{"id":36666,"date":"2019-10-31T06:01:48","date_gmt":"2019-10-31T10:01:48","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=36666"},"modified":"2019-10-30T14:53:15","modified_gmt":"2019-10-30T18:53:15","slug":"cristina-volver-reconstruir-a-argenta-bajo-una-vision-del-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/10\/31\/cristina-volver-reconstruir-a-argenta-bajo-una-vision-del-pueblo\/","title":{"rendered":"Cristina, volver reconstruir a Argenta bajo una visi\u00f3n del pueblo"},"content":{"rendered":"<p>Emiro Vera Su\u00e1arez (Sin Permiso, 30-10-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto es cierto en los pa\u00edses centrales, donde el buen resultado de las pol\u00edticas p\u00fablicas depende sobre todo de factores internos. Pero \u00bfqu\u00e9 ocurre en los pa\u00edses perif\u00e9ricos, donde la econom\u00eda depende de factores externos? Los polit\u00f3logos brasile\u00f1os Daniela Campello y Cesar Zucco demostraron que, en Am\u00e9rica del Sur (atenci\u00f3n: no en toda Am\u00e9rica Latina), la popularidad de un presidente y sus chances de reelecci\u00f3n dependen de dos variables que le son ajenas: el precio de los recursos naturales y la tasa de inter\u00e9s internacional. . El precio de los recursos naturales determina el valor de las principales exportaciones de estos pa\u00edses y es fijado sobre todo por el crecimiento de China. La tasa de inter\u00e9s determina la disponibilidad de capitales para la inversi\u00f3n extranjera y es fijada sobre todo por el Banco Central de EEUU (la famosa Fed). As\u00ed, cuando los recursos naturales est\u00e1n caros y las tasas de inter\u00e9s bajas, se reelige a los presidentes; cuando se invierte la relaci\u00f3n, la oposici\u00f3n triunfa. Esta din\u00e1mica tiene efectos negativos sobre la democracia, porque buenos gobiernos pueden ser expulsados por culpa de los malos tiempos, mientras que malos gobiernos se mantienen en el poder gracias a vientos que no generaron. Probablemente, la salida para este dilema de la democracia no sea mejor informaci\u00f3n pol\u00edtica, sino m\u00e1s desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Esta discusi\u00f3n nos conduce a un caso extremo, que combina colapso econ\u00f3mico con ruptura democr\u00e1tica: Venezuela. Los polit\u00f3logos tradicionales asumen err\u00f3neamente al Estado como algo dado y estudiamos el poder en t\u00e9rminos de r\u00e9gimen pol\u00edtico. As\u00ed, cuando vemos un r\u00e9gimen autoritario, esperamos que en alg\u00fan momento se derrumbe y d\u00e9 inicio a una transici\u00f3n democr\u00e1tica. Y creyendo hicimos creer. Ahora la mayor\u00eda de los venezolanos espera que el gobierno de Maduro se termine, sea por golpe interno o por intervenci\u00f3n externa, y que la democracia reconstruya el pa\u00eds. Pero la democracia es un mecanismo para elegir al ch\u00f3fer que maneja el auto del Estado, y en Venezuela ese auto no tiene motor. La econom\u00eda venezolana no produce el 80% de lo que consume, incluyendo alimentos y medicamentos; solo produce petr\u00f3leo \u2013y cada vez menos\u2013. Dado que EEUU, su principal socio comercial, se torn\u00f3 autosuficiente en gas y reduce a ojos vista su dependencia del petr\u00f3leo extranjero, su inter\u00e9s en la reconstrucci\u00f3n venezolana es inferior a los costos que podr\u00eda acarrear. As\u00ed, de los dos pa\u00edses que tienen recursos suficientes para reconstruir un pa\u00eds de este tama\u00f1o, solo China tendr\u00eda inter\u00e9s en hacerlo, y no gratis. En este contexto de ruina econ\u00f3mica, autoritarismo pol\u00edtico y levantamiento popular, los escenarios que se abren para la Rep\u00fablica Bolivariana son cinco. La comparaci\u00f3n con casos semejantes ayuda a graficarlos.