{"id":36796,"date":"2019-11-06T13:36:54","date_gmt":"2019-11-06T17:36:54","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=36796"},"modified":"2019-11-06T13:36:54","modified_gmt":"2019-11-06T17:36:54","slug":"%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8bguerra-contra-yemen-un-silencio-a-voz-en-grito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/11\/06\/%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8b%e2%80%8bguerra-contra-yemen-un-silencio-a-voz-en-grito\/","title":{"rendered":"\u200b\u200b\u200b\u200b\u200b\u200b\u200bGuerra contra Yemen: un silencio a voz en grito"},"content":{"rendered":"<p>Juan Alberto S\u00e1nchez Mar\u00edn (Sin Permiso, 3-11-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"introtext\">Una coalici\u00f3n de varios pa\u00edses encabezada por Arabia Saud\u00ed intenta someter a Yemen. Destrucci\u00f3n, masacres, hambrunas, uso de armas vedadas y fragmentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Primera parte<\/strong><\/p>\n<p>Ninguna guerra logra el olvido, ni siquiera las silenciosas e ignoradas.<\/p>\n<p><em>Y, contra todos los c\u00e1lculos, la guerra de vuelta. Los poderosos se tornan fr\u00e1giles; la inseguridad cuesta tanto como la ambici\u00f3n. Una \u00fanica alternativa despu\u00e9s de cinco largos a\u00f1os de bombas y cr\u00edmenes: la paz, en medio de los escombros, que nunca perdona a los culpables ni exime a los c\u00f3mplices.<\/em><\/p>\n<p>Ninguna guerra es justa, si por justicia entendi\u00e9ramos algo de derecho y un tanto de raz\u00f3n. Pero unas gozan de mayores niveles de injusticia que otras. Desde luego, del mismo modo que no hay guerras justas, no las hay justificadas. Y las menos justas entre las m\u00e1s injustificables, precisamente por eso, son secretas. O se intenta con mutismos que lo sean.<\/p>\n<p>La guerra callada conviene a los invasores no solamente por mantener en reserva la ferocidad de los m\u00e9todos, lo que cuadra de maravilla, sino tambi\u00e9n porque esconde, como ninguna otra, las aut\u00e9nticas intenciones de la ocupaci\u00f3n. O eso suponen los asaltantes.<\/p>\n<p><strong>UN DESLUSTRADO LUSTRO<\/strong><\/p>\n<p>Yemen ha soportando, durante poco menos de un lustro, una guerra feroz, inhumana, cruenta, irracional, ilegal, p\u00e9rfida, en silencio. Docenas de vocablos, superpuestos o compaginados al gusto, no explican la dimensi\u00f3n de esta tragedia ignorada.<\/p>\n<p>En su campa\u00f1a de boicoteo al plan guerrero de Arabia Saud\u00ed, el grupo de mujeres de Codepink (2019) se refiere al verdadero destino de los bombardeos sistem\u00e1ticos: \u201cEs hora de cortar los lazos con un r\u00e9gimen que arroja bombas sobre los escolares yemen\u00edes, hospitales, mercados, residencias, incluso, en bodas y funerales\u201d. Y contra mezquitas, y autobuses, y parques, y cualquier esquina. No ha habido l\u00edmite.<\/p>\n<p>La enumeraci\u00f3n de las estadounidenses es exacta, aunque sus sucesivos Gobiernos, ni que decir tiene, no le prestan ni prestar\u00e1n atenci\u00f3n al reclamo, ni cortar\u00e1n lazo alguno con la monarqu\u00eda del Golfo. No hablamos de una atadura que fastidia, sino de un cord\u00f3n umbilical para intercambiar sustancias nutritivas: petr\u00f3leo por d\u00f3lares, d\u00f3lares por armas, y sangre.<\/p>\n<p>Casi cinco a\u00f1os consecutivos van de esa guerra desbocada si contamos desde 2015, en el trance de la invasi\u00f3n confeccionada por los saud\u00edes y asistida por sus coligados, nueve pa\u00edses de Medio Oriente y \u00c1frica. O unos a\u00f1os m\u00e1s, desde 2011, haciendo el c\u00e1lculo a partir de la guerra civil desatada con las revueltas que tumbar\u00edan al dictador Ali Abdullah Saleh. O a\u00fan m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas, desde 1978, agregando los treinta y tres a\u00f1os de violencia y represi\u00f3n del aludido aut\u00f3crata.<\/p>\n<p>Y si de g\u00e9rmenes profundos se trata, hilando fino en el entramado de los anales, desde muchos siglos antes, pues Yemen, en su totalidad o a partes, ha sido un disputado cruce de caminos, y un tire y afloje de siglos entre imperios nacientes y en declive.<\/p>\n<p>Paraje remoto de los califatos \u00e1rabes, predio de enfrentados linajes, posesi\u00f3n de ruines dinast\u00edas locales y presa de las reci\u00e9n llegadas, bot\u00edn de los portugueses, frontera caliente del Imperio otomano y de sus baj\u00e1s egipcios, colonia de la Corona brit\u00e1nica y protectorado ingl\u00e9s, y hasta una comarca de la Commonwealth. Un lastre de secesi\u00f3n y rupturas que se redondear\u00eda con el invento de dos pa\u00edses, un Yemen del Norte y otro del Sur, al final reunificados a la carrera. Sea lo que fuere, como de costumbre, lo nuevo jam\u00e1s es fresco, y la guerra actual se cimienta en la confluencia de esas viejas iniquidades y divergencias.<\/p>\n<p><strong>LAS CULPAS NO SE EXCULPAN<\/strong><\/p>\n<p>La de Yemen es otra guerra fuera de foco en una sociedad que se escandaliza cuando el espejo de una pel\u00edcula menor,\u00a0<em>Joker<\/em>, la desmenuza en su pacater\u00eda y maldad, y que no se inmuta frente al ca\u00f1oneo de moradores inermes o el continuo aniquilamiento de localidades enteras.<\/p>\n<p>Una cat\u00e1strofe con terminaci\u00f3n, alg\u00fan d\u00eda, en esa l\u00ednea horizontal, monetaria y judeocristiana del tiempo que va a dar a la sepultura coloreada de la Historia Universal. Y un rencor sin final en los miles de millones de instantes de sufrimiento que no deja de trazar la barbarie en los yemen\u00edes. Las profundas y lacerantes l\u00edneas verticales de las \u00e9pocas, que al nadir pueden ser la frustraci\u00f3n de un pueblo y en el cenit alientan su insurrecci\u00f3n y la lucha popular.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n del desastre persistir\u00e1 en sus omisiones, si hay suerte, o ir\u00e1 al mayor falseamiento y la criminalizaci\u00f3n de una naci\u00f3n, si es lo que beneficia a los poderosos, que no son, precisamente, los yemen\u00edes. El dolor, en cambio, se siembra en las entra\u00f1as de quienes lo padecen. Y es eterno en las familias.<\/p>\n<p>Pero esa es otra guerra, potente e ineludible, todav\u00eda sin comienzo: la de las venganzas vecinales, tribales, ficticias o quiz\u00e1s no tanto, la cual alentar\u00e1n de nuevo, en un ciclo perverso, esos resentimientos internos y las pretensiones for\u00e1neas.<\/p>\n<p>El hecho medi\u00e1tico goza de la deleznable consistencia del cristal. El padecimiento es consistente y durable como roca, y de la roca m\u00e1s dura han vuelto millones de corazones en esta conflagraci\u00f3n. Cuesti\u00f3n que no quieren saber quienes acometen los desmanes con aparente impunidad. Aparente, s\u00ed, porque creen, quiz\u00e1s, que todo se exculpa. Y as\u00ed puede ser, con excepci\u00f3n de la culpa misma. Un simple vistazo al anecdotario dom\u00e9stico, que nada tiene que ver con teor\u00edas del \u00e1mbito jur\u00eddico.