{"id":39455,"date":"2020-03-26T10:44:58","date_gmt":"2020-03-26T14:44:58","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=39455"},"modified":"2020-03-26T10:44:58","modified_gmt":"2020-03-26T14:44:58","slug":"distorsiones-y-mentiras-a-proposito-del-coronavirus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/03\/26\/distorsiones-y-mentiras-a-proposito-del-coronavirus\/","title":{"rendered":"Distorsiones y mentiras a prop\u00f3sito del coronavirus"},"content":{"rendered":"<p>Armando B. Gin\u00e9s (Rebeli\u00f3n, 26-3-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hay que confundir la evoluci\u00f3n natural de Darwin con la evoluci\u00f3n artificial provocada por el r\u00e9gimen capitalista. El capitalismo vende la ideolog\u00eda de que los acontecimientos son naturales, es decir, inevitables, fruto de una determinaci\u00f3n \u00e1urea a la que los humanos debemos someternos con silencio resignado. As\u00ed, en esta cosmovisi\u00f3n irracionalmente religiosa o tel\u00farica, siempre habr\u00e1 ricos y pobres, beneficios y salarios, oferta y demanda, cat\u00e1strofes de designio inefable y recuperaciones milagrosas del orden social, siempre igual a s\u00ed mismo en un eterno retorno donde la historia es una mera relaci\u00f3n de prohombres salvadores y pueblo llano callado y devoto. El di\u00e1logo entre los binomios citados aspira a una armon\u00eda celestial: los de arriba dirigen y llevan sobre sus hombros la colosal tarea intelectual de ser ar\u00faspices y gu\u00edas hacia el progreso lineal mientras los de abajo asienten acompasando el ritmo de sus brazos y mentes a la dura labor de levantar el mundo y suministrar la energ\u00eda necesaria e imprescindible para que las sociedades muevan sus engranajes internos e infraestructuras b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Cuando las crisis amenazan las principales columnas sociales de sost\u00e9n estructural y la convivencia ciudadana, las elites predican esfuerzos adicionales: todos para uno y uno para todos a la usanza de los mosqueteros rom\u00e1nticos de Dumas. Ese ideal de igualdad es ficticio, mera treta para recomponer la figura maltrecha, desviar responsabilidades propias y volver al\u00a0<em>statu quo<\/em>\u00a0anterior al caos, quiz\u00e1 con alg\u00fan cambio est\u00e9tico, nominal, que no afecte a la propiedad de las cosas ni a las riendas estatales.<\/p>\n<p>Hoy, en plena virulencia extrema del virus Covid-19, transitamos por circunstancias similares a las expuestas y cercanas a las ya habilitadas en la crisis iniciada en 2008: los mass media de mayor impacto medi\u00e1tico, cuyos due\u00f1os transnacionales habitan a la sombra de afueras existenciales inaccesibles y urbanizaciones bunkerizadas, ya est\u00e1n trabajando sibilinamente la poscrisis del coronavirus: no se pueden desatar reivindicaciones excesivas o violentas; las elites y los laboratorios de ideolog\u00eda derechista deben dar al consumo global nuevos impulsos en forma de deseos y aspiraciones psicol\u00f3gicas individuales, todo ello envuelto en papeles de marketing vistosos y morales donde prime la emoci\u00f3n de l\u00e1grima f\u00e1cil antes que la reflexi\u00f3n cr\u00edtica y argumentada. Las elites y las derechas que juegan en su bando representando sus intereses quieren atomizar los discursos contestatarios plurales, evitar un \u00fanico grito colectivo de la gente de abajo, reconducir la noble ira social y transformarla en mercanc\u00eda cultural inocua de disidencia alternativa folkl\u00f3rica o marginal, liderando al un\u00edsono mediante iconos de unidad desactivados de invectiva transgresora el tiempo que se abrir\u00e1 a medio plazo (nacionalismo barato, s\u00edmbolos patriotas, esp\u00edritu deportivo de superaci\u00f3n, apelaciones a costumbres y usos tradicionales de subsistencia, evisceraci\u00f3n de vanidades \u00edntimas\u2026). Es preceptivo abonar ya el horizonte no vaya a ser que el sufrimiento de la inmensa mayor\u00eda cree condiciones subjetivas y objetivas para un mundo nuevo m\u00e1s justo e igualitario. Una cosa es m\u00e1s que cierta: las derechas en sus diferentes versiones y las elites, sean dom\u00e9sticas o internacionales, no van a ceder su poder y privilegios ni un \u00e1pice. Si imaginamos un mundo nuevo, habr\u00e1 que curr\u00e1rselo. Si el capitalismo muere alg\u00fan d\u00eda, morir\u00e1 matando.