{"id":34128,"date":"2019-07-04T12:00:40","date_gmt":"2019-07-04T16:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=34128"},"modified":"2019-07-04T12:00:40","modified_gmt":"2019-07-04T16:00:40","slug":"venezuela-la-union-aun-hace-la-fuerza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/07\/04\/venezuela-la-union-aun-hace-la-fuerza\/","title":{"rendered":"Venezuela, la uni\u00f3n a\u00fan hace la fuerza"},"content":{"rendered":"<p>Juan Alberto S\u00e1nchez Mar\u00edn (Hispantv, 2-7-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"introtext\">Venezuela demuestra que, aun en los azarosos a\u00f1os de posverdades y dem\u00e1s mentiras modernizadas, la frase \u201cla uni\u00f3n hace la fuerza\u201d todav\u00eda es cierta.<\/p>\n<p>Lo que hizo posible el surgimiento de la Revoluci\u00f3n Bolivariana en Venezuela es lo mismo que permite que el esp\u00edritu de subversi\u00f3n en ciertas reglas de juego sociales y econ\u00f3micas, junto a la expectativa de construcci\u00f3n de un socialismo dom\u00e9stico, se mantengan hoy en d\u00eda contra viento y marea: La fuerte cohesi\u00f3n c\u00edvico-militar y el forjamiento de una s\u00f3lida convicci\u00f3n pol\u00edtica al interior de ambos n\u00facleos.<\/p>\n<p>Sin esos puntales el proceso, que ha debido enfrentar embates gigantescos, no sobrevivir\u00eda de la forma en que lo hace. Dentro de las fronteras resiste a unos opositores, c\u00f3mo no, torpes y fraccionados, pero, tambi\u00e9n, pudientes y obcecados; en el \u00e1mbito internacional, los apremios geopol\u00edticos y la avidez energ\u00e9tica de los Estados Unidos, as\u00ed como el encarnizamiento de una Administraci\u00f3n a cargo de aventureros.<\/p>\n<p><strong>Contar el\u00a0cuento<\/strong><\/p>\n<p>Han transcurrido m\u00e1s de dos d\u00e9cadas desde aquel anochecer remoto del domingo 6 de diciembre de 1998 cuando se consum\u00f3 \u201clo que ten\u00eda que consumarse\u201d, tal y como lo expres\u00f3 en su primer discurso el entonces presidente electo Hugo Ch\u00e1vez Fr\u00edas.<\/p>\n<p>Seis a\u00f1os antes, en 1992, una se\u00f1al inequ\u00edvoca habr\u00eda alarmado al bipartidismo en el poder si hubiera estado m\u00e1s despabilado y menos confiado en la inercia de cuarenta a\u00f1os de se\u00f1or\u00edo: La rebeli\u00f3n liderada por un teniente coronel desconocido, el antih\u00e9roe y antisistema temerario de la emblem\u00e1tica 42.\u00aa Brigada de Infanter\u00eda Paracaidista que ca\u00eda de entre las nubes adecas y copeyanas.<\/p>\n<p>Un sentido de la transformaci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social que no llegaba de la nada y con ra\u00edces m\u00e1s hondas que lo reparado a simple vista. Algo para escarbarlo desde las edades opacas de la Colonia, quiz\u00e1s proveniente de la virtud de haber sido apenas una Capitan\u00eda General perif\u00e9rica, en cierto grado exenta de la fatalidad de los virreinatos pomposos.<\/p>\n<p>Los ataques inclementes padecidos por los venezolanos exteriorizan la decisi\u00f3n de luchar a muerte por un valor que confiere la supervivencia: el de la unidad. Otra capacidad que tampoco es de ahora. Pero ahora los enemigos echaron una mano para consolidar ese car\u00e1cter sustancial e indivisible de ciudadanos, militares y, por supuesto, Gobierno.<\/p>\n<p>El presidente Nicol\u00e1s Maduro, de otro modo, no estar\u00eda contando el cuento. A sus seguidores los hallar\u00edamos de vuelta al destierro de los cerros, seguramente, con similares o peores desasosiegos monetarios; eso s\u00ed, sin los aspavientos de la derecha continental ni la propaganda de los medios dominantes. Y todos tan campantes en otra m\u00e1s de las felices sociedades occidentales con millones de d\u00f3lares en la bolsa de unos pocos y millones de pobres apelmazados bajo la alfombra.