{"id":32917,"date":"2019-05-08T10:13:22","date_gmt":"2019-05-08T14:13:22","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=32917"},"modified":"2019-05-08T10:13:22","modified_gmt":"2019-05-08T14:13:22","slug":"la-formacion-por-competencias-tecnicas-y-profesionales-en-universidad-autonoma-de-santo-domingo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/05\/08\/la-formacion-por-competencias-tecnicas-y-profesionales-en-universidad-autonoma-de-santo-domingo-1\/","title":{"rendered":"La formaci\u00f3n por competencias t\u00e9cnicas y profesionales en Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo (1)"},"content":{"rendered":"<p><strong>RESUMEN:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino competencia puede ser abordado y entendido desde diversas \u00f3pticas gracias a que nace y se desarrolla en dos \u00e1mbitos diferenciados y con objetivos no necesariamente compatibles, el educativo y el laboral, complejizando a\u00fan m\u00e1s su polisemia. La comprensi\u00f3n de las competencias profesionales est\u00e1 marcada no s\u00f3lo por la ampliaci\u00f3n de sentido del acto educativo tanto en el tiempo como en el espacio, sino por la existencia de dos l\u00f3gicas diferenciadas en funci\u00f3n del referente te\u00f3rico y anal\u00edtico a partir del cual se ha abordado el concepto, bien sea visto desde el mundo de la educaci\u00f3n superior (educativo) o desde el laboral. Pensar que los conocimientos, capacidades, habilidades, actitudes, etc., que construyen estudiantes durante su tr\u00e1nsito educativo, deber\u00edan de integrarse y movilizarse en situaciones profesionales a las que se enfrentar\u00e1n en su vida cotidiana profesional, ubica el debate de la formaci\u00f3n profesional en los problemas a los que se enfrenta una educaci\u00f3n escolarizada que sea capaz de propiciar que los estudiantes universitarios construyan sus competencias profesionales. Bajo esa perspectiva, los resultados que se muestran a continuaci\u00f3n se ubican en un planteamiento del problema que se centra en la existencia y naturaleza del v\u00ednculo que se establece entre el mundo educativo y el laboral.<\/p>\n<p><strong>INTRODUCCION <\/strong><\/p>\n<p>El nuevo escenario social, globalizado y postindustrial, requiere de una redefinici\u00f3n y reconstrucci\u00f3n del sentido y finalidad de la instituci\u00f3n universitaria. En el marco europeo, este proceso se inicia con la Declaraci\u00f3n de La Sorbona en mayo de 1998, en la que se reivindica una Europa del conocimiento que permita acabar con las fronteras educativas y desarrollar un marco de ense\u00f1anza y aprendizaje que favorezca la movilidad y cooperaci\u00f3n en el seno de la Uni\u00f3n. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, con la Declaraci\u00f3n de Bolonia, se ratifican los acuerdos adoptados en La Sorbona y se sientan las bases para crear el Espacio Europeo de Educaci\u00f3n Superior\u00a0 (EEES), proceso que culminar\u00eda en 2010 y que se conoce como Proceso de Bolonia. En este proceso se apuesta por la Europa del conocimiento como factor clave para el desarrollo social y humano de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Estos acuerdos se han concretado en la incorporaci\u00f3n de un enfoque educativo centrado en el aprendizaje de competencias. En opini\u00f3n de Coll (2007), su adopci\u00f3n representa un enriquecimiento en la medida en que supone integrar y movilizar distintos tipos de aprendizajes (conocimientos, habilidades y actitudes) para afrontar situaciones y problemas en contextos determinados. Favorece as\u00ed, aprender aut\u00f3nomamente, autorregular y dirigir el propio aprendizaje y continuar aprendiendo a lo largo de la vida. Este potencial formativo conferido a las competencias viene acompa\u00f1ado de un mayor protagonismo del estudiante en sus procesos de formaci\u00f3n y de un cambio significativo en las propuestas formativas y en la propia cultura docente universitaria. Para L\u00f3pez (2011), el enfoque por competencias invita al establecimiento de compromisos conjuntos en todo lo relativo al dise\u00f1o, desarrollo y evaluaci\u00f3n curricular, incorporando nuevas claves en la docencia universitaria.