{"id":33973,"date":"2019-06-27T12:10:13","date_gmt":"2019-06-27T16:10:13","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=33973"},"modified":"2019-06-27T12:10:13","modified_gmt":"2019-06-27T16:10:13","slug":"marta-harnecker-y-el-marxismo-como-saber-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/06\/27\/marta-harnecker-y-el-marxismo-como-saber-popular\/","title":{"rendered":"Marta Harnecker y el marxismo como saber popular"},"content":{"rendered":"<p>Atilio Bor\u00f3n (teleSur, 26-6-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dec\u00eda en un posteo anterior que en los sesentas el auge de los movimientos guerrilleros tuvo como efecto secundario \u00a0-en algunos sectores de la izquierda- un cierto relegamiento de la importancia de la teor\u00eda como \u201cgu\u00eda para la acci\u00f3n\u201d, tal como Lenin lo se\u00f1alara en innumerables ocasiones. En algunos casos hasta se podr\u00eda hablar de un sesgo \u201canti-te\u00f3rico\u201d, actitud asociada en no pocos casos con un culto al espontane\u00edsmo y en la creencia de que en la lucha de clases lo esencial era la abnegaci\u00f3n militante y mucho menos la reflexi\u00f3n te\u00f3rica. El famoso dictum de Lenin: \u201csin teor\u00eda revolucionaria no hay praxis revolucionaria\u201d hab\u00eda ca\u00eddo en el olvido.<\/p>\n<div class=\"qnewworld\"><\/div>\n<p>Sin duda que las urgencias de la lucha armada conspiraban contra la serenidad necesaria para enfrascarse en las complejidades te\u00f3ricas de El Capital o los Cuadernos Filos\u00f3ficos de Lenin, para no citar sino un par de ejemplos. Pero no era eso lo que hab\u00eda ocurrido en Sierra Maestra, donde Fidel, Ra\u00fal y el Che no dejaban de aprovechar cada respiro de la guerra para desarrollar su formaci\u00f3n te\u00f3rica. Y tanto en el Congo como en Bolivia la mochila del Che estaba cargada con muchos libros y notas sobre autores tan diversos como Wright Mills, Rosa Luxemburgo, Lenin, Trotski, Stalin, Borkenau, Mao, Lukacs, Marx, Engels, Fidel y tantos otros. De ah\u00ed la enorme importancia de la labor de Marta Harnecker que con sus obras e intervenciones period\u00edsticas rescat\u00f3 la importancia esencial de la teor\u00eda marxista en las pr\u00e1cticas concretas de las luchas populares, en todas sus formas, pac\u00edficas o no.<\/p>\n<p>Por supuesto que esta labor de divulgaci\u00f3n, imprescindible y que hoy d\u00eda necesitamos con renovada urgencia, suscit\u00f3 reacciones no siempre amables o razonables en algunos sectores de la intelligentzia marxista \u2013en Chile as\u00ed como en el resto del continente- que le reprochaban por su \u201cvulgarizaci\u00f3n\u201d del marxismo. Para estos intelectuales elitistas, nutridos y encerrados en el asfixiante mundillo acad\u00e9mico, lo de Marta era casi una herej\u00eda. Porque la teor\u00eda y sus instrumentos para entender y cambiar el mundo se supon\u00eda que reposaban en las sabias manos de una vanguardia iluminada que desde los claustros universitarios convocaba al pueblo a una revoluci\u00f3n que nunca llegaba puntualmente a la cita.<\/p>\n<p>Por eso ella comprendi\u00f3 de inmediato el significado hist\u00f3rico-universal, al decir de Hegel, de la Revoluci\u00f3n Cubana, cuando muchos intelectuales e inclusive partidos de izquierda la ve\u00edan con profunda desconfianza cuando no la calificaban de aventurerismo peque\u00f1o-burbgu\u00e9s. Revolucionaria comunista, y por ende anticapitalista, comprendi\u00f3 de inmediato que las revoluciones son procesos, y supo ver en la Unidad Popular de Salvador Allende las semillas de una revoluci\u00f3n sumida en un laborioso trabajo de parto mientras algunos de los \u201cmarx\u00f3logos\u201d abominaban de ese gobierno por \u201creformista\u201d pese a la expropiaci\u00f3n de las empresas norteamericanas de la gran miner\u00eda del cobre, la estatizaci\u00f3n del sistema bancario y la reforma agraria y, por supuesto, la abierta agresi\u00f3n del gobierno de Estados Unidos que para aquellos era apenas una nimiedad.