<\/p>\n<p>Algunas distorsiones interesadas y directamente mentiras flagrantes que est\u00e1n diluyendo las derechas en las informaciones de la actualidad dominada por el coronavirus pueden comentarse a vuelapluma bajo los ep\u00edgrafes que siguen a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>El virus democr\u00e1tico.<\/strong><em>\u00a0<\/em>Afloran declaraciones de expertos y art\u00edculos de opini\u00f3n sesudos y biempensantes donde se extiende la idea bondadosa, de orden cuasi m\u00edstico y, por supuesto, natural\u00edsima en su especie de benignidad absoluta, de que Covid-19 ataca por igual a ricos y pobres, gente privilegiada y gentes que malviven al raso en la cuneta de cualquier arrabal mundano.<\/p>\n<p>La falsedad viene marcada porque se publican nombres y apellidos de afamados personajes de gran tron\u00edo o pasajera notoriedad que sobresaltan a la mayor\u00eda silenciosa confinada en sus hogares: consuelo mistificado, al parecer la Parca hace su trabajo sin distinguir clases, etnias ni idiomas al igual que los ej\u00e9rcitos papales en su masacre santa contra los c\u00e1taros disparando a discreci\u00f3n a todo lo que se mov\u00eda, hereje, sospechoso o cualquiera que pasara bajo el fuego del catolicismo en armas. Sim\u00f3n IV de Monfort, cruel y fan\u00e1tico arist\u00f3crata de la cruzada contra los tambi\u00e9n conocidos como albigenses del mediod\u00eda franc\u00e9s, dijo impasible, seg\u00fan recoge la leyenda: \u201cmatadlos a todos, dios reconocer\u00e1 a los suyos\u201d. Covid-19 parece tambi\u00e9n un personaje de ese pensamiento reclacitrante, ahora con significado contrario.<\/p>\n<p>Las personas afectadas y fallecidas que pertenecen al com\u00fan nunca tienen nombre ni apellido, de ah\u00ed que las pocas singularidades multipliquen geom\u00e9tricamente su presencia psicol\u00f3gica en el imaginario popular. Don Nadies m\u00e1s celebridades suman una totalidad desvirtuada: la sensaci\u00f3n es que hay m\u00e1s figuras p\u00fablicas que gente del mont\u00f3n.<\/p>\n<p>Craso error de percepci\u00f3n: mueren los de siempre o bien tienen m\u00e1s papeletas para verse infectadas las personas ancianas hacinadas en residencias privadas y p\u00fablicas sin recursos m\u00e9dicos aceptables, las madres solteras con ni\u00f1os y ni\u00f1as a cargo, individuos que viven solos, familias numerosas confinadas en espacios min\u00fasculos, trabajadores y trabajadoras de sectores esenciales no debidamente protegidos por sus empresas (sanitarios, teleoperadores, etc), indigentes y marginados\u2026<\/p>\n<p>Todas las personas mencionadas no cuentan con subalternos que les hagan las compras o les faciliten la supervivencia en condiciones extraordinarias de alarma, incluso cuentan con medios econ\u00f3micos escasos o ning\u00fan recurso para atender las necesidades m\u00ednimas de subsisitencia.<\/p>\n<p>Seguiremos leyendo y escuchando por boca de voceros significados que el coronavirius es una \u201cdelicia exquisita\u201d de ecuanimidad equitativa: mienten a sabiendas y hay que combatir sus falsedades con decisi\u00f3n. Donde \u201ctodos\u201d es una excusa o argucia ad hoc hay culpables ocultos por acci\u00f3n u omisi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El mercado es perfecto.<\/strong>\u00a0Los neoliberales no cejar\u00e1n en su empe\u00f1o de cantar las alabanzas del mercado y la mano santa que atiende a ciegas nuestras necesidades elementales. Es verdad que ahora han de utilizar subterfugios y v\u00edas secundarias para introducir su ideolog\u00eda capitalista a ultranza, sin embargo paremos en mientes acerca de las sus cr\u00edticas y diatribas sazonadas de libertad de expresi\u00f3n, en este momento con cierta sordina o solapadas, que contin\u00faan vertiendo los l\u00edderes de la derecha contra las medidas excepcionales tomadas por los gobiernos tanto en materia de sanidad p\u00fablica y salud en general como en asuntos de cobertura social de urgencia.