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter integrador, transferible y multifuncional de las competencias requiere dise\u00f1os y desarrollos curriculares m\u00e1s coordinados e interdisciplinares, que posibiliten una educaci\u00f3n m\u00e1s integral, la incorporaci\u00f3n de metodolog\u00edas activas y tareas con las que el alumnado aprenda a afrontar situaciones complejas y una nueva filosof\u00eda en torno a la evaluaci\u00f3n que la convierta en una pr\u00e1ctica verdaderamente educativa. Como han se\u00f1alado Mar\u00edn et al. (2013: 49), \u201cla evaluaci\u00f3n de competencias proporciona la oportunidad de transformar la evaluaci\u00f3n como control, en evaluaci\u00f3n como mejora; y de concebirla como un momento m\u00e1s de aprender\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, una educaci\u00f3n superior orientada a la adquisici\u00f3n de competencias no est\u00e1 exenta de pol\u00e9mica (Bol\u00edvar, 2011). El dise\u00f1o de nuevos planes de estudios sustentados en perfiles profesionales, la relevancia conferida a los logros, los nuevos roles docentes y su escasa formaci\u00f3n, as\u00ed como la trascendencia del discurso competencial y su impacto en la formaci\u00f3n universitaria, son algunas de las cuestiones m\u00e1s debatidas y controvertidas y, por ello, se convierten en ejes centrales de este trabajo.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Escudero (2009), la ola reformista que invade la instituci\u00f3n universitaria responde a dos l\u00f3gicas bien diferenciadas. \u201cUna de ellas discurre por un mayor reconocimiento del papel y el valor de la educaci\u00f3n en la sociedad del conocimiento y busca reconstruir los sistemas educativos de forma radical, con el objetivo de garantizar a todas las personas una educaci\u00f3n de mayor calidad, m\u00e1s justa y equitativa al mismo tiempo\u201d (Escudero, 2009: 67). Desde esta postura, se aboga por una educaci\u00f3n humanista, democr\u00e1tica y capaz de impulsar la cohesi\u00f3n social. \u201cLa otra, en la que tambi\u00e9n se reconoce el valor estrat\u00e9gico de la educaci\u00f3n en la econom\u00eda del conocimiento, lo que se busca es la excelencia, el sometimiento de la formaci\u00f3n a los imperativos de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y las demandas del mercado, la innovaci\u00f3n y la competitividad mercantil, la racionalizaci\u00f3n, eficiencia y eficacia de los sistema escolares en todos sus niveles, el aprendizaje a lo largo de toda la vida\u201d (Escudero, 2009: 67). Se trata de una posici\u00f3n, esta \u00faltima, influida por el neoliberalismo que enfatiza m\u00e1s el valor de la formaci\u00f3n para el trabajo, la empleabilidad y el emprendimiento.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos han sido considerables los esfuerzos realizados para acometer la organizaci\u00f3n de la nueva oferta formativa, pero muy poca la atenci\u00f3n dispensada al cambio cultural y cualitativo que representa, para la universidad y los docentes, la incorporaci\u00f3n del nuevo enfoque educativo. La escasa atenci\u00f3n conferida a esta reconversi\u00f3n cualitativa y el olvido sistem\u00e1tico deparado al profesorado son, como han reconocido Ru\u00e9 y Lodeiro (2010) y L\u00f3pez (2011), serios obst\u00e1culos para la consolidaci\u00f3n y el \u00e9xito del cambio que se persigue.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un error desconsiderar que la formaci\u00f3n universitaria en Espa\u00f1a ha estado marcada por la supremac\u00eda del modelo acad\u00e9mico de formaci\u00f3n frente al modelo profesionalizante. Este hecho ha generado y perpetuado importantes brechas entre el enfoque disciplinar y humanista de la formaci\u00f3n universitaria y el encaminado a la formaci\u00f3n de profesionales. El primero, m\u00e1s centrado en el \u201csaber\u201d, ha gozado de elevado prestigio y reconocimiento social, mientras que la formaci\u00f3n profesional, m\u00e1s interesada en impulsar el \u201csaber hacer\u201d, no ha disfrutado del mismo status. Para Tejada (2006), esta divisi\u00f3n entre el mundo acad\u00e9mico y el laboral encierra prejuicios y tab\u00faes sociales, al tiempo que lleva a ciertos equ\u00edvocos al apuntar que la universidad no profesionaliza. M\u00e1s all\u00e1 de esta apreciaci\u00f3n, que estimamos acertada, tenemos que admitir que el desencuentro entre ambos posicionamientos ha sido uno de los rasgos que ha caracterizado la formaci\u00f3n universitaria.