{"id":39875,"date":"2020-04-18T09:46:33","date_gmt":"2020-04-18T13:46:33","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=39875"},"modified":"2020-04-18T09:46:33","modified_gmt":"2020-04-18T13:46:33","slug":"el-coronavirus-y-la-insoportable-levedad-del-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2020\/04\/18\/el-coronavirus-y-la-insoportable-levedad-del-capitalismo\/","title":{"rendered":"El coronavirus y la insoportable levedad del capitalismo"},"content":{"rendered":"<p>Eva Illouz (Nueva Sociedad (18-4-20)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En pocos d\u00edas, el coronavirus parece haber apagado el coraz\u00f3n latente de nuestra civilizaci\u00f3n y trastocado la vida cotidiana de miles de millones de personas. Al mismo tiempo, la crisis plantea desaf\u00edos estructurales, que van desde iniciativas como nuevos tribunales sanitarios internacionales y formas de detectar y evitar la transmisi\u00f3n zoon\u00f3tica hasta una redefinici\u00f3n del papel de los Estados y del reparto de las ganancias a escala global.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Melancol\u00eda<\/em>, el film de Lars von Trier, el espectador va entendiendo lentamente, con una mezcla de terror e impotencia, que el mundo va a llegar a su fin luego de chocar contra un planeta que lleva ese nombre. Al final de la pel\u00edcula, entre la fascinaci\u00f3n y la par\u00e1lisis, observa el planeta en su curso de colisi\u00f3n contra la Tierra. Lo que al principio es un punto lejano en el cielo luego se convierte en un disco cada vez m\u00e1s grande, que por fin cubre la pantalla en el instante del choque.<\/p>\n<p>Mientras todos nos vemos envueltos en un acontecimiento mundial cuya magnitud a\u00fan no hemos dilucidado por completo, trataba de encontrar analog\u00edas y record\u00e9 la escena final del film de Von Trier.<\/p>\n<p>Le\u00ed por primera vez sobre un extra\u00f1o virus en la prensa estadounidense durante la segunda semana de enero, y prest\u00e9 mucha atenci\u00f3n porque mi hijo estaba por viajar a China. El virus todav\u00eda estaba lejos, como el disco lejano de un planeta amenazador. Mi hijo cancel\u00f3 su viaje, pero el disco continu\u00f3 en su curso inexorable, chocando lentamente contra nosotros en Europa y Oriente Medio. Hoy todos observamos absortos la pandemia en desarrollo, mientras el mundo que conoc\u00edamos se apag\u00f3. El coronavirus es un acontecimiento planetario de una magnitud que nos esforzamos por comprender, no solo por su escala planetaria, ni por la velocidad de la infecci\u00f3n, sino porque en cuesti\u00f3n de pocas semanas puso de rodillas a instituciones cuyo tit\u00e1nico poder nunca cuestionamos. El mundo primitivo de las pestes mortales hizo erupci\u00f3n en medio del mundo avanzado e higi\u00e9nico del poder nuclear, la cirug\u00eda l\u00e1ser y la tecnolog\u00eda virtual. Aun en tiempos de guerra siguieron funcionando cines y bares clandestinos, pero ahora las bulliciosas ciudades de Europa se han transformado en espeluznantes pueblos fantasma y sus habitantes permanecen en sus escondites. En palabras de Albert Camus, \u00ab<em>todos estos cambios eran, en cierto sentido, tan extraordinarios y se hab\u00edan efectuado tan r\u00e1pidamente que era muy dif\u00edcil considerarlos normales y duraderos<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Desde el tr\u00e1fico a\u00e9reo hasta los museos, el coraz\u00f3n latente de nuestra civilizaci\u00f3n ha sido apagado. La libertad, el valor moderno al que se subordinan todos los dem\u00e1s, ha sido suspendida, no a causa de un nuevo tirano sino a causa del miedo, la emoci\u00f3n que se antepone a todas las dem\u00e1s emociones. El mundo se volvi\u00f3, de la noche a la ma\u00f1ana,\u00a0<em>unheimlich,\u00a0<\/em>extra\u00f1o, se vaci\u00f3 de su familiaridad. Sus gestos m\u00e1s reconfortantes \u2013el apret\u00f3n de manos, los besos, los abrazos, la comida compartida\u2013 se transformaron en fuentes de peligro y angustia. En cuesti\u00f3n de d\u00edas, surgieron nuevas categor\u00edas para entender