{"id":32374,"date":"2019-04-06T09:01:12","date_gmt":"2019-04-06T13:01:12","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=32374"},"modified":"2019-04-10T13:17:19","modified_gmt":"2019-04-10T17:17:19","slug":"isla-media-isla-casi-isla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/04\/06\/isla-media-isla-casi-isla\/","title":{"rendered":"Isla, media isla, casi isla"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 9-3-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Isla. Media isla. Isla que no es isla. Isla al rev\u00e9s. Isla abierta. Tres cuartos de isla. Dos islas en una. Una isla en dos mitades. Isla siamesa. Isla en el sol. Isla subsumida por la historia. Isla, una y replegada. Isla, una y dupla. Isla que pare el mar. Mar que doblega a la isla en su redondel. Un mismo recipiente con dos contenidos. Isla recrecida, agreste. Con su tropel de ra\u00edles y sus soportes de verde aborigen, a un lado; del Dahomey y el \u00e1frica ardiente, del otro. Isla, material, matinal, desterrada. Sublevada.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>En\u00a0<i>la noche quieta de los reposos del mar<\/i>, navega la isla. Cuando se cuenta\u00a0<i>entre dientes largas historias de islas con puertos bru\u00f1idos y azules<\/i>, es el relato de la Isla. Entre\u00a0<i>centenares de mujeres desnudas que suben carb\u00f3n al barco donde hab\u00eda p\u00e1jaros verdes hirviendo de palabras obscenas y donde en la noche florec\u00eda el burdel con hondo aliento de tam-tam<\/i>, es la novela de la isla. Isla de ombligo profundo,\u00a0<i>sudada de fiebres y marismas<\/i>.<\/p>\n<p>Temblor de isla. All\u00e1 llega y estremece el sonido tel\u00farico que precede al sacudimiento. Y, aqu\u00ed, en el tembladal se tambalean los cuerpos y los esp\u00edritus, las torres, las chozas, la geograf\u00eda. Isla que grita all\u00e1 y deja escuchar aqu\u00ed su intimaci\u00f3n, su duelo. Una mitad sombr\u00eda, l\u00f3brega. Otra mitad, sacudida en su vendaval interior, donde los ojos de la historia se vac\u00edan de l\u00e1grimas y donde a\u00fan se sigue hablando del amor. Oriente y occidente. Cu\u00f1as de un mismo palo que conoci\u00f3 la insurrecci\u00f3n contra la servidumbre y sigui\u00f3 ce\u00f1ido a otros sometimientos b\u00e1rbaros de los propios, y que en la otra parte se escindi\u00f3 de su anterior dominio para iniciar una b\u00fasqueda que, tal vez, a\u00fan contin\u00faa, en sus hondonadas, en sus interludios, en su filiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>All\u00e1, al cruzar las puertas, hay dioses de la guerra y dioses ametrallados. Aqu\u00ed, al entrar por sus linderos, hay resacas de conflagraciones que perduran y divinidades que violentaron esperanzas con sus\u00a0<i>dientes de sol mordiendo la sequ\u00eda, el huerto so\u00f1ando bajo el polvo mariposas<\/i>. Metralla y guerra compartidas. Y en el fragor de las batallas que buscaban nivelar la geograf\u00eda compartida, la vida agitada en sus entra\u00f1as, el miedo surcando derroteros, la sangre mensurando el terreno com\u00fan.<\/p>\n<p>All\u00e1, oriente, el hombre que surca un hormiguero y sue\u00f1a miserias que desbordan haciendas y contraen rostros y se quedan petrificados en su cosecha de huesos. Aqu\u00ed, occidente, paisajes movedizos, coloquios del hueso y el pellejo, jaula de bamb\u00faes, que pudieron hacer el tr\u00e1nsito hacia atardeceres brillantes y noches de luna llena, en medio de atajos y congojas.\u00a0<i>Esp\u00edritu de las dos tierras. Tierra ninguna o tierra una, parto de isla de donde el sol nace en unos cielos que no han de dividirse<\/i>.<\/p>\n<p>Entre las fronteras, una\u00a0<i>geograf\u00eda enloquecida<\/i>. Somos unos y ningunos. Somos una sola soledad larga en\u00a0<i>tierra tan peque\u00f1a que su misma peque\u00f1ez desconoce. Isla. Isla. S\u00edlaba de la que fui todo palabra en una turbamulta de poderes&#8230; Yo soy el hombre de las islas: peque\u00f1ez sobre peque\u00f1ez&#8230; oc\u00e9anos lacerados en esta peque\u00f1ez, liberados en esta peque\u00f1ez de tierra compartida y de mares ignotos.