<\/p>\n<p><strong>LA HAMBRUNA DESMEDIDA NO MEDIADA<\/strong><\/p>\n<p>La de Yemen no es una m\u00e1s de las tantas guerras olvidadas del mundo. No se olvida lo que nunca se tuvo en consideraci\u00f3n. Occidente mir\u00f3 para otro lado cuando los miembros de la casa Al Saud con su colecci\u00f3n de mentiras y su trabaz\u00f3n de oportunistas llev\u00f3 a cabo la infame agresi\u00f3n.<\/p>\n<p>El bloque militar ha estado liderado por Arabia Saud\u00ed y los Emiratos \u00c1rabes Unidos (EAU), aunque estos redujeron su protagonismo desde julio, y ha incluido la participaci\u00f3n de Egipto, Jordania, Qatar (hasta 2017), Marruecos (hasta 2019), Kuwait, Sud\u00e1n y Bahrein. Al amparo y con el respaldo de Estados Unidos y Reino Unido, \u00a1c\u00f3mo no! Concurrencia macabra de los atrevimientos imperiales y los intereses del capital.<\/p>\n<p>2015 fue un a\u00f1o dif\u00edcil para Yemen. En un suelo donde las tormentas son espor\u00e1dicas y d\u00e9biles, y, por lo general, de arena y polvo, aquel a\u00f1o hubo dos de otra naturaleza. Las de arena han sido aliadas de los yemen\u00edes, puesto que aminoran la visibilidad e incrementan el riesgo de accidentes durante el despegue y el aterrizaje de los bombarderos del reino saud\u00ed. Estas, por el contrario, fueron bastante da\u00f1inas<\/p>\n<p>En noviembre, una tormenta tropical se convirti\u00f3 en el at\u00edpico y devastador cicl\u00f3n Chapala, el m\u00e1s robusto en las inmediaciones del golfo de Ad\u00e9n, que afect\u00f3 a miles de familias y ocasion\u00f3 cientos de desplazamientos. Ir a recoger los paquetes de ayuda o recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica eran tareas tan riesgosas como permanecer en medio de las inundaciones y las rachas de viento debido a otra tormenta precedente, mucho m\u00e1s l\u00f3brega, que ya hab\u00eda hecho estragos y desolado a Yemen desde el infeliz mi\u00e9rcoles 25 de marzo de 2015: la \u201cTormenta Decisiva\u201d, la operaci\u00f3n de Arabia Saud\u00ed que le abrir\u00eda paso al genocidio.<\/p>\n<p>No muchos en el reino caen a\u00fan en la cuenta del yerro de aquella invasi\u00f3n, pero alguien se percat\u00f3 entonces del disparate cometido con el nombre, y recurrieron pronto a uno de mejor reputaci\u00f3n: \u201cRestaurar la Esperanza\u201d. Una ins\u00f3lita esperanza que, a pesar de los suplicios infundidos, fue restaurada en los invadidos con el paso del tiempo, y que se volvi\u00f3 desesperanza para los invasores.<\/p>\n<p>Ha transcurrido un largo lapso en el que ninguno de los bulliciosos medios dominantes vio ni dio aviso de la masiva irrupci\u00f3n contra el pa\u00eds m\u00e1s pobre de una pen\u00ednsula de adinerados o de las atrocidades cometidas contra la poblaci\u00f3n (Sdenka, 2017). Cr\u00edmenes de guerra reiterados, empleo confirmado de armas prohibidas, incesante violaci\u00f3n del derecho internacional humanitario, hambrunas estremecedoras, mort\u00edferos brotes de c\u00f3lera: desapercibidos.<\/p>\n<p>Hambrunas que nadie conect\u00f3 con la \u201cescasez generalizada de alimentos\u201d (RAE, 2018) que en realidad ha sido la ausencia generalizada de todo. No es que a nadie no se le ocurriera darse por enterado de d\u00f3nde queda Yemen en el mapa o qu\u00e9 supone el diccionario acerca de lo que es una hambruna en estas fechas. No es f\u00e1cil para los periodistas acceder a los escenarios de conflicto, sobre todo, en el caso de una guerra soterrada, pero, sin duda, tampoco hab\u00eda un solo canal de televisi\u00f3n o portal informativo que no supiera cu\u00e1les salvajadas pasaban detr\u00e1s de sus encabezados fr\u00edvolos.<\/p>\n<p>Lo que pasa es que los diversos frentes de la guerra -los medios son uno estrat\u00e9gico y preponderante- tienen un asunto clar\u00edsimo: expresar con ambig\u00fcedades lo que no hay que decir. As\u00ed han obrado los grandes conglomerados de comunicaci\u00f3n occidentales en el caso de Yemen, y es lo que muestran con pasmosa resoluci\u00f3n: nada.<\/p>\n<p><strong>EL ODIO EN LOS TIEMPOS DEL C\u00d3LERA<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Hambrunas!, s\u00ed, para muchos inadmisibles en los adelantados momentos que corren del siglo XXI. Pero el tiempo no siempre se desliza de atr\u00e1s para adelante. Ese arduo acertijo fue m\u00e1s o menos resuelto desde el albor de las primeras civilizaciones.<\/p>\n<p>Poco o nada separa, por ejemplo, los asedios del medioevo europeo de los emprendidos o secundados en nuestros d\u00edas por los mismos europeos, o por sus aliados, como la Arabia de los saud\u00edes, pa\u00eds que tanto se asemeja al se\u00f1or\u00edo feudal europeo donde un exiguo grupo de jeques pastorea su reba\u00f1o de pozos petroleros. Poco o nada diferencia la barbarie de las periferias de ayer de la justicia a la medida que caracteriza al civilizado contempor\u00e1neo. Y de ayer u hoy, promovidos por este o aquel, el de Yemen es de los peores cercos y de los m\u00e1s despiadados.<\/p>\n<p>Una agencia de ayuda, citada por la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas (ONU) (UN News, 2018), estim\u00f3 que ciento treinta ni\u00f1os mor\u00edan cada d\u00eda de hambre y enfermedades extremas al final de 2017. Es decir, alrededor de cincuenta mil al a\u00f1o. Son c\u00e1lculos hechos con base en las muertes registradas, que son una fracci\u00f3n, a lo mejor, m\u00ednima.<\/p>\n<p>\u00bfLa raz\u00f3n? Si acaso, la mitad de los establecimientos de salud funcionan; m\u00e1s de setecientos fueron cerrados. Los que operan lo hacen sin recursos, con personal insuficiente. Y la pobreza es tal que un buen n\u00famero de yemen\u00edes no tiene c\u00f3mo acceder a ellos. As\u00ed que la muerte, como la generalidad de la guerra, permanece oculta. La intensa guerra invisible afuera, en las calles; los muertos sin registro en los patios traseros de los hogares.<\/p>\n<p>Junto a la hambruna, el c\u00f3lera, la difteria y otros brotes infecciosos. Yemen registr\u00f3, en 2017, m\u00e1s de un mill\u00f3n de casos de c\u00f3lera y diarrea acuosa aguda (OMS, 2018). Entre enero y mediados de marzo del presente a\u00f1o hubo 109 000 casos sospechosos, y 190 muertes (ONU Noticias, 2019) se asociaron a la terrible enfermedad, prevenible, tratable y erradicable, que se propaga porque se le niega al pa\u00eds, inclusive, la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>El amor sin sosiego de Florentino Ariza y Fermina Daza aconteci\u00f3 en los tiempos del c\u00f3lera de una Cartagena imaginaria. El contagio de hoy en d\u00eda en Yemen es una pandemia tr\u00e1gicamente tangible que asola una tierra de existencia comprobada y ancestral, solo ilusoria en el relato de anulaci\u00f3n (o no relato) de los agresores. \u00a1El odio en los tiempos del c\u00f3lera!<\/p>\n<p><strong>LA PRIMICIA SIN PRISA<\/strong><\/p>\n<p>Lo cierto es que a esos medios omnipotentes, omnipresentes, con las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n de punta a plena disposici\u00f3n, se les pas\u00f3 por alto \u201cla peor crisis humanitaria del mundo\u201d, seg\u00fan la ONU (2018). Ni m\u00e1s ni menos.