pensado que\nse pueden hacer impunemente ensayos de quim\u00e9ricas instituciones. Todos los\npueblos del mundo han pretendido la libertad; los unos por las armas, los otros\npor las leyes, pasando alternativamente de la anarqu\u00eda al despotismo o del\ndespotismo a la anarqu\u00eda; muy pocos son los que se han contentado con\npretensiones moderadas, constituy\u00e9ndose de un modo conforme a sus medios, a su\nesp\u00edritu y a sus circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>No\naspiremos a lo imposible, no sea que por elevarnos sobre la regi\u00f3n de la\nlibertad, descendamos a la regi\u00f3n de la tiran\u00eda. De la libertad absoluta se\ndesciende siempre al poder absoluto, y el medio entre estos dos t\u00e9rminos es la\nsuprema libertad social. Teor\u00edas abstractas son las que producen la perniciosa\nidea de una libertad ilimitada. Hagamos que la fuerza p\u00fablica se contenga en\nlos l\u00edmites que la raz\u00f3n y el inter\u00e9s prescriben; que la voluntad nacional se\ncontenga en los limites que un justo poder le se\u00f1ala: que una legislaci\u00f3n civil\ny criminal, an\u00e1loga a nuestra actual Constituci\u00f3n domine imperiosamente sobre\nel Poder Judiciario, y entonces habr\u00e1 un equilibrio, y no habr\u00e1 el choque que\nembaraza la marcha del Estado, y no habr\u00e1 esa complicaci\u00f3n que traba, en vez de\nligar, la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para\nformar un gobierno estable se requiere la base de un esp\u00edritu nacional, que\ntenga por objeto una inclinaci\u00f3n uniforme hacia dos puntos capitales: moderar\nla voluntad general y limitar la autoridad p\u00fablica. Los t\u00e9rminos que fijan\nte\u00f3ricamente estos dos puntos son de una dif\u00edcil asignaci\u00f3n; pero se puede\nconcebir que la regla que debe dirigirlos es la restricci\u00f3n, y la concentraci\u00f3n\nreciproca a fin de que haya la menos frotaci\u00f3n posible entre la voluntad y el\npoder leg\u00edtimo. Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la pr\u00e1ctica y por\nel estudio. El progreso de la luces es el que ensancha el progreso de la\npr\u00e1ctica, y la rectitud del esp\u00edritu es la que ensancha el progreso de las\nluces.<\/p>\n\n\n\n<p>El\namor a la patria, el amor a las leyes, el amor a los magistrados, son las\nnobles pasiones que deben absorber exclusivamente el alma de un republicano.\nLos venezolanos aman la patria, pero no aman sus leyes; porque \u00e9stas han sido\nnocivas y eran la fuente del mal. Tampoco han podido amar a sus magistrados,\nporque eran inicuos, y los nuevos apenas son conocidos en la carrera en que han\nentrado. Si no hay un respeto sagrado por la patria, por las leyes y por las\nautoridades, la sociedad es una confusi\u00f3n, un abismo; es un conflicto singular\nde hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para\nsacar de este caos nuestra naciente Rep\u00fablica, todas nuestras facultades\nmorales no ser\u00e1n bastantes si no fundimos la masa del pueblo en un todo; la\ncomposici\u00f3n del gobierno en un todo; la legislaci\u00f3n en un todo, y el esp\u00edritu\nnacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa. La sangre\nde nuestros ciudadanos es diferente, mezcl\u00e9mosla para unirla; nuestra Constituci\u00f3n\nha dividido los poderes, enlac\u00e9moslos para unirlos; nuestras leyes son funestas\nreliquias de todos los despotismos antiguos y modernos, que este edificio\nmonstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un templo a\nla justicia; y bajo los auspicios de su santa inspiraci\u00f3n, dictemos un C\u00f3digo\nde Leyes Venezolanas. Si queremos consultar monumentos y modelos de\nLegislaci\u00f3n, la Gran Breta\u00f1a, la Francia, la Am\u00e9rica Septentrional los ofrecen\nadmirables.