{"id":35449,"date":"2019-09-06T13:30:42","date_gmt":"2019-09-06T17:30:42","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=35449"},"modified":"2019-09-06T13:30:42","modified_gmt":"2019-09-06T17:30:42","slug":"la-rivalidad-geopolitica-de-ee-uu-y-china-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/09\/06\/la-rivalidad-geopolitica-de-ee-uu-y-china-en-el-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"La rivalidad geopol\u00edtica de EE UU y China en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p>Ashley Smith (Kaosenlared, 5-9-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La rivalidad entre los EE.UU. y China es el eje de la rivalidad inter-imperialista de nuestra \u00e9poca. Trump ha dejado esto bien claro en los documentos de estrategia de seguridad nacional de su administraci\u00f3n, pidiendo un cambio de enfoque de la llamada \u201cguerra contra el terrorismo\u201d a la \u201crivalidad entre las grandes potencias\u201d, y ha calificado a China y Rusia como \u201cpotencias revisionistas\u201d que suponen una amenaza para la hegemon\u00eda de Washington. Trump se ha enfrentado sobre todo a China, en el comercio y la cotizaci\u00f3n de divisas hasta la tecnolog\u00eda 5G y la reclamaci\u00f3n de derechos sobre los cursos de agua de la regi\u00f3n Asia-Pac\u00edfico de Beijing.<\/p>\n<p>Aunque su administraci\u00f3n ha llevado todo esto a un punto \u00e1lgido, las ra\u00edces del conflicto entre los EE.UU. y China son m\u00e1s profundas y anteceden a Trump y su banda de halcones, proteccionistas y nacionalistas blancos. El conflicto es el producto de la evoluci\u00f3n del capitalismo global, el relativo declive del imperialismo de EE.UU., y el ascenso de China como potencia imperialista. Ello explica el creciente consenso en la clase dominante de Estados Unidos sobre la necesidad de enfrentarse y contener a Beijing.<\/p>\n<p>Sean cuales sean sus diferencias estrat\u00e9gicas y t\u00e1cticas, los capitalistas, los funcionarios estatales y los pol\u00edticos, de Joe Biden a Bernie Sanders, est\u00e1n de acuerdo en este punto. La soluci\u00f3n de Trump al desaf\u00edo estrat\u00e9gico planteado por China es lo que algunos han llamado \u201cla hegemon\u00eda liberal\u201d, un compromiso para mantener la dominaci\u00f3n de Estados Unidos, con el abandono de la cooperaci\u00f3n multilateral a favor del\u00a0 nacionalismo del \u201cAmerica First\u201d y orquestando una nueva guerra fr\u00eda contra China.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El declive relativo del imperialismo de EE.UU.<\/strong><\/p>\n<p>Esa rivalidad es exactamente lo que los EE.UU. hab\u00edan confiado evitar despu\u00e9s del final de la Guerra Fr\u00eda con Rusia. Toda la estrategia que Washington persigui\u00f3 despu\u00e9s de la ca\u00edda del imperio de Mosc\u00fa fue para evitar el surgimiento de un rival imperial que pusiera en entredicho su hegemon\u00eda. Su estrategia consisti\u00f3 en imponer un orden mundial neoliberal como \u00fanica superpotencia del sistema. Su objetivo era incorporar al resto de los estados del mundo a ese orden mediante la coacci\u00f3n, la presi\u00f3n, o si fuera necesario, con la fuerza. Las sucesivas administraciones han utilizado las intervenciones militares para aplastar a los llamados \u201cestados canallas\u201d como Irak y contener las crisis en diversos estados arruinados por el neoliberalismo. Su objetivo primordial ha sido impedir el surgimiento de un competidor, de un nuevo rival.<\/p>\n<p>Tres acontecimientos minaron esta gran estrategia. En primer lugar, el boom neoliberal de la d\u00e9cada de 1980 a 2008 reestructur\u00f3 el capitalismo global. Produjo nuevos centros de acumulaci\u00f3n de capital, especialmente en China. El desarrollo econ\u00f3mico de estos estados les permiti\u00f3 llegar a ser m\u00e1s asertivo geopol\u00edticamente. En segundo lugar, EE.UU. sufri\u00f3 lo que el general William Odom llama el mayor desastre estrat\u00e9gico en su historia, con su invasi\u00f3n y ocupaci\u00f3n de Irak, que lo empantan\u00f3 en una guerra contra-insurgente. Ello dificult\u00f3 su ambici\u00f3n de situar al Medio Oriente y sus reservas de energ\u00eda estrat\u00e9gicas bajo su control, y al hacerlo, dotarle de la capacidad de intimidar a sus rivales potenciales como China, que dependen de la regi\u00f3n para su suministro de petr\u00f3leo y gas natural. En tercer lugar, la Gran Recesi\u00f3n golpe\u00f3 de manera desproporcionada a la econom\u00eda de Estados Unidos. La clase dominante logr\u00f3 arrastrar a la econom\u00eda al borde del colapso con una combinaci\u00f3n de austeridad y est\u00edmulos, pero no ha sido capaz de desencadenar un nuevo ciclo de crecimiento. De hecho, el sistema y los EE.UU. y la UE, en particular, est\u00e1n en lo que David McNally ha llamado una depresi\u00f3n global caracterizada por expansiones d\u00e9biles que se alternan con profundas recesiones.