{"id":37161,"date":"2019-11-22T12:10:34","date_gmt":"2019-11-22T16:10:34","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=37161"},"modified":"2019-11-22T12:10:34","modified_gmt":"2019-11-22T16:10:34","slug":"vuelve-el-fascismo-vuelve-el-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/11\/22\/vuelve-el-fascismo-vuelve-el-siglo-xx\/","title":{"rendered":"Vuelve el fascismo, vuelve el siglo XX"},"content":{"rendered":"<p>Armando B. Gin\u00e9s (CTXT, 22-11-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cay\u00f3 el comunismo como alternativa ideol\u00f3gica y pol\u00edtica al capitalismo y los voceros de la posmodernidad proclamaron que ya no hab\u00eda lucha de clases ni zarandajas conceptuales por el estilo; ya todo era discurso en positivo sobre la autorrealizaci\u00f3n personal. El mensaje iba directo a la emoci\u00f3n \u00edntima de sentirse clase media occidental e ilustrada.<\/p>\n<p>Otras ideas fuertes lanzadas al ruedo social por los think thanks conservadores y socialdem\u00f3cratas a escala mundial descansaban en dos ejes b\u00e1sicos a modo de a\u00f1agazas ilusorias: el advenimiento por ciencia infusa de la nueva y definitiva sociedad del ocio y la comunicaci\u00f3n y el pleno empleo. Ambas construcciones ideol\u00f3gicas marcaron la d\u00e9cada final del siglo XX hasta la aguda crisis de 2008.<\/p>\n<p>Mientras en la superestructura propagand\u00edstica el horizonte feliz parec\u00eda erigirse en la utop\u00eda del fin de la historia realizada de facto, la advocaci\u00f3n capitalista denominada neoliberalismo arrasaba el continente sudamericano, los otrora pa\u00edses en desarrollo africanos, los antiguos pa\u00edses asociados a la URSS y la periferia asi\u00e1tica y \u00e1rabe. Las herrramientas del modus operandi de aquellos tiempos fueron el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los tratados comerciales \u201clibres\u201d firmados por Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea con sus \u00e1reas de influencia comerciales para imponer sus productos a pa\u00edses con estructuras de desarrollo d\u00e9biles que arrasaban sus sectores agr\u00edcolas e industriales con cr\u00e9ditos onerosos que como efecto secundario endeudaban sus arcas p\u00fablicas hasta l\u00edmites de miseria. A este cuadro deplorable hay que sumar a China como gigante depredador en el escenario internacional.<\/p>\n<p>En su conjunto, esta ideolog\u00eda posmoderna descrita a grandes trazos no nos ha llevado a ninguna utop\u00eda salv\u00edfica, m\u00e1s bien estamos instalados en una distop\u00eda cuya imagen nos recuerda vivamente los espacios habitados en el siglo pasado. El d\u00e9j\u00e0 vu resulta evidente si penetramos cr\u00edticamente la situaci\u00f3n actual. Destacamos a vuelapluma algunos rasgos que pueden definir ese retorno a un siglo XX que se resiste a ser incinerado de modo digno.<\/p>\n<p><b>Uno.<\/b>\u00a0El auge de la ultraderecha es una constataci\u00f3n emp\u00edrica en Europa y Am\u00e9rica. Durante las d\u00e9cadas del bienestar moderado gracias al miedo al comunismo, la clase trabajadora modul\u00f3 sus reivindicaciones a cambio de empleos con derechos, coches utilitarios, viviendas hipotecadas hasta la jubilaci\u00f3n, pensiones para ir tirando hasta el ocaso, vacaciones en el pueblo de origen y mejor educaci\u00f3n para sus descendientes. El ascensor social funcionaba, m\u00e1s o menos, a la par que los beneficios empresariales crec\u00edan mediante las plusval\u00edas de rigor.<\/p>\n<p>El precio a pagar por ese encantamiento popular con el capitalismo fue una periferia de pobreza internacional merced a t\u00e9cnicas colonialistas e imperialistas que exportaban las externalidades sociales invisibles y la huella ecol\u00f3gica gigantesca a los pa\u00edses pobres, ricos en recursos naturales pero esclavizados por la tecnolog\u00eda financiera de la deuda impagable y las patentes t\u00e9cnicas del incipiente desarrollo industrial y los agronegocios.