{"id":34076,"date":"2019-07-03T11:46:05","date_gmt":"2019-07-03T15:46:05","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=34076"},"modified":"2019-07-03T11:46:05","modified_gmt":"2019-07-03T15:46:05","slug":"medios-de-comunicacion-y-pensamiento-unico-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/07\/03\/medios-de-comunicacion-y-pensamiento-unico-y-2\/","title":{"rendered":"Medios de comunicaci\u00f3n y pensamiento \u00fanico (y 2)"},"content":{"rendered":"<p>Javier Ortiz (Nodo50)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cada tragedia cumple la doble funci\u00f3n de anonadar sobre la marcha y de hacer olvidar la anterior.<\/p>\n<p>Pero el poder inmediato de las televisiones no vuelve in\u00fatil, ni mucho menos, el poder de los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p>Volvamos a Espa\u00f1a. En este pa\u00eds, los grandes diarios, los diarios que se consideran como de referencia, tienen un fuerte ascendiente sobre personas y grupos que son, a su vez, muy influyentes. Un diario en nuestro pa\u00eds puede ser le\u00eddo, en el mejor de los casos, por unos dos millones de personas. En cambio, una cadena de radio puede tener un p\u00fablico tres o cuatro veces mayor, y todav\u00eda m\u00e1s una televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero los peri\u00f3dicos marcan m\u00e1s, condicionan m\u00e1s el orden del d\u00eda de la vida pol\u00edtico-social, y ello porque contribuyen a moldear la opini\u00f3n \u2013y, por ende, las decisiones\u2013 de aquellos que controlan los centros de poder pol\u00edtico, empresarial, financiero, judicial, etc. Es m\u00e1s: moldean tambi\u00e9n la opini\u00f3n de aquellos que deciden el contenido de los programas de radio y televisi\u00f3n. Casi todos los grandes magazines de radio y televisi\u00f3n se hacen con los grandes diarios como referencia.<\/p>\n<p>En realidad, la prensa espa\u00f1ola tiene una influencia pol\u00edtica desproporcionada. En el mundo desarrollado, hay peri\u00f3dicos cuya difusi\u00f3n est\u00e1 a a\u00f1os luz de la de los peri\u00f3dicos espa\u00f1oles. El Yiomiuri Shimbun japon\u00e9s edita 14,5 millones de ejemplares diarios. El Asahi Shimbun, 12,8 millones. El Bild Zeitung alem\u00e1n vende 4,2 millones. Incluso un peri\u00f3dico tan t\u00e9cnico \u2013y tan insoportablemente carca\u2013 como The Wall Street Journal se las arregla para vender 2 millones de ejemplares. Los japoneses leen cuatro veces m\u00e1s diarios que los espa\u00f1oles. Los brit\u00e1nicos, tres veces m\u00e1s. Los alemanes, m\u00e1s del doble. Y, sin embargo, la influencia directa e indirecta de las tres grandes cabeceras madrile\u00f1as no es menor, ni mucho menos, a la que tienen los principales diarios norteamericanos, japoneses, alemanes, franceses, o italianos, aunque \u00e9stos tengan m\u00e1s lectores. Dicho en pocas palabras: en Espa\u00f1a, la prensa se lee poco, pero pinta mucho.<\/p>\n<p>He tratado de explicar c\u00f3mo el mundo de la comunicaci\u00f3n est\u00e1 organizado para funcionar como una m\u00e1quina de reproducci\u00f3n y expansi\u00f3n de la ideolog\u00eda dominante. Pero no ser\u00eda justo si me olvidara de una pieza esencial en el engranaje de esa m\u00e1quina: los propios periodistas.<\/p>\n<p>El periodista est\u00e1 muy condicionado, en todos los sentidos, para actuar como un reproductor de la ideolog\u00eda dominante. Sin duda. Pero, en la gran mayor\u00eda de los casos, no ve esos condicionantes como un cors\u00e9 opresivo. Al contrario: le parecen lo m\u00e1s natural del mundo, porque la ideolog\u00eda dominante es su propia ideolog\u00eda. Los peri\u00f3dicos, las radios y las televisiones no est\u00e1n compuestos por una c\u00fapula perversa y una base honrada y paciente. Lo m\u00e1s normal es que, desde el punto de vista ideol\u00f3gico, un jefe s\u00f3lo se distinga de un redactor de base por su mejor conocimiento de las reglas del juego&#8230; y porque, en buena parte, ya ha conseguido buena parte de lo que el redactor de base aspira a conseguir.