{"id":33437,"date":"2019-06-01T05:59:43","date_gmt":"2019-06-01T09:59:43","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=33437"},"modified":"2019-05-31T15:47:55","modified_gmt":"2019-05-31T19:47:55","slug":"el-almacen-de-almas-de-alberto-cortez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/06\/01\/el-almacen-de-almas-de-alberto-cortez\/","title":{"rendered":"El almac\u00e9n de almas de Alberto Cortez"},"content":{"rendered":"<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 18-5-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Alberto Cortez se le ocurri\u00f3 pensar alguna vez que las almas de los muertos se guardan en un almac\u00e9n. Cre\u00eda en la inmortalidad, en el pase a una nueva forma de vida, pero no al estilo religioso ni mucho menos en la forma como plantea la parasicolog\u00eda. \u201cLa b\u00fasqueda de la verdad sobre el alma siempre ha sido un gigantesco signo de interrogaci\u00f3n, que generalmente suele cerrarse con un poco de imaginaci\u00f3n y fantas\u00eda\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>\u00bfAd\u00f3nde van las almas cuando el cuerpo cede y el esp\u00edritu se espanta y sale presuroso hacia la superficie? Ha sido la gran interrogante de los siglos, que los creyentes \u2013cristianos, musulmanes o tao\u00edstas- tienen resuelto claramente, para la cual los agn\u00f3sticos no tienen respuesta, y algunos segmentos humanos tal vez numerosos siguen buscando una explicaci\u00f3n sin permitir que entre en ellos ning\u00fan atisbo de religiosidad.<\/p>\n<p>Hay pocos vocablos en el diccionario con tan extensas y variadas acepciones como \u201calma\u201d. \u201cPrincipio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida\u201d. Esa es una. \u201cEn algunas religiones y culturas, sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos\u201d. Es otra. Tal vez la que m\u00e1s nos interesa. El diccionario de la RAE modific\u00f3 la anterior definici\u00f3n, tal vez para ofrecer una explicaci\u00f3n m\u00e1s as\u00e9ptica. Anteriormente dec\u00eda as\u00ed, y como tal lo recordaba Alberto Cortez: \u201cSustancia espiritual e inmortal, capaz de entender, querer y sentir, que informa al cuerpo humano y con \u00e9l constituye la esencia del hombre\u201d. \u00bfEnerg\u00eda c\u00f3smica? Algunos prefieren llamarle de este modo, y los que creen en la reencarnaci\u00f3n la han de aceptar para dar fuerza a su postulado de que esa es la energ\u00eda que no desaparece y que, al concluir la vitalidad humana, se reinstala en otro ser vivo, obedeciendo \u2013lo afirmaba as\u00ed Cortez sin quitarse lo Cabral, pues Facundo otras ideas formulaba- el orden establecido en lo que se ha llamado \u201cel gran libro del destino\u201d.<\/p>\n<p>De todos modos, la introducci\u00f3n de Alberto, cuya alma espero haya ascendido al para\u00edso, buscaba explicar su \u201cteor\u00eda\u201d de que \u201cen el tr\u00e1nsito hacia una nueva residencia carnal (aqu\u00ed creo que se equivocaba porque lo carnal desaparece y la residencia es, por tanto, espiritual) las almas deben permanecer en alguna parte. \u00bfEn el para\u00edso? \u00bfEn el limbo, si han sido carnalidades bellacas o brujeras? \u00bfHacia el valle maldito de la gehena? Cortez cree que van a un almac\u00e9n, un \u201cpeculiar almac\u00e9n que tiene el aspecto de una calle o de un pueblo o de un pa\u00eds o de un continente o del planeta entero\u201d. Un almac\u00e9n que \u00e9l cree microsc\u00f3pico o macrosc\u00f3pico, igual da, porque se establece en la imaginaci\u00f3n o en otra dimensi\u00f3n cuyas caracter\u00edsticas no conocemos o, vaya usted a saber, en cualquier otra parte, tal vez a la vera misma de las carnalidades que contin\u00faan existiendo. Cortez poetiza su \u201cteor\u00eda\u201d y dice que, en caso de que nadie quede satisfecho con su f\u00f3rmula, \u00e9l ofrece a las almas un lugar en su coraz\u00f3n. Al partir, en d\u00edas pasados, se habr\u00e1 llevado consigo a muchas \u201calmas\u201d errantes que se abandonaron siempre a sus cuitas, a las primaveras de Mariana, a sus antorchas.