<\/p>\n<p>De ese mix se nutr\u00eda la otrora clase media occidental, una clase artificial, sin ideario propio, consumista, que vota emocionalmente y de manera maniquea y siempre por s\u00ed misma. El bipartidismo, ahora conservador, luego socialdem\u00f3crata, y viceversa, es el paradigma simple del pensamiento profundo elaborada para esa clase sin clase encantada de haberse conocido pero en este momento hu\u00e9rfana de sentido pol\u00edtico y futuro inmediato.<\/p>\n<p>La clase media no ha hecho ninguna revoluci\u00f3n social, sencillamente se ha encamado sobre un colch\u00f3n muelle donde su molicie acr\u00edtica ha sido incapaz de analizar lo que se le ven\u00eda encima, un alud de proporciones catastr\u00f3ficas.<\/p>\n<p>Las nuevas generaciones que se dicen a s\u00ed mismas clase media desconocen la historia de su devenir colectivo. Las vanguardias obreras del siglo XX no han podido transmitir su experiencia. Esa memoria cercenada por el discurso de consenso de conservadores e izquierda pactista se ha quedado en los sumideros del olvido.<\/p>\n<p>Muchas capas populares creen que la democracia es de orden natural, que las guerras son de otras \u00e9pocas o muy alejadas de su centro de ocio favorito, que un occidental es un ser superior al resto de mortales. Que apunt\u00e1ndose a una ONG cualquiera ya est\u00e1 todo resuelto. Que ya no hay lucha de clases, que los conflictos se resuelven por s\u00ed solos. Que votar es como ir a un supermercado, escogiendo entre varias marcas las que m\u00e1s se ajusta a nuestro bolsillo y creencias de moda. Que la conciencia de clase es una antigualla prehist\u00f3rica. Que el culpable de mi situaci\u00f3n soy yo mismo o \u201clos otros diferentes\u201d.<\/p>\n<p>La estrategia de la divisi\u00f3n del pueblo, la clase que labora y construye bienes que la plusval\u00eda capitalista convierte en mercanc\u00edas, en nosotros\/ellos sigue operando a pleno rendimiento. La inmigraci\u00f3n que nunca ha cesado y los nacionalismos de viejo aliento abren v\u00edas espurias a las realidades sociales urgentes. Es un a\u00f1ejo vademecum para sortear los estragos que causa el r\u00e9gimen capitalista.<\/p>\n<p>El fascismo se retir\u00f3 de Occidente tras la Segunda Guerra Mundial, mejor expresado se agazap\u00f3 en la retaguardia de los partidos de derecha para salir a la palestra cuando otra vez fuera \u00fatil con el fin de dome\u00f1ar y marcar caminos f\u00e1ciles de ret\u00f3rica infantil a los pacientes de las clases populares. El fascismo siempre surge en las crisis para suplantar verdaderas pol\u00edticas de izquierda o cuando las izquierdas nominales se han olvidado de sus ra\u00edces y se han mimetizado con el poder establecido.<\/p>\n<p>Los vac\u00edos ideol\u00f3gicos y de memoria hist\u00f3rica se rellenan con conciencia de clase o con falsa conciencia. El vac\u00edo no es m\u00e1s que crasa ignorancia. De ah\u00ed que la t\u00e9cnica fascista fundamente sus t\u00e1cticas en colmar ese espacio de nader\u00edas espectaculares y simples, f\u00e1ciles de asumir emocionalmente cuando todo es un marem\u00e1gnum confuso de pol\u00edticas tecnocr\u00e1ticas y elitistas. Nosotros es un concepto que necesita nula elaboraci\u00f3n intelectual. Los otros son evidentes por s\u00ed mismos: mujeres, inmigrantes, minor\u00edas sexuales&#8230; Volver a la tradici\u00f3n, a un mundo fijado por la costumbre, de seguridades inocuas, es un atractivo en ocasiones irresistible, una Arcadia m\u00edtica de sabores dulzones y sagrados.<\/p>\n<p><b>Dos.