una nueva realidad: todos nos volvimos especialistas en distintos tipos de mascarillas y en su poder de filtro (N95, FPP2, FPP3, etc.), en la cantidad de alcohol que se considera eficaz para higienizar las manos, en la distinci\u00f3n entre supresi\u00f3n y mitigaci\u00f3n, en la diferencia entre Saint Louis y Filadelfia durante la pandemia de gripe espa\u00f1ola y, por supuesto, nos familiarizamos sobre todo con las extra\u00f1as reglas y rituales del distanciamiento social. En cuesti\u00f3n de d\u00edas surgi\u00f3 una nueva realidad, con nuevos objetos, conceptos y pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Las crisis ponen en primer plano las estructuras mentales y pol\u00edticas y, al mismo tiempo, desaf\u00edan las estructuras convencionales y la rutina. Una estructura est\u00e1 por lo general oculta, pero las crisis tienen sus propias formas de exponer a simple vista las estructuras mentales y sociales t\u00e1citas.<\/p>\n<p>La salud, seg\u00fan Michel Foucault, es el epicentro del moderno arte de gobernar (llam\u00f3 a esto \u00abbiopoder\u00bb). A trav\u00e9s de la medicina y la salud mental, sostiene Foucault, el Estado administra, vigila y controla a la poblaci\u00f3n. En un lenguaje que \u00e9l no habr\u00eda utilizado, podemos decir que el contrato impl\u00edcito entre los Estados modernos y su ciudadan\u00eda se basa en la capacidad de los primeros de asegurar la seguridad f\u00edsica y la salud de la segunda. Esta crisis pone en primer plano dos hechos opuestos: que en muchos lugares del mundo este contrato ha sido paulatinamente roto por el Estado, cuya vocaci\u00f3n pas\u00f3 a ser ampliar el volumen de la actividad econ\u00f3mica, disminuir los costos de la mano de obra, permitir o alentar la deslocalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n (entre otras cosas, de productos m\u00e9dicos claves, como mascarillas y respiradores), desregular la actividad bancaria y los centros financieros y apoyar las necesidades de las corporaciones. El resultado fue, ya sea por voluntad o por omisi\u00f3n, una extraordinaria erosi\u00f3n del sector p\u00fablico. El segundo hecho que qued\u00f3 a la vista de todos es que solo el Estado puede manejar y superar una crisis de tama\u00f1a escala. Ni siquiera el gigante Amazon puede hacer otra cosa m\u00e1s que despachar paquetes, y eso incluso con gran dificultad durante tiempos como estos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Dennis Carroll, un destacado experto mundial en enfermedades infecciosas de los Centros para el Control y la Prevenci\u00f3n de las Enfermedades (CDC), esta pandemia es una de muchas que ya se han producido y de las que se esperan con mayor frecuencia en el futuro. La causa es lo que llama \u00abtransmisi\u00f3n zoon\u00f3tica\u00bb \u2013el contacto creciente entre pat\u00f3genos animales y seres humanos\u2013, a su vez causado por la creciente penetraci\u00f3n de seres humanos en ecozonas hasta entonces fuera de nuestro alcance. Las incursiones en esas ecozonas son impulsadas por la superpoblaci\u00f3n y por la explotaci\u00f3n intensiva de la tierra (en \u00c1frica, por ejemplo, hay una mayor extracci\u00f3n de petr\u00f3leo o mineral en \u00e1reas que tradicionalmente albergaban menor poblaci\u00f3n humana). Carroll y muchos otros (Bill Gates o\u00a0<a href=\"https:\/\/www.ted.com\/talks\/larry_brilliant_my_wish_help_me_stop_pandemics?language=es&amp;fbclid=IwAR0ZPO21-LO5yrfRRQOBQolrr0sEW3smgGN04whDGOJzm-ao_o0D-w0mk7w#t-793520\">Larry Brilliant<\/a>, entre ellos) vienen advirti\u00e9ndonos desde hace al menos una d\u00e9cada que virus desconocidos amenazan cada vez en mayor medida a los seres humanos. Pero nadie prest\u00f3 atenci\u00f3n. De hecho, en 2018, Donald Trump cerr\u00f3 la agencia responsable de atender las pandemias. Estados Unidos tiene hoy la mayor cifra de infectados en todo el mundo. No hay duda de que est\u00e1 pagando el precio por la falta de atenci\u00f3n de los republicanos a la cat\u00e1strofe sobre la que muchos advert\u00edan. Pero no est\u00e1n solos: todas nuestras sociedades