<\/p>\n<p>Apenas cuando asesinaron al periodista Jamal Khashoggi dentro de la embajada de Arabia Saud\u00ed en Estambul, algunos medios se preguntaron si acaso el exaltado reino mis\u00f3gino y represivo de los saud\u00edes, aparte de dinamizar las econom\u00edas de casinos y lupanares de far\u00e1ndula de la Costa del Sol y brillar en sus titulares melodram\u00e1ticos, incurrir\u00eda en otras fechor\u00edas de pel\u00edcula. No tardaron en comprobarlo; uno que otro se top\u00f3 con Yemen.<\/p>\n<p>\u00c9rase una vez en la que los periodistas volaron prestos con las tropas estadounidenses para cubrir su heroica guerra contra el terrorismo (Afganist\u00e1n, 2001); otra vez, donde ayudaron a convencer a sus ciudadanos del embuste de que Saddam Husein ten\u00eda armas de destrucci\u00f3n masiva (Iraq, 2003), y una edad reciente en la que han tergiversado y relatado hasta el sensacionalismo la guerra contra Bashar al-Asad (Siria, 2011). Pero algo distinto ha sucedido con Yemen. \u201cCoverage of the conflict [&#8230;] has been sporadic and simplistic\u201d [La cobertura del conflicto (\u2026) ha sido espor\u00e1dica y simplista] (Columbia Journalism Review, 2019).<\/p>\n<p>El ministro de Salud del gobierno de Salvaci\u00f3n Nacional de Yemen, doctor Taha al-Mutavakel, en agosto, cifr\u00f3 en 140 000 las v\u00edctimas civiles, muertos y heridos, desde 2015 (Hispantv, 2019). La Matriz de Seguimiento al Desplazamiento (DTM, 2019) de la Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones (OIM), estima que hay 3.6 millones de desplazados internos (PDI) (607 865 hogares) dispersos en las veintid\u00f3s provincias de Yemen. M\u00e1s de veintid\u00f3s millones de personas necesitan ayuda humanitaria (Amnist\u00eda Internacional, 2019).<\/p>\n<p>Ha habido m\u00e1s de seis mil ataques a\u00e9reos contra objetivos de personas no combatientes. A la fecha de hoy, 21 de octubre de 2019, despu\u00e9s de 1696 d\u00edas de \u201ccampa\u00f1a\u201d de la coalici\u00f3n contra Yemen, se han efectuado 20 233 incursiones a\u00e9reas. 17 100 personas murieron en 2015; 15 100 en 2016; 16 800 en 2017; 30 800 en 2018; y 11 900 hasta junio de 2019. 91 700 muertos, aproximadamente.<\/p>\n<p>Las cifras de la desmesura no son producto de la inventiva: corresponden a las bases de datos del Yemen Data Project (YDP) [Proyecto de Datos de Yemen] y del Armed Conflict Location &amp; Event Data Project (ACLED) [Proyecto de Localizaci\u00f3n y Datos de Conflictos Armados]. Dos instituciones anunciadas con metas nobles, si bien ligadas a fondos que son obvias ataduras, como la Oficina de Conflicto y Operaciones de Estabilizaci\u00f3n (OSC) del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Y ambos proyectos reciben subvenciones de la Uni\u00f3n Europea (Consejo Europeo de Investigaci\u00f3n). Mejor dicho, si los datos mienten, y es probable que lo hagan, no ser\u00e1 a favor de la exageraci\u00f3n de las cifras, sino de lo contrapuesto, de su rebaja.<\/p>\n<p>Si la agresi\u00f3n no cesa, los muertos podr\u00edan sobrepasar el medio mill\u00f3n para 2020, sostiene la ONU. La coalici\u00f3n, que aseguraba enfocar las medidas de cruzados crueles contra los rebeldes hut\u00edes, est\u00e1 asesinado a civiles sin contemplaci\u00f3n en su desprop\u00f3sito. Colaps\u00f3 el de por s\u00ed modesto ingreso nacional; destruy\u00f3 las infraestructuras e impide la prestaci\u00f3n de los servicios b\u00e1sicos; arras\u00f3 la milenaria riqueza cultural y patrimonial, una de las m\u00e1s invaluables, al igual que lo hicieron los \u201credentores\u201d en Iraq y Siria. Y ha revertido el desarrollo humano de Yemen m\u00e1s de dos d\u00e9cadas (PNUD).<\/p>\n<p>Pero las prohibidas bombas de racimo no dejaron huella, invisibles son los resultados de las masacres; desaparecen por miles los vivos y de la misma manera las montoneras de muertos. Si los medios no vieron los artefactos atiborrados de infamia que estallaban por todas partes, \u00bfc\u00f3mo iban a notar la atroz guerra econ\u00f3mica del trasfondo, aunque matara m\u00e1s que las bombas y originara semejante hambruna y pestes?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>GUERRA CONTRA YEMEN: EL OLVIDO NO ES LA DESMEMORIA (Segunda parte)<\/strong><\/p>\n<p>La guerra ignorada tambi\u00e9n se hace con sensibles desastres.<\/p>\n<p><em>Las armas se venden sin control en una puja de negocios en la que muchas democracias occidentales y gobiernos participan como empresas promotoras de la muerte. Yemen despierta la codicia del reino \u00e1rabe y sus socios por su localizaci\u00f3n estrat<\/em><em>\u00e9<\/em><em>gica.<\/em><em>\u00a0Y la mejor manera que hallaron para hacerse a \u00e9l fue restaurar en el mando a un presidente sin gobierno y a un gobierno sin control territorial, en la guerra de pocos d\u00edas que se les volvi\u00f3 de muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><strong>CISMA Y CINISMO<\/strong><\/p>\n<p>La guerra de Yemen ha sido atizada por los mismos reinos abusivos y los estados miserables que despu\u00e9s invadir\u00edan al pa\u00eds con la peregrina idea de sofocarla y de restaurar (es decir, imponer) la administraci\u00f3n democr\u00e1tica que les convendr\u00eda. En el exterior, m\u00e1s que dentro, se hallan los efectivos instigadores de la fatalidad, lo que es mucho decir en una tierra de particiones at\u00e1vicas. Desde afuera fueron engendradas y armadas, al norte, al centro y al sur del pa\u00eds, toda suerte de cuadrillas, milicias salafistas y brigadas (ACLED, 2019), seg\u00fan los concernientes provechos y predilecciones. Tal cual, siguen haci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>Para no hablar de los grupos (corporaciones) terroristas y extremistas, como EIIL (Daesh, en \u00e1rabe) y Al-Qaeda, creados antes y a\u00fan financiados por los mismos, que han operado en Yemen como puntas de lanza contra los enemigos enfrente, y, con regular frecuencia, contra los socios inmediatos.<\/p>\n<p>Porque esta guerra ha generado colisiones en la coalici\u00f3n, entre los t\u00edteres, por espacios de control territorial, y entre quienes mueven hilos y crucetas, como los enfrentamientos, en agosto, entre los separatistas del Consejo de Transici\u00f3n del Sur, que ha apoyado EAU, y milicianos pr\u00f3ximos a Hadi, respaldados por Arabia Saud\u00ed. Al fin y al cabo, las avaricias son cerriles y ni a rega\u00f1adientes toleran las jerarqu\u00edas. La discrepancia fue progresiva y notoria, hasta que los emirat\u00edes, sin tener en cuenta la molestia de Riad, replegaron buena cantidad de sus tropas a mediados de a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>ARMAS A LA CARTA<\/strong><\/p>\n<p>El Certificado de Uso Final (<em>End User Certificate, EUC<\/em>), un convenio que impide la transferencia a terceros de las armas vendidas a determinado estado, qued\u00f3 en la pr\u00e1ctica como un trasunto rid\u00edculo. Armamento suministrado bajo la restricci\u00f3n a estados del Golfo, en particular, por los Estados Unidos, Reino Unido y Francia, y, en especial, a Arabia Saud\u00ed y EAU, se usa para abastecer a las milicias de los variados flancos.