{"id":35957,"date":"2019-09-30T13:46:10","date_gmt":"2019-09-30T17:46:10","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=35957"},"modified":"2019-09-30T13:46:10","modified_gmt":"2019-09-30T17:46:10","slug":"una-educacion-para-rehacer-nuestro-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/09\/30\/una-educacion-para-rehacer-nuestro-mundo\/","title":{"rendered":"Una educaci\u00f3n para rehacer nuestro mundo"},"content":{"rendered":"<p>Juan Alberto S\u00e1nchez Mar\u00edn (Hispantv, 29-9-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carta Maior, el prestigioso portal de izquierda brasile\u00f1o, me invit\u00f3 a compartir una reflexi\u00f3n sobre interrogantes relacionados con la educaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. Se trata del proyecto\u00a0Sua voz na conjuntura<em>\u00a0<\/em>que en su primera edici\u00f3n trat\u00f3 sobre la defensa de la educaci\u00f3n p\u00fablica. Atend\u00ed el llamado y compart\u00ed algunas ideas generales sobre el tema pensando en las dif\u00edciles circunstancias que afronta Brasil en la actualidad y con el respeto que me inspira la patria natal de Paulo Freire, sin duda, el m\u00e1s relevante pedagogo contempor\u00e1neo. De esa fuente proviene este texto.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu<\/strong><strong>\u00e9 sociedad se desea construir para enfrentar los graves desequilibrios locales y globales del siglo XXI?<\/strong><\/p>\n<p>Hace falta una sociedad en condiciones de interpretar el mundo alrededor, en sus cualidades y sentidos, gritos y silencios, nexos e implicaciones, desde una perspectiva \u00e9tica e integral. Una sociedad preparada para verse en el espejo de sus acciones, con la entereza suficiente para reconocerse en las armon\u00edas, pero tambi\u00e9n en su profunda inestabilidad.<\/p>\n<p>La sociedad deseable no es la imposible de la utopias renacentistas, pero est\u00e1 lejos de serlo la tangible de nuestra \u00e9poca, menos a\u00fan cualquiera de sus m\u00faltiples ficciones. La necesaria, a mi parecer, es aquella capaz de diferenciar los hechos de su simulacro, la interacci\u00f3n de la dependencia, el proceso de lo contingente, el auxilio del saqueo o la justicia de los caprichosos marcos legales. Mejor dicho, como en una prueba de escuela, la que est\u00e9 capacitada para distinguir lo verdadero de lo falso, aunque le cueste el saldo en el banco o la vida. La sociedad a la altura de sus miembros marginados y desamparados, antes que solazada en la bajeza de las \u00e9lites.<\/p>\n<p>Una sociedad que yace distante, y que a la vez est\u00e1 a la mano, porque la naci\u00f3n del futuro no es otra que la constituida y construida ahora mismo, d\u00eda a d\u00eda, con fortuna y errores, satisfacciones y desagrados. Lo mal hecho en este momento se pagar\u00e1 caro ma\u00f1ana, mas lo dejado de hacer costar\u00e1 el doble.<\/p>\n<p>Hace dos o tres mil a\u00f1os, o varios siglos hacia ac\u00e1, los pueblos se daban el lujo de proyectarse al porvenir en sus sagas y descendencias, y confines y territorios. Los mitos fundacionales eran perceptibles. El futuro, casi medible; los hados lo volv\u00edan destino y en no pocas oportunidades lo hac\u00edan cierto. O eso se figuraban los antepasados.<\/p>\n<p>Cuando no era as\u00ed, el mundo se llenaba de se\u00f1ales, c\u00f3digos subrepticios, representaciones po\u00e9ticas, claves aleg\u00f3ricas, milagros. Hoy en d\u00eda, en cambio, lo venidero es d\u00e9bil y vol\u00e1til, y las predicciones no cruzan el cierre de una bolsa o los trinos perturbadores de alg\u00fan infeliz con ascendencia.