<\/p>\n<p>China, por el contrario, logr\u00f3 sostener su masiva expansi\u00f3n con un enorme paquete de est\u00edmulos propios. De hecho, su actual auge sostiene las econom\u00edas de numerosos pa\u00edses, desde Australia a Brasil, que exportan materias primas para alimentar las industrias manufactureras de China. Por supuesto, China no es inmune a las tendencias a la crisis del sistema capitalista; su pol\u00edtica de est\u00edmulos s\u00f3lo ha empeorado su problema de la deuda, su sobrecapacidad y sobreproducci\u00f3n, y estos problemas, agravados por los aumentos de tarifas de Trump, han empezado a reducir el crecimiento al 6,2 por ciento, el m\u00e1s bajo desde la d\u00e9cada del 2000.<\/p>\n<p>El resultado de todos estos procesos en su conjunto ha sido el relativo declive del imperialismo estadounidense. Ya no domina un orden mundial unipolar, como lo hizo en la d\u00e9cada de 1990 y principios de 2000. En su lugar, ha surgido un orden mundial multipolar asim\u00e9trico. EE.UU. sigue siendo la potencia dominante geopol\u00edtica, con la econom\u00eda y la influencia militar mayores, pero ahora se enfrenta a un rival imperial como China y a una serie de potencias regionales, de Rusia a Ir\u00e1n, todas las cuales compiten por mejorar su situaci\u00f3n en un sistema mundo cada vez m\u00e1s conflictivo.<\/p>\n<p><strong>El ascenso de China<\/strong><\/p>\n<p>En este nuevo orden, Beijing se ha afirmado como una potencia mundial. Xi Jinping, que lleg\u00f3 al poder en 2012, abandon\u00f3 la prudente gran estrategia de sus predecesores, que Deng Xiaoping describi\u00f3 como \u2018ocultar la fuerza, esperando el momento oportuno\u2019. Por el contrario, Xi proclam\u00f3 que su r\u00e9gimen perseguir\u00eda el \u2018sue\u00f1o chino\u2019 de reafirmar la posici\u00f3n de China como potencia mundial despu\u00e9s de un \u201csiglo de humillaci\u00f3n\u201d a manos de Estados Unidos, Europa y el imperialismo japon\u00e9s. Desde entonces, Xi se ha centrado en transformar el poder econ\u00f3mico de China en m\u00fasculo geopol\u00edtico. Ha puesto en marcha el proyecto de infraestructuras por un 1 bill\u00f3n de d\u00f3lares \u201cNueva Ruta de la Seda\u201d. Beijing exporta su exceso de capacidad industrial para construir rutas terrestres y mar\u00edtimas por toda Eurasia. Su objetivo es consolidarse como centro econ\u00f3mico de la econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p>Xi tambi\u00e9n est\u00e1 decidido a liderar la larga marcha de su econom\u00eda a trav\u00e9s de la cadena de valor capitalista con otra iniciativa llamada \u201cChina 2025\u201d. Financia a nuevos campeones nacionales de alta tecnolog\u00eda, especialmente de 5G, para competir con sus rivales en los EE.UU., Europa y Jap\u00f3n, que hasta ahora han dominado este sector del sistema. Todas estas potencias compiten en alta tecnolog\u00eda, no s\u00f3lo con fines de lucro sino tambi\u00e9n por su papel militar cada vez m\u00e1s importante en la guerra cibern\u00e9tica. Xi tambi\u00e9n ha comenzado a proyectar la fuerza militar de China en la regi\u00f3n de Asia Pac\u00edfico. Ha desarrollado su marina de guerra, desplegado buques y\u00a0 militarizado una cadena de islas\u00a0 en los mares del sur y el este de China para controlar las rutas de navegaci\u00f3n, las reservas submarinas de petr\u00f3leo y gas natural, y hacer valer sus derechos de pesca. Por \u00faltimo, China se ha vuelto mucho m\u00e1s audaz como potencia geopol\u00edtica, en cuestiones como el cambio clim\u00e1tico o las disputas comerciales.<\/p>\n<p><strong>El dilema del imperialismo de EE.UU.