estaban demasiado ocupadas en perseguir incansablemente el beneficio y en explotar la tierra y el trabajo dondequiera y siempre que pudieran. En un mundo post-coronavirus, la transmisi\u00f3n zoon\u00f3tica y los mercados al aire libre chinos tendr\u00e1n que convertirse en un problema de la comunidad internacional. Si se monitorea de cerca el arsenal nuclear de Ir\u00e1n, no hay raz\u00f3n para que no debamos demandar un monitoreo internacional de los sitios y fuentes de las transmisiones zoon\u00f3ticas. Es posible que la comunidad empresarial de todo el mundo finalmente se d\u00e9 cuenta de que para poder explotarlo, es necesario que exista un mundo.<\/p>\n<p>El miedo p\u00fablico siempre pone en peligro a las instituciones (todos los monstruos pol\u00edticos del siglo XX utilizaron el miedo para despojar a la democracia de sus instituciones). Pero lo que es nuevo en esta crisis es hasta qu\u00e9 punto es acechada por el \u00abeconomismo\u00bb. El modelo brit\u00e1nico (m\u00e1s tarde condenado) adopt\u00f3 inicialmente la v\u00eda de intervenci\u00f3n menos invasiva y opt\u00f3 por la autoinmunizaci\u00f3n (es decir, la infecci\u00f3n) de 60% de la poblaci\u00f3n, sacrificando\u00a0<em>de facto\u00a0<\/em>a entre 2% y 4% de sus habitantes en aras de mantener la actividad econ\u00f3mica (el modelo tambi\u00e9n fue adoptado por los Pa\u00edses Bajos y Suecia). En la regi\u00f3n italiana de B\u00e9rgamo, los empresarios industriales y los funcionarios gubernamentales exigieron que trabajadores y trabajadoras continuaran sus tareas, incluso cuando el virus ya estaba ah\u00ed. Alemania y Francia reaccionaron al principio de manera similar a Reino Unido, ignorando la crisis todo el tiempo que pudieron hasta que ya fue imposible. Como lo expres\u00f3 el escritor Giuliano da Empoli, ni siquiera China, que tiene un registro espantoso en el terreno de los derechos humanos, utiliz\u00f3 el \u00abeconomismo\u00bb como vara de su lucha contra el virus de una manera tan abierta como lo hicieron los pa\u00edses europeos (al menos al principio y hasta que fue casi demasiado tarde). La elecci\u00f3n que no tiene precedentes es esta: sacrificar las vidas de los vulnerables o sacrificar la supervivencia econ\u00f3mica de los j\u00f3venes. A la vez que esto plantea dilemas aut\u00e9nticos y reales y preguntas horrorosas (\u00bfcu\u00e1ntas vidas vale la econom\u00eda?), tambi\u00e9n ha apuntado hacia las formas en que se descuid\u00f3 la salud p\u00fablica y constituye el terreno sobre el cual podemos construir la econom\u00eda.<\/p>\n<p>No sin iron\u00eda, el primero en desplomarse fue el mundo de las finanzas, habitualmente arrogante y raras veces dispuesto a hacerse responsable, lo que demostr\u00f3 que la indescifrable circulaci\u00f3n financiera del dinero en el mundo se basa en un recurso que todos damos por sentado: la salud de la ciudadan\u00eda. Los mercados se alimentan de la confianza como una moneda para construir el futuro, y resulta ahora que la confianza descansa sobre el supuesto de la salud. Los Estados modernos garantizaron la salud de los ciudadanos: construyeron hospitales, formaron m\u00e9dicos, subvencionaron los medicamentos y organizaron sistemas de asistencia social. Este sistema de salud era el fundamento invisible que hac\u00eda posible la confianza en el futuro, que a su vez era necesaria para las inversiones y la especulaci\u00f3n financiera. Sin salud, los intercambios econ\u00f3micos pierden sentido. La salud se dio por sentada, y en las \u00faltimas d\u00e9cadas, pol\u00edticos, centros financieros y empresas coincidieron en presionar en favor de pol\u00edticas que disminuyeron severamente los presupuestos para recursos p\u00fablicos, desde la educaci\u00f3n hasta la asistencia sanitaria, ignorando, ir\u00f3nicamente, hasta qu\u00e9 punto las empresas hab\u00edan aprovechado los frutos de los bienes p\u00fablicos por los que nunca pagaron: educaci\u00f3n, salud e infraestructura. Todos ellos dependen del Estado y son recursos p\u00fablicos indispensables sin los cuales los intercambios