<\/p>\n<p>C\u00f3mo desciframos la sociedad que no cesa de hacerse y deshacerse ante nuestros ojos, de cu\u00e1l modo aprehendemos cada una de sus entidades y relaciones. Cuesti\u00f3n esencial. Los ciudadanos que saben interpretarse en posibilidades, responsabilidades y derechos; en sus estructuras y nexos, intereses e interesados; autenticidades e invenciones, certidumbres y manipulaciones, son los cimientos de esa sociedad imprescindible. En otras palabras, los que saben d\u00f3nde est\u00e1n, lo que hacen y para qu\u00e9 (mejor a\u00fan, para qui\u00e9n).<\/p>\n<p>Una capacidad interpretativa que, entre otras cosas, es criterio, expresi\u00f3n y comunicaci\u00f3n, participaci\u00f3n, organizaci\u00f3n. Factores, desde luego, demasiado riesgosos para el establecimiento. De ah\u00ed que a la educaci\u00f3n se la mantenga bajo el estricto control del poder con mecanismos nunca cuestionados y nombres instituidos, que estimamos favorables e, inclusive, liberadores.<\/p>\n<p>Pareciera que no se advierte el grande da\u00f1o que sus exclusivos l\u00edmites conllevan: caudal de conocimientos (indigesti\u00f3n mental), conjunto de reglas y comportamiento (sumisi\u00f3n), urbanidad y buenas maneras (capitulaci\u00f3n), experiencia acumulada (man\u00edas), desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del ni\u00f1o o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos (\u00a1una verdadera broma!).<\/p>\n<p>Nada tan alejado del concepto de educaci\u00f3n como las cuatro significaciones que le asienta el diccionario de la RAE como una cachetada en los carrillos. Anacr\u00f3nicas, utilitarias, definen con turbadora exactitud lo que no es ni debe ser. Un compendio de rudimentos que, justamente, altera cualquiera de los sentidos que s\u00ed debe tener: franca y emancipadora, indomable y punzante, conmovedora y sugerente, particular y colectiva, bidireccional y transversal. Sobran los calificativos.<\/p>\n<p>Y el poder no es un gobierno, a lo sumo, ejecutor; por lo general, no m\u00e1s que mandadero. La fuerza que mueve los hilos est\u00e1 detr\u00e1s de las fachadas democr\u00e1ticas de sainete, a buen recaudo dentro de los bastiones econ\u00f3micos y financieros del progreso. Pero se trasluce n\u00edtido en modas pedag\u00f3gicas que se cumplen porque son la directriz, metodolog\u00edas gastadas encajonadas en palabras relucientes, e innovaciones que resguardan las orientaciones.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n funge como el abastecedor de siervos debidamente adoctrinados del sistema. Un planteamiento que no por viejo pierde su aire de fehaciente. Las ciudades inteligentes (Smart cities) contin\u00faan educando al Emilio (Rousseau, 1762) de hace dos siglos y medio, que apenas si acced\u00eda a la modernidad. De ese Emilio del cual procede un axioma eludido por el mundo en que vivimos: \u201cSe debe adaptar al hombre la educacio\u0301n del hombre y no a lo que no es e\u0301l\u201d. Menos a\u00fan, digo yo, a lo que unos cuantos ambiciosos necesitan que \u00e9l sea. En todo caso, fatal ese olvido de poquito parentesco con la amnesia.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n no es m\u00e1s que otro instrumento de dominio, al igual que las farsas y los se\u00f1uelos sist\u00e9micos que nos hacen pensar que somos algo: la alcahueter\u00eda pol\u00edtica, canjeando porvenires por zanahorias; la simulaci\u00f3n medi\u00e1tica, persuadi\u00e9ndonos de la realidad que no habitamos; los terrores sociales de las agendas gubernamentales, abri\u00e9ndole paso a las legislaciones coactivas y otras represiones, o las potentes redes y los sistemas de informaci\u00f3n, gracias a los cuales las m\u00e1quinas se conectan y los teclistas de tel\u00e9fono o computadora que somos nos enfrentamos y disociamos.