{"id":38353,"date":"2020-01-17T15:03:58","date_gmt":"2020-01-17T19:03:58","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=38353"},"modified":"2020-01-17T15:17:10","modified_gmt":"2020-01-17T19:17:10","slug":"carta-de-americo-lugo-a-trujillo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/01\/17\/carta-de-americo-lugo-a-trujillo-2\/","title":{"rendered":"Carta de Am\u00e9rico Lugo a Trujillo"},"content":{"rendered":"<p>Carta circulada clandestinamente donde se refleja el alto esp\u00edritu moral de una de las m\u00e1s brillantes figuras de la intelectualidad dominicana frente a la tiran\u00eda, Debateplural se complace en reproducirla para conocimiento general y como homenaje a su autor, el doctor Am\u00e9rico Lugo.<\/p>\n<p>Ciudad Trujillo, Distrito de Santo Domingo,\u00a013 de Febrero de 1936<\/p>\n<p>General\u00edsimo<\/p>\n<p>Rafael L. Trujillo.<\/p>\n<p>Presidente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Ciudad.-<\/p>\n<p>Honorable Presidente:<\/p>\n<p>En el discurso pronunciado por Ud. el 26 de Enero \u00faltimo al inaugurar el acueducto y el mercado de Esperanza, hace Ud. una afirmaci\u00f3n que no puedo dejar pasar por alto, relativa al encargo que, a iniciativa de Ud. me fu\u00e9 propuesto por el gobierno dominicano y que, aceptado por m\u00ed, di\u00f3 ocasi\u00f3n al contrato celebrado entre \u00e9ste y yo en fecha 18 de julio de 1935, y en virtud del cual me he comprometido a escribir una nueva Historia de la Isla de Santo Domingo. Dicha afirmaci\u00f3n es la siguiente: \u201cQue Ud. me ha confiado el encargo de escribir, en calidad de Historiador Oficial, la historia del pasado y del presente\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_15298\" style=\"width: 634px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/tm.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-15298\" class=\" wp-image-15298\" src=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/tm.jpg\" alt=\"\" width=\"624\" height=\"420\" srcset=\"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/tm.jpg 320w, https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/tm-300x202.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 624px) 100vw, 624px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-15298\" class=\"wp-caption-text\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Dictador Rafael Leonidas Trujillo<\/p><\/div>\n<p>Me veo en la necesidad de ocupar su elevada atenci\u00f3n para manifestarle que no me considero historiador oficial ni obligado a escribir la historia de lo presente. No me considero historiador oficial, porque mi convenio excluye por naturaleza de toda idea de subordinaci\u00f3n y debe ser cumplido exclusivamente bajo los dictados de mi conciencia. No recibo \u00f3rdenes de nadie y escribo en un rinc\u00f3n de mi casa. Tampoco me considero historiador del presente, porque, por el contrario, la cl\u00e1usula primera de mi contrato con el Gobierno Dominicano excluye de manera expresa el escribir la historia del presente. Dicha cl\u00e1usula dice as\u00ed: \u201cEl doctor Am\u00e9rico Lugo se obliga frente al Gobierno Dominicano a escribir una obra intitulada Historia de la Isla de Santo Domingo, que constar\u00e1 de cuatro vol\u00famenes en octavo, de cuatrocientas p\u00e1ginas, m\u00e1s o menos, cada volumen; la cual comprender\u00e1 el per\u00edodo comprendido entre los a\u00f1os 1492 a 1899, o sea desde el descubrimiento de la isla basta la \u00faltima administraci\u00f3n del Presidente Ulises Heureaux inclusive. A partir de esa fecha, el Dr. Lugo se obliga a hacer en su obra un recuento hist\u00f3rico de las dem\u00e1s administraciones\u201d. \u201cRecuento\u201d significa: Enurneraci\u00f3n, inventario\u201d. En consecuencia, recuento hist\u00f3rico significa una enumeraci\u00f3n de sucesos hist\u00f3ricos; pero de ning\u00fan modo significa