{"id":33868,"date":"2019-06-22T10:49:37","date_gmt":"2019-06-22T14:49:37","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=33868"},"modified":"2019-06-22T10:49:37","modified_gmt":"2019-06-22T14:49:37","slug":"la-intervencion-militar-norteamericana-de-1965-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/06\/22\/la-intervencion-militar-norteamericana-de-1965-1\/","title":{"rendered":"La intervenci\u00f3n militar norteamericana de 1965 (1)"},"content":{"rendered":"<p>Jes\u00fas de la Rosa (Hoy, 21-5-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de mis escritos sobre la Revoluci\u00f3n de Abril de 1965 requiere una breve explicaci\u00f3n de nuestra parte. Autores nacionales y extranjeros han publicado valiosos ensayos hist\u00f3ricos sobre dicho conflicto; hecho \u00e9ste que les permite a muchos calificar de vana la esperanza nuestra de a\u00f1adir algo nuevo a lo que sobre ese tema ya se sabe. Sin embargo, dentro de los conocimientos generales que sobre Abril se posee, un aspecto del mismo ha quedado in\u00e9dito: el subjetivo, la experiencia vivida por muchos de los participantes en dicho acontecimiento. Es esto lo que realmente nos motiva a dictar conferencias, participar en mesas redondas, escribir libros, en fin, en aprovechar cualquier oportunidad que se nos presente de referirnos a tan magno acontecimiento.<\/p>\n<p>El relato de los hechos ocurridos en Abril de 1965 constituye un intento de incluir en nuestras consideraciones el ambiente intangible de esos aconteceres; de descubrir los puntos de vista y las motivaciones de muchos de sus actores; y de comunicarles a nuestros amables lectores c\u00f3mo sentimos la guerra quienes la vivimos. Recurriendo a mis recuerdos y a las narraciones de algunos testigos oculares de aquellos sucesos, hemos tratado de describir sus principales entornos. Si mal no recordamos, una vez le o\u00edmos afirmar al destacado historiador dominicano Frank Moya Pons que: \u201cla historia oral no sustituye a la historiograf\u00eda, sino que la complementa y llena intersticios\u201d.<\/p>\n<p>Parecer\u00eda diferente a lo expresado por el destacado escritor argentino Carlos Fuente, cuando, refiri\u00e9ndose a su pa\u00eds, afirma que: \u201cla memoria le da su verdadero sentido a la historia; la salva de la pretendida objetividad de los hechos de archivo; y la conecta con la colectividad y con las vidas personales. \u201dQuiz\u00e1 parezca escandaloso y hasta de mal gusto, narrar muertes, sufrimientos y tragedias ocurridas hace m\u00e1s de medio siglo. Muchos se preguntar\u00e1n: \u00bfPara qu\u00e9 recordarlos? \u00bfPara qu\u00e9 revivir tantos odios y tantos rencores? Respondemos: porque creemos que recordarlos es la mejor manera de evitar su repetici\u00f3n. La crueldad de algunos de los hechos ocurridos en Abril de 1965 anuncia con la alegr\u00eda de hoy la celebraci\u00f3n de los 54 a\u00f1os de una gesta que expres\u00f3 el hero\u00edsmo del pueblo dominicano en defensa de sus libertades. Entendemos que por s\u00ed misma, la suma de mis micros experiencias no puede dar como resultado una macro totalidad objetiva. Y que estas l\u00edneas que sobre la Guerra de Abril de 1965 tenemos a bien escribir no constituyen una historia de tan magno evento. Sin embargo, creemos que las mismas concentran, en la perspectiva de los m\u00e1s de 50 a\u00f1os transcurridos, los aspectos principales del conflicto. Resumiendo, no es la historia de Abril de 1965 la que contamos, son nuestras verdades de esa tragedia.<\/p>\n<p>El 27 de Abril de 1965, crey\u00e9ndose que todo estaba perdido, algunos dirigentes pol\u00edticos y militares sublevados buscaron refugios en embajadas extranjeras o trataron de llegar a un acuerdo de cese al fuego con sus contrarios de la Base A\u00e9rea de San Isidro contando con la mediaci\u00f3n de algunos miembros del cuerpo diplom\u00e1tico estadounidense. Otros, en cambio, decidieron combatir hasta el final.