{"id":37619,"date":"2019-12-14T06:01:05","date_gmt":"2019-12-14T10:01:05","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=37619"},"modified":"2019-12-14T13:04:49","modified_gmt":"2019-12-14T17:04:49","slug":"la-nueva-novela-dominicana-de-vargas-llosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2019\/12\/14\/la-nueva-novela-dominicana-de-vargas-llosa\/","title":{"rendered":"La nueva novela dominicana de Vargas Llosa"},"content":{"rendered":"<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 30-11-19)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo vi almorzar un par de veces en El Vesubio, sin compa\u00f1\u00eda, y lo observ\u00e9 caminar de ida y vuelta hacia el hotel Jaragua, donde se hosped\u00f3 por unos meses cuando trabajaba en su novela. Le gustaba la pizza del Vesubio. A\u00f1os despu\u00e9s me contar\u00eda que era de las mejores pizzas que hab\u00eda probado.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>Nunca me le acerqu\u00e9. Su nombre y su obra estaban muy ligados a mis querencias literarias m\u00e1s hondas y a\u00f1ejas. Sigue siendo as\u00ed. Entend\u00ed que no deb\u00eda molestar a aquella personalidad admirada que conoc\u00ed en 1974 en Casa de Teatro, en un a\u00f1o de mucha incertidumbre pol\u00edtica, cuando \u00e9l vino a participar en la filmaci\u00f3n de la pel\u00edcula basada en su novela\u00a0<i>Pantale\u00f3n y las Visitadoras<\/i>, que Dios guarde. Nunca so\u00f1\u00e9 \u2013diecinueve a\u00f1os atr\u00e1s- que me tocar\u00eda formar parte de la mesa \u2013junto a Andr\u00e9s L. Mateo y Bernardo Vega- que presentar\u00eda su novela en el mismo hotel Jaragua que fue su casa matriz durante sus investigaciones para escribir\u00a0<i>La Fiesta del Chivo<\/i>, y tal vez donde nacieron algunos de sus cap\u00edtulos. Poco tiempo despu\u00e9s de ganar el Nobel, dije en un acto en su honor que ese era un Nobel dominicano porque \u2013aunque esta no fue tal vez la raz\u00f3n que alud\u00ed- Mario Vargas Llosa era el \u00fanico gran escritor de aquel glorioso boom que visitaba con cierta frecuencia Santo Domingo, hab\u00eda viajado por algunos de sus pueblos, y por haber sido el autor de la gran novela sobre la Era de Trujillo. Otros vinieron pero de paso. Y hubo uno que siempre adujo para no regresar que tendr\u00eda que encontrarse necesariamente con los tres l\u00edderes del momento y que eso no le agradaba.<\/p>\n<p>Dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, luego de a\u00f1os de investigaci\u00f3n, el Nobel peruano regresa con otra novela de tema dominicano. Aunque su centro argumental es el asesinato del presidente Castillo Armas en Guatemala, y los personajes, reales o ficticios, pueblen ese territorio de asombros que es la obra,\u00a0<i>Tiempos recios<\/i>\u00a0es la novela de Johnny Abbes Garc\u00eda, por encima de la de esa mujer de armas tomar que es Martita Borrero Parra \u201ca quien, desde la cuna, por lo bella, viva y vivaracha apodaron Miss Guatemala\u201d.<\/p>\n<p>Lo de Castillo Armas siempre estuvo en el prontuario de cr\u00edmenes extramuros del General\u00edsimo. Se mencionaba desde aquellos tiempos de Uni\u00f3n C\u00edvica. Se anot\u00f3 en m\u00e1s de un libro, en m\u00e1s de una cr\u00f3nica period\u00edstica, pero sin mayores detalles. No fue sino hasta hace dos a\u00f1os que Tony Raful hizo una formidable investigaci\u00f3n en torno a ese suceso y descubri\u00f3 la historia de lo acontecido. Delante, detr\u00e1s, a derecha o a izquierda, la figura siniestra de Johnny Abbes, sicario de copete, de quien Raful, trazando curvas, uniendo eslabones que presume ciertos, revela que nunca muri\u00f3 en Hait\u00ed, que se le apareci\u00f3 a Gloria Bola\u00f1os en su hogar miamense y que, anciano ya, ambula por el mundo cubierto, encubierto, como un fantasma que camina. Mario Vargas Llosa escribe ahora la novela de ese entramado criminal que se desarrolla en una Guatemala cargada de prejuicios racistas contra sus ind\u00edgenas, l\u00fagubre, con juntas militares que iban y ven\u00edan