<\/p>\n<p>Pero, hay m\u00e1s. En el almac\u00e9n de Cortez no s\u00f3lo se alojan los seres ya desaparecidos, sino \u201ctambi\u00e9n las almas que habitan a\u00fan en los entes vivos de este relativo espacio que llamamos presente\u201d. Al final, Alberto (<i>\u201cAlma m\u00eda, cualquier d\u00eda te ir\u00e1s yendo despacito;\/ ya no m\u00eda, tu energ\u00eda liberada al infinito,\/ con tus velas portadoras de la luz a todas horas,\/ sin estelas que te duelan como duelen las de ahora\u201d<\/i>), ha de afirmar que su \u201cteor\u00eda\u201d no era m\u00e1s que un disparate, que \u201cnadie tiene el privilegio de escoger previamente el grado de inteligencia que necesita para atravesar su tiempo de vida\u201d, que lo \u00fanico que buscaba era aferrarse a la vida, y realizar un ejercicio m\u00e1s \u201cde mi derecho a la libertad de escribir lo que me da la gana\u201d. Y entonces, escribi\u00f3, deber\u00eda decir describi\u00f3, las almas de muchos de sus amigos, de sus escritores favoritos, de todos los que \u00e9l alcanz\u00f3 a ver en sus im\u00e1genes asentados en el almac\u00e9n de almas de su vida. Y se encontr\u00f3 con el alma de Neruda, de Sabina, de Miguel Hern\u00e1ndez, de Joan Manuel Serrat (un alma que se qued\u00f3 persiguiendo utop\u00edas), la de C\u00e9sar Vallejo (que naci\u00f3 un d\u00eda que Dios estuvo enfermo), la de Facundo Cabral, la de Yupanqui, la de Jes\u00fas (que es la \u00fanica alma que lleva corona y es una corona de espinas), la de Garc\u00eda M\u00e1rquez, G\u00f3mez de la Serna, Lorca, Jacques Brel, la Mistral, Ghandi, Bu\u00f1uel, Sor Juana, Almafuerte, y entre otros y otras, me sorprende encontrar en sus haberes de almacenista de almas, la de un poeta dominicano, Le\u00f3n David, que \u201ctiene c\u00edngulo y cord\u00f3n\u201d y que \u201ccon ellos sujeta el alma para que no abandone su cuerpo cuando quiere salir en estampida detr\u00e1s de alg\u00fan poema\u201d.<\/p>\n<p>Pero, Alberto almacen\u00f3 el alma militar (que en cuanto \u201cse desenvaina o se llena de sangre o se oxida\u201d), las almas traviesas, el alma de poeta, las almas en pena, las almas en vilo, el amor del alma, las almas desalmadas, las de payaso (son muuuuchaaasss), la de los indiferentes, el color del alma, las piruetas del alma, el alma del bohemio, la del abuelo y la de Daniel (ay, la de Daniel, el joven soldado de las Malvinas que \u201cse fue a la niebla en el mar del espanto\u201d).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de cualquier ideolog\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de lo sabio y lo profano, Alberto Cortez puso espinas en la frente para hacer pol\u00e9mica la duda, abrir la caja de Pandora y sobrevivir como poeta. Primero fue aquel cigarrillo, la lluvia y t\u00fa, que el Maunaloa exhibi\u00f3 en noches de pertinaz bohemia primeriza y que el poeta decidi\u00f3 luego excluir de su itinerario de sombras. El almac\u00e9n era entonces bodega gitana con gorro, bochinche y silueta. Entonces, hizo girar la cuerda y se insert\u00f3 en la tropa iluminada de Serrat, Patxi Andi\u00f3n, Yupanqui, Mercedes Sosa, Guadalupe Trigo, V\u00edctor Jara, Chabuca Granda, Silvio, Pablo, Luis Eduardo Aute (que fue maestro), y por supuesto (\u00a1entre argentinos te veas!), Facundo, el poeta que dec\u00eda que \u201cla palabra meditaci\u00f3n y la palabra medicina tienen la misma ra\u00edz, porque la medicina sana lo f\u00edsico y la meditaci\u00f3n sana lo espiritual\u201d; que \u201ca la santidad no la trae el pertenecer a una religi\u00f3n (sin saber que a\u00f1os despu\u00e9s lo afirmar\u00eda el papa Francisco), sino tener el interior completo, el alma plena\u201d. S\u00ed, se\u00f1or.