{"id":37302,"date":"2019-11-29T06:00:27","date_gmt":"2019-11-29T10:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=37302"},"modified":"2019-11-29T15:09:59","modified_gmt":"2019-11-29T19:09:59","slug":"un-panegirico-para-decir-adios-al-poeta-jose-de-la-rosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/11\/29\/un-panegirico-para-decir-adios-al-poeta-jose-de-la-rosa\/","title":{"rendered":"Un paneg\u00edrico para decir adi\u00f3s al poeta Jos\u00e9 de la Rosa"},"content":{"rendered":"<p>Se nos fue un poeta de coraz\u00f3n. Se nos fue Jos\u00e9 de la Rosa el pasado d\u00eda 23 de este fat\u00eddico mes de noviembre. Hay algo m\u00e1s que dolor en esta partida inesperada y abrupta. La naturaleza ha impuesto su ley soberbia. Nos deja sin m\u00e1s opciones que una moral sin dogma, obligada a la renuncia. Se fue el poeta del final del oto\u00f1o, del recuerdo del proceso de impeachment de la America\u2019s First, dej\u00e1ndonos un rastro de lluvia salobre y ventosa desnudez.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas que lo encontr\u00e9 al gran poeta en esta ciudad, cuando \u00e9ramos m\u00e1s inocentes, m\u00e1s j\u00f3venes, m\u00e1s humildes y m\u00e1s aguerridos. Cuando ten\u00edamos ganas de triunfar en el extranjero. Cuando nos dol\u00eda menos serlo. Era la \u00e9poca de finales de los &#8217;70 y principio de los &#8217;80.<\/p>\n<p>Nos conocimos en aquel retazo del mundo que ya no exist\u00eda en la isla. Persist\u00eda el tel\u00f3n de fondo de la <em>Poes\u00eda coreada<\/em> y el de los clubes diezmados en el pa\u00eds por la globalizaci\u00f3n de la politiquer\u00eda. Nos uni\u00f3 la nostalgia y saboreamos el acuerdo ambiguo de conformarnos con la inefable y venturosa <em>Green Card<\/em>. El mito de una legitimidad nacionalizante le result\u00f3 asqueante. No se inclin\u00f3 por ofender la decisi\u00f3n de los h\u00e9roes de un naufragio sin pausa ni fiestas.<\/p>\n<p>Nunca se dej\u00f3 convencer por un completo desarraigo. Era tan apegado a nuestras ra\u00edces, a pesar de que a sus regresos se limitara a las paradojas traicioneras del impacto literario. Cuestionaba con seriedad la transacci\u00f3n normal de salvar nuestro exilio, someti\u00e9ndonos a la ley de ciudadan\u00eda de la opresi\u00f3n risue\u00f1a. Da risa el pragmatismo ap\u00e1trida de la supervivencia.<\/p>\n<p>Viv\u00eda fuera del pa\u00eds visitando el mito de la desaparici\u00f3n del que nunca fue real. Forzosamente acept\u00f3 esa realidad y se fue atrincherando en una franja de Gaza de tristezas y alegr\u00edas agridulces. Creo que siempre se sinti\u00f3 exiliado de esta clase de vida sospechosa. Nunca jug\u00f3 plenamente con la iron\u00eda del llamado <em>American\u2019s Dream<\/em> y mucho menos con el de la extra\u00f1a broma del <em>Dominican\u2019s Dream<\/em>. La destrucci\u00f3n de los restos de la democracia cercenaron las opciones. Nos pusieron parcos, cuando ech\u00f3 ra\u00edces un oportunismo heroico y nefasto.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de rec\u00edprocas presentaciones, durante el continuo encuentro, me pareci\u00f3 que ya nos conoc\u00edamos de toda la vida. Su actitud frente a la consagraci\u00f3n de la crisis y la institucionalizaci\u00f3n de la falsa democracia me convenci\u00f3 de que el poeta de <em>La Victoria<\/em> era uno de los nuestros. Su obra po\u00e9tica, su teatro, su gesti\u00f3n cultural y su vida, comulgaron con la verdad de un humanismo libre y redentor que se se adapt\u00f3 al pesimismo y a sus presagios.<\/p>\n<p>Fue , sin duda, un gran ser humano, en el buen sentido de la palabra. Ven\u00eda de un pueblo llamado <em>La Victoria<\/em>, lugar donde tambi\u00e9n hab\u00eda una c\u00e1rcel de \u201cm\u00e1xima seguridad\u201d, donde fui a parar por un error de apreciaci\u00f3n de la Policia Nacional contra la poes\u00eda biso\u00f1a del panfleto y el romance, despu\u00e9s de una protesta estudiantil. Siempre le preguntaba a Jos\u00e9 cu\u00e1ndo volver\u00edamos a <em>La Victoria<\/em>. Su silencio me asombraba. Me atra\u00eda aquel nombre y sobre todo, aquel pueblo derrotado que ostentaba un triunfo colosal y vanidoso. Hablamos de su padre, de su infancia y de su hermana del Bronx, lo que nos permiti\u00f3 coincidir algunas veces en esa tierra promisoria.