{"id":31680,"date":"2019-03-11T13:10:07","date_gmt":"2019-03-11T17:10:07","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=31680"},"modified":"2019-03-11T13:10:11","modified_gmt":"2019-03-11T17:10:11","slug":"agonia-y-muerte-del-libertador-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/03\/11\/agonia-y-muerte-del-libertador-2\/","title":{"rendered":"Agon\u00eda y muerte del Libertador"},"content":{"rendered":"\n<p>\n\nJos\u00e9 Alfredo Rizek Billini (Listin, 16-12-12)<\/p>\n\n\n\n<p>En los finales del mes de mayo de 1830, bajaba por el r\u00edo Magdalena de una r\u00fastica embarcaci\u00f3n llamada Champanes, que en estos tiempos comunicaba la costa atl\u00e1ntica con las planicies granadinas, este hombre de baja estatura, delgado y tez morena.<\/p>\n\n\n\n<p>Con movimientos r\u00e1pidos, reveladores de su temperamento nervioso y fuerte, pero delatores de un cuerpo que denotaba el agotamiento del m\u00fasculo y del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pupila negra y grande hab\u00eda esos fulgores que convierten en rayo la mirada de los que dominan el genio; pero su ancho p\u00e1rpado que revelaba la pupila bajo la ceja arqueada y extensa daba un semblante al viajero de una expresi\u00f3n de tristeza vaga y profunda.<\/p>\n\n\n\n<p>El rostro vigoroso, con las sienes hundidas hac\u00eda resaltar su frente -la de un joven prematuramente envejecido.<\/p>\n\n\n\n<p>El viajero era en efecto un hombre cuya existencia de menos de medio siglo se hab\u00eda concentrado en el juego, la acci\u00f3n y las emociones que solo encuentran los hombres que son los protagonistas de la historia. Conoci\u00f3 desde la infancia el Fausto que dan los linajes esclarecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Coron\u00f3 con una boda feliz sus ilusiones juveniles para pasar al cabo de un a\u00f1o la pena de perder a la esposa ideal. Gran peregrino por las capitales del mundo, se permiti\u00f3 un refi nado sibaritismo y mirar un boato de glorifi caciones futuras. Se code\u00f3 con los poderosos y grandes de la tierra; fue amigo de Reyes y de sabios. Conoci\u00f3 la angustia de las derrotas y sabore\u00f3 las bondades del triunfo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuvo amigos que lo idolatraron y compa\u00f1eros que lo traicionaron. Tuvo su vida amenazada por las balas de los ej\u00e9rcitos enemigos y por el pu\u00f1al de los asesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Realiz\u00f3 una creaci\u00f3n pol\u00edtica grandiosa que vio desmoronarse por la desuni\u00f3n y las ambiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel viajero melanc\u00f3lico era Sim\u00f3n Bol\u00edvar, creador de Colombia, libertador del Per\u00fa, Venezuela, Ecuador y fundador de Bolivia. La incertidumbre lo invad\u00eda y deseaba marcharse a Europa, pero carec\u00eda de los recursos para mantenerse en el viejo continente, solo de fortuna le quedaban las minas y tierras del se\u00f1or\u00edo de Aroa, el cual tem\u00eda perder en los tribunales.<\/p>\n\n\n\n<p>El congreso le hab\u00eda otorgado una pensi\u00f3n de 30,000 pesos anuales y los sueldos de primer magistrado el Colombia y Per\u00fa nunca fueron sufi ciente. Su desprendimiento no le permiti\u00f3 acumular fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su visi\u00f3n unitaria<br><\/strong>Este hombre que pudo disponer de la renta de cinco pa\u00edses, expresaba su deseo de salir de Colombia: \u201cEstoy decidido a no volver m\u00e1s, ni a servir otra vez a mis ingratos compatriotas\u2019\u2019, escrib\u00eda con gran pesar; ya no ir\u00eda a Europa, ni siquiera a las Antillas.<\/p>\n\n\n\n<p>El destino hab\u00eda decretado que no saliera de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de su separaci\u00f3n de las funciones p\u00fablicas, varios de sus pros\u00e9litos comenzaron a desobedecer y pronunciarse contra el orden constitucional, mientras Bol\u00edvar les aconsejaba a sus amigos la obediencia al gobierno constitucional y a su llegada a Turbaco persuadi\u00f3 a los cabecillas del movimiento boliviano en la costa a que se sometieran al gobierno leg\u00edtimo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 24 de junio de 1830 lleg\u00f3 Bol\u00edvar a Cartagena de Indias dispuesto a embarcarse en una fragata inglesa para Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero dado su estado de deterioro f\u00edsico el general Montilla le expres\u00f3: \u201cA donde vais, se\u00f1or, con unos seis mil u ocho mil pesos que os quedan?\u2019\u2019 Bol\u00edvar se mostr\u00f3 irreductible y orden\u00f3 a los suyos embarcar su equipaje, as\u00ed le obedecieron sus criados.<\/p>\n\n\n\n<p>El libertador esperaba la fragata de guerra Shannon; el capit\u00e1n le mostr\u00f3 gran hospitalidad, pero como el barco volver\u00eda a la Guaira, El Libertador decide esperar su regreso para embarcarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Alquila una casa modesta al pie de la fortaleza de La Popa, para no ocuparse de los asuntos pol\u00edticos, emprender el viaje como remedio a sus padecimientos f\u00edsicos, mas le estar\u00edan reservados mayores angustias y dolores.