{"id":32372,"date":"2019-04-06T09:00:01","date_gmt":"2019-04-06T13:00:01","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=32372"},"modified":"2019-04-10T13:12:25","modified_gmt":"2019-04-10T17:12:25","slug":"exilio-dominicano-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/04\/06\/exilio-dominicano-en-mexico\/","title":{"rendered":"Exilio dominicano en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 6-4-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"notap1a-01\" class=\"col-md-7 pb-3 box-detail-content main-content-text js--column-left portlet-column\">\n<div class=\"content-box\">\n<div id=\"\" class=\"portlet-boundary portlet-static-end content-viewer-portlet last full-access norestricted\">\n<div class=\"text\">\n<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Coincidiendo con el cierre de lo que fuera denominado \u201cinterludio de tolerancia\u201d por Bernardo Vega, al estudiar la apertura pol\u00edtica verificada por Trujillo entre 1946 y 1947, el presidente Harry Truman firmaba en Estados Unidos la Ley de Seguridad Nacional el 26 de julio de 1947. Esta creaba el National Security Council (NSC) y la Central Intelligence Agency (CIA), parte del inicio de la Guerra Fr\u00eda y la aplicaci\u00f3n de la Doctrina de Contenci\u00f3n esbozada por el estadista norteamericano en su discurso ante el Congreso y orientada a frenar el temido avance del comunismo a nivel mundial bajo el liderazgo de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica encabezada por Stalin. De la cual el Plan Marshall para la reconstrucci\u00f3n de Europa y el Jap\u00f3n y la Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte (OTAN), ser\u00edan piezas claves.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>Un complejo juego de poderes se abrir\u00eda a nivel planetario, en el cual las agencias de inteligencia y las operaciones encubiertas marcar\u00edan buena parte de los acontecimientos pol\u00edticos, militares, econ\u00f3micos y culturales, que afectar\u00eda por d\u00e9cadas el curso de la historia. Hasta el derrumbe del Muro de Berl\u00edn que simbolizar\u00eda la ca\u00edda del denominado \u201csocialismo real\u201d, arrastrando consigo a la poderosa URSS y a los pa\u00edses aliados miembros del Pacto de Varsovia. Bajo esa sombrilla global, a veces sin percatarnos de la profundidad de sus implicaciones, discurrir\u00eda la suerte de naciones tan peque\u00f1as como Rep\u00fablica Dominicana, \u201cubicada en el mismo trayecto del sol\u201d como dir\u00eda certero el poeta Mir, s\u00f3lo que del trayecto imponente del sol norteamericano.<\/p>\n<p>Por eso, desde sus primeros pasos a mediados de la d\u00e9cada del 40 del siglo pasado, las actividades de los j\u00f3venes comunistas del PSP estuvieron estrictamente monitoreadas por los servicios de inteligencia de los EEUU. Sin perderles pie ni pisada. Una sombrilla benefactora que supo aprovechar Trujillo para apalancar sus propios intereses.<\/p>\n<p>En este contexto, ante la desvertebraci\u00f3n del Partido Socialista Popular y la organizaci\u00f3n aliada Juventud Democr\u00e1tica acaecida a mediados del 47, las embajadas de algunas naciones latinoamericanas \u2013en especial Venezuela y M\u00e9xico- se convirtieron en refugios ante la embestida represiva de las fuerzas de seguridad del r\u00e9gimen. Ya reelecto Trujillo en mayo de ese a\u00f1o y abortada en septiembre la expedici\u00f3n libertaria de Cayo Confites.