<\/p>\n<p>Por ser expresi\u00f3n de ese marxismo abierto y vibrante Marta fue de las primeras en Nuestra Am\u00e9rica en entender al proceso revolucionario encarnado en Hugo Ch\u00e1vez Fr\u00edas, que una vez m\u00e1s desafiaba los dogmas establecidos por los \u201cdoctores de la revoluci\u00f3n\u201d, capaces de pontificar durante miles de p\u00e1ginas sobre el tema pero sin jam\u00e1s haber logrado dar nacimiento a \u00a0ninguna.<\/p>\n<p>\u00bfEran todas \u00e9stas s\u00f3lo divergencias te\u00f3ricas o pol\u00edticas? En parte. Pero hab\u00eda tambi\u00e9n un componente de otro tipo. La profunda envidia que suscitaba el hecho de que su libro Los Conceptos Elementales del Materialismo Hist\u00f3rico se vendiese como pan caliente por todo el continente. \u00a0Una primera edici\u00f3n de Siglo Veintiuno M\u00e9xico sali\u00f3 en 1968, con una tirada de mil ejemplares. La tercera, de 1970, \u00a0ya era de cuatro mil.<\/p>\n<p>En 1971 aparece ya una sexta edici\u00f3n \u201crevisada y ampliada\u201d por la autora.\u00a0 En 1976, instaladas las feroces dictaduras en casi toda la regi\u00f3n, su libro alcanza a una exorbitante 35\u00aa edici\u00f3n con una tirada de treinta mil ejemplares. Y as\u00ed sucesivamente., con nuevas ediciones hasta el d\u00eda de hoy. \u00bfC\u00f3mo puede ser que un texto marxista se convierta en un best seller sin precedentes,\u00a0 se preguntaban indignados y carcomidos por la envidia los custodios del dogma, cuyas obras circulaban entre unos pocos cientos de adeptos? La respuesta era sencilla: porque el libro de Marta se ajustaba como un anillo al dedo a las necesidades ideol\u00f3gicas y te\u00f3ricas suscitadas primero por la intensa movilizaci\u00f3n popular de los sesentas y el cambio en la correlaci\u00f3n de fuerzas predominante desde finales de la Segunda Guerra Mundial en Nuestra Am\u00e9rica; y despu\u00e9s por la necesidad de encarar una lucha contra las dictaduras instauradas en los setentas. Y adem\u00e1s porque lo hac\u00eda en un lenguaje llano, \u00a0did\u00e1ctico, comprensible para las masas, exento de cualquier barroquismo o pretensi\u00f3n culterana o academicista.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de un intelectual marxista era, como debe ser tambi\u00e9n hoy, \u00a0un arma de combate, una AK-47 en la \u201cbatalla de ideas\u201d, un componente crucial de esa \u201cartiller\u00eda del pensamiento\u201d que reclamaban Fidel y m\u00e1s tarde Ch\u00e1vez. Rabiosos, los cultores de ese \u201cdoctrinarismo pedante\u201d que con tanta fuerza fustigara Antonio Gramsci pretendieron ningunear a Marta, o acusarla, al popularizarlo, de \u00a0desfigurar al marxismo que aquellos supuestamente s\u00ed comprend\u00edan tal como lo mandaba el canon interpretativo dominante.<\/p>\n<p>Hoy nadie se acuerda de ellos. No dejaron ninguna obra, ning\u00fan legado que permita elevar el estado de consciencia de las masas, ninguna arma para librar en mejores condiciones la batalla de ideas. Sencillamente se esfumaron, y con ellos tambi\u00e9n lo hicieron sus diatribas y sus insidias. Marta, en cambio nos dej\u00f3 un legado inmenso que, ahora que ella ya no est\u00e1 entre nosotros, ser\u00e1 preciso evitar que caiga en el olvido. Ser\u00eda un error imperdonable y costoso para las luchas emancipatorias de nuestros pueblos. Su labor como educadora y como concientizadora de masas no puede interrumpirse con su partida. Es imprescindible e impostergable garantizar la continuidad de su magisterio revolucionario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atilio Bor\u00f3n (teleSur, 26-6-19) &nbsp; Dec\u00eda en un posteo anterior que en los sesentas el auge de los movimientos guerrilleros tuvo como efecto secundario \u00a0-en algunos sectores de la izquierda- un cierto relegamiento de la importancia de la teor\u00eda como \u201cgu\u00eda para la acci\u00f3n\u201d, tal como Lenin lo se\u00f1alara en innumerables ocasiones. 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