{"id":39417,"date":"2020-03-24T12:18:51","date_gmt":"2020-03-24T16:18:51","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=39417"},"modified":"2020-03-24T12:18:51","modified_gmt":"2020-03-24T16:18:51","slug":"las-mujeres-latinoamericanas-el-covid-19-y-el-neoliberalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/03\/24\/las-mujeres-latinoamericanas-el-covid-19-y-el-neoliberalismo\/","title":{"rendered":"Las mujeres latinoamericanas, el Covid-19 y el neoliberalismo"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Diana Carolina Alfonso (Rebeli\u00f3n, 24-3-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>En las \u00faltimas semanas, la emergencia del coronavirus (COVID19) puso sobre la mesa una institucionalidad desgarrada y visibiliz\u00f3 un entramado de desigualdades geopol\u00edticas y sexogen\u00e9ricas, todo esto, en el marco de un nuevo ciclo de la crisis del capitalismo contempor\u00e1neo.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"cols\">\n<p>Desde fines de la d\u00e9cada del ochenta, nuestro continente dio paso a una serie de reformas econ\u00f3micas ideadas en los laboratorios del floreciente pensamiento neoliberal, principalmente en Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a. A la cabeza de los\u00a0<em>Chicago Boys<\/em>\u00a0de Chile, Latinoam\u00e9rica abri\u00f3 sus econom\u00edas realizando una serie de reformas constitucionales que a la postre posibilitar\u00edan la reducci\u00f3n de derechos sociales a trav\u00e9s del desmantelamiento de cierta institucionalidad estatal, cuyo rango de acci\u00f3n habr\u00eda sido definido en el (ahora pisoteado) contexto de las econom\u00edas de bienestar. Una bala en la cabeza de Salvador Allende precedi\u00f3 el largo camino de los Chicago Boys. Desde entonces, se han tornado cotidianas las reformas previsionales, y es creciente el proceso de privatizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n y la salud. En la d\u00e9cada del noventa las reformas econ\u00f3micas estuvieron abocadas a modificar la relaci\u00f3n entre los Estados, los mercados y la sociedad. En la actualidad, el correlato de esta situaci\u00f3n ha sido la dependencia casi total al mercado global de servicios, una tendencia progresiva a la concentraci\u00f3n de la riqueza y la pauperizaci\u00f3n de las condiciones m\u00ednimas de vida. La flexibilidad laboral y la tercerizaci\u00f3n, profundizan desigualdades de g\u00e9neros, clase y raza. La masa laboral activa en los a\u00f1os de los\u00a0<em>Chicago Boys<\/em>\u00a0se pensiona si puede. Es decir, poco a poco hemos asumido que la tercera edad dependa de sus hijxs, trabaje hasta el fin de sus d\u00edas o viva en mendicidad, aun cuando cuenten con un m\u00ednimo pensional del que las siguientes generaciones ya no habr\u00e1n de disfrutar. Este es el gran contexto del que partimos para vislumbrar las contradicciones de la mayor parte de la poblaci\u00f3n latinoamericana despu\u00e9s de que la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud declarara al COVID-19 como una pandemia mundial.<\/p>\n<p>Como es de conocimiento corriente para el feminismo, la CEPAL cifra en alrededor del 30% la brecha salarial entre hombres y mujeres. Seg\u00fan el mismo organismo, las mujeres latinoamericanas perciben un 34% menos de ingresos (salariales o pensionales), dada la divisi\u00f3n familiar de la renta\u00a0 y el trabajo de cuidados de menores, enfermxs, y ancianxs.