en el gobierno del pa\u00eds, con la vigencia poderosa de la Frutera, del Pulpo, la United Fruit, y con el espectro del comunismo que alimentaban las conjuras internas y las malas artes de las \u201crelaciones p\u00fablicas\u201d, uno de los inventos norteamericanos m\u00e1s p\u00e9rfidos, ejercitantes desde entonces de las fake news como m\u00e9todo de condicionamiento de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Y, por supuesto, era la Guatemala que hab\u00eda sufrido por trece a\u00f1os la dictadura de Jorge Ubico Casta\u00f1eda, la Guatemala del \u201csocialismo espiritual\u201d de Juan Jos\u00e9 Ar\u00e9valo (como el de Juan Bosch, el primer gobierno electo libremente por los guatemaltecos), y de Jacobo \u00c1rbenz, escogido para presidente por las mismas fuerzas sociales y pol\u00edticas que elevaron a Ar\u00e9valo, un gobernante con una firme conciencia social que atribu\u00edan a las posiciones de izquierda de su esposa (Por esa \u00e9poca, el Che Guevara estaba en Guatemala vendiendo enciclopedias puerta a puerta para poder subsistir). En ese escenario, se mueve como un monigote del poder imperial un turbio personaje que llevaba consigo el resentimiento social y que odiaba al presidente \u00c1rbenz desde que ambos estudiaban en la academia militar. \u00c1rbenz era \u201cblanco, apuesto y exitoso\u201d y \u00e9l, por el contrario, \u201chumilde, bastardo, pobre y aindiado\u201d. En una Guatemala que marginaba a los indios y que cultivaba el abolengo, esta era una carga envenenada. Carlos Castillo Armas se convirti\u00f3 en presidente de Guatemala luego de derrocar a \u00c1rbenz con su ej\u00e9rcito liberacionista, con el respaldo del embajador norteamericano que a su vez obedec\u00eda las \u00f3rdenes de John Foster Dulles, secretario de Estado del presidente Einsenhower y prominente figura en la estrategia anticomunista de la \u00e9poca, y de su hermano Allen, director de la CIA. Todo lo que sobrevendr\u00eda despu\u00e9s es el tema central de la novela. Las maquinaciones del poder, las ambiciones de grupos militares, las relaciones de Castillo Armas con Trujillo, la presencia de la CIA en la conjura contra \u00c1rbenz (seiscientos operadores hab\u00eda desplazado la inteligencia norteamericana a Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Panam\u00e1 y Honduras para preparar la invasi\u00f3n de Castillo Armas), el rol del coronel Enrique Trinidad Oliva, responsable directo del asesinato de Castillo Armas y, entre otros tantos sucesos y personajes con historias convergentes, Martita Borrero Parra, la concubina del presidente asesinado, due\u00f1a de la belleza y el riesgo, protagonista de amores, desamores, confabulaciones y misterios, y por supuesto, Johnny Abbes en el centro de toda la tragedia, sus secuencias y consecuencias, devoto de su amo \u2013instigador de la venganza y estratega del magnicidio- y, al final, sujeto de la desventura. Su fin en Puerto Pr\u00edncipe, donde pas\u00f3 a servir a Papa Doc y a entrenar\u00a0<i>tonton macoutes<\/i>\u00a0es una de las descripciones mejor logradas de esta buena narraci\u00f3n. Creo que esta es la novela de Johnny Abbes, a la vez que una denuncia contra la CIA, John y Allen Dulles y la administraci\u00f3n Eisenhower. Martita es un decorado de pl\u00e1stico, un envoltorio de intrepidez; Trujillo, el art\u00edfice del decorado tr\u00e1gico, el director de orquesta. Pero, Johnny Abbes es el art\u00edfice de la realidad y de su ficci\u00f3n. El fantasma taimado que camina sobre los huecos, las zanjas, los precipicios, el estercolero, las maniobras, y que al final tendr\u00e1 que enfrentar al dictador haitiano, a Balaguer, a las sombras. Vargas Llosa lo liquida donde la historia divulgada dice que cay\u00f3 junto a su familia. Tony Raful lo resucita, gracias a Gloria Bola\u00f1os, y lo supone sobreviviente. Ficci\u00f3n y realidad sometidas a los vericuetos del azar y la amalgama de acontecimientos oscuros.