<\/p>\n<p>Aunque el PSP hab\u00eda trazado como l\u00ednea de actuaci\u00f3n la resistencia c\u00edvica ante la represi\u00f3n y la renuencia a acudir al asilo pol\u00edtico, algunos de sus dirigentes y militantes optaron como salida por \u00e9ste. O en su defecto, tras agotar per\u00edodos de encarcelamiento y beneficiarse de indultos, se vieron precisados a solicitar asilo para garantizar sus vidas y su movilidad pol\u00edtica. Tal el caso de los hermanos F\u00e9lix Servio y Juan Bautista Ducoudray Mansfield y del abogado Jos\u00e9 Espaillat Rodr\u00edguez, quienes acudieron a la sede de la embajada de M\u00e9xico el 12 de febrero de 1950.<\/p>\n<p>Como relata Juan Ducoudray en su\u00a0<i>Cr\u00f3nica para desandar la ruta<\/i>(1994): \u201cCuando llegamos en busca de asilo pol\u00edtico a la embajada un domingo a las siete de la noche, no hab\u00eda nadie que pudiera atendernos. Solamente estaban en la casa una empleada dom\u00e9stica y el polic\u00eda de servicio en la puerta de la entrada al jard\u00edn [&#8230;] al polic\u00eda le dijimos que \u00e9ramos una comisi\u00f3n de estudiantes universitarios que ten\u00edamos cita con el embajador para preparar un acto en homenaje a M\u00e9xico y nos dej\u00f3 entrar y sentarnos en una galer\u00eda sin puerta y sin acceso al interior de la casa. Al llegar el embajador N\u00fa\u00f1ez y Dom\u00ednguez con su esposa una hora despu\u00e9s se sorprendi\u00f3 de la comisi\u00f3n que lo esperaba [&#8230;] le comunicamos el verdadero motivo de nuestra visita; el embajador nos escuch\u00f3 en silencio, nos invit\u00f3 a sentarnos y se dirigi\u00f3 a su oficina a hacer una llamada telef\u00f3nica [&#8230;] A los diez minutos o\u00edmos un autom\u00f3vil que llegaba. Entr\u00f3 un hombre de mediana estatura y de unos cuarenta a\u00f1os [&#8230;] quince minutos despu\u00e9s el reci\u00e9n llegado se acerc\u00f3 a nosotros y nos dijo que su nombre era Jos\u00e9 Alabarda Ortega, primer secretario de la embajada&#8230; [N\u00fa\u00f1ez y Dom\u00ednguez] se uni\u00f3 al grupo y manifest\u00f3 que desde ese momento ten\u00edamos asilo provisional\u201d.<\/p>\n<p>Conforme precisa la historiadora mexicana Hilda V\u00e1squez en un texto monogr\u00e1fico, entre 1946 y 1947, \u201cla diplomacia mexicana enfrent\u00f3 la oposici\u00f3n reacia de la canciller\u00eda dominicana de aceptar los diversos casos de asilos y de otorgar los salvoconductos para que los asilados pudieran salir de Rep\u00fablica Dominicana\u201d. Bajo alegaciones de la inexistencia de persecuci\u00f3n pol\u00edtica contra los afectados o mediante la exigencia de que deb\u00edan abandonar previamente la sede diplom\u00e1tica para concederles los pasaportes. O simplemente coloc\u00e1ndolos en una suerte de limbo, como sucediera con grupos de opositores pol\u00edticos refugiados en la embajada de Venezuela.<\/p>\n<p>El pulseo por hacer respetar las convenciones que amparaban el derecho de asilo fue especialmente tenso, llegando en ocasiones hasta la escotilla del avi\u00f3n de salida de los acogidos al mismo en el aeropuerto General Andrews, con forcejeos incluidos entre agentes de seguridad del r\u00e9gimen y funcionarios diplom\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Entre febrero y marzo de 1950 la embajada mexicana en Ciudad Trujillo \u2013de acuerdo a V\u00e1squez- recibi\u00f3 a dos decenas de asilados, a los cuales el canciller Pe\u00f1a Batlle les negaba el reconocimiento como perseguidos pol\u00edticos. Concomitantemente, en las embajadas de Venezuela y Colombia el n\u00famero de asilados era a\u00fan mayor, raz\u00f3n por la cual se realiz\u00f3 una reuni\u00f3n del cuerpo diplom\u00e1tico a instancia del embajador de M\u00e9xico, en la cual se habl\u00f3 de la posibilidad de un rompimiento colectivo de las relaciones diplom\u00e1ticas si el gobierno dominicano no acced\u00eda a honrar el derecho de asilo.