<\/p>\n\n\n\n<p>La\neducaci\u00f3n popular debe ser el cuidado primog\u00e9nito del amor paternal del\nCongreso. Moral y luces son los polos de una Rep\u00fablica, moral y luces son\nnuestras primeras necesidades. Tomemos de Atenas su Are\u00f3pago, y los guardianes\nde las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales\ndom\u00e9sticos; y haciendo una santa alianza de estas instituciones morales,\nrenovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y\nfuerte, sino que quiere ser virtuoso. Tomemos de Esparta sus austeros\nestablecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud,\ndemos a nuestra Rep\u00fablica una cuarta potestad cuyo dominio sea la infancia y el\ncoraz\u00f3n de los hombres, el esp\u00edritu p\u00fablico, las buenas costumbres y la moral\nrepublicana. Constituyamos este Are\u00f3pago para que vele sobre la educaci\u00f3n de\nlos ni\u00f1os, sobre la instrucci\u00f3n nacional; para que purifique lo que se haya\ncorrompido en la Rep\u00fablica; que acuse la ingratitud, el ego\u00edsmo, la frialdad\ndel amor a la patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de\nlos principios de corrupci\u00f3n, de los ejemplos perniciosos; debiendo corregir\nlas costumbres con penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas\naflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas, sino lo que las burla; no\nsolamente lo que las ataca, sino lo que las debilita; no solamente lo que viola\nla constituci\u00f3n, sino lo que viola el respeto p\u00fablico. La jurisdicci\u00f3n de este\ntribunal verdaderamente santo, deber\u00e1 ser efectiva con respecto a la educaci\u00f3n\ny a la instrucci\u00f3n, y de opini\u00f3n solamente en las penas y castigos. Pero sus\nanales, o registros donde se consignen sus actas y deliberaciones, los\nprincipios morales y las acciones de los ciudadanos, ser\u00e1n los libros de la\nvirtud y del vicio. Libros que consultar\u00e1 el pueblo para sus elecciones, los\nmagistrados para sus resoluciones y los jueces para sus juicios. Una\ninstituci\u00f3n semejante, por m\u00e1s que parezca quim\u00e9rica, es infinitamente m\u00e1s\nrealizable que otras que algunos legisladores antiguos y modernos han\nestablecido con menos utilidad del g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Legisladores!\nPor el proyecto de Constituci\u00f3n que reverentemente someto a vuestra sabidur\u00eda,\nobservar\u00e9is el esp\u00edritu que lo ha dictado. Al proponeros la divisi\u00f3n de los\nciudadanos en activos y pasivos, he pretendido excitar la prosperidad nacional\npor las dos m\u00e1s grandes palancas de la industria: el trabajo y el saber.\nEstimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo m\u00e1s\ndif\u00edcil entre los hombres: hacerlos honrados y felices. Poniendo restricciones\njustas y prudentes en las asambleas primarias y electorales, ponemos el primer\ndique a la licencia popular, evitando la concurrencia tumultuaria y ciega que\nen todos tiempos ha imprimido el desacierto en las elecciones y ha ligado por\nconsiguiente, el desacierto a los Magistrados y a la marcha del Gobierno; pues\neste acto primordial es el acto generativo de la libertad o de la esclavitud de\nun pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aumentando\nen la balanza de los poderes el peso del Congreso por el n\u00famero de los\nlegisladores y por la naturaleza del Senado, he procurado darle una base fija a\neste primer cuerpo de la naci\u00f3n, y revestirlo de una consideraci\u00f3n\nimportant\u00edsima para el \u00e9xito de sus funciones soberanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Separando\ncon limites bien se\u00f1alados la Jurisdicci\u00f3n Ejecutiva de la Jurisdicci\u00f3n\nLegislativa, no me he propuesto dividir sino enlazar con los v\u00ednculos de la\narmon\u00eda que nace de la independencia estas potestades supremas, cuyo choque\nprolongado jam\u00e1s ha dejado de aterrar a uno de los contendientes. Cuando deseo\natribuir al Ejecutivo una suma de facultades superior a la que antes gozaba, no\nhe deseado autorizar un d\u00e9spota para que tiranice la Rep\u00fablica, sino impedir\nque el despotismo deliberante no sea