econ\u00f3micos no pueden producirse. Aun as\u00ed, en Francia se suprimieron 100.000 camas de hospital en los \u00faltimos 20 a\u00f1os (el cuidado domiciliario no compensa las camas en unidades de cuidados intensivos). En junio de 2019, el personal sanitario de emergencias protest\u00f3 contra los recortes presupuestarios que erosionaban el sistema de salud franc\u00e9s, otrora de excelencia, hasta llevarlo al borde del colapso. Mientras escribo este art\u00edculo, un grupo de m\u00e9dicos franceses demandan al primer ministro Edouard Philippe y a la ex-ministra de Salud Agn\u00e8s Buzyn por su p\u00e9simo manejo de la crisis (para el 14 de marzo, todo segu\u00eda funcionando en Francia como de costumbre).<\/p>\n<p>En Estados Unidos, el pa\u00eds m\u00e1s poderoso del planeta, faltan miles de millones de mascarillas para ayudar al personal m\u00e9dico y de enfermer\u00eda a protegerse. En Israel, la proporci\u00f3n de camas de hospital en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n estaba en 2019 en su nivel m\u00ednimo de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, de acuerdo con un\u00a0<a href=\"https:\/\/www.haaretz.com\/israel-news\/.premium-shortage-of-hospital-beds-in-israel-at-worst-level-in-three-decades-report-says-1.6962972\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">informe publicado por el Ministerio de Salud<\/a>. Esta proporci\u00f3n es una de las m\u00e1s bajas, si no la m\u00e1s baja, de los pa\u00edses de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos (OCDE). En 2017, el n\u00famero de camas de hospital por cada 1.000 habitantes en Israel era 1,796, contra 1,913 en 2010, 2,224 en 2000 y 2,68 en 1988 (en Alemania es de 8,2). Benjamin Netanyahu y sus sucesivos gobiernos han desatendido de manera espectacular el sistema de salud por dos razones: porque Netanyahu es, en cuerpo y alma, un neoliberal que cree en la transferencia del dinero desde los recursos colectivos hacia los ricos en forma de recortes impositivos, y porque como integrante de una coalici\u00f3n de partidos ultraortodoxos, cedi\u00f3 a las demandas de estos grupos, lo que cre\u00f3 enormes carencias en el sistema de asistencia sanitaria. La mezcla de solemnidad y amateurismo con que se ha manejado la crisis sanitaria en Israel tuvo por objeto ocultar la sorprendente falta de preparaci\u00f3n (escasez de mascarillas para cirug\u00eda, respiradores, trajes protectores, camas, unidades de cuidados intensivos adecuadas, etc.). Netanyahu y una multitud de dirigentes pol\u00edticos en todo el mundo han tratado la salud de los ciudadanos con una ligereza insoportable, incapaces de comprender lo evidente: que sin salud no puede haber econom\u00eda. Hoy se ha vuelto dolorosamente clara la relaci\u00f3n entre nuestra salud y el mercado. En el contexto israel\u00ed, podemos agregar lo obvio: sin salud, tampoco puede haber ej\u00e9rcito. La seguridad del pa\u00eds se basa en la salud de sus ciudadanos.<\/p>\n<p>El capitalismo que hemos conocido en las \u00faltimas d\u00e9cadas \u2013desregulado, que penetra al Estado y su modo de pensar, que beneficia a los ricos, que crea desigualdades abismales\u2013tendr\u00e1 que cambiar. La pandemia provocar\u00e1 un da\u00f1o econ\u00f3mico inconmensurable, desempleo masivo y crecimiento lento o negativo y afectar\u00e1 al mundo entero; posiblemente las econom\u00edas asi\u00e1ticas emerjan fortalecidas. Bancos, empresas y firmas financieras tendr\u00e1n que asumir la carga, junto con el Estado, de salir de la crisis y tendr\u00e1n que ser socios en la salud colectiva de los ciudadanos. Tendr\u00e1n que contribuir a la investigaci\u00f3n, a la preparaci\u00f3n para emergencias nacionales y a una inmensa oferta de puestos de trabajo una vez que la crisis termine. Tendr\u00e1n que asumir la carga del esfuerzo colectivo para reconstruir la econom\u00eda, incluso a costa de menores beneficios.