{"id":38667,"date":"2020-02-01T06:00:35","date_gmt":"2020-02-01T10:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=38667"},"modified":"2020-02-01T11:31:54","modified_gmt":"2020-02-01T15:31:54","slug":"mis-500-locos-una-historia-que-regresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/02\/01\/mis-500-locos-una-historia-que-regresa\/","title":{"rendered":"Mis 500 locos, una historia que regresa"},"content":{"rendered":"<div class=\"capitular_paragraph\">\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre. 1-2-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1966, cuando el pa\u00eds comenz\u00f3 a reorganizarse a tientas despu\u00e9s de la gesta abrile\u00f1a y la intervenci\u00f3n norteamericana, comenz\u00f3 el reinado intelectual de Antonio Zaglul, que perdurar\u00eda justamente durante tres d\u00e9cadas. Lo recuerdo perfectamente. Ten\u00eda una enorme admiraci\u00f3n por \u00e9l aunque nunca cruc\u00e9 m\u00e1s que un saludo en la librer\u00eda La Trinitaria. Asist\u00eda a sus conferencias, adquir\u00eda y le\u00eda sus libros, y lo ve\u00eda caminar, siempre con un cigarrillo en los labios \u2013no s\u00e9 si acaso viv\u00eda por all\u00ed- por una de las aceras de la avenida Independencia, en los alrededores del Banco Agr\u00edcola. De hecho, lo vi muchas veces. El doctor Zaglul era un suceso intelectual, si vale el t\u00e9rmino, y era frecuente encontr\u00e1rselo en diferentes escenarios.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\">\n<p>Su fama comenz\u00f3 cuando public\u00f3 sus c\u00e9lebres memorias como director del manicomio de Nigua, luego trasladado a una nueva edificaci\u00f3n en el kil\u00f3metro 28 de la carretera Duarte. Recuerdo el suceso que supuso esa publicaci\u00f3n que yo le\u00ed en su tercera edici\u00f3n, en 1972, justo el a\u00f1o en que me residenci\u00e9 en Santo Domingo. En mi pueblo nativo conoc\u00ed enfermos mentales de distintos tipos que terminaron convirti\u00e9ndose en figuras pintorescas. Todos los conoc\u00edan y ambulaban libremente por las calles, cada uno con sus caracter\u00edsticas individuales. Llegu\u00e9 incluso a ver un loco en cepo, encerrado, atado con sogas, mientras soltaba unos fuertes alaridos y sonidos extra\u00f1os como los de un lobo. Solamente se calmaba cuando la madre de ese pobre orate llegaba para medicarle y ofrecerle comida.<\/p>\n<p>Miembro de la muy importante colonia \u00e1rabe en nuestro pa\u00eds, uno de los componentes fundamentales de la etnia dominicana, el doctor Zaglul era liban\u00e9s por los dos costados, aunque hab\u00eda nacido en San Pedro de Macor\u00eds. M\u00e9dico de la UASD, luego se especializ\u00f3 en psiquiatr\u00eda en Espa\u00f1a. A su regreso, fue nombrado para dirigir el sanatorio mental de Nigua, donde ten\u00eda de vecinos al leprocomio y a una finca de Trujillo. Cuando el manicomio se traslad\u00f3 al 28, su vecino fue entonces el hospital para tuberculosos. Siempre escuch\u00e9 decir que el doctor Zaglul no se cas\u00f3 mientras vivi\u00f3 su madre y que lo hizo ya cuando casi superaba el medio siglo de existencia. Se matrimoni\u00f3 con una mujer inteligente y ejemplar, la doctora Josefina Z\u00e1iter, con quien procre\u00f3 tres hijos. Ella, graduada en la UASD, con un doctorado en Psicolog\u00eda de la Complutense y especializada en Psicolog\u00eda Social Comunitaria. La tenaz, valiente, profesional y dedicada labor del doctor Zaglul como director del insalubre, apestoso y desordenado sanatorio de Nigua, transform\u00f3 no s\u00f3lo el espacio f\u00edsico y las condiciones de vida de los dementes all\u00ed hacinados, sino que modific\u00f3 el comportamiento de los propios especialistas con respeto al trato que deb\u00edan dar a los enfermos y mostr\u00f3 a los dominicanos la realidad que se viv\u00eda en aquel lugar. Por eso, su libro\u00a0<i>Mis 500 locos<\/i>\u00a0se constituy\u00f3 en un suceso de lector\u00eda entre los sesenta y los setenta.