{"id":31461,"date":"2019-03-02T06:00:37","date_gmt":"2019-03-02T10:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=31461"},"modified":"2019-03-01T14:46:41","modified_gmt":"2019-03-01T18:46:41","slug":"alfonso-reyes-en-max-henriquez-urena-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/03\/02\/alfonso-reyes-en-max-henriquez-urena-1\/","title":{"rendered":"Alfonso Reyes en Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1)"},"content":{"rendered":"\n<p>El arribo de Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a a M\u00e9xico a comienzos de 1907, determin\u00f3 la relaci\u00f3n entre Alfonso Reyes y nuestro autor, principalmente a trav\u00e9s de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, quien entonces, ya era respetado como el S\u00f3crates de aquel grupo de j\u00f3venes escritores con grandes expectativas culturales, literarias&nbsp; y hasta pol\u00edticas en aquel M\u00e9xico turbulento entre 1905 y 1914, cuando el humanismo atene\u00edsta se pronunciaba como un humanismo democr\u00e1tico activo.<\/p>\n\n\n\n<p>MHU quer\u00eda insertarse como periodista en algunas revistas y peri\u00f3dicos mexicanos y mantener su relaci\u00f3n con Cuba, donde viv\u00eda y donde su padre y hermana viv\u00edan, debido a los constantes incidentes de la pol\u00edtica dominicana por aquellos tiempos. El joven Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, su hermano y maestro \u201chab\u00eda decidido emprender viaje hacia M\u00e9xico, para donde embarc\u00f3 a principios de 1906\u201d. (Ver, Op. cit. p. 37)<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan MHU:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAl empezar el a\u00f1o 1907, Pedro&nbsp; me invit\u00f3 a pasar a M\u00e9xico, al saber que yo hab\u00eda renunciado, a causa de incidentes provocados por un injustificado ataque a nuestro pa\u00eds, al puesto que ocupaba en&nbsp;<em>La Discusi\u00f3n\u201d.<\/em>&nbsp;(Op. cit. p.XXXVII)<\/p>\n\n\n\n<p>Max intent\u00f3 ubicarse all\u00ed a trav\u00e9s de contactos con escritores que le facilitaba PHU, y as\u00ed conoci\u00f3 al escritor Alfonso Reyes, quien lo recomendar\u00eda m\u00e1s tarde a su padre para que este lo ayudara a conseguir trabajo en M\u00e9xico. De ah\u00ed su relaci\u00f3n de amistad con el escritor y pol\u00edgrafo mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p>Relata MHU que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cApenas llegu\u00e9, entr\u00e9 a formar parte de ese movimiento juvenil dentro del cual Pedro era calificado cari\u00f1osamente como el S\u00f3crates del grupo.&nbsp; La personalidad de Pedro se singularizaba por su temperamento de maestro. Conversar con \u00e9l era aprender. Ense\u00f1aba, ense\u00f1aba siempre, con naturalidad y sin esfuerzo ni vano alarde de saber. En todo momento era, por excelencia, maestro\u201d. (Ib\u00eddem., pp. XXXVII-XXXVIII).<\/p>\n\n\n\n<p>MHU nos cuenta c\u00f3mo comenz\u00f3 a insertarse en trabajos culturales y literarios en peri\u00f3dicos de M\u00e9xico:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEntr\u00e9 a formar parte de la redacci\u00f3n de El Diario, que dirig\u00eda Juan S\u00e1nchez Azcona.&nbsp; Junto con Luis Castillo Ledon y su hermano Ignacio nos instalamos Pedro y yo en un piso de la calle s\u00e9ptima de Soto, donde acordamos celebrar cada domingo las reuniones literarias del grupo, que de ese modo adquiri\u00f3 completa unidad de esp\u00edritu y de organizaci\u00f3n\u201d. (Ver, p.38)<\/p>\n\n\n\n<p>Un dato que es importante se\u00f1alar fue la decisi\u00f3n de Max y Pedro quienes junto a otros intelectuales se nuclearon y crearon la&nbsp;<em>Sociedad<\/em>&nbsp;<em>de<\/em>&nbsp;<em>Conferencias<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDecidimos entonces fundar la&nbsp;<em>Sociedad<\/em>&nbsp;<em>de<\/em>&nbsp;<em>Conferencias<\/em>, que con creciente \u00e9xito celebr\u00f3 sus primeras reuniones p\u00fablicas en el Casino de Santa Mar\u00eda. Las primeras conferencias fueron dictadas por Alfonso Cravioto, Antonio Caso y Pedro.