{"id":37156,"date":"2019-11-22T12:00:52","date_gmt":"2019-11-22T16:00:52","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=37156"},"modified":"2019-11-22T12:00:52","modified_gmt":"2019-11-22T16:00:52","slug":"los-protagonistas-de-la-disputa-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/11\/22\/los-protagonistas-de-la-disputa-en-america-latina\/","title":{"rendered":"Los protagonistas de la disputa en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Rebelion, 22-11-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina registra un abrupto cambio, al calor de grandes confrontaciones entre despose\u00eddos y privilegiados. Esa disputa incluye revueltas populares y reacciones de los opresores. En un polo aflora la esperanza colectiva y en el otro el conservadurismo de las elites.<\/p>\n<p>Las batallas se dirimen en las calles y en las urnas. Los poderosos no s\u00f3lo recurren a la represi\u00f3n. Manipulan la informaci\u00f3n, difaman a los luchadores y alientan el resentimiento de la clase media empobrecida. En toda la regi\u00f3n los anhelos de igualdad chocan el fascismo y en ning\u00fan pa\u00eds se observan resultados definitivos. En un proceso vertiginoso, las victorias significativas coexisten con los preocupantes retrocesos.<\/p>\n<p><b>LAS REVUELTAS DE OCTUBRE<\/b><\/p>\n<p>La sublevaci\u00f3n en Chile es el gran acontecimiento del tsunami latinoamericano. Es la mayor rebeli\u00f3n de la historia del pa\u00eds. Todos los d\u00edas miles de j\u00f3venes salen de los colegios, universidades y barrios para enfrentar a los gendarmes.<\/p>\n<p>Las pancartas son categ\u00f3ricas: \u201cChile se cans\u00f3 y despert\u00f3\u201d. Un pueblo harto de humillaciones se ha insurreccionado contra el modelo neoliberal. Los padecimientos generados por ese esquema han salido a la superficie. El 70% de los hogares tiene su ingreso comprometido con deudas para solventar la educaci\u00f3n, la salud y el ahorro previsional privados. El pa\u00eds comparte el podio de las ocho naciones m\u00e1s desiguales del mundo.<\/p>\n<p>El grueso de la poblaci\u00f3n confronta con un gobierno aislado, que surgi\u00f3 de comicios signados por la abstenci\u00f3n. Pi\u00f1era despliega una represi\u00f3n salvaje, que ya caus\u00f3 m\u00e1s de 20 asesinatos, miles de detenidos e incontables heridos. Los carabineros se drogan para continuar la balacera y disparan a los ojos de los manifestantes, para quitarles la vista de por vida. Hay abrumadoras denuncias de abusos sexuales contra las mujeres detenidas.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito sostiene ese vandalismo para preservar los privilegios legados por Pinochet. Recibe un porcentual fijo de las exportaciones de cobre y sus miembros est\u00e1n exentos de la vejez pauperizada que padece el resto de los jubilados. Pero algunos soldados se han negado a reprimir y los jefes exigen garant\u00edas de impunidad para seguir repartiendo palos. La demanda de juicios a sus tropel\u00edas se ha instalado en la sociedad.<\/p>\n<p>Pi\u00f1era est\u00e1 desbordado. Impuso el toque de queda y tuvo que levantarlo. Convoc\u00f3 al dialogo y refuerza la sangr\u00eda. Todos los d\u00edas anuncia alguna concesi\u00f3n social sin ning\u00fan resultado. El p\u00e1nico imperante en su c\u00edrculo \u00edntimo aflora en confesiones graciosas (\u201ctendremos que disminuir nuestros privilegios\u201d) o en la descripci\u00f3n de los manifestantes como \u201calien\u00edgenas\u201d.<\/p>\n<p>Las movilizaciones persisten para no repetir las frustradas experiencias del 2006 y 2011, que desembocaron en cambios cosm\u00e9ticos. La oleada actual comenz\u00f3 en forma espont\u00e1nea y sin liderazgo, pero ya emerge una organizaci\u00f3n por abajo. En los cabildos abiertos se debate c\u00f3mo encauzar las protestas y las propuestas.<\/p>\n<p>El activismo de los estudiantes se ha extendido a los sindicatos y a los colectivos sociales, que demandan el fin de Pi\u00f1era y la convocatoria a una Asamblea Constituyente. La presi\u00f3n es tan fuerte, que el propio gobierno maniobra para deformar ambos reclamos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los pol\u00edticos de la\u00a0<i>Concertaci\u00f3n\u00a0<\/i>buscan diluir las exigencias del levantamiento. Sostuvieron durante 30 a\u00f1os el r\u00e9gimen y convalidaron la militarizaci\u00f3n del \u00faltimo mes. Ahora propician el llamado a un plebiscito que asegura la continuidad de Pi\u00f1era y bloquea la soberan\u00eda de una eventual Constituyente. Ensayan un nuevo dique para frenar las movilizaciones.<\/p>\n<p>Ecuador ha sido el segundo epicentro de las revueltas. Las comunidades ind\u00edgenas resistieron a escala local el aumento del combustible e incorporaron otros sectores populares a su monumental marcha sobre Quito.<\/p>\n<p>Lenin Moreno se escap\u00f3 a Guayaquil y apost\u00f3 al salvajismo represivo, provocando siete muertos y miles de heridos. Pero al cabo de varias jornadas de intensa batalla se rindi\u00f3. Anul\u00f3 el incremento de las naftas y acept\u00f3 la victoria conseguida por la firmeza de la CONAIE. Cuando los ind\u00edgenas ingresaron en el Parlamento, el presidente tr\u00e1nsfuga record\u00f3 c\u00f3mo tres antecesores suyos fueron tumbados por ese movimiento (1997, 2000 y 2005).