<\/strong><\/p>\n<p>El ascenso de China y el declive relativo de los EE.UU. ha hecho entrar en crisis la estrategia imperial de Washington, planteando un dilema. Se enfrenta a un rival geopol\u00edtico con el que est\u00e1 profundamente integrado econ\u00f3micamente. Sus multinacionales lo utilizan como una plataforma de procesamiento de exportaciones y codician el enorme mercado chino. Adem\u00e1s de eso, los EEUU est\u00e1n profundamente endeudados con Beijing, que tiene vastas reservas de bonos del tesoro. Esta dependencia financiera llev\u00f3 a Hillary Clinton a quejarse: \u201c\u00bfc\u00f3mo ser duro con tu banquero?\u201d<\/p>\n<p>Antes del giro de Xi a la asertividad imperial, la pol\u00edtica de Estados Unidos hacia China hab\u00eda sido una combinaci\u00f3n de contenci\u00f3n y de compromiso o lo que algunos analistas pol\u00edticos llaman en ingl\u00e9s \u201ccongagement\u201d. Los EEUU intentaron cooptar y presionar a China para que abandone su capitalismo de estado econ\u00f3mico y adopte un capitalismo de mercado liberal. Al mismo tiempo, se mantuvieron alerta dada la renuencia de Beijing a plegarse a sus dictados. Como resultado, EE.UU. ha dado bandazos entre los dos polos de la pol\u00edtica de \u201ccongagement\u201d. Bill Clinton, durante su luna de miel con China en la d\u00e9cada de 1990, la calific\u00f3 de \u201csocio estrat\u00e9gico\u201d. Bush gir\u00f3 en la direcci\u00f3n opuesta, llam\u00e1ndola \u201ccompetidor estrat\u00e9gico\u201d al inicio de su presidencia. Pero, a pesar de estas diferencias de \u00e9nfasis, los EE.UU. intentaron atraer a Beijing cada vez m\u00e1s al orden neoliberal y la globalizaci\u00f3n libre cambista.<\/p>\n<p>Obama fue realmente el \u00faltimo suspiro del \u201ccongagement.\u201d Hizo hincapi\u00e9 en el aspecto de contenci\u00f3n de la estrategia con su llamado \u201cGiro a Asia\u201d. Su objetivo era sacar a EE.UU. de sus ocupaciones en el Medio Oriente y reorientar al imperialismo de Estados Unidos hacia la contenci\u00f3n de China. Se comprometi\u00f3 a integrar a Asia econ\u00f3micamente en su orden neoliberal a trav\u00e9s de la ratificaci\u00f3n del Acuerdo de Asociaci\u00f3n Transpac\u00edfico (TPP) y con ello presionar a China para que abandone su propiedad estatal y la intervenci\u00f3n del Estado en su econom\u00eda. Quiso desplazar el 60 por ciento de los efectivos de la Armada de los Estados Unidos a la regi\u00f3n de Asia Pac\u00edfico para impedir la expansi\u00f3n militar de Beijing. Por \u00faltimo, plane\u00f3 apuntalar y ampliar las alianzas hist\u00f3ricas de Washington forjados durante d\u00e9cadas de hegemon\u00eda en Asia y establecer otras nuevas como Vietnam.<\/p>\n<p>A pesar de los esfuerzos de Obama, su orientaci\u00f3n fracas\u00f3. Los EE.UU. permanecieron empantanados en el Medio Oriente, el TPP nunca fue ratificado, y sus alianzas se deshilacharon en la medida en que los estados de la regi\u00f3n desconfiaron del compromiso de Washington y optaron por un equilibrio equidistante entre los dos rivales. Por lo tanto, la estrategia imperial de Estados Unidos se hundi\u00f3 en la confusi\u00f3n sobre qu\u00e9 hacer frente a la nueva firmeza geopol\u00edtica de China.<\/p>\n<p><strong>\u201cAm\u00e9rica primero\u201d y el nacionalismo de Trump<\/strong><\/p>\n<p>La administraci\u00f3n Trump, aunque err\u00e1ticamente, ha intentado poner en pr\u00e1ctica una nueva estrategia de hegemon\u00eda neoliberal para resolver el rompecabezas imperial de Washington de c\u00f3mo hacer frente a China. Tiene cuatro dimensiones. En primer lugar, Trump quiere fortalecer el estado de seguridad con la vigilancia de sus fronteras, vigilando a gentes oprimidas, especialmente inmigrantes y musulmanes, pero tambi\u00e9n a los estudiantes chinos en las universidades de Estados Unidos. En segundo lugar, ha prometido traer de vuelta las fabricas desplazadas previamente y buscar nuevas cadenas de suministros fuera de China. En tercer lugar, est\u00e1 desplazando el \u00e9nfasis de sus predecesores de la llamada \u201cguerra contra el terrorismo\u201d a la \u201crivalidad entre las grandes potencias\u201d, espec\u00edficamente contra China. Ha reorientado los planes de defensa para un nuevo rearme con esa confrontaci\u00f3n en mente. En cuarto lugar, quiere priorizar el \u201cAmerica primero\u201d y establecer una relaci\u00f3n transaccional con aliados y