escribir la historia de dichos sucesos. Y un recuento es lo \u00fanico a que me he obligado, a contar de 1899 o sea de la \u00faltima administraci\u00f3n del Presidente Heureaux. El t\u00edtulo de historiador oficial carec\u00eda de sentido aplicado a un historiador del pasado. No podr\u00eda referirse sino a la persona nombrada para escribir la historia de la administraci\u00f3n actual; y la historia de la administraci\u00f3n actual est\u00e1 excluida de mi Contrato, con el Gobierno Dominicano, como lo est\u00e1 la de todas las dem\u00e1s administraciones p\u00fablicas posteriores al 26 de julio de 1899. Yo manifest\u00e9 al enviado de Ud. que mi deseo era y hab\u00eda sido siempre no escribir historia sino hasta el a\u00f1o 1886 solamente. Se me arguy\u00f3 que mi historia quedar\u00eda muy atr\u00e1s para los estudiantes; y en obsequio de \u00e9stos convine en alargarla hasta 1899 y en hacer un recuento o enumeraci\u00f3n de sucesos hist\u00f3ricos a contar de esa fecha, pero nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>A Ud. no pod\u00eda sorprenderle que yo me negase a traspasar en mi historia, los linderos del siglo XX. Ud. recordar\u00e1 que en Marzo de 1934 Ud. me ofreci\u00f3 una fuerte suma de dinero para que yo salvara mi casa, a cambio de que yo escribiera la Historia de la D\u00e9cada, lo cual era proponerme que fuese su historiador oficial; y Ud. recordar\u00e1 as\u00ed mismo que prefer\u00ed perder mi casa, como efectivamente la perd\u00ed, contestando a Ud. en carta de fecha 4 de abril de 1934 lo siguiente: \u201cYo podr\u00eda ser, aunque humilde, historiador, pero no histori\u00f3grafo\u2026 Creo un error la resoluci\u00f3n de escribir la historia de la \u00faltima d\u00e9cada. Lo acontecido durante ella est\u00e1 todav\u00eda demasiado palpitante. Los sucesos no son materia de la historia sino cuando son materia muerta. Lo presente ha menester ser depurado, y s\u00f3lo el tiempo destila el licor de verdad dulce y \u00fatil para lo porvenir. Todo cuanto se escribe sobre lo actual o lo inmediatamente inactual, est\u00e1 fatalmente condenado a revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n del general V\u00e1squez y la de Ud. s\u00f3lo podr\u00e1n ser relatadas con imparcialidad en lo futuro. El juicio que uno merece de la posteridad no depende nunca de lo que digan sus contempor\u00e1neos; depende exclusivamente de uno mismo. Aparte de estas consideraciones decisivas, yo no podr\u00eda escribir ese trozo de historia por dos razones: la primera, mi falta de salud; la segunda, mi falta de recursos. Recibir dinero por escribirla en mis presentes condiciones, tendr\u00eda el aire de vender mi pluma, y \u00e9sta no tiene precio\u201d.<\/p>\n<p>No cabe en lo posible que qui\u00e9n escribi\u00f3 a Ud. lo que precede, acepte, ahora ni nunca, el cargo de Historiador Oficial. Aunque Ud. hubiera de alcanzar y merecer todo lo que se propone y dice en su discurso, de lo cual yo me alegrar\u00eda por el bien que reportar\u00eda el pa\u00eds, yo no ser\u00eda su histori\u00f3grafo. No puedo serlo de nadie. Un histori\u00f3grafo o historiador oficial huele a palaciego y cortesano, y yo soy la ant\u00edtesis de todo eso. No soy ni puedo ser sino un humilde historiador de lo pasado, y s\u00f3lo como tal me he obligado con el Gobierno. Un historiador oficial es un histori\u00f3grafo, y la diferencia que hay entre simple historiador e histori\u00f3grafo ha sido magistralmente expuesta por Voltaire en su \u201cDiccionario Filos\u00f3fico\u201d, vocablo \u201cHistoriograf\u00eda\u201d, en donde dice: \u201cEste t\u00edtulo es muy distinto del t\u00edtulo de historiador. Se llama histori\u00f3grafo en Francia al hombre de letras que est\u00e1 pensionado. Es muy dif\u00edcil que el histori\u00f3grafo de un pr\u00edncipe no sea embustero, el de una rep\u00fablica adula menos, pero no