<\/p>\n<p>El levantamiento logr\u00f3 la derogaci\u00f3n de un decreto redactado por el FMI, en un pa\u00eds asfixiado por el endeudamiento externo. Todo el paquete de reforma laboral y apertura de importaciones ha quedado afectado, en una econom\u00eda ahogada por la dolarizaci\u00f3n. Ese cepo impide compensar los ajustes con paliativos monetarios.<\/p>\n<p>Los manifestantes tambi\u00e9n ocuparon las oficinas del FMI, para advertir a los banqueros cual ser\u00e1 el tono de su resistencia. Despu\u00e9s del \u00e9xito conseguido en las barricadas, los colectivos sociales organizaron un Parlamento de los Pueblos, que propuso aumentos del salario m\u00ednimo, impuestos progresivos y mecanismos para salir de la dolarizaci\u00f3n, junto a la titularizaci\u00f3n de las tierras y la reestructuraci\u00f3n de las deudas campesinas. Estas definiciones ilustran c\u00f3mo las revueltas comienzan a madurar con proyectos alternativos.<\/p>\n<p><b>LA IRRUPCI\u00d3N DE LOS FASCISTAS<\/b><\/p>\n<p>El golpe de estado en Bolivia ha introducido un dram\u00e1tico contrapunto con las sublevaciones de Chile y Ecuador. La derecha tom\u00f3 la iniciativa y captur\u00f3 el gobierno. Toda la controversia sobre la definici\u00f3n de esa asonada es rid\u00edcula. Se consum\u00f3 el golpe de estado m\u00e1s abierto, descarado y evidente de las \u00faltimas d\u00e9cadas. No tuvo disfraz institucional, ni mascaradas blandas.<\/p>\n<p>Fue una acci\u00f3n virulenta con protagonismo directo del ej\u00e9rcito. Evo renunci\u00f3 a punta de pistola, cuando los generales se negaron a obedecerlo. No dimiti\u00f3 por simple agobio de la crisis (como De la R\u00faa en el 2001). Fue expulsado de la presidencia por la c\u00fapula militar.<\/p>\n<p>Pero la principal peculiaridad de esta operaci\u00f3n fue su tinte fascista. Los gendarmes impusieron una zona liberada, que ocuparon los matones para instaurar el terror. Forzaron la indefensi\u00f3n del gobierno aplicando el manual de las bandas ultra-derechistas. Secuestraron dirigentes sociales, tomaron instituciones p\u00fablicas y humillaron a los opositores.<\/p>\n<p>Camacho puso en pr\u00e1ctica las proclamas de Bolsonaro. Con biblias y rezos evang\u00e9licos quem\u00f3 casas, rap\u00f3 mujeres y encaden\u00f3 periodistas. Emiti\u00f3 gritos racistas contra el cholo, mientras sus secuaces se burlaban de los coyas, quemaban la bandera Whipala y golpeaban a los transe\u00fantes de la raza denigrada. En La Paz imper\u00f3 el vandalismo ensayado en Santa Cruz. La valent\u00eda del \u201cmacho Camacho\u201d estuvo garantizada por la protecci\u00f3n policial.<\/p>\n<p>Ese odio contra los indios recuerda la provocaci\u00f3n inicial de Hitler contra los jud\u00edos. Camacho no disimula la irracionalidad de sus diatribas contra los pueblos originarios. Considera que las mujeres de esas nacionalidades son brujas sat\u00e1nicas y que los hombres son \u00fanicamente aptos para la servidumbre. Como en Alemania durante los a\u00f1os 30 ha creado legiones de resentidos para humillar a los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>La clase dominante celebra la venganza. Como no digiere que un indio haya ejercido la presidencia, permite las descontroladas tropel\u00edas de Camacho. Los poderosos esperan estabilizar el golpe, para equilibrar luego el manejo del estado con sus hombres de confianza. Su prioridad inmediata es consolidar el desplazamiento de Evo.<\/p>\n<p>Por eso invierten lo ocurrido y culpan al l\u00edder del MAS de un fraude que justificar\u00eda su remoci\u00f3n. Convierten a la v\u00edctima en responsable y transforman la impugnaci\u00f3n del golpe en una cr\u00edtica a la ambici\u00f3n de Morales. El presidente electo es presentado como un dictador y los golpistas son elogiados como salvadores de la democracia. La versi\u00f3n light de esta infamia declara que \u201cambos bandos son culpables\u201d.<\/p>\n<p>Pero los difamadores no presentaron ninguna prueba del alegado fraude. Tampoco objetaron el triunfo de Evo. S\u00f3lo discut\u00edan si obtuvo el 10% de diferencia requerido para evitar el ballotage. La oposici\u00f3n legitim\u00f3 la elecci\u00f3n con su participaci\u00f3n y por eso al principio s\u00f3lo hablaba de irregularidades. Cuando percibi\u00f3 la posibilidad de perpetrar el golpe improvis\u00f3 el cuento del fraude.<\/p>\n<p>El protagonismo del Estados Unidos en el complot qued\u00f3 confirmado con el elogio de Trump a la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito. Los jugosos negocios internacionales que ofrecen los golpistas, indujeron tambi\u00e9n la bendici\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea a los usurpadores.<\/p>\n<p>Pero habr\u00e1 que ver cu\u00e1l es la consistencia de una mandataria auto-elegida en una asamblea trucha. A\u00f1ez intentar\u00e1 mantener la presidencia durante el tiempo requerido para ama\u00f1ar elecciones con proscripciones. Oscila entre los compromisos requeridos para montar esa farsa y el simple ejercicio de una dictadura. Bajo su conducci\u00f3n, Bolivia ha retomado sus viejos par\u00e1metros de ingobernabilidad.<\/p>\n<p>La heroica resistencia popular se desenvuelve en las duras condiciones de la militarizaci\u00f3n. En los primeros cinco d\u00edas hubo 24 muertos. Pero las movilizaciones se extienden desde el basti\u00f3n de El Alto al resto de las ciudades. Los cabildos organizan la lucha de un pueblo muy experimentado en la batalla callejera.