{"id":35521,"date":"2019-09-10T12:10:12","date_gmt":"2019-09-10T16:10:12","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=35521"},"modified":"2019-09-10T12:10:12","modified_gmt":"2019-09-10T16:10:12","slug":"el-chavismo-como-construccion-ideologica-de-nueva-generacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/09\/10\/el-chavismo-como-construccion-ideologica-de-nueva-generacion\/","title":{"rendered":"El chavismo como construcci\u00f3n ideol\u00f3gica de nueva generaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Homar Garc\u00e9s (Rebelion, 9-9-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal cual se ha considerado al leninismo como el marxismo de la \u00e9poca del imperialismo y de la revoluci\u00f3n proletaria, el chavismo podr\u00eda presentarse como la postura bolivariana del per\u00edodo hist\u00f3rico correspondiente a la lucha por obtener y completar la absoluta descolonizaci\u00f3n de Venezuela, esta vez en un amplio sentido cultural y econ\u00f3mico, as\u00ed como de emancipaci\u00f3n pol\u00edtica frente a la hegemon\u00eda imperialista de Estados Unidos (ejercida sin mucha oposici\u00f3n a lo largo de la geograf\u00eda nuestraamericana) y de la construcci\u00f3n y pr\u00e1ctica de una nueva clase de democracia, la democracia participativa y protag\u00f3nica. Estos rasgos ser\u00edan suficientes para anexarle al chavismo la categor\u00eda de ideolog\u00eda (como algunos ya lo reconocen), a pesar de estar compuesto por diferentes aportaciones revolucionarias extra\u00eddas de experiencias y te\u00f3ricos de otras \u00e9pocas y latitudes; lo cual -visto con objetividad- no hace mella en su singularidad.<\/p>\n<div>Para los puristas (especialmente quienes siguen el ideario bolivariano), el chavismo ser\u00eda una aberraci\u00f3n al unir los ideales encarnados por Sim\u00f3n Bol\u00edvar con aquellos representados por Marx, Engels y Lenin, aduciendo que entre los mismos existir\u00eda una incompatibilidad insuperable. Igual ocurre con las referencias al Evangelio, al ubicar a Jes\u00fas de Nazaret como el precursor del socialismo revolucionario, lo que le produce urticaria a la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, habituada a condenar -junto con las clases dominantes- cualquier tentativa por hacer posibles sus postulados fundamentales, explotando, al mismo tiempo, el anticlericalismo de muchos marxistas. Otro tanto sucede entre aquellos que profesan el marxismo leninismo, el trotskismo y el anarquismo, al cuestionar el militarismo presente en un gran porcentaje de cargos de gobierno, compartidos con ex militantes de los principales partidos pol\u00edticos tradicionales (AD y COPEI), as\u00ed como el reformismo, traducido en la falta de medidas realmente anticapitalistas y el fortalecimiento del viejo Estado burgu\u00e9s liberal.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>No obstante, en medio de todo, el chavismo representa para los sectores populares una opci\u00f3n v\u00e1lida, la cual -entre otras cosas positivas- les permiti\u00f3 visibilizarse e intervenir de manera decisiva en los asuntos del Estado, asumiendo una posici\u00f3n protag\u00f3nica que siempre les fue negada por los reg\u00edmenes anteriores, a pesar de los discursos rimbombantes que, en toda fecha patria, ensalzaran su soberan\u00eda. Pero no es esta la \u00fanica circunstancia que le dio base popular al chavismo. Ch\u00e1vez entendi\u00f3 la importancia de saldar la enorme deuda social acumulada durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os con el pueblo venezolano, lo que comenz\u00f3 a hacer mediante la implementaci\u00f3n de las diferentes El chavismo como construcci\u00f3n ideol\u00f3gica de nueva generaci\u00f3n<\/p>\n<div>Si bien es cierto que los cambios cuantitativos producidos a partir de estas Misiones se palpan en un mejoramiento sustancial de