<\/p>\n<p>La falta de comunicaci\u00f3n y trabajar en la reconstrucci\u00f3n de una sola plataforma llevo a Macri al fracaso porque se enfoc\u00f3 en una sola plataforma y, no en los pobres.<\/p>\n<p>El primer escenario es una transici\u00f3n democr\u00e1tica exitosa como la que atraves\u00f3 T\u00fanez, la cuna de la \u00abprimavera \u00e1rabe\u00bb. En ese pa\u00eds lograron meter en un avi\u00f3n al presidente autocr\u00e1tico Ben Ali, mandarlo al exilio en Arabia Saudita y establecer un r\u00e9gimen democr\u00e1tico y pluralista. Los venezolanos optimistas se ilusionan con seguir el mismo camino y jubilar a Maduro en Cuba o Espa\u00f1a. Probabilidad: baja. El segundo escenario es menos alentador y consiste en la v\u00eda egipcia, en la que la marea prodemocr\u00e1tica consigui\u00f3 derribar al dictador Hosni Mubarak, pero, despu\u00e9s de un breve experimento democr\u00e1tico, el r\u00e9gimen autoritario consigui\u00f3 reequilibrarse bajo otro liderazgo. Un bolivarianismo sin Maduro aparece como una alternativa viable, que reducir\u00eda la presi\u00f3n sobre el r\u00e9gimen sin cambiarlo. El tercer escenario es Zimbabue, un pa\u00eds devastado donde autoritarismo e inflaci\u00f3n convivieron durante a\u00f1os sin poner en causa al r\u00e9gimen. La destituci\u00f3n final de Robert Mugabe, despu\u00e9s de 37 a\u00f1os en el poder, no abri\u00f3 las puertas de la democracia ni resolvi\u00f3 los problemas econ\u00f3micos. Esta es la situaci\u00f3n venezolana por default.<\/p>\n<p>El cuarto escenario es Libia, un pa\u00eds extenso y poco poblado en el que una intervenci\u00f3n extranjera mal planeada y mal implementada quebr\u00f3 el monopolio de la violencia ejercido por Muamar Gadafi y fall\u00f3 en construir otro. La consecuencia fue la desaparici\u00f3n efectiva del Estado, cuya supervivencia nominal camufla a una mir\u00edada de grupos tribales y mafiosos que se reparten el control territorial y los recursos naturales. Visto el descontrol de las fronteras venezolanas y la presencia de organizaciones criminales colombianas en su territorio, este desarrollo es cada vez m\u00e1s veros\u00edmil. El quinto escenario es Siria, un pa\u00eds en guerra civil donde los bandos no coexisten fragmentariamente, como en Libia, sino que se disputan militarmente el territorio. La probabilidad de esta evoluci\u00f3n es baja porque las armas, en Venezuela, est\u00e1n todas del mismo lado. La posibilidad de que China invierta sumas astron\u00f3micas para extraer recursos naturales de Venezuela decrece del primero al cuarto escenario y desaparece en el quinto. Ello presenta una paradoja: cuanto mejor le vaya a la democracia venezolana, mayor probabilidad tendr\u00e1 de convertirse en un protectorado econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Como alternativas a la democracia liberal, el fascismo y el comunismo quedaron fuera de combate en el siglo XX. La tragedia venezolana y su posible deriva china exhiben las dos alternativas que se le alzan en el siglo XXI: de un lado, la ineficiencia ut\u00f3pica del liderazgo carism\u00e1tico; del otro, la eficiencia dist\u00f3pica de la autocracia digital. La democracia ser\u00e1 menos ut\u00f3pica o menos eficiente que sus rivales, pero, como quer\u00eda Karl Popper, seguir\u00e1 siendo el \u00fanico r\u00e9gimen pol\u00edtico que nos permita librarnos de nuestros gobernantes sin derramamiento de sangre.<\/p>\n<p>Uribe perdi\u00f3 las gobernaciones y alcald\u00edas, porque permiti\u00f3 que un guas\u00f3n como Guaido fomentar\u00e1 su fest\u00edn desde Colombia y todo lo concebido en dinero y bienes no se sabe cual fue su destino. En pol\u00edtica jam\u00e1s se puede caer en un error.