<\/p>\n<p>Los capitalistas dieron por sentados los recursos que provee el Estado \u2013educaci\u00f3n, salud, infraestructura\u2013 sin siquiera advertir que esos recursos del Estado que despilfarraban los privar\u00edan finalmente del mundo que hace posible la econom\u00eda. Esto no puede continuar as\u00ed. Para que la econom\u00eda tenga sentido, necesita un mundo. Y ese mundo solo puede construirse colectivamente, mediante la cooperaci\u00f3n de las empresas y el Estado. Solo los Estados pueden manejar una crisis de esta escala, pero no ser\u00e1n lo suficientemente fuertes para salir de ella solos: ser\u00e1 necesario que las empresas contribuyan al mantenimiento de los bienes p\u00fablicos de los que tanto se han beneficiado.<\/p>\n<p>En Israel, pese a las p\u00e9rdidas relativamente bajas en vidas humanas (hasta el momento), la crisis del coronavirus produjo un impacto profundo en las instituciones. Como ha sostenido incansablemente Naomi Klein, las cat\u00e1strofes son oportunidades para que las elites se apoderen de botines y los exploten. Israel ofrece un ejemplo llamativo. Netanyahu suspendi\u00f3\u00a0<em>de facto\u00a0<\/em>derechos civiles b\u00e1sicos, cerr\u00f3 los tribunales israel\u00edes (salv\u00e1ndose \u00e9l mismo por un pelo de un juicio). El 16 de marzo, en medio de la noche, el gobierno israel\u00ed aprob\u00f3 el uso de herramientas tecnol\u00f3gicas para rastrear a terroristas desarrolladas por el Shin Bet, la agencia de inteligencia, con el objeto de rastrear e identificar los movimientos de portadores del virus. Eludi\u00f3 en el proceso la aprobaci\u00f3n del Knesset y tom\u00f3 medidas que no tom\u00f3 ning\u00fan otro pa\u00eds, ni siquiera los m\u00e1s autoritarios. Los ciudadanos israel\u00edes est\u00e1n acostumbrados a obedecer r\u00e1pido y con verg\u00fcenza las \u00f3rdenes que reciben del Estado, en especial cuando est\u00e1n en juego la seguridad y la supervivencia. Est\u00e1n habituados a tomar la seguridad como justificaci\u00f3n \u00faltima de las infracciones a la ley y a la democracia. Netanyahu y sus compinches fueron m\u00e1s lejos: interrumpieron la formaci\u00f3n del nuevo Parlamento, llevando a cabo\u00a0<em>de facto\u00a0<\/em>lo que Chemi Shalev y otros analistas han llamado un golpe pol\u00edtico, despojando al Parlamento de su funci\u00f3n de freno y contrapeso del Poder Ejecutivo y neg\u00e1ndose a aceptar los resultados de las elecciones que los habr\u00edan convertido en minor\u00eda. El 19 de marzo, una procesi\u00f3n l\u00edcita de autom\u00f3viles con banderas negras que protestaban contra el cierre del Parlamento fue interrumpida mediante la fuerza por la polic\u00eda, sin otro motivo que el hecho de que se les hab\u00eda ordenado detener la manifestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tuc\u00eddides, el historiador ateniense del siglo V a.C., escribi\u00f3 en su\u00a0<em>Historia de la Guerra del Peloponeso\u00a0<\/em>sobre la peste que asol\u00f3 Atenas durante el segundo a\u00f1o de la contienda: \u00ab<em>La cat\u00e1strofe fue tan abrumadora que los hombres, al no saber qu\u00e9 les suceder\u00eda a continuaci\u00f3n, se volvieron indiferentes a toda norma de la religi\u00f3n o la ley<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Crisis de este tipo pueden generar caos, y del manejo de ese caos a menudo surgen los tiranos. Los dictadores prosperan a base de miedo y caos. En Israel, algunos analistas muy respetados ven en el modo en que Netanyahu maneja la crisis tan solo un ejemplo de ese tipo de explotaci\u00f3n c\u00ednica del caos y el miedo. As\u00ed, Israel atraviesa una crisis que no tiene paralelo en otros lugares del mundo: es a la vez una crisis m\u00e9dica, econ\u00f3mica y pol\u00edtica. En tiempos como este, la confianza en los funcionarios p\u00fablicos es crucial, y una parte significativa de la poblaci\u00f3n ha perdido por completo la confianza en sus funcionarios, ya sea el Ministerio de Salud o cualquier otra rama del Poder Ejecutivo.<\/p>\n<p>Lo que duplica la sensaci\u00f3n de crisis es el hecho de que la pandemia requiere de una forma novedosa de solidaridad a trav\u00e9s del distanciamiento social. Es una solidaridad entre generaciones, entre j\u00f3venes y ancianos, entre alguien que ignora si puede tener la enfermedad y alguien que puede morir a causa de lo que el primero desconoce, una solidaridad entre alguien que puede haber perdido su empleo y alguien que puede perder la vida.