<\/p>\n<p>En el curso de esa acci\u00f3n podr\u00e1 evaluarse la actitud adoptada por Evo. El principal problema no fue su estrategia de permanencia en el gobierno (plebiscito y reelecci\u00f3n), sino la total imprevisi\u00f3n frente al golpe. Qued\u00f3 atado al arbitraje de la OEA y fue sorprendido por la insubordinaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito, que reforz\u00f3 con equipamientos y pertrechos. El desmovilizado oficialismo no tuvo repuesta frente a la decidida ofensiva de la derecha. Este balance ya est\u00e1 en la mente de los militantes que ahora priorizan la resistencia.<\/p>\n<p><b>UNA RESONANTE VICTORIA<\/b><\/p>\n<p>Los contrastes que dominan el contexto latinoamericano tuvieron otra manifestaci\u00f3n en la liberaci\u00f3n de Lula. Esa excarcelaci\u00f3n suscit\u00f3 una inmensa alegr\u00eda entre los participantes de la campa\u00f1a contra su detenci\u00f3n. Las marchas, campamentos y pronunciamientos internacionales permitieron ese logro.<\/p>\n<p>Ese desenlace propin\u00f3 una gran derrota a la farsa montada por el juez Moro y sus c\u00f3mplices de<i>\u00a0O Globo,<\/i>\u00a0para impedir la presidencia del candidato m\u00e1s popular. La conversi\u00f3n del inquisidor en superministro de Bolsonaro desenmascar\u00f3 ese operativo. Ahora deber\u00e1n lidiar con las caravanas que exigir\u00e1n la restituci\u00f3n de los derechos pol\u00edticos a Lula.<\/p>\n<p>Esa campa\u00f1a tendr\u00e1 resonancia continental frente a un mandatario desprestigiado. Bolsonaro carece de la serenidad m\u00ednima, requerida para ejercer una funci\u00f3n ejecutiva. Mantiene su perfil carnavalesco y no logra hilvanar un discurso. Responde con insultos a cualquier cuestionamiento.<\/p>\n<p>Esa brutalidad agrava los problemas de su entorno. Ya tiene varios familiares comprometidos con el lavado de dinero y algunos testimonios lo vinculan directamente con el asesinato de Marielle Franco.<\/p>\n<p>Bolsonaro depende del sost\u00e9n de los nueve generales que ejercen el poder efectivo. Sobrevive por el gran servicio que presta a las clases dominantes, a trav\u00e9s de sucesivos paquetes de agresi\u00f3n a los trabajadores.<\/p>\n<p>El ex capit\u00e1n debut\u00f3 reduciendo el salario m\u00ednimo por decreto. Luego motoriz\u00f3 una reforma laboral precarizadora e impulsa cambios regresivos en el sistema previsional. Adem\u00e1s, implementa privatizaciones en los estrat\u00e9gicos sectores de la energ\u00eda, las finanzas y el transporte y se propone rematar antes del 2022, un centenar de empresas estatales. El recorte del presupuesto educativo ha sido tan brutal, como la caza de brujas para destituir funcionarios con ideas progresistas. Sus diatribas anticomunistas incentivan atropellos a los derechos humanos, mientras aumenta el salvajismo de los gendarmes en las\u00a0<i>favelas<\/i>.<\/p>\n<p>Pero Bolsonaro no ha podido traducir su verborragia reaccionaria en un programa de concreci\u00f3n del fascismo. Carece de condiciones para materializar ese proyecto. No logr\u00f3 un liderazgo reconocido en el grueso del sistema pol\u00edtico conservador y contin\u00faa soportando la resistencia popular.<\/p>\n<p>Ya afront\u00f3 una huelga de gran acatamiento contra la reforma previsional y una marcha de tres millones de personas contra la homofobia. Tambi\u00e9n las protestas estudiantiles contra los recortes del presupuesto alcanzaron una in\u00e9dita masividad, bajo la impactante proclama de \u201clibros s\u00ed, armas no\u201d.<\/p>\n<p>El desorbitado capit\u00e1n programa varios contragolpes y una movilizaci\u00f3n de su base social derechista para intentar el re-encarcelamiento de Lula. El pr\u00f3ximo escenario emerger\u00e1 de esa confrontaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>UN EJEMPLO DE RESPUESTA\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p>La victoria democr\u00e1tica en Brasil complementa un triunfo m\u00e1s significativo obtenido en Venezuela. En ese pa\u00eds se libra la disputa m\u00e1s dura de la regi\u00f3n. Durante todo el a\u00f1o la derecha intent\u00f3 capturar su presa m\u00e1s codiciada y sufri\u00f3 una sucesi\u00f3n de contundentes fracasos. Trump no pudo repetir la invasi\u00f3n de Granada (1983) o Panam\u00e1 (1989) y debi\u00f3 contentarse con la apropiaci\u00f3n de la filial de PDEVESA en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Sus lacayos venezolanos intentaron todos los complots imaginables, pero su capacidad de acci\u00f3n qued\u00f3 socavada por la fracasada auto-proclamaci\u00f3n de Guaid\u00f3. Fall\u00f3 tambi\u00e9n la farsa de la ayuda humanitaria y no pudieron consumar ning\u00fan levantamiento militar. La guerra el\u00e9ctrica no funcion\u00f3 y la improvisada asonada de Leopoldo L\u00f3pez naufrag\u00f3 sin pena, ni gloria.<\/p>\n<p>Las amenazas de provocaci\u00f3n militar igualmente persisten en la frontera con Colombia. Por eso el Departamento de Estado dinamita las negociaciones con la oposici\u00f3n. Pero el gobierno ha logrado desbaratar una conspiraci\u00f3n tras otra.<\/p>\n<p>En un escenario social muy dif\u00edcil (y agravado por los gigantescos desaciertos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica), David logr\u00f3 frenar a Goliat. El campo bolivariano mantiene un intenso nivel de movilizaciones callejeras y disputa el espacio p\u00fablico, cada vez que asoma la oposici\u00f3n. Se ha preservado la cohesi\u00f3n militar, a trav\u00e9s de una intervenci\u00f3n pol\u00edtica constante en el ej\u00e9rcito, utilizando la carta condicionante de las milicias populares.