<\/b>\u00a0Parec\u00eda que la democracia se hab\u00eda instalado en las venas por arte de magia. Y ahora asistimos por en\u00e9sima vez al golpismo militar en Sudam\u00e9rica. Los ensayos izquierdistas en esa parte tan baqueteada del mundo est\u00e1n terminando a fuego de bayoneta y tanques. En los \u00faltimos a\u00f1os: Paraguay, Honduras, semigolpe en Venezuela, Bolivia&#8230; El aroma a siglo XX, incluso m\u00e1s atr\u00e1s en la retrospectiva, resulta inconfundible.<\/p>\n<p>Podemos a\u00f1adir a este somero listado de golpes de Estado, otras asonadas \u201cpor procedimientos democr\u00e1ticos\u201d: Turqu\u00eda, Ucrania, Grecia y las severas imposiciones y l\u00edmites de la troika&#8230; La lista ser\u00eda un suma y sigue sutil y muy numeroso.<\/p>\n<p>Las urnas no aseguran la democracia, aunque sean una condici\u00f3n necesaria. Desde finales del siglo XX, todas las pol\u00edticas neoliberales (recortes, deuda, precariedad, privatizaciones&#8230;) han sido impuestas sin que ning\u00fan partido ganador haya explicitado sus medidas dr\u00e1sticas en sus programas electorales. Ninguna formaci\u00f3n ha sido sincera con sus votantes, por tanto no ha conseguido el aval de mayor\u00eda social alguna. \u00bfEs eso fake news, concepto enga\u00f1oso, valga la redundancia, donde los haya? En realidad son mentiras por ocultaci\u00f3n t\u00edpicas del poder corporativo: nadie en su sano juicio puede pensar que Bill Gates, Amancio Ortega o cualquier multinacional puntera representa los intereses del trabajador medio.<\/p>\n<p>Las derechas copan el discurso preeminente porque son due\u00f1as de los medios de comunicaci\u00f3n de masas, al tiempo que las izquierdas se han retirado de sus bases electorales con el se\u00f1uelo del consumismo barato: los barrios, el centro de trabajo, las escuelas y la universidad. La batalla por un mundo mejor anticapitalista siempre ha sido desigual, sin embargo la huida de las ra\u00edces es la causa primordial del desastre hist\u00f3rico de las izquierdas transformadoras.<\/p>\n<p>La cultura conformista dominante hace uniforme con variaciones est\u00e9ticas inocuas contradicciones de gran envergadura. Solo con ampliar legalmente libertades civiles, por muy importantes que \u00e9stas sean, no se cambian las estructuras hegem\u00f3nicas lideradas por el capital. El sistema resiste muy bien esas acometidas, todas ellas logros indudables de la lucha social: ni las libertades civiles han transformado el marco estructural de dominaci\u00f3n racial en Estados Unidos ni el matrimonio homosexual hace que los derechos sociales sean efectivos. Son eslabones importantes que se asimilan por el capitalismo para embellecer su fachada de tolerancia democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Incluso esas libertades de iure est\u00e1n en entredicho por el fascismo al alza. Pero son conflictos que intentan tapar las verdadera estrategia capitalista, que la tasa de beneficios y explotaci\u00f3n crecientes sean invisibles en el debate pol\u00edtico.<\/p>\n<p><b>Tres.<\/b>\u00a0Daba la sensaci\u00f3n que el Tercer Mundo hab\u00eda fenecido por la globalidad imperante. No obstante, ese Tercer Mundo surgido del colonialismo, el imperialismo y el racismo vuelve por sus fueros. Como tal existe: vuelven las hordas b\u00e1rbaras, los pueblos salvajes. Unos se hacen terroristas, otros inmigrantes, mientras sus pa\u00edses de origen son enormes prisiones de dictaduras medievales petrol\u00edferas y de predios enajenados al mejor postor dirigidos por sagas neoliberales educadas en las universidades de post\u00edn occidentales. Hiede a siglo XX.