adversarios de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Aplicada a China, esta nueva estrategia imperial est\u00e1 empujando a los EE.UU. a una nueva guerra fr\u00eda con Beijing. En econom\u00eda, Trump est\u00e1 tratando de debilitar a China mediante una guerra comercial. Quiere frenar la transferencia de tecnolog\u00eda obligarorias entre compa\u00f1\u00edas estadounidenses y chinas, forzar la privatizaci\u00f3n de la industria capitalista de estado de Beijing, liberalizar a\u00fan m\u00e1s los mercados de los pa\u00edses para las multinacionales estadounidenses, y poner fin al apoyo estatal chino a los campeones nacionales de alta tecnolog\u00eda, como Huawei. En geopol\u00edtica, Trump ha tratado de presionar a los aliados de Estados Unidos para prohibir la presencia de Huawei en su infraestructura 5G como una amenaza a la seguridad nacional. Y est\u00e1 tratando de apuntalar su sistema de alianzas estado a estado contra China. Todo esto busca evitar que China utilice su poder econ\u00f3mico para moldear Eurasia bajo su influencia. Para apoyar todo esto, los EE.UU. est\u00e1n reforzando sus fuerzas de defensa para prepararse para la guerra con China, aumentando sus patrullas navales en el Pac\u00edfico asi\u00e1tico, y vendiendo m\u00e1s armas a sus aliados, incluyendo Taiw\u00e1n. Todo esto est\u00e1 escalando la tensi\u00f3n con Beijing, en particular comercial.<\/p>\n<p><strong>Ni Washington, ni Beijing, Socialismo Internacional<\/strong><\/p>\n<p>Las dos potencias pueden acabar alcanzando un acuerdo para resolver la guerra de aranceles, pero seria ilusorio creer que ello va a resolver su rivalidad inter-imperialista subyacente. Est\u00e1 profundamente arraigada en la determinaci\u00f3n de Washington de mantener su hegemon\u00eda y la voluntad de Beijing de convertirse en una potencia mundial. Al mismo tiempo, hay dos tendencias contrarias que frenan que su rivalidad explote en un conflicto abierto: la profunda integraci\u00f3n econ\u00f3mica de los dos estados implica que tienen inter\u00e9s en preservar el actual sistema de libre comercio, y ambas potencias poseen armas nucleares, lo que las obliga a tratar de evitar el riesgo de una destrucci\u00f3n mutua asegurada.<\/p>\n<p>A pesar de estas tendencias contrarias, sin embargo, la trayectoria de esta rivalidad creciente en los pr\u00f3ximos a\u00f1os es inconfundible. Este conflicto entre los EE.UU. y China pondr\u00e1 a prueba la capacidad de la izquierda internacional para adoptar una posici\u00f3n clara e independiente frente a ambas potencias imperiales, por la solidaridad internacional desde abajo. En los EE.UU., en primer lugar, la obligaci\u00f3n de la izquierda es, parafraseando al gran revolucionario alem\u00e1n Karl Liebknecht, oponerse a su principal enemigo, su propio estado imperialista.<\/p>\n<p>Pero esta no es nuestra \u00fanica tarea. Tambi\u00e9n debemos denunciar a China como un estado capitalista que explota a su propia clase obrera y campesinado, oprime a naciones y minor\u00edas nacionales como los tibetanos y los uigures, y proyecta su poder imperial contra los EE.UU. y en todo el mundo en desarrollo. No debemos caer en la pol\u00edtica ingenua, falsamente anti-imperialista de que \u201cel enemigo de mi enemigo es mi amigo\u201d, sino oponernos tanto a los EE.UU. como a China.<\/p>\n<p>Para ello, debemos construir una solidaridad internacional entre los trabajadores y los grupos oprimidos en cada estado. En los EE.UU., hay que ganar a los trabajadores, apart\u00e1ndolos de los cantos de sirena del nacionalismo econ\u00f3mico que defienden tanto la derecha nacionalista como el proteccionismo liberal, que s\u00f3lo nos encadenan a nuestros patrones y su estado, describiendo a los trabajadores chinos como la principal amenaza para nuestros empleos y salarios. En una econom\u00eda global, no tenemos otra opci\u00f3n que la organizaci\u00f3n desde abajo a trav\u00e9s de las fronteras en contra de ambos estados imperialistas; es decir, una pol\u00edtica internacional socialista y antiimperialista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ashley Smith (Kaosenlared, 5-9-19) &nbsp; La rivalidad entre los EE.UU. y China es el eje de la rivalidad inter-imperialista de nuestra \u00e9poca. 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