{"id":33791,"date":"2019-06-18T14:02:49","date_gmt":"2019-06-18T18:02:49","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=33791"},"modified":"2019-06-18T14:02:49","modified_gmt":"2019-06-18T18:02:49","slug":"derechizacion-y-negacionismo-historico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/06\/18\/derechizacion-y-negacionismo-historico\/","title":{"rendered":"Derechizaci\u00f3n y negacionismo hist\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<p>Revista Cepa (18-6-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><i>\u201cLa historia pervive en el n\u00facleo de cada conflicto. Una comprensi\u00f3n fiel [\u2026] del pasado ofrece una posibilidad de paz. La distorsi\u00f3n o manipulaci\u00f3n de la historia, en cambio, sembrar\u00e1 por s\u00ed sola el desastre. [\u2026] Una desinformaci\u00f3n hist\u00f3rica, incluso del pasado m\u00e1s reciente puede causar un da\u00f1o tremendo\u201d.<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>Ilian Papp\u00e9, Los diez mitos de Israel, Akal, Madrid, 2019, p. 7.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>En diversos lugares del mundo se ha impuesto un proyecto de tipo ideol\u00f3gico y cultural que apunta a borrar la memoria de lucha de los oprimidos y explotados, al tiempo que se enaltece la imagen de los poderosos como los \u00fanicos hacedores de la historia. A este proyecto se le denomina\u00a0<i>negacionismo hist\u00f3rico\u00a0<\/i>y se ha extendido como una mancha de aceite por el mundo entero, incluyendo a Am\u00e9rica Latina y Colombia, siendo el complemento de la derechizaci\u00f3n de la pol\u00edtica y la sociedad. Es un negacionismo hist\u00f3rico de clase, impulsado por los sectores dominantes y poderosos, que fomentan la idea que los ricos y opulentos han llegado a donde est\u00e1n gracias a su esfuerzo personal y su poder\u00edo no se basa en el saqueo, la expoliaci\u00f3n y los cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>El negacionismo hist\u00f3rico niega lo que es evidente y obvio, lo dif\u00edcil de ocultar y esconder, lo que no requiere mayor explicaci\u00f3n, pues casi habla por s\u00ed mismo, algo as\u00ed como negar que el agua moja o el fuego quema. Dos casos nos indican la expansi\u00f3n del espectro negacionista en el capitalismo actual, que consideramos brevemente para luego hablar del caso colombiano.<\/p>\n<p><b><i>Polonia:\u00a0<\/i><\/b>El gobierno de extrema derecha del partido Ley y Justicia ha aprobado una ley en la cual se estipulan condenas penales para quien afirme que los polacos participaron en el exterminio jud\u00edo durante la Segunda Guerra Mundial. En concreto se proh\u00edbe el uso de expresiones como \u201ccampos de exterminio polacos\u201d o \u201ccampos de la muerte polacos\u201d y quienes las empleen deber\u00e1n pagar hasta tres a\u00f1os de c\u00e1rcel. Con esto se pretende negar que unos 200 mil jud\u00edos fueron entregados a los nazis por ciudadanos polacos o asesinados por ellos mismos. Incluso, el gobierno de Polonia ha querido conferirle a esta ley un car\u00e1cter de extraterritorialidad, con la pretensi\u00f3n abusiva de prohibir en cualquier lugar del planeta que se acuse a un sector de polacos de complicidad con los cr\u00edmenes del nazismo. Ya han intentado aplicar ese car\u00e1cter de extra-territorialidad con\u00a0<i>P\u00e1gina 12,<\/i>\u00a0a la que han pretendido juzgar por haber publicado art\u00edculos sobre el caso en cuesti\u00f3n. Seg\u00fan el presidente de Polonia (cristiano, conservador, nacionalista y derechista), Andrzej Duda, esa ley \"preserva los intereses de Polonia, nuestra dignidad y\u00a0<i>la verdad hist\u00f3rica,<\/i><b>\u00a0para que los juicios sobre nosotros en el mundo sean honestos, que se abstengan de difamarnos\u00a0<\/b>\". Esta ley busca promover el orgullo nacional, y la xenofobia que en estos momentos caracteriza al gobierno polaco con respecto a los extranjeros, a los que denomina como \u201cpar\u00e1sitos\u201d.