la causa inmediata de un circulo de\nvicisitudes desp\u00f3ticas en que alternativamente la anarqu\u00eda sea reemplazada por\nla oligarqu\u00eda y por la monocracia. Al pedir la estabilidad de los jueces, la\ncreaci\u00f3n de jurados y un nuevo C\u00f3digo, he podido al Congreso la garant\u00eda de la\nlibertad civil, la m\u00e1s preciosa, la m\u00e1s justa, la m\u00e1s necesaria; en una\npalabra, la \u00fanica libertad, pues que sin ella las dem\u00e1s son nulas. He pedido la\ncorrecci\u00f3n de los m\u00e1s lamentables abusos que sufre nuestra Judicatura, por su\norigen vicioso de ese pi\u00e9lago de legislaci\u00f3n espa\u00f1ola que semejante al tiempo\nrecoge de todas las edades y de todos los hombres, as\u00ed las obras de la demencia\ncomo las del talento, as\u00ed las producciones sensatas como las extravagantes, as\u00ed\nlos monumentos del ingenio como los del capricho. Esta Enciclopedia Judiciaria,\nmonstruo de diez mil cabezas, que hasta ahora ha sido el azote de los pueblos\nespa\u00f1oles, es el suplicio m\u00e1s refinado que la c\u00f3lera del cielo ha permitido\ndescargar sobre este desdichado Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>Meditando\nsobre el modo efectivo de regenerar el car\u00e1cter y las costumbres que la tiran\u00eda\ny la guerra nos han dado, he sentido la audacia de inventar un Poder Moral,\nsacado del fondo de la oscura antig\u00fcedad, y de aquellas olvidadas leyes que\nmantuvieron, alg\u00fan tiempo, la virtud entre los griegos y romanos. Bien puede\nser tenido por un c\u00e1ndido delirio, mas no es imposible, y yo me lisonjeo que no\ndesde\u00f1ar\u00e9is enteramente un pensamiento que mejorado por la experiencia y las\nluces, puede llegar a ser muy eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p>Horrorizado\nde la divergencia que ha reinado y debe reinar entre nosotros por el esp\u00edritu\nsutil que caracteriza al Gobierno Federativo, he sido arrastrado a rogaros para\nque adopt\u00e9is el centralismo y la reuni\u00f3n de todos los Estados de Venezuela en\nuna Rep\u00fablica sola e indivisible. Esta medida, en mi opini\u00f3n, urgente, vital,\nredentora, es de tal naturaleza que sin ella el fruto de nuestra regeneraci\u00f3n\nser\u00e1 la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi\ndeber es, legisladores, presentaros un cuadro prolijo y fiel de mi\nadministraci\u00f3n pol\u00edtica, civil y militar, mas ser\u00eda cansar demasiado vuestra\nimportante atenci\u00f3n, y privaros en este momento de un tiempo tan precioso como\nurgente. En consecuencia, los Secretarios de Estado dar\u00e1n cuenta al Congreso de\nsus diferentes departamentos exhibiendo al mismo tiempo los documentos y\narchivos que servir\u00e1n de ilustraci\u00f3n para tomar un exacto conocimiento del\nestado real y positivo de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo\nno os hablar\u00eda de los actos m\u00e1s notables de mi mando, si \u00e9stos no incumbiesen a\nla mayor\u00eda de los Venezolanos. Se trata, Se\u00f1or, de las resoluciones m\u00e1s\nimportantes de este \u00faltimo periodo.<\/p>\n\n\n\n<p>La\natroz e imp\u00eda esclavitud cubr\u00eda con su negro manto la tierra de Venezuela, y\nnuestro cielo se hallaba recargado de tempestuosas nubes, que amenazaban un\ndiluvio de fuego. Yo implor\u00e9 la protecci\u00f3n del Dios de la humanidad, y luego la\nredenci\u00f3n disip\u00f3 las tempestades. La esclavitud rompi\u00f3 sus grillos, y Venezuela\nse ha visto rodeada de nuevos hijos, de hijos agradecidos que han convertido\nlos instrumentos de su cautiverio en armas de libertad. Si, los que antes eran\nesclavos ya son libres; los que antes eran enemigos de una madrastra, ya son\ndefensores de una patria. Encareceros la justicia, la necesidad y la\nbeneficencia de esta medida es superfluo cuando vosotros sab\u00e9is la historia de\nlos Helotas, de Espartaco y de Hait\u00ed; cuando vosotros sab\u00e9is que no se puede\nser libre y esclavo a la vez, sino