{"id":31196,"date":"2019-02-20T17:04:22","date_gmt":"2019-02-20T21:04:22","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=31196"},"modified":"2019-02-20T17:05:25","modified_gmt":"2019-02-20T21:05:25","slug":"enfocando-el-pensamiento-dominicano-xxxiii-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/02\/20\/enfocando-el-pensamiento-dominicano-xxxiii-2\/","title":{"rendered":"Enfocando el pensamiento dominicano (XXXIII)"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align:center\"><strong>El Montero de Pedro\nFrancisco Bon\u00f3: Un An\u00e1lisis Sociol\u00f3gico<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Aspectos Generales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El presente ensayo centra la atenci\u00f3n anal\u00edtica en el valor\nde la novela El Montero de Pedro Francisco Bon\u00f3 como documento-texto revelador del\ncontexto socioecon\u00f3mico y cultural de la sociedad dominicana de mediado del\nsiglo XIX. De manera espec\u00edfica, pone como centro anal\u00edtico-expositivo las\ncondiciones sociales de la tipolog\u00eda social caracter\u00edstica del montero, como\nexpresi\u00f3n del campesino pobre dominicano, que es la expresi\u00f3n del\nprecapitalismo producto hist\u00f3rico del abandono y despoblaciones de la isla de\nSanto Domingo por parte del colonialismo espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro inter\u00e9s e intenci\u00f3n est\u00e1n marcados por el an\u00e1lisis\nsociol\u00f3gico del contenido de la obra, dejando a los cr\u00edticos literarios los\naspectos estil\u00edsticos, ling\u00fc\u00edsticos y el valor est\u00e9tico de la novela.&nbsp; La lectura que hemos hecho de El Montero\npretende ser de car\u00e1cter sociol\u00f3gico, a fin de reconocer la afirmaci\u00f3n del\nhistoriador Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, quien en su Prefacio a la primera&nbsp; edici\u00f3n dominicana del a\u00f1o 1968 de la novela\nEl Montero, en la Colecci\u00f3n Pensamiento Dominicano, escribi\u00f3 que \u201c\u2026Cuando la\nobra de Bon\u00f3 se deje de leer como novela, se leer\u00e1 como inapreciable cap\u00edtulo de\nnuestro folklor, de nuestra sociolog\u00eda\u2026\u201d (Rodr\u00edguez Demorizi, Emilio. Prefacio\na la novela El Montero, en Colecci\u00f3n Pensamiento Dominicano, edici\u00f3n Sociedad\nDominicana de Bibli\u00f3filos, Santo Domingo , Rep\u00fablica Dominicana, 2010, p\u00e1g.\n967).<\/p>\n\n\n\n<p>La novela&nbsp; El Montero\nes el primer escrito publicado por Pedro Francisco Bon\u00f3 (1828-1906). Fue\npublicada en Par\u00eds en el peri\u00f3dico espa\u00f1ol ilustrado El Correo de Ultramar\ndirigido por Eugenio Ochoa, seg\u00fan afirman Pedro Mar\u00eda Archambault, Emilio\nRodr\u00edguez Demorizi y Vetilio Alfau Dur\u00e1n.<br>\n<br>\n<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia nuestra valoraci\u00f3n de la novela El Montero se\norienta a revelar las caracter\u00edsticas sociales del campesino pobre del siglo\nXIX dominicano a partir de las caracterizaciones del montero como tipo social\nfundamental y de descripciones de costumbres, tradiciones, usos, valores,\ncreencias, formas de vida social cotidianas: comida, bailes, tipo de vivienda,\nmaterial de construcci\u00f3n y ajuares. As\u00ed como el funcionamiento&nbsp; de las relaciones sociales al margen de una\nracionalidad legal-institucional en el sentido de la sociolog\u00eda weberiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Emilio Rodr\u00edguez Demorizi (2010), el montero de Bon\u00f3 es\nla primera novela que retrata de manera aut\u00e9ntica el ambiente dominicano de\nmediados del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>El montero, fue una novela escrita por Pedro Francisco Bon\u00f3 a\nlos 23 a\u00f1os y publicada en el 1856, en El Correo de Ultramar.<\/p>\n\n\n\n<p>Raymundo Gonz\u00e1lez (2010, P\u00e1g. 949), en su introducci\u00f3n a la\nnovela El Montero, sostiene que: \u201cCon El Montero se inici\u00f3 la carrera literaria\nde Bon\u00f3. Las circunstancias pol\u00edticas y el compromiso patri\u00f3tico que asumi\u00f3\ndesde temprano nuestro autor debieron plantearle alternativas que implicaron la\nsupeditaci\u00f3n de sus estudios literarios al servicio de su pa\u00eds en las diversas\nfunciones p\u00fablicas que desempe\u00f1\u00f3, pero tambi\u00e9n desde la prensa y sobre todo con\nel ejemplo c\u00edvico. Por su v\u00ednculo con el mundo rural, en el cual vivi\u00f3 hasta\nsus \u00faltimos d\u00edas, fue siempre entra\u00f1able. Acaso la posici\u00f3n en que m\u00e1s c\u00f3modo\nse sinti\u00f3 fue en la de fil\u00f3sofo de las clases trabajadoras del pa\u00eds\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Es ilustrativo citar la carta que en noviembre 8 del 1880,\ndesde San Francisco de Macor\u00eds, Bon\u00f3 le env\u00eda como respuesta a Don Pedro A.