<\/p>\n<p>Saben que no pueden elevar la voz demasiado no sea que su bajeza moral quede al descubierto: han desmantelado en la \u00faltima d\u00e9cada un sinf\u00edn de recursos p\u00fablicos a favor de las multinacionales y el sector privado. No obstante, la coartada en boga se vale de otras afirmaciones arbitrarias acusando a los gobernantes salidos de las urnas, sobre todo si son de tinte o aspecto izquierdista, de autoritarios, de invasi\u00f3n desaforada de la esfera particular o privada.<\/p>\n<p>Contradictorias hordas de odio de clase de arriba abajo que mientras claman con exabruptos de extremosa cala\u00f1a \u00e9tica, con el prop\u00f3sito de salvar de la quema sus beneficios empresariales, estatus social y prebendas financieras, alargan su mano bajo cuerda solicitando ayudas estatales y moratorias fiscales para empresas y castas multimillonarias: la doble moral salta a la vista pero resulta muy complicado combatir estos mensajes subrepticios y edulcorados elaborados a trav\u00e9s de tejemanejes discursivos de alta complejidad ret\u00f3rica y sofisticaci\u00f3n publicitaria muy elevada. Am\u00e9n de que cuentan con casi la unanimidad de los principales medios de comunicaci\u00f3n masivos.<\/p>\n<p><strong>El trabajo como gasto superfluo.<\/strong>\u00a0Junto al mantra del Estado m\u00ednimo o raqu\u00edtico (Hacienda para extraer la sangre del salariado, polic\u00eda represiva en servicio permanente y ej\u00e9rcito en la reserva a prueba de revueltas izquierdistas), el segundo precepto seudofilos\u00f3fico por antonomasia del captalismo cl\u00e1sico es que el trabajo hay que encuadrarlo en el cap\u00edtulo de gastos a aminorar ininterrumpidamente o, si ello fuera posible, eliminar de cuajo.<\/p>\n<p>Tal es la perspectiva del capital, de la empresa, de los estamentos neoliberales, la globalizaci\u00f3n de las mercanc\u00edas low cost, la restricci\u00f3n de movimientos migratorios, el extractivismo mineral de las periferias a base de dictaduras locales y la gesti\u00f3n severa de la mano de obra esclava o de subsistencia en pa\u00edses de pobreza endog\u00e1mica. La precariedad vital de la clase trabajadora occidental forma tambi\u00e9n parte de ese panorama de desvalorizaci\u00f3n permanente del factor trabajo.<\/p>\n<p>En pandemias como la actual estamos habitando una situaci\u00f3n irreal o insospechada: el trabajo es lo importante, las personas, sus manos y pensamientos, su capacidad de respuesta y abnegaci\u00f3n colectiva, su quehacer creativo de riqueza. Mucha gente se est\u00e1 descubriendo a s\u00ed misma, la relevancia absoluta de su aportaci\u00f3n social: limpiadoras, cuidadoras a domicilio, cajeras de supermercado, agricultores, trabajadores del sector de producci\u00f3n alimentaria, camioneros que distribuyen en soledad bienes fundamentales, repartidores de comida, el personal sanitario\u2026 Agr\u00e9guese tareas y empleos que pasan desapercibidos en la normalidad capitalista, a personas de carne y hueso despreciadas mientras consumimos futesas al por menor y deseos vicarios de quita y pon. Esperemos que no sea un mero espejismo que no deje huella en la conciencia de cada cual.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda dominante juega a diario con la autoestima y el \u00e9xito individual. Empleos en la precariedad vital causan estragos en el equilibrio mental de mucha buena gente trabajadora: me merezco este empleo-basura, no valgo para otra cosa salvo para sobrevivir. Con el talento sucede algo similar: gente joven y no tanto se cuestionan sus habilidades profesionales si no alcanzan una meta balad\u00ed, el \u00e9xito rel\u00e1mpago recompensado por el sistema. Esa desafecci\u00f3n de uno mismo le viene muy bien al r\u00e9gimen, as\u00ed mantiene al trabajador en tensi\u00f3n neur\u00f3tica, sumido en sus problemas \u00edntimos, al pairo de la necesidad dentada e imperiosa.