{"id":33870,"date":"2019-06-25T12:01:17","date_gmt":"2019-06-25T16:01:17","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=33870"},"modified":"2019-06-25T12:01:17","modified_gmt":"2019-06-25T16:01:17","slug":"la-intervencion-militar-norteamericana-de-1965-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/06\/25\/la-intervencion-militar-norteamericana-de-1965-y-2\/","title":{"rendered":"La intervenci\u00f3n militar norteamericana de 1965 (y 2)"},"content":{"rendered":"<p>Jes\u00fas de la Rosa (Hoy, 11-6-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las tres de la tarde del 28 de abril de 1965, el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, recibi\u00f3 en su despacho de la Casa Blanca un cable de su embajador acreditado en Rep\u00fablica Dominicana que dec\u00eda que la situaci\u00f3n all\u00ed se hab\u00eda tornado peligrosa para los intereses estadounidenses, que las autoridades encargadas de hacer cumplir las leyes y de mantener el orden p\u00fablico le hab\u00edan avisado que la situaci\u00f3n estaba completamente fuera de su control y que la Polic\u00eda Nacional y las Fuerzas Armadas (enti\u00e9ndase tropas militares de la Base A\u00e9rea de San Isidro y del llamado CEFA) no ofrec\u00edan ninguna garant\u00eda respecto a la seguridad de los ciudadanos norteamericanos residente o de tr\u00e1nsito por la Rep\u00fablica Dominicana. A las pocas horas de recibir esa nota, el presidente de los Estados Unidos anunciaba desde Washington que hab\u00eda ordenado al Secretario de Estado de Defensa disponer de las tropas necesarias para salvaguardar la vida y los intereses de los norteamericanos residentes en Rep\u00fablica Dominicana. Otro cable recibido m\u00e1s tarde por el mandatario yanqui subrayaba que el Ej\u00e9rcito Constitucionalista, integrados por militares y civiles, hab\u00edan derrotado a las tropas de San Isidro en la Batalla del Puente Duarte y tomado la Fortaleza Ozama, asiento de los temibles y odiados polic\u00edas cascos blancos. Y que en las provincias del interior del pa\u00eds, las gentes se lanzaban a las calles en apoyo al Ej\u00e9rcito Constitucionalista y en reclamo de reponer a Juan Bosch en la Presidencia de la Rep\u00fablica sin elecciones.<\/p>\n<p>Los constitucionalistas hab\u00edan salido triunfante de la guerra civil, en los precisos momentos en que una fuerza de tarea de la Armada de los Estados Unidos compuesta por 42 unidades navales con el porta aviones Boxer como buque madre pon\u00eda proa hacia la Rep\u00fablica Dominicana. Despu\u00e9s de ser instruido al respecto, el coronel Pedro Bartolom\u00e9 Benoit formul\u00f3 por escrito una solicitud de intervenci\u00f3n militar norteamericana fundamentada en la necesidad de proteger las vidas y los bienes de los ciudadanos norteamericanos de paso o residentes en el pa\u00eds. La invasi\u00f3n militar norteamericana a la Rep\u00fablica Dominicana hab\u00eda comenzado ya.<\/p>\n<p>La mayor parte de los documentos alusivos a la Revoluci\u00f3n de Abril de 1965 reposan en archivos a los cuales los investigadores interesados en el tema no siempre tienen acceso. Muchos de los cedularios referentes a las actuaciones de las tropas interventoras estadounidenses permanecen guardados en los archivos de la Armada norteamericana y en los de ciertas instituciones de los Estados Unidos. Suponemos que los legajos de la administraci\u00f3n constitucionalista llevados a Europa por el coronel Francisco Alberto Caama\u00f1o De\u00f1\u00f3 a su salida del pa\u00eds en enero de 1966 reposan, al igual que otros, en archivos cubanos.