<\/p>\n<p>La globalidad precisa del Tercer Mundo como instrumento de p\u00e1nico ideol\u00f3gico para resaltar que la explotaci\u00f3n laboral en los pa\u00edses punteros no es para tanto y para comprar sus tierras a precio de saldo en las que sembrar monocultivos que satisfagan el hambre voraz de nuestros coches y engorden nuestro ganado rico en prote\u00ednas transg\u00e9nicas. De la revoluci\u00f3n verde de la segunda mitad del siglo XX al desarrollo sostenible del XXI pasando por las responsabilidades sociales corporativas de los emporios transnacionales, el objetivo es id\u00e9ntico: extraer todo el jugo de materias primas de \u00c1frica, Asia y Sudam\u00e9rica para consumo occidental.<\/p>\n<p>Si algo deber\u00edan aprender las izquierdas del mundo opulento es que la abundancia hoy en entredicho de sus sociedades viene de la esquilmaci\u00f3n y sometimiento dictatorial de los pa\u00edses pobres. La empresa te explota a ti y tu pa\u00eds explota a otros m\u00e1s pobres. La cadena capitalista es compleja pero f\u00e1cil de desentra\u00f1ar con voluntad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 otro mundo sea posible pero no lo ser\u00e1 a trav\u00e9s de oeneg\u00e9s de la bondad y ayudas al desarrollo que solo sirven para hacer factible la penetraci\u00f3n dolorosa de las multinacionales en el tejido social de las comunidades pobres. Los pobres saben hablar y atesoran conocimientos ancestrales. Hay que escuchar lo que tienen que decir. Un agricultor despojado de su tierra en la periferia de la globalidad es el equivalente al trabajador occidental que sobrevive en la precariedad laboral. Ambos son explotados por el mismos sistema: el capitalismo. Cabe decir algo semejante de esa adolescente asi\u00e1tica explotada en maquilas o de esa mujer africana que recorre d\u00eda a d\u00eda kil\u00f3metros para llenar una vasija de agua contaminada con la que calmar la sed acuciante de su familia. La mujer occidental violada por el machismo irredento es id\u00e9ntica mujer a las antes citadas. Deben converger sus reivindicaciones. Oponer internacionalismo cr\u00edtico y solidario a globalidad capitalista explotadora de recursos humanos y materiales es la guerra que habr\u00e1 que librar en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p><b>Cuatro.<\/b>\u00a0En las \u00faltimas d\u00e9cadas el trabajo ha pasado a un segundo plano y ha sido suplantado por la lucha contra el paro y las estad\u00edsticas sociol\u00f3gicas que acotan y evisceran de sentido profundo la problem\u00e1tica esencial del conflicto capitalista: empresa versus trabajador.<\/p>\n<p>Los sindicatos de clase se han adormecido en negociaciones por arriba similares a los ideales plasmados en documentos \u00e1ureos sobre libertades civiles pero han desertado del centro laboral, por causas propias y otras objetivas. Ahora mismo, salvo en grandes empresas consolidadas, el sindicalismo es pura clandestinidad. No se puede reivindicar ni los derechos escritos. Si alguien se atreve en una peque\u00f1a y mediana empresa a alzar su voz para exigir el cumplimiento de un derecho contractual la respuesta es el despido, da igual que sea procedente o improcedente, la indemnizaci\u00f3n en cualquier caso es una miseria. Ese desierto laboral abarca una inmensidad pues la mayor\u00eda tiene empleo en peque\u00f1as y medianas empresas.<\/p>\n<p>Por tanto, vuelve el siglo XX, explotaci\u00f3n en carne viva, sin derechos, a lo bruto. Salir de esta clandestinidad posmoderna no ser\u00e1 f\u00e1cil. Adem\u00e1s, es urgente posicionarse ante el concepto trabajo: no todos los empleos son dignos ni \u00e9ticos. El trabajo ha de ser un derecho inalienable pero las clases trabajadoras deben ser cr\u00edticas y radicales contra el capitalismo que fabrica mercanc\u00edas innobles: armas, servicios denigrantes, juegos de azar, prostituci\u00f3n, productos financieros insolidarios, trabajos sucios que provocan da\u00f1os irreversibles a la salud&#8230; Si hay un uso moral de la tecnolog\u00eda: todo aquello que libera al ser humano de esfuerzos lesivos o indignantes.