<\/p>\n<p>Conforme se\u00f1ala Juan Ducoudray en la referida obra de memorias: \u201cPor la presi\u00f3n conjunta de todo el cuerpo diplom\u00e1tico [&#8230;] Trujillo acept\u00f3 darnos los pasaportes 24 horas despu\u00e9s de que sali\u00e9ramos de las embajadas. Algunos creyeron que se trataba de una treta de Trujillo y que al salir a la calle ser\u00edamos apresados; pero no sucedi\u00f3 as\u00ed; a los que est\u00e1bamos en la embajada de M\u00e9xico el propio Alabarda nos llev\u00f3 a nuestras casas en su autom\u00f3vil y volvi\u00f3 por la noche a visitarnos. Al d\u00eda siguiente nos acompa\u00f1\u00f3 a la Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores y luego de una larga espera y una maniobra dilatoria que no prosper\u00f3, finalmente nos entregaron los pasaportes. F\u00e9lix Servio y yo salimos de Relaciones Exteriores, pasamos a la casa a buscar las maletas y seguimos al aeropuerto General Andrews. All\u00ed estaba Alabarda Ortega, con el embajador de Venezuela y el Encargado de Negocios de Cuba, vigilantes frente a lo que pudiera suceder. Cuando iban a revisar nuestro equipaje y nuestras personas, Alabarda no se despeg\u00f3 de nosotros.\u201d<\/p>\n<p>El episodio de la salida de los hermanos Ducoudray \u2013quienes ya hab\u00edan conocido el exilio en Colombia a mediados de los 40, amparados por la hospitalidad del ex presidente liberal don Eduardo Santos, director del diario\u00a0<i>El Tiempo<\/i>\u00a0de Bogot\u00e1-, puso a prueba el car\u00e1cter solidario y la entereza profesional del secretario Alabarda Ortega, nos refiere la historiadora mexicana Hilda V\u00e1squez. Este dio \u201cseguimiento cabal a los casos de asilo, al grado de acompa\u00f1ar hasta la puerta del avi\u00f3n a los asilados. En esta ocasi\u00f3n no fue la excepci\u00f3n, aunque tuvo que enfrentar a C\u00e9sar Oliva, mejor conocido como Olivita\u201d, uno de los oficiales de l\u00ednea dura al servicio de Trujillo.<\/p>\n<p>\u201cAl momento de acompa\u00f1ar a los asilados a que abordaran el avi\u00f3n, el secretario Alabarda Ortega no perdi\u00f3 de vista a los hermanos Ducoudray, pues Olivita \u2018quiso impedirle la entrada de manera grosera y Alabarda tuvo que forzar su paso y empuj\u00f3 con su cuerpo a Olivita; \u00e9ste hizo adem\u00e1n de que iba a sacar una pistola que llevaba en la cintura y Alabarda Ortega le expres\u00f3 con firmeza: \u00b4Yo represento a M\u00e9xico y ni usted ni mil pistolas pueden impedir que entre\u2019. Los representantes diplom\u00e1ticos de Cuba y Venezuela rodearon a Alabarda Ortega y Olivita tuvo que salir del sal\u00f3n.\u201d De este modo, el primer secretario de la embajada de M\u00e9xico permaneci\u00f3 en el aeropuerto hasta que los asilados pudieron subir al avi\u00f3n y partir hacia Venezuela. Ese incidente provoc\u00f3 una en\u00e9rgica protesta de la embajada mexicana.<\/p>\n<p>Los Ducoudray, al igual que otros exiliados dominicanos de izquierda como Pericles Franco y Pedro Mir, se radicaron por un tiempo en Guatemala, donde publicaban el peri\u00f3dico\u00a0<i>Orientaci\u00f3n<\/i>, bajo el alero progresista del gobierno del coronel Jacobo Arbenz, derrocado en 1954 por una de las primeras operaciones exitosas de la CIA (Operaci\u00f3n Libertad), que condujo al poder al coronel Carlos Castillo Armas.