<\/p>\n<p>El resultado de todos estos factores combinados conduce a lo que ya antes he se\u00f1alado: a la aparente desideologizaci\u00f3n de los medios de prensa, que no es, en la pr\u00e1ctica, sino la entronizaci\u00f3n de los dogmas del neoliberalismo y su cristalizaci\u00f3n en lo que llamamos pensamiento \u00fanico.<\/p>\n<p>Debemos ser conscientes de la gravedad de lo que est\u00e1 ocurriendo. Como ha subrayado Eduardo Galeano,<\/p>\n<p>\u00abEl n\u00famero de quienes tienen derecho a escuchar y ver no cesa de acrecentarse, en tanto se reduce vertiginosamente el n\u00famero de quienes tienen el privilegio de informar, de expresarse, de crear. La dictadura de la palabra \u00fanica y de la imagen \u00fanica, mucho m\u00e1s devastadora que la del partido \u00fanico, impone en todas partes el mismo modo de vida, y otorga el t\u00edtulo de ciudadano ejemplar a quien es consumidor d\u00f3cil, espectador pasivo, fabricado en serie, a escala planetaria, conforme al modelo propuesto por la televisi\u00f3n comercial norteamericana. (&#8230;) En el mundo sin alma que los medios de comunicaci\u00f3n nos presentan como el \u00fanico mundo posible, los pueblos han sido reemplazados por los mercados; los ciudadanos, por los consumidores; las naciones, por las empresas; las ciudades, por las aglomeraciones. Jam\u00e1s la econom\u00eda mundial ha sido menos democr\u00e1tica, ni el mundo tan escandalosamente injusto. \u00bb (\u00ab\u00bfHacia una sociedad de la incomunicaci\u00f3n?\u00bb, en Le Monde Diplomatique, enero de 1996)<\/p>\n<p>As\u00ed es. Se nos ha tratado de convencer de que la aplicaci\u00f3n de los dr\u00e1sticos criterios del neoliberalismo contribuye a impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas y a crear riqueza, lo que debe revertir autom\u00e1ticamente en un mayor reparto del bienestar. Pero la realidad que se ha producido es exactamente la opuesta: el bienestar material no s\u00f3lo no se democratiza, sino que se concentra cada vez en menos manos. Seg\u00fan cifras de las Naciones Unidas y del propio Banco Mundial, el sector m\u00e1s acomodado de la Humanidad (el 20%) era en 1960 treinta veces m\u00e1s rico que el 20% m\u00e1s desfavorecido. Treinta a\u00f1os despu\u00e9s, en 1990, el grupo de los mejor situados ya era 60% m\u00e1s rico. Y el abismo ha seguido ahond\u00e1ndose.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n en dogma del valor superior de la libre circulaci\u00f3n de capitales y mercanc\u00edas, de la conveniencia de las privatizaciones y de la desregulaci\u00f3n de los mercados, de la independencia de los Bancos centrales y, en suma, de la primac\u00eda de lo privado sobre lo p\u00fablico \u2013o sea, la victoria del neoliberalismo, plena ya a escala mundial desde la ca\u00edda del Muro\u2013, supone un golpe brutal para la democracia y, de modo destacado, para la libertad de expresi\u00f3n. El capitalismo se ha desnacionalizado: los gobiernos nacionales han adoptado leyes que cada vez hacen m\u00e1s dif\u00edcil contrarrestar el poder de las multinacionales. Para estas alturas, ning\u00fan voto emitido en ning\u00fan pa\u00eds puede alterar las reglas del juego planetarias, impuestas por los grandes poderes financieros mundiales, que no est\u00e1n sometidos a ning\u00fan gobierno.<\/p>\n<p>El mundo de los medios de comunicaci\u00f3n forma parte principal de esa ofensiva. En dos planos diferentes. Por un lado, asume la misi\u00f3n de difundir esa ideolog\u00eda (que, como se\u00f1alaba al comienzo, no se acepta como tal, porque el neoliberalismo niega ser una opci\u00f3n entre otras posibles: pretende ser la \u00fanica pr\u00e1ctica racional imaginable). Esta misi\u00f3n es convenientemente estimulada por las instituciones econ\u00f3micas y monetarias (el Banco Mundial, el FMI, la OCDE, la Comisi\u00f3n Europea, el Deustche Bank, etc.) que, dinero en mano, enrolan a su causa numerosos centros de investigaci\u00f3n, universidades, fundaciones, etc., cuyo discurso es retomado por los principales \u00f3rganos de informaci\u00f3n econ\u00f3mica (The Wall Street Journal, The Financial Times, The Economist, la agencia Reuter&#8230;), que son frecuentemente propiedad de grandes grupos industriales o financieros. Finalmente, otros periodistas, comentaristas, ensayistas, pol\u00edticos, etc., reproducen en los grandes medios de comunicaci\u00f3n las ideas as\u00ed adobadas, convirti\u00e9ndolas en una especie de nuevas tablas de la ley, aprovechando el hecho de que, como ha dicho acertadamente Ignacio Ramonet, \u00aben nuestras sociedades medi\u00e1ticas, repetici\u00f3n equivale a demostraci\u00f3n\u00bb. (\u00abLa pens\u00e9e unique\u00bb, Le Monde Diplomatique, enero de 1995).