{"id":37616,"date":"2019-12-14T06:00:37","date_gmt":"2019-12-14T10:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=37616"},"modified":"2019-12-14T13:05:23","modified_gmt":"2019-12-14T17:05:23","slug":"poetas-del-tango-gardel-le-pera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/12\/14\/poetas-del-tango-gardel-le-pera\/","title":{"rendered":"Poetas del Tango: Gardel-Le Pera"},"content":{"rendered":"<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Jos\u00e9 del Castillo (D. Libre, 9-11-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Primero fueron esos versos musicalizados y cantados por Fefita, como un gorri\u00f3n que acuna a su cr\u00eda, en la soledad misteriosa de los contratiempos, achicando sufrimientos a contra marea. Era la voz pastosa de Gardel \u2013el radiante Zorzal Criollo, el bendecido Morocho del Abasto- la que se colaba como eco sonoro por sus labios, matizada a ratos por requiebros l\u00edricos, con un ligero toque de Libertad Lamarque o de Mercedes Simone. Porque como dec\u00eda su admirador Bing Crosby, Gardel cantaba con una l\u00e1grima sostenida en la garganta, \u201cten\u00eda una voz con alma\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>Entonces, yo infante, me acariciaban las frases triunfantes de\u00a0<i>El d\u00eda que me quieras<\/i>, conjunci\u00f3n feliz del excepcional talento autoral del libretista poeta Alfredo Le Pera y su musicalizador veterano Gardel. \u201cAcaricia mi ensue\u00f1o\/ el suave murmullo de tu suspirar\/ \u00a1C\u00f3mo r\u00ede la vida\/ si tus ojos claros me quieren mirar!\/ Y si es m\u00edo el amparo\/ de tu risa leve que es como un cantar\/ Ella aquieta mi herida\/ Todo, todo se olvida&#8230;\u201d Una verdadera soluci\u00f3n bals\u00e1mica me envolv\u00eda con su manto protector para emprender el viaje, guiado por met\u00e1foras.<\/p>\n<p>\u201cEl d\u00eda que me quieras\/ la rosa que engalana\/ se vestir\u00e1 de fiesta\/ con su mejor color\/ Al viento las campanas\/ dir\u00e1n que ya eres m\u00eda\/ y locas las fontanas\/ me contar\u00e1n tu amor\u201d. Y claro, uno se trasladaba mentalmente al jard\u00edn sancarle\u00f1o, al rosal de cuido esmerado de la abuela Emilia, al campanario insistente de la iglesia del padre Miguel llamando a los feligreses al servicio. Y a esas fuentes parlanchinas indiscretas de los parques, enloquecidas por el jolgorio del amor.<\/p>\n<p>\u201cLa noche que me quieras\/ desde el azul del cielo\/ las estrellas celosas\/ nos mirar\u00e1n pasar\/ y un rayo misterioso\/ har\u00e1 nido en tu pelo\/ Luci\u00e9rnaga curiosa\/ que ver\u00e1, que eres mi consuelo.\u201d Una canci\u00f3n que se hizo coral en las veladas escenificadas en La Trinitaria 4, a las que acud\u00edan Bon (mandolina), Guillermo (viol\u00edn), Carlos Alberto (viol\u00edn), los primos Piantini, para juntarse con t\u00edo Man\u00e9 Pichardo (guitarra) y las muchachas cantoras (Eunice Piantini del Castillo, Fefita, Blancanieves, Elba y otras primas).<\/p>\n<p>All\u00ed, Eunice cantaba\u00a0<i>Caminito<\/i>\u00a0como un \u00e1ngel, cuya l\u00edrica provinciana de Gabino Coria Pe\u00f1aloza datada al iniciar el siglo pasado, fue retomada y musicalizada en Bs Aires por Juan de Dios Filiberto en 1926, grabada por Gardel y difundida por otros int\u00e9rpretes que le insuflaron vida como Lamarque y Simone. Convirti\u00e9ndose en ic\u00f3nica, hasta llegar al deslave sacramental de Julio Iglesias.<\/p>\n<p>Evocativa Fefita \u2013ella que am\u00f3 a Francisco desde su temprana adolescencia de percal, cuando \u00e9l, joven apuesto, visitaba el hogar de su hermana Flor de Oro, avecindada en La Trinitaria-, cantaba\u00a0<i>Amores de estudiante<\/i>, un hermoso vals de Gardel, letra de Le Pera y Mario Batistella, de 1934. Que inicia proclamando el matiz ef\u00edmero de la relaci\u00f3n novicia: \u201cHoy un juramento,\/ma\u00f1ana una traici\u00f3n,\/amores de estudiante\/flores de un d\u00eda son\u201d.<\/p>\n<p>Algunos de cuyos pasajes todav\u00eda revolotean en los rincones de mi memoria. \u201cPor un mirar que ruega\/perder la quietud.