{"id":35965,"date":"2019-10-01T12:17:54","date_gmt":"2019-10-01T16:17:54","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=35965"},"modified":"2019-10-01T12:17:54","modified_gmt":"2019-10-01T16:17:54","slug":"bolivar-la-gloria-desbaratada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/10\/01\/bolivar-la-gloria-desbaratada\/","title":{"rendered":"Bol\u00edvar, la gloria desbaratada"},"content":{"rendered":"<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 28-9-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Libertador estaba dictando a su sobrino Fernando la \u00faltima de las m\u00e1s de diez mil misivas y proclamas que escribi\u00f3 en vida, cuando abri\u00f3 los ojos desmesuradamente, como quien descubre la llegada del \u00faltimo instante, y luego, lentamente, los fue cerrando, hasta quedarse dormido sin treguas por toda la eternidad, a la una y siete minutos de la tarde del 17 de diciembre de 1830.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>Su tarde final ocurrir\u00eda en Santa Marta cuando apenas contaba con 47 a\u00f1os de edad, abandonado por sus amigos, perseguido por sus enemigos y s\u00f3lo acompa\u00f1ado de su inseparable asistente Jos\u00e9 Palacios, su sobrino, su cocinera Fernanda Barriga y uno de los pocos oficiales que a\u00fan les eran fieles. Aunque ciento ochenta y un a\u00f1os m\u00e1s tarde, un grupo de galenos venezolanos que dijeron haber examinado sus restos intentaron demostrar que su muerte se produjo por una infecci\u00f3n del colon, y Hugo Ch\u00e1vez se inventara la historia de que fue asesinado, todos los indicios hist\u00f3ricos demuestran que muri\u00f3 de tuberculosis pulmonar, la que padeci\u00f3 durante varios a\u00f1os, con breves d\u00edas de mejor\u00eda y, a su vez, con frecuentes ataques de tos y p\u00e9rdida de fuerzas que se agravaron cuando comenzaron a aparecer en almohadas y pa\u00f1uelos los esputos sanguinolentos.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Jos\u00e9 Antonio de la Sant\u00edsima Trinidad Bol\u00edvar y Palacios Ponte y Blanco hab\u00eda nacido en Caracas, hijo de terratenientes due\u00f1os de esclavos y propietarios de plantaciones de cacao y minas de cobre. Nunca abandon\u00f3 a Sim\u00f3n Bol\u00edvar el aire aristocr\u00e1tico con el que creci\u00f3, amante durante toda su agitada vida de los trajes pomposos, las fiestas suntuosas, los grandes banquetes, los servicios de amanuenses adiestrados, sus botas siempre lustrosas y su inseparable agua de colonia con la que se rociaba el rostro y los brazos tanto en la paz como en la guerra.<\/p>\n<p>Nadie, empero, en la Am\u00e9rica a\u00fan embrionaria, luch\u00f3 m\u00e1s por unir los pueblos de la regi\u00f3n y convertirlos en una sola patria, ni tom\u00f3 el mando para esparcir las batallas m\u00e1s imposibles y las guerras m\u00e1s fecundas, con el objetivo de crear estados independientes y libres. Fundar cinco rep\u00fablicas, exterminar el recio dominio europeo, impregnar hasta en los m\u00e1s incr\u00e9dulos la firme creencia en la libertad, y dominar con su temple audaz y sus estrategias militares m\u00e1s ins\u00f3litas toda una gran \u00e9poca de obsecuencias y traiciones, le otorgan el cr\u00e9dito invariable de haberse constituido en uno de los hombres m\u00e1s extraordinarios de la historia humana. La lucha de Bol\u00edvar no s\u00f3lo fue contra los dominadores espa\u00f1oles, sino contra las inclemencias del tiempo en las largas caminatas por las crestas andinas acompa\u00f1ado de pobres hombres descalzos y hambrientos, soldados de ocasi\u00f3n y oficiales formados a la carrera, y luego de los triunfos, enfrentar las deslealtades de no pocos de sus generales, el aburguesamiento bellaco y p\u00e9rfido del general Francisco de Paula Santander, la crueldad irremediable y la tozudez del general P\u00e1ez, las conspiraciones de la oligarqu\u00eda colombiana y las ambiciones sin medidas de muchos a los que benefici\u00f3 con rangos, poder de mando y cargos ilustres.