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT), teniendo en cuenta la edad laboral, para el 2018 la participaci\u00f3n de la fuerza de trabajo masculina en la regi\u00f3n era del 75%, mientras que en las mujeres rondaba apenas el 50%. Esto no quiere decir que las mujeres trabajen menos que los hombres. Por el contrario, una de cada dos mujeres latinoamericanas est\u00e1 expuesta al desempleo o la informalidad. De hecho, \u00abla desocupaci\u00f3n de las mujeres subi\u00f3 1,6 puntos porcentuales, por encima de la variaci\u00f3n de los hombres que aument\u00f3 en 1,3 puntos porcentuales\u00bb, seg\u00fan Jos\u00e9 Manuel Salazar, director regional de la OIT. Valga anotar que estas estad\u00edsticas adolecen de una perspectiva sobre la carga socioecon\u00f3mica del trabajo dom\u00e9stico. Sumemos al panorama el hecho de que siete de cada diez mujeres se desempa\u00f1an en el sector servicios o comercio. Dos rubros cruzados por la informalidad parcial o total.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta este horizonte, en medio de la crisis social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica que atraviesa la regi\u00f3n desde el a\u00f1o 2017 -para poner un estimativo de corto plazo-, las medidas para frenar la pandemia COVID-19 dejan sinsabores y preguntas que cuesta resolver con la misma urgencia.<\/p>\n<p>Esta semana se decretaron cuarentenas en casi todos los pa\u00edses latinoamericanos y caribe\u00f1os. Sin embargo, 140 millones de personas en la regi\u00f3n dependen del sector informal. Teniendo en cuenta las cifras abordadas, debemos asumir que la mayor\u00eda de las mujeres se ven imposibilitadas de llevar a cabo tales medidas. Dado que en nuestro continente la mitad de las mujeres dependen de las econom\u00edas de subsistencia, un d\u00eda sin trabajar implica un d\u00eda en que sus familias no pueden comer.<\/p>\n<p><strong>UN PANORAMA LATINOAMERICANO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Per\u00fa<\/strong>\u00a0es uno de los pa\u00edses que tiene la tasa de informalidad m\u00e1s alta, aunque esta es incluso superior en pa\u00edses como Guatemala y Honduras, donde ronda el 80% seg\u00fan la OIT; o en Bolivia, donde asciende al 83%. Mart\u00edn Vizcarra, presidente del pa\u00eds andino, anunci\u00f3 este lunes una bonificaci\u00f3n de US$108 para que los sectores m\u00e1s despose\u00eddos no tuvieran que verse expuestos al virus en el quehacer de sus trabajos precarios. Sin embargo, el monto est\u00e1 muy por debajo del salario m\u00ednimo mensual, estimado en US$263. Seg\u00fan el portal del Foro Econ\u00f3mico Mundial, el bono no habr\u00eda estimado el gasto en alquileres.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo titulado\u00a0<strong><em>Las mujeres y la tierra, la propiedad y la vivienda<\/em>,\u00a0<\/strong>ONU Mujeres apela a la implementaci\u00f3n de medidas urgentes en materia inmobiliaria. Mujeres, ancianxs, y enfermxs son los sectores m\u00e1s golpeados por la especulaci\u00f3n de la tierra y la vivienda. Si se tiene en cuenta que las mujeres son propietarias de menos del 1% de la tierra, y un n\u00famero apenas mayor de viviendas urbanas,\u00a0 debemos concluir que el gasto en alquileres tiene un peso abrumador sobre sus econom\u00edas dado que, como se dijo anteriormente, trabajan y cargan sobre sus hombros la dependencia econ\u00f3mica de la tercera edad, enfermxs e infantes.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, medidas como las tomadas por el gobierno peruano (entre otros gobiernos) \u2013como militarizar las calles para obligar a las personas a no moverse de casa-, no prev\u00e9n el impacto de la inmovilidad sobre las econom\u00edas familiares, cuya participaci\u00f3n mayoritaria depende de los aportes de mujeres. \u00c9stas, para evitar el riesgo de contagio, deben recluirse dos semanas en sus casas, no pudiendo hacer frente a las tareas de cuidados, el costo inmobiliario y la recesi\u00f3n laboral.