<\/p>\n<p>Por lo expuesto en el p\u00e1rrafo anterior, muchos de los aspectos esenciales de la Revoluci\u00f3n de Abril de 1965 han tenido que basarse en fuentes partidarias comprometidas con uno de los bandos. Algunos testigos y actores que ocuparon puestos de mucha responsabilidad han preferido guardar silencio en relaci\u00f3n con el tema; otros han postergado, no sabemos hasta cu\u00e1ndo, la publicaci\u00f3n de sus memorias. Ciertos documentos de gran valor hist\u00f3rico est\u00e1n en manos de personas negadas a ponerlos al cuidado de terceros. Afortunadamente, en los \u00faltimos a\u00f1os, a pesar de todos esos inconvenientes, se han venido poniendo a disposici\u00f3n de algunos que otros historiadores una considerable cantidad de documentos sobre la revuelta abrile\u00f1a, entre los que cabe mencionarse fotocopias de escritos de archivos desclasificados; memoria de importantes actores, entre otros. Los archivos militares de nuestro pa\u00eds, al menos los comprendidos en 1930 y 1965, fueron enviados al Archivo General de la Naci\u00f3n; y en la actualidad se trabaja para ponerlos a disposici\u00f3n de historiadores, de investigadores y de personas interesadas en dicho tema.<\/p>\n<p>Los d\u00edas 26, 27 y 28 de abril de 1965, despu\u00e9s de su triunfo en la Batalla del Puente y en la toma de la Fortaleza Ozama, los militares constitucionalistas reafirmaron su dominio en la ciudad de Santo Domingo y, para su ganancia de causa, las comandancias de casi todos los cuarteles militares localizados en el interior del pa\u00eds le manifestaron su apoyo, contrario a lo que en esos mismos momentos suced\u00eda en la Base A\u00e9rea de San Isidro y en el Centro de Entrenamiento de las Fuerzas Armadas (CEFA). En esos dos lugares se respiraba una atm\u00f3sfera de dolor y de miedo; los soldados estaban cansados y muchos hab\u00edan desertado; y los pilotos y algunos de los oficiales lloraban desconsolados. Era que la naturaleza de la rebeli\u00f3n hab\u00eda cambiado entre el 25 y 27 de abril como bien lo planteaba el destacado historiador Roberto Cass\u00e1: \u201clo que debi\u00f3 quedar como un pronunciamiento militar y popular incuestionable devino en guerra civil (\u2026.) El desenlace del 27 d abril en el Puente Duarte presagiaba un nuevo tipo de Estado, ya que la derrota de la casta militar derechista replanteaba los t\u00e9rminos de poder en la sociedad dominicana. Quedaba, por consiguiente, un camino despejado para la puesta en vigencia de los contenidos sociales consignados en la Constituci\u00f3n repuesta, en lo adelante con un matiz revolucionario que probablemente incluir\u00eda transformaciones m\u00e1s profundas\u201d.<\/p>\n<p>El 28 de abril de1965, el sue\u00f1o de Juan Pablo Duarte y el de los dem\u00e1s miembros de la Sociedad la Trinitaria de vivir en una Rep\u00fablica Dominicana libre e independiente de todo poder extranjero se hab\u00eda hecho realidad. Pero, \u00bfqu\u00e9 decir de la solicitud de algunos generales y oficiales de nuestras Fuerzas Armadas dirigida al presidente de los Estados Unidos pidi\u00e9ndole que nuestro pa\u00eds fuera intervenido? Esto merece de nuestra parte una respuesta desapasionada y veraz. La variabilidad de las fuerzas amadas como instituciones del Estado, y la consideraci\u00f3n de esa variabilidad en el tiempo, en el espacio y en las circunstancias del medio ambiente en que se desenvuelven, ser\u00e1n siempre condiciones a tener en cuenta para comprender, sin las deformaciones de los convencionalismos ni la rigidez de im\u00e1genes falsas, las razones de eficacia y las causas de fracaso de algunas de ellas.<\/p>\n<p>El movimiento Enriquillo, integrado en su mayor\u00eda por militares de carrera, casi todos graduados en academias extranjeras, tuvo como objetivos principales el restablecer el derrocado Gobierno Constitucional del \u00b4profesor Juan Bosch y el de combatir la corrupci\u00f3n dentro de las Fuerzas Armadas. La sapiencia y determinaci\u00f3n de ese grupo, dirigido en principio por los coroneles Rafael Tom\u00e1s Fern\u00e1ndez Dom\u00ednguez y Hernando Ram\u00edrez, se puso muy de manifiesto en la organizaci\u00f3n del golpe de Estado que derroc\u00f3 el gobierno de facto del doctor Donald Reid Cabral, la batalla del Puente Duarte y la toma de la Fortaleza Ozama. Con algunas que otras excepciones, el