<\/p>\n<p>Al amanecer del d\u00eda 27 de Abril, las tropas de San Isidro se encontraban concentradas en la margen occidental del rio Ozama dispuestas a asaltar las posiciones constitucionalistas; para ello, contaban con tanques blindados AMX; un batall\u00f3n de fusileros; una compa\u00f1\u00eda de artiller\u00eda; y con apoyos de unidades navales y a\u00e9reas. Los generales de San Isidro pensaban que el disponer de un arsenal como \u00e9se resultaba m\u00e1s que suficiente para terminar de una vez por todas con la resistencia de los militares insurrectos. Ante una situaci\u00f3n como \u00e9sa, los militares constitucionalistas consideraron m\u00e1s importante que un alineamiento de artiller\u00eda, el aprovechar la reacci\u00f3n moral de los combatientes para exigirles resistir donde el combate tuviera lugar. Dicha f\u00f3rmula como soluci\u00f3n militar parecer\u00eda vaga e ilusoria; pero, era la m\u00e1s v\u00e1lida para explotar las fuerzas de una agrupaci\u00f3n militar erigida ya en toda una muchedumbre de gentes dispuestas a batirse hasta el final.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Recurriendo a mis recuerdos y a las confesiones y pareceres de unos que otros testigos oculares tratamos de describir los entornos de lo que aqu\u00ed pas\u00f3 en abril de 1965. Sabemos que esto tiene sus limitaciones y que, por s\u00ed misma, la suma de nuestras micro experiencias no puede dar como resultado una macro totalidad. Narramos hechos en los cuales tomamos parte. Pero, nuestros juicios al respeto no est\u00e1n respaldados por documentos ni por citas de eruditos. No obstante, sabemos que para escribir con entera propiedad la historia de lo sucedido no basta con haber sido testigo y participante en esa gesta como lo fuimos nosotros; se necesita algo m\u00e1s; se requiere de talento y dotes de historiador; tambi\u00e9n, de disponer de documentaciones que reposan en archivos militares cuidadosamente guardados, a los cuales pocas personas han tenido y tienen acceso.<\/p>\n<p>Al amanecer del 27 de abril de 1965, las tropas de San Isidro se encontraban concentradas en la margen oriental del r\u00edo Ozama, listas para asaltar las posiciones constitucionalistas. Alrededor de las seis de la ma\u00f1ana de ese mismo d\u00eda, dichas tropas iniciaron el ataque; pero, ante el empuje y arrojo del ej\u00e9rcito constitucionalista, no pudieron avanzar. Despu\u00e9s de horas de combate, alrededor del mediod\u00eda las tropas de San Isidro abandonaron el combate, dejando abandonados valiosos equipos b\u00e9licos incluyendo tanques y carros de asalto. Despu\u00e9s de dicha batalla, conocida como la Batalla del Puente, los militares constitucionalistas aumentaron sus efectivos y reafirmaron sus dominios de la ciudad.<\/p>\n<p>Conjurado el peligro de San Isidro, las tropas constitucionalistas acompa\u00f1adas por combatientes civiles enfilaron hacia la Fortaleza Ozama asiento de los temibles y odiados polic\u00edas contra motines \u201cCascos Blancos\u201d. Por medio de altavoces, los mandos constitucionalistas convidaron a las tropas policiales encerradas en el fort\u00edn a rendirse. El Jefe de las mismas, aunque confiado, no ten\u00eda ning\u00fan plan de acci\u00f3n concertado con los dem\u00e1s cuarteles policiales de la ciudad, las cuales, por dem\u00e1s, ya hab\u00edan ca\u00eddo en manos de los constitucionalistas. Durante algunas horas, no hubo m\u00e1s que horror, muertes y derramamiento de sangre. Despu\u00e9s de prolongados esfuerzos, los mandos constitucionalistas lograron controlar la situaci\u00f3n e impedir que esa org\u00eda malsana continuara. Un cierto n\u00famero de oficiales y alistados de los llamados Cascos Blancos se lanzaron al r\u00edo Ozama pereciendo algunos de ellos ahogados o v\u00edctima de los ataques de tiburones. S\u00f3lo unos pocos lograron escapar de aquel infierno. Toda resistencia le result\u00f3 in\u00fatil. Cerca del mediod\u00eda del 27 de abril, las tropas policiales sitiadas enarbolaron banderas blancas en se\u00f1al de rendici\u00f3n. Los constitucionalistas tomaron m\u00e1s de 400 prisioneros y una cantidad considerable de armamentos conque armar, como as\u00ed lo hicieron, a cuantas personas desearon incorporarse a la lucha revolucionaria.