<\/p>\n<p>Zaglul dirigi\u00f3 el manicomio en plena dictadura. Para entonces, a Nigua, como luego al 28, no llevaban solamente a los insanos reales, sino a muchos a quienes los horrores de las erg\u00e1stulas trujillistas hab\u00edan da\u00f1ado sus mentes, por ser disidentes del r\u00e9gimen, y a otros a quienes sus familias dejaban all\u00ed abandonados por hast\u00edo, desinter\u00e9s o porque simplemente no ten\u00edan medios para aclarar las oscuras conciencias de sus parientes. Zaglul cont\u00f3 muchas de esas historias particulares de sus pacientes, al tiempo que educaba a los lectores sobre los distintos tipos de locuras. La galer\u00eda de estos enajenados, que pasaron a ser personajes inolvidables para los que leyeron entonces la obra de Zaglul, incluy\u00f3 a Plinio, el poeta, al corredor, al liniero que lo sab\u00eda todo, al loco que nunca re\u00eda, al que m\u00e1s que loco era un ladr\u00f3n, a Bomb\u00edn, el herbolario, a Antonio, el necr\u00f3filo, al que desarroll\u00f3 una paraplej\u00eda hist\u00e9rica que no le permit\u00eda caminar y que permanec\u00eda todo el tiempo en cama despu\u00e9s de haber asesinado a varias personas y haber conocido la promesa de los parientes de las v\u00edctimas de que lo matar\u00edan donde quiera que se refugiase; al alem\u00e1n homosexual que juraba no serlo y que ped\u00eda amenazadoramente que le consiguiesen un certificado que probase lo contrario frente a sus familiares; a Bienvenido, el negro gigante de hocico catat\u00f3nico, deportado de Estados Unidos por el estado en que se encontraba, y quien encontr\u00f3 en el manicomio a su hermana gemela, Providencia; al venezolano, sicario de la dictadura de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, cuya obsesi\u00f3n era servir al r\u00e9gimen de Trujillo, buscado un d\u00eda por los calieses del SIM y llevado preso. El venezolano logr\u00f3 superar su suerte, pues regres\u00f3 al manicomio y luego de la muerte del dictador su familia lo reclam\u00f3 y sali\u00f3 del pa\u00eds. Zaglul contaba que recibi\u00f3 cartas suyas desde Panam\u00e1 y M\u00e9xico, donde el psiquiatra lleg\u00f3 a pensar que fue recluido nuevamente en un manicomio de este \u00faltimo pa\u00eds. Y en la lista, la presencia de Pablito Mirabal, el ni\u00f1o cubano de apenas 12 a\u00f1os que acompa\u00f1\u00f3 a su padrino, Delio G\u00f3mez Ochoa, en la acci\u00f3n guerrillera del 14 de junio de 1959. Pablito fue enviado al manicomio porque las torturas y los asesinatos que vio de algunos de sus compa\u00f1eros, le produc\u00edan alucinaciones nocturnas que el doctor Zaglul elimin\u00f3, como logr\u00f3 sanar a otros, con sus eficaces tratamientos. El jovencito logr\u00f3 regresar a Cuba luego de que la presi\u00f3n internacional obligase a Trujillo a liberarlo.<\/p>\n<p>Toda la historia de\u00a0<i>Mis 500 locos<\/i>\u00a0resulta todav\u00eda hoy, singularmente impresionante. Una docena de a\u00f1os despu\u00e9s del libro de Zaglul, Torcuato Luca de Tena public\u00f3 en Espa\u00f1a una novela que fue, en su tiempo, un acontecimiento editorial que a\u00fan se menciona,\u00a0<i>Los renglones torcidos de Dios<\/i>\u00a0(Planeta, 1979), prologada por el eminente siquiatra Juan Antonio Vallejo-N\u00e1gera, narraci\u00f3n detectivesca que refiere la vida en un sanatorio de orates. Zaglul fue un pionero, y tal vez (hablo desde mi ignorancia) el fundador de una nueva forma de ejercer la psiquiatr\u00eda y un nuevo modo de tratar a los pacientes esquizofr\u00e9nicos paranoides, neur\u00f3ticos, psic\u00f3patas, o man\u00edacos-depresivos.