<\/p>\n<p>Sobre el impacto del COVID-19 en el sector de la salud en\u00a0<strong>Uruguay<\/strong>, la m\u00e9dica y feminista uruguaya Virginia Cardozo explica que \u00a0las medidas dr\u00e1sticas afectar\u00e1n especialmente a las mujeres, que ya son el grueso de profesionales sanitarios que se enfrentan al sufrimiento y a las muertes: \u00abDel total del personal asistencial en Uruguay, 76% son mujeres y 24% varones. En aquellas disciplinas que mantienen contacto m\u00e1s directo con la poblaci\u00f3n \u2013medicina general, medicina familiar y comunitaria, pediatr\u00eda y profesiones no m\u00e9dicas\u2013 el \u00edndice de feminizaci\u00f3n es a\u00fan mayor. En los cargos de mayor responsabilidad jer\u00e1rquica, por supuesto que el porcentaje de varones aumenta, desempe\u00f1\u00e1ndose en tareas que implican menor contacto directo con usuarios y usuarias de los servicios de salud\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan La Diaria \u2013diario feminista uruguayo-, el impacto de la infecci\u00f3n por Covid-19 tiene mayor riesgo de repercusiones graves en la salud de los adultos mayores y en pacientes con m\u00faltiples patolog\u00edas. Estas personas requerir\u00e1n un aumento de los cuidados, elemento a tener en cuenta en un pa\u00eds con un envejecimiento activo de la poblaci\u00f3n. Los cuidados en estos casos se encuentran mayoritariamente en las \u00f3rbitas de las familias, por medio de cuidadoras informales que cumplen con tareas de alimentaci\u00f3n, higiene, administraci\u00f3n de medicamentos, vestimenta o acompa\u00f1amiento a servicios de salud; 64% de las personas que se dedican al cuidado de adultos mayores son mujeres, y una buena parte de ellas inmigrantes.<\/p>\n<p>En el caso de\u00a0<strong>Venezuela<\/strong>, el bloqueo impuesto por Estados Unidos (y la corporaci\u00f3n farmac\u00e9utica Bayer-Monsanto) ha golpeado fuertemente la salud. En palabras de Nicol\u00e1s Maduro, el 75% de los ingresos de la Naci\u00f3n Bolivariana son destinados a la inversi\u00f3n social en vivienda, educaci\u00f3n, salud, cultura y alimento. Lo cierto es que al d\u00eda, por ejemplo, muchas personas gestantes tienen que buscar alternativas en sus partos para poder dar a luz, siendo imposible garantizar insumos de urgencia como la penicilina en casos de ces\u00e1reas u otras intervenciones. En este contexto de crisis econ\u00f3mica y sanitaria, \u00abEl FMI dej\u00f3 1 billones de d\u00f3lares para ayudar a los pa\u00edses golpeados por la pandemia\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/hashtag\/covid19?__cft__%255b0%255d=AZUqpBwMSy1lFq6N-2zyjnQl--34wBMVXsQ-MRneom6OT4Q8vehY2Cgy1RT3aCf-pRz4QMBB7erjElWyaPk-f-xJ5TIfwfuDbU7KkQSgWpVjDTKEAILAS1ihjOnvknUOM0k&amp;__tn__=*NK-R\"><strong>COVID-19<\/strong><\/a>. Venezuela acudi\u00f3 al FMI para pedir $ 5 mil millones, destinados a importar suministros para abordar la pandemia. El FMI se neg\u00f3\u00bb, comenta el analista internacional Vijay Prashad.<\/p>\n<p>No es la primera vez que la llamada ayuda internacional demuestra intenciones meramente utilitarias e irresponsables en momentos de extrema crisis. Pa\u00edses intervenidos como\u00a0<strong>Hait\u00ed<\/strong>\u00a0guardan en la memoria la repercusi\u00f3n de los efectos intervencionistas de los pa\u00edses centrales. Huelga recordar en estos d\u00edas que el pa\u00eds caribe\u00f1o sufri\u00f3 la peor crisis sanitaria inmediatamente despu\u00e9s del terremoto, dado que en el mismo 2010 un destacamento militar de la ONU proveniente de Nepal difundi\u00f3 el brote epid\u00e9mico del c\u00f3lera en la regi\u00f3n de Artibonito, a tan solo cien kil\u00f3metros de la capital Puerto Pr\u00edncipe. El saldo de la tragedia fue de 9000 muertos. El silencio c\u00f3mplice de los encargados de la\u00a0<em>ayuda humanitaria<\/em>\u00a0no hizo m\u00e1s que condenar a la muerte a miles de seres humanos. Hoy, en la\u00a0<em>Perla del Caribe<\/em>\u00a0se registran dos muertes de un ciudadano belga y otro franc\u00e9s, respectivamente. Dos muertes llaman la atenci\u00f3n de las autoridades internacionales por el hecho de provenir del arco de pa\u00edses intervencionistas, sin que se lea ni asuma la responsabilidad correspondiente, sin embargo, de la fragilidad de las instituciones sanitarias producidas por la intervenci\u00f3n imperial en dicha naci\u00f3n hermana. Como en tantos otros pa\u00edses, son las brigadas de salud de\u00a0<strong>Cuba<\/strong>\u00a0en Hait\u00ed las que siguen haciendo frente a la desgracia de la muerte por la inanici\u00f3n sembrada bajo el yugo neoliberal.