{"id":34375,"date":"2019-07-16T11:21:14","date_gmt":"2019-07-16T15:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=34375"},"modified":"2019-07-16T11:21:14","modified_gmt":"2019-07-16T15:21:14","slug":"galindez-personajes-reales-y-ficticios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/07\/16\/galindez-personajes-reales-y-ficticios\/","title":{"rendered":"Galindez personajes reales y ficticios"},"content":{"rendered":"<p>Guillermo Pi\u00f1a Contreras (Hoy, 13-7-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gal\u00edndez, de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n (Santo Domingo: Editora Taller, 1990, 346p.), est\u00e1 poblada de personajes cuyas referencias reales son f\u00e1ciles de descubrir para cualquiera que conozca la historia contempor\u00e1nea de la Rep\u00fablica Dominicana. Sin embargo, muchos de esos personajes son llamados por sus nombres reales. Ahora bien, resulta que son los de la ficci\u00f3n los que son desarrollados verdaderamente como tales. Los del mundo real no juegan un papel decisivo en tanto personajes. Figuran y act\u00faan en el momento en que la historia los necesita, pero luego desaparecen del texto.<\/strong><\/p>\n<p>Para ilustrar lo que precede tomemos a Trujillo. Aparece en plena acci\u00f3n durante el \u201cjuicio\u201d a Gal\u00edndez, pero no es desarrollado como personaje, porque, a mi entender, su nombre tiene una funci\u00f3n iterativa en el lector susceptible de conocer algo de la historia reciente de la Rep\u00fablica Dominicana, en particular los a\u00f1os de la dictadura a que Rafael L. Trujillo someti\u00f3 la Rep\u00fablica Dominicana. Son esos a\u00f1os de la historia dominicana que sirven de marco de referencia hist\u00f3rica a la novela.<\/p>\n<p>En cuanto al mismo Jes\u00fas de Gal\u00edndez no se tiene una visi\u00f3n \u00fanica del personaje. Muriel misma se da cuenta de que cada uno tiene una visi\u00f3n de Gal\u00edndez diferente: \u201cy te encuentras con todos los Gal\u00edndez posibles: el duro ejecutor de la Rep\u00fablica, el zascandil de Ayala, el noble patriota de los exiliados vascos, el hombre secreto y l\u00facido de Emilio Gonz\u00e1lez, el superagente taimado del libro de Unan\u00fae, este chevalierservant que te ha descrito Lucy Silfa y probablemente Jes\u00fas era todos estos posibles tipos y ninguno de ellos\u201d (p.274). Lo que deja a entender, evidentemente, que el personaje que da el t\u00edtulo a la obra se ha convertido tambi\u00e9n, precisamente a causa de la mitificaci\u00f3n de sus coet\u00e1neos, en un personaje de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los personajes de Gal\u00edndez, como dije antes, est\u00e1n en relaci\u00f3n directa con el lector eventual del texto. Si ese lector no conoce la historia dominicana de los \u00faltimos 50 a\u00f1os, con excepci\u00f3n de Trujillo y del mismo Gal\u00edndez, los dem\u00e1s personajes no superan los l\u00edmites de la ficci\u00f3n. No tienen m\u00e1s inter\u00e9s que su funci\u00f3n en la novela. La referencia hist\u00f3rica detallada da otra dimensi\u00f3n a la lectura. Pero V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, como organizador del texto, evita de manera muy sutil que los personajes reales se apoderen de su ficci\u00f3n y la transformen en una cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>Lo que precede puede ser ilustrado por los personajes Jos\u00e9 Israel y Lourdes Cuello. Son m\u00e1s bien actuantes, tal y como lo entiende Vladimir Propp. Su funci\u00f3n en la novela permite el avance del relato. Es Jos\u00e9 Israel Cuello quien proporciona a Muriel la preciosa documentaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre el caso Gal\u00edndez. Es esa pareja la que proporciona a la investigadora una idea de la nueva sociedad dominicana y del mundo intelectual y cultural del pa\u00eds. Son ellos quienes podr\u00edan dar todas las informaciones a Ricardo sobre la desaparici\u00f3n de Muriel Colbert para dejar abierta la novela. Pero, al mismo tiempo, esos personajes reales crean la ambig\u00fcedad propia de las novelas llamadas hist\u00f3ricas: cuando se tiene la impresi\u00f3n de que se trata de la histor\u00eda estamos sumergidos en una enorme ficci\u00f3n y viceversa.<\/p>\n<p>Pero todos esos personajes asumen sus responsabilidades respectivas. Sus puntos de vista se distinguen muy claramente de los del narrador, sobre todo si se vislumbra un conflicto entre ellos y el que cuenta la novela.<\/p>\n<p>GALINDEZ: UN TEXTO QUE EXPLICA SUS MECANISMOS<\/p>\n<p>\u201cLos grandes relatos, escribe Jean Ricardou en Probl\u00e8mes du nouveauroman, se reconocen por el hecho de que la ficci\u00f3n que ellos proponen no es otra cosa que la dramatizaci\u00f3n de su propio funcionamiento\u201d (Paris: Seuil, 1967, p.178). En otras palabras, toda novela o texto de ficci\u00f3n, tiene tendencia a explicar sus propios mecanismos sin necesidad de recurrir a referencias extraliterarias. En Gal\u00edndez, de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n (Santo Domingo: Editora Taller, 1990, 346p.), las explicaciones textuales son abundantes. Sobre todo en lo que se refiere a la novela misma.