<\/p>\n<p>Debe ser un debate a plantear por los sindicatos de clase y las organizaciones de la izquierda. El sindicato de nuevo cu\u00f1o debe dejar en la cuneta viejos discursos de car\u00e1cter desarrollista y de tonto \u00fatil del empresariado: poner en tela de juicio producciones inmorales y contrarias a los derechos humanos es una directriz urgente hoy en d\u00eda. Un barco de guerra da trabajo en Occidente a muchas personas que luego sirve para reprimir a otros trabajadores en cualquier dictadura perif\u00e9rica. Id\u00e9ntico argumento sirve para una porra policial. Aunque la responsabilidad recae en la empresa que produce el arma o la porra represiva, el trabajador consecuente ha de saber que las bocas que alimenta su actividad pueden impedir en las ant\u00edpodas que otras bocas inocentes y explotadas vivan con dignidad sus propias existencias.<\/p>\n<p>S\u00ed, como dijera Nietzsche, \u201ctodo est\u00e1 trabado, enamorado\u201d. Mi trabajo va m\u00e1s all\u00e1 del salario a fin de mes. Transformar esta ecuaci\u00f3n diab\u00f3lica necesita m\u00e1s y mejor internacionalismo, m\u00e1s esp\u00edritu cr\u00edtico, alternativas aut\u00e9nticas al capitalismo global que hoy nos contiene.<\/p>\n<p><b>Cinco.<\/b>\u00a0La palabra globalidad o globalizaci\u00f3n se ha convertido en un fetiche, un axioma circular irreprochable e irrebatible. Lo que encierra su misterio es uniformidad cultural, invasi\u00f3n comercial y pensamiento \u00fanico de la ideolog\u00eda-marca capitalista.<\/p>\n<p>El comercio, las migraciones y los intercambios culturales surgieron en el primer paso dado por el ser humano en las sabanas africanas. Lo que vino despu\u00e9s son variaciones complejas sobre el mismo tema y sofisticaciones interesadas.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n industrial empez\u00f3 a trastocar la constituci\u00f3n vital de la Humanidad. Lo que la lucha por la vida fue al principio, mera subsistencia energ\u00e9tica, innovaciones lentas, ir atesorando explicaciones pausadas del devenir cotidiano, sufri\u00f3 paulatinamente transformaciones evolutivas trascendentes hasta convertir las actividades regulares en meras mercanc\u00edas ajenas al trabajo personal y colectivo. La mayor revoluci\u00f3n fue convertir al propio trabajo en mera mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>De tal despojo seguimos malviviendo. Lo primero, a pesar de las frusler\u00edas que adquirimos por doquier a mansalva, contin\u00faa siendo comer, subsistir. Sin embargo, la industrializaci\u00f3n de bienes tangibles y servicios de evasi\u00f3n nos hace olvidar lo esencial: comer, alimentarnos adecuadamente.<\/p>\n<p>Lo peor de todo es que comer tambi\u00e9n se ha transformado en mercanc\u00eda. Ya casi no existe ni la agricultura ni la ganader\u00eda, ambos sectores son pura industria, negocio, tasa de beneficio. Es el m\u00e9todo universal de expoliar la soberan\u00eda alimentaria de pueblos enteros, ind\u00edgenas como primeras v\u00edctimas, y de vaciar los campos de la cultura campesina ancestral.<\/p>\n<p>Hoy no nos nutrimos de viandas saludables sino de mercanc\u00edas elaboradas que solo aportan pobreza econ\u00f3mica y cultural al planeta tomado en su conjunto. La disyuntiva ciudad-campo es falsa. El campo y las actividades primarias son imprescindibles para un mundo mejor. No se trata de reinterpretar la idea rom\u00e1ntica y orientalista del buen salvaje sino de escuchar (no dar) voz a las gentes que saben de ello y padecen la globalizaci\u00f3n en sus propios cuerpos: los que han producido desde los albores hist\u00f3ricos lo que comemos a diario.