\/Mujercitas sonrientes\/que juran virtud.\/Es una boca loca\/la que hoy me provoca.\/Hay un collar de amores\/ en mi juventud\u201d. El arco de la nostalgia lanzaba su flecha herida, transida de sombras. \u201cFantasmas del pasado,\/perfumes de ayer,\/que evocar\u00e9 doliente\/plateando mi sien.\/Bandadas de recuerdos\/de un tiempo querido,\/lejano y florido\/que no olvidar\u00e9.\u201d<\/p>\n<p>Este t\u00e1ndem autoral Le Pera-Gardel continu\u00f3 alimentando mi esp\u00edritu mientras crec\u00eda. No s\u00f3lo era Fefita la que me avituallaba el alma. Era tambi\u00e9n el disco que sonaba en la victrola casera, la radio en su programaci\u00f3n diaria, la vellonera de esquina como la del colmado-bar de Ma\u00f1i\u00f1\u00ed, el cinemat\u00f3grafo y La Voz Dominicana con sus emisiones de televisi\u00f3n desde 1952. Gardel era una estrella, no s\u00f3lo por su voz, su arte de actuaci\u00f3n qued\u00f3 plasmado en m\u00faltiples pel\u00edculas que admir\u00e9 desde ni\u00f1o, llevado de la mano por mi t\u00edo farmac\u00e9utico Bienvenido Pichardo Sard\u00e1 a un festival gardeliano al Teatro Julia en los 50\u2019s.<\/p>\n<p><i>Luces de Buenos Aires<\/i>\u00a0(1932),\u00a0<i>Esp\u00e9rame<\/i>.\u00a0<i>Andanzas de un criollo en Espa\u00f1a<\/i>\u00a0(1933), y\u00a0<i>Melod\u00eda de Arrabal<\/i>\u00a0(1933), fueron pel\u00edculas rodadas por la Paramount en Joinville, Francia. Sigui\u00f3\u00a0<i>Cuesta abajo<\/i>\u00a0(1934), largometraje dirigido por el franc\u00e9s Louis Gasnier para la Paramount en los estudios Kaufman Astoria de Queens, New York. Parte de una saga prodigiosa, que incluy\u00f3\u00a0<i>El Tango en Broadway<\/i>\u00a0(1934),\u00a0<i>El d\u00eda que me quieras<\/i>\u00a0(1935), y\u00a0<i>Tango Bar<\/i>\u00a0(1935), la \u00faltima antes de la tragedia a\u00e9rea de Medell\u00edn que seg\u00f3 la vida tanto a Gardel como a Le Pera, guionista de estos filmes, excepto el primero.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1ado por la orquesta de estudio dirigida por Terig Tucci, Gardel interpreta en este \u00faltimo largometraje el tango\u00a0<i>Por una cabeza<\/i>\u00a0que retrata su raigal afici\u00f3n por las carreras de caballo en el Hip\u00f3dromo de Palermo, en contrapunto magistral con la din\u00e1mica existencial de la vida amorosa y sus azares.<\/p>\n<p>\u201cPor una cabeza\/ de un noble potrillo\/ que justo en la raya\/ afloja al llegar,\/ y que al regresar\/ parece decir:\/ No olvid\u00e9s, hermano,\/ vos sab\u00e9s, no hay que jugar.\/ Por una cabeza,\/ metej\u00f3n de un d\u00eda\/ de aquella coqueta\/ y burlona mujer,\/ que al jurar sonriendo\/ el amor est\u00e1 mintiendo,\/ quema en una hoguera\/ todo mi querer.\/ Por una cabeza,\/ todas las locuras.\/Su boca que besa,\/ borra la tristeza,\/ calma la amargura.\/ Por una cabeza,\/ si ella me olvida\/ qu\u00e9 importa perderme\/ mil veces la vida,\/ para qu\u00e9 vivir.\u201d<\/p>\n<p>En esa l\u00f3gica temeraria del jugador, Gardel-Le Pera, a pesar de los pesares, se la juegan a todas. \u201cCu\u00e1ntos desenga\u00f1os,\/ por una cabeza.\/ Yo jur\u00e9 mil veces,\/ no vuelvo a insistir.\/ Pero si un mirar\/ me hiere al pasar,\/ sus labios de fuego\/ otra vez quiero besar\u201d.<\/p>\n<p>En un ejercicio de autosugesti\u00f3n los autores jugadores \u2013de la h\u00edpica y el amor- afirman enf\u00e1ticos: \u201cBasta de carreras,\/ se acab\u00f3 la timba.\/ \u00a1Un final re\u00f1ido\/ ya no vuelvo a ver!\u201d Para al final sucumbir a la tentaci\u00f3n: \u201cPero si alg\u00fan pingo\/ llega a ser, fija el domingo,\/ yo me juego entero. \u00a1Qu\u00e9 le voy a hacer!