<\/p>\n<p>En\u00a0<strong>Chile<\/strong>, hasta la semana pasada la agenda medi\u00e1tica no hab\u00eda podido instalar el tema del Coronavirus. Incluso el gabinete del presidente Pi\u00f1era fue abucheado por insinuar la proscripci\u00f3n del Plebiscito Constituyente en caso de una posible expansi\u00f3n del virus.<\/p>\n<p>Desde el 18 de octubre del 2019 la sociedad chilena ha decidido poner fin al sue\u00f1o precipitado de los<em>\u00a0Chicago Boys<\/em>. No es raro encontrar en las plazas, al calor de las barricadas, gentes en sillas de ruedas tirando piedras, o enardecidas ancianas vociferando contra las AFP (sistema previsional privado, impulsado por el equipo econ\u00f3mico del gobierno chileno en tiempos de Pinochet). Contrario a lo que pas\u00f3 en Espa\u00f1a, donde merm\u00f3 la convocatoria del 8M ante la posible expansi\u00f3n del virus, Chile vivi\u00f3 la mayor concentraci\u00f3n feminista en toda su historia. Una militante de la Coordinadora Feminista 8M comentaba a la C\u00e1tedra Feminista Martina Chapanay que \u00abcon corona o sin corona la gente en Chile muere esperando una cama en un hospital; o peor, se mueren endeudados por tratarse una pulmon\u00eda. Los \u00fanicos exentos de morirse en la miseria son los carabineros (\u2026) Pinochet pidi\u00f3 que se les dejara afuera de las AFP cuando el neoliberalismo reestructur\u00f3 la salud y las pensiones\u00bb.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas horas las fuerzas pol\u00edticas consensuaron una nueva fecha para llevar el urgente plebiscito adelante, el cual se desarrollar\u00eda el 25 de octubre. Casi un a\u00f1o despu\u00e9s de empezadas las revueltas en la cuna del neoliberalismo en Nuestra Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>En\u00a0<strong>Argentina<\/strong>, mientras el gobierno nacional buscaba coordinar una estrategia con los gobiernos locales, e impel\u00eda a los y las trabajadoras a quedarse en casa, Beatriz Machado fue atropellada y asesinada por la polic\u00eda de la Ciudad de Buenos Aires, por decisi\u00f3n pol\u00edtica del Jefe de Gobierno de la ciudad, Horacio Rodr\u00edguez Larreta. El caso de Beatriz es un ejemplo claro de la avanzada punitivista en medio del desconcierto generado por las medidas sanitarias del legislativo. Mientras las instituciones, empresas y locales comerciales llamaban a la cuarentena a sus trabajadores, Beatriz Machado, pensionada de 73 a\u00f1os, se ve\u00eda forzada a defender su puesto de trabajo en la Plaza de Once. La mujer que vend\u00eda medias fue reprimida con sa\u00f1a por la polic\u00eda federal. Beatriz sintetiza la cruda realidad de buena parte de las mujeres de nuestro continente.<\/p>\n<p>Beatriz son las siete de cada diez mujeres que trabajan en condiciones de marginalidad; Beatriz es la pensionada que tiene que trabajar en la calle, ante el desguace inhumano del sistema previsional; Beatriz es la abuela de alguien que no puede pagar para cuidarla; Beatriz es la vida de la mayor\u00eda de las mujeres quienes pandemia o no, tienen que salir a defender su trabajo, con el \u00fanico objetivo de defender su vida de la muerte, aun cuando esta termine ganando la partida.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diana Carolina Alfonso (Rebeli\u00f3n, 24-3-20) &nbsp; En las \u00faltimas semanas, la emergencia del coronavirus (COVID19) puso sobre la mesa una institucionalidad desgarrada y visibiliz\u00f3 un entramado de desigualdades geopol\u00edticas y sexogen\u00e9ricas, todo esto, en el marco de un nuevo ciclo de la crisis del capitalismo contempor\u00e1neo. 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