<\/p>\n<p>Esta conducta ilustra c\u00f3mo actuar frente a la derecha. Confirma la necesidad de respuestas de la misma escala que las acciones golpistas y sin ning\u00fan atisbo de rendici\u00f3n. Venezuela ratifica la conveniencia de exhibir la fuerza junto al accionar diplom\u00e1tico, manteniendo la serenidad y las banderas de la soberan\u00eda y la paz. Para vencer a los fascistas hay que actuar sin vacilaciones.\u00a0<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>BATALLAS SIN RESPIRO<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>\u00a0Las tensiones en Venezuela extreman otras confrontaciones que se dirimen en la calle. En ese \u00e1mbito se zanj\u00f3 la protesta contra el presidente de Puerto Rico, que se mofaba de las v \u00ed ctimas del hurac\u00e1n y desplegaba comentarios hom\u00f3fobos.<\/p>\n<p>El pueblo hizo valer sus demandas a trav\u00e9s de la movilizaci\u00f3n, en una isla agobiada por el ajuste del FMI. La ley federal impuesta por los financistas para afrontar la bancarrota fiscal genera terribles padecimientos a los trabajadores. Pero p or primera vez en la historia de esa nac i\u00f3n , un gobernador ha sido tumbado por la presi \u00f3 n popular. La crisis contin\u00faa y no se avizoran soluciones, en una colonia sin mecanismos pol\u00edticos para procesar las tensiones habituales de cualquier estado.<\/p>\n<p>En la vecina Hait\u00ed, las manifestaciones del \u00faltimo semestre han sido monumentales. Todos los d\u00edas se levantan barricadas en las ciudades, para protestar contra un gobierno que agrav\u00f3 el indescriptible empobrecimiento de la poblaci\u00f3n. La galopante inflaci\u00f3n impide a la mitad de los haitianos completar su alimentaci\u00f3n cotidiana y la represi\u00f3n se ha cobrado la vida de 51 personas. Las principales demandas afectan a tres presidentes, que malversaron los fondos aportados por el chavismo a trav\u00e9s de\u00a0<i>Petrocaribe<\/i>. Los mandatarios incrementaron sus fortunas personales con los recursos destinados al abaratamiento del combustible.<\/p>\n<p>Los manifestantes exigen la renuncia del t\u00edtere actual de Washington, que Trump sostiene para recompensar su traici\u00f3n a Venezuela y su alineamiento con la extrema derecha. Pero la marea de protestas no cede y la exigencia de enjuiciar a los ladrones, ya es complementada con el reclamo de una Asamblea Constituyente, para introducir dr\u00e1sticos cambios en el bochornoso sistema electoral.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Honduras contin\u00faa convulsionada por una persistente resistencia contra el r\u00e9gimen sanguinario surgido de un fraude (2017), que reforz\u00f3 la estafa electoral precedente (2013). Los criminales que conducen el estado no s\u00f3lo cargan con el asesinato de Berta C\u00e1ceres. Han ultimado a 200 militantes populares que enfrentaron la mafia de los gendarmes. El pa\u00eds ha sido convertido en un\u00a0<i>narcoestado<\/i>, manejado por un presidente con familiares condenados en Estados Unidos por el tr\u00e1fico de coca\u00edna.<\/p>\n<p>La mecha de las rebeliones tiende a expandirse a toda la zona y ya impact\u00f3 en la pr\u00f3spera Panam\u00e1. En el istmo se registr\u00f3 una gran marcha universitaria, que repudi\u00f3 el paquetazo de contrarreformas negociado en la Asamblea Legislativa.<\/p>\n<p><b>CONFRONTACIONES EN LAS URNAS\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p>La gran disputa en Am\u00e9rica Latina se procesa tambi\u00e9n en el terreno electoral. El a\u00f1o pasado L\u00f3pez Obrador consigui\u00f3 en M\u00e9xico una arrolladora victoria, que cerr\u00f3 el ciclo de sofocantes gobiernos del PRI y del PAN. Con ese impulso electoral desbarat\u00f3 las maniobras de fraude, que preparaban los perdedores para eternizar su manejo del estado. La expectativa suscitada por este cambio qued\u00f3 expuesta en la multitudinaria manifestaci\u00f3n que coron\u00f3 la asunci\u00f3n de AMLO.<\/p>\n<p>La esperanza est\u00e1 centrada en poner fin a la violencia, que ha convertido al pa\u00eds en un gran ata\u00fad de 300 mil muertos reconocidos y 26 mil cad\u00e1veres sin identificar. Son incontables los l\u00edderes sociales masacrados, en una guerra que sobrepasa los ajustes del crimen organizado.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Obrador fue votado para terminar con el desplazamiento forzado de poblaciones y para esclarecer masacres como la ocurrida en Ayozinatpa. Pero ese anhelo de pacificaci\u00f3n y justicia no ha sido satisfecho. Sigue pendiente la desarticulaci\u00f3n de las bandas y el esclarecimiento de las complicidades militares.<\/p>\n<p>El logro de esos objetivos choca con la reciente sanci\u00f3n de una norma de seguridad interior, que legaliza la acci\u00f3n de las fuerzas armadas. Esa gravitaci\u00f3n ha sido reforzada con la aceptaci\u00f3n del chantaje de Trump, para taponar el desplazamiento de los migrantes con mayor despliegue de la Guardia Nacional.