las condiciones materiales de vida de la gran mayor\u00eda excluida (cuesti\u00f3n negada reiteradamente por los grupos de la oposici\u00f3n), ser\u00eda necio admitir que algo similar se logr\u00f3 tambi\u00e9n en materia econ\u00f3mica, implantando el socialismo revolucionario en las instituciones y empresas pertenecientes al Estado como en aquellas que se expropiaron y crearon bajo la figura de propiedad social y comunal. Es decir, en un plano pol\u00edtico-ideol\u00f3gico pudo avanzarse en la idea de construir lo que Hugo Ch\u00e1vez denomin\u00f3 el socialismo del siglo 21, pero poco (o nada) se concret\u00f3 bajo tal orientaci\u00f3n en el orden econ\u00f3mico; convirti\u00e9ndose esto \u00faltimo en el tal\u00f3n de Aquiles del chavismo, sobre todo en lo que respecta a la socializaci\u00f3n, diversificaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de la actividad productiva nacional.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como explicaci\u00f3n de esta realidad contradictoria, en \u00abRazones de una revoluci\u00f3n\u00bb, Mario Sanoja e Iraida Vargas Arenas concluyen que \u00abla casualidad de nuestro atraso y de nuestra crisis social es de car\u00e1cter estructural e hist\u00f3rico: sus ra\u00edces se afincan en la condici\u00f3n colonial que nos fue impuesta en el siglo XVI y en la condici\u00f3n semicolonial y dependiente en la cual vivimos desde 1810\u00bb. Por tanto, le toca al chavismo (entendido desde abajo) librar una crucial batalla de \u00edndole cultural e ideol\u00f3gica para extirpar esta r\u00e9mora hist\u00f3rica, la cual -ahondando en sus repercusiones a trav\u00e9s del tiempo- se mantiene viva en el comportamiento dual, desp\u00f3tico y servil, de dirigentes, funcionarios y gobernantes. Circunstancia que conspira permanentemente contra la posibilidad real de alcanzar una democracia participativa y protag\u00f3nica, al modo de la consagrada en la Constituci\u00f3n de 1999, obligando al pueblo a trazarse metas que la superen definitivamente, incluyendo la estigmatizaci\u00f3n excluyente y racista de que ha sido v\u00edctima por parte de los sectores dominantes y de sus ide\u00f3logos org\u00e1nicos.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>En este punto, la descolonialidad del pensamiento es una tarea impostergable del chavismo, sin excluir la visi\u00f3n emancipatoria del socialismo, si se detecta en \u00e9l elementos que definen al eurocentrismo; una cuesti\u00f3n que pocos se atreven a abordar con la seriedad y la objetividad que merece, content\u00e1ndose con s\u00f3lo hacer alardes de un conocimiento escol\u00e1stico y una ret\u00f3rica vacua, sin asidero alguno con la realidad a transformar. A\u00fan con sus muchas debilidades a cuestas, no se puede desmeritar del todo al chavismo. Tiene a su favor la virtud de haber motivado y movilizado a un amplio segmento de la poblaci\u00f3n tras un proyecto de redenci\u00f3n social y de soberan\u00eda nacional que no pudieron articular los grupos de la izquierda tradicional, independientemente de su constancia, sacrificios y hero\u00edsmo, plasmados, b\u00e1sicamente, en la \u00e9poca de la lucha guerrillera. Gran parte de sus postulados recogen las aspiraciones y experiencias heterog\u00e9neas de movimientos sociales y pol\u00edticos de una diversidad de pa\u00edses, lo que atrae la atenci\u00f3n a nivel mundial, suponiendo que estos orientan la transici\u00f3n a una sociedad de tipo socialista y, por ende, anticapitalista. Sin menoscabo de lo hecho y pregonado por veinte a\u00f1os consecutivos, es factible que el chavismo (entendido y erigido desde abajo) pueda percibirse y admitirse como una construcci\u00f3n ideol\u00f3gica de nueva generaci\u00f3n. O, por lo menos, servir de inspiraci\u00f3n y de base para que surja y se consolide un amplio movimiento popular pluralista que, quiz\u00e1, lo trascienda. En lo que ha sido y tendr\u00eda que ser. &#8211;\u00a0mandingarebelde@gmail.comde\u00a0inclusi\u00f3n social, aprovechando los cuantiosos dividendos generados por la renta petrolera.