&nbsp; No recuerdo ahora quienes m\u00e1s completaron el primer ciclo. M\u00e1s adelante el nombre de la sociedad fue reemplazado por el de Ateneo de la juventud y los ciclos posteriores de conferencias se celebraron en el teatro del conservatorio\u201d. (Vid. pp. XXXIX-XL).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro dato importante permite conocer tambi\u00e9n el activismo de MHU en M\u00e9xico y al mismo tiempo saber por qu\u00e9 Max ser\u00eda buen amigo de Alfonso Reyes, con quien mantendr\u00eda comunicaci\u00f3n hasta su muerte.&nbsp; Sin embargo, un incidente a prop\u00f3sito de la&nbsp;<em>Revista Azul<\/em>&nbsp;y Manuel Guti\u00e9rrez Naj\u00e9ra, provoc\u00f3 divisiones, pol\u00e9micas, intrigas que obligaron a los dos hermanos y amigos de ellos a dejar&nbsp;<em>El Diario<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El Imperial<\/em>&nbsp;(Ver, en tal sentido, op.cit. pp.XXXVIII-XL)<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan nos relata Max,<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEse incidente dio motivo a que nos separamos de nuevo. Pedro entr\u00f3 a trabajar en la compa\u00f1\u00eda de seguros&nbsp;<em>La Mexicana<\/em>&nbsp;y yo part\u00ed para la capital del Estado de Jalisco, como jefe de redacci\u00f3n de la&nbsp;<em>Gaceta<\/em>&nbsp;<em>de<\/em>&nbsp;<em>Guadalajara<\/em>. De ah\u00ed pas\u00e9 a dirigir la edici\u00f3n espa\u00f1ola de The Monterrey News, en la capital de Estado de Nuevo Le\u00f3n, por recomendaci\u00f3n del gobernador de aquel Estado, que era el General Bernardo Reyes, padre de nuestro \u00edntimo amigo Alfonso\u201d. (Ib\u00eddem.)<\/p>\n\n\n\n<p>Escribe Max que entonces manten\u00eda una correspondencia \u201ccasi diaria\u201d con su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVolvimos a vernos a mediados de 1908, pues la Sociedad de Conferencias me hab\u00eda reservado un turno en la nueva serie de disertaciones y Pedro me avis\u00f3 que mi conferencia ser\u00eda fijada en fecha pr\u00f3xima a la de una conmemoraci\u00f3n importante organizada por la juventud literaria: el homenaje a la memoria de Gabino Barreda, reorganizador de la ense\u00f1anza en M\u00e9xico\u201d. (Ver, p. XLI)<\/p>\n\n\n\n<p>El momento, aunque un tanto peligroso en M\u00e9xico, se prestaba para mantener un ambiente \u201crevolucionario\u201d y sobre todo amistoso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAlfonso Reyes, que hab\u00eda ido de vacaciones a Monterrey, emprendi\u00f3 el viaje a M\u00e9xico junto conmigo para asistir a ambos actos.&nbsp; El tren que nos conduc\u00eda lleg\u00f3 con alg\u00fan retraso, apenas si momentos antes de empezar el homenaje a Barreda, que se iniciaba a las nueve de la ma\u00f1ana.&nbsp; El primer acto era el de la Escuela Preparatoria, hacia donde nos encaminamos directamente Alfonso y yo desde la estaci\u00f3n del ferrocarril.&nbsp; Al entrar buscamos con la vista a Pedro y de s\u00fabito lo vimos aparecer en la tribuna, pues hab\u00eda llegado su turno\u201d. Su oraci\u00f3n, s\u00f3lida en ideas y elegante en la forma, caus\u00f3 honda impresi\u00f3n y arranc\u00f3 muchos aplausos\u201d. (Ib\u00eddem.)<\/p>\n\n\n\n<p>Max estuvo ligado a Reyes en aquel M\u00e9xico turbulento, responsivo, revolucionario y por lo mismo atravesado por una vida ideol\u00f3gica ferviente y marcada por ideas renovadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de aquel momento ambos se enviaron cartas, algunas de las cuales se encuentran en los tres tomos que aparecen en&nbsp;<em>Obras y Apuntes<\/em>&nbsp;como&nbsp;<em>Epistolario<\/em>&nbsp;1, 2 y 3 ya citados en algunos de nuestras entregas.