<\/p>\n<p>AMLO recibi\u00f3 tambi\u00e9n una catarata de sufragios para frenar las privatizaciones, recuperar la autosuficiencia alimentaria y reducir el pesado endeudamiento externo. Pero tampoco en este terreno aparecen las medidas prometidas, para implementar una \u201ccuarta transformaci\u00f3n\u201d fundacional de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La otra convulsi\u00f3n electoral en la regi\u00f3n fue suscitada por el triunfo de Fern\u00e1ndez en Argentina. Macri no pudo forzar el ballotage y la derecha perdi\u00f3 el gobierno, en el pa\u00eds que catapult\u00f3 la restauraci\u00f3n conservadora.<\/p>\n<p>La prensa hegem\u00f3nica disimula este resultado con lecturas invertidas de lo ocurrido. Presenta a los perdedores como si hubieran liderado los comicios, por la simple reducci\u00f3n de la distancia de sufragios con la f\u00f3rmula triunfante. Ese premio consuelo no altera el contundente veredicto de la poblaci\u00f3n contra el ajuste.<\/p>\n<p>Los derechistas inflan su performance para condicionar al nuevo gobierno. Desde sus \u00f3rganos de opini\u00f3n lanzan advertencias contra cualquier medida progresista. Mientras convocan de palabra a \u201ccerrar la grieta\u201d, preparan las cacerolas para hacer valer sus exigencias.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n se dirimir\u00e1 en las respuestas a la cat\u00e1strofe econ\u00f3mico-social que deja Macri. La derecha atribuye ese colapso a la sociedad, la cultura y la historia de los argentinos. Pero el desplome obedece a razones m\u00e1s terrenales: el modelo neoliberal, las pol\u00edticas de endeudamiento y los ajustes impuestos por el FMI. Ese dram\u00e1tico escenario induce al reinicio de la movilizaci\u00f3n, en el pa\u00eds con mayor nivel de organizaci\u00f3n sindical y social de toda la regi\u00f3n. Sin ese resurgimiento de la lucha, no se podr\u00e1 recomponer el deteriorado ingreso de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en otros pa\u00edses se libran importantes choques electorales con resultados m\u00e1s contradictorios. En Colombia se verifica el lento surgimiento de fuerzas de centroizquierda, que por primera vez disputan intendencias y gobernaciones con la oligarqu\u00eda y los paramilitares.<\/p>\n<p>En Uruguay se avizora en cambio un escenario dif\u00edcil para el Frente Amplio, en el ballotage contra la derecha, luego de 15 a\u00f1os de gobierno. Hace pocos meses en El Salvador, un improvisado derechista consigui\u00f3 la presidencia, poniendo fin a una d\u00e9cada de cuestionable gesti\u00f3n del Farabundo Mart\u00ed.<\/p>\n<p>Las elecciones constituyen un terreno muy relevante de la confrontaci\u00f3n en curso. La derecha articula sus estrategias en el Grupo de Lima y el progresismo define su perfil en el n\u00facleo de Puebla. Construye esa alternativa tomando distancia de los Encuentros Antiimperialistas, el ALBA y el Foro de Sao Paulo.<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas instancias aportan un explicito sost\u00e9n a la movilizaci\u00f3n popular. Como no restringen su acci\u00f3n al terreno de las urnas, mantienen vasos comunicantes con los organismos que emergen de las luchas sociales. Esas modalidades ya se vislumbran en los Cabildos de Chile, en el Parlamento de Pueblos de Ecuador, en los Encuentros de Movimientos en Bolivia y en los Organismos Coordinados de Hait\u00ed.<\/p>\n<p><b>PRETEXTOS Y MANIPULACIONES<\/b><\/p>\n<p>Es evidente que el golpe de estado ha resurgido como instrumento de las clases dominantes. Su reciente implementaci\u00f3n en Bolivia corona la secuencia iniciada en Honduras (2009), seguida en Paraguay (2012) y extendida a Brasil (2016).<\/p>\n<p>Los golpistas act\u00faan con el sost\u00e9n directo de los gendarmes y aseguran su permanencia con alg\u00fan socio civil. En Paraguay desplazaron a Lugo, pusieron a Cartes y se afianzaron con Abdo, en comicios signados por la abstenci\u00f3n y la ilegitimidad de los mandatarios.<\/p>\n<p>En todos los casos el ej\u00e9rcito vuelve a ocupar el primer plano, como garante de nuevas formas autoritarias sostenidas en el estado de excepci\u00f3n. El colombiano Duque encarna la modalidad m\u00e1s acabada de esos mecanismos. Apa\u00f1a el asesinato de militantes populares, legaliza el accionar de los paramilitares y sepulta los Acuerdos de Paz para ultimar ex combatientes.<\/p>\n<p>Otros golpistas justifican el uso de la fuerza resucitando viejos fantasmas de la guerra fr\u00eda. Atribuyen las protestas sociales en cualquier rinc\u00f3n del continente, a un plan de subversi\u00f3n monitoreado desde Venezuela y Cuba.<\/p>\n<p>Difunden esas tonter\u00edas sin ning\u00fan rubor, mientras afinan burdas operaciones judiciales para proscribir a los l\u00edderes progresistas. Sin magistrados adictos, las causas que inventan no podr\u00edan traspasar la primera instancia de cualquier tribunal. Pero cuentan con los medios de comunicaci\u00f3n para proclamar las sentencias que repite el gran p\u00fablico.<\/p>\n<p>Los medios manipulan la informaci\u00f3n, presentando la corrupci\u00f3n como una enfermedad de los gobiernos que se distancian de las normas conservadoras. Eximen de ese mal a la derecha y por esa raz\u00f3n tienen poca prensa, las coimas de Oderbrecht o las estafas al fisco en los para\u00edsos fiscales. No se ha gastado tinta en describir, por ejemplo, la trama mafiosa de los presidentes peruanos, que encubrieron sus fraudes con pactos de impunidad. Los grandes medios operan como usinas de\u00a0<i>fake news,<\/i>\u00a0que elaboran los servicios de inteligencia a pedido de los grupos derechistas.