<\/p>\n<p>Esta escisi\u00f3n entre el mundo universitario y el laboral, denunciada por Jackson (2012) y ampliamente arraigada en las mentes y pr\u00e1cticas formativas, guarda estrecha relaci\u00f3n con los temores generados con la\u00a0 adopci\u00f3n del enfoque competencial en la educaci\u00f3n superior. En opini\u00f3n de Bol\u00edvar (2011), este temor est\u00e1 justificado si se tiene en cuenta su origen, ligado al contexto empresarial y productivo, al enfoque taylorista y\u00a0 a procesos educativos cercanos al modelo de objetivos, preocupados, todos, por enfatizar el valor de los resultados de aprendizaje. \u201cSu procedencia del mundo empresarial y profesional lo hacen sospechoso al vincularlo a las pol\u00edticas neoliberales que subordinan la educaci\u00f3n a las demandas del mercado\u201d (Bol\u00edvar, 2011: 122).<\/p>\n<p>Por otra parte, las fuertes cr\u00edticas vertidas sobre la formaci\u00f3n universitaria inciden en demandar m\u00e1s atencional contexto social, un mayor compromiso con la formaci\u00f3n pr\u00e1ctica y la necesidad de poner en marcha procesos formativos en los que se revalorice la pr\u00e1ctica profesional. Abrir la puerta a nuevas metodolog\u00edas basadas en la resoluci\u00f3n de problemas, el trabajo por proyectos, aprendizaje cooperativo o estudios de casos, no s\u00f3lo estrechan la conexi\u00f3n con la realidad profesional y el desarrollo de competencias (Halbaut et al., 2015), sino que ayudan a revalorizar la formaci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n de la realidad social en que se ha sustentado la formaci\u00f3n universitaria (mundo laboral vs mundo acad\u00e9mico) es hoy cuestionada e insostenible, y constituye uno de los aspectos clave desde los que se persigue redefinir el nuevo papel de las universidades. La creciente complejidad de los campos del saber y de los fen\u00f3menos sociales hace recomendable la adopci\u00f3n de perspectivas m\u00e1s sist\u00e9micas, integradoras y hol\u00edsticas que subrayen el valor de las interdependencias y la complementariedad (Morin, 2000). Conviene, pues, huir de los posicionamientos que abordan la formaci\u00f3n universitaria y el discurso de las competencias en t\u00e9rminos antag\u00f3nicos. Como ha se\u00f1alado L\u00f3pez (2011: 163), opini\u00f3n que compartimos: \u201cEl enfoque de competencias no implica, necesariamente y de manera exclusiva, la adopci\u00f3n de una orientaci\u00f3n mercantilista y neocapitalista\u201d, pero tampoco que debamos olvidar sus peligros y minimizar los riesgos que comporta (Barnett, 2001). Cabr\u00eda pensar, entonces, que el inter\u00e9s por impulsar el valor de la pr\u00e1ctica y el car\u00e1cter profesionalizante de la formaci\u00f3n universitaria no es el problema, aunque s\u00ed lo es el hecho de que la formaci\u00f3n universitaria quede reducida exclusivamente a una formaci\u00f3n para el empleo y se olvide o deval\u00fae la formaci\u00f3n humanista e intelectual.<\/p>\n<p>A esta cuesti\u00f3n se une otra, no menos relevante e igualmente controvertida, que es la falta de formaci\u00f3n docente del profesorado universitario (Parris y Saville, 2011). Este d\u00e9ficit no s\u00f3lo dificulta el compromiso del colectivo docente con el cambio, sino que sit\u00faa al profesorado universitario en una posici\u00f3n de debilidad desde la que resulta complejo hacer frente a los desaf\u00edos y dilemas que conlleva el enfoque de competencias y su traslaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica educativa. En este sentido, conviene replantearse y valorar, por ejemplo, los t\u00e9rminos en que se plantea el enfoque de competencias, pues la calidad del aprendizaje y el nivel de logro de cualquier competencia se apoyan, necesariamente, en apreciaciones subjetivas (Jornet et al. 2011) que requieren de un replanteamiento de los procesos de evaluaci\u00f3n, algo que, por el momento, continua siendo una loable aspiraci\u00f3n en la docencia universitaria (Ion y Cano, 2012).