<\/p>\n<p>Pero los emporios de la comunicaci\u00f3n no se limitan a hacer esta funci\u00f3n de difusi\u00f3n y reproducci\u00f3n de la ideolog\u00eda neoliberal. Tambi\u00e9n la aplican a su propio sector. Ellos mismos se expanden a escala internacional, conquistan mercados, se agrandan y se independizan de cualquier inter\u00e9s nacional. Hoy, el mundo de la comunicaci\u00f3n, a escala internacional, est\u00e1 cada vez en menos manos, y esas manos lo abarcan en sus m\u00e1s diversas facetas. Pero, si las manos son pocas, las ideolog\u00edas son todav\u00eda menos: s\u00f3lo hay una. Es una ideolog\u00eda que explica las desigualdades sociales no en funci\u00f3n de la injusticia del orden social vigente, sino en raz\u00f3n de las diferentes capacidades para triunfar: si alguien es pobre, si no tiene, es porque no ha sabido tener, porque no ha sido listo, porque no ha trabajado lo suficiente o porque no ha trabajado lo suficientemente bien. Lo cual no constituye un problema que deban resolver los Estados, sino la caridad: de ah\u00ed la devoci\u00f3n de los neoliberales por las ONG.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es perfectamente penosa. El proceso de concentraci\u00f3n de la propiedad de los medios de comunicaci\u00f3n avanza de modo inexorable, y a gran velocidad. Por otra parte \u2013o por la misma, en realidad\u2013, el mundo de la Prensa ha entrado ya de pleno en la vor\u00e1gine globalizadora: la propiedad de los medios cambia de manos como si se trata de f\u00e1bricas de productos l\u00e1cteos, o de zapatos. Lo cual tiene en ocasiones efectos incluso c\u00f3micos: no deja de ser risible ver a los mismos presentadores de tal o cual cadena de televisi\u00f3n o de radio diciendo primero maravillas de estos o aquellos personajes, pasando a ponerlos furiosamente a caldo algo despu\u00e9s y volviendo a cantar sus excelencias un poco m\u00e1s tarde, todo en funci\u00f3n de los vaivenes pol\u00edtico-empresariales sufridos por la empresa propietaria. El caso de los medios comprados por Telef\u00f3nica est\u00e1 en la mente de todos.<\/p>\n<p>Pero no nos quedemos con el lado tragic\u00f3mico de la experiencia y reparemos en el hecho de que hoy en d\u00eda la propiedad de buena parte de los medios informativos est\u00e1 en manos de empresas ajenas por entero al mundo de la comunicaci\u00f3n. As\u00ed, hay cadenas de televisi\u00f3n y de radio, o peri\u00f3dicos, que son propiedad de compa\u00f1\u00edas dedicadas en lo fundamental a la telefon\u00eda, o a la explotaci\u00f3n de los derivados del petr\u00f3leo, o a las finanzas: empresas a las que todo empuja a servirse del periodismo con los mismos criterios que organiza una cadena de montaje.<\/p>\n<p>En la Espa\u00f1a actual hay un gran consorcio multimedia \u2013el del grupo Prisa\u2013, otro de menor tama\u00f1o y bastante menos integrado, pero que cuenta con el favor del Gobierno \u2013el resultante de la entente existente entre Telef\u00f3nica y el grupo Recoletos\u2013y un par mucho m\u00e1s peque\u00f1os y bastante menos politizados (el del grupo Correo y el constituido en torno a La Voz de Galicia).<\/p>\n<p>A ciertos efectos, siempre es preferible que el mercado de la comunicaci\u00f3n no est\u00e9 dominado por un solo grupo. La existencia de varios puede redundar en beneficio de los consumidores. Pero no necesariamente. Basta con comprobar la experiencia del f\u00fatbol en la modalidad de pago. Canal Sat\u00e9lite y V\u00eda Digital empezaron haci\u00e9ndose la competencia, lo que les meti\u00f3 en una ben\u00e9fica carrera de precios. Pero finalmente han llegado a un acuerdo, con lo que en la pr\u00e1ctica existe un monopolio de oferta. Por otra parte, e incluso cuando funciona, la competencia puede tener tambi\u00e9n efectos espantosos. Por ejemplo, cuando los diferentes canales se lanzan a la carrera para ver qui\u00e9n puede captar una cuota m\u00e1s alta de espectadores \u00e1vidos de f\u00fatbol, de telebasura, de programas de cotilleo o de esa cosa afrentosa del Gran Hermano, el Bus y hierbas parejas.