<\/p>\n<p>Todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales\u00bb, enuncia la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos y del Ciudadano firmada de 1789 y ratificada por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas en 1948. El economista franc\u00e9s Thomas Piketty, autor del famos\u00edsimo El Capital en el Siglo XXI (dos millones y medio de ejemplares vendidos en todo el mundo) entrega una minuciosa y demoledora exploraci\u00f3n sobre esa ilusi\u00f3n igualitaria en el \u00faltimo libro que acaba de publicar en Francia: Capital et id\u00e9ologie [Capital e ideolog\u00eda].<\/p>\n<p>Como la precedente, esta obra consta de 1.200 p\u00e1ginas, se apoya en la historia del mundo y en una forma renovada de emplear las estad\u00edsticas para ofrecer un vertiginoso recorrido desde el presente hasta los or\u00edgenes de las desigualdades. All\u00ed donde se mire, sea cual fuere la \u00e9poca y el r\u00e9gimen pol\u00edtico, la desigualdad es una constante a lo largo de la historia de la humanidad cuyo principio o justificaci\u00f3n responde, seg\u00fan Thomas Piketty, a una \u00abideolog\u00eda\u00bb. Ese es la esfera central en torno a la cual se mueve toda la reflexi\u00f3n del libro: \u00abla desigualdad es ideol\u00f3gica y pol\u00edtica\u00bb. En ning\u00fan caso es una cuesti\u00f3n \u00abecon\u00f3mica o tecnol\u00f3gica\u00bb, y, menos a\u00fan, como lo alega desde hace d\u00e9cadas la derecha liberal, sus causas son \u00abnaturales\u00bb.<\/p>\n<p>Ya se trate del modelo chino de desarrollo, de las castas en la India, del New Deal de Roosevelt, divisiones como nobleza, pueblo o cl\u00e9rigo, clase obrera o burgues\u00eda, todas las desigualdades est\u00e1n organizadas. Piketty escribe: \u00abcada r\u00e9gimen desigual reposa, en el fondo, sobre una teor\u00eda de la justicia. Las desigualdades deben estar justificadas y apoyarse sobre una visi\u00f3n plausible y coherente de la organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica ideales\u00bb. La desigualdad es, en este contexto, un instrumento de la gesti\u00f3n de las sociedades que las ideolog\u00edas convierten en necesarias. \u00abCada sociedad humana debe justificar sus desigualdades \u2013apunta Piketty\u2013: hay que encontrarles razones sin las cuales todo el edificio pol\u00edtico y social amenaza con derrumbarse. Cada \u00e9poca produce as\u00ed un conjunto de discursos e ideolog\u00edas contradictorias que apuntan a legitimar la desigualdad\u00bb.<\/p>\n<p>Capital e ideolog\u00eda desmonta uno tras otro las narrativas que la derecha liberal instal\u00f3 en casi todo el planeta. No existen, alega Piketty, \u00ableyes fundamentales\u00bb, menos a\u00fan ra\u00edces \u00abnaturales\u00bb de la desigualdad, ni tampoco se trata de \u00abinjusticias necesarias\u00bb para que el sistema funcione. El gran relato liberal se arm\u00f3 desde el Siglo XIX con la idea de las famosas \u00abmeritocracia\u00bb y su m\u00e1s moderna versi\u00f3n: \u00abla igualdad de oportunidades\u00bb. Ese relato es falso y es preciso, anota el autor,\" reescribir un relato alternativo\".