<\/i><\/p>\n<p>Hay un patois de las lluvias y un creole de las palabras. Las islas se llenan de encantos o son largos lagartos verdes cuando se nombran solas. Cuando no tienen las dificultades del compartimiento. Cuando no sudan por las mismas ra\u00edces ni se sacuden con los mismos temblores. Uno llama \u201cisle\u00f1os\u201d a los que son inquilinos de tierra propia aunque sea enana, min\u00fascula, menuda. Resuena San Mart\u00edn con poco m\u00e1s de 70 mil habitantes. Caminas por una de sus calles repletas de viandantes, joyeros y pelanduscas, y entonces sabes que el habla francesa delata que est\u00e1s en el norte y que ese norte se llama Saint-Martin. Y cruzas la calle y ya est\u00e1s en el sur y el nombre cambia, Sint Marteen, porque esta otra parte es holandesa. Y no hay dioses ametrallados ni dioses de la guerra, ni razas ni temblores ni geograf\u00eda enloquecida, s\u00f3lo dos partes repartidas que se dislocan en su oralidad pero se entienden en su mismidad.<\/p>\n<p>He caminado por las islas de los \u201cisle\u00f1os\u201d para conocer de cerca sus \u00edntimas querellas. Y no las encuentro. Barloventinas que son ba\u00f1adas por el mismo mar Caribe nuestro. Peque\u00f1as y libres en su liviana mansedumbre de siglos. Acorraladas por el mar y la siembra de derroteros comunes, donde s\u00f3lo el habla las divide. Y las sotaventinas con el Caribe y el Atl\u00e1ntico inundando sus tierras plantadas sobre los mares y pendientes cada a\u00f1o del dialecto de los ciclones que las sacuden y arruinan para volver de nuevo a comenzar. Y hay islas v\u00edrgenes, islas violadas, islas encinta, islas sobre islas, islas solitarias en el mar, desprotegidas, y tambi\u00e9n islas formando parte de pa\u00edses continentales. De Grande-Terre a Barbados. De Basse-Terre a Curazao. De las Caim\u00e1n a las Turcas. De Cozumel a Margarita. He escuchado el tartamudo rugir de Tortola, la isla brit\u00e1nica de s\u00f3lo 24 mil habitantes y 19 kil\u00f3metros de longitud que caminas en una ma\u00f1ana. Con su ingl\u00e9s gutural de incorregibles saltos (pido a mis hijos que me traduzcan y lo consiguen a medias) esa isla, casi al frente de Puerto Rico, que se ve cerquita y limpia, tiene su propia armadura y su propia tristeza. De all\u00ed vinieron muchos de los cocolos petromacorisanos que dejaron heredad en nuestra geograf\u00eda y en nuestra identidad. Irlanda es otra isla con dos irlandas. Una independiente y pr\u00f3spera, en cuya capital habitaron cuatro dublineses memorables y surgen los premios Nobel como trofeos en juegos ga\u00e9licos. Y otra Irlanda, al norte, adherida a la Gran Breta\u00f1a y ella misma dividida por el tema religioso. A\u00fan, tantos a\u00f1os despu\u00e9s de una guerra que termin\u00f3 empobreci\u00e9ndola, contin\u00faa fraccionada. Un muro largo y ancho recuerda a los que trabajan en uno u otro sendero que deben cerrarse a cal y canto a las seis de la tarde, o nadie es responsable de la seguridad del que viole la regla. Hay muros a\u00fan que no se dicen, muros que desdicen, muros olvidados.<\/p>\n<p>Me resisto a llamar media isla a mi isla. A un lado, los vecinos del dolor de cabeza. Vecindad de ruinas que no perecen. Moradores de la desesperanza. Garsones que sobreviven en la tempestad y el vac\u00edo, paralizados de espanto, sumergiendo a su gente en un infierno de azufre y de fuego. Sus pezu\u00f1as marcan a su propia tierra con un sello de oprobio. Y ese aliento f\u00e9tido planea sobre toda la isla. No puedo aceptar llamar media isla, o casi isla, tres cuartos de isla, al pa\u00eds que heredamos. \u00bfPor qu\u00e9 empeque\u00f1ecernos? Se aloja ahora la moda de la media isla porque nombrar isla a lo que somos parece pol\u00edticamente incorrecto. Rechazo la actitud y la ideolog\u00eda que la sustenta. Hay que apagar la l\u00ednea blanca de los miedos.