<\/p>\n\n\n\n<p>En la noche del 1ro. de julio, el general Montilla le llev\u00f3 la noticia del asesinato del general Jos\u00e9 Antonio Sucre, su lugarteniente m\u00e1s querido, el probo y vistoso mariscal de Ayacucho. Tras el golpe, Bol\u00edvar enmudeci\u00f3 por la consternaci\u00f3n, luego pidi\u00f3 a sus amigos que le dejaran solo y hasta altas horas de la noche se paseaba en el patio a pesar de la fi ebre que lo consumir\u00eda hasta su fi nal.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibe la comunicaci\u00f3n del presidente de Mosquera en que Venezuela reclamaba a Colombia la salida del libertador de su territorio, puesto que el congreso de Valencia ve\u00eda en Sim\u00f3n Bol\u00edvar el origen de todos sus males .<\/p>\n\n\n\n<p>Con una situaci\u00f3n de m\u00e1xima precariedad econ\u00f3mica vendi\u00f3 sus alhajas, caballos y todo lo que pod\u00eda desprender- se, pero el sentido del humanismo merm\u00f3 esas entradas ya que sus manos de ayuda las ced\u00eda a todo aquel que le solicitaba una ayuda cordial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ser solidario<br><\/strong>Sus armas y hasta su propia ropa sol\u00eda regalar expresando: \u201cQuisiera tener una fortuna que dar a cada colombiano\u2019\u2019. En Cartagena se consumi\u00f3 r\u00e1pidamente el dinero que trajo Bol\u00edvar de Bogot\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Con gran estrechez, con los sinsabores de sus enemigos, los padecimientos y a instancia de sus amigos que le encarec\u00edan desistir de su viaje, Bol\u00edvar, siempre deseoso de emprenderlo y aun vacilante a la llegada de la fragata acab\u00f3 por decidirse: \u201cTienen ustedes raz\u00f3n, nobles amigos m\u00edos\u201d, les dijo, \u201cpor mi voluntad estaba resuelto a irme; echado, no debo hacerlo por el honor mismo de Colombia, por el honor de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s me siento morir, mi plazo se cumple, Dios me llama, tengo que prepararme a darle cuenta y una cuenta terrible, como ha sido terrible la agitaci\u00f3n de mi vida y quiero exhalar mi \u00faltimo suspiro en los brazos de mis antiguos compa\u00f1eros, rodeado de sacerdotes cristianos de mi pa\u00eds y con el crucifi jo en las manos, no me ir\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Entretanto, las pasiones pol\u00edticas se acentuaban, la revuelta de los generales Florencio Jim\u00e9nez, Justo Brice\u00f1o, la actitud de Jos\u00e9 Domingo Espinal separaba a Colombia del Istmo de Panam\u00e1 y decid\u00eda no incorporarlo mientras no se lo ordenaba el libertador.<\/p>\n\n\n\n<p>La anarqu\u00eda se apoderaba de la situaci\u00f3n y el General Urdaneta despach\u00f3 sin demora una comisi\u00f3n a Cartagena para ofrecer al libertador el mando supremo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hombre despojado del poder, exento de fortuna y tachado de ambicioso, a quien sus enemigos hab\u00edan querido quitarle la vida, se le ofrec\u00eda nuevamente el poder. Un poder expuesto en su forma pero poder al fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Temeroso de que desarrollase la anarqu\u00eda, le escribe al General Urdaneta \u201ccomo ciudadano y como soldado hasta tanto que una elecci\u00f3n constitucional diera a la patria un cuerpo legislativo y nuevos magistrados\u201d, inst\u00e1ndolo a marchar a Bogot\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de este estado de cosas, los s\u00edntomas del mal que minaban su organismo arreciaban, unidos al descuido del paciente que no hab\u00eda buscado tratamiento m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>El subir las escaleras le produc\u00eda mareo, el calor y la humedad le oprim\u00edan las fuerzas para mantenerse en pie.<\/p>\n\n\n\n<p>En carta al General Paris le escrib\u00eda: \u201cAdi\u00f3s, mi querido General no puedo dictar m\u00e1s; los accesos de tos me ahogan, apenas me quedan fuerzas para soportar los \u00faltimos d\u00edas que me quedan de mortifi caci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados de octubre decide embarcarse a Santa Marta, necesitando ser llevado en silla de ruedas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Santa Marta es donde irremediablemente tarde se encuentra con un joven m\u00e9dico franc\u00e9s, Alexandro Pr\u00f3spero Reverend, antiguo bonapartista quien le aplica los auxilios de la ciencia. Sin embargo, la tos, el insomnio, el desgano se intensifi caban y revelaban los estragos de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda se hallaba el libertador solo con su m\u00e9dico y de repente, le pregunto: \u2013 Y usted, \u00bfqu\u00e9 vino a buscar por estas tierras? \u2013 La libertad, respondi\u00f3 Reverend .<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfY usted la encontr\u00f3? \u2013 S\u00ed, mi General.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Usted es m\u00e1s afortunado que yo, pues todav\u00eda no la he encontrado.<\/p>\n\n\n\n<p>En otra ocasi\u00f3n Reverend le\u00eda unos peri\u00f3dicos mientras el enfermo reposaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 usted est\u00e1 leyendo? \u2013 Noticias de Francia, mi General.