{"id":32028,"date":"2019-03-26T12:47:52","date_gmt":"2019-03-26T16:47:52","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=32028"},"modified":"2019-03-26T12:48:50","modified_gmt":"2019-03-26T16:48:50","slug":"el-metodo-de-la-criba-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/03\/26\/el-metodo-de-la-criba-politica\/","title":{"rendered":"El m\u00e9todo de la criba pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 2-3-19)<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia no es labor de un d\u00eda. Y no digo nada nuevo. Sobre su andar se levantan escollos, envilecimientos, ajustes, escamoteos, temores, trastornaduras. La construcci\u00f3n del \u201cplebiscito cotidiano\u201d exige tiempo y, sobre todo, el prop\u00f3sito firme de sus principales actores \u2013los partidos pol\u00edticos- de mejorar las leyes, escritas o no, que la conducen hacia su objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Apellidada como mejor convenga \u2013representativa, participativa, parlamentaria, liberal, popular, revolucionaria- la democracia ha servido hist\u00f3ricamente variados intereses, individuales o colectivos, o ha forjado esquemas que, al mejorarse, han supuesto la supervivencia de la sociedad donde sus ciudadanos, especialmente los que la dirigen, han buscado maneras para mejorarla y sostenerla.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia norteamericana, por ejemplo, no se sostuvo desde sus inicios bajo un esquema definitivo. Por el contrario, fue superando sus debilidades para dar solidez a sus instituciones y elevar la calidad del ejercicio pol\u00edtico que es el que sustenta todo esfuerzo de democratizaci\u00f3n de la sociedad, de sus instancias m\u00faltiples, de sus fuentes. Una de las dificultades que m\u00e1s dolores de cabeza ha creado al sistema democr\u00e1tico es la incursi\u00f3n en la vida pol\u00edtica de sujetos considerados inadecuados, por ser portaestandartes de ideas extremistas, o ligados a acciones il\u00edcitas, o con desali\u00f1os conceptuales, o forjadores de distorsiones sociales o \u00e9ticas. En su tiempo, y tal vez sea un hecho que todav\u00eda sobreviva con otras dimensiones, la sociedad pol\u00edtica norteamericana era reacia a los individuos con posiciones extremas, de derecha o de izquierda, que al ingresar a los partidos en posiciones relevantes pudiesen generar problemas que afectasen la propia realidad pol\u00edtica y a la misma democracia que se buscaba consolidar. De ah\u00ed que los l\u00edderes pol\u00edticos, republicanos y dem\u00f3cratas, adoptasen el m\u00e9todo de la criba pol\u00edtica para mantener alejado del quehacer a ciudadanos que supon\u00edan impropios. Durante un largo tiempo, en Estados Unidos los candidatos a cargos ejecutivos eran seleccionados por un grupo reducido de los l\u00edderes de cada partido, de modo que las bases y la totalidad de los ciudadanos deb\u00edan aceptar sin ning\u00fan reclamo las decisiones de las c\u00fapulas partidarias. Los candidatos se escog\u00edan a puertas cerradas, en habitaciones de hotel donde el humo del tabaco inundaba el entorno. Los jefes buscaban formas seguras para ganar las elecciones, escogiendo ellos y no las bases, a quienes iban a ser los contendores frente a sus enemigos pol\u00edticos, pero adem\u00e1s cribaban a los pretendientes para mantener fuera de las votaciones y de la Casa Blanca a los que consideraban que pod\u00edan fecundar problemas y afectar la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los llamados padres fundadores de la naci\u00f3n norteamericana propugnaban por el m\u00e9todo de la criba porque \u201cno confiaban plenamente en la capacidad de la ciudadan\u00eda para juzgar la adecuaci\u00f3n de los candidatos a la presidencia\u201d, seg\u00fan explican detalladamente Steven Levitsky y Daniel Ziblat. Ellos no cre\u00edan en una presidencia por elecci\u00f3n popular, porque juzgaban que hab\u00eda