<\/p>\n<p>Por otro lado, son numerosas las contribuciones que consideran a la evaluaci\u00f3n uno de los aspectos clave del enfoque de competencias y demandan un cambio en los procedimientos utilizados en la educaci\u00f3n superior. Brown y Glasner (2010), conscientes de las limitaciones del modelo de evaluaci\u00f3n universitario y de la necesidad de abordar las distintas categor\u00edas de contenidos presentes en las competencias (conocimientos, habilidades,\u2026), proponen un cambio que incremente el tiempo destinado a la orientaci\u00f3n, seguimiento y feeback, al tiempo que aconsejan experimentar con otras opciones evaluadoras. En este sentido, estamos de acuerdo con L\u00f3pez (2011) cuando se\u00f1ala que las claves sobre las que debe apoyarse la evaluaci\u00f3n en la educaci\u00f3n universitaria en estos momentos son tres: un an\u00e1lisis serio y riguroso que permita tomar conciencia de las fortalezas y debilidades del sistema de evaluaci\u00f3n vigente, la adopci\u00f3n de una nueva l\u00f3gica que ayude a redefinir el sentido y finalidad de la evaluaci\u00f3n desde una perspectiva compleja e integral y, por \u00faltimo, la colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No cabe duda que ampliar los espacios para la reflexi\u00f3n y el debate, valorar los progresos alcanzados, las actuaciones emprendidas y compartir las inquietudes que genera el enfoque de competencias, es importante para vencer resistencias, prevenir riesgos y contribuir a la mejora de la pr\u00e1ctica formativa. Algunos trabajos han analizado las perspectivas del profesorado, alumnado o empleadores respecto a estas cuestiones (Baartman et al. 2007; Palmer et al. 2009; Agudo et al. 2013). En este trabajo, en cambio, hemos querido acercarnos a los discursos del personal experto en Pedagog\u00eda para conocer su opini\u00f3n sobre el enfoque de competencias y su relevancia e impacto en la ense\u00f1anza universitaria. La iniciativa se enmarca en un proyecto de investigaci\u00f3n de mayor envergadura titulado: \"El impacto de la evaluaci\u00f3n educativa en el desarrollo de competencias en la universidad. La perspectiva de las primeras promociones de graduados\u201d (Ref.: EDU2012-32766), que ha sido financiado por el Ministerio de Econom\u00eda y Competitividad de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito del estudio presentado en este trabajo es recabar informaci\u00f3n sobre el enfoque de competencias adoptado en la educaci\u00f3n universitaria, su contribuci\u00f3n a la calidad de la docencia y la formaci\u00f3n universitaria, y su impacto en la evaluaci\u00f3n de los aprendizajes, desde la perspectiva de un grupo de personas expertas en Pedagog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL V\u00cdNCULO EDUCACI\u00d3N &#8211; EMPLEO<\/strong><\/p>\n<p>En el marco de la sociedad de la informaci\u00f3n y del conocimiento, el t\u00e9rmino competencia surgi\u00f3 en el \u00e1mbito laboral para dar respuesta a los cambios registrados en un mundo cada vez m\u00e1s complejo, flexible, inestable y con mayor inclusi\u00f3n tecnol\u00f3gica (Vargas, 2006). Vista desde el \u00e1mbito educativo la educaci\u00f3n basada en competencias tiene como objetivo fomentar el aprendizaje permanente a lo largo de la vida, bas\u00e1ndose en una educaci\u00f3n centrada en la construcci\u00f3n e integraci\u00f3n de diversos recursos: capacidades, habilidades, actitudes, etc., m\u00e1s que en la acumulaci\u00f3n de conocimientos.<\/p>\n<p>Ambos mundos, educativo y laboral, han reconfigurado sus paradigmas predominantes alrededor del t\u00e9rmino competencia, al romper con la idea de que la posesi\u00f3n de conocimiento es suficiente para que un agente movilice su acci\u00f3n. Es a partir de la emergencia del t\u00e9rmino que es posible diferenciar claramente entre \u201cposesi\u00f3n\u201d, \u201cintegraci\u00f3n\u201d y \u201cmovilizaci\u00f3n\u201d de los diversos recursos cognitivos de los agentes icho en otras palabras, a partir de la emergencia del t\u00e9rmino es posible distinguir entre \u201csaberes potenciales\u201d (lo que se supone que un agente sabe hacer) y \u201csaberes reales\u201d (lo que el agente realmente sabe hacer).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RESUMEN: &nbsp; El t\u00e9rmino competencia puede ser abordado y entendido desde diversas \u00f3pticas gracias a que nace y se desarrolla en dos \u00e1mbitos diferenciados y con objetivos no necesariamente compatibles, el educativo y el laboral, complejizando a\u00fan m\u00e1s su polisemia. 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