<\/p>\n\n\n\n<p>La apreciaci\u00f3n de Alfonso Reyes sobre la obra de MHU se deja leer en una carta enviada por el primero al segundo desde la Embajada de M\u00e9xico en R\u00edo de Janeiro, el 23 de julio de 1930:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHe seguido con deleite tu viaje po\u00e9tico,&nbsp;<em>fosforecencias<\/em>&nbsp;verdaderas porque todos esos poemas parecen concebidos bajo el impulso de la luz.&nbsp; No hablemos de tu tersura y facilidad t\u00e9cnica, aunque no sean ya cualidades frecuentes en el tipo de poes\u00eda que t\u00fa pr\u00e1cticas.&nbsp; Lo que todav\u00eda he admirado m\u00e1s es la organizaci\u00f3n cabal de tu poes\u00eda: la afinaci\u00f3n general del libro, la adecuaci\u00f3n de metros y estilo metaf\u00f3rico en cada poema, conforme al asunto, ese aire que cada p\u00e1gina tiene de ser un paso m\u00e1s dado en una senda claramente trazada, y hasta esa unidad interior de un solo ideal humano, pol\u00edtico, que ensarta en collar todas esas perlas\u201d. (Ver, op. cit.&nbsp;<em>Epistolario,<\/em>&nbsp;Vol. 1, p. 43)<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de Reyes sobre la obra po\u00e9tica de Max, penetra en la carne de su poes\u00eda, donde podemos sentir y pronunciar los acentos propios del recorrido metaf\u00f3rico proyectado como lenguaje que predomina en toda la superficie del poema le\u00eddo como sentido y mensaje:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi he de ser sincero, no creo que tu lecci\u00f3n po\u00e9tica vaya a ser tan aprovechada como debiera y mereciera serlo. \u00a1Tu musa va vestida todav\u00eda con la ropa talar del metro y la consonante, y eso basta para ahuyentar a tantos perezosos de ahora! Yo que promiscuo siempre, tengo en pol\u00edtica y en po\u00e9tica el sagrado horror de las clasificaciones (anquilosis, pasi\u00f3n negativa, ignorancia o soberbia) bien puedo a plena conciencia aplaudirte\u201d. (Ib\u00eddem.)<\/p>\n\n\n\n<p>La amistad fraterna entre Max y Alfonso se siente en la lectura de sus cartas, que no son simples cartas, Las mismas son casi-ensayos, noticias literarias, referencias y matices de acercamiento, alegr\u00eda y voluntad de saber. El lugar de enunciaci\u00f3n y las personas enunciativas crean perspectivas literarias ubicables en la carta ilustrada europea e hispanoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, el intercontacto intelectual entre Max y Alfonso se sostiene sobre la base de una pasi\u00f3n y raz\u00f3n por las letras. Ambos fueron poetas, narradores, cr\u00edticos, historiadores y cronistas epocales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El arribo de Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a a M\u00e9xico a comienzos de 1907, determin\u00f3 la relaci\u00f3n entre Alfonso Reyes y nuestro autor, principalmente a trav\u00e9s de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, quien entonces, ya era respetado como el S\u00f3crates de aquel grupo de j\u00f3venes escritores con grandes expectativas culturales, literarias&nbsp; y hasta pol\u00edticas en aquel M\u00e9xico turbulento entre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":27402,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-31461","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31461"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31461"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31461\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31462,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31461\/revisions\/31462"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27402"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31461"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31461"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}