<\/p>\n<p><b><i>Brasil:\u00a0<\/i><\/b>En 2018 gan\u00f3 las elecciones el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, un personaje xen\u00f3fobo, racista, mis\u00f3gino, homof\u00f3bico y negacionista, entre otras envidiables virtudes. Uno de los soportes de su gobierno (en el que en realidad gobiernan ex -militares y fundamentalistas religiosos) es el negacionismo, clim\u00e1tico e hist\u00f3rico. Sobre el primer asunto, Bolsanaro y sus ministros dicen que el cambio clim\u00e1tico y la destrucci\u00f3n ambiental no existen sino que forman parte de un \u201ccomplot marxista\u201d para impedir el crecimiento econ\u00f3mico. Ese atrabiliario personaje ha dicho que va a \"combatir la basura marxista\" del sistema educativo brasile\u00f1o, con la expulsi\u00f3n de profesores y funcionarios p\u00fablicos que sean considerados como \u201crojos\u201d, es decir, comunistas. En plena campa\u00f1a electoral, Bolsanaro asegur\u00f3 que ingresar\u00eda con un lanzallamas al Ministerio de Educaci\u00f3n, regido hoy por el Inquisidor colombiano Ricardo V\u00e9lez, para eliminar cualquier rastro de la obra de Paulo Freire.<\/p>\n<p>El presidente del Brasil es un admirador de la dictadura del per\u00edodo 1964-1985 en su pa\u00eds, a las que exalta por el \u201corden\u201d y mano dura contra sus adversarios. Es admirador del coronel Carlos Alberto<b>Brilhante Ustra\u00a0<\/b>, uno de los torturadores de la \u00e9poca, con lo que incurre en apolog\u00eda del crimen, negacionismo hist\u00f3rico y banaliza una terrible dictadura. Eso ha sido posible porque en Brasil nunca se castig\u00f3 a los represores, que fueron favorecidos con una Ley de Amnist\u00eda de 1979.<\/p>\n<p>Bolsonaro retoma el peor discurso anticomunista de la Guerra Fr\u00eda, que destila odio y racismo con los que son considerados como comunistas, y dicho discurso se sintoniza con los proyectos de la coalici\u00f3n de evangelistas, agroindustriales y varias facciones ultraconservadoras, entre ellas ex militares, que es el sost\u00e9n pol\u00edtico y social de Bolsonaro. Esta coalici\u00f3n pretende que Brasil explote y entregue sin cortapisas las riquezas h\u00eddricas y biol\u00f3gicas de la Amazonia, de ah\u00ed el odio y desprecio por los ind\u00edgenas y campesinos de la foresta tropical. El culto a la mano dura, al autoritarismo de la dictadura, simplemente evoca lo que se hace en la actualidad, so pretexto de erradicar el pensamiento cr\u00edtico y para ello nada mejor que negar la historia de la dictadura. Tambi\u00e9n emerge el patrioterismo barato, con el rechazo a los extranjeros y migrantes, lo que lo asemeja al caso de Polonia.<i><br \/>\n<\/i><\/p>\n<p>2<\/p>\n<p><b><i>Colombia:\u00a0<\/i><\/b>El negacionismo hist\u00f3rico en Colombia es de vieja data, compatible siempre con la desigualdad estructural y la injusticia que permea a nuestra sociedad, y en el cual han sido participes directos las jerarqu\u00edas cat\u00f3licas, miembros del partido conservador y militares. As\u00ed lo demuestra lo acontecido durante la Masacre de las Bananeras (1928), perpetrada por el Ej\u00e9rcito colombiano, cuando el comandante de ese operativo criminal, el General Carlos Cortes Vargas, la neg\u00f3 aduciendo que solamente hab\u00edan muerto nueve personas, uno por cada punto del pliego de peticiones que hab\u00edan presentado los trabajadores.<\/p>\n<p>Los voceros de diversos sectores de las clases dominantes (agrupados pol\u00edticamente en torno al Centro Democr\u00e1tico) han sentado las bases de un nuevo revisionismo hist\u00f3rico sobre importantes luchas de las clases subalternas o acciones que las afectan. Al respecto, la Senadora Mar\u00eda Fernanda Cabal, ligada al gremio de los ganaderos (financiadores y organizadores de grupos paramilitares), ha dicho que la masacre de las bananeras fue un invento de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, que nunca aconteci\u00f3. Esa misma senadora ha agregado que los asesinatos de Estado durante el gobierno de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez (conocidos con el eufemismo de \u201cfalsos positivos\u201d) estaban justificados porque los ejecutados eran unos delincuentes, que en el Palacio de Justicia no hubo desapariciones forzosas porque \u201cya est\u00e1n apareciendo\u201d y, por supuesto, que en Colombia no ha habido conflicto armado, sino una amenaza terrorista\u2026<\/p>\n<p>Ahora el negacionismo hist\u00f3rico tiene nuevos br\u00edos, m\u00e1s evidentes si se tiene en cuenta que desde hace algunos a\u00f1os se ven\u00eda hablando de manera recurrente de la paz, haciendo alusi\u00f3n a la desmovilizaci\u00f3n de la guerrilla de las Farc. En el contexto de aparente fin del conflicto armado con una de las partes, se gener\u00f3 la ingenua suposici\u00f3n de que ahora si iba a brillar la luz de la historia y se esclarecer\u00eda la responsabilidad criminal del bloque de poder contrainsurgente (formado por el Estado y las clases dominantes) en la guerra que nos asola desde hace m\u00e1s de medio siglo.