<\/p>\n<p><strong>El porvenir bajo el brazo<\/strong><\/p>\n<p>No podemos augurar qu\u00e9 clase de mundo habr\u00e1 dentro de dos o tres d\u00e9cadas ni qui\u00e9nes de nosotros estaremos o no en \u00e9l. Qui\u00e9n sabe cu\u00e1les halcones aletear\u00e1n por los cielos de Nuestra Am\u00e9rica mestiza, \u201cen los pueblos de pierna desnuda y casaca de Pari\u0301s\u201d, o de qu\u00e9 caletre ser\u00e1n los t\u00edteres corrompidos y corruptos que maniobrar\u00e1n por los alrededores.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed se sabe a ciencia cierta es que en Venezuela, en la orilla que sea, estar\u00e1 plantado un pueblo con varias d\u00e9cadas de resistencia acuestas. Si a\u00fan en el poder, con muchos caminos consolidados y mirando atr\u00e1s, hacia los d\u00edas actuales, s\u00f3lo para apuntalar mejor el futuro que se desperezar\u00e1 enfrente lleno de nuevas provocaciones e ilusiones.<\/p>\n<p>Y si por las artima\u00f1as del imperialismo o por los avatares de la olla de grillos que son nuestras fraudulentas democracias se perdiera el poder gubernamental, ese pueblo conservar\u00e1 los secretos para reconquistarlo y, en todo caso, nadie podr\u00eda conducirlo de regreso al medieval vasallaje de la IV Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>El grueso de los venezolanos sustituy\u00f3 las visiones rastreras del mundo, que es cosa diferente a los gozos arrastrados de unos cuantos, por otras m\u00e1s decorosas. \u00a1Oh deplorable paradoja! En las alturas los caraque\u00f1os humildes ten\u00edan la perspectiva inferior de su ciudad, mientras que desde abajo miraba la clase alta por encima del hombro a los incompatibles paisanos de los cerros.<\/p>\n<p>No m\u00e1s genuflexiones. No m\u00e1s veces ninguna persona ninguneada. Unos pobladores hist\u00f3ricamente excluidos aprendieron de autoestimas, y lo sabido es lo que determina la clase de pa\u00eds que les traer\u00e1 el porvenir bajo el brazo. Algo f\u00e1cil de decir y dif\u00edcil de vivir en medio del asedio brutal.<\/p>\n<p>No es el sitio de Cartago, probablemente, entre el 41 y el 40 a.C., donde las legiones romanas pasaron a cuchillo a varios cientos de miles de habitantes y esclavizaron a cincuenta mil. Tampoco el de Alesia, un siglo despu\u00e9s, cuando los nietos de esos legionarios, bajo la conducci\u00f3n del insaciable conquistador y expansionista romano Cayo Julio C\u00e9sar, sometieron a la ciudad y tomaron m\u00e1s de cuarenta mil esclavos galos.<\/p>\n<p>Pero los da\u00f1os a la poblaci\u00f3n, sobre todo, a ni\u00f1os, ancianos, enfermos, en fin, no se distinguen de aquellos de los tiempos m\u00e1s crueles de la Historia ni los designios difieren de los m\u00e1s despiadados que siempre singularizan a los invasores. No obstante, hoy, como ayer, el poderoso es d\u00e9bil. Y el recio nunca oculta la insignificancia.<\/p>\n<p><strong>Desatinos a la mano<\/strong><\/p>\n<p>Lo que afronta Venezuela llega m\u00e1s all\u00e1 de la construcci\u00f3n de un paradigma; inclusive, de las bondades del proceso mismo, y de los hero\u00edsmos cotidianos o las virtudes que tuviere la Revoluci\u00f3n como tal. Tiene que ver con la certeza de que los traidores internos e interinos, y los bribones extranjeros, le metieron candela a las opciones favorables y tranquilas.<\/p>\n<p>Pocas veces dos aviesos ejecutantes se avinieron mejor para ir a dar al derrumbadero: ese embauca a este y ambos delatan las intenciones; aquel cavila el desguace del socio de andanzas antes que el del adversario; los dos se creen la tontera propia y las ajenas.<\/p>\n<p>Opositores con egos como miras y gobernantes imperiales carentes de prudencia. Los unos han ense\u00f1ado cuarenta veces que a pesar de contabilizar millones de votos no tienen con qui\u00e9n; los otros, que se quedan sin imperio, y ellos contribuyen como pueden, no tan modestamente, a que as\u00ed sea.