<\/p>\n<p>Obligados a asilarse de nuevo, pasaron a Costa Rica, desde donde ir\u00edan a M\u00e9xico. All\u00ed se nucle\u00f3 en los 50\u2019s una peque\u00f1a colonia de exiliados dominicanos con la presencia de Juan Ducoudray, Ram\u00f3n Grull\u00f3n, Pericles Franco, Pedro Mir, Tulio Arvelo, Julio Ra\u00fal Dur\u00e1n, los hermanos Jos\u00e9 Arismendy y Gustavo Adolfo Pati\u00f1o, Brunilda So\u00f1\u00e9, Federico Pichardo, Amiro Cordero Saleta, Qu\u00edrico Valdez, vinculados al PSP. As\u00ed como por Eduardo Matos D\u00edaz, Valent\u00edn Tejada, Horacio Julio Ornes, y Tom\u00e1s Reyes Cerda. En octubre del 52 fundaron la Organizaci\u00f3n de Exiliados Dominicanos. Tambi\u00e9n publicaron\u00a0<i>Vanguardia<\/i>, un \u00f3rgano de difusi\u00f3n de izquierda.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico \u2013con una pol\u00edtica oficial de mayor tolerancia e internacionalmente m\u00e1s independiente de EEUU- recibieron apoyo del prestigioso ex presidente general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, de intelectuales y pol\u00edticos como Vicente Lombardo Toledano, l\u00edder de la Confederaci\u00f3n de Trabajadores Latinoamericanos (CTAL) y de un peque\u00f1o partido socialista e hicieron causa com\u00fan con otros grupos de exiliados latinoamericanos que se opon\u00edan a las respectivas dictaduras militares de sus pa\u00edses.<\/p>\n<p>Hasta Ciudad M\u00e9xico lleg\u00f3 el aparentemente inocuo Johnny Abbes Garc\u00eda, vinculado a la h\u00edpica, al olimpismo y al periodismo deportivo en\u00a0<i>La Naci\u00f3n<\/i>, con un cargo menor en la embajada dominicana. Emparentado por v\u00eda de los Garc\u00eda Alardo con los Ducoudray, se dej\u00f3 caer por las pe\u00f1as, rascabuchando \u201centre los muchachos\u201d.<\/p>\n<p>Pronto concluy\u00f3 \u2013seg\u00fan sus memorias- que si ese era el grupo que iba a liquidar la dictadura de Trujillo, \u00e9ste pod\u00eda dormir tranquilo y dej\u00f3 de frecuentarlo. Tremendo alacr\u00e1n germinal del que se libraron. A\u00fan as\u00ed, la agencia creada en 1947 no dej\u00f3 de darles seguimiento \u201ca los muchachos\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"container-1147920\" class=\"mt-3 mb-4 p-3 insert_headline content-capsule\">\n<div class=\"share-btn visible-md-up hidden-sm-down\" data-share-target=\"1147920\"><\/div>\n<div class=\"insertBlock\">\n<div class=\"insert_title\">El pulseo por hacer respetar las convenciones que amparaban el derecho de asilo fue especialmente tenso, llegando en ocasiones hasta la escotilla del avi\u00f3n de salida de los acogidos al mismo en el aeropuerto General Andrews, con forcejeos incluidos entre agentes de seguridad del r\u00e9gimen y funcionarios diplom\u00e1ticos.<\/div>\n<div class=\"Insert_text\"><\/div>\n<div class=\"list-number\">\n<div class=\"Insert_Headline\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"Insert_Headline\"><\/div>\n<div class=\"list-detail\">\n<div class=\"Insert_Headline\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"list-number\">\n<div class=\"Insert_Headline\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"QuoteAuthor\">\n<div>\n<div class=\"Insert_Headline\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"Insert_Headline\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col-md-4 box-detail-content js--column-right\">\n<div id=\"notap1a-02\" class=\"portlet-column js--sticky-ad is_stuck\">\n<div class=\"portlet-boundary portlet-static-end portlet-nested-portlets\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. 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