<\/p>\n<p>Armas de las que los fabricantes conocen los detalles del tr\u00e1fico y por las que los respectivos gobiernos no preguntan, pues temen que se sepa que saben de sobra la respuesta. Los c\u00e1lculos cuidadosos indican el suministro de unos 3.5 mil millones de d\u00f3lares en armas convencionales pesadas, armas peque\u00f1as y ligeras, y piezas y municiones asociadas, a los EAU, uno de los mayores centros de la desviaci\u00f3n de armas.<\/p>\n<p>El Reino Unido la ha vendido cinco mil millones de libras esterlinas en armamento a Arabia Saud\u00ed (War on Want, 2019), lo que hace que la guerra de Yemen tambi\u00e9n sea una guerra suya. Despu\u00e9s de todo, la vieja relaci\u00f3n de comercio, activa desde 1960 y suficiente para comprar un valioso silencio en Londres, creci\u00f3 el 500%, desde 2015. Sin embargo, cuando los Comunes examinan los controles de exportaci\u00f3n de armas, el conflicto de Yemen ni siquiera est\u00e1 en la agenda (The Guardian, 2019). Espa\u00f1a, otro reino alimentador de armas y municiones del reino \u00e1rabe y la coalici\u00f3n, ha autorizado ventas que superan los dos mil millones de euros, tal como lo visibiliza el \u201ccontador de la verg\u00fcenza\u201d puesto en marcha por activistas (Greenpeace, 2019).<\/p>\n<p>EAU, entre 2014 y 2018, fue el s\u00e9ptimo importador de armas del mundo, y el 64% de ellas proven\u00eda de Estados Unidos. Durante el mismo per\u00edodo, Arabia Saud\u00ed, pas\u00f3 a ser el principal importador de armas, y el 67% fue comprado a los Estados Unidos. (Sipri, marzo de 2019). En 2018, fue el tercer mayor comprador, con un estimado de 67 000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>A pesar de las reiteradas denuncias y llamados de organismos internacionales de Derechos Humanos, Francia, Australia, B\u00e9lgica, Brasil, Bulgaria, la Rep\u00fablica Checa, Alemania, Sud\u00e1frica, Turqu\u00eda, Espa\u00f1a. Corea del Sur, el Reino Unido y Estados Unidos, entre otros, contin\u00faan suministrando armamento a los EAU. \u201cS\u00f3lo un reducido n\u00famero de pa\u00edses, como Pa\u00edses Bajos, Noruega, Dinamarca, Finlandia y Suiza, han dejado de vender y transferir armas a Arabia Saud\u00ed, Emiratos \u00c1rabes Unidos y otros miembros de la coalici\u00f3n\u201d (Amnist\u00eda Internacional, 2019).<\/p>\n<p>En la guerra contra Yemen se compran y venden armas vedadas de todo tipo. Las diferentes facciones extremistas yemen\u00edes las portan bajo el brazo o al hombro y a la vista. Abundan las fotograf\u00edas en la red y los videos en YouTube con los alardeos b\u00e9licos. El armamento abandonado, capturado, destruido, arrojado o en uso, legal (si eso fuera posible) y de contrabando, es de amplio repertorio.<\/p>\n<p>Ametralladoras alemanas (MG-3 y MG-4) y belgas (Minimi Light); cohetes (Grad) y ametralladoras serbias (Zaztava); bombas (EDO MBM Technology Ltd.) y misiles brit\u00e1nicos; fusiles de asalto austriacos (STEYR AUG); lanzacohetes jordano-rusos (RPG-32); granadas suizas (HG85); sistemas de mortero singapurenses; fragatas espa\u00f1olas; bombas de racimo y misiles de crucero estadounidenses (cl\u00e1sicos Tomahawk y SLAM-ER de Boeing), veh\u00edculos blindados (MRAP de DuPont) y tanques estadounidenses (Abrams M1A2), ingleses, franceses, finlandeses y sudafricanos.<\/p>\n<p>Unos pocos ejemplos. El listado es largo. En la investigaci\u00f3n de la periodista b\u00falgara Dilyana Gaytandzhieva (2019), publicada en\u00a0<em>Arms Watch<\/em>\u00a0bajo el t\u00edtulo de: \u201cLos archivos serbios\u201d, relacionado con el tr\u00e1fico procedente de un solo trampol\u00edn, el serbio, se encuentran, desde copias de los pasaportes e identificaciones de los contrabandistas y de los oficiales involucrados del gobierno de los Estados Unidos, Arabia Saud\u00ed y EAU, hasta las listas con los n\u00fameros de lote de las armas, los montos y la reproducci\u00f3n en facs\u00edmil de los contratos. Otro inventario para enmarcar de la mentira de la guerra contra el terrorismo.<\/p>\n<p><strong>POR QU\u00c9 Y PORQU\u00c9S<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la siembra de la guerra? \u00bfPor qu\u00e9 esa despreciable ocupaci\u00f3n humanitaria? Porque Yemen, al igual que todos los pa\u00edses pobres del globo, es rico. Yemen cuenta con monta\u00f1as y lluvias un tanto regulares, y la tierra es la m\u00e1s h\u00fameda y verde de la Pen\u00ednsula Ar\u00e1biga. Pero esas bondades, que son de resaltar en medio de desiertos, han sido negadas aun en sus menores posibilidades por causa, vaya iron\u00eda, de su otra mayor virtud: su privilegiada y estrat\u00e9gica localizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Yemen tiene costas sobre el mar Rojo y el mar Ar\u00e1bigo. Dispone de los important\u00edsimos puertos de Ad\u00e9n, frente al golfo del mismo nombre, y de Al-Salif,\u00a0Ras Isa y Salif, en la estrat\u00e9gica ciudad de Al-Hudayda. Es suya la ribera asi\u00e1tica del t\u00e1ctico estrecho de Bab al-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el oc\u00e9ano \u00cdndico. Est\u00e1 ubicado al lado del cuerno de \u00c1frica. Por sus mares transita cerca del 40% del tr\u00e1fico mar\u00edtimo mundial, y cruza una parte considerable del petr\u00f3leo y del gas licuado que salen del Golfo P\u00e9rsico hacia Europa. Puede que Yemen no sea el Para\u00edso, pero es la puerta hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>Nunca, ni siquiera en los tiempos de gloria, produjeron los yemen\u00edes los prodigiosos art\u00edculos de las leyendas, pero a todos los hicieron suyos y con todos ellos comerciaron, tal cual lo describi\u00f3 Plinio el Viejo en su\u00a0<em>Historia Natural<\/em>\u00a0(Libro XII): sedas y porcelanas chinas; algodones de Ceil\u00e1n; perlas de Om\u00e1n; conchas de tortuga de Malasia; oro, mirra, marfil, plumas de avestruz y aceites de \u00c1frica; inciensos de Abisinia y Somalia; perfumes, \u00edndigo, pimienta, diamantes y zafiros de la India; canela del Himalaya; vino, d\u00e1tiles y esclavos del Golfo P\u00e9rsico. En sus coordenadas convergen Oriente y Occidente.<\/p>\n<p>Yemen fue el coraz\u00f3n del incienso cuando la resinosa sustancia mov\u00eda los fervores religiosos y sacerdotes, sacerdotisas y dioses la reclamaban en los innumerables altares y templos del mundo conocido. Fue el eje de la mirra cuando el embalsamamiento era el h\u00e1bito com\u00fan en la vecindad para guardar la integridad e identidad de los muertos, y estos part\u00edan hacia el m\u00e1s all\u00e1 henchidos del b\u00e1lsamo, como lo describe Her\u00f3doto en\u00a0<em>Los Nueve Libros de la Historia<\/em>\u00a0(II, Euterpe). Y fue el centro del comercio mundial del caf\u00e9 cuando las cafeter\u00edas se tomaron las distinguidas capitales europeas, entre los siglos XV y XVIII, mientras los liberales en ciernes tomaban la arom\u00e1tica infusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es probable no haya sido \u201cEuda\u00edmon Arab\u00eda\u201d, la Arabia f\u00e9rtil de los griegos, una de las tres regiones en que se divid\u00eda la pen\u00ednsula (Arabia P\u00e9trea, al norte, y Arabia Desierta, al centro), ni la Arabia Feliz de m\u00edticas riquezas visionada por los romanos (y publicitada con fines pol\u00edticos por el emperador Augusto y su nieto).