<\/p>\n<p>Eran poetas de almas nobles, fecundas, libres, que murmuraban silencios, se desapegaban de los egos y cre\u00edan que el alma evitaba el ego\u00edsmo para llegar a la pureza. Pero, sobre todo, nunca se consideraron otra cosa que seres humanos. Alguna vez coincidimos, Alberto y yo, en el aeropuerto de Rancho Boyeros, en La Habana. \u00c9l ven\u00eda de chequear su salud, achaques en embri\u00f3n. Vest\u00eda pantal\u00f3n caqui, una camisa floreada y zapatillas de cuero. Yo, vest\u00eda un traje gris con una camisa azul, aunque sin corbata. Nos sentaron juntos en el vuelo. Fue cordial y conversador. Me tocaba la oportunidad de estar al lado de una de mis deidades cantoras. Lo atiborr\u00e9 de preguntas. Cuando le dije que no ten\u00eda noticias de que tuviese presentaciones en Santo Domingo y qu\u00e9 cu\u00e1l asunto lo llevaba a mi tierra (una aut\u00e9ntica imprudencia de mi parte), me mir\u00f3 sonriente y me dijo: si te quitas ese disfraz, con el fondo azul de tu camisa me basta para yo quitarme el m\u00edo que llevo escondido en mi alma. Arroj\u00e9 el saco presuroso y me dijo casi en susurros: no s\u00f3lo canto, voy a Santo Domingo por las mulatas che, no hay nada mejor en la vida. Llovieron las carcajadas de ambos y no dejamos de hablar todo el trayecto. Ahora se ha ido (<i>\u201cLa caja de los vientos est\u00e1 sola\/ ausente de sus manos se ha quedado\/ y dicen que por eso han cancelado\/ sus vuelos, golondrinas y palomas\u201d<\/i>). Un bandone\u00f3n de Piazzolla suena al fondo.<\/p>\n<ul class=\"no-list-style\">\n<li><b>Almac\u00e9n de Almas<\/b><\/li>\n<li>Alberto Cortez<\/li>\n<li><i>Emec\u00e9 Editores, 1993. 240 p\u00e1ginas<\/i><\/li>\n<li>Mediante textos breves, ya en prosa, ya en poes\u00eda, Alberto Cortez pinta cada una de sus almas preferidas con trazo certero y un estilo lleno de gracia y ternura que no excluye la iron\u00eda y el humor.<b><\/b><\/li>\n<li><b>Soy un ser humano<\/b><\/li>\n<li>Alberto Cortez<\/li>\n<li><i>Emec\u00e9 Editores, 1985. 157 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Reuni\u00f3n de parte de las canciones de Cortez, acompa\u00f1adas de varios textos en prosa, reflexiones sobre el arte popular, homenajes a amigos entra\u00f1ables y una reflexiva carta a Joan Manuel Serrat.<b><\/b><\/li>\n<li><b>Equipaje<\/b><\/li>\n<li>Alberto Cortez<i><\/i><\/li>\n<li><i>Editorial Pomaire, 1981. 221 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Fue el primer libro de Cortez: sus maletas de canciones, malet\u00edn de cosas sueltas y primeras, sus ba\u00fales de nostalgias, sus ideas sueltas y su equipaje: \u201cCuando llegue mi hora\/ la final, la suprema\/ volcar\u00e9 como ahora\/ porque vale la pena&#8230;\u201d<b><\/b><\/li>\n<li><b>Este es un nuevo d\u00eda<\/b><i><\/i><b><\/b><\/li>\n<li>Facundo Cabral<\/li>\n<li><i>Bonanova, 1998. 136 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Adquir\u00ed este libro al mismo Facundo que atend\u00eda personalmente su caseta en la Feria del Libro de Guadalajara. Fue autor de varios libros. El cantautor afirmaba que este libro ten\u00eda cientos de motivos para levantarse feliz cada ma\u00f1ana. Y yo le creo.<b><\/b><\/li>\n<li><b>Cuerpo del delito.\u00a0<\/b><i>Canciones 1966-1999<\/i><b><\/b><\/li>\n<li>Luis Eduardo Aute<i><\/i><\/li>\n<li><i>Celeste Ediciones, 1999. 534 p\u00e1gs.<\/i><\/li>\n<li>Aute fue el maestro de toda una gran generaci\u00f3n de cantores. Poeta cierto, independientemente de sus canciones, este libro recopila todas las que escribi\u00f3, adem\u00e1s de las que escribi\u00f3 para otros. Uno de los artistas espa\u00f1oles m\u00e1s proteicos y po\u00e9ticos de la vanguardia renacentista.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 18-5-19) &nbsp; Alberto Cortez se le ocurri\u00f3 pensar alguna vez que las almas de los muertos se guardan en un almac\u00e9n. 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