<\/p>\n<p>La sociedad que hay que construir tiene que estar enterada, cuando menos, de la clase de mundo que habita. Saber bien la dimensi\u00f3n de las fragilidades locales y globales que la menoscaban a diario y entorpecen su genuino desarrollo; tener claros los v\u00ednculos envilecidos que priman en la interacci\u00f3n del presente, y filtrar los enga\u00f1os que la desbordan.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfQu<\/strong><strong>\u00e9 tipo de proyecto de desarrollo \u2013y de Estado- es necesario para alcanzarla?<\/strong><\/p>\n<p>Este sosiego insoportable, esta calma fastidiosa, son posibles por la ignorancia en la que las sociedades se hayan sumidas. Resulta inconcebible la tranquilidad cuando se comprende lo que ocurre a lo largo y ancho del planeta y se discierne la raz\u00f3n de los horrores acometidos en su nombre. La inconsciencia social, junto a la apat\u00eda, son tan oportunas para las oligarqu\u00edas como la paz de los sepulcros que ellas mismas imponen.<\/p>\n<p>El individuo se entera de algo y no sabe qu\u00e9 pasa. Una multitud cree saber lo que acontece y despliega su odio cerril contra el inocente y lo distinto, lejos de las verdaderas causas del desbarajuste. La manipulaci\u00f3n hace lo suyo, por supuesto, pero menos en la acci\u00f3n epis\u00f3dica o a modo de operaci\u00f3n particular, y s\u00ed m\u00e1s como algo intr\u00ednseco metido adentro al pisar la escuela inicial o atender el primer sonsonete medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>No llegamos a ser los pobres de esp\u00edritu a los que se refiere el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a de Jes\u00fas de Nazaret (Mt 5, 1; 7, 28). No reconocemos siquiera las tremendas flaquezas propias, ni tenemos la bienaventuranza ni ser\u00e1 nuestro el reino de los cielos. La pobreza espiritual de nuestras sociedades no se constituye por la percepci\u00f3n de los l\u00edmites, sino que se alza del oscurantismo dominante. Y la educaci\u00f3n cercena m\u00e1s quiz\u00e1s que las dem\u00e1s piezas mohosas de la castraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El que estudia hasta el empacho m\u00e1s desde\u00f1a y desecha; el docto termina siendo otro pobre cretino. Abunda la ignorancia consentida, claro est\u00e1, la barbarie por conveniencia, que se busca y cultiva porque con ella se cree lograr cierta aquiescencia moral o conseguir alguna clase de amnist\u00eda \u00e9tica. Nada m\u00e1s err\u00e1til. Proliferan, de otra parte, los ignorantes infiltrados, resbaladizos, traidores; quienes convencen al iletrado (deslustrado) de su erudici\u00f3n y tino. O sociedades enteras, que sabiendo cu\u00e1nto mienten sus dirigentes y cu\u00e1n criminales son, siempre est\u00e1n dispuestas a avalarlos con el voto.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en Colombia, pa\u00eds en el cual la derecha y la ultraderecha eligen y reeligen a un l\u00edder como Alvaro Uribe V\u00e9lez o a su escogido, con plena consciencia de las ataduras delincuenciales de su estructura pol\u00edtica. O en Espa\u00f1a, a cuya poblaci\u00f3n Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar le minti\u00f3 de frente con sus fidedignos informes de que Sadam Hussein contaba con armas de destrucci\u00f3n masiva. Nunca hallaron tales armas en Iraq. \u201cNo s\u00f3lo no las hab\u00eda, sino que siempre se supo que no las hab\u00eda. (\u2026) Pese a todo, a los votantes del PP no les pareci\u00f3 motivo suficiente para cambiar su elecci\u00f3n\u201d (Fern\u00e1ndez Liria, 2007). No les importaron entonces ni habr\u00edan de importarles despu\u00e9s los dos millones cuatrocientos mil muertos (Davies, 2010), y que un pa\u00eds hubiera sido destruido por completo.