<\/p>\n<p>Pero Yemen sigue siendo apetecible para los desenfrenos de dominaci\u00f3n de los vecinos Al Saud. Tal como lo fue hace casi un siglo, cuando Abdelaziz ben Abderrahm\u00e1n Al Saud, el fundador del actual Reino, un detestable personaje y desaforado pol\u00edgamo, invadi\u00f3 el territorio yemen\u00ed en 1926, lo que dar\u00eda lugar a la usurpaci\u00f3n de las jurisdicciones de Asir y Najran, tribal y culturalmente yemeni\u0301es (Tratado de Taif, 1934).<\/p>\n<p><strong>\u00a1YEMEN A LA VISTA!<\/strong><\/p>\n<p>Yemen es una tierra extraordinaria y un preciado cruce de caminos, y lo que tiene de pobre es porque ha sido saqueado. La rutinaria cr\u00f3nica de las colonias arruinadas por los usurpadores europeos (ingleses, en este caso), los sucesores o las contrapartes.<\/p>\n<p>Nada es tan peligroso, para el mundo libre, como una patria con la mala intenci\u00f3n de emanciparse; nada m\u00e1s horrendo, para la democracia mundial, como un estado aut\u00f3nomo, popular, suelto de la manada y, adem\u00e1s, en paz, en una \u00e1rea geoestrat\u00e9gica sobre la cual se han trazado ambiciosos e ilusorios proyectos.<\/p>\n<p>Con tal designio anclado en la febril mente del reci\u00e9n elegido heredero, pr\u00edncipe Muhamad bin Salman Al Saud, el reino se lanz\u00f3 en pos de lograr sus metas. La expl\u00edcita: restaurar en el poder a Abdu Rabu Mansur Hadi, el fugitivo e insustancial expresidente yemen\u00ed, vicepresidente del dictador Saleh por catorce a\u00f1os, art\u00edfice de su personal debacle con la corrupci\u00f3n m\u00e1s imp\u00fadica y una excluyente pol\u00edtica de autonom\u00edas dispares, y, eso s\u00ed, bastante proclive a saud\u00edes y estadounidenses.<\/p>\n<p>La meta impl\u00edcita: eliminar, en primera instancia, el movimiento popular Ansarol\u00e1 (partidarios de Dios) de la vida pol\u00edtica del pa\u00eds, y, a la par, contrarrestar la paulatina ascendencia regional de la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n, a la que los Saud ven como el mayor estorbo para la acariciada supremac\u00eda regional al importunarles, entre otros, el primer puntal de la Visi\u00f3n 2030 de Bin Salman, que es hacer de Arabia Saud\u00ed el \"coraz\u00f3n de los mundos \u00e1rabe e isl\u00e1mico\". Y del Medio Oriente.<\/p>\n<p>Y la innombrable: adue\u00f1arse de los puntos estrat\u00e9gicos de Yemen y controlar las fundamentales rutas. Tramos de territorio, el puerto de Ad\u00e9n y el estrecho de Bab al-Mandeb figuran hace rato en los planes de Arabia Saud\u00ed para sacar el petr\u00f3leo por v\u00eda directa y evitar as\u00ed el paso por el estrecho de Ormuz, frente a las costas de Ir\u00e1n. Los cruces y los mares que ba\u00f1an los litorales yemen\u00edes est\u00e1n en la m\u00e9dula de la maquinaci\u00f3n, junto a la construcci\u00f3n de un oleoducto largamente so\u00f1ado por Arabia, que atravesar\u00eda por el norte de Yemen (Middle East Eye, 2019).<\/p>\n<p><strong>UN GOBERNANTE SIN GOBIERNO<\/strong><\/p>\n<p>La dupla saud\u00ed-estadounidense le apost\u00f3 a Hadi, semejante incapaz, tal vez, porque no identificaron un mejor secuaz, o porque en aquellos desiertos de la conveniencia el mejor, simult\u00e1neamente, es el peor.<\/p>\n<p>La comunidad internacional, esa entelequia sin repercusi\u00f3n, y Naciones Unidas, esa organizaci\u00f3n sin congruencia ni peso que naufraga en sus propias denuncias, declaraciones e informes, reconocen como gobernante leg\u00edtimo a Hadi, condenado a muerte\u00a0<em>in absentia<\/em>\u00a0(en ausencia) por \u201calta traici\u00f3n\u201d, cuyo Gobierno no es m\u00e1s que otra entidad carente de consistencia.<\/p>\n<p>El exmandatario fue declarado traidor al aliarse con Washington y Riad para recuperar, mediante la invasi\u00f3n extranjera, el trono perdido. Y por importarle un bledo \u201cla seguridad, la independencia y la integridad territorial del pa\u00eds\u201d, como lo manifest\u00f3 el entonces fiscal general, desde antes de la acusaci\u00f3n (Hispantv, 2015), mientras Hadi part\u00eda a hurtadillas hacia Riad. No es Ricardo III, pero pudo serlo: \u201cEl reino por un caballo\u201d. O por un camello. \u00c1rabes, indudablemente.<\/p>\n<p>Ese desde\u00f1able personaje es el presidente presentable para la ONU. No es de extra\u00f1ar, de hecho, puesto que fue su Consejo de Seguridad, por la Resoluci\u00f3n 2216, el que respald\u00f3 la arremetida en procura de legitimar una actuaci\u00f3n a todas luces ilegal, y el que aval\u00f3 la llamada Iniciativa del Consejo de Cooperacio\u0301n del Golfo, la sesgada e improcedente propuesta de una liga a \u00f3rdenes de Arabia Saud\u00ed y los EAU.<\/p>\n<p>La ONU, tan impresentable como Hadi, que todav\u00eda, por en\u00e9sima vez, a trav\u00e9s de su Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), desautoriza el puente m\u00e9dico humanitario desde el aeropuerto de San\u00e1 (Almasirah, 2019).<\/p>\n<p>Una de las muchas formas sigilosas de matar a treinta mil pacientes que requieren tratamiento en el extranjero. Los yemen\u00edes lo urgen. No es migra\u00f1a lo que padecen. Ya lo dije: son v\u00edctimas del fuego graneado y de los ataques a\u00e9reos indiscriminados que llueven por miles en una regi\u00f3n de poca lluvia y sin agua. Al menos sesenta mil pacientes son atendidos en los hospitales que apenas si existen, en esfuerzo sobrehumano de los compatriotas y de una que otra instituci\u00f3n extranjera honesta de ayuda que no se esfum\u00f3.<\/p>\n<p>Los hospitales reventados no han sido da\u00f1os colaterales, sino los blancos en la mira, como lo titul\u00f3\u00a0<em>The American Conservative<\/em>\u00a0(2019) con aterradora iron\u00eda, cuando un ataque a\u00e9reo golpe\u00f3 un hospital apoyado por\u00a0<em>Save the Children<\/em><em>\u00a0<\/em>mat\u00f3 a siete personas, incluidos cuatro ni\u00f1os: \u201cLas bombas de la coalici\u00f3n saud\u00ed salvan el hospital de ni\u00f1os en Yemen\u201d. Y, de paso, advierte: \u201cCuando escuche a funcionarios de la Administraci\u00f3n (de Estados Unidos) y a miembros del Congreso (de Estados Unidos) defender la participaci\u00f3n de Estados Unidos en esta guerra, recuerde que esto es lo que est\u00e1n defendiendo\u201d. \u00a1C\u00f3mo olvidarlo! Y se olvida.<\/p>\n<p>Los cometidos del pr\u00edncipe Bin Salman, aprendiz de tirano y ministro de Defensa del Reino, por supuesto, se malograron de principio a fin: Ansarol\u00e1 no tiene acabamiento a la vista, y Abdu Rabu Mansur Hadi, con certeza, est\u00e1 acabado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>GUERRA CONTRA YEMEN: OTRA QUE NO SE SALVA (Tercera parte)<\/strong><\/p>\n<p>No hay guerras apacibles, menos a\u00fan para los fuertes.