candidatos que jugaban al miedo, a la ignorancia, a la mentira, y \u00e9stos, una vez elegidos, terminaban siendo autoritarios. Uno de esos padres fundadores, Alexander Hamilton, un aut\u00e9ntico hombre de Estado y quien fuera el primer secretario del Tesoro de Estados Unidos, partidario fiel del cribado y temeroso de la instalaci\u00f3n del despotismo, escribi\u00f3 que \u201ccasi todos los hombres que han derrocado las libertades de las rep\u00fablicas empezaron su carrera cortejando servilmente al pueblo: se iniciaron como demagogos y acabaron en tiranos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuartos de humo fueron suplantados, cuando la f\u00f3rmula de cribado original comenz\u00f3 a producir resultados contrarios a lo deseado. Algunos candidatos presidenciales escogidos por los l\u00edderes a puertas cerradas, terminaron o creando esc\u00e1ndalos con sus procedimientos o afectando el sistema con sus actos. Entonces, Hamilton junto a otros l\u00edderes crearon un nuevo sistema de cribado: el colegio electoral, mediante el cual el votante no ejerce de modo directo sino a favor de electores que son los compromisarios del voto popular para seleccionar al candidato conveniente. Estos electores deb\u00edan ser personas prominentes de cada estado, y a ellos corresponder\u00eda entonces elegir al presidente, a fin de que \u201cel proceso electivo \u2013afirmaba Hamilton- nos de la certidumbre moral de que el cargo de presidente no recaer\u00e1 nunca en un hombre que no posea en grado conspicuo las dotes exigidas\u201d. Este sistema tuvo una duraci\u00f3n fugaz, porque era defectuoso: ni se establec\u00eda constitucionalmente como deb\u00edan seleccionarse los candidatos, ni se tomaba en cuenta a los partidos pol\u00edticos que constitu\u00edan la base del sistema democr\u00e1tico. Naci\u00f3 entonces un nuevo estilo de colegio electoral, y en vez de elegir a notables cada estado seleccionaba a personas pertenecientes a los partidos. Los electores norteamericanos son pues agentes de los partidos, lo cual revela que el colegio electoral \u201crinde su autoridad como mecanismo de cribado a los partidos\u201d dejando pues en manos de \u00e9stos el sistema de elecci\u00f3n norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Los partidos pasaron a ser, desde entonces, los garantes directos de la democracia de Estados Unidos. Y en consecuencia, los responsables de mantener fuera de la Casa Blanca a figuras que puedan resultar perjudiciales al sistema democr\u00e1tico en el que se sustenta y crece esa gran naci\u00f3n. La criba o el filtro se dej\u00f3 en manos de los partidos con la encomienda de que fueran ellos los encargados de elegir a los candidatos que mejor representaran a los votantes, descartando a quienes suponen un desaf\u00edo para la democracia. Ahora bien, como se\u00f1alan los autores mencionados \u201cconfiar en exceso en los mecanismos de cribado es, en s\u00ed mismo, antidemocr\u00e1tico, pues puede crear un mundo de jefes de partido que ignoran a sus bases y acaban por no representar al pueblo\u201d. Pero, \u201cconfiar en exceso en la \u2018voluntad del pueblo\u2019 tambi\u00e9n puede ser peligroso, porque puede desembocar en la elecci\u00f3n de un demagogo que suponga una amenaza para la propia democracia\u201d. Como puede verse, hay pros y contra en ambos \u00e1mbitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que los partidos pol\u00edticos en Estados Unidos \u201cpriorizaron el cribado por delante de la transparencia\u201d. Y la elecci\u00f3n se decid\u00eda en los cuartos llenos de humo. A partir de 1800, comenzaron a funcionar los caucus, que tampoco result\u00f3 ser un buen sistema, aunque mantienen su incidencia. Tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, comenzaron a realizarse las convenciones nacionales de los partidos con delegados de todos los estados seleccionados por los dirigentes de cada colectivo. Tambi\u00e9n