<\/p>\n<p>Esa vana ilusi\u00f3n pronto se ha esfumado, tanto en lo referente a la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica, como al incumplimiento descarado de los mal llamados \u201cacuerdos de paz\u201d, por parte del Estado colombiano y las clases dominantes, que han hecho trizas los acuerdos de La Habana y del Teatro Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Este negacionismo hist\u00f3rico criollo enfatiza como idea cardinal que en Colombia no ha existido conflicto armado. En esa direcci\u00f3n, los intelectuales y periodistas org\u00e1nicos de la extrema derecha nos aseguran que el democr\u00e1tico Estado colombiano ha estado asediado por terroristas y, en leg\u00edtima defensa, ese Estado y las clases dominantes se vieron obligadas a organizar grupos de matones para defenderse y proteger la sagrada propiedad privada. Con este presupuesto se bendice al paramilitarismo, al que se presenta de manera benigna como una respuesta adecuada a la existencia de la guerrilla, sin que se relacione con decisiones pol\u00edticas del Estado y las clases dominantes. En el mejor de los casos, si existieran responsables por parte del Estado son simples casos aislados (unas cuantas manzanas podridas), pero no responden a ninguna estrategia estructural de fomentar el terrorismo de Estado.<\/p>\n<p>Con este negacionismo se pretende que la sociedad colombiana nunca pueda conocer la responsabilidad directa del Estado, de las fuerzas armadas y de los \u201chombres de bien\u201d del pa\u00eds, en los cr\u00edmenes perpetrados en los \u00faltimos 70 a\u00f1os y no se sepan los nombres de los organizadores de genocidios pol\u00edticos, como los de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, y de las numerosas masacres de paramilitares a lo largo y ancho del pa\u00eds.<\/p>\n<p>De la misma forma, se difunde la mentira que Colombia es una sociedad justa e igualitaria, que ha soportado el bandidaje de enemigos del orden y la propiedad, sin que existan razones que expliquen la existencia de la insurgencia armada y de la protesta social. Entre los enemigos de ese \u201corden democr\u00e1tico\u201d se incluye a los que son denominados como terroristas o sus c\u00f3mplices, entre los cuales se se\u00f1ala a dirigentes pol\u00edticos de izquierda, profesores, estudiantes, sindicalistas, campesinos, mujeres pobres y a todo aquel que sea visto como un potencial peligro para el capitalismo colombiano. Lo peor es que no solo se les se\u00f1ala con el dedo acusador, sino que se les est\u00e1 matando a cuentagotas de sangre.<\/p>\n<p>La estrategia negacionista en Colombia adquiere recurre a diferentes instrumentos, con el fin expl\u00edcito de instaurar la amnesia colectiva y obligatoria, algo esencial para el r\u00e9gimen Uribe-Duque en su ambici\u00f3n de permanecer en el poder por mucho tiempo, y en limpiar su trayectoria criminal. Por eso, han copado, con sus fichas de extrema derecha y negacionistas abiertos del conflicto armado al Centro de Memoria Hist\u00f3rica, instituci\u00f3n que tampoco ha sido tan independiente y cr\u00edtica, como ahora pretenden algunos de sus defensores, puesto que parte de la premisa de que todos los actores armados son responsables de la violencia (eso s\u00ed, menos el Estado) que en Colombia nunca ha habido terrorismo de Estado y que no hubo genocidio de la UP, entre algunas de sus posturas \u201cfinamente\u201d negacionistas.<\/p>\n<p>No resulta extra\u00f1a la ofensiva de tipo educativo de tinte negacionista con la publicaci\u00f3n de textos escolares, uno de ellos de Editorial Santillana, dirigido a ni\u00f1os de quinto de primaria, en el que se hace una apolog\u00eda de la \u201cSeguridad Democr\u00e1tica\u201d, sin que se mencionen los diez mil cr\u00edmenes de Estado (mal llamados \u201cfalsos positivos\u201d) que se realizaron durante este per\u00edodo nefasto de la historia colombiana.