<\/p>\n<p>El doble discurso de los diarios y emisoras traspasa tambi\u00e9n todas las fronteras. Diariamente difunden nuevas denuncias sobre Venezuela -calcadas de los informes elaborados por el Departamento de Estado contra Cuba- mientras silencian el asesinato de 648 l\u00edderes sociales en Colombia.<\/p>\n<p>La derecha complementa sus mentiras con diversos dispositivos para obstruir la reflexi\u00f3n popular. La ceguera que propicia el fanatismo religioso es el instrumento predilecto de esa operaci\u00f3n. Los evang\u00e9licos aportan sus recursos multimillonarios para crear miedos y destruir solidaridades.\u00a0<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>PRESIONES Y DEMOLICIONES<\/b><\/p>\n<p>Washington no ceja en su acoso contra Venezuela. Su prioridad es recuperar el principal yacimiento petrolero del hemisferio. Ha reforzado tambi\u00e9n el embargo contra Cuba y conspir\u00f3 contra Bolivia, para manejar las enormes reservas del litio que acumula el Altiplano. Evo ten\u00eda muy avanzadas las tratativas para ampliar la explotaci\u00f3n de ese estrat\u00e9gico recurso con firmas chinas.<\/p>\n<p>Trump intenta reconquistar el control estadounidense de las riquezas naturales latinoamericanas. Afianza la subordinaci\u00f3n de sus vasallos tradicionales y explora una nueva sociedad con Bolsonaro. Pero habr\u00e1 que ver si la clase dominante brasile\u00f1a mantiene ese eje geopol\u00edtico, a costa de sus florecientes negocios con China.<\/p>\n<p>La reciente cumbre de los BRICS en Brasilia, incluy\u00f3 llamativos pronunciamientos propiciados por el gigante asi\u00e1tico a favor del libre-comercio. El propio Bolsonaro ha comenzado a evaluar un Tratado de Libre Comercio con China y tiene en carpeta el patrocinio de Huawei para las nuevas redes inform\u00e1ticas del 5 G. Otra conflictiva tentaci\u00f3n proviene de la oferta europea de concertar un TLC, que dinamitar\u00eda el MERCOSUR.<\/p>\n<p>Frente a la dura rivalidad que anticipan estas jugadas, Trump acrecienta la presencia regional del Pent\u00e1gono. Estrecha relaciones con los militares latinoamericanos, para hacer valer los intereses econ\u00f3micos de las empresas estadounidenses.<\/p>\n<p>Esa intervenci\u00f3n tambi\u00e9n obliga a afianzar el neoliberalismo, que ha sido desafiado por la sublevaci\u00f3n chilena. Esa revuelta demuele todos los mitos del modelo m\u00e1s ensalzado por los capitalistas de la regi\u00f3n. Ahora se percibe con nitidez que el universo trasandino no es un para\u00edso de crecimiento, sino un infierno de desigualdad. Por esa raz\u00f3n, el descontento contra los 30 pesos del metro se transform\u00f3 en un levantamiento contra los 30 a\u00f1os de neoliberalismo.<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n trasandina tiene gran impacto internacional porque ha puesto en jaque al ni\u00f1o mimado de la ortodoxia econ\u00f3mica. La denuncia que en \u201cChile torturan, matan y violan\u201d ya irrumpi\u00f3 en los grandes festivales. Todos los circuitos de la comunicaci\u00f3n mundial recogen ese dato.<\/p>\n<p>Resulta prematuro predecir cu\u00e1n doblegados est\u00e1n los cimientos del neoliberalismo. Pero ha salido a flote la enorme vulnerabilidad de ese modelo, frente al estancamiento de los precios de las materias primas, el aumento del endeudamiento y la reducci\u00f3n del crecimiento.<\/p>\n<p>Las protestas han puesto tambi\u00e9n de relieve que el neoliberalismo es el principal responsable de la desintegraci\u00f3n social de Am\u00e9rica Latina. Genera las migraciones masivas que suceden a la apertura comercial y a la destrucci\u00f3n de la peque\u00f1a propiedad agraria. Los despose\u00eddos engrosan las caravanas hacia el Norte, que ning\u00fan muro o gendarme puede contener.<\/p>\n<p>Los hip\u00f3critas liberales ponderan el flujo irrestricto de capitales y mercanc\u00edas, pero exigen reforzar el control del movimiento internacional de los migrantes. Propician la persecuci\u00f3n y estigmatizaci\u00f3n de qui\u00e9nes cruzan la frontera, para enviar remesas a sus empobrecidos familiares.<\/p>\n<p>El neoliberalismo ha provocado, adem\u00e1s, la expansi\u00f3n de la delincuencia y una aterradora escala de violencia. De las 50 urbes m\u00e1s peligrosos del planeta 43 se localizan en Am\u00e9rica Latina. Las\u00a0<i>maras<\/i>\u00a0dominan el entramado de muchos pa\u00edses centroamericanos, corro\u00eddos por la ingenier\u00eda social regresiva que ensayaron los economistas de Chicago.<\/p>\n<p>Ese modelo es tambi\u00e9n responsable de la destrucci\u00f3n del medio ambiente y de los recientes incendios en la Amazonia. La quema de grandes bosques es perpetrada adrede para plantar soja o abrir pasturas a la ganader\u00eda, bajo la regla mercantil de maximizar la ganancia.\u00a0<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>INTERPRETACIONES Y POSTURAS\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p>La derecha no s\u00f3lo desconoce los desastres provocados por su gesti\u00f3n. Afirma que su modelo forj\u00f3 una pr\u00f3spera clase media, que ahora reclama mayor participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica. Considera que ese grupo social se rebela contra los pol\u00edticos que defienden su casta, sin escuchar las demandas de los representados. En esta curiosa interpretaci\u00f3n, los desgarradores efectos del modelo neoliberal no estar\u00edan en tela de juicio. S\u00f3lo habr\u00eda una falla en el sistema pol\u00edtico de un esquema econ\u00f3mico floreciente.