<\/p>\n<p>Colombia, Venezuela, Ecuador, Per\u00fa, Bolivia y Panam\u00e1 se beneficiaron de las acciones sin descanso y el pensamiento sin variantes de un Sim\u00f3n Bol\u00edvar a quien debe acredit\u00e1rsele otro atributo sin dobleces: entreg\u00f3 toda la gran fortuna que heredara de sus padres y los bienes que le pertenecieron por cuenta propia a la causa por la libertad que encabez\u00f3 con br\u00edos persistentes, a\u00fan contra las enfermedades que siempre le persiguieron, los dolores que fue sumando desde peque\u00f1o, y la larga agon\u00eda que sufriera durante seis a\u00f1os cuando las primeras manifestaciones de la tisis comenzaron a abrirse campo en su cuerpo. Tuvo muchos dolores en el alma, a m\u00e1s de los del cuerpo, entre ellos cuatro o cinco que laceraron aquella personalidad brava, agresiva, arrogante, avasalladora: el intento de asesinato de uno de los suyos que hab\u00eda estado a su lado desde ni\u00f1o; el abandono de Jos\u00e9, quien fuese el esclavo que le asignaron desde que naci\u00f3 y a quien consider\u00f3 siempre como su hermano, harto de sufrir los embates de la acritud y los constantes cambios de humor del Libertador; el asesinato del general Antonio Jos\u00e9 de Sucre, h\u00e9roe de la batalla de Ayacucho, y por quien demostrara especial admiraci\u00f3n, design\u00e1ndolo su heredero y encomend\u00e1ndole tareas libertarias que crearon resentimiento entre sus oficiales mayores; y, la peor sin dudas, la felon\u00eda de Santander que lleg\u00f3 incluso a auspiciar su muerte, a pesar de que lo dejara a cargo de la Nueva Granada, hoy Colombia, en calidad de vicepresidente de la rep\u00fablica, cuando Bol\u00edvar, que nunca mostr\u00f3 inter\u00e9s en gobernar sino exclusivamente en la gloria y en el juicio de la posteridad, decidi\u00f3 emprender de nuevo, agotadas las fuerzas por la enfermedad, los planes de liberaci\u00f3n \u2013la \u201cpatria inmensa y un\u00e1nime\u201d que ambicionaba- que no logr\u00f3 ya alcanzar.<\/p>\n<p>Su gloria comenzaba a agrietarse. Unas veces por las dudas de la gente de si en verdad no estaba ya camino a la muerte. Otras, cuando comenz\u00f3 a expandirse su mala fama de cruel y hasta de asesino sin perdones. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, lo esper\u00f3 el gent\u00edo a la entrada de los pueblos con guirnaldas de flores y m\u00fasica, esperando verle gallardo en su Palomo Blanco, el c\u00e9lebre caballo que luego inmortalizar\u00eda el bronce casi universal. Entonces, aparec\u00eda en un pollino cansado como la carga heroica que lo montaba y la admiraci\u00f3n se desvanec\u00eda entre las murmuraciones y los desconsuelos de la multitud. Otras veces, la gente le fue adversa, con temores fundados y, en vez de festejar su llegada, iba a la ceremonia de recibimiento a conocer a quien presum\u00edan verdugo. Bol\u00edvar fusil\u00f3 a varios de sus comandantes principales, entre ellos a Manuel Piar, acusado de insubordinarse; ejecut\u00f3 a los que conspiraron para asesinarle en su cama, a quienes poco les falt\u00f3 para cumplir su tarea, pero Bol\u00edvar huy\u00f3 por una ventana y un indigente, a quien luego le entreg\u00f3 uniforme de soldado patriota, lo escondi\u00f3 en las cloacas en medio de la lluvia y el estr\u00e9pito; y