<\/p>\n<p>Los sobrenombres conforman un detalle jovial en esta novela. La CIA es la Madrastra. Castillo Armas, Cara de Hacha y M\u00edster Caca. El presidente hondure\u00f1o Juan Manuel G\u00e1lvez, el Asqueroso. Jacobo \u00c1rbenz, el Mudo. Miguel Id\u00edgoras Fuentes, el presidente apoyado por Trujillo es la Mamandurria. Trujillo, la Ara\u00f1a. El embajador norteamericano John Emil Peurifoy, especialista en golpes de estado y conocido como el Carnicero de Grecia, es el Cowboy. El coronel Carlos Enrique D\u00edaz, es nombrado Pu\u00f1ales. Y as\u00ed, otros. Vargas Llosa construye una novela donde a veces es narrador, en otras ensayista, en algunas m\u00e1s historiador. Hace confluir estilos alternados, sobreimposiciones de escenarios en la trama, una historia sobre otra, con un dinamismo que muestra la lucidez de su experiencia narrativa a sus 83 a\u00f1os de edad y todos los premios del mundo. El aproche o bot\u00f3n de cierre, como ap\u00e9ndice, resulta sensacional. La novela toda es disfrutable. Vargas Llosa es el gran superviviente de la gloriosa novela latinoamericana de a\u00f1os idos. Su segunda novela dominicana es un logro indiscutible, incluyendo sus gui\u00f1os al buen ron nuestro, el elogio a nuestra Catedral y su homenaje a la pizza margarita de El Vesubio, que a\u00fan parece recordar. Leo Marini suena al fondo.<\/p>\n<p><i>Como antes con \u201cLa Fiesta del Chivo\u201d, dedicada a Jos\u00e9 Israel y Lourdes de Cuello, \u201cTiempos recios\u201d se dedica a Soledad \u00c1lvarez, Tony Raful y Bernardo Vega.<\/i><\/p>\n<div class=\"insert_title\">Libros<\/div>\n<div class=\"Insert_text\"><\/div>\n<div class=\"list-detail\">\n<ul class=\"no-list-style\">\n<li><b>Tiempos recios<\/b><\/li>\n<li><i>Mario Vargas Llosa<\/i><\/li>\n<li>Alfaguara, 2019. 353 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Esta novela comenz\u00f3 a circular el mes pasado. Sin que se mencione, la Guerra Fr\u00eda, toda la atm\u00f3sfera de estos tiempos recios, se muestra aqu\u00ed en toda su crudeza, ambig\u00fcedad y desmadre.<\/li>\n<li><b>La Fiesta del Chivo<\/b><\/li>\n<li><i>Mario Vargas Llosa<\/i><\/li>\n<li>Editora Taller, 2000. 537 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>La primera novela dominicana del Nobel peruano. Una narraci\u00f3n magistral. La gran novela de la Era del Benefactor y el suceso justiciero que puso fin a la misma. El aporte de Vargas Llosa a la novela del dictador.<\/li>\n<li><b>Pantale\u00f3n y las visitadoras<\/b><\/li>\n<li><i>Mario Vargas Llosa<\/i><\/li>\n<li>Alfaguara, 1999. 326 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Publicada originalmente en 1973, fue la cuarta novela del autor de las diecinueve que ha publicado desde 1963 hasta hoy. Cincuenta y seis a\u00f1os de activa vida literaria. En su momento, supuso un giro en la narrativa del laureado narrador.<\/li>\n<li><b>La rapsodia del crimen. Trujillo vs. Castillo Armas<\/b><i><\/i><\/li>\n<li><i>Tony Raful<\/i><\/li>\n<li>Grijalbo, 2017. 223 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Reveladora y sustanciosa investigaci\u00f3n del poeta, ensayista y narrador dominicano en torno a un episodio del que apenas se ten\u00edan noticias no muy convincentes. Las manos siniestras de Trujillo m\u00e1s all\u00e1 de su geograf\u00eda.<\/li>\n<li><b>Johnny Abbes Garc\u00eda. \u00a1Vivo, suelto y sin expediente!<\/b><\/li>\n<li><i>Tony Raful<\/i><\/li>\n<li>Editora B\u00faho, 2019. 393 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>La historia de la supervivencia de Abbes, m\u00e1s all\u00e1 de lo posible y de los hechos que, en su momento, desencadenaron su desaparici\u00f3n del escenario sangriento de sus tropel\u00edas. \u00bfSigue vivo? \u00bfFue agente de la CIA?<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 30-11-19) &nbsp; Lo vi almorzar un par de veces en El Vesubio, sin compa\u00f1\u00eda, y lo observ\u00e9 caminar de ida y vuelta hacia el hotel Jaragua, donde se hosped\u00f3 por unos meses cuando trabajaba en su novela. Le gustaba la pizza del Vesubio. 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