<\/p>\n<p><em>La guerra extra\u00f1a y lejana contra Yemen retumba ahora mil kil\u00f3metros adentro del reino \u00e1rabe. La joya de la corona y de bolsillo de los Al Saud, la opaca empresa estatal Aramco, no despierta en los inversores la misma confiabilidad de hace poto tiempo. Ha sido una conflagraci\u00f3n desalmada e irresponsable, ojal\u00e1 un d\u00eda se tomen en serio las conversaciones de paz.<\/em><\/p>\n<p><strong>TAN LEJOS, TAN CERCA<\/strong><\/p>\n<p>Occidente call\u00f3 porque la de Yemen era una guerra remota y extra\u00f1a. Pero hoy en d\u00eda, pr\u00e1cticamente, son imposibles esas guerras anta\u00f1o retiradas y ajenas. Lo bueno de la globalizaci\u00f3n incluye cosas tan malas como lo mejor de los nacionalismos exacerbados: aun las acciones sepultadas dentro de una frontera nos involucran a todos y casi por igual. La escaramuza distante afecta al resto del mundo, a\u00fan m\u00e1s, una guerra arrolladora librada en una zona crucial para la energ\u00eda que lo mueve, y que seguir\u00e1 movi\u00e9ndolo hasta que se extinga cualquiera de los dos, el petr\u00f3leo o el mundo.<\/p>\n<p>La guerra de Yemen, con monumentales despliegues terrestres, incursi\u00f3n de aviones no tripulados, bombardeos a\u00e9reos, cerco naval e ilegal bloqueo humanitario y comercial, pudo ser tapada con la alfombra hasta que unas cuantas flechas de los yemen\u00edes dieron en el tal\u00f3n de Aquiles del reino \u00e1rabe: su petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Pero en el tu\u00e9tano de la fortaleza siempre est\u00e1 la debilidad. El petr\u00f3leo, gracias al cual los \u00e1rabes se dotaron del armamento m\u00e1s avanzado, bueno, siendo sinceros, el m\u00e1s costoso ofrecido por los timadores que expenden las armas, exhibi\u00f3 a su vez la grande incompetencia defensiva.<\/p>\n<p>Cuando el 14 de marzo diez drones yemen\u00edes impactaron en las\u00a0instalaciones petroleras de Buqayq y Khurais,\u00a0al este de Arabia Saud\u00ed, pertenecientes a Aramco, la petrolera de bolsillo de los Al Saud, nadie en los recintos de oro de los extravagantes palacios saud\u00edes ni en los g\u00e9lidos pasillos calentados con tungsteno del Ala Oeste de la Casa Blanca daba cr\u00e9dito a las portentosas columnas de humo que ve\u00edan, unos, en las im\u00e1genes de sat\u00e9lite de la NASA, otros por la ventana.<\/p>\n<p>Primero, no creyeron en lo que ve\u00edan; luego, no aceptaron lo que oyeron: el atinado golpe a la mayor planta de procesamiento de crudo del mundo hab\u00eda sido infligido por una banda de insurgentes, los menospreciados hut\u00edes, el subvalorado movimiento popular Ansarol\u00e1. Inocultable fue el desconcierto. Aunque los Hut\u00edes se atribuyeron la responsabilidad de la ofensiva, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo (Twitter, 2019), le endilg\u00f3 la operaci\u00f3n a Ir\u00e1n con una inmediatez tal que descalific\u00f3 de entrada la acusaci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>El 50% de la producci\u00f3n diaria de Arabia Saud\u00ed se suspendi\u00f3, unos 5,7 millones de barriles de petr\u00f3leo y 2000 millones de pies c\u00fabicos de gas (Bloomberg, 2019). En otras palabras, se interrumpi\u00f3 el suministro de cerca del 6% del petr\u00f3leo crudo global.<\/p>\n<p>Los mercados se estremecieron. Los implicados se apresuraron a calmarlos, incluido el presidente Donald Trump, quien incluso autoriz\u00f3 la liberaci\u00f3n de crudo de la Reserva Estrat\u00e9gica de Petr\u00f3leo (@realDonaldTrump, 2019). Las despensas petroleras apropiadas por el r\u00e9gimen de los Al Saud, en los tanques del reino y en los de Okinawa (Jap\u00f3n), Rotterdam (Pa\u00edses Bajos) y Sidi Kerir (costa mediterr\u00e1nea de Egipto), aprontaron los millones de barriles. Pero el da\u00f1o estaba hecho.<\/p>\n<p><strong>DEL BOLSILLO A LA BOLSA<\/strong><\/p>\n<p>La conmoci\u00f3n se siente donde duele. La sombr\u00eda\u00a0<em>Saudi Arabian Oil Co.<\/em>, conocida como Aramco, que antes de la embestida aceleraba los preparativos para llevar a cabo una oferta p\u00fablica de venta (OPV) inicial y planeaba cotizar en bolsa en noviembre, ha pospuesto la aspiraci\u00f3n para 2020. Otra vez. Porque son reiteradas las prorrogas desde que, en 2016, se pregon\u00f3 su salida a bolsa como la mayor de la historia. M\u00e1s de tres a\u00f1os despu\u00e9s, la expectaci\u00f3n se ha enfriado unos cuantos cientos de millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Y ya que los \u00faltimos eventos no ayudan, tampoco es para menos el \u00faltimo retraso. Bien que con los inversores locales no hay dificultades, pues bajo presiones y chantajes sobran los interesados a voluntad, con los esquivos inversores extranjeros la gesti\u00f3n se enreda. Estos quieren franqueza y pormenores acerca de las condiciones de la empresa y de las ganancias.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta que el ataque yemen\u00ed a la refiner\u00eda redujo la producci\u00f3n, as\u00ed fuera temporalmente, a la mitad, \u00bfcu\u00e1l es la capacidad del reino para proteger los activos energ\u00e9ticos? Ah\u00ed no paran las dudas. Muchos se preguntan por el grado de interferencia del estado (o sea, de los Saud) en la estrategia corporativa de la empresa (Financial Times, 2019).<\/p>\n<p>Los dividendos anuales -asevera Riad- ser\u00e1n de 75 mil millones de d\u00f3lares. Tentaci\u00f3n a la que se a\u00f1aden otros ofrecimientos: rebaja en las regal\u00edas (<em>royalties<\/em>) y reducci\u00f3n de la factura fiscal. No obstante, ahora no es sencillo para Bin Salman lograr la valoraci\u00f3n pretendida de dos mil millones de d\u00f3lares, con los que espera disminuir la dependencia petrolera y patrocinar sus apetencias de modernizaci\u00f3n asim\u00e9trica del reino.<\/p>\n<p>De momento, el pr\u00edncipe se sent\u00f3 a esperar una mejora en la cotizaci\u00f3n de la empresa, que no llega porque no hay sosiego en la regi\u00f3n, sosiego que no lo hay porque \u00e9l mismo, con sus asesinatos (Jamal Khashoggi), secuestros (el primer ministro de El L\u00edbano), conquistas fallidas (Yemen) y rencores excesivos (Ir\u00e1n), no lo permite.<\/p>\n<p><strong>LOS RISCOS DEL REINO<\/strong><\/p>\n<p>Los medios occidentales, haciendo eco de las declaraciones de los saud\u00edes, muestran a los hut\u00edes como una advenediza pandilla de atrasados, del mismo modo que presentan la invasi\u00f3n y el mantenimiento de la guerra en Yemen como una especie de proyecci\u00f3n hologr\u00e1fica de una pugna regional entre Ir\u00e1n y Arabia Saud\u00ed. Una visi\u00f3n llana de un asunto complicado.<\/p>\n<p>La verdad es que las pruebas de la participaci\u00f3n de Ir\u00e1n en el conflicto han resultado tan vaporosas como las que ofreci\u00f3 el se\u00f1or Pompeo por Twitter, trino tras trino, de la autor\u00eda de Ir\u00e1n del ataque a Aramco, y tan estrafalarias como los cartones descoloridos que muestra Netanyahu, a\u00f1o tras a\u00f1o, ante la Asamblea de la ONU, atinente al supuesto programa secreto persa de armas nucleares (Presstv, 2019).