lleg\u00f3 a fusilar a ochocientos prisioneros de la Espa\u00f1a que venci\u00f3 a sangre y fuego. La gloria se le hab\u00eda salido del cuerpo, recordar\u00eda Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>Pero, el punto culminante de su carrera humana, militar y heroica fue su encuentro inesperado con la quite\u00f1a Manuela S\u00e1enz, la libertadora del Libertador. Era la esposa del doctor James Thorne, un tontete ingl\u00e9s de estramb\u00f3tica estatura que hac\u00eda negocios dudosos en la Lima aristocr\u00e1tica. Bol\u00edvar se enamor\u00f3 de ella \u2013vale decir, ella hizo todo lo posible porque Bol\u00edvar comprendiera que le era imprescindible en el amor y en la aventura de la guerra- y acab\u00f3 arrebat\u00e1ndosela de las manos al marido estupefacto que vio crecer sobre su testa, contra toda raz\u00f3n y contra toda batalla, los abundantes cuernos que su amada le coloc\u00f3 casi como si fuese una corona de laurel, bajo subterfugios y maneras que la convirtieron en una mujer odiada y escarnecida, aunque la historia le reconocer\u00eda luego sus contribuciones sin l\u00edmites a la grandeza del Libertador y a sus necesarios descansos. En una ocasi\u00f3n, su fiel escudero Jos\u00e9 Palacios le record\u00f3 la cantidad de mujeres que hab\u00edan pasado por su cama igualmente heroica, ante la respuesta equ\u00edvoca que le dio a un intruso inquisidor de su vida \u00edntima. \u201cSon 35\u201d, le dijo Jos\u00e9, y el Libertador le subray\u00f3: \u201cLo s\u00e9, pero no deseaba darle la cifra a ese impertinente\u201d. Jos\u00e9 agregar\u00eda que dejaba de lado las otras muchas que apenas fueron amantes de una noche. \u201cQui\u00e9n puede sacar a un Bol\u00edvar de la cama de una mujer\u201d, le se\u00f1al\u00f3 en un mal momento una de las hermanas de Sim\u00f3n cuando el capataz de la hacienda de San Mateo reclamaba su presencia en la finca. Pero, entre todas, Manuelita S\u00e1enz, aparte de su malograda esposa que falleciera de fiebre amarilla cuando apenas ten\u00edan dos a\u00f1os de casados, y a quien jurar\u00eda que jam\u00e1s volver\u00eda a matrimoniarse, fue la \u00fanica mujer en su vida que cuid\u00f3 de sus desventuras, alent\u00f3 sus ideales, le contradec\u00eda sus ideas y le amaba con la pasi\u00f3n propia de una mujer celosa de sus devaneos y enamorada de la gloria del Libertador. La vida de Bol\u00edvar no puede contarse sin Manuelita. La quite\u00f1a, que lo vio un d\u00eda partir para siempre segura de que no lograr\u00eda m\u00e1s cometido que el de la muerte, se inscribi\u00f3 en las rese\u00f1as de la historia, a diferencia de sus treinta y cinco amantes cuyos nombres se perdieron en el conteo de las estad\u00edsticas.<\/p>\n<p>En sus d\u00edas finales, con su \u201cgloria desbaratada, que el viento de la muerte se llevaba en piltrafas\u201d, recostado en la hamaca desde donde sol\u00eda dirigir todas sus acciones, afirmaba que estaba viejo, enfermo, cansado, desenga\u00f1ado, hostigado, calumniado y mal pagado. Ya, para entonces, no ten\u00eda ni un centavo en sus faltriqueras y se ve\u00eda obligado a pedir ayuda a los gobernantes indiferentes de las patrias que \u00e9l mismo hab\u00eda fundado. Siempre traicionado por hombres mucho menos grandes que \u00e9l, como nos recuerda William Ospina. Cuando Bol\u00edvar dict\u00f3 a su sobrino Fernando, de tan solo veintis\u00e9is a\u00f1os de edad, su \u00faltima proclama y dijo las que se registraron como sus \u00faltimas palabras: \u201cMis \u00faltimos votos son por la felicidad de la Patria\u201d, ya su gloria estaba marchitada. Tuvo que morir para que le reconocieran sus m\u00e9ritos