<\/p>\n<p>S\u00ed, las empresas, los accionistas y los directivos no crean ninguna riqueza ni valor a\u00f1adido al productor acabado, simplemente son eslabones de cadenas jer\u00e1rquicas distribuidoras del reparto injusto y desigual, del robo t\u00e9cnico y la enajenaci\u00f3n legalizada de la plusval\u00eda generada por cada individuo. La \u00fanica riqueza tangible, real, sale de las manos y las cabezas, del esfuerzo y la creatividad, de cada trabajador y trabajadora. Si ese potencial psicol\u00f3gico regresara a su leg\u00edtimo due\u00f1o el capitalismo tendr\u00eda razones de peso para sentirse zozobrar. No obstante, la complejidad ideol\u00f3gica, esa mara\u00f1a de automatismos culturales que nos dicta pulsiones y compulsiones, esa madeja casi inefable de gestos estereotipados, es muy dif\u00edcil de destruir.<\/p>\n<p>Unir voluntades por una causa com\u00fan en mitad de la vacuidad social alentada por el capitalismo es voluntad heroica al borde de la locura: el desbroce, sin embargo, no debe detenerse a pesar de las alambradas mentales que cercan la reflexi\u00f3n plural y cr\u00edtica con placebos de espurio sentido com\u00fan: la sociedad del espect\u00e1culo de Debord, por ejemplo, dicho a lo pedante.<\/p>\n<p><strong>El poder de la Uni\u00f3n Europea.<\/strong>\u00a0Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas se nos ha metido en vena que la Uni\u00f3n Europea era un campe\u00f3n mundial en todos los \u00f3rdenes que podr\u00eda ejercer contrapeso ante los liderazgos militares y econ\u00f3micos representados por EE.UU. y China.<\/p>\n<p>La vieja Europa con sus antiguas filosof\u00edas y su ponderada maduraci\u00f3n cultural parec\u00eda llamada a ser un foco y foro irradiador de moral universal del siglo XXI. Nada m\u00e1s lejos de la realidad: una dosis adecuada de becas Erasmus, mucha fanfarria de autobombo, el eje Berl\u00edn-Par\u00eds como presidencia dual de facto en funciones ejecutivas, mercanc\u00edas corriendo a la desesperada para hacer acopio de lealtades comerciales, palabras simb\u00f3licas elevadas al altar de la ret\u00f3rica huera.<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Europea fue un pigmeo en 2008: abras\u00f3 a Grecia con sus imposiciones letales, ha alentado la privatizaci\u00f3n furibunda de los sectores p\u00fablicos nacionales, no alberga personalidad de enjundia, mediadora ni pac\u00edfica en los conflictos b\u00e9licos internacionales, es seguidista de las directrices de Washington, es una panda de bur\u00f3cratas hablando muchos idiomas sin decir nada sustancial\u2026 Ahora mismo, 2020, crisis del coronavirus: ninguna pol\u00edtica com\u00fan, cero ideas constructivas, liberar fondos sin perseguir fines materiales de \u00e1mbito social.<\/p>\n<p>Pensar que la Uni\u00f3n Europea es una reuni\u00f3n de tecn\u00f3cratas y mercaderes sin m\u00e1s meta que financiar sus delirios de grandeza es tanto como pensar en una verdad dolorosa. Pol\u00edticamente liliputiense, no es m\u00e1s que una entelequia urdida para que Alemania y Francia, con el inestimable concurso de las elites dom\u00e9sticas, mantengan sus privilegios a buen recaudo. Sobran pruebas para mantener esta postura pesimista, que no tiene oportunidad de revertirse en positivo dentro de la pol\u00edglota y virtual nube europea de complacencia mutua, ojos de piedra y oidos cerrados a lo que viven y padecen los ciudadanos de un reino inexistente a excepci\u00f3n de esas cumbres de oropel que se suceden con pasmosa regularidad y est\u00e9tica ineficacia.<\/p>\n<p>En definitiva, sin el factor social la Uni\u00f3n Europea no es m\u00e1s que un mercado de discursos vanos y capitalismo en su decadencia neoliberal.<\/p>\n<p><strong>Las culpas del capitalismo salvaje.