<\/p>\n<p>Piketty define ese relato dominante como \u00abpropietarista, empresarial y meritocr\u00e1tico\u00bb, cuyo hilo conductor consiste en afirmar que \u00abla desigualdad moderna es justa porque esta se desprende de un proceso elegido libremente en el cual cada uno tiene las mismas posibilidades de acceder al mercado y a la propiedad, donde cada uno se beneficia espont\u00e1neamente de las acumulaciones de los m\u00e1s ricos, quienes tambi\u00e9n son los m\u00e1s emprendedores, los que m\u00e1s merecen y los m\u00e1s \u00fatiles\u00bb. El economista franc\u00e9s demuestra la fragilidad galopante de ese gran relato liberal, as\u00ed como sus abismales contradicciones, tanto m\u00e1s cuanto que ese principio de la desigualdad necesaria ya no se puede \u00abjustificar m\u00e1s en nombre del inter\u00e9s general\u00bb. Piketty explica que la meritocracia que se expandi\u00f3 como modelo exclusivo desde los a\u00f1os 80 equivale a una suerte de carta m\u00e1gica que les permite a sus promotores \u00abjustificar cualquier nivel de desigualdad sin tener que examinarla y, de paso, estigmatizar a los perdedores por su falta de m\u00e9rito, de virtud y de diligencia\u00bb. La modernidad econ\u00f3mica se caracteriza as\u00ed por \u00abculpabilizar a los pobres\u00bb y, tambi\u00e9n, por un \u00abconjunto de pr\u00e1cticas discriminatorias y desigualdades de estatuto y etno-religiosas\u00bb.<\/p>\n<p>Piketty sit\u00faa el inicio del ciclo m\u00e1s poderoso de la desigualdad a finales de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando se destruy\u00f3 y se redefini\u00f3 \u00abla muy desigual globalizaci\u00f3n comercial y financiera que estaba en curso en la Belle \u00c9poque\u00bb. Desde entonces hasta nuestro Siglo XXI queda un tendal de destrucci\u00f3n social, que es la amenaza que preside todos los trastornos. El economista advierte: \u00absi no se transforma profundamente el sistema econ\u00f3mico actual para tornarlo menos desigual, m\u00e1s equitativo y m\u00e1s duradero, tanto entre los pa\u00edses como dentro de ellos, entonces el \u2018populismo\u2019 xen\u00f3fobo y sus posibles \u00e9xitos electorales por venir podr\u00edan r\u00e1pidamente entablar el movimiento de destrucci\u00f3n de la globalizaci\u00f3n h\u00edper-capitalista y digital de los a\u00f1os 1990-2020\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora, Maduro es un neoliberal nato y m\u00e1s pernicioso que Macri, pero, tiene la suerte que el aparato pol\u00edtico cubano lo protege y los rusos determinan su cauce geopol\u00edtico.<\/p>\n<p>Esta obra frondosa y en nada pesimista se inscribe en una cultura de la reconstrucci\u00f3n y la reformulaci\u00f3n y no en un mero cat\u00e1logo de calamidades o diagn\u00f3sticos sobre la nocividad del liberalismo. Est\u00e1 muy alejada de esa producci\u00f3n vestida de progresista y empe\u00f1ada en describir el mal sin que haya otra alternativa que aceptarlo o sucumbir. Piketty dise\u00f1a varios horizontes. No es un libro no de ruptura sino de replanteamientos. No se propone la destrucci\u00f3n del sistema sino su comprensi\u00f3n hist\u00f3rica, su replanteamiento y, sobre todo, la desconstrucci\u00f3n de la ret\u00f3rica liberal que ha justificado hasta ahora todas las desigualdades en nombre de imaginarios \u00abfundamentos naturales y objetivos\u00bb.<\/p>\n<p>Piketty no solo afirma que hay muchas vidas fuera del sistema, sino que, tambi\u00e9n, cada vez que se intent\u00f3 modificarlo la existencia humana mejor\u00f3. En el pr\u00f3logo del libro, Piketty resalta: \u00abde este an\u00e1lisis hist\u00f3rico emerge una conclusi\u00f3n importante: fue el combate por la igualdad y la educaci\u00f3n el que permiti\u00f3 el desarrollo econ\u00f3mico y el progreso humano, y no la sacralizaci\u00f3n de la propiedad, de la estabilidad y de la desigualdad\u00bb. Los procesos de impugnaci\u00f3n de la desigualdad por parte de la sociedad civil han sido en este sentido decisivos para cambiar el rumbo: \u00aben su conjunto, las diversas rupturas y procesos revolucionarios y pol\u00edticos que permitieron reducir y transformar las desigualdades del pasado fueron un inmenso \u00e9xito, al tiempo que desembocaron en la creaci\u00f3n de nuestras instituciones m\u00e1s valiosas, aquellas que, precisamente, permitieron que la idea de progreso humano se volviera una realidad\u00bb.