infinitos, sus luchas incesantes, su pr\u00e9dica de unidad continental y la fuerza de su instinto visionario. \u201cBast\u00f3 que Bol\u00edvar muriera para que el continente amaneciera empedrado con sus estatuas\u201d, escribe Ospina. En plazas de El Cairo, de Par\u00eds, del Parque Central de Nueva York, de Santo Domingo, de toda Am\u00e9rica y m\u00e1s all\u00e1. Fidel Castro le dijo un d\u00eda a Tom\u00e1s Borge que toda la gloria del mundo cabe en un grano de ma\u00edz. Alguien me recuerda que la gloria es una estatua que cagan las palomas.<\/p>\n<p><i>[Nicol\u00e1s Maduro Moros sugiri\u00f3 a los venezolanos no verla, sin conocer su contenido, s\u00f3lo porque hab\u00eda sido producida por colombianos. Recomiendo disfrutar en Netflix los sesenta cap\u00edtulos de la serie \u201cBol\u00edvar\u201d, de excelente factura].<\/i><\/p>\n<div class=\"insert_title\">Libros<\/div>\n<div class=\"Insert_text\"><\/div>\n<div class=\"list-detail\">\n<ul class=\"no-list-style\">\n<li><b>El General en su laberinto<\/b><\/li>\n<li><i>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/i><\/li>\n<li>Editorial Oveja Negra, 1989. 285 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>A treinta a\u00f1os de su publicaci\u00f3n, la novela que traza los d\u00edas finales del Libertador y su gloria enjaulada.<\/li>\n<li><b>En busca de Bol\u00edvar<\/b><\/li>\n<li><i>William Ospina<\/i><\/li>\n<li>Editorial Norma, 2010. 253 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Una estupenda evaluaci\u00f3n de la vida del Libertador desde un lenguaje literario de alta gama. Un libro imprescindible.<\/li>\n<li><b>La esposa del Dr. Thorne<\/b><\/li>\n<li><i>Denzil Romero<\/i><\/li>\n<li>Tusquets, 1988. 212 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Este escritor venezolano, desde la imaginaci\u00f3n y la fantas\u00eda, produjo esta excelente novela er\u00f3tica sobre la vida de Manuelita S\u00e1enz.<\/li>\n<li><b>Bol\u00edvar y la Guerra Social<\/b><\/li>\n<li><i>Juan Bosch<\/i><\/li>\n<li>Alfa y Omega, 1977. 200 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Escrita en Puerto Rico durante su exilio, en 1964, Juan Bosch oferta una nueva visi\u00f3n sobre la gesta militar de Bol\u00edvar.<\/li>\n<li><b>Bol\u00edvar y los escritores dominicanos<\/b><\/li>\n<li><i>Julio Jaime Julia y Marcos Antonio Mart\u00ednez P.<\/i><\/li>\n<li>Editora Taller, 1978. 410 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Formidable y casi desconocida antolog\u00eda de textos de 57 autores dominicanos en torno a Sim\u00f3n Bol\u00edvar.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 28-9-19) &nbsp; El Libertador estaba dictando a su sobrino Fernando la \u00faltima de las m\u00e1s de diez mil misivas y proclamas que escribi\u00f3 en vida, cuando abri\u00f3 los ojos desmesuradamente, como quien descubre la llegada del \u00faltimo instante, y luego, lentamente, los fue [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17868,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-35965","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35965"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35965"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35965\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35966,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35965\/revisions\/35966"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17868"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35965"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35965"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35965"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}