<\/p>\n<p>Esta mirada ilustra hasta qu\u00e9 punto los privilegiados viven en una burbuja de Miami y barrios cerrados. Ignora que las protestas no se limitan a impugnar el comportamiento de los pol\u00edticos. La desigualdad, las privatizaciones, el endeudamiento y los ajustes son invariablemente cuestionados. El FMI, los banqueros y las empresas transnacionales son ubicados en el banquillo de los acusados. Las revueltas tampoco enjuician a todos los partidos o legisladores. Cuando expresan intereses populares, las protestas objetan a los servidores del orden capitalista.<\/p>\n<p>La verdadera clase media no guarda, adem\u00e1s, el menor parentesco con el retrato derechista. En los hechos, el ascenso social es muy limitado en el duro contexto regional y coexiste con la precarizaci\u00f3n o el creciente desempleo. Por eso las revueltas -que encabezan trabajadores, campesinos y estudiantes- incorporan a veces a los comerciantes y due\u00f1os de peque\u00f1os negocios. Todos buscan contener la degradaci\u00f3n del nivel de vida.<\/p>\n<p>La clase media es una etiqueta utilizada por la derecha para improvisar explicaciones. Mezclan peras con manzanas, para forzar interpretaciones amoldadas a sus prejuicios. Por eso sit\u00faan en una misma secuencia cualquier acci\u00f3n de multitudes descontentas, omitiendo el sentido de cada movilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero las pol\u00e9micas sobre el escenario actual no involucran s\u00f3lo a la derecha. Tambi\u00e9n incluyen a ciertos pensadores despistados que se auto-ubican en la izquierda. Esos analistas no logran registrar las diferencias que contraponen a una revuelta popular con un clamor reaccionario.<\/p>\n<p>Esa distinci\u00f3n debe ser expuesta en forma categ\u00f3rica. Una guarimba de escu\u00e1lidos en Venezuela se localiza en la vereda opuesta de las protestas ind\u00edgenas de Ecuador. Los seguidores de Camacho en Bolivia son nuestros enemigos y los que defienden a Evo son nuestros aliados.<\/p>\n<p>Es importante recordar estas obviedades frente a las posturas neutralistas, que pretenden eludir la gran divisoria de campos en disputa. Esas miradas han cuestionado con igual virulencia a Madur\u00f3 y a Guadi\u00f3 en Venezuela y ahora extienden la misma equivalencia a Bolivia. Objetan los intentos reeleccionistas del MAS con la misma vara que la furia racista de los Comit\u00e9s C\u00edvicos. Tambi\u00e9n repiten la presentaci\u00f3n medi\u00e1tica de las acciones derechistas como legitimas protestas de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Salta a la vista las grav\u00edsimas consecuencias pol\u00edticas de ese daltonismo pol\u00edtico que ignora el peligro del fascismo. La caracterizaci\u00f3n de la confrontaci\u00f3n en Bolivia no es una actividad acad\u00e9mica. Es la condici\u00f3n para actuar contra los golpistas, intensificando las marchas de solidaridad. Resulta imposible desenvolver esas acciones si se desconoce a qui\u00e9n combatir y a qui\u00e9n defender.\u00a0<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>LECCIONES DE LO OCURRIDO\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Derrotar al golpismo, al imperialismo y al neoliberalismo es el gran objetivo de las luchas actuales. Para lograr esa meta hay que redoblar la movilizaci\u00f3n e intensificar la acci\u00f3n pol\u00edtica. Pero esa intervenci\u00f3n tambi\u00e9n requiere aprender de los errores que aprovecha la derecha para recomponerse.<\/p>\n<p>Resulta muy dif\u00edcil vencer a los enemigos que son alumbrados por el propio campo. Esa auto-gestaci\u00f3n ha sido una desventura permanente de la d\u00e9cada pasada. El ultra-reaccionario Lenin Moreno fue el caso m\u00e1s extremo. La propia coalici\u00f3n progresista lo ungi\u00f3 como presidente para enfrentar la candidatura de los conservadores. Moreno no s\u00f3lo revirti\u00f3 las mejoras previas, implementando la agenda de las clases dominantes. Posicion\u00f3 al pa\u00eds en el eje dise\u00f1ado por la OEA desmantelando la sede de UNASUR en Quito.<\/p>\n<p>Tampoco conviene olvidar que el golpista Temer fue vicepresidente de Dilma y surgi\u00f3 de la frustrante la estrategia de \u201campliar los frentes\u201d. Esa misma pol\u00edtica ha conducido en M\u00e9xico a conformar una alianza de gobierno con evangelistas, conservadores y capitalistas, en desmedro del viejo pilar radical de AMLO.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el neoliberalismo se recompone, cuando sus cimientos son preservados por los modelos alternativos que implementa la heterodoxia. Se promete erradicar los esquemas regresivos y se termina facilitando su reconstituci\u00f3n. Fue lo ocurrido en Brasil y Argentina en la d\u00e9cada pasada, con el mantenimiento de los privilegios a los financistas y el agro-negocio. Es lo que sucede en la actualidad en M\u00e9xico con la renovaci\u00f3n del NAFTA, aceptando las exigencias de aranceles, patentes e inversiones que reclam\u00f3 Trump.