<\/p>\n<p>La matriz no es novedad. Antes, en mayo, un oleoducto \u00e1rabe fue atacado por los hut\u00edes, y, despu\u00e9s, varios petroleros. Los saud\u00edes acusaron pronto a Ir\u00e1n. En un comunicado, se afirm\u00f3 que las actuaciones iran\u00edes constitu\u00edan \u201cgraves violaciones\u201d de las leyes internacionales y se pod\u00edan \u201cconsiderar cr\u00edmenes de guerra\u201d.<\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un ret\u00f3rico y belicoso discurso del rey Salman, y de una orquestada exhibici\u00f3n de trozos de armas iran\u00edes a cargo del coronel Turki al Malki, nada menos que el portavoz de la coalici\u00f3n militar \u00e1rabe que interviene en Yemen. Y encontraron el modo, el lugar y la coyuntura pertinentes: tres cumbres (del Consejo de Cooperaci\u00f3n del Golfo, de la Liga \u00c1rabe y de la Organizaci\u00f3n de Cooperaci\u00f3n Isl\u00e1mica), en la Meca, durante el mes sagrado del Ramad\u00e1n (DW, 2019).<\/p>\n<p>En acostumbrada respuesta, los aviones de la coalici\u00f3n \u00e1rabe se abalanzaron entonces sin rodeos, esta vez s\u00ed, contra \u201cobjetivos leg\u00edtimos\u201d, y efectuaron bombardeos \u201cprecisos\u201d contra San\u00e1, la capital de Yemen. Bueno, no tan precisos, seg\u00fan el Ministerio de Salud de Yemen, que inform\u00f3 que al menos hubo 6 civiles muertos y 32 heridos (El Espectador, 2019).<\/p>\n<p>Con respecto al perfil difundido de los hut\u00edes, tambi\u00e9n, nada m\u00e1s lejos de la realidad. Es cierto que durante un largo per\u00edodo fueron relegados a la peque\u00f1a superficie de una provincia marginada, y que a primera vista parecer\u00eda extra\u00f1o que en un corto tiempo haya crecido tanto su aceptaci\u00f3n por parte de heterog\u00e9neos sectores de la poblaci\u00f3n yemen\u00ed.<\/p>\n<p>Pero las condiciones para esto son f\u00e1ciles de rastrear: fueron provistas por las pol\u00edticas opresivas de los gobiernos consecutivos de Saleh y Hadi, su descomposici\u00f3n y el entreguismo a Estados Unidos y Arabia Saud\u00ed, y, sin duda, por la infaltable peque\u00f1a ayuda de los amigos de ambos, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, con sus medidas y recomendaciones. Para qu\u00e9 m\u00e1s.<\/p>\n<p>Como apunta Mark Aguirre (2019): \u201cLo extraordinario es que estos campesinos tribales, sumando primero a otras fuerzas tribales y despu\u00e9s a la gente ordinaria de las ciudades empobrecida por el neoliberalismo, hayan sido capaces de tomar el poder y mantenerlo firmemente despu\u00e9s en una guerra brutal de agresi\u00f3n externa\u201d (Viejo Topo).<\/p>\n<p>Yemen, ciertamente, es una tierra con una fuerte inercia de partici\u00f3n tribal y desavenencias, pero el indigno acorralamiento al que los intrusos han conducido a los pobladores, desde 2015, de igual modo, trajo consigo un sentimiento m\u00e1s cercano a lo nacional, que refuerza, cada vez m\u00e1s, el car\u00e1cter popular y masivo de las formaciones de marginados por las \u00e9lites de adentro y de pisoteados por los malhechores de afuera.<\/p>\n<p><strong>TODO ES POSIBLE, HASTA LA PAZ<\/strong><\/p>\n<p>A dos semanas de los impactantes ataques contra Aramco, los hut\u00edes llevaron a cabo una nueva acci\u00f3n agobiante para el r\u00e9gimen: \u201cVictoria de Dios\u201d, la operaci\u00f3n m\u00e1s grande contra Arabia Saud\u00ed, ejecutada al sur de los dominios del reino por las fuerzas yemen\u00edes, con el respaldo de Ansarol\u00e1 (Telesur, 2019). Se revel\u00f3 la muerte de cientos de combatientes, la captura de miles de soldados saud\u00edes y de mercenarios yemen\u00edes, as\u00ed como la incautaci\u00f3n de veh\u00edculos militares y gran cantidad de armamento.<\/p>\n<p>Si la guerra ha sido escondida en su conjunto, en buena medida gracias a la influencia de los Saud, esta maniobra ha sido presentada con la inconsistencia de los rumores por los grandes medios occidentales. Alguien avis\u00f3 que quiz\u00e1s, qui\u00e9n sabe donde, algo debi\u00f3 ocurrir. Riad presion\u00f3, como pudo, para que el video suministrado por las Fuerzas Armadas yemen\u00edes, que muestra a los soldados y mercenarios capturados, no fuera difundido (Hispantv, 2019).<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, las incursiones de unos d\u00edas de los yemen\u00edes, una de ellas a mil kil\u00f3metros dentro del reino \u00e1rabe, fueron golpes secos en el vientre de casi cinco a\u00f1os de acoso canallesco. Previamente, varios ataques con los dom\u00e9sticos drones Qasef K-2 o Samad-3, y misiles bal\u00edsticos de corto alcance Badr-1, contra posiciones saud\u00edes, aer\u00f3dromos militares y aeropuertos internacionales (Abha y Najran), al sur del pa\u00eds, anunciaban con claridad lo que vendr\u00eda, pero en los palacios reales hicieron caso omiso de las se\u00f1ales. Hasta que pas\u00f3: quince d\u00edas contra cinco a\u00f1os, y no luce bien el extenso plazo de los rufianes.<\/p>\n<p>Arabia Saud\u00ed ha disminuido recientemente la intensidad y el n\u00famero de los ataques (Noticias ONU, octubre de 2019). Pareciera que al fin se entreabre la puerta de la negociaci\u00f3n y que la ultraconservadora monarqu\u00eda eval\u00faa la posibilidad de apaciguar el conflicto. EAU tampoco aparenta estar dispuesto a continuar batallando en las arenas movedizas de Yemen, m\u00e1xime, despu\u00e9s de constatar que las represalias de los yemen\u00edes van en serio, y que sus torres de cristal son un blanco notificado.<\/p>\n<p>Tres intentos de negociaci\u00f3n se han verificado antes, en medio del fuego cruzado y la desconfianza mutua. Uno, en Ginebra, en junio de 2015; otro, en Kuwait, en 2016, y el de Estocolmo, que se firm\u00f3 en diciembre de 2018. Este \u00faltimo perdura en el papel, no tanto, en la realidad. La ONU, en un informe de mayo, confirm\u00f3 el cumplimiento de los compromisos a cargo de las tropas yemen\u00edes, al replegarse de tres puertos en el oeste del pa\u00eds. No fue as\u00ed por parte de las fuerzas financiadas por Arabia Saud\u00ed y EAU.<\/p>\n<p>En resumen, han sido sentadas a la mesa donde quienes carecen de poder pol\u00edtico en el terreno (Hadi, Arabia Saud\u00ed, Estados Unidos y ONU) tratan de someter a sus exigencias a quienes s\u00ed lo tienen (los hut\u00edes) (Medina Guti\u00e9rrez, 2018). Ninguna sentada, claro est\u00e1, ha conducido a parte alguna.<\/p>\n<p>Amanecer\u00e1 y veremos qu\u00e9 definen los sucesos recientes. Si los v\u00e1stagos de la casa imperante fueran inteligentes firmar\u00edan cuanto antes la paz con Yemen. Pero, est\u00e1 comprobado, no lo son tanto como se pudiera pensar.