<\/p>\n<p>En todo caso, lo que la competencia entre los gigantes de la comunicaci\u00f3n no asegura de ning\u00fan modo es una diversidad ideol\u00f3gica digna de tal nombre. Sus grandes opciones en este terreno son uniformemente las mismas. Y lo peor no es eso. Lo peor es que, adem\u00e1s, imponen unas reglas de mercado que hacen pr\u00e1cticamente imposible la presencia de productos dignos que escapen del terreno de la mera marginalidad. Antes hac\u00eda alusi\u00f3n a ello: hace poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, fue posible crear en Espa\u00f1a un medio independiente como El Mundo. En la actualidad, no ser\u00eda viable. De hecho, tampoco ha sido viable El Mundo como medio independiente. Los macrotinglados multimedia, cuya capacidad para absorber la oferta publicitaria es cada vez mayor, no dejan apenas aire para respirar, y un diario sin una importante facturaci\u00f3n de publicidad est\u00e1 condenado al fracaso.<\/p>\n<p>No quisiera poner fin a este cap\u00edtulo son hacer menci\u00f3n especial de la \u00faltima de las tendencias que se est\u00e1 haciendo notar en Espa\u00f1a en el terreno de los medios de comunicaci\u00f3n. Me refiero a la creciente conversi\u00f3n de la Prensa en un cuarto poder del Estado.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n cuarto poder no tiene nada de nueva. Hace tiempo que se ha venido aplicando a los medios de comunicaci\u00f3n. Pero hasta hace poco se empleaba de manera s\u00f3lo metaf\u00f3rica, alusiva a la capacidad de la Prensa para influir en la evoluci\u00f3n de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Ahora creo que se puede empezar a emplear con total literalidad, entendiendo que el poder del Estado se subdivide en cuatro poderes: el ejecutivo, el legislativo, el judicial y el medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>No pretendo hacer ninguna humorada. La cosa no est\u00e1 para bromas.<\/p>\n<p>El asunto est\u00e1 en relaci\u00f3n con la propia desnaturalizaci\u00f3n del papel de los tres poderes cl\u00e1sicos, originariamente previstos para vigilarse entre s\u00ed y prevenir sus posibles extralimitaciones. En la actualidad, la vigilancia ha cedido su peso espec\u00edfico a la colaboraci\u00f3n. El poder legislativo \u2013es decir, el Parlamento\u2013 est\u00e1 en manos del Ejecutivo, gracias a la mayor\u00eda absoluta de que goza el PP. Por su parte, los integrantes de los \u00f3rganos pol\u00edticamente claves del poder judicial \u2013Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Audiencia Nacional\u2013 son tan deudores de sus compromisos pol\u00edticos que rara vez se atreven a llevar la contraria al Ejecutivo en las llamadas cuestiones de Estado. Los casos de colaboraci\u00f3n servil del poder judicial con el Ejecutivo, e incluso los de acci\u00f3n concertada entre ambos \u2013la Audiencia Nacional suele ser frecuente muestra de ello\u2013, son cada vez m\u00e1s escandalosos.<\/p>\n<p>El papel de la Prensa no es muy diferente. La colusi\u00f3n entre los principales medios de comunicaci\u00f3n y el establishment pol\u00edtico es cada vez m\u00e1s descarada. Antes sol\u00edan coincidir, por pura comunidad ideol\u00f3gica. Ahora siguen ya estrategias convenidas previamente. En determinados casos, establecen incluso campa\u00f1as conjuntas para crear determinados estados de opini\u00f3n: la Prensa pone en circulaci\u00f3n con aire de espontaneidad tal o cual idea, los pol\u00edticos se hacen eco de ella, la Prensa se hace eco del eco de los pol\u00edticos, los informativos lo reflejan, las tertulias lo comentan y, en cosa de nada, ya est\u00e1 en marcha el clamor popular deseado. Llegado el caso, el poder