fracasaron porque no eran lo suficientemente democr\u00e1ticos. A inicios del siglo veinte se introducen las primarias, pero en principio no ten\u00edan car\u00e1cter vinculante lo que permit\u00eda a los delegados votar si lo deseaban contra quienes hab\u00edan ganado las mismas, y entonces los que controlaban la n\u00f3mina estatal ejerc\u00edan influencia para que ganaran los de su gusto y provecho. Los \u201chombres de la organizaci\u00f3n\u201d, los l\u00edderes, segu\u00edan siendo los sujetos decisores. \u201cLa mayor\u00eda de los miembros de las bases de los partidos, sobre todo los pobres y pol\u00edticamente desconectados, las mujeres y las minor\u00edas, no contaban con representaci\u00f3n en aquellos cuartos de humo\u201d y en los subsiguientes mecanismos de cribado. Es, apenas, en 1968 \u2013aspecto que muchos desconocen-, hace tan s\u00f3lo cincuenta a\u00f1os, que Estados Unidos adopt\u00f3 el sistema de primarias presidenciales vinculantes, que implicaba que, \u201cpor primera vez, las personas que escoger\u00edan a los candidatos a la presidencia de los partidos no tendr\u00edan obligaciones con los dirigentes del partido ni tampoco ser\u00edan libres para cerrar tratos a puerta cerrada durante la convenci\u00f3n; en lugar de ello, reflejar\u00edan fielmente la voluntad de los votantes en las primarias de su estado\u201d. Y es que la democracia no es labor de un d\u00eda y la cura para los males de la democracia es m\u00e1s democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>\n\nLibros<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>C\u00f3mo mueren las democracias<\/strong><\/li><li>Steven Levitsky y Daniel Ziblat<\/li><li><em>Ariel, 2018; 335 p\u00e1gs.<\/em><\/li><li>Estos autores, como anota The New York Times, muestran c\u00f3mo las democracias se han derrumbado mayoritariamente no con golpes violentos, sino a trav\u00e9s de un deslizamiento gradual hacia el autoritarismo. Una gu\u00eda l\u00facida y esencial.<\/li><li><strong>Contra la democracia<\/strong><\/li><li>Jason Brennan<\/li><li><em>Deusto, 2018; 496 p\u00e1gs.<\/em><\/li><li>Una demoledora pero sensata cr\u00edtica de las democracias verdaderas y un conjunto de poderosos argumentos basados en los datos y las ciencias sociales, que pretende hacernos pensar m\u00e1s all\u00e1 de las convenciones y lo pol\u00edticamente correcto.<\/li><li><strong>El pueblo contra la democracia<\/strong><\/li><li>Yascha Mounk<\/li><li><em>Paid\u00f3s, 2018; 410 p\u00e1gs.<\/em><\/li><li>Los populismos autoritarios han accedido al poder y la democracia liberal cojea. Nuestra libertad est\u00e1 en peligro y urge salvarla. An\u00e1lisis astuto y brillante, que seg\u00fan Michael J. Sandel, contribuye al debate sobre los males que afectan a la democracia.<\/li><li><strong>El golpe posmoderno.&nbsp;<\/strong><em>15 lecciones para el futuro de la democracia<\/em><\/li><li>Daniel Gasc\u00f3n<\/li><li><em>Debate, 2018; 203 p\u00e1gs.<\/em><\/li><li>Centr\u00e1ndose en el independentismo catal\u00e1n, este autor analiza un fen\u00f3meno que ha tra\u00eddo de regreso la discusi\u00f3n por las fronteras, el conflicto \u00e9tnico y la posibilidad de la violencia, mostrando las fragilidades y fortalezas de la democracia espa\u00f1ola.<\/li><li><strong>Pol\u00edtica para perplejos<\/strong><\/li><li>Daniel Innerarity<\/li><li><em>Galaxia Gutenberg, 2018. 183 p\u00e1gs.<\/em><\/li><li>El paisaje pol\u00edtico se ha llenado de una decepci\u00f3n generalizada. Y ya sabemos que cuando el malestar se vuelve difuso provoca perplejidad. Estas reflexiones nos sirven para seguir el hilo de los acontecimientos que vive el mundo actual.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 2-3-19) La democracia no es labor de un d\u00eda. Y no digo nada nuevo. Sobre su andar se levantan escollos, envilecimientos, ajustes, escamoteos, temores, trastornaduras. 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