<\/p>\n<p>Muriel Colbert, en su empe\u00f1o por justificar el inter\u00e9s de su investigaci\u00f3n y para rechazar la proposici\u00f3n del profesor Norman Radcliffe \u2014presionado por la \u201cCompa\u00f1\u00eda\u201d\u2014 de que la abandonara, le deja a entender su identificaci\u00f3n con el personaje que investiga y, adem\u00e1s, da la clave de todo el texto: \u201cPero esta desviaci\u00f3n ya no ser\u00eda una tesis, un ensayo o un trabajo cient\u00edfico, sino una novela y no estoy en esa labor\u201d (p.74). De lo que Muriel se defiende, de la desviaci\u00f3n de su investigaci\u00f3n hacia la ficci\u00f3n es lo que resulta de la historia de su trabajo. Esa es la novela.<\/p>\n<p>Si se quiere, el texto de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n es el relato de la investigaci\u00f3n de Muriel Colbert. Es ese trabajo universitario que saca a Gal\u00edndez del olvido, contrariamente a lo que dice Radcliffe en su carta, \u201cen Espa\u00f1a y en el pa\u00eds vasco, Gal\u00edndez es un perfecto desconocido\u201d (p.71). Ese es el valor revelador de la escritura. Es ella la que provoca otra investigaci\u00f3n, la de la Compa\u00f1\u00eda -como se le llama a la CIA- y hace de ellos, Muriel y Radcliffe, dos perseguidos.<\/p>\n<p>Como en toda investigaci\u00f3n pretendidamente objetiva, Gal\u00edndez es visto de diferentes \u00e1ngulos. No se puede obtener una sola imagen del personaje, como explica Muriel a Ricardo: \u201cEn la pel\u00edcula se cuenta un mismo hecho mediante distintas apreciaciones de diferentes testigos y el espectador ha de hacer el esfuerzo de elegir una de las versiones o ir reuniendo elementos de una y de otra. A m\u00ed me ocurre con Gal\u00edndez\u201d (pp.85-86). Es exactamente lo mismo que sucede al terminar la lectura de la novela: no se tiene una opini\u00f3n \u00fanica, determinada del personaje. Se tiene, eso s\u00ed, una versi\u00f3n \u201chist\u00f3rica\u201d de su tragedia.<\/p>\n<p>Se podr\u00edan recensar aqu\u00ed numerosas explicaciones textuales. En ocasiones parecen simples clinsd\u2019oeil. La palabra novela es utilizada con frecuencia, por momentos como una defensa de Muriel a su trabajo, en otras ocasiones por el narrador que se empecina en recordar que se trata de una novela: \u201cEst\u00e1s sorprendida porque los hechos pueden resumirse, de la misma manera que el argumento de cualquier novela cabe en quince l\u00edneas y eso en las novelas que tienen argumento\u201d (p.286). Como si la investigaci\u00f3n fuera la novela. Ella desencadena el relato de la tragedia de Gal\u00edndez y al mismo tiempo la historia de esa investigaci\u00f3n sobre La \u00e9tica de la resistencia. Es el relato de una escritura que condena a muerte.<\/p>\n<p>Las explicaciones del texto en Gal\u00edndez aparecen hasta en la lengua misma. Algunas palabras tienen necesidad de explicaciones a causa de la regionalizaci\u00f3n del vocabulario de la lengua espa\u00f1ola. Es una especie de meta-lenguaje. Las palabras dominicanas, como \u201cchalina\u201d, por ejemplo, son explicadas al lector, lo mismo cuando se utiliza una palabra como zascandil la cual, a juzgar por la insistencia del narrador, parecer\u00eda en desuso.<\/p>\n<p>Ni el vocabulario ni el ritmo del espa\u00f1ol de los personajes dominicanos, sin excepci\u00f3n, corresponden a los de los dominicanos. Ese es un handicap si la lectura se hace desde el punto de vista dominicano. Esa no es la lengua de Trujillo, por ejemplo. La utilizaci\u00f3n de la segunda persona del plural no es empleada ni siquiera en Am\u00e9rica Latina. La introducci\u00f3n de palabras locales en el vocabulario de esos personajes, a pesar del enorme esfuerzo del organizador del texto por imitar el habla dominicana, es insuficiente.<\/p>\n<p>Sin embargo, el narrador, consciente de esa limitaci\u00f3n, se preocupa por su texto y la hace manifiesta: \u201cLe hac\u00eda falta nuestro propio vocabulario. Ello me trajo a la memoria ese maravilloso libro que escribiera don Ram\u00f3n Emilio Jim\u00e9nez, El Lenguaje dominicano\u201d (p.231).<br \/>\nGal\u00edndez, para el lector dominicano, tiene la particularidad de navegar entre la ficci\u00f3n y la historia. Los personajes ficticios y reales se frecuentan con naturalidad, como si pertenecieran al mismo mundo. Es una novela que, como dice G\u00e9rard Genette, \u201cdice siempre menos de lo que sabe, pero a menudo hace saber m\u00e1s de lo que dice\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Pi\u00f1a Contreras (Hoy, 13-7-19) &nbsp; Gal\u00edndez, de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n (Santo Domingo: Editora Taller, 1990, 346p.), est\u00e1 poblada de personajes cuyas referencias reales son f\u00e1ciles de descubrir para cualquiera que conozca la historia contempor\u00e1nea de la Rep\u00fablica Dominicana. Sin embargo, muchos de esos personajes son llamados por sus nombres reales. 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