dice todas las verdades. En\u00a0China\u00a0los histori\u00f3grafos est\u00e1n encargados de coleccionar todos los t\u00edtulos originales referentes a una dinast\u00eda\u2026 Cada soberano escoge su histori\u00f3grafo. Luis XIV nombr\u00f3 para este cargo a Pellisson. . . \u201c<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se debe a mi exclusiva iniciativa la cl\u00e1usula s\u00e9ptima del referido contrato del 18 de julio de 1935, cl\u00e1usula que se refiere a la cesi\u00f3n de 5.000 ejemplares al Gobierno Dominicano. Esta no me exigi\u00f3 nada; pero yo no hubiera aceptado su oferta de escribir una historia sino a condici\u00f3n de ofrecer, a mi vez, la manera de reembolsar ampliamente la cantidad de dinero que costase escribirla y editarla. Es mi firme voluntad, sean cuales fueren las condiciones en que yo escriba mi Historia; poner desinteresadamente mi obra, por alg\u00fan tiempo, a disposici\u00f3n del Estado.<\/p>\n<p>He aceptado escribir una nueva historia de Santo Domingo a pesar de mi poca idoneidad por la raz\u00f3n capital expresada en 1932, en mi introducci\u00f3n al curso oral sobre historia colonial, cuando digo: \u201cEl efecto m\u00e1s doloroso para nosotros de la decadencia de la isla ha sido que, desde entonces, la historia de \u00e9sta qued\u00f3 enterrada en los archivos coloniales; y all\u00ed est\u00e1 y estar\u00e1 hasta que la rescate de la noci\u00f3n que la conciencia nacional va creando de s\u00ed misma y tan poco a poco como lo requiere el hecho de que la formaci\u00f3n de la conciencia nacional depende del conocimiento de la historia patria\u201d. Cuando Ud. me propuso escribirla, envi\u00f3 a decirme que Ud. consideraba que prestar\u00eda un servicio eminente a las generaciones futuras aportando su concurso para que yo la escribiera, y yo acept\u00e9, por mi parte, el escribirla, con el \u00fanico pero elevado prop\u00f3sito de contribuir, siquiera modestamente, a la formaci\u00f3n de la conciencia nacional, que todav\u00eda no existe pero acept\u00e9 teniendo cuidado en evitar, como se v\u00e9 en las cl\u00e1usulas primeras y s\u00e9ptima de mi contrato, que nadie pueda err\u00f3neamente figurarse que pertenezco a la far\u00e1ndula que sigue a Ud. como sigue a todos los potentados de la tierra, tratando de medrar a cambio de lisonjas.<\/p>\n<p>Creo que, en honor a la verdad, si Ud. hubiera podido tener a mano y compulsar el contrato que he celebrado con el Gobierno Dominicano, no se habr\u00eda expresado en la forma en que lo hizo, atribuy\u00e9ndome un cargo que no tengo y una obligaci\u00f3n que no me corresponde. Creo tambi\u00e9n que aunque Ud. me haya tratado muy poco, me conoce lo bastante, como me conoce todo el pa\u00eds, para saber que yo no me puedo consentir en verme uncido a ning\u00fan carro triunfal. La virtud y la ambici\u00f3n son en principio incompatibles. Los vencedores no tienen entrada franca en mi cristianizado esp\u00edritu. Los que la tienen son los pobres y los humildes. \u201cLos humildes ser\u00e1n ensalzados y de los pobres es el reino de los cielos\u201d, dice el Evangelio. En cuanto a los grandes triunfadores, \u00e9stos pertenecen a la historia: ella se los entrega a la posteridad, y la posteridad ha de juzgarlos. No se puede formar Juicio hist\u00f3rico contempor\u00e1neo sin violar la jurisdicci\u00f3n de ese tribunal misterioso y supremo.