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n ocurrieron varios cambios en la estructura de mando de los dos bandos en pugna: el coronel Francisco Alberto Caama\u00f1o De\u00f1\u00f3 surgi\u00f3 como jefe pol\u00edtico y caudillo militar de las tropas constitucionalistas integradas a partir de entonces por militares y civiles, al mismo tiempo que en la Base A\u00e9rea de San Isidro se instalaba una Junta Militar encabezada por el coronel Pedro Bartolom\u00e9 Benoit.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los combates del 26 y el 27 de Abril de 1965, los mentores norteamericanos que respaldaban a los de San Isidro entendieron que no exist\u00eda en el Ej\u00e9rcito regular capacidad militar ni disposici\u00f3n para enfrentarse grupos de militares y pueblerinos en v\u00eda de convertirse en un ej\u00e9rcito popular.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n de Abril de 1965 constituy\u00f3 una fuente inagotable de ense\u00f1anzas militares, pol\u00edticas y morales. Han transcurrido 54 a\u00f1os desde que se inici\u00f3; pero, todav\u00eda sangran algunas heridas. Peor a\u00fan, no son muchos los dominicanos que posee una idea acabada de esa tragedia que condiciona tanto nuestra vida de hoy.<\/p>\n<p>Nos proponemos seguir contribuyendo al deber com\u00fan de todos los dominicanos de evitar que acontecimientos como los escenificados aqu\u00ed en abril de 1965 vuelvan a repetirse. Al paso de los a\u00f1os, dichos sucesos han venido situ\u00e1ndose en una perspectiva que nos permitir\u00e1 en un futuro cercano examinarlos con cierta objetividad y precisi\u00f3n; pero, una serie de dificultades todav\u00eda se interponen en el camino de lograrlo. En la p\u00e1gina 304 de su libro \u201cLa Esperanza Desgarrada\u201d, el escritor italiano Piero Gleijeses escribe: \u201cpara los funcionarios norteamericanos, el levantamiento del 24 de abril hab\u00eda sido una total sorpresa. Y hab\u00eda estallado en momento en que la embajada estaba media vac\u00eda. Desde el 23 de abril, el embajador Bennett se encontraba en su nativo estado de Georgia visitando a su madre que estaba enferma\u201d. Otros altos funcionarios de la embajada norteamericana en Santo Domingo se encontraban fuera de su puesto de trabajo en momentos del estallido al cual nos estamos refiriendo, quedando al frente de la Embajada el encargado de negocios William Connett, quien hac\u00eda s\u00f3lo algunos meses que ocupaba dicho cargo.<\/p>\n<p>Los d\u00edas 26, 27 y 28 de abril de 1965, despu\u00e9s de su triunfo en la batalla del Puente y en la toma de la fortaleza Ozama, los militares constitucionalistas reafirmaron su dominio en la ciudad de Santo Domingo y para su ganancia de causa, casi todos los cuarteles militares del interior del pa\u00eds le manifestaron su apoyo, en momentos en que los nervios y la emoci\u00f3n empa\u00f1aban el ambiente de la Base A\u00e9rea de San Isidro y la del Centro de Entrenamiento Militar de las Fuerzas Armadas (CEFA) bajo la jefatura de los generales El\u00edas Wessin y Wessin y Juan de los C\u00e9spedes, all\u00ed estuvo en la madrugada del d\u00eda 27 el Jefe del Grupo Norteamericano de Asesor\u00eda Militar (MAAG) quien pudo constatar la atm\u00f3sfera de miedo que all\u00ed reinaba con casi todos los pilotos cansados y desanimados, y una cantidad considerable de oficiales llorando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas de la Rosa (Hoy, 21-5-19) &nbsp; La aparici\u00f3n de mis escritos sobre la Revoluci\u00f3n de Abril de 1965 requiere una breve explicaci\u00f3n de nuestra parte. 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