<\/p>\n<p>Esa concordancia ha dejado al pa\u00eds por largos lapsos en la cuerda floja. Pareciera que determinados sectores de la oligarqu\u00eda opositora se regodean con el dolor de los compatriotas y llegan al descaro de reclamarle a los tutores cualquier acci\u00f3n demente. Abogaron por la invasi\u00f3n militar. Cohonestan el ingreso de mercenarios. No les fastidiar\u00eda la guerra civil.<\/p>\n<p>No deja de ser peligroso que los Estados Unidos, que en el colmo del desconocimiento sobre la realidad del vecindario le apostaron las fichas a la alternativa m\u00e1s fraudulenta imaginable, el golpista Juan Guaid\u00f3, opten alg\u00fan d\u00eda por otro desatino en la impaciencia por adue\u00f1arse de un entorno geoestrat\u00e9gico de primer orden, y, claro est\u00e1, de una tentadora riqueza en petr\u00f3leo y minerales que creen suya y a la mano, y que, en efecto, la precisan.<\/p>\n<p><strong>Dialogar sin habla<\/strong><\/p>\n<p>Existir\u00eda la opci\u00f3n del di\u00e1logo, nadie lo duda, la salida sensata, la elecci\u00f3n obvia, pero no es cuesti\u00f3n de aplomos. Se trata del exhibicionismo de una superioridad cada vez m\u00e1s cuestionable.<\/p>\n<p>El orgullo herido de los mandamases estadounidenses salteados en su soberbia. Del Trump de las cifras tramposas y la desmesura a la intimidaci\u00f3n confesional de Pence; del Pompeo de turbi\u00f3n por la regi\u00f3n a la turbulenta bocaza de Bolton, o al \u00e1nima en pena de Abrams. Con el concierto de pa\u00edses serviles, dependientes, que act\u00faan por encima de jurisprudencias y acuerdos internacionales gracias a los br\u00edos tribales conferidos por la manada, como Colombia, Brasil, Argentina o Chile, para no salir de Suram\u00e9rica.<\/p>\n<p>De tal modo que a la dupla de insidiosos y aprovechados s\u00f3lo volver\u00e1 a quedarle por hacer lo que ha venido haciendo mal hace rato: socavar la uni\u00f3n, esa que le da forma y vuelo a la fortaleza de los pueblos.<\/p>\n<p>El enemigo lanza saetas por los cuatro costados. Ni siquiera la emplumada con ayudas humanitarias da en el tal\u00f3n de Aquiles. \u00bfD\u00f3nde diablos queda el mentado tal\u00f3n? Eso, qui\u00e9n lo duda, desespera.<\/p>\n<p>Mas no dejar\u00e1n de arrojarlas adonde sea porque, salga lo que saliere, ser\u00eda la \u00fanica manera de volver: los de aqu\u00ed, al poder de los proustianos tiempos perdidos; los de all\u00e1, a la dominaci\u00f3n que entre guerras comerciales, tecnol\u00f3gicas, medi\u00e1ticas y territoriales se les escurre por entre los dedos.<\/p>\n<p><strong>La uni\u00f3n, la fuerza<\/strong><\/p>\n<p>Y entonces todos corrieren, como lo dicen los espa\u00f1oles en la secuencia preposicional tan suya, a por el pa\u00eds. Raudos a por las riquezas para retardar el siniestro ineludible. S\u00f3lo que ni unos ni otros se repartir\u00e1n algo m\u00e1s que espejos (para los ego\u00edstas locales) y espejismos (entre los eg\u00f3latras for\u00e1neos).<\/p>\n<p>\u201cComo la concordia hace crecer las cosas peque\u00f1as, la discordia trae la mayor decadencia\u201d, escribi\u00f3 el espl\u00e9ndido Salustio en su\u00a0<em>Guerra de Yugurta<\/em>, entre el 41 y el 40 a.C. Una guerra de victoria titubeante, adem\u00e1s, en la que por primera vez se atac\u00f3 la soberbia de la nobleza, seg\u00fan apreciaci\u00f3n del historiador. Los siglos de los siglos moldear\u00edan el enunciado y lo simplificaron para el subrayado: \u201cLa uni\u00f3n hace la fuerza\u201d.<\/p>\n<p>Venezuela nos muestra que, aun en los azarosos a\u00f1os de posverdades y dem\u00e1s mentiras modernizadas, la proverbial frase de aquellos tiempos de grescas entre n\u00famidas y romanos todav\u00eda es cierta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Alberto S\u00e1nchez Mar\u00edn (Hispantv, 2-7-19) &nbsp; Venezuela demuestra que, aun en los azarosos a\u00f1os de posverdades y dem\u00e1s mentiras modernizadas, la frase \u201cla uni\u00f3n hace la fuerza\u201d todav\u00eda es cierta. 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