<\/p>\n<p>La derecha suele recuperar terreno, cuando los gobiernos progresistas identifican ingenuamente sus \u00e9xitos electorales con el respaldo pol\u00edtico perdurable. Se olvidan que los comicios constituyen un momento de la disputa por el poder. Cuando el control efectivo de la econom\u00eda, la justicia, el ej\u00e9rcito y los medios de comunicaci\u00f3n permanece en manos de los grupos dominantes, el retorno de la derecha es una cuesti\u00f3n de tiempo.<\/p>\n<p>Esa vuelta suele coincidir con el fin de gestiones progresistas que incluyeron mejoras en el nivel de vida popular. Esa paradoja se ha verificado en Argentina, Brasil y El Salvador y podr\u00eda repetirse en Uruguay. En todos los casos los gobiernos de centroizquierda facilitan alivios a la poblaci\u00f3n, que desembocan en la gestaci\u00f3n de electorados m\u00e1s conservadores.<\/p>\n<p>Esa contradicci\u00f3n subyace tambi\u00e9n en la crisis de Bolivia. El MAS afront\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os un significativo retroceso electoral, a pesar de los in\u00e9ditos \u00e9xitos que obtuvo en el manejo de la econom\u00eda. Logr\u00f3 altas tasas de crecimiento, una importante reducci\u00f3n de la pobreza y fuertes inversiones con el uso productivo de la renta gas\u00edfera.<\/p>\n<p>La despolitizaci\u00f3n del movimiento popular es la explicaci\u00f3n m\u00e1s frecuente de esa desconexi\u00f3n entre mejoras socio-econ\u00f3micas y retroceso electoral. Algunos estiman que los votantes se tornan m\u00e1s individualistas, a medida que ensanchan su radio de consumo. Consideran que en esa mutaci\u00f3n asimilan la propaganda conservadora y olvidan el proceso progresista que permiti\u00f3 su mejor\u00eda.<\/p>\n<p>Pero esa despolitizaci\u00f3n es consecuencia de la continuidad de un sistema que reproduce los privilegios de los capitalistas. La ideolog\u00eda vigente en una sociedad no flota en el vac\u00edo. Si el poder de las clases dominantes es preservado, esa preeminencia tiende a extenderse a los comportamientos electorales. Los poderosos recuperan los gobiernos porque nunca perdieron el poder.<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>\u00a0El retorno de la derecha no es inexorable, ni expresa un p\u00e9ndulo natural de la vida pol\u00edtica. Deriva de la ausencia de radicalidad que impera en el progresismo. En lugar de fomentar transformaciones sustanciales en los momentos oportunos, esa corriente se adapta al status quo. Como reh\u00faye la posibilidad de remover el poder de los grandes capitalistas termina afianzando esa dominaci\u00f3n. La experiencia de los gobiernos de centroizquierda confirma que el freno a la radicalizaci\u00f3n, abre las compuertas para la venganza de la derecha.\u00a0<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>LA CENTRALIDAD DE LA IZQUIERDA\u00a0<\/b><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Frente a la gran oleada de movilizaciones populares, la derecha prepara contragolpes del mismo alcance. Por eso se avecinan confrontaciones mayores con resultados abiertos.<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>\u00a0El contexto actual incluye ciertos parecidos con el cuadro imperante a principio de siglo, cuando la sucesi\u00f3n de rebeliones en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina gener\u00f3 las condiciones para el debut del ciclo progresista. Ese per\u00edodo concluy\u00f3 con la restauraci\u00f3n conservadora, que afronta ahora la impugnaci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de movimientos y dirigentes.<\/p>\n<p>La semejanza con lo ocurrido en 1989-2005 se observa en la familiaridad del levantamiento ecuatoriano con el\u00a0<i>Caracazo.\u00a0<\/i>Ambas revueltas se originaron en la misma reacci\u00f3n contra el aumento de los combustibles impuesto por el FMI. Tambi\u00e9n hay equivalencias de la sublevaci\u00f3n chilena con el 2001 de Argentina. La demanda contra los exponentes del r\u00e9gimen pol\u00edtico (\u201cque se vayan todos\u201d), se concentra ahora en la figura de Pi\u00f1era y en el esquema de gobierno legado por Pinochet.<\/p>\n<p>Pero lo llamativo del ciclo actual es la magnitud de la participaci\u00f3n popular. El n\u00famero de manifestantes en la calles supera los registros de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas. En Ecuador se computan marchas varias veces superiores a los picos de masividad, en Hait\u00ed se estima que cinco millones de personas han actuado en las protestas, en Chile hubo dos millones y en Puerto Rico un mill\u00f3n.<\/p>\n<p>Existen grandes posibilidades de lograr conquistas y cambios de las relaciones de fuerza. No est\u00e1 en juego s\u00f3lo la reapertura del ciclo progresista. La batalla en curso puede derivar en novedosos e imprevistos escenarios.<\/p>\n<p>Lo importante es comprender el contenido de la confrontaci\u00f3n. Los intereses de una minor\u00eda de capitalistas chocan con los anhelos de la mayor\u00eda popular. El alineamiento derechista de los poderosos contrasta con las propuestas emancipadoras de la izquierda. El triunfo de nuestros pueblos exige construir, fortalecer y renovar ese proyecto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Rebelion, 22-11-19) &nbsp; Am\u00e9rica Latina registra un abrupto cambio, al calor de grandes confrontaciones entre despose\u00eddos y privilegiados. Esa disputa incluye revueltas populares y reacciones de los opresores. En un polo aflora la esperanza colectiva y en el otro el conservadurismo de las elites. 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