violando a la vez las leyes naturales, las\nleyes pol\u00edticas y las leyes civiles. Yo abandono a vuestra soberana decisi\u00f3n la\nreforma o la revocaci\u00f3n de todos mis Estatutos y Decretos; pero yo imploro la\nconfirmaci\u00f3n de la libertad absoluta de los esclavos, como implorar\u00eda mi vida y\nla vida de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Representaros\nla historia militar de Venezuela ser\u00eda recordaros la historia del hero\u00edsmo\nrepublicano entre los antiguos; ser\u00eda deciros que Venezuela ha entrado en el\ngran cuadro de los sacrificios hechos sobre el altar de la libertad. Nada ha\npodido llenar los nobles pechos de nuestros generosos guerreros, sino los\nhonores sublimes que se tributan a los bienhechores del g\u00e9nero humano. No\ncombatiendo por el poder, ni por la fortuna, ni aun por la gloria, sino tan\ns\u00f3lo por la libertad, t\u00edtulos de Libertadores de la Rep\u00fablica, son sus dignos\ngalardones. Yo, pues, fundando una sociedad sagrada con estos \u00ednclitos varones,\nhe instituido el orden de los Libertadores de Venezuela. \u00a1Legisladores! a\nvosotros pertenecen las facultades de conceder honores y condecoraciones,\nvuestro es el deber de ejercer este acto augusto de gratitud nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombres\nque se han desprendido de todos los goces, de todos los bienes que antes\npose\u00edan, como el producto de su virtud y talentos, hombres que han\nexperimentado cuanto es cruel en una guerra horrorosa, padeciendo las\nprivaciones m\u00e1s dolorosas y los tormentos m\u00e1s acerbos; hombres tan benem\u00e9ritos\nde la patria, han debido llamar la atenci\u00f3n del Gobierno. En consecuencia he\nmandado recompensarlos con los bienes de la naci\u00f3n. Si he contra\u00eddo para con el\npueblo alguna especie de m\u00e9rito, pido a sus representantes oigan mi s\u00faplica\ncomo el premio de mis d\u00e9biles servicios. Que el Congreso ordene la distribuci\u00f3n\nde los bienes nacionales, conforme a la Ley que a nombre de la Rep\u00fablica he\ndecretado a beneficio de los militares venezolanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya\nque por infinitos triunfos hemos logrado anonadar las huestes espa\u00f1olas,\ndesesperada la Corte de Madrid ha pretendido sorprender vanamente la conciencia\nde los magn\u00e1nimos soberanos que acaban de extirpar la usurpaci\u00f3n y la tiran\u00eda\nen Europa, y deben ser los protectores de la legitimidad y de la justicia de la\ncausa americana. Incapaz de alcanzar con sus armas nuestra sumisi\u00f3n, recurre la\nEspa\u00f1a a su pol\u00edtica insidiosa: no pudiendo vencernos, ha querido emplear sus\nartes suspicaces. Fernando se ha humillado hasta confesar que ha menester de la\nprotecci\u00f3n extranjera para retornarnos a su ignominioso yugo \u00a1a un yugo que\ntodo poder es nulo para imponerlo! Convencida Venezuela de poseer las fuerzas\nsuficientes para repeler a sus opresores, ha pronunciado por el \u00f3rgano del\nGobierno, su \u00faltima voluntad de combatir hasta expirar, por defender su vida\npol\u00edtica, no s\u00f3lo contra la Espa\u00f1a, sino contra todos los hombres, si todos los\nhombres se hubiesen degradado tanto que abrazasen la defensa de un gobierno\ndevorador, cuyos \u00fanicos m\u00f3viles son una espada exterminadora y las llamas de la\nInquisici\u00f3n. Un gobierno que ya no quiere dominios, sino desiertos; ciudades,\nsino ruinas; vasallos, sino tumbas. La declaraci\u00f3n de la Rep\u00fablica de Venezuela\nes el Acta m\u00e1s gloriosa, m\u00e1s heroica, m\u00e1s digna de un pueblo libre; es la que\ncon mayor satisfacci\u00f3n tengo el honor de ofrecer al Congreso ya sancionada por\nla expresi\u00f3n un\u00e1nime del pueblo de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde\nla segunda \u00e9poca de la Rep\u00fablica nuestro Ej\u00e9rcito carec\u00eda de elementos\nmilitares: siempre ha estado desarmado; siempre le han faltado