anhelo de reformas sociales de dicho grupo era modesto, teniendo poco en com\u00fan con \u201clos cabezas calientes y los politiqueros de la \u00e9poca\u201d<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la actuaci\u00f3n del grupo de militares al cual nos referimos en el p\u00e1rrafo anterior, el escritor italiano Piero Gleijeses, en la p\u00e1gina 475 de su libro \u201cLa Esperanza Desgarrada\u201d, expresa que: \u201caquellos d\u00edas de lucha hab\u00edan dejado una mancha indeleble en muchos oficiales constitucionalistas, especialmente en los que tomaron parte en la batalla del Puente Duarte. Hab\u00edan peleado no por el pueblo, sino junto a \u00e9l. Hab\u00edan experimentado el valor y el esp\u00edritu de sacrificio de los infelices y la traici\u00f3n y la cobard\u00eda de tantos de sus compa\u00f1eros oficiales. Su relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n y en consecuencia, su actitud hacia los cambios sociales, nunca (pero nunca) pod\u00eda volver a ser la de antes\u201d. Es que poco importa que en los movimientos b\u00e9licos de un futuro cercano dispongan de armamentos mucho m\u00e1s poderosos que los empleados por ambos bandos en la Guerra de Abril de 1965. Los factores de \u00edndole espiritual y moral del hombre y de la mujer no han de ceder su principalidad mientras los conflictos b\u00e9licos sigan siendo problemas de vida o muerte para el Estado, y m\u00e1s que para \u00e9ste, para la comunidad que le da vida.<\/p>\n<p>A principio de la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta del pasado siglo 20, el gobierno de Hait\u00ed encabezado por un dictador de nombre Fran\u00e7ois Duvalier inici\u00f3 una pol\u00edtica de relaciones con pa\u00edses socialistas, comenzando con Polonia y Checoslovaquia que no fue del agrado del presidente de los Estados Unidos, John Kennedy, quien desencaden\u00f3 una serie de acciones para derrocarlo. Pero, como veremos m\u00e1s adelante, lo que hizo el gobernante estadounidense para deponer al dictador haitiano result\u00f3 en el derrocamiento del gobierno del profesor Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963.<\/p>\n<p>Como lo expresara el expresidente Juan Bosch diez a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido derrocado: \u201cel golpe de 1963 no fue planeado, pero hubo que darlo para salvar a John F. Kennedy del esc\u00e1ndalo internacional que hubiera sido inevitable, pues como hab\u00edamos dicho, lo que hizo el gobierno presidido por \u00e9l no lo hab\u00eda hecho ning\u00fan otro en la historia: organizar campamentos guerrilleros en territorio de un Estado amigo ocult\u00e1ndole esa actuaci\u00f3n al jefe de ese Estado; pero, adem\u00e1s hacerlo mientras se presentaba ante el mundo como el campe\u00f3n armado que luchaba contra los que apoyaban guerrillas en otros pa\u00edses\u2026.\u201d En resumen, el golpe de Estado que derroc\u00f3 su gobierno el 25 de septiembre de 1963 fue una consecuencia de la intervenci\u00f3n norteamericana en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Afortunadamente, hay otra realidad m\u00e1s expresiva, m\u00e1s plausible, m\u00e1s general, m\u00e1s humana: el af\u00e1n de los dominicanos (plural masculino) de vivir en paz, en libertad, en bien y en la verdad. Alcanzar dicha meta no es imposible. A ella se puede llegar por la unidad en la acci\u00f3n de las instituciones sociales creadas para hacer fecunda la vida con el vigor, con el entendimiento y la cooperaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p>Para que constituyan la m\u00e1s expresiva encarnaci\u00f3n de la nacionalidad, las Fuerzas Armadas deben ser en esencia instituciones sociales, soporte del Estado al cual sirven y asisten.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas de la Rosa (Hoy, 11-6-19) &nbsp; A las tres de la tarde del 28 de abril de 1965, el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. 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