<\/p>\n<p>Los voceros del Centro Democr\u00e1tico han ido m\u00e1s lejos a\u00fan en su labor negacionista al pretender crear leyes que proh\u00edban la ense\u00f1anza cr\u00edtica y la formaci\u00f3n pol\u00edtica, con argumentos similares a los de Jair Bolsonaro en Brasil. Se quiere, simplemente, que las nuevas generaciones de colombianos no puedan conocer la magnitud del Terrorismo de Estado en Colombia y terminen defendiendo a los terratenientes y los grupos econ\u00f3micos (los \u201ccacaos\u201d) que han ensangrentado este pa\u00eds.<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>El negacionismo hist\u00f3rico en Colombia justifica un presente, dominado por el odio como raz\u00f3n de ser de los colombianos, lo que ha calado en la fibras sensibles del habitante com\u00fan y corriente de este pa\u00eds: odio hacia todos los otros (insurgentes, pobres, l\u00edderes sociales, venezolanos\u2026), a los que se llama a exterminar. Un instrumento fundamental para difundir ese odio, que acompa\u00f1a el negacionismo hist\u00f3rico, son los grandes medios de desinformaci\u00f3n (RCN, Caracol, El Tiempo, El Espectador, Semana\u2026), propiedad de los verdaderos due\u00f1os de Colombia. De esta manera se legitima el crimen, que adquiere connotaciones transnacionales, ya que el r\u00e9gimen colombiano es un pe\u00f3n incondicional de los peores criminales de todos los tiempos, que gobiernan en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>El negacionismo hist\u00f3rico genera una \u201cverdad\u201d mentirosa, excluyente, indolente y legitimadora del odio y del crimen, por lo que no es raro que hasta personas que no tienen la m\u00e1s m\u00ednima idea de lo que sucede en Colombia o en el exterior (embrutecidas por falsimedia) se\u00f1alan como terrorista a aquel que diga algo, piense o critique, e incluso se legitima que se mate o desaparezca a quien es calificado de ese manera. De ah\u00ed se desprende la legitimaci\u00f3n del discurso terrorista de que los culpables de la violencia en Colombia son los insurgentes y estos son los que deben ser condenados y extraditados sin dilaci\u00f3n, mientras los verdaderos responsables del Estado y las clases dominantes (entre ellos varios ex presidentes) posan como ilustres ciudadanos, aunque tengan sus manos untadas de sangre. Porque el negacionismo tiene la particularidad de ocultar esas verdades incomodas mediante la evasi\u00f3n y el ensa\u00f1amiento con los otros, con los perseguidos.<\/p>\n<p>As\u00ed como se afirma que el pasado se reconstruye en funci\u00f3n del presente y \u00e9ste se explica por lo que sucedi\u00f3 en el pasado, puede decirse que el pasado se niega en funci\u00f3n del presente y con la intenci\u00f3n de perpetuarlo. Tal es la misi\u00f3n del negacionismo hist\u00f3rico: perpetuar en el futuro el presente de miserias e injusticias, y por ello se cierran las ventanas insurgentes del pasado, que nos muestran una historia plet\u00f3rica de luchas y rebeliones, y tambi\u00e9n de represi\u00f3n y escarnio por parte del bloque de poder contrainsurgente. No podemos dejar, en consecuencia, que el enemigo de clase nos derrote tambi\u00e9n en el terreno de la historia, con la negaci\u00f3n de la lucha y con la imposici\u00f3n de su relato de muerte y sumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En esa direcci\u00f3n, nuestra tarea consiste en recuperar y reivindicar nuestras luchas como parte de una historia viva, que aliente los combates de nuestro presente e ilumine otro futuro, porque no se olvide que el futuro est\u00e1 en el pasado, en la memoria de las luchas por la dignidad, la justicia y la libertad. La lucha de clases se proyecta hacia el pasado, por su apropiaci\u00f3n o su negaci\u00f3n, y por eso es un terreno en disputa que no se debe dejar en manos de los poderosos y sus negacionistas de cabecera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Revista Cepa (18-6-19) &nbsp; \u201cLa historia pervive en el n\u00facleo de cada conflicto. Una comprensi\u00f3n fiel [\u2026] del pasado ofrece una posibilidad de paz. La distorsi\u00f3n o manipulaci\u00f3n de la historia, en cambio, sembrar\u00e1 por s\u00ed sola el desastre. [\u2026] Una desinformaci\u00f3n hist\u00f3rica, incluso del pasado m\u00e1s reciente puede causar un da\u00f1o tremendo\u201d. 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