{"id":36299,"date":"2019-10-15T16:42:45","date_gmt":"2019-10-15T20:42:45","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=36299"},"modified":"2019-10-15T16:42:45","modified_gmt":"2019-10-15T20:42:45","slug":"la-policia-nacional-dominicana-en-las-sombras-del-narcotrafico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/10\/15\/la-policia-nacional-dominicana-en-las-sombras-del-narcotrafico\/","title":{"rendered":"La Polic\u00eda Nacional Dominicana: en las sombras del narcotr\u00e1fico"},"content":{"rendered":"<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Jos\u00e9 Luis Taveras (D. Libre, 27-6-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfAcaso nos hemos preguntado por qu\u00e9 los exjefes policiales tienen villas en Casa de Campo, fincas, carros de lujo, empresas de seguridad privada y grandes inversiones financieras e inmobiliarias? La respuesta luce obvia, sin embargo la realidad revela las formas m\u00e1s oscuras de hacer fortuna.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>La principal fuente de enriquecimiento de la oficialidad policial ha sido la gesti\u00f3n discrecional de las contrataciones y compras de la instituci\u00f3n a trav\u00e9s de las cl\u00e1sicas comisiones de reverso, que rondan entre el diez y el veinte por ciento, por eso el inter\u00e9s de todo oficial es ocupar un despacho con presupuesto, llegando, en algunas jefaturas, a ser \u201cvendido\u201d al mejor oferente o atribuido a subordinados de confianza que cierren el c\u00edrculo de complicidad. Los precios de esas posiciones var\u00edan: cinco, diez y hasta veinte millones de pesos.<\/p>\n<p>Este es el negocio \u201cinterno\u201d que ha fomentado la creaci\u00f3n de liderazgos \u201coficiosos\u201d alrededor de los cuales penden muchos intereses subordinados, por eso la lealtad, m\u00e1s personal que institucional, es retribuida cuando el l\u00edder llega a la direcci\u00f3n de la mano de alg\u00fan candidato pol\u00edtico. El \u201cjefe\u201d se instala con su \u201cgente\u201d, creando un anillo impenetrable de incondicionales, que, seg\u00fan el apetito o el tiempo en el puesto, puede marcar la diferencia entre ese momento y el resto de la vida. Oficiales consultados aseguran que en un a\u00f1o un director de la Polic\u00eda Nacional puede ganar entre 500 y 1,200 millones de pesos \u201climpiamente\u201d seg\u00fan las circunstancias. Este modelo de concentraci\u00f3n de \u201clas oportunidades materiales del cargo\u201d es tan viejo como excluyente y de \u00e9l se beneficia un segmento muy reducido, al tiempo de crear hostilidades entre la alta oficialidad y, lo peor, las consabidas tramas para provocar el \u201csalto del puesto\u201d.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas en los ascensos y retiros en la Polic\u00eda han ido muy de la mano con esta din\u00e1mica de intereses. Por eso la \u00fanica forma de relevo es la alternabilidad en la direcci\u00f3n policial porque les abre la posibilidad de ocupar posiciones a los que esperan bajo la sombra de altos oficiales con conexiones pol\u00edticas. De ah\u00ed que, entre m\u00e1s alternancia, m\u00e1s movilidad. As\u00ed, los jefes menos queridos son los que m\u00e1s duran, sobre todo cuando su c\u00edrculo de adherencia es muy estrecho.<\/p>\n<p>Ante la exclusi\u00f3n de las oportunidades internas, emerge entonces una forma m\u00e1s bondadosa de rotaci\u00f3n econ\u00f3mica: la criminalidad. Esta compite con la corrupci\u00f3n tradicional. Se trata de la participaci\u00f3n en el negocio del crimen a trav\u00e9s de las m\u00e1s variadas expresiones operativas: mediante la complicidad por extorsi\u00f3n: como el cobro de peaje en los reconocidos puntos de droga; la complicidad por omisi\u00f3n: como hacerse de la \u201cvista gorda\u201d frente a la actividad delictiva; la complicidad por facilitaci\u00f3n: como la anticipaci\u00f3n de avisos de allanamientos y redadas. Otras veces, la participaci\u00f3n en el crimen es directa, dentro de su propia estructura operativa o facilitando medios