<\/p>\n<p>Yo no tengo \u201cuna mentalidad erudita\u201d. S\u00f3lo tengo ideas claras y rectitud de coraz\u00f3n. No he estudiado nunca por la simple curiosidad de saber, sino, conforme a Arist\u00f3teles, para ser bueno y obrar bien. En este sentido creo que la lectura de la historia es una suprema lecci\u00f3n de moral. Es injustificado el desd\u00e9n hacia la historia del pasado. No hay pasado obscuro. La obscuridad s\u00f3lo est\u00e1 en nosotros. Es del pasado de donde viene siempre la luz con que vemos hoy con el esp\u00edritu las cosas, sencillamente porque no puede venir del porvenir. El porvenir ser\u00eda tan obscuro como la muerte, si no fuera porque la luz de lo pasado es tan potente que permite prever ciertos acontecimientos de un futuro pr\u00f3ximo. Y la ciencia dif\u00edcil del mando es la eminencia sobre la cual la historia proyecta con m\u00e1s claridad la luz. Aunque la marcha de la humanidad sea progresiva, el hombre de Estado debe abismarse en la contemplaci\u00f3n de lo pasado, porque \u00e9ste es ra\u00edz, tronco y savia de los frutos del presente, sin los cuales \u00e9ste se marchitar\u00eda y se secar\u00eda como rama arrancada del \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Antes de elaborar sucesos hist\u00f3ricos es indispensable estudiar los sucesos realizados por las generaciones anteriores. Ellos son la experiencia de la vida; ellos suministran las reglas y modelos. Y de modo singular necesita el pol\u00edtico el conocimiento del pasado de su pueblo, porque ese pasado es la cantera de los materiales apropiados para la f\u00e1brica de una obra pol\u00edtica verdaderamente nacional. La \u00edndole de un pueblo no puede estudiarse s\u00f3lo en su generaci\u00f3n viviente. En pol\u00edtica ninguna soluci\u00f3n es f\u00e1cil; ning\u00fan error es te\u00f3rico. Las disposiciones legislativas de un pueblo, aunque sean cient\u00edficas; son perturbadoras cuando no respondan a sus necesidades, a su situaci\u00f3n, opiniones y creencias. Lo que se llama reconstrucci\u00f3n nacional debe hacerse de acuerdo con lo pasado: la reconstrucci\u00f3n contra el pasado es pura ideolog\u00eda; es lo mismo que si para reparar un edificio, se prescindiese de \u00e9l.<\/p>\n<p>Los m\u00e1s grandes, guiadores de sociedades y de ej\u00e9rcitos han medido sus pasos por la lecci\u00f3n de la historia y acu\u00f1ado sus haza\u00f1as en este acerado y fin\u00edsimo troquel. Los mejores reyes y capitanes de Grecia y Roma y del mundo se criaron y formaron en el regazo de la historia, y a\u00fan algunos magistralmente la escribieron. La almohada de Alejandro era la Iliada junto con su espada; C\u00e9sar puso al lado de la suya sus admirables Comentarios; y Napole\u00f3n, en sus reflexiones sobre la campa\u00f1a del Magno Macedonio, nos revela su atento y profundo estudio de lo pasado. El rey Alfonso el Sabio, el hombre m\u00e1s culto del siglo XIII, escribi\u00f3 la Historia de\u00a0Espa\u00f1a\u00a0para ense\u00f1ar al pueblo espa\u00f1ol sus or\u00edgenes; tambi\u00e9n escribi\u00f3 la del suyo el profeta Mois\u00e9s, mientras lo guiaba a la tierra prometida; y Mahomet el Conquistador le\u00eda y fundaba escuelas mientras combat\u00eda. La excelsitud no se improvisa. Las grandes acciones exigen poderoso y cultivado entendimiento, y necesitan ser puestas, antes de ser realizadas con audacia, bajo el signo de la prudencia, virtud suprema del que manda y rige pueblos y que s\u00f3lo se acendra en la lecci\u00f3n atenta de la historia.<\/p>\n<p>La actual generaci\u00f3n dominicana es precisamente, en mi pobre concepto, la m\u00e1s desgraciada de cuantas han hollado con su planta el suelo de la isla sagrada de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>D\u00e9bese \u00e9sto a la Ocupaci\u00f3n Americana, que fu\u00e9 escuela de cobard\u00eda y envilecimiento, debilidad y corrupci\u00f3n, y cuya acci\u00f3n depresiva y delet\u00e9rea destruy\u00f3 la energ\u00eda del car\u00e1cter, la seriedad de la palabra, la verg\u00fcenza en el obrar, dejando, a la hora de la Desocupaci\u00f3n, un pueblo muelle, despreocupado y descre\u00eddo sobre esta tierra de acci\u00f3n y de f\u00e9, que fu\u00e9 alm\u00e1ciga de h\u00e9roes desde los primeros tiempos del descubrimiento del Nuevo Mundo y que di\u00f3 a \u00e9ste, en el siglo XIX, un pr\u00edncipe de la libertad en Francisco