<\/p>\n<p>Llevo ya muchas semanas en confinamiento y el amor del que mis hijos me han colmado ha consistido en dejarme sola. Esta solidaridad demanda aislamiento, y de ese modo fragmenta el cuerpo social en unidades lo m\u00e1s peque\u00f1as posibles, lo que vuelve dif\u00edcil organizarse, encontrarse y comunicarse, m\u00e1s all\u00e1 de las interminables bromas y videos que se intercambian en las redes sociales. La sociabilidad se ha vuelto indirecta. La utilizaci\u00f3n de internet creci\u00f3 a m\u00e1s del doble; las redes sociales se convirtieron en las nuevas salas de estar; la cantidad de chistes sobre el coronavirus que circulan por las redes de un continente a otro no tiene precedentes; el consumo de Netflix y Prime Video se decuplic\u00f3; estudiantes de todo el mundo toman hoy sus clases mediante sesiones virtuales organizadas por Zoom. En s\u00edntesis, esta enfermedad en la que hemos tenido que revisar todas las categor\u00edas conocidas de intimidad y cuidado ha sido la gran fiesta de la tecnolog\u00eda virtual. No tengo dudas de que en el mundo post-coronavirus la vida virtual y a larga distancia tomar\u00e1 un vuelo propio, ahora que nos vimos forzados a descubrir su potencial.<\/p>\n<p>Saldremos de esta crisis, gracias al trabajo heroico del personal m\u00e9dico y de enfermer\u00eda y a la resiliencia de ciudadanos y ciudadanas. Muchos pa\u00edses ya lo est\u00e1n haciendo. Pero la ciudadan\u00eda tendr\u00e1 que hacer preguntas, exigir que le rindan cuentas y sacar las conclusiones correctas: el Estado, una y otra vez, prob\u00f3 que es la \u00fanica entidad capaz de manejar este tipo de crisis de gran escala. El enga\u00f1o del neoliberalismo debe ser denunciado. La era en que cada actor econ\u00f3mico est\u00e1 ah\u00ed \u00fanicamente para acumular oro en sus bolsillos debe terminar. El inter\u00e9s p\u00fablico debe pasar al frente en las pol\u00edticas p\u00fablicas. Y las empresas deben contribuir a este bien p\u00fablico, si quieren que el mercado siga siendo al menos un marco para las actividades econ\u00f3micas. M\u00e1s enf\u00e1ticamente, la ciudadan\u00eda tendr\u00e1 que ser inflexible en lo que ata\u00f1e al estado del sistema sanitario.<\/p>\n<p>Esta pandemia es un anticipo de lo que puede ocurrir cuando surjan virus mucho m\u00e1s peligrosos y cuando el cambio clim\u00e1tico haga que el mundo se vuelva inhabitable. En ausencia de eso, no habr\u00e1 inter\u00e9s privado ni p\u00fablico que defender. Contrariamente a algunas predicciones sobre el resurgimiento del nacionalismo y las fronteras, creo que solo una respuesta internacional coordinada puede ayudar a gestionar estos nuevos riesgos y peligros. El mundo es irrevocablemente interdependiente y solo una respuesta de este tipo puede ayudarnos a hacer frente a la pr\u00f3xima crisis. Necesitaremos una coordinaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n internacional de nuevo tipo, una vigilancia internacional de los casos de transmisi\u00f3n zoon\u00f3tica, posiblemente nuevos tribunales sanitarios internacionales (el silenciamiento de la crisis por parte de China hasta enero fue criminal, dado que en diciembre todav\u00eda era posible detener el virus), la creaci\u00f3n de organismos internacionales para innovar en campos como el de los equipos m\u00e9dicos, la medicina y la prevenci\u00f3n de epidemias. Sobre todo, necesitaremos que una parte de la vasta riqueza acumulada por las entidades privadas se reinvierta en bienes p\u00fablicos. Esa ser\u00e1 la condici\u00f3n para tener un mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eva Illouz (Nueva Sociedad (18-4-20) &nbsp; En pocos d\u00edas, el coronavirus parece haber apagado el coraz\u00f3n latente de nuestra civilizaci\u00f3n y trastocado la vida cotidiana de miles de millones de personas. 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