para su ejecuci\u00f3n. Por eso no es casual que en cada atraco o asesinato por encargo se cuente al menos un polic\u00eda. Esta es la denominada \u201ccorrupci\u00f3n policial\u201d, de amplia base y sobre la cual los centros de mando han visto perder control por los r\u00e1pidos contagios de los focos del crimen dentro de la Polic\u00eda Nacional. Un exoficial policial de identidad reservada asegura que en los tres comandos m\u00e1s importantes del pa\u00eds se han perdido desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os las l\u00edneas de subordinaci\u00f3n por la creaci\u00f3n de n\u00facleos oficiosos de lealtad con centros organizados de criminalidad.<\/p>\n<p>Estamos entonces ante dos sistemas de enriquecimiento que se porf\u00edan dentro de la instituci\u00f3n: uno tradicional, ya legitimado, basado en la corrupci\u00f3n de los recursos p\u00fablicos y del que se beneficia una \u00e9lite; y el otro, arrebatado a la propia actividad delictiva. Esta \u00faltima forma es la que atrapa el morbo medi\u00e1tico y arranca los discursos de intolerancia de la jefatura de turno. Al final, igual podredumbre. La coexistencia de estas fuentes agrieta la cohesi\u00f3n de la instituci\u00f3n, crea bloques de lealtades rivales y subvierte el m\u00e9rito de la carrera.<\/p>\n<p>Pero existe otra dimensi\u00f3n del problema: la extorsi\u00f3n p\u00fablica a trav\u00e9s de operativos \u201cpreventivos\u201d de chequeo y redadas indiscriminadas. Un exgeneral retirado nos dice que estas operaciones movilizan grandes sumas de dinero cuyo reparto se realiza seg\u00fan los criterios m\u00e1s diversos. As\u00ed, en un comando importante pueden recolectarse hasta 30 millones de pesos semanales. Esto, sin considerar los recaudos en bares, clubes nocturnos, discotecas, centros cerveceros, moteles y colmadones para garantizar \u201csu seguridad\u201d; estas exacciones constituyen prestaciones fijas.<\/p>\n<p>Frente a ese cuadro dist\u00f3pico sobrevive el polic\u00eda ordinario, excluido de los centros de negocios, ese que gana menos que un mensajero de un banco y que se acomoda a su jornal sin quejas ni resabios. Su servicio no tiene hora, reparos ni circunstancias. A ese polic\u00eda (chofer, mensajero, jardinero, conserje, recepcionista, sirviente, proxeneta y confidente), analfabeto por definici\u00f3n, se le demanda un comportamiento escandinavo cuando a duras penas ha podido rebasar las mara\u00f1as de los suburbios para aceptar, m\u00e1s por subsistencia que por vocaci\u00f3n, un oficio socialmente despreciado. Ese mismo polic\u00eda, parido y criado en los nichos de la delincuencia, es el que, por deber, la tiene que combatir sin excesos y seg\u00fan los est\u00e1ndares del primer mundo.<\/p>\n<p>Los esquemas de generaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de riqueza son y ser\u00e1n defendidos a capa y espada por los jefes policiales. Por eso, mientras en otros pa\u00edses la mayor\u00eda de los cuerpos policiales est\u00e1n sindicalizados y sus miembros hacen frecuentemente paros y huelgas, en el nuestro, cualquier expresi\u00f3n de intolerancia a esas condiciones de vida y trabajo se asume como una insubordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No debemos esperar milagros; hay que contar con esa polic\u00eda: la que hoy nos averg\u00fcenza o atemoriza, la que precariamente nos protege, y la que ha convertido su trabajo en una callada proeza de vida. Mientras tanto, ayudemos a esa polic\u00eda a expresarse y a exigir lo que la insensibilidad pol\u00edtica y la oficialidad privilegiada le han negado.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Luis Taveras (D. Libre, 27-6-19) &nbsp; \u00bfAcaso nos hemos preguntado por qu\u00e9 los exjefes policiales tienen villas en Casa de Campo, fincas, carros de lujo, empresas de seguridad privada y grandes inversiones financieras e inmobiliarias? La respuesta luce obvia, sin embargo la realidad revela las formas m\u00e1s oscuras de hacer fortuna. 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