\u201d<\/p>\n<p>En el film<i>\u00a0Cuesta abajo<\/i>\u00a0canta Gardel ese himno a la epopeya de la gran ciudad porte\u00f1a, Le Pera versificando, que es\u00a0<i>Mi Buenos Aires querido<\/i>. Cuyo efecto m\u00e1gico lo produce el solo contacto visual: \u201ccuando yo te vuelva a ver\/ no habr\u00e1 m\u00e1s pena ni olvido\u201d. En tono descriptivo y evocativo, surge sonriente, referencial, \u201cel farolito de la calle en que nac\u00ed\u201d, \u201ccentinela de mis promesas de amor\u201d. \u201cBajo su quieta lucecita yo la vi\/ a mi pebeta, luminosa como un sol\u201d. Al regresar y escuchar la queja de un bandone\u00f3n, el poeta siente que \u201cdentro del pecho pide rienda el coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Entonces se suelta el verso inspirado, idealizando el h\u00e1bitat entra\u00f1able. \u201cMi Buenos Aires\/ tierra florida\/ donde mi vida\/ terminar\u00e9.\/ Bajo tu amparo\/ no hay desenga\u00f1os,\/ vuelan los a\u00f1os,\/ se olvida el dolor.\/ En caravana\/ los recuerdos pasan,\/ con una estela\/ dulce de emoci\u00f3n.\/ Quiero que sepas\/ que al evocarte,\/ se van las penas\/ de mi coraz\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>\u201cLa ventanita de mi calle de arrabal,\/ donde sonr\u00ede una muchachita en flor,\/ quiero de nuevo yo volver a contemplar\/ aquellos ojos que acarician al mirar.\/ En la cortada m\u00e1s maleva una canci\u00f3n\/ dice su ruego de coraje y de pasi\u00f3n,\/ una promesa\/ y un suspirar,\/ borr\u00f3 una l\u00e1grima de pena aquel cantar.\u201d<\/p>\n<p>En\u00a0<i>El d\u00eda que me quieras<\/i>, junto al tema que le da t\u00edtulo al film, resaltan\u00a0<i>Sus ojos se cerraron<\/i>, sencillamente de una l\u00edrica desgarradora, y\u00a0<i>Volver<\/i>, un tango que marca el retorno \u201cdel viajero que huye\u201d, al seno del lar natal, con el peso plomizo del tiempo a cuestas, que inclemente ha plateado su sien.<\/p>\n<p>\u201cYo adivino el parpadeo\/de las luces que a lo lejos,\/van marcando mi retorno.\/Son las mismas que alumbraron,\/con sus p\u00e1lidos reflejos,\/hondas horas de dolor.\/ Y aunque no quise el regreso,\/ siempre se vuelve al primer amor.\/La quieta calle donde el eco dijo: \u2018Tuya es su vida, tuyo es su querer\u2019,\/ bajo el burl\u00f3n mirar de las estrellas\/que con indiferencia hoy me ven volver.<\/p>\n<p>Volver,\/con la frente marchita,\/ las nieves del tiempo\/ platearon mi sien\/ Sentir, que es un soplo la vida,\/ que veinte a\u00f1os no es nada,\/ que febril la mirada\/errante en las sombras\/te busca y te nombra.\/ Vivir,\/con el alma aferrada\/a un dulce recuerdo,\/que lloro otra vez.\/<\/p>\n<p>Tengo miedo del encuentro\/con el pasado que vuelve\/a enfrentarse con mi vida.\/Tengo miedo de las noches\/que, pobladas de recuerdos,\/encadenen mi so\u00f1ar.\/Pero el viajero que huye,\/tarde o temprano detiene su andar.\/Y aunque el olvido que todo destruye,\/haya matado mi vieja ilusi\u00f3n,\/guarda escondida una esperanza humilde,\/que es toda la fortuna de mi coraz\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Y as\u00ed, esta dupla milagrosa de poeta y m\u00fasico cantor fragu\u00f3\u00a0<i>Lejana tierra m\u00eda<\/i>,\u00a0<i>Los ojos de mi moza<\/i>,\u00a0<i>Golondrinas<\/i>,\u00a0<i>Volvi\u00f3 una noche<\/i>,\u00a0<i>Arrabal amargo<\/i>,\u00a0<i>Melod\u00eda de arrabal<\/i>,\u00a0<i>Cuesta abajo<\/i>,\u00a0<i>Rubias de New York<\/i>, entre otras composiciones. Esta \u00faltima, un\u00a0<i>foxtrot<\/i>\u00a0que canta alegre a la gracia contagiosa de Peggy, Betty, July, y Mary, unas \u201ccabecitas adoradas\/ que mienten amor\u201d.<\/p>\n<p>Y uno no puede dejar de pensar en esos d\u00edas cinematogr\u00e1ficos de esta pareja de amigos radicados en el coraz\u00f3n mismo de la urbe newyorkina, en el pleno apogeo de su \u00e9xito rotundo. A quienes \u201cla risa loca de July,\/ es como un cantar\/ de un manantial\u201d. Y \u201cel dulce hechizo de Peggy\/ su mirar azul\/ hondo como el mar\u201d, turba su so\u00f1ar. Rodeados por estas \u201cdeliciosas criaturas perfumadas&#8230;de boquitas pintadas. Fr\u00e1giles mu\u00f1ecas\/ del olvido y del placer.\u201d<\/p>\n<p>Con una gracia sin par que todav\u00eda dibujan mis ojos de nostalgia, Fefita me bailaba el fox y cantaba\u00a0<i>Rubias de New York<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 del Castillo (D. 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