<\/p>\n<p>En este aspecto, como en otros tratados en p\u00e1rrafos precedentes, los tratados de \u201clibre comercio\u201d y expansi\u00f3n capitalista hacen las veces de propuestas ideales, al modo de las libertades civiles, ofrecen bellos discursos para engatusar a comunidades enteras, pero es la pol\u00edtica la que hace, la que manipula, la que crea la realidad.<\/p>\n<p>El desastre clim\u00e1tico que se avecina es producto directo del capitalismo global. Hay que volver al campo, pero no como turistas. Esta debe configurarse como otra de las grandes apuestas del tiempo futuro si es que acaso nos queda tiempo para ello.<\/p>\n<p><b>Seis.<\/b>\u00a0Nos adentramos aqu\u00ed en un problema cl\u00e1sico de la izquierda desde sus or\u00edgenes. \u00bfNecesita la izquierda una vanguardia que lidere las luchas sociales, pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas de la vasta gente del com\u00fan o sin la masa concienciada y movilizada nada ser\u00e1 factible?<\/p>\n<p>Sin entrar en abstrusas disquisiciones acad\u00e9micas, estamos ante la vetusta discusi\u00f3n entre el leninismo de primera hornada que consideraba la movilizaci\u00f3n de la masa imprescindible para la revoluci\u00f3n y el trotskismo simult\u00e1neo que prepar\u00f3 la toma del Palacio de Invierno al margen de la masa, solo con un pu\u00f1ado de rebeldes profesionales. Curzio Malaparte, fascista primigenio transformado en comunista maduro, estudi\u00f3 este caso y otros en un libro dedicado a las t\u00e9cnicas del golpe de Estado, una curiosidad intelectual todav\u00eda sin resolver.<\/p>\n<p>A primera vista, una combinaci\u00f3n de ambas estrategias ser\u00eda la opci\u00f3n m\u00e1s plausible. Pero en este caso la virtud media aristot\u00e9lica m\u00e1s parece un salir corriendo para eludir la cuesti\u00f3n de fondo. \u00bfPueden las masas concienciadas, a trav\u00e9s de v\u00edas democr\u00e1ticas, conquistar el poder frente a las castas militares, policiales y financieras de sus pa\u00edses y tambi\u00e9n supranacionales? \u00bfPueden las izquierdas transformadoras y anticapitalistas llevar a cabo sus pol\u00edticas en sistemas o procedimientos parlamentarios?<\/p>\n<p>Miremos la actualidad. Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador y Grecia, faltan m\u00e1s ejemplos pero con los citados es suficiente, demuestran que las pol\u00edticas de izquierda tiene l\u00edmites insuperables para realizar sus propuestas program\u00e1ticas. Los poderes globales antidemocr\u00e1ticos se movilizan cuando los izquierdistas se pasan de la raya. Desde la CIA hasta las desestabilizaciones pol\u00edticas de las elites aut\u00f3ctonas (blancas y occidentalizadas), los pueblos que eligen \u201cizquierda real\u201d tienen los d\u00edas contados en el escenario internacional.<\/p>\n<p>En cuanto se tocan estructuras econ\u00f3micas seculares y se reparte con mayor o menor \u00e9nfasis la riqueza nacional y se intentan establecer servicios p\u00fablicos en educaci\u00f3n y sanidad al tiempo que se articulan sistemas fiscales progresivos, las derechas globales tiran a dar para deslegitimar la \u201cvoz de las mayor\u00edas sociales\u201d y destituir a sus representantes leg\u00edtimos.<\/p>\n<p>Por lo visto en la actualidad reciente, este aspecto pol\u00edtico sigue vigente en toda su intensidad. La democracia como tal, sin matices, no es lo contrario de la dictadura: tal ser\u00eda un excelente debate para inaugurar de verdad el siglo XXI que a\u00fan no habitamos.<\/p>\n<p>Igualmente vendr\u00eda a cuento abordar en las izquierdas los carismas de dirigentes personales y delimitar su funcionalidad pr\u00e1ctica. No enterremos los carismas hist\u00f3ricos sin m\u00e1s, no obstante ensanchemos la actitud cr\u00edtica de las masas. La falsa conciencia y la ignorancia pol\u00edtica tambi\u00e9n anida en mentes cultivadas o doctorales.