<\/p>\n<p>No hay, de hecho, ning\u00fan determinismo, es decir, ninguna condena a la cadena perpetua de la desigualdad. Existen y existir\u00e1n alternativas. \u00abEn todos los niveles de desarrollo, existen m\u00faltiples maneras de estructurar un sistema econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico, de definir las relaciones de propiedad, organizar un r\u00e9gimen fiscal o educativo, tratar un problema de deuda p\u00fablica o privada, de regular las relaciones entre las distintas comunidades humanas (\u2026) Existen varios caminos posibles capaces de organizar una sociedad y las relaciones de poder y de propiedad dentro de ella\u00bb. Esas posibilidades latentes est\u00e1n m\u00e1s abiertas en nuestra \u00e9poca, \u00abdonde algunos caminos pueden constituir una superaci\u00f3n del capitalismo mucho m\u00e1s real que la v\u00eda que promete su destrucci\u00f3n sin preocuparse por lo que seguir\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>Comprender la historia conjunta del capital y la ideolog\u00eda\/desigualdad equivale a \u00abelaborar un relato m\u00e1s equilibrado y a trazar los contornos de un socialismo participativo para el Siglo XXI; es decir, imaginar un nuevo horizonte igualitario de alcance universal, una nueva ideolog\u00eda de la igualdad, de la propiedad social, de la educaci\u00f3n y del reparto de los saberes y de los poderes, m\u00e1s optimista ante la naturaleza humana\u00bb.<\/p>\n<p>Esta ampl\u00edsima lectura de la historia invita a reescribirla en los hechos. Por ejemplo, con esa idea de un \u00absocialismo participativo\u00bb, Piketty presenta una serie de ideas y propuestas con el objetivo de refutar la tendencia congelada: \u00ablas desigualdades actuales y las instituciones del presente no son las \u00fanicas posibles, pese a lo que puedan pensar los conservadores: ambas est\u00e1n tambi\u00e9n llamadas a transformarse y a reinventarse permanentemente\u00bb. As\u00ed como no hay ning\u00fan \u00abdeterminismo\u00bb o causa \u00abnatural\u00bb de la desigualdad tampoco cabe pensar que su erradicaci\u00f3n es autom\u00e1tica. \u00abEl progreso humano no es lineal \u2013escribe Piketty\u2013. Ser\u00eda un error partir de la hip\u00f3tesis seg\u00fan la cual todo siempre ir\u00e1 mejor, que la libre competencia de las potencias estatales y de los actores econ\u00f3micos basta para conducirnos como por milagro a la harmon\u00eda social y universal\u00bb. \u00abEl progreso humano existe, pero es un combate\u00bb, recalca. Este debe \u00abapoyarse sobre un an\u00e1lisis razonado de las evoluciones hist\u00f3ricas, con lo que comportan de positivo y de negativo\u00bb.<\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina costar\u00e1 muchas vidas por violaci\u00f3n de los Derechos Humanos y un ej\u00e9rcito pretoriano que actuar\u00e1 con ideales netamente fascistas.<\/p>\n<p>Piketty desata nudos, desarma narrativas, corre el tel\u00f3n de los cinismos incrustados en la ideolog\u00eda del Wall Street Journal, desmonta pieza por pieza la criminalizaci\u00f3n de la protesta social y deslegitima la impostura del sometimiento en nombre del equilibrio social. All\u00ed donde los pueblos se levantan para exigir equidad y justicia social, la ideolog\u00eda de la desigualdad vocifera que toda revuelta significa el desorden, el cual desembocar\u00e1 en dirigirse \u00abderecho hacia la inestabilidad pol\u00edtica y el caos permanente, lo que terminar\u00e1 por darse vuelta contra los m\u00e1s modestos\u00bb. Piketty llama a esa contraofensiva del miedo \u00abla respuesta propietarista intransigente\u00bb, cuyo principio de acci\u00f3n \u00abconsiste en que no hay que correr ese riesgo, que esa caja de Pandora de la redistribuci\u00f3n de la propiedad nunca se debe abrir\u00bb.