<\/p>\n<p>En el mismo Brasil, digamos, casi\u00a0cincuenta y ocho millones de personas\u00a0votaron por Jair Bolsonaro en la segunda vuelta, quien en la campa\u00f1a dej\u00f3 patente el talante hom\u00f3fobo, mis\u00f3gino y racista. Algo a\u00f1adi\u00f3 clar\u00edsimo: \u201cHay que expurgar a Paulo Freire\u201d. Y esa afluencia de pueblo que vot\u00f3 por Bolsonaro no vot\u00f3 contra Freire (o Lula da Silva o Dilma Rousseff), sino contra la educaci\u00f3n popular que la tuvo en cuenta. Es decir, la emprendi\u00f3 en contra de s\u00ed misma. Los electores lo sab\u00edan y lo votaron, y el excapit\u00e1n retribuye del modo que la gen\u00e9tica le manda: con la militarizaci\u00f3n escolar.<\/p>\n<p>O en los propios Estados Unidos, cuyos pol\u00edticos se ufanan tanto del sistema que todav\u00eda creen que inventaron y al que s\u00f3lo le prendieron las arandelas que los ingleses no alcanzaron a incluirle, y que no deja de ser una m\u00e1s de las t\u00f3xicas democracias occidentales, donde\u00a065 853 516 de personas votaron\u00a0por la se\u00f1ora Clinton a sabiendas de las crueldades de que fue capaz y 62 984 825 votaron por el se\u00f1or Trump teniendo claridad acerca de las que no tardar\u00eda en perpetrar. Donde, adem\u00e1s, otra vez y gracias a esas tretas anexas, la cifra inferior de votantes result\u00f3 superior a la m\u00e1s elevada. Y he ah\u00ed a Trump gobernando.<\/p>\n<p>En todos estos casos, as\u00ed como en muchos otros, una ignorancia comprometida y ego\u00edsta que tampoco exculpa a una sociedad, o a una parte considerable de ella.<\/p>\n<p>Unos desequilibrios que son factibles y no dejan de crecer porque quienes forjan las estructuras pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales lo han hecho a su manera y conveniencia a lo largo de los a\u00f1os. O de los siglos, porque se trata de una pr\u00e1ctica que viene de la remota antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>Pero en los sustentos de la opresi\u00f3n est\u00e1n, tambi\u00e9n, las potencialidades para la liberaci\u00f3n. Habremos de hallarlas en los mecanismos de la participaci\u00f3n, ahora establecidos para todo lo contrario; en la educaci\u00f3n, la gran utilitaria del sistema, y, desde los albores del siglo XIX, la guarda principal y c\u00ednica del statu quo; en los medios dominantes, actualmente, con la irremplazable funci\u00f3n de acomodar los acontecimientos a la narrativa dispuesta. Y as\u00ed.<\/p>\n<p>Los entornos de autonom\u00eda son inc\u00f3modos para el poder, que advierte en ellos los escenarios m\u00e1s desafiantes. Por eso, los planes de las instituciones educativas permanecen bajo rigurosa inspecci\u00f3n. Por lo mismo, son promulgadas leyes que socavan la educaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Los presupuestos de las instituciones educativas p\u00fablicas son reducidos; a las universidades se las conduce a la ruina para facilitar su privatizaci\u00f3n, o, lo que es igual, se involucra a la empresa privada en la adecuaci\u00f3n de los curr\u00edculos, es decir, se efect\u00faa una modernizaci\u00f3n educativa que lleva de cabeza a los tiempos de la Revoluci\u00f3n Industrial, cuando el sistema educativo le manufacturaba obreros a la f\u00e1brica.