<\/p>\n<p><b>Siete.<\/b>\u00a0Para concluir, una reflexi\u00f3n r\u00e1pida acerca del artificio \u201cclase media\u201d, esa clave de b\u00f3veda sociol\u00f3gica sobre la que giran todas las pol\u00edticas actuales, la bella durmiente de los sue\u00f1os h\u00famedos de la socialdemocracia venida a menos y de los conservadurismos de tinte diverso, tambi\u00e9n aclamada como beat\u00edfica mayor\u00eda silenciosa.<\/p>\n<p>La crisis ha destruido la clase media. Toda pol\u00edtica realista debe recuperar la clase media. Son titulares de portada, con trampa y alevos\u00eda, de cada d\u00eda. Y las izquierdas siguen la moda, pensando en el idilio consensual nacido al calor del miedo al comunismo y al desastre de la segunda conflagraci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>Con pronunciar \u201cclase media\u201d se conjuran todos los peligros. Y nadie sale a la palestra a decir que \u201cclase media\u201d es un constructo ideol\u00f3gico per se para eludir la confrontaci\u00f3n de clases. La posmodernidad prefiere la soflama apol\u00edtica y desideologizada del \u201c99 por ciento\u201d contra el \u201c1 por ciento\u201d. Suena mejor, menos incendiario. Clase popular, clase obrera, clase trabajadora son conceptos, con las sutilezas y matices que se quiera, m\u00e1s acordes con la realidad social.<\/p>\n<p>No habr\u00e1 mundos mejores sin incluir como protagonistas absolutos las categor\u00edas de mujer, parado, inmigrante, indigente, pobre o desahuciado. Y todos ellos forman las filas de la clase impotente, tambi\u00e9n de aquellos que el ascensor social los elev\u00f3 a clase media o los despe\u00f1\u00f3 despu\u00e9s a la precariedad vital. La clase media siempre est\u00e1 en movimiento pero nunca sabe d\u00f3nde est\u00e1 porque jam\u00e1s conoce cu\u00e1l es el sentido de su marcha.<\/p>\n<p>Clase media es una ficci\u00f3n instrumental, demosc\u00f3pica, estad\u00edstica, amorfa, una mercanc\u00eda ideol\u00f3gica para lavar el cerebro cr\u00edtico y situar al individuo aislado en la mayor\u00eda silenciosa transform\u00e1ndolos en cuerpos pasivos y vac\u00edos de contenido.<\/p>\n<p>En suma, hay que hacer memoria cr\u00edtica a la par que volver a llamar a las cosas y sus relaciones entre s\u00ed por nombres que eviten caer en el eufemismo. Comunismo o socialismo es un sistema p\u00fablico sanitario de calidad y una educaci\u00f3n competente en igualdad. Y no hay democracia ni libertad si somos explotados por el r\u00e9gimen capitalista. Aunque votemos regularmente. En el centro de trabajo comienza la lucha social, pol\u00edtica e ideol\u00f3gica. Ah\u00ed se inicia el robo: de derechos, de libertades y de igualdad.<\/p>\n<p>Ese robo que no se ve es lo que defienden sin tapujos Trump, Bolsonaro, Le Pen y las ultraderechas fascistas en auge. El siglo XX ha resucitado. El capitalismo est\u00e1 ofreciendo una resistencia hist\u00f3rica colosal. Su \u00faltimo refugio son los coletazos fascistas. \u00bfQu\u00e9 vendr\u00e1 despu\u00e9s: nuevo consenso bipartidista y un orden nuevo? S\u00edrvase usted mismo sin aguardar a opiniones de ar\u00faspices \u00e1ulicos o expertos en demagogia; unos y otros son est\u00f3magos agradecidos del r\u00e9gimen neoliberal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando B. Gin\u00e9s (CTXT, 22-11-19) &nbsp; Cay\u00f3 el comunismo como alternativa ideol\u00f3gica y pol\u00edtica al capitalismo y los voceros de la posmodernidad proclamaron que ya no hab\u00eda lucha de clases ni zarandajas conceptuales por el estilo; ya todo era discurso en positivo sobre la autorrealizaci\u00f3n personal. 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