<\/p>\n<div>Si bien es cierto que los cambios cuantitativos producidos a partir de estas Misiones se palpan en un mejoramiento sustancial de las condiciones materiales de vida de la gran mayor\u00eda excluida (cuesti\u00f3n negada reiteradamente por los grupos de la oposici\u00f3n), ser\u00eda necio admitir que algo similar se logr\u00f3 tambi\u00e9n en materia econ\u00f3mica, implantando el socialismo revolucionario en las instituciones y empresas pertenecientes al Estado como en aquellas que se expropiaron y crearon bajo la figura de propiedad social y comunal. Es decir, en un plano pol\u00edtico-ideol\u00f3gico pudo avanzarse en la idea de construir lo que Hugo Ch\u00e1vez denomin\u00f3 el socialismo del siglo 21, pero poco (o nada) se concret\u00f3 bajo tal orientaci\u00f3n en el orden econ\u00f3mico; convirti\u00e9ndose esto \u00faltimo en el tal\u00f3n de Aquiles del chavismo, sobre todo en lo que respecta a la socializaci\u00f3n, diversificaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de la actividad productiva nacional.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como explicaci\u00f3n de esta realidad contradictoria, en \u00abRazones de una revoluci\u00f3n\u00bb, Mario Sanoja e Iraida Vargas Arenas concluyen que \u00abla casualidad de nuestro atraso y de nuestra crisis social es de car\u00e1cter estructural e hist\u00f3rico: sus ra\u00edces se afincan en la condici\u00f3n colonial que nos fue impuesta en el siglo XVI y en la condici\u00f3n semicolonial y dependiente en la cual vivimos desde 1810\u00bb. Por tanto, le toca al chavismo (entendido desde abajo) librar una crucial batalla de \u00edndole cultural e ideol\u00f3gica para extirpar esta r\u00e9mora hist\u00f3rica, la cual -ahondando en sus repercusiones a trav\u00e9s del tiempo- se mantiene viva en el comportamiento dual, desp\u00f3tico y servil, de dirigentes, funcionarios y gobernantes. Circunstancia que conspira permanentemente contra la posibilidad real de alcanzar una democracia participativa y protag\u00f3nica, al modo de la consagrada en la Constituci\u00f3n de 1999, obligando al pueblo a trazarse metas que la superen definitivamente, incluyendo la estigmatizaci\u00f3n excluyente y racista de que ha sido v\u00edctima por parte de los sectores dominantes y de sus ide\u00f3logos org\u00e1nicos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En este punto, la descolonialidad del pensamiento es una tarea impostergable del chavismo, sin excluir la visi\u00f3n emancipatoria del socialismo, si se detecta en \u00e9l elementos que definen al eurocentrismo; una cuesti\u00f3n que pocos se atreven a abordar con la seriedad y la objetividad que merece, content\u00e1ndose con s\u00f3lo hacer alardes de un conocimiento escol\u00e1stico y una ret\u00f3rica vacua, sin asidero alguno con la realidad a transformar. A\u00fan con sus muchas debilidades a cuestas, no se puede desmeritar del todo al chavismo. Tiene a su favor la virtud de haber motivado y movilizado a un amplio segmento de la poblaci\u00f3n tras un proyecto de redenci\u00f3n social y de soberan\u00eda nacional que no pudieron articular los grupos de la izquierda tradicional, independientemente de su constancia, sacrificios y hero\u00edsmo, plasmados, b\u00e1sicamente, en la \u00e9poca de la lucha guerrillera. Gran parte de sus postulados recogen las aspiraciones y experiencias heterog\u00e9neas de movimientos sociales y pol\u00edticos de una diversidad de pa\u00edses, lo que atrae la atenci\u00f3n a nivel mundial, suponiendo que estos orientan la transici\u00f3n a una sociedad de tipo socialista y, por ende, anticapitalista. 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