<\/strong>\u00a0Otra escala de defensa, utilizada igualmente por la izquierda reformista m\u00e1s adosada al sistema neoliberal en vigor detumescente usa del criterio del grado: el culpable de las injusticias sociales y la gesti\u00f3n desigual de las crisis no es el capitalismo como tal sino el capitalismo salvaje, sutileza de vuelos cortos e intelectos alojados en la c\u00faspide de su narcisismo solipsista.<\/p>\n<p>Es una teor\u00eda vetusta y a\u00f1eja que viene torturando conceptos desde la revoluci\u00f3n industrial de Manchester. Capitalismo de rostro humano, capitalismo popular, econom\u00eda social de mercado, estado de bienestar, han sido veh\u00edculos doctrinales de adaptaci\u00f3n que han ido apareciendo como credos de nov\u00edsmo cu\u00f1o entre las izquierdas tendientes a colaborar o dialogar con el capital para atemperar sus consecuencias sociales m\u00e1s lesivas o negativas entre la clase trabajadora. Deliberar para comulgar con el contrario, transigir para que la derrota parezca una victoria p\u00edrrica.<\/p>\n<p>Este af\u00e1n de integraci\u00f3n en el sistema cre\u00f3 otro instrumento intelectual decisivo para que las ramas socialdem\u00f3cratas se pasaran espiritual y efectivamente al bando de las derechas parlamentarias: la emergencia mitad real y mitad figurada de las clases medias consumistas, propietarias de coche, nevera y lavadora, titulares de hipoteca de por vida e incluso, los capataces y cuadros medios de la estructura laboral due\u00f1os de una dacha en el litoral o el pueblo vern\u00e1culo, clases de procedencia variopinta que renegaban de sus antecesores y de sus luchas a cuerpo gentil contra el fascismo y la explotaci\u00f3n laboral.<\/p>\n<p>Hoy se dejan oir voces que ponen un dique, por si los acasos espont\u00e1neos o la dial\u00e9ctica materialista de la historia se desmandan, a pensamientos radicales o subversivos que critiquen a fondo el capitalismo tal cual, en su conjunto, sin medias tintas. Su tesis dogm\u00e1tica es que hay capitalismo bueno y mala praxis capitalista: manique\u00edsmo enaga\u00f1abobos.<\/p>\n<p>Estos gradualistas de la moral coyuntural desechan categor\u00edas como la explotaci\u00f3n laboral, la desigualdad como vector de inestabilidad permanente y la cooperaci\u00f3n como mecanismo o dispositivo social de mayor rendimiento productivo sin caer en la competitividad ego\u00edsta como \u00fanico modo de entender las relaciones biol\u00f3gicas, materiales y culturales entre personas, naturaleza y comunidades. Antes la competencia, simb\u00f3lica y real, que convivir en el respeto mutuo y la resoluci\u00f3n atemperada merced al di\u00e1logo y la pol\u00edtica racional.<\/p>\n<p>En realidad, piensan que el capitalismo salvaje solo es un r\u00e9gimen del deseo desaforado sin l\u00edmites ni bridas y que las multinacionales agresivas no son m\u00e1s que adolescentes d\u00edscolos que reclaman un pescoz\u00f3n por su conductas diletantes y poco respetuosas con las normas \u00e9ticas al uso.<\/p>\n<p>Si algo nos dice la historia grande del devenir humano es que el capitalismo no hace favores a nadie, que es un monstruo que se regula por el caos y la destrucci\u00f3n, que se alimenta de escombros y sangre humana, que tiene ciclos de mayor o menor carga v\u00edrica nociva, valga la expresi\u00f3n tomada de la rabiosa actualidad, y que all\u00ed donde nada ni nadie le ofrece resistencia se fagocita a s\u00ed mismo para renacer de sus propias cenizas. \u00bfHasta cu\u00e1ndo ser\u00e1 posible ese despilfarro? \u00bfTanta es la impotencia asumida por la izquierda y la raz\u00f3n que nada queda por hacer distinto a volver al punto de partida?<\/p>\n<p><strong>La libertad occidental y la dictadura china.<\/strong>\u00a0Desde la implosi\u00f3n s\u00fabita de la URSS el capitalismo ha viajado a bordo de las banderas de conveniencia globlalizaci\u00f3n, neoliberalismo y posmodernidad hasta conquistar sin apenas resistencia aguas de todos los colores intelectuales y culturales. El contrapoder comunista, al menos en la iconograf\u00eda de la opini\u00f3n p\u00fablica, se vino abajo con estr\u00e9pito y todas las izquierdas se pusieron a remojo de sus propias contradicciones y a lamerse las paradojas irresolubles del pante\u00f3n de ilustres ex\u00e9getas del marxismo b\u00edblico.