<\/p>\n<p>No se conquistar\u00e1 una sociedad distinta mediante esquemas supeditados a finalidades particulares, de clase social o sectoriales. Mucho menos, partiendo de la actual situaci\u00f3n de carencia de soberan\u00eda, ausencia de fines comunes y perspectivas humanas (humanitarias y humanistas).<\/p>\n<p>La naturaleza del plan educativo corresponde a un c\u00e1lculo econ\u00f3mico y pol\u00edtico. El curr\u00edculo no es la concreci\u00f3n de determinada cultura ni el sitio excepcional donde confluyen nociones epistemol\u00f3gicas con saberes ancestrales, el barniz sociol\u00f3gico con los vuelos de la praxis, la conjetura antropol\u00f3gica con las fisonom\u00edas espec\u00edficas del educador y el educando. No puede suceder de otro modo toda vez que la intencionalidad del sistema educativo, corrompida en el fondo, no luce diferente en la forma.<\/p>\n<p>El estado que apunte a encarar los desequilibrios, no queda otra, deber\u00e1 comenzar por confrontar su armaz\u00f3n y el propio car\u00e1cter. El primer paso no es saber quienes son los ciudadanos, lo que sin duda es \u00fatil para la coacci\u00f3n y las cargas impositivas, sino allanar el camino para que los propios ciudadanos se conozcan a s\u00ed mismos: que sepan d\u00f3nde habitan y de d\u00f3nde vienen, por qu\u00e9 est\u00e1n como est\u00e1n, para qu\u00e9 son buenos. F\u00e9rtiles sembrad\u00edos de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y donde comienza la entereza de un pueblo. S\u00f3lo los ciudadanos que tienen idea de d\u00f3nde est\u00e1n parados le otorgan la cualidad de digna a una sociedad. La conversi\u00f3n que se plantee en t\u00e9rminos distintos, o la propuesta bajo los estados hostiles que imperan hoy en d\u00eda, ha de ser fraudulenta y han de ser endebles, si no aleves, los objetivos.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfQu<\/strong><strong>\u00e9 es lo que se espera de la Universidad en esta traves\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>Ya es hora de que las universidades en nuestras sociedades no sean los centros de moldeo de sujetos fragmentados y portadores del virus del conocimiento por segmentos. Mientras la universidad siga siendo un centro de la instrucci\u00f3n, ese eufemismo que abarca la exhumaci\u00f3n lenta y pertinaz de la sabidur\u00eda, ser\u00e1 dif\u00edcil la conquista de condiciones de vida distintas. Y la concreci\u00f3n de otro mundo dif\u00edcilmente ser\u00e1 posible.<\/p>\n<p>El impacto de una renovaci\u00f3n educativa trascendente se tomar\u00e1 su tiempo, seguramente, y puede ser un proceso de a\u00f1os. Pero la modificaci\u00f3n de un curr\u00edculo y de un p\u00e9nsum, los primeros pasos, ser\u00eda algo breve, inmediato, si existiera la voluntad pol\u00edtica para hacerlo. Algo elemental que no hay ni habr\u00e1 en sociedades regidas por las l\u00f3gicas perversas y utilitarias del capital.<\/p>\n<p>En la universidad, la escuela, el colegio, yacen los soportes de la transformaci\u00f3n aut\u00e9ntica. El centro educativo tendr\u00e1 que ser un centro de cuestionamientos; en esa articulaci\u00f3n, la universidad no puede ser otra cosa que el generador mayor de pensamiento cr\u00edtico, que no es solamente el desmonte o la digesti\u00f3n de una realidad, sino, ante todo, la puerta abierta para la proposici\u00f3n y la construcci\u00f3n sociales.<\/p>\n<p>La potencia y vigencia de datos, retentivas e hip\u00f3tesis jam\u00e1s est\u00e1 en las letras muertas que los consignan o formulan, sino en la capacidad que tengamos para desglosar sus sentidos y verlos moverse a trav\u00e9s de la ventana. La sociedad requiere de seres suspicaces, esquivos frente a lo que oyen y ven, y recelosos a profundidad del conocimiento enlatado, de las estupendas ideas empacadas al vac\u00edo y de los artificios de manual para triunfar. No hay tales.