<\/p>\n<p><strong>LA FORTALEZA FR\u00c1GIL<\/strong><\/p>\n<p>Los Al Saud se han sostenido muchas d\u00e9cadas inamovibles del trono, es verdad, en tanto que por los contornos se desmoronan los reinos de arena de otros absolutismos. Pero la virtud, m\u00e1s que propia, es ajena. Mejor dicho, lo fue hasta el pasado 14 de septiembre. Los pilares de la perpetuaci\u00f3n yacen, desde 1945, sobre un acuerdo subrepticiamente p\u00fablico firmado abordo del portaviones\u00a0<em>Quincey<\/em>, entre Franklin D. Roosevelt y Salman\u00a0bin Abdulaziz Al Saud, donde se intercambi\u00f3 protecci\u00f3n militar por petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 en evidencia ahora que la seguridad que Estados Unidos le ha brindado a la casa Al Saud adentro, blind\u00e1ndola contra el pueblo y lo que queda de otras castas, no es tan \u00fatil hacia afuera. En cambio, le proporciona harta inseguridad a Arabia Saud\u00ed secundar los planes regionales estadounidenses o realizar alianzas con los israel\u00edes (wahabismo y sionismo, otro peligroso cantar), que apuntan no solo contra Yemen, L\u00edbano, Iraq, Siria o Palestina, sino, ante todo, contra Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>Los yemen\u00edes ratificaron un secreto a voces: que el senil sistema m\u00f3vil de defensa antia\u00e9rea MIM-104 Patriot, de las compa\u00f1\u00edas estadounidenses Raytheon y Lockheed Martin, eran de una pasmosa eficacia en las cu\u00f1as publicitarias y las \u201cpreventas\u201d, pero decepcionantes a la hora de trabajar en serio. Los 88 sistemas desplegados en el reino no identificaron, ni rastrearon ni mucho menos repelieron, los drones atacantes, y dejaron a tientas la Visi\u00f3n 2030 de Bin Salman.<\/p>\n<p>En honor a la verdad, otros actuantes de prestigio se sumaron a la muestra de ineptitud defensiva, como el estadounidense sistema naval integrado de combate Aegis, de la RCA Corporation, tambi\u00e9n producido por Lockheed Martin. O los sistemas suizos Oerlikon GDF (de una subsidiaria de\u00a0<em>Rheinmetall-DeTec AG<\/em>, el mayor fabricante alem\u00e1n de armas), y las bater\u00edas del sistema antia\u00e9reo Shahine (una versi\u00f3n del sistema franc\u00e9s Crotale).<\/p>\n<p>Para completar, seg\u00fan el serio experto militar rumano Valentin Vasilescu (septiembre de 2019): \u201cLa\u00a0secci\u00f3n de artiller\u00eda del norte de la refiner\u00eda fue la \u00fanica que les\u00a0dispar\u00f3 (a los drones), entre las columnas de las infraestructuras, y parte de los proyectiles cayeron sobre la refiner\u00eda\u201d. Es decir, le aportaron su grano de arena (mejor, de plomo) al ataque. Eso explicar\u00eda que hayan habido m\u00e1s de 27\u00a0focos de incendio s\u00f3lo en una de las refiner\u00edas.<\/p>\n<p>La guerra contra Yemen, que los Saud creyeron de barrio, est\u00e1 estremeci\u00e9ndoles la casa. O, por lo menos, desgast\u00e1ndola m\u00e1s de lo que, en el fondo, est\u00e1. La guerra calculada para unas semanas se replante\u00f3 r\u00e1pido para medio a\u00f1o. Han corrido m\u00e1s de cuatro a\u00f1os y sigue siendo un dolor de cabeza para los incompetentes multimillonarios. Los opulentos invasores, adem\u00e1s, son penetrados y perjudicados por los invadidos pobres. Simples consecuencias del matoneo del r\u00e9gimen por el vecindario,<\/p>\n<p>Dos realidades que habitan mundos encontrados: los hut\u00edes, atrasados en la concepci\u00f3n del reino \u00e1rabe, que, sin embargo, concuerdan con los tiempos de resistencia de los yemen\u00edes; el reino, pese a la pompa, el oro y las ingentes inversiones en empresas tecnol\u00f3gicas, que no deja de ser la sofocante monarqu\u00eda del pasado.<\/p>\n<p>No alcanzan a comprender c\u00f3mo un pa\u00eds con una econom\u00eda casi cuarenta veces menor los ha humillado de tal manera y puesto en rid\u00edculo al pr\u00edncipe Bin Salman. No contaron con la suerte de los yemen\u00edes de poseer burros y camellos en los escarpados terrenos donde los blindados son un encarte. O drones de diez o quince mil d\u00f3lares que no detectan sistemas integrados de defensa de muchos millones de d\u00f3lares. O caucheras RPG de tres mil d\u00f3lares que revientan tanques cuyo costo oscila entre cuatro y ocho millones de d\u00f3lares, seg\u00fan la versi\u00f3n, para el caso indiferente.<\/p>\n<p>Mark Twain, en\u00a0<em>Un yanqui en la corte del rey Arturo<\/em>, emplea \u201cla posible e hiriente paradoja del vencedor destruido por el peso de su vencido muerto\u201d, seg\u00fan lo cita John Steinbeck en\u00a0<em>Hubo una vez una guerra\u00a0<\/em>(1958), el magistral compendio de art\u00edculos publicados por el futuro Nobel en\u00a0<em>The New York Herald Tribune<\/em>\u00a0(originalmente, en 1943). Alejado el d\u00eda en que Yemen est\u00e9 muerto, tampoco semeja a un pa\u00eds vencido, pero el peso de la cat\u00e1strofe acomodada s\u00ed est\u00e1 destruyendo a Arabia Saud\u00ed, el provocador y presupuesto vencedor.<\/p>\n<p><strong>EL REINADO QUE VIENE<\/strong><\/p>\n<p>Yemen (Al-Yaman, en \u00e1rabe), etimol\u00f3gicamente, puede significar \u201cbendiciones\u201d o \u201cprosperidad\u201d, o quiz\u00e1s alude a \u201csur\u201d, como punto cardinal (de \u201cyamin\u201d, palabra sem\u00edtica). No lo s\u00e9, y hasta donde conozco no se sabe. Descifrar de d\u00f3nde viene el t\u00e9rmino es tan complejo como adivinar para d\u00f3nde va el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Alg\u00fan d\u00eda se firmar\u00e1 un acuerdo de paz, y ser\u00e1 dif\u00edcil establecer qu\u00e9 tanto habr\u00e1 ganado el movimiento popular, con un pa\u00eds descuadernado y una poblaci\u00f3n con la amargura viva a cuestas. Las ciudades m\u00e1s yermas que el desierto. Las infraestructuras demolidas. El patrimonio del pasado arrancado de ra\u00edz. Un camino de obst\u00e1culos, con todo eso, preferible a la opci\u00f3n de una patria ocupada y \u201ca salvo\u201d, como los invasores dejaron la libia, la iraqu\u00ed, la afgana y tantas otras.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es indiscutible, desde la perspectiva que sea, es que el r\u00e9gimen ha perdido el arma m\u00e1s meritoria que ten\u00eda: la reputaci\u00f3n de poderoso. Al contrario, dej\u00f3 al descubierto el secreto m\u00e1s cr\u00edtico: su vulnerabilidad. Y el mundo ha tenido la certidumbre de lo que en efecto son las majestades saud\u00edes y sus socios: una parranda de asesinos.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 los paisanos \u00e1rabes distingan, amontonado entre los enmohecidos tanques Abrams, las adormiladas bater\u00edas antia\u00e9reas Patriot, el peligroso (para el que lo usa) sistema antimisiles THAAD y dem\u00e1s estafas, el reino de chatarra que les deparar\u00e1 el futuro con otro Al Saud de rey.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Alberto S\u00e1nchez Mar\u00edn (Sin Permiso, 3-11-19) &nbsp; Una coalici\u00f3n de varios pa\u00edses encabezada por Arabia Saud\u00ed intenta someter a Yemen. Destrucci\u00f3n, masacres, hambrunas, uso de armas vedadas y fragmentaci\u00f3n. Primera parte Ninguna guerra logra el olvido, ni siquiera las silenciosas e ignoradas. Y, contra todos los c\u00e1lculos, la guerra de vuelta. 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