\nBobea (Rodr\u00edguez Demorizi, 2010, P\u00e1g. 956), quien le ped\u00eda permiso para\npublicar la referida novela. Al respecto Bon\u00f3 responde en su comunicaci\u00f3n que:\n\u201cpor satisfactoria que fue para m\u00ed sea la cortes\u00eda de Ud. Solicitando mi\npermiso para reimprimir en el peri\u00f3dico El Esfuerzo mi novela El Montero,\npublicada a\u00f1os hace en El Correo de Ultramar, no dejo de abrigar serios temores\nal ver reaparecer para esta generaci\u00f3n una obrita relegada y olvidada por lo\npapeles viejos en que est\u00e1 incorporada. Estos temores en verdad son leg\u00edtimos\nen muchas partes\u2026 Cuando la compuse y publiqu\u00e9 era muy joven y aunque no he\ntenido la oportunidad de volverla a leer puesto que hace diez y ocho a\u00f1os que\nvivo en una localidad de donde nunca salgo y donde nunca tales publicaciones\nllegaron ni llegan, dicha novela la creo plagada de defectos y \u00e9stos de gran\nbulto\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Para Josefina de la Cruz (1986, P\u00e1g. 188), \u201cEl Montero, que\nes la primera novela dominicana, es tambi\u00e9n la \u00fanica que recoge la vida y las\ncostumbres de estos habitantes que ni siquiera merecen el nombre de rurales. Y\naqu\u00ed est\u00e1 el valor de esa novela que contiene informaci\u00f3n precisa sobre el n\u00facleo\nhumano extinguido pero que form\u00f3 parte de la naci\u00f3n dominicana. Su valioso\ntestimonio aporta datos muy importantes para completar los matices de la\nsociedad dominicana de entonces, que nosotros podemos estudiar en su\ntotalidad\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Estructura de la novela El Montero<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La novela El Montero est\u00e1 estructurada en XII partes, en las\ncuales el narrador sigue un orden ascendente y din\u00e1mico hasta llegar al\ndesenlace de su historia o mito.<\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>Bon\u00f3 hace una minuciosa descripci\u00f3n geogr\u00e1fica y ambiental de\nla costa del Nordeste, de manera espec\u00edfica, de Matancita, Matanzas-Nagua,\nespacio natural que sirve de escenario para el desarrollo de la novela. Resalta\nen la descripci\u00f3n del medio ambiente la riqueza natural de la vegetaci\u00f3n y de\nanimales salvajes: vacas y cerdos o jabal\u00edes, entre otros. Riqueza natural que\ncontrasta con el medio social de pobreza y subsistencia del Montero.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Bon\u00f3 hace una descripci\u00f3n minuciosa, propia del observador\natento y directo, del boh\u00edo o casa t\u00edpica del campesino pobre del Cibao del\nsiglo XIX dominicano (podemos afirmar del campesino dominicano en general, de\nesa \u00e9poca hist\u00f3rica).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de una descripci\u00f3n arqueol\u00f3gico-antropol\u00f3gica de los\nmateriales de construcci\u00f3n del Boh\u00edo y de la herramienta: el machete, con el\ncual&nbsp; el montero construye su propia\nvivienda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos materiales empleados com\u00fanmente en la construcci\u00f3n de\nlos Boh\u00edos son: horcones que soportan en sus ganchos la poca trabaz\u00f3n de las\nm\u00e1quinas, las soleras est\u00e1n adheridas a la viga y a las varas por delgados\nbejucos, las paredes las forman tablas de palmas arrimadas unas a otras y\namarradas\u2026\u201d (Bon\u00f3, Pedro Francisco, 2000, El Montero. Epistolario. Biblioteca\nCl\u00e1sicos Dominicanos. Ediciones de la Fundaci\u00f3n Corripio, INC, Santo Domingo,\nRep\u00fablica Dominicana, p\u00e1g. 51)<\/p>\n\n\n\n<p>Los ajuares del bohio los describe Bon\u00f3 diciendo que\n\u201ccompon\u00edase el ajuar de \u00e9sta: de cuatro o cinco rollo de ceiba que serv\u00edan de\nsillas en competencia con una barbacoa, mueble formado por cuatro estacas\nclavados en el suelo, soportando dos cortas palos atravesados, sobre los que\ndescansaban cinco tablas de palmas barnizadas por el continuo frote de los\ncuerpos. En un rinc\u00f3n cuatro calabazas llenas de agua, encima de las cuales\ndescollaba una pir\u00e1mide de j\u00edcaras, compitiendo en blancura con la porcelana, y\nque colgados por los extremos a las espinas por dos trozos de limoneros\ncolocados en cruz, denotaban el aseo del ama de casa\u2026. (Subrayado m\u00edo\nJFV) En las soleras estaban fijas varias quijadas de jabal\u00edes en cuyos\nretorcidos colmillos descansaban macutos, cinchas y jaquimas, en fin, dos\nbateas y una mesa coja, pero muy limpia, completaban el resto de los muebles.\u201d\n(Idem, p\u00e1g. 51)<\/p>\n\n\n\n<p>En esta parte, tambi\u00e9n aparece el Sancocho, como comida\nt\u00edpica del montero y el aguardiente de ca\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Montero de Pedro Francisco Bon\u00f3: Un An\u00e1lisis Sociol\u00f3gico Aspectos Generales El presente ensayo centra la atenci\u00f3n anal\u00edtica en el valor de la novela El Montero de Pedro Francisco Bon\u00f3 como documento-texto revelador del contexto socioecon\u00f3mico y cultural de la sociedad dominicana de mediado del siglo XIX. 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