legislativo se hace cargo de su conversi\u00f3n en ley, y el judicial, de su aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De hecho, va creciendo en importancia el papel de los l\u00edderes de opini\u00f3n que pudi\u00e9ramos tipificar como transversales: son, a partes iguales, periodistas, pol\u00edticos profesionales y empresarios. Cada una de sus tres facetas potencia las otras dos y s\u00f3lo la uni\u00f3n de las tres permite entender el sentido de sus tomas de posici\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, \u00bfexiste alguna posibilidad de huir de la voracidad de los grandes tiburones de la comunicaci\u00f3n? A decir verdad, lo veo dif\u00edcil. Extremadamente improbable. Apuntar\u00e9 muy brevemente, en todo caso, unas pocas l\u00edneas de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se\u00f1alar\u00e9, en primer lugar, que los medios de comunicaci\u00f3n, aunque fuerzan la realidad, tambi\u00e9n son reflejo de ella. En la medida en que crezca el movimiento de contestaci\u00f3n a la globalizaci\u00f3n y el pensamiento \u00fanico, aumentar\u00e1 la viabilidad de medios de comunicaci\u00f3n que se sit\u00faen fuera de esas coordenadas de pensamiento.<\/p>\n<p>En segundo lugar, dejar\u00e9 constancia de mi convencimiento de que el escenario de la contestaci\u00f3n actual ya no puede ser otro que el forzado por el propio sistema del Poder. No s\u00e9 c\u00f3mo podr\u00e1 hacerse eso \u2013ni siquiera s\u00e9 si podr\u00e1 hacerse\u2013, pero estoy persuadido de que la oposici\u00f3n al sistema tambi\u00e9n tiene que globalizarse, hacerse internacional.<\/p>\n<p>En tercer lugar, creo que quienes estamos en contra del orden social vigente debemos prepararnos parta aprovechar, en la medida que sea posible, las rendijas que ofrecen las nuevas tecnolog\u00edas. Algunos estamos demasiado condicionados por nuestra formaci\u00f3n: cuando queremos hacernos o\u00edr, inmediatamente pensamos en hacer un peri\u00f3dico. Pero la prensa escrita no s\u00f3lo est\u00e1 monopolizada, sino tambi\u00e9n en decadencia. Hay que aprender a utilizar las posibilidades que ofrece Internet como arma de informaci\u00f3n veraz y como foro de expresi\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico. No soy miembro del Club de Adoradores de Internet, pero tampoco desde\u00f1o sus claras virtualidades. Sin ir m\u00e1s lejos: yo me he venido hoy desde Madrid \u2013encantado, por otra parte\u2013 para contaros esta historia, y vosotros y vosotras os hab\u00e9is desplazado desde vuestras casas hasta este local para escucharla. Pues bien: todo los d\u00edas me suelto un rollo diferente en mi p\u00e1gina web y m\u00e1s de 300 personas se lo leen tambi\u00e9n a diario, y ni ellas ni yo tenemos que movernos de nuestros respectivos lugares de origen para realizar ese intercambio de ideas, que de otro modo ser\u00eda imposible. Internet no excluye el contacto personal, sin duda necesario, pero abre posibilidades antes inexistentes. \u00bfC\u00f3mo iba a arregl\u00e1rmelas yo para reunir a diario a m\u00e1s de 300 personas determinadas a escucharme? Internet hace posible esa inaudita expresi\u00f3n de masoquismo.<\/p>\n<p>Pero son gotas de agua en el oc\u00e9ano. S\u00f3lo se transformar\u00e1n en una corriente digna de ese nombre cuando, a fuerza de soportar los desafueros de la globalizaci\u00f3n, crezca m\u00e1s y m\u00e1s la corriente de rebeld\u00eda mundial que ya est\u00e1 empezando a tomar cuerpo.<\/p>\n<p>En esa esperanza estamos los profesionales de los medios de comunicaci\u00f3n que nos negamos a pasar por el aro. O que pasamos por \u00e9l s\u00f3lo lo imprescindible para ganarnos los garbanzos, a la espera de tiempos mejores y haciendo lo posible para que lleguen cuanto antes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Ortiz (Nodo50) &nbsp; Cada tragedia cumple la doble funci\u00f3n de anonadar sobre la marcha y de hacer olvidar la anterior. Pero el poder inmediato de las televisiones no vuelve in\u00fatil, ni mucho menos, el poder de los peri\u00f3dicos. Volvamos a Espa\u00f1a. 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