\u00a0<i>Tumba blanca sobre tumba negra donde oigo moverse los flancos de la isla<\/i>. El demonio de la frontera nos abate, nos subsume, nos fatiga. Soy isla partida en dos. Isla dividida. Isla que no ha podido superar deg\u00fcellos y matanzas, sumisiones y separaciones. Soy isla. No casi isla. Isla abierta. Isla, una y dupla. Aqu\u00ed, el horizonte expandido. All\u00e1, las l\u00e1grimas secadas al sol cada ma\u00f1ana. Isla. La m\u00eda y la de ellos. Isla que discurre por el cielo. Isla que levanto, en el azul y el amaranto. Isla. Mi isla. Mi pa\u00eds que es isla. No la neguemos ni la empeque\u00f1ezcamos. No le veo sentido. Me huele a trabaz\u00f3n. Futilidad. Pendencia.\u00a0<i>Adviene el tiempo de la siembra. Es preciso limpiar la tierra de ciza\u00f1a<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<p><i>Para la elaboraci\u00f3n de esta cr\u00f3nica isle\u00f1a\u00a0<\/i><i>hemos requerido el auxilio de textos de Pedro Mir, Manuel Rueda, H\u00e9ctor Inch\u00e1ustegui Cabral, Tom\u00e1s Hern\u00e1ndez Franco, An<\/i><i>tonio Fern\u00e1ndez Spencer, Enriquillo S\u00e1nchez, Jacques Roumain, Jacques Viau Renaud, Ren\u00e9 Philoct\u00e9te, Edwidge Danticat y Frank\u00e9tienne.\u00a0<\/i><\/p>\n<ul class=\"no-list-style\">\n<li><b>Poemas<\/b><\/li>\n<li>Pedro Mir<\/li>\n<li><i>Ediciones de La Discreta, 1999. 163 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Interesante edici\u00f3n espa\u00f1ola de la obra po\u00e9tica casi completa de Pedro Mir, con liminar de Antonio Merino y el poeta cubano Pablo Armando Fern\u00e1ndez.<b><\/b><\/li>\n<li><b>Yelid\u00e1<\/b><\/li>\n<li>Tom\u00e1s Hern\u00e1ndez Franco<\/li>\n<li><i>Taller, 1975. 54 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>La gran epopeya l\u00edrica de uno de los poemas capitales de nuestra literatura. Publicado originalmente en San Salvador, en 1942, alcanz\u00f3 su mayor apogeo lectorial en los a\u00f1os setenta con esta edici\u00f3n.<b><\/b><\/li>\n<li><b>Las metamorfosis de Makandal<\/b><\/li>\n<li>Manuel Rueda<\/li>\n<li><i>Banco Central, 1998. 214 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>El poema cumbre de este gran vate, cultor del ensayo, el teatro y el relato, a m\u00e1s de pianista cl\u00e1sico. Es el \u00fanico poemario que ha obtenido el Premio Feria del Libro Eduardo Le\u00f3n Jimenes, obtenido en su edici\u00f3n de 1999.<b><\/b><\/li>\n<li><b>A punto de reventar<\/b><\/li>\n<li>Frank\u00e9tienne<\/li>\n<li><i>Ambos Editores, Chile, 2008. 218 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Poeta, autor teatral y novelista, este autor haitiano es considerado uno de los grandes de las letras caribe\u00f1as. Esta obra es una visi\u00f3n atormentada de la cruda y amarga realidad de los horrores de la historia haitiana.<b><\/b><\/li>\n<li><b>Permanencia del llanto<\/b><\/li>\n<li>Jacques Viau Renaud<\/li>\n<li><i>Publicaciones del Frente Cultural, 1965. 42 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Cuando ca\u00eda el a\u00f1o 1965, se dio a conocer este importante texto po\u00e9tico del poeta haitiano avecindado en Santo Domingo y combatiente en la guerra abrile\u00f1a, en cuyas fauces perdi\u00f3 la vida por la causa dominicana.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 9-3-19) &nbsp; Isla. Media isla. Isla que no es isla. Isla al rev\u00e9s. Isla abierta. Tres cuartos de isla. Dos islas en una. Una isla en dos mitades. Isla siamesa. Isla en el sol. Isla subsumida por la historia. Isla, una y replegada. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12142,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-32374","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32374"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32374"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32374\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32375,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32374\/revisions\/32375"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12142"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32374"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32374"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32374"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}