municiones;\nsiempre ha estado mal equipado. Ahora lo soldados defensores de la\nIndependencia no solamente est\u00e1n armados de la justicia, sino tambi\u00e9n de la\nfuerza. Nuestras tropas pueden medirse con las m\u00e1s selectas de Europa, ya que\nno hay desigualdad en los medios destructores. Tan grandes ventajas las debemos\na la liberalidad sin limites de algunos generosos extranjeros que han visto\ngemir la humanidad y sucumbir la causa de la raz\u00f3n, y no la han visto\ntranquilos espectadores, sino que han volado con sus protectores auxilios y han\nprestado a la Rep\u00fablica cuanto ella necesitaba para hacer triunfar sus principios\nfilantr\u00f3picos. Estos amigos de la humanidad son los genios custodios de la\nAm\u00e9rica, y a ellos somos deudores de un eterno reconocimiento, como igualmente\nde un cumplimiento religioso a las sagradas obligaciones que con ellos hemos\ncontra\u00eddo. La deuda nacional, Legisladores, es el dep\u00f3sito de la fe, del honor\ny de la gratitud de Venezuela. Respetadla como la Arca Santa, que encierra no\ntanto los derechos de nuestros bienhechores, cuanto la gloria de nuestra\nfidelidad. Perezcamos primero que quebrantar un empe\u00f1o que ha salvado la patria\ny la vida de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>La\nreuni\u00f3n de la Nueva Granada y Venezuela en un grande Estado ha sido el voto\nuniforme de los pueblos y gobiernos de estas Rep\u00fablicas. La suerte de la guerra\nha verificado este enlace tan anhelado por todos los Colombianos; de hecho\nestamos incorporados. Estos pueblos hermanos ya os han confiado sus intereses,\nsus derechos, sus destinos. Al contemplar la reuni\u00f3n de esta inmensa comarca,\nmi alma se remonta a la eminencia que exige la perspectiva colosal que ofrece\nun cuadro tan asombroso. Volando por entre las pr\u00f3ximas edades, mi imaginaci\u00f3n\nse fija en los siglos futuros, y observando desde all\u00e1, con admiraci\u00f3n y pasmo,\nla prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta regi\u00f3n, me\nsiento arrebatado y me parece que ya la veo en el coraz\u00f3n del universo,\nextendi\u00e9ndose sobre sus dilatadas costas, entre esos oc\u00e9anos que la naturaleza\nhab\u00eda separado, y que nuestra Patria re\u00fane con prolongados y anchurosos\ncanales. Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana;\nya la veo enviando a todos los recintos de la tierra los tesoros que abrigan\nsus monta\u00f1as de plata y de oro; ya la veo distribuyendo por sus divinas plantas\nla salud y la vida a los hombres dolientes del antiguo universo; ya la veo\ncomunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cu\u00e1n superior es la\nsuma de las luces a la suma de las riquezas que le ha prodigado la naturaleza.\nYa la veo sentada sobre el trono de la libertad, empu\u00f1ando el cetro de la\njusticia, coronada por la gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del\nmundo moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>Dignaos,\nLegisladores, acoger con indulgencia la profesi\u00f3n de mi conciencia pol\u00edtica,\nlos \u00faltimos votos de mi coraz\u00f3n y los ruegos fervorosos que a nombre del pueblo\nme atrevo a dirigiros. Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente\npopular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresi\u00f3n, la\nanarqu\u00eda y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y\nla paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la\nigualdad y la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p><br>\nSe\u00f1or, empezad vuestras funciones: yo he terminado las m\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De ning\u00fan modo ser\u00eda una violaci\u00f3n de la igualdad pol\u00edtica la creaci\u00f3n de un Senado hereditario; no es una nobleza la que pretendo establecer porque, como ha dicho un c\u00e9lebre republicano, ser\u00eda destruir a la vez la igualdad y la libertad. 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