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Ser\u00e1n acaso referentes a la Revoluci\u00f3n de Julio? \u2013 S\u00ed se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfGustar\u00eda usted ir a Francia? \u2013 De todo coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pues bien, p\u00f3ngame usted bueno doctor e iremos juntos a Francia. Es un bello pa\u00eds que adem\u00e1s de la tranquilidad que tanto necesita mi esp\u00edritu, me ofrece comodidades apropiadas para que yo descanse de esta vida de soldado, que llevo hace tanto tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 10 de diciembre las escenas conmovedoras en que el libertador se desped\u00eda de este mundo y se prepara para entrar al otro.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dr. Reverend le aplica un tratamiento en\u00e9rgico logrando despejarle el cerebro y convencido el libertador que se acerca su fi nal, pide a Montilla llamar al obispo Est\u00e9vez para arreglar sus cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada del prelado le sorprende y expresa: \u201c\u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfEstar\u00e9 tan malo que se me habla de testamento y de confesarme?\u2019\u2019 El egregio doliente se resigna al decreto de los inexorables y, lleno de confi anza, hace testamento. Luego dicta su \u00faltima proclama, ese documento inmortal cuyo llamamiento pat\u00e9tico a la concordia resonar\u00e1 a trav\u00e9s de los tiempos, como los truenos de un protesta moribunda ante la tragedia de la gran Colombia, despedazada por las luchas internas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se procedi\u00f3 a leer la proclama en alta voz para que el libertador la fi rmara. Al lado de sus m\u00e1s fi eles amigos, acompa\u00f1ando a h\u00e9roe de Am\u00e9rica como en un trist\u00edsimo calvario estuvieron el obispo Est\u00e9vez, los generales Montilla, Carre\u00f1o, Silva; los coroneles Wilson, Paredes y Mier; el auditor de guerra P\u00e9rez de Recuero; el comandante Glen; el edec\u00e1n Ibarra, el capit\u00e1n Mel\u00e9ndez, el teniente Molina y el juez pol\u00edtico Ujeta.<\/p>\n\n\n\n<p>El escribano comienza la lectura, pero al llegar a la mitad del formidable documento la emoci\u00f3n inunda su garganta.<\/p>\n\n\n\n<p>El auditor recuerda, toma el papel en sus manos, prosigue su lectura y resuenan las l\u00fagubres y agonizantes palabreas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cS\u00ed al sepulcro\u2026 Es lo que me han proporcionado mis conciudadanos, pero los perdono.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 yo pueda llevar conmigo el consuelo de que permanezcan unidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el d\u00eda 11 los s\u00edntomas de la enfermedad se agravan, cada vez m\u00e1s demacrado; llegado el mediod\u00eda del 17 de abril el pulso era casi insensible.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dr. Reverend dirige a sus generales edecanes y dem\u00e1s acompa\u00f1ante del moribundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi quer\u00e9is presenciar los \u00faltimos momentos y postrer aliento del libertador, ya es tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras una larga agon\u00eda, pero tranquila, a la una de la tarde del 17 de diciembre de 1830 el h\u00e9roe inmortal de Am\u00e9rica entreg\u00f3 sus despojos mortales a la tierra, su alma al creador y sus glorias a la posteridad .<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Obras consultadas e Investigadas<br>1- La muerte y los funerales del Libertador Por. A. Reverend<br><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>2- Resumen de Historia de Venezuela Por. Rafael Mar\u00eda Baralt y Ram\u00f3n D\u00edaz<br><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>3- Historia Constitucional de Venezuela Por: J. Gil Fortoul<br><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>4- Psicopatolog\u00eda de Bol\u00edvar Por. D. Carbonell<br><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>5- El Libro de Oro de Bol\u00edvar Por. Cornelo Hispano<br><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>6- Autobiograf\u00eda del General Jose Antonio P\u00e1ez Tomo II<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Alfredo Rizek Billini (Listin, 16-12-12) En los finales del mes de mayo de 1830, bajaba por el r\u00edo Magdalena de una r\u00fastica embarcaci\u00f3n llamada Champanes, que en estos tiempos comunicaba la costa atl\u00e1ntica con las planicies granadinas, este hombre de baja estatura, delgado y tez morena. Con movimientos r\u00e1pidos, reveladores de su temperamento nervioso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18975,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,17],"tags":[],"class_list":["post-31680","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales","category-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31680"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31680"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31680\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31681,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31680\/revisions\/31681"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18975"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31680"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31680"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31680"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}