<\/p>\n<p>La duda es una herramienta \u00fatil para ser arte y parte de la realidad que tenemos por nuestra, en unas ocasiones, escurridiza, en otras, efectista. En esos reparos angustiantes puede radicar el secreto para que no seamos simples recitadores de sus bocadillos teatrales. En la universidad se construyen los interrogantes, y, cuanto antes, se desarman las geniales respuestas alcanzadas.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo deben actuar los intelectuales y las fuerzas democr\u00e1ticas en la construcci\u00f3n de este reordenamiento?<\/strong><\/p>\n<p>El papel de los intelectuales y de las fuerzas democr\u00e1ticas, en ese reordenamiento, tiene mucho que ver con proyectar los \u00e9nfasis debidos y fomentar la reflexi\u00f3n en torno al \u00fanico asidero efectivo que tiene lo trascendental en la tierra: lo cotidiano. Cada quien desde su perspectiva, \u00e1mbitos y competencias.<\/p>\n<p>Ah\u00ed yacen las claves, las metaf\u00f3ricas, las aleg\u00f3ricas o las simb\u00f3licas, las que se quieran y a la vista, como La carta robada (Allan Poe, 1844), en \u201cun tarjetero de cart\u00f3n con filigrana de baratija, colgado por una cinta azul sucia de una anilla\u2026\u201d El quid para entender mejor lo que somos y lograr el inequ\u00edvoco compromiso con lo que hacemos.<\/p>\n<p>La actitud del intelectual no es conformidad porque s\u00ed ni discrepancia porque no. M\u00e1s bien le corresponde la disputa sin tregua contra las iniquidades; resistencia contra las injusticias y rabia con la sinraz\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>De su expresi\u00f3n deber\u00edan despuntar las alarmas, los desasosiegos, la desesperanza y la esperanza en una sola frase. La conmoci\u00f3n de los intelectuales deber\u00eda ser el lastre a cuestas de las sociedades, y, en especial, de la academia. Pero escasas veces es as\u00ed.<\/p>\n<p>Muchos intelectuales, escritores, pensadores, cuentan con gran capacidad de convocatoria, y sus reflexiones podr\u00edan avivar aquel impulso sin el cual es inviable cualquier transformaci\u00f3n aut\u00e9ntica: la motivaci\u00f3n. Y en este mundo de inseguridades, exclusi\u00f3n, fascismo, racismo, supremac\u00edas y todos los desajustes concebibles, las transformaciones sociales son cada vez m\u00e1s ineludibles y urgentes, comenzando por la cultural.<\/p>\n<p>Pareciera que la integraci\u00f3n es propugnada y alabada en innumerables textos por escritores recluidos e incomunicados. No es tan tarde como para no darnos cuenta que se est\u00e1n yendo las horas y los a\u00f1os.<\/p>\n<p>La pugna por la transformaci\u00f3n de la educaci\u00f3n, sea como sea, como determinante para el futuro que le espera al ser humano, no dejar\u00e1 de ser una batalla de aquella categor\u00eda definida con acierto por Flaubert (1911): \u201cSiempre sangrienta\u201d y siempre con dos vencedores, \u201cel que gan\u00f3 y el que perdi\u00f3\u201d. Porque en esa consecuci\u00f3n ganar\u00e1n tambi\u00e9n, y a\u00fan m\u00e1s quiz\u00e1s, quienes ahora la obstaculizan con vehemencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Alberto S\u00e1nchez Mar\u00edn (Hispantv, 29-9-19) &nbsp; Carta Maior, el prestigioso portal de izquierda brasile\u00f1o, me invit\u00f3 a compartir una reflexi\u00f3n sobre interrogantes relacionados con la educaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. 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