<\/p>\n<p>Capital e ideolog\u00eda propone abrir la caja, empezando por un trabajo que incita a volver a pensar necesariamente las distintas formas de la propiedad, de la dominaci\u00f3n y la emancipaci\u00f3n. La relectura hist\u00f3rica de las convenciones de la desigualdad se propone tambi\u00e9n despejar pistas para emanciparse de un r\u00e9gimen que degrada la condici\u00f3n humana. El catadr\u00e1tico y economista franc\u00e9s adelanta un flujo de ideas o pistas que incluyen \u00abla propiedad social\u00bb y la \u00abcogesti\u00f3n de las empresas\u00bb (los empleados tendr\u00edan el 50% en el seno de los consejos de administraci\u00f3n), \u00abla propiedad temporal\u00bb (impuesto progresivo aplicado al patrimonio), \u00abla herencia para todos\u00bb (contar a los 25 a\u00f1os con un capital universal), \u00abjusticia educativa\u00bb (equilibrio de los gastos en educaci\u00f3n en beneficio de las zonas desfavorecidas), \u00abimpuesto al carbono individual\u00bb (gravamen ecol\u00f3gico basado en el consumo propio), \u00abfinanciaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica\u00bb (los ciudadanos recibir\u00edan del Estado bonos para la \u00abigualdad democr\u00e1tica\u00bb que luego entregar\u00edan al partido de su preferencia), \u00abinserci\u00f3n de objetivos fiscales y ecol\u00f3gicos obligatorios en los acuerdos comerciales y los tratados internacionales\u00bb, \u00abcreaci\u00f3n de un catastro financiero internacional\u00bb (para que las administraciones sepan qui\u00e9n detenta qu\u00e9).<\/p>\n<p>Cr\u00edticos habr\u00e1 muchos, tanto del campo de la izquierda como del liberal. Los primeros impugnar\u00e1n Capital et id\u00e9ologie porque su propuesta no es una revoluci\u00f3n, los segundos lo destruir\u00e1n porque sus 1.200 p\u00e1ginas son un alegato inobjetable sobre los mecanismos que edificaron la depredaci\u00f3n de las sociedades humanas. La ideolog\u00eda \u00abpropietarista\u00bb preside en este momento de nuestra historia todas las ret\u00f3ricas dominantes, con la consiguiente sensaci\u00f3n de asfixia globalizada, la casi certeza de que, sin este modelo desigual, no existe vida humana posible. A su manera voluminosa, exhaustiva y original, el ensayo del economista franc\u00e9s abre horizontes, respira y prueba que no existe un solo relato, sino que, mirando con prolijidad, hay otros, que lo que nos presentan como m\u00e1s moderno no es m\u00e1s que una l\u00ednea narrativa tan viciada como anclada en el pasado. Esa es su meta confesa: \u00abconvencer al lector de que podemos apoyarnos en las lecciones de la historia para definir una norma de justicia y de igualdad exigentes en materia de regulaci\u00f3n y reparto de la propiedad m\u00e1s all\u00e1 de la simple sacralizaci\u00f3n del pasado\u00bb.<\/p>\n<p>Cristina, debe cristalizar ese gran sue\u00f1o de ese pueblo que voto por ella para lograr reorientar el futuro del pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emiro Vera Su\u00e1arez (Sin Permiso, 30-10-19) &nbsp; Esto es cierto en los pa\u00edses centrales, donde el buen resultado de las pol\u00edticas p\u00fablicas depende sobre todo de factores internos. Pero \u00bfqu\u00e9 ocurre en los pa\u00edses perif\u00e9ricos, donde la econom\u00eda depende de factores externos? 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