<\/p>\n<p>Bajo esta euforia se lanzaron esl\u00f3ganes para alcanzar puerto seguro en el siglo XXI: sociedades sin paro, flexiseguridad laboral, sociedades abiertas del ocio y de la comunicaci\u00f3n. \u00bfTenemos reda\u00f1os para recordar esos hitos de alegr\u00eda desenfrenada?<\/p>\n<p>Esos mojones se desvanecieron en pompas de jab\u00f3n nada m\u00e1s pronunciar su declaraci\u00f3n supuesta de intenciones. Lo que s\u00ed sucedi\u00f3 cruentamente, aunque ya ten\u00edamos noticias precursoras en Chile con Pinochet y la escuela depredadora de Milton Friedman, fueron las privatizaciones de los sectores p\u00fablicos implementadas por Thatcher y Reagan: el pensamiento \u00fanico neoliberal contamin\u00f3 todo el espectro pol\u00edtico, rindiendo pleites\u00eda hasta sindicatos de clase y grupos ortodoxos y heterodoxos otrora revolucionarios o radicales de izquierdas.<\/p>\n<p>Las promesas de libertad sin l\u00edmites se regalaron a millones y las realidades vitales transformadas en relatos individuales de existencialismo friqui y cutre germinaron en la misma proporci\u00f3n que las promesas rotas, que las vidas imaginadas de independencia y ac\u00e9rrima libertad tiradas al cubo de la basura.<\/p>\n<p>Sin embargo, hemos aprendido a a\u00f1orar en Occidente los iconos que mitigan nuestros dolores m\u00e1s \u00edntimos. Amamos a nuestro enemigo, somos v\u00edctimas ligadas como dependientes emocionales al sistema que causa nuestras heridas. Contenemos tantas necesidades a la intemperie (de empleo, de techo, de cari\u00f1o, de proyecto coherente) que no tenemos m\u00e1s remedio que entregarnos al l\u00e1tigo que nos esclaviza: el contrato de mierda, la canci\u00f3n del verano, el botell\u00f3n para olvidar penas, la baratija m\u00e1s est\u00fapida, el sexo de ocasi\u00f3n, el viaje circular a ninguna parte.<\/p>\n<p>A pesar de ese agujero negro que nos impide observar con nitidez los alrededores, el sistema conoce que nunca se sabe, que siempre es posible la disidencia, que la cr\u00edtica puede brotar en el erial m\u00e1s cochambroso: de hecho, el mejor abono es el esti\u00e9rcol, estar en las \u00faltimas es una bomba que se carga de explosvo de modo aleatorio.<\/p>\n<p>Hay que inventarse, por tanto, un adversario brutal: China, el peligro amarillo, que ha atajado la crisis del coronavirus en tiempo r\u00e9cord y con menos contagiados y muertos que la Uni\u00f3n Europea cuando este espacio comunitario sin fronteras cuenta con 500 millones de habitantes por 1.400 su oponente geopol\u00edtico. De momento, EE.UU. presenta n\u00fameros m\u00e1s tenues aunque todav\u00eda es incipiente el desarrollo de Covid-19 en su territorio federal. Adem\u00e1s, China es una dictadura por definici\u00f3n axiom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Se dice con cierto desparpapajo altanero que China ha confinado a su poblaci\u00f3n gracias al big data y la geolocalizaci\u00f3n: da risa tal simpleza, cuando no verg\u00fcenza ajena, esta ligera elucubraci\u00f3n cuando en el \u201cmundo libre\u201d existen conglomerados universales como Google, Facebook y Amazon que saben de nosotros hasta el detalle m\u00e1s \u00ednfimo sobre gustos y preferencias de cualquier \u00edndole, adem\u00e1s de estar localizados tambi\u00e9n por m\u00f3vil, ordenador y los algoritmos de Silicon Valley. No olvidemos los secretos difundidos por WikiLeaks y las torturas procesales y vaivenes legales por los que est\u00e1 pasando su creador Julian Assange y las revelaciones inauditas del antiguo esp\u00eda tecnol\u00f3gico de la CIA, Edward Snowden. Estamos controlados, en China y en todo Occidente.