<\/p>\n<p>Fue padre y madre de su obra literaria. Fue el abuelo de los sobrinos del exilio. Fue hu\u00e9rfano fiel a la utop\u00eda de un mundo libre. Fue fiel a su legado, a sus amores, a su familia y a sus amigos. Fue coherente con sus metas. Su obra es un regalo de la di\u00e1spora para las di\u00e1sporas del mundo.<\/p>\n<p>Con el tiempo desarrollamos amistad con amigos comunes. S\u00ed la cantidad es muy grande, puedo mencionar, entre otros seres queridos, a su \u00faltimo amor, Tonia Le\u00f3n, a su ex compa\u00f1era, Margarita Drago, Juana Ramos, Yrene Santos, Carlos Aguasaco, Sergio Androcholi, Carlos Vel\u00e1zquez y otros m\u00e1s que llenar\u00edan esta p\u00e1gina, cuando un temor se convirti\u00f3 en una preocupaci\u00f3n colectiva, deseando que aquello fuera un augurio falso.<\/p>\n<p>Durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas hicimos algunos viajes literarios y culturales que afianzaron nuestra amistad y la de otros compa\u00f1eros. Jos\u00e9 de la Rosa fue percibido como el amuleto de una amistad que cohesion\u00f3 el colectivo con nuevas y futuras esperanzas. Compartimos en eventos, talleres, recitales, hasta que el \u00faltimo 23 de noviembre del 2019 fue el final de la estad\u00eda.<\/p>\n<p>Su presencia y su extra\u00f1a ausencia se han transformado en el deseo de retener su memoria. Debemos evitar \u00a0a toda costa que se convierta en la carne de un ca\u00f1\u00f3n doliente, al explotar su vigencia, a costa de su muerte. Recuerden que a \u00e9l no le gustar\u00eda que lo canonizaran sin su permiso para crear un culto al adi\u00f3s. Jos\u00e9 no puede defenderse del mercado cultural, ni de la nostalgia del amor libre. En vida se cuid\u00f3 del desconcierto de la pos modernidad, como de la metamorfosis de un sistema autocr\u00e1tico que nos convirti\u00f3 en c\u00f3mplices de nuestra propia ausencia.<\/p>\n<p>Paz a sus restos y amor a su obra para que llegue, por lo menos, a la biblioteca nacional de su pueblo natal y a la feligres\u00eda de la c\u00e1rcel emblem\u00e1tica que sabotea el olvido. En nuestro pa\u00eds la diseminaci\u00f3n de la cultura es un misterio controlado por el oficialismo, como tambi\u00e9n duele la misma ausencia en el mundo acad\u00e9mico norteamericano. Es imperativo un debate abierto, sin politiquer\u00eda ni oportunismos para beneficio rec\u00edproco. El futuro de la cultura tambi\u00e9n depende de nosotros. Eso s\u00ed har\u00eda feliz al<em> poeta de La Victoria<\/em>. Que sea un tema de la pluralidad de la cultura. No del capricho autocr\u00e1tico de la impunidad cultural. Falta una hermandad de intereses comunes, institucionales, personales y privados. Un amor fiel al auto desarrollo nacional. Para muchos de los que nos acompa\u00f1an, el s\u00edndrome del olvido de Jacques Viau, <em>el poeta de la isla,<\/em> no est\u00e1 en la s\u00e1bana.\u00a0Jos\u00e9 fue un poeta afortunado. Lo lloramos de manera p\u00fablica. Nunca tuvo verg\u00fcenza de donde ven\u00eda ni arrogancia de su exilio. No tenemos que rescatar su memoria de ning\u00fan olvido. Muri\u00f3, a destiempo, atado a la nacionalidad que dese\u00f3 mantener, auque se abrazara con determinaci\u00f3n al fulgor de un\u00a0 internacionalismo democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se nos fue un poeta de coraz\u00f3n. Se nos fue Jos\u00e9 de la Rosa el pasado d\u00eda 23 de este fat\u00eddico mes de noviembre. Hay algo m\u00e1s que dolor en esta partida inesperada y abrupta. La naturaleza ha impuesto su ley soberbia. 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