del Rosario S\u00e1nchez. Los poderes p\u00fablicos deben estimular en nuestra juventud el florecimiento de aquellas energ\u00edas de que dieron alta prueba Meri\u00f1o frente a Santana, Luper\u00f3n frente a Espa\u00f1a, Emiliano Tejera frente a B\u00e1ez, Luis Tejera frente a la tentativa filibustera de 1905, y, frente al desembarco de los norteamericanos en San Pedro de Macor\u00eds, Gregorio Urbano Gilbert. Es menester buscar al historiador dominicano que m\u00e1s se asemeje a Tuc\u00eddides, para que evoque en toda su \u00e9pica belleza el proceso glorioso de esta rep\u00fablica nuestra durante la Anexi\u00f3n y riegue con la corriente y declaraci\u00f3n de los sucesos antiguos los modernos, a fin de vigorizar la debilitada cepa del presente.<\/p>\n<p>Mi creencia, cada vez m\u00e1s arraigada, de que el pueblo dominicano no constituye naci\u00f3n, me ha vedado en absoluto ser pol\u00edtico militante. No he sido, dentro de los t\u00e9rminos de mi pa\u00eds, ni siquiera alcalde ped\u00e1neo. En una serie de art\u00edculos publicados en 1899 y reproducidos luego en \u201cA Punto Largo\u201d, he escrito lo siguiente: \u201cGobernar es Amar\u201d. \u201cSon, a mi ver, m\u00e1s compulsivos para el pol\u00edtico que para el sacerdote los deberes de humanidad, dulzura, piedad y tolerancia, porque lo m\u00e1s grave de la ley es como afirma San Mateo. el juicio, la misericordia y la f\u00e9. Para m\u00ed la cuesti\u00f3n no es dispensar el bien y el mal como las divinidades antiguas, sino hacer el bien; es no adoptar resoluciones que no est\u00e9n cimentadas en la rectitud del coraz\u00f3n, es dar al pueblo toda su personalidad en\u00e9rgica y viril, fortificando diariamente su esp\u00edritu en el rudo ejercicio de la libertad, que es el \u00fanico que produce los caracteres en\u00e9rgicos que forman las naciones y mantienen independiente al estado de toda dominaci\u00f3n extranjera; es proporcionar, no la educaci\u00f3n meramente intelectual que s\u00f3lo sirve para aumentar las filas de los peores auxiliares del poder, sino la que fecundiza, extiende y vivifica la libertad jur\u00eddica, hasta el punto de producir la libertad pol\u00edtica, que es la verdadera libertad; es poner fuera. de todo alcance los derechos del ciudadano y reducir al m\u00ednimum necesario los de los poderes p\u00fablicos, es finalmente, consagrarse al bien p\u00fablico con perfecto desinter\u00e9s material e inmaterial, amar la pobreza y practicarla, despreciar el aplauso en absoluto, adoptar s\u00f3lo los medios que justifiquen la nobleza de los fines y acu\u00f1ar la paz en las palabras, en las medallas, en los actos y en las almas.<\/p>\n<p>Suplico a Ud. dispensarme por haberle distra\u00eddo de sus importantes ocupaciones, y espero que Ud. no tendr\u00e1 inconveniente en reconocer, como es de estricta verdad y justicia, que no estoy encargado de escribir la historia del presente, sino la del pasado hasta el 26 de Julio de 1899, y que lo \u00fanico a que estoy obligado, respecto del presente es a hacer una enumeraci\u00f3n de los sucesos hist\u00f3ricos a contar de 1899, todo de conformidad a mi contrato con el Gobierno Dominicano, de fecha 18 de julio de 1935; y que es conforme a este criterio que debo continuar escribiendo la Historia de la Isla de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Soy de Ud. Honorable Presidente, con sentimientos de la consideraci\u00f3n m\u00e1s distinguida.<\/p>\n<p>Am\u00e9rico Lugo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta circulada clandestinamente donde se refleja el alto esp\u00edritu moral de una de las m\u00e1s brillantes figuras de la intelectualidad dominicana frente a la tiran\u00eda, Debateplural se complace en reproducirla para conocimiento general y como homenaje a su autor, el doctor Am\u00e9rico Lugo. 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