<\/p>\n<p>Leticia Tonos, una veterana y admirada cineasta, ha llevado al cine con el mismo t\u00edtulo del libro la historia narrada por el doctor Zaglul. Se ha tomado algunas libertades: ha modificado personajes, ha introducido nuevos, fusiona casos. Empero, nada de esto afecta el contenido y la calidad del filme que ha producido con un ajustado elenco de veteranos y actores emergentes. Los roles de todos los actuantes me parecen ejecutados con precisi\u00f3n y sin afectaciones. La atm\u00f3sfera del sanatorio, los claroscuros con los que ella juega armoniosamente, la banda sonora, la fotograf\u00eda tan bien nivelada, y todo el acopio argumental est\u00e1 correctamente concebido para que el \u201cesp\u00edritu\u201d del manicomio de Nigua, descrito por el renombrado galeno en su c\u00e9lebre libro, se represente en su realidad l\u00fagubre, en un universo donde la locura se expresa en toda su crudeza y dimensi\u00f3n. La pel\u00edcula de Leticia merece aplausos y creo que ingresa a la lista de las mejores producciones cinematogr\u00e1ficas que se han realizado en nuestro pa\u00eds desde el surgimiento de la Ley de Cine. Independientemente de las excelentes actuaciones y de todos los detalles que la directora no descuid\u00f3, del\u00a0<i>script<\/i>\u00a0de Waddy J\u00e1quez, donde observ\u00e9 la asesor\u00eda de un escritor cubano amigo, que ha producido muy buenos guiones en su pa\u00eds, Arturo Arango, la obra f\u00edlmica de Leticia Tonos constituye un homenaje al doctor Antonio Zaglul, a su obra, a su apostolado siqui\u00e1trico que hizo escuela, veinticuatro a\u00f1os despu\u00e9s de que terminara su reinado intelectual que, aparte de la vida del manicomio que nos relatara, incluy\u00f3 tambi\u00e9n sus muchos art\u00edculos sobre el ser dominicano y su personalidad. La historia narrada en\u00a0<i>Mis 500 locos<\/i>\u00a0ha regresado cincuenta y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s. Vale la pena conocerla de nuevo, desde este otro formato.<\/p>\n<h4 class=\"insert_title\">Libros<\/h4>\n<div class=\"list-detail\">\n<ul class=\"no-list-style\">\n<li><b>Mis 500 locos<\/b><\/li>\n<li><i>Antonio Zaglul<\/i><\/li>\n<li>Taller, 1972. 159 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Las memorias del director de un manicomio que logr\u00f3 transformar la vida de pesares y maltratos de los orates hospitalizados y que, a su vez, inaugur\u00f3 nuevas maneras de evaluar y tratar las enfermedades mentales, en medio de las circunstancias adversas que impon\u00eda la dictadura.<\/li>\n<li><b>Apuntes<\/b><\/li>\n<li><i>Antonio Zaglul<\/i><\/li>\n<li>Taller, 1974. 132 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>El gancho, la paranoia dominicana, la subestimaci\u00f3n de lo nuestro, los dichos de la personalidad criolla (Ah, no, yo no s\u00e9, no&#8230;No me doy cuenta), estar chivo y estar bronco, descritos por Zaglul y convertidos hasta hoy en escuela del ser nacional.<\/li>\n<li><b>En las tinieblas de la locura<\/b><\/li>\n<li><i>Antonio Zaglul<\/i><\/li>\n<li>Taller, 1990. 130 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Breves biograf\u00edas de locos c\u00e9lebres, partiendo del \u201cilustre loco\u201d, Juan Isidro P\u00e9rez, uno de los gestores de nuestra independencia, y continuando entre otros muchos con Eduardo Brito, Altagracia Savi\u00f1\u00f3n, Ezra Pound, Van Gogh y Manuel Duarte (hermano del Padre de la Patria).<\/li>\n<li><b>Obras Selectas<\/b><\/li>\n<li><i>Antonio Zaglul<\/i><\/li>\n<li>Editor: Andr\u00e9s Blanco D\u00edaz. AGN\/BanReservas, 2011. Dos tomos: 786 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Toda la obra del doctor Zaglul recogida en dos vol\u00famenes, desde \u201cMis 500 locos\u201d, pasando por sus apuntes, galer\u00eda de m\u00e9dicos dominicanos, hasta sus formidables biograf\u00edas de la primera m\u00e9dica dominicana, Evangelina Rodr\u00edguez y del doctor Miguel Canela L\u00e1zaro.<\/li>\n<li><b>Antonio Zaglul.\u00a0<\/b><i>Vida y Obra<\/i><\/li>\n<li><i>Fernando S\u00e1nchez Mart\u00ednez<\/i><\/li>\n<li>Impresora Soto Castillo, 2004. 348 p\u00e1gs.<\/li>\n<li>Este otro eminente siquiatra, quien prologara algunos de los libros de Zaglul, escribe su biograf\u00eda, abarcando desde sus or\u00edgenes \u00e1rabes, su vida familiar y profesional, su exilio, hasta su muerte ocurrida a causa de un c\u00e1ncer estomacal contra el que luch\u00f3 por dos d\u00e9cadas.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura de Rep\u00fablica Dominicana (D. 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