<\/p>\n<p>Lo incuestionable y relevante una vez cortada la hojarasca medi\u00e1tica es que China est\u00e1 pudiendo con Covid-19 con una energ\u00eda pol\u00edtica e inteligencia colectiva puesta al servicio de una causa com\u00fan, sin empresas que hagan negocio lucrativo del dolor social. Por el momento, la Uni\u00f3n Europea va a la zaga en sus respuestas efectivas contra el coronavirus y ya hay empresas de mascarillas en EE.UU. que buscan beneficios desorbitados de la competencia entre estados-clientes: antes de la crisis una mascarilla estandar costaba 80 centavos, hoy el precio de ese bien convertido en mercanc\u00eda es de 8 d\u00f3lares, diez veces m\u00e1s y subiendo\u2026 Es el mercado ciego y bondadoso. Al parecer, \u201cla ominosa dictadura china\u201d ha resuelto ese problema de manera m\u00e1s convincente, igualitaria y justa. Sin exclusiones.<\/p>\n<p><strong>Todav\u00eda vivimos en el mito.<\/strong>\u00a0Covid-19 ha rescatado la peste medieval: esas im\u00e1genes truculentas de ciudades llenas de cad\u00e1veres sin recoger, silencios estremecedores, hedores infernales y supervivientes con el rostro demacrado, sombras a la deriva, a la buena de dios, nunca mejor tra\u00edda la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cre\u00edamos que el hombre blanco moderno, as de todas las haza\u00f1as habidas y por haber, era indemne a eventualidades de estas caracter\u00edsiticas tan desastrosas y malolientes.<\/p>\n<p>El hombre blanco conquistaba, inventaba, filosofaba: era su grandeza, tambi\u00e9n su carga. Ahora resulta que un leve roce puede hacer de \u00e9l un apestado cualquiera. \u00a1Y el roce puede venir de otro blanco semejante superior y no de chusma extranjera o b\u00e1rbara!<\/p>\n<p>A\u00fan habitamos el mito. La pregunta es, \u00bfalguna vez hemos vivido fuera de \u00e9l? Mitos, mitos y m\u00e1s mitos: el hombre blanco, el supremacismo sedicente, Eldorado occidental, la globalizaci\u00f3n virtual, el mercado capitalista, el autom\u00f3vil, el ordenador, el m\u00f3vil, el estatus que se desmorona en un santiam\u00e9n, la cibervida.<\/p>\n<p>Resulta que la crisis nos dice al que quiera escuchar que no hay sociedad sin trabajadores, seguridad colectiva sin sanidad p\u00fablica, proyecto humano sin igualdad y cooperaci\u00f3n. Vivir sin contactos humanos no tiene sentido.<\/p>\n<p>Desde luego que desprenderse de mitos que conforman nuestro ser como una segunda piel no es nada sencillo. El mito llena los vac\u00edos de triqui\u00f1uelas sem\u00e1nticas y algodones sentimentales que no queremos ver en su descarnada profundidad o esencia radical: no estamos solos, no podemos vivir en permanente disputa, el estatus es un viento que se deshace cada d\u00eda, consumir y tener es un placebo; en crear y compartir reside la vida aut\u00e9ntica, no sin conflicto, no sin discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Deseo y necesidad deben dialogar en el interior de cada persona de forma racional, emp\u00e1tica, cociendo paradojas hasta destilar contradicciones asumibles. Si somos emp\u00e1ticos con nosotros mismos, la empat\u00eda se propagar\u00e1 como un virus. Este virus no es maligno. \u00bfNos atrevemos juntos a vivir la vida o volvemos cual reba\u00f1o vencido y vilipendiado a la casilla de inicio siendo todav\u00eda m\u00e1s pobres que antes de la eclosi\u00f3n del coronavirus de marras?<\/p>\n<p>No respondamos a la ligera, pero tampoco nos demoremos en exceso: el futuro no est\u00e1 ah\u00ed, no es de recibo, lo hacemos vivi\u00e9ndolo cada instante. Y permanezcamos en alerta y vigilia constante: el mercado jam\u00e1s dimite, siempre est\u00e1 al acecho, a la caza oportunista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando B. Gin\u00e9s (Rebeli\u00f3n, 26-3-20) &nbsp; No hay que confundir la evoluci\u00f3n natural de Darwin con la evoluci\u00f3n artificial provocada por el